Sin medicamentos y en la pobreza extrema: así enfrentan niños con cáncer el desabasto en Veracruz
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Manu Ureste

Sin medicamentos y en la pobreza extrema: así enfrentan niños con cáncer el desabasto en Veracruz

De acuerdo con padres de pacientes, el desabasto se ha agravado con la llegada de 2020 y del nuevo Insabi, que es responsable de diversos hospitales en el país.
Manu Ureste
4 de febrero, 2020
Comparte

“¿Por qué el presidente dice en sus conferencias mañaneras que ya hay medicamento para los niños con cáncer si realmente no los hay”

Felipe Romero se hace la pregunta sentado en una de las sillas verdes de plástico que hay en el Hospital Regional de Río Blanco, en el municipio de Orizaba, en la zona centro del estado de Veracruz. 

Son las diez de la mañana del jueves 30 de enero y hace algo más de tres horas que Felipe bajó desde la sierra de Zongolica por estrechas y zigzagueantes carreteras que lo llevaron desde Soledad Atzompa hasta la sala de espera del piso tres de Oncología Pediátrica. 

Aquí, junto a su pareja, una mujer indígena de largo cabello negro que peina hasta la cintura, acompaña a su hijo Bryan; un joven espigado de 14 años que, como todos los niños que van a recibir una sesión de quimioterapia, oculta la tristeza y el cansancio de su rostro con un cubrebocas.

Lee: No solo es CDMX: en otros estados también hay reclamos por falta de medicinas contra el cáncer

Felipe también está cansado, se nota en sus ojos enrojecidos que contrastan con el esmalte blanco de sus dientes y la tez cobriza de su rostro. 

Pero, sobre todo, dice, está preocupado y asustado. 

Desde que irrumpió en sus vidas la Leucemia, una palabra de la que desconocía su significado hace tres años, cada día es una pesadilla para su familia. Tanto por la enfermedad y los dolores físicos con los que castiga a Bryan, como por el desgaste de combatirla: los estudios y los medicamentos, que pueden ir desde los 4 mil a los 40 mil pesos, son extremadamente caros para un salario que apenas supera los 100 pesos al día en los campos de maíz. 

Pero lo peor, subraya Felipe, es “la lucha continua” para que el Hospital de Río Blanco, que depende de la Secretaría de Salud de Veracruz, les dé medicamentos para el combate a la Leucemia, como la Vincristina, o el Methotrexate, Y, más importante, que se los proporcione con la regularidad y la puntualidad que exige el tratamiento.

El desabasto, dice el campesino, se ha agravado con la llegada de 2020 y del nuevo INSABI que mantiene a este Hospital, y a muchos otros de toda la República, en una transición complicada debido al desabasto de medicinas. 

Situación que, desde el 1 de enero, ha desatado protestas de más padres de niños con cáncer en el mismo estado de Veracruz, como la que tuvo lugar el pasado 7 de enero en el Centro Estatal de Cancerología (Cecan) de Xalapa; y en otros estados, como Yucatán, y Puebla, donde el jueves pasado varios padres denunciaron que los médicos del Hospital del Niño Poblano utilizan medicinas alternas para tratar a los menores, por la situación de desabasto. 

“Antes, con el Seguro Popular, tampoco había muchas medicinas, pero algo había. Ahora, en cambio, no hay nada de medicamento. Nada”, subraya Felipe, cuyo testimonio coincide con lo expresado fuera de grabadora por varios integrantes del personal del Hospital de Río Blanco, que, si bien admiten que con el extinto Seguro Popular también hubo momentos críticos de desabasto, ahora la situación es más crítica si cabe.

“A veces, no tenemos ni para darles un paracetamol, o unas pastillas para la gastritis”, dice una de las fuentes médicas que pide anonimato.

“Vuelva en 8 meses por su medicamento”

Tras la quimio de su hijo, Felipe necesita mucho más que un simple paracetamol. El doctor le dio una hoja en la que le señala que, durante la próxima semana, el niño debe tomar varios fármacos, entre ellos la Vincristina y la Mercoptopurina. 

Por fortuna, hoy es día de inspección en el Hospital. Y ante la visita de funcionarios de salud estatal con batas blancas y folders con hojas donde toman notas, los estantes de la farmacia lucen más llenos de lo habitual, luego de que hace un par de días llegó un camión con medicamentos.

Entérate: Con protestas del aeropuerto a Gobernación, padres de niños con cáncer logran promesa de abasto total

Aún así, Felipe no se fía. 

Teme que todo sea “pura fachada” para quedar bien con los inspectores. 

Así que baja las escaleras hasta la primera planta, recorre laberínticos pasillos, y se dirige hasta un mostrador, donde, en una ventanita con marcos de aluminio, hay un letrero escrito en castellano y náhuatl que informa que ahí se encuentra la farmacia del Hospital.

-Buenos días -se presenta Felipe-. ¿Si tiene la Vincristina o la Vinblastina? -pregunta leyendo con cuidado lo que el doctor le escribió en la hoja.

El boticario lo observa en silencio y a continuación voltea hacia los estantes, donde a simple vista se aprecia que hay varias cajas de cartón apiladas. 

-Me parece que no hay -responde-. No hay ahorita. 

-¿Y para cuándo los tendrán, más o menos? -insiste Felipe-. 

El empleado cierra los ojos y niega en silencio con la cabeza.

-Nos acaba de llegar medicamento y se supone que es para todo el año -responde señalando con la barbilla los estantes-. Pero esos no nos llegaron. Eso quiere decir que puede tardar unos ochos meses…

Felipe baja la mirada y relee la hoja con los nombres de los medicamentos. 

Su reacción no es de enojo. No grita, ni reclama, ni hace aspavientos para tratar de explicar que no se puede interrumpir el tratamiento de su hijo. 

Lee: Tras protestas de padres de niños con cáncer, Gobernación acuerda mesas de trabajo

Más bien parece aturdido. Súbitamente exhausto.

-Oiga, ¿y qué voy a hacer sin el medicamento hasta dentro de 8 meses? -balbucea sin dejar de mirar la hoja que le dio el doctor. 

A lo que el farmacéutico, con un sincero tono de pesadumbre en la voz, le responde encogiendo los hombros:

-Desafortunadamente, así es nuestro Gobierno. No nos han mandado nada. 

“¿Cómo vamos a pagar una quimio de 40 mil pesos?”

Adriana Utrera es de Huatusco, una localidad de la zona cafetalera de Córdoba, a unos 60 kilómetros de carreteras angostas salpicadas de pueblos como Coscomatepec o Chocamán, que hacen que el relativo corto trayecto en taxis rurales hasta Río Blanco se extienda un par de horas.

Ella también trajo a quimio a Luisa Adriana, su hija de 9 años de ojos risueños y almendrados que lleva un cubrebocas rosa con dibujos de estrellitas y unicornios voladores.

Mientras la niña se entretiene haciendo dibujos sobre unas mesas, Adriana asegura que lo que más teme de venir a las quimios es bajar a la farmacia. 

Adriana Utrera, madre de Luisa Adriana, de 9 años y paciente de Leucemia, dice que con el salario que deja la recolecta de café no pueden pagar los medicamentos que no les surte el Hospital Regional de Río Blanco. Foto: Manu Ureste.

“Solo nos dicen es que no hay medicamentos y que si los queremos tenemos que ir a comprarlos por fuera”, dice la mujer, madre de otros dos niños.

Pero ella y su esposo son campesinos, añade a colación, y el trabajo en la recolecta de café apenas les alcanza para cubrir los gastos básicos de alimentación y de llevar a los niños a la escuela. 

Por lo que comprar cada semana de su bolsa medicamentos como la mencionada Vincristina, que según el portal del IMSS tiene un precio por una ampolleta de 10 mililitros de 2 mil 300 pesos, u otros como el Desrazoxano inyectable, que cuesta 4 mil 200 pesos, es prácticamente imposible. 

Y ya no hablemos de fármacos más especializados, apunta la mujer con el dedo índice alzado, más otros tratamientos, un sinfín de estudios, y los traslados continuos hasta Río Blanco, para los que tiene que hacer varios ‘trasbordos’ desde Huatusco viajando con su niña en la batea de unas camionetas que hacen las veces de taxis rurales colectivos. 

“Un día pregunté por una quimio y sale en más de 40 mil pesos. Y, a veces, son tratamientos de varios días seguidos de quimios. Imagínese, ¿cuándo podría yo juntar ese dinero?”, se pregunta la mujer con los ojos negros muy abiertos. 

Doña Rosa García está a sentada a unas pocas sillas de distancia de Adriana. En silencio, observa a su niño Armando que juega distraído con un payaso cuya peluca verde y rosa contrasta con los habituales blancos mortecinos de las salas de espera de cualquier hospital. 

En 2015, a Armando le diagnosticaron Leucemia Linfoblástica Aguda, explica Rosa, que asegura que durante el tiempo que estuvo afiliada al Seguro Popular el Hospital de Río Blanco le dio el tratamiento a su hijo. 

Pero todo comenzó a complicarse, aún más, en agosto del año pasado, cuando al niño le brotó una bolita en el cuello. 

Su oncólogo pediatra solicitó de inmediato una biopsia para analizar el bulto. Pero Rosa explica que para ella “fue muy difícil” hacer ese estudio, ya que el Hospital le dijo que no podía hacérselo y su esposo, que trabaja como ayudante en una bodega de abarrotes, no reunió el dinero suficiente para pagarlo. 

Como consecuencia, el estudio se retrasó cuatro meses; hasta diciembre del año pasado. Y los resultados no fueron buenos: la Leucemia de Armando aprovechó ese valioso tiempo perdido y evolucionó a Leucemia Linfoblástica Pre-B, una estadía de cáncer más agresiva. 

Ahora, jueves 30 de enero, Rosa es la primera vez que acude a consulta médica tras la evolución del cáncer. Aunque sonríe al ver a su hijo, su rostro macilento es el de una mujer también agotada: acaba de regresar de la farmacia y, como a Felipe, le han dicho que no pueden surtirle los cuatro medicamentos, entre ellos la Vinblastina, que le recetó el oncólogo.

-¿Por qué no te lo dieron? -le cuestiona alarmada Guadalupe Martínez, de 45 años, que apenas comienza a caerle el veinte del largo camino que tiene por delante ella y su hijo recién diagnosticado de Leucemia el pasado 19 de enero.

Como respuesta, Rosa sonríe resignada. 

-Solo me dieron esto -dice inexpresiva mostrando dos recetas, en las que cuatro sellos dan fe de que a su hijo no le surtieron ninguno de los medicamentos que necesita para salvar la vida. 

La sociedad asume la responsabilidad del Estado

“Sin medicamentos, ¿qué podemos hacer para ayudar a nuestros hijos?”, se pregunta Marcos Vallejo, papá de Rigoberto, un niño de ocho años que también tiene Leucemia, y que explica que, en muchas ocasiones, los propios doctores les dicen que sin los fármacos necesarios poco más pueden hacer. 

La responsabilidad de responder a la pregunta de Marcos ha recaído en la sociedad civil. En concreto, en la Asociación Orizaba Propone AC (AOPAC), una fundación sin fines de lucro que apoya a las personas de escasos recursos de la Sierra de Zongolica dándoles albergue, que pueden utilizar durante el tiempo que el menor esté internado, un comedor, y atención integral, incluyendo los medicamentos contra la Leucemia y otros tipos de cáncer.

Marcos Vallejo, papá de Rigoberto, cuenta que ha tenido que vender su propiedad para poder afrontar los gastos del tratamiento de Leucemia de su hijo. Foto: Manu Ureste.

María de los Ángeles Pírez, presidenta de la Fundación, explica en entrevista que AOPAC existe desde hace más de tres décadas, cuando el patronato de la Feria de Orizaba, integrado por empresarios de Orizaba, creó un programa para niños con cáncer de comunidades marginadas de la sierra que, a la fecha, lleva 547 menores atendidos.

Durante todo ese tiempo, el Hospital Regional de Río Blanco y la fundación han mantenido una estrecha colaboración.  

Por un lado, el Hospital pone la planta de oncología pediátrica, paga el sueldo de dos oncólogos especializados y el de las enfermeras, y a través del Seguro Popular debía de brindar medicamentos a los menores inscritos en el seguro de gastos catastróficos. 

Mientras que la fundación, en el tiempo en que se tardaba en que los niños fueran dados de alta en el sistema del Seguro Popular, que podía llegar a los tres meses, apoyaba con la compra de medicamentos durante ese espacio de tiempo, para que los menores fueran atendidos inmediatamente. 

Pero desde la llegada en 2019 del nuevo Gobierno Federal y de su nuevo sistema de compras, que promete ahorrar recursos y evitar prácticas de corrupción y de monopolio en el sector de la industria farmacéutica, pero que ha desatado múltiples protestas en el país por desabasto, Pírez asegura que la Asociación ha asumido prácticamente toda la responsabilidad de dar los medicamentos a los menores internos en el Hospital de Río Blanco. 

“Ahora mismo, la Fundación se está haciendo cargo al 100% de estos niños. Nosotros les estamos dando todo: medicamentos, estudios, análisis, tomografías, absolutamente todo”, asegura Pírez, que añade que, solo entre octubre y diciembre del año pasado, gastaron más de un millón de pesos en la compra de fármacos que el Hospital no proveyó a los niños. 

“Ahora bien -plantea a colación-, los recursos del programa de niños con cáncer no son ilimitados. ¿Hasta qué punto vamos a seguir aguantando? ¿Y qué va a pasar con estos niños cuando se nos acabe el dinero? La asociación está para apoyar, pero no es nuestra obligación comprar todos los medicamentos. Eso es obligación del Estado y no la está asumiendo”. 

Por su parte, el pasado 10 de enero, el secretario de salud veracruzano, Roberto Ramos Alor, admitió ante medios de comunicación que el proceso de abasto no está siendo “tan rápido como lo quisiéramos”, aunque acusó a los laboratorios del desabasto, y aseguró que, fiel a la nueva política federal, ya se está buscando trabajar con laboratorios que ofrezcan “calidad”, “buen precio” y “prontitud” en la entrega de los fármacos. 

Recurren al amparo para conseguir medicamentos

Pero, en lo que eso se produce, la AOPAC acudió con la organización civil Renace, dirigida por el abogado José Mario De la Garza, para interponer un juicio de amparo ante la justicia. 

El objetivo, explica en entrevista la abogada Raquel Álvarez, de Renace capítulo San Luis, es recurrir ante un juez federal para que el Hospital de Río Blanco y la Secretaría de Salud estatal cumplan con su obligación de suministrar medicamentos a los niños con cáncer.

Se trata de un recurso legal que ya ha tenido éxito, subraya la abogada que, como el resto del equipo de Renace, trabaja en estos casos de manera gratuita. Por ejemplo, en noviembre pasado, un juez les concedió el amparo y obligó al Instituto Nacional de Cancerología a brindarle todos los medicamentos necesarios a Ricardo Villalobos, un paciente de Leucemia de 40 años.  

Mientras que, en otros estados, como Nuevo León, Querétaro, Ciudad de México, Tamaulipas, o el Estado de México, otros grupos de abogados probono, como Andrea Rocha y Marco Antonio Vargas, interpusieron más amparos para proteger a niños con cáncer y a pacientes de VIH-Sida. 

“Esto no es una cuestión política -recalca Álvarez-. Lo que estamos haciendo es obligar a las autoridades de salud a que cumplan con dar atención médica integral y a que garantice los derechos humanos de los pacientes”. 

Para este reportaje, Animal Político acudió el viernes 31 a la dirección del Hospital de Río Blanco para solicitar una entrevista, pero no obtuvo respuesta.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Afganistán: qué ocurre ahora con la economía del país tras la llegada de los talibanes (y cuál puede ser el papel de China)

Ahora que los talibanes tienen de nuevo el control del país, ¿puede funcionar su sistema financiero?
18 de agosto, 2021
Comparte

La economía de Afganistán está “moldeada por la fragilidad y la dependencia de la ayuda internacional”.

Este es el problemático panorama económico que describió el Banco Mundial muchos meses antes de que los talibanes se hicieran otra vez con el control del país, algo que se concretó este fin de semana.

Y con la situación actual, las perspectivas económicas son mucho más precarias, con una nube de incertidumbre que se cierne sobre la asistencia financiera que le llega a este país.

Por una parte, Afganistán tiene recursos minerales, pero la crisis política ha impedido su explotación.

Entiende mejor: Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

La dependencia económica es llamativa. En 2019, el Banco Mundial mostró que la ayuda para el desarrollo representaba el 22% del ingreso general nacional (que no es lo mismo que el PIB, pero sí muy parecido).

Esta es una cifra muy alta, pero es mucho menor que la de unos 10 años atrás, cuando llegaba al 49%.

Ahora esas ayudas están bajo un manto de duda. La ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, Heike Maas, le dijo a las cadenas de su país que “no le vamos a dar otro centavo si los talibanes toman el control del país y reintroducen la ley sharia”.

Otros países que son proveedores de ayuda van a estar mirando la situación muy de cerca.

El mal de la corrupción

La fragilidad a la que se refiere el Banco Mundial se ilustra con los altos gastos en defensa y seguridad antes de que los talibanes retomaran el control: Afganistán dedica el 29% del PIB a estos gastos, una cifra muy superior al 3% promedio que tienen los países de bajos ingresos.

Además de la seguridad y los serios problemas de corrupción, detrás hay otro aspecto crítico persistente en Afganistán: la poca inversión extranjera que hay en el país.

De acuerdo con Naciones Unidas, en los últimos años no se han hecho anuncios sobre nuevas inversiones, por parte de capitales extranjeros iniciando nuevos negocios.

Desde 2014 solo se han contado cuatro inversiones de este tipo.

Pastor de ovejas en Afganistán.

Getty Images
Cerca del 60% del ingreso promedio de los hogares en Afganistán dependen de la agricultura y el campo.

Solo para comparar con dos países del sur de Asia con poblaciones parecidas, en Nepal el número de nuevos negocios con inversión extranjera es 10 veces superior al logrado por Afganistán, y Sri Lanka multiplica por unas 50 veces esa cifra en ese mismo período.

El Banco Mundial describe el sector privado afgano como “estrecho”. El empleo está concentrado en una producción agrícola limitada: el 60% de los ingresos de los hogares en Afganistán vienen de este rubro.

A esto se suma que en el país funciona una enorme economía informal e ilegal. Por ejemplo, hay minería ilegal y, por supuesto, la muy conocida producción de opio y su contrabando asociado.

El tráfico de drogas también es una fuente de financiamiento para los talibanes.

Riqueza mineral

Dicho todo esto, la economía afgana ha crecido desde la invasión en 2001.

Aunque las cifras económicas de Afganistán no son del todo confiables, lo que estas muestran, de acuerdo con el Banco Mundial, es un crecimiento promedio anual del 9% desde 2003 hasta 2013.

Después de ese año, los números del crecimiento caen un poco (que coinciden con la reducciòn de los niveles de ayuda) a un promedio de 2,5% desde 2015 hasta 2020.

Amapolas

EPA
El tráfico de drogas ha sido una importante fuente de ingresos para los talibanes.

Ahora, el país cuenta con abundantes recursos naturales y, en la medida en que mejore la seguridad y reduzca la corrupción, puede ser atractivo para los negocios internacionales.

Se pueden encontrar grandes cantidades disponibles de cobre, cobalto, carbón y hierro. También hay yacimientos de gas y petróleo.

Un material particular destaca sobre otros: el litio, que tiene una alta demanda para la producción de baterías para celulares y vehículos eléctricos.

Y va a ser fundamental para la industria automotriz en su transición hacia un modelo de “emisión cero” de gases contaminantes.

De vuelta en 2010, un general estadounidense le dijo al New York Times que el potencial minero de Afganistán era impresionante. Eso sí, como muchas salvedades.

El diario también reportó que el departamento de Defensa de EE.UU. había dicho en un informe que el país podía convertirse en la “Arabia Saudita del litio”.

Pero a pesar ello, este potencial no está ni cerca de ser explotado. Ni los afganos están cerca de percibir algún beneficio por ello.

Poderes extranjeros

Se han presentado muchos informes que revelan la voluntad de China de tomar parte. El gigante asiático parece tener mejores relaciones con los talibanes que las potencias occidentales, por lo que puede tener una ventaja si el nuevo régimen se mantiene en el poder.

Ahora, lo cierto es que las empresas chinas obtuvieron contratos para desarrollar operaciones de cobre y petróleo, pero no pasó mucho.

Es de esperar que China esté interesada. Las oportunidades están allí y los dos países comparten un corto segmento de frontera.

Pero cualquier empeño chino, ya sea oficial o empresarial, va a necesitar cierta certeza de que tendrá éxito.

Y los chinos se mostrarán reacios a comprometerse a menos que sientan que los problemas de seguridad y corrupción están lo suficientemente resueltos -o al menos, contenidos- como para permitirles extraer cantidades valiosas de estos productos de uso industrial.

Mineros en Afganistàn.

Getty Images
Afganistán posee un gran potencial de explotación de minerales.

Una pregunta clave para cualquier inversionista potencial, de China o de cualquier otro lugar, será si es probable que los talibanes serán más capaces de crear el tipo de entorno que necesita el negocio de lo que lo fue el anterior gobierno afgano.

Otro factor que puede afectar la economía es el empleo de las mujeres. En la última década, el porcentaje de la población femenina de más de 15 años con empleo ha aumentado drásticamente, aunque en 2019 era del 22%, todavía bajo los estándares internacionales.

Bajo control de los talibanes, es probable que este cambio se revierta, lo que podría dañar aún más las perspectivas económicas.

En el futuro inmediato, también existe una gran incertidumbre sobre la estabilidad financiera. En estos días se han visto largas filas de personas que intentan sacar su dinero de los bancos.

El Afghan Islamic Press, con sede en Pakistán, informó que un portavoz talibán ofreció garantías a los propietarios de bancos, cambistas, comerciantes y tenderos de que sus vidas y propiedades estarán protegidas.

Que incluso haya dudas sobre la seguridad física de los operadores financieros es impactante.

Necesitan tener confianza para que funcione el sistema financiero de Afganistán. Pero también se necesita que los clientes sientan que su dinero está seguro y eso seguramente no sucederá pronto.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Ukb6MjvW83Q

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.