Tulyehualco despide a Fátima con rabia y desconfianza a las autoridades
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Alberto Pradilla

Tulyehualco despide a Fátima con dolor, rabia y desconfianza hacia las autoridades

Miles de personas acompañaron al cuerpo de Fátima al panteón de Santiago Tulyehualco. A última hora, una vivienda fue cateada por elementos de la SSP y cientos de vecinos se congregaron en el exterior pidiendo que la sospechosa fuera entregada, a pesar de que no había sido detenida.
Alberto Pradilla
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A las diez de la mañana, cuando el violinista Edmundo Paz tocaba ante el féretro de Fátima, apenas eran un puñado.

Pasadas las 13 horas, cuando el obispo de Xochimilco, Andrés Vargas Peña, oficiaba una misa de cuerpo presente, eran unos cientos.

Tres horas después, cuando el ataúd con los restos de la niña de 7 años atravesó Santiago Tulyehualco con destino al panteón, eran miles. 

Lee: Omisiones y fallas de autoridades facilitaron la desaparición de Fátima

Tláhuac llora por la muerte de Fátima Cecilia Aldrighetti Antón. Miles de personas, conmovidas, consternadas, enfadadas, hartas, desesperadas, frustradas, acompañaron a la familia de la última víctima de feminicidio en un cortejo fúnebre que se convirtió en clamor por la justicia.

La brutalidad de los hechos sirvió para que una comunidad sacase lo mejor que puede ofrecer: el apoyo incondicional a quien ha sufrido el zarpazo del feminicidio.

“Tenemos que ser solidarios unos con otros. Si no, ¿quién nos va a defender? Nadie”. Griselda Ávila, con 44 años viviendo en Tulyehualco, ponía voz al sentir de cientos de vecinos. El golpe es contra una familia, pero también contra una comunidad humilde que combina dos elementos: sus lazos de confianza mutua, casi familiares, y el incremento de las sospechas ante un auge de la delincuencia.

En un contexto como este, casi todos recuerdan algún episodio violento: una mujer desaparecida aquí; un cadáver encontrado allá. Nada como lo de Fátima. Nada que haya conmovido tanto a una población. 

Miles de personas acompañaron dieron el último adiós a Fátima. Foto: Alberto Pradilla.

“Esto nos va a dejar marcados a todos. Nos deja la enseñanza de que estamos en una sociedad podrida, que ni no nos solidarizamos unos con otros estamos perdidos”, dijo Griselda Ávila.

No habían dado todavía las 17 horas y Ávila mostraba un cartel con el lema “Cobarde”. Aguardaba, cerca del panteón, la llegada del féretro. Todo Tulyehualco había salido a la calle.

Entérate: Fiscalía ofrece 2 mdp para encontrar a la mujer que se llevó a Fátima

Una larga marcha acompañaba a una familia destrozada que había pasado las últimas 24 horas velando a una niña secuestrada, violada y asesinada. Una familia que había visto cómo, en medio de la tragedia, se exponía su intimidad, se alimentaba la sospecha, se culpabilizaba y se sobreexponía.

Ávila representaba a esa mayoría abrumadora de vecinos que se sumaron a la marcha fúnebre porque habían matado a una vecina. A una de sus hijas más vulnerables.

Ninguno sabía que, horas después, decenas de agentes irrumpirían en un domicilio de la colonia de San Felipe, también en la alcaldía de Xochimilco, a unos 10 minutos en coche de la escuela en la que fue secuestrada Fátima.

La familia de la menor hizo una parada en la escuela a la que asistía. Foto: Alberto Pradilla.

Fuentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México aseguraron haber identificado a la mujer que se llevó a la niña y esperaban que una orden de aprehensión sería girada por la Fiscalía capitalina. Mientras, en el cateo, fueron halladas ropas de la víctima y documentación de la principal sospechosa.  

Es la triste paradoja. En la comunidad que se vuelca con sus vecinos heridos también habitaban los responsables de causar la herida. 

Con esta mezcla de angustia, confusión, dolor y rabia se hizo pública la dirección en la que la SSC creía que se encontraba la vivienda utilizada para, al menos, guardar a Fátima en algún momento. Así que decenas de vecinos se plantaron ante el exterior exigiendo que se les entregase a la sospechosa.

Las autoridades ya habían advertido que ésta se encuentra prófuga. Pero hay mucho miedo en una población que, históricamente, respondió en comunidad ante los que consideraba agresiones colectivas, como la inseguridad. 

Esta es la otra cara de la moneda de la solidaridad: la desconfianza hacia las autoridades. Y eso puede llevar a que alguien quiera cobrarse la justicia por su lado. 

Lee: Búsqueda de niños (ahora sí) será inmediata y habrá más cámaras de seguridad en escuelas

 “No hay mucho que decir. Los hechos hablan por sí solos”. Javier Hernández tiene 38 años y tres hijos de 10, 9 y 7 años. Reside muy cerca del lugar en que pasó la mayor parte de su vida la familia de Fátima.

Hernández no tiene muchas ganas de hablar. Han matado una niña que tiene la edad de su hijo mayor. “Aquí nos conocemos de toda la vida. Esto va a cambiar todo en cuestión de seguridad”, dice. 

Él fue uno de los miles de asistentes al cortejo fúnebre que acompañó a Fátima durante su último recorrido.

Tulyehualco es urbana, pero con raíces rurales. Sus casitas pequeñas, muchas muy humildes, y sus callejuelas estrechas, son un lugar en el que la gente se conoce. Quizás por eso, la mayoría de vecinos entendió el asesinato como algo que le podía haber ocurrido a ellos. 

La verdadera dimensión de cómo una comunidad sale a apoyar a uno de los suyos se vivió a partir de las 16 horas, cuando el féretro blanco, con puntillas, decorado con la fotografía de la pequeña Fátima, algunos globos y dos coronas de flores iniciaba el trayecto hacia panteón. 

El pequeño callejón en el que se había oficiado la misa no servía para dar la medida del impacto. Ahí solo estaban, destrozados, los familiares más directos, los vecinos de puerta con puerta y los compañeros de clase de la pequeña. 

Poco a poco la calle donde vivía la pequeña se abarrotó de personas. Foto: Alberto Pradilla.

Cuando el féretro salió y alcanzó la calzada Tláhuac Tulyehualco, se encontró con la verdadera dimensión de cómo una tragedia sacude una comunidad. Ya no eran cientos. Eran muchos más. Hombres, mujeres y niños que acompañaban a uno de los suyos con carteles exigiendo justicia, que aplaudían al paso del cortejo, que repetían el nombre de la niña.

La primera parada estuvo en la escuela Rébsamen, el centro al que acudía Fátima y del que fue secuestrada. Ese día había reiniciado las clases. Al contrario que en jornadas anteriores, los padres tuvieron que identificarse para recoger a sus hijos. Con ese protocolo es posible que la niña ahora estuviese viva, como lamentaba su abuelo, Guillermo Antón Godínez. 

Con el féretro ante la puerta del centro escolar, algunos de los vecinos pidieron explicaciones. 

Lee: ‘Hoy es Fátima y ¿mañana quién?’: padres bloquean vialidades para exigir seguridad

Salió una mujer, que se presentó como ayudante del director. Dijo que el maestro y el supervisor, los dos responsables directos de la seguridad de los menores, no se encontraban en ese momento: habían sido citados a declarar por las autoridades. Así que la marcha, tras un minuto de silencio, siguió su camino hacia el panteón. Había más ganas de acompañar a la familia que de exigir explicaciones. Aunque las negligencias del centro escolar y del Ministerio Público que no quiso investigar la desaparición son dos heridas recurrentes.

Desde ahí, la caminata siguió sin detenerse hasta el panteón. En todo el recorrido, el féretro era recibido con aplausos, la gente salía al paso de la comitiva para presentar sus respetos y, de vez en cuando, el enfado se convertía en la exigencia de justicia.

“Lo que queremos es que no suelten a los malos”, decía Laura Roselle Aldrighetti, prima del padre de la víctima. Con cuatro hijos, la mujer decía tener cuatro razones para no sentirse segura en su propia colonia. 

Al menos, durante algunas horas, esa misma colonia que lleva siendo un poco más hostil desde que se halló el cuerpo de Fátima, quiso ser un lugar que protegiese a los suyos.

Por eso, no hubo un solo metro en el que la comitiva no avanzara acompañada. “Fátima, Dios hará lo justo”, “Justicia para Fátima”, “Tulyehualco de luto”, son algunos de los lemas que acompañaban al fin de 24 horas de duelo. 

Había mucho dolor en Tlayehualco y también mucha rabia. 

Entre las exigencias de “justicia”, una niña de siete años había sido enterrada. 

Había globos y lágrimas y música. Y la música servía para tapar las paletadas de tierra sobre el féretro y los sollozos de la familia. 

Cuando la mayor parte de la gente se había marchado, una mujer seguía caminando en los alrededores del panteón. Era Malena, la madre de Fátima. Poco antes, su primo, Juan Manuel Espinosa, había lanzado una petición: no dejar sola a la familia cuando el proceso de búsqueda de justicia se alargue.

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AFP

Kobe Bryant: qué dice el audio de los últimos momentos del vuelo en el que murió la leyenda de la NBA

Desde horas tempranas del domingo, una niebla densa cubría varias zonas del estado de California y la propia policía de Los Ángeles decidió dejar sus helicópteros en tierra dada la escasa visibilidad que hacía peligroso los vuelos.
AFP
28 de enero, 2020
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terreno

AFP
Las autoridades intentan recuperar los cuerpos en el remoto lugar donde cayó el helicóptero.

El último minuto trajo un inusual silencio del otro lado.

La torre de control trata de comunicarse fallidamente con el helicóptero N72EX, en el que viajaban Kobe Bryant y otras ocho personas el domingo en Los Ángeles.

No tienen respuesta.

Una grabación del sitio especializado LiveATC.net permite escuchar cómo los controladores aéreos intentan otra vez.

“N72EX cuáles son sus intenciones”, pregunta el controlador. Como respuesta solo hay silencio. “N72EX, siguen a muy baja altitud para poder seguir haciendo el seguimiento del vuelo…”, continúa.

Segundos después, el Sikorsky S-76B se estrella en una zona de difícil acceso cerca de la ciudad de Calabasas.

No hubo sobrevivientes.

Kobe Bryant y su hija Gianna

Reuters
Kobe Bryant junto a su hija Gianna. Ambos fallecieron en el accidente del domingo.

Desde que se conoció que el astro de la NBA iba en el vuelo, la conmoción por la noticia dio la vuelta al mundo.

Las autoridades iniciaron inmediatamente la investigación para determinar las causas del accidente, pero medios locales han reportado que las condiciones del tiempo en California se habían deteriorado y no eran óptimas para volar.

Desde tempranas horas del domingo, una niebla densa cubría varias zonas de la zona y la propia policía de Los Ángeles decidió dejar sus helicópteros en tierra dada la escasa visibilidad.

Sin embargo, el helicóptero que llevaba a Kobe Bryant despegó a las 9:06 hora local (17:06 GMT) del aeropuerto John Wayne, en Santa Ana, en el sur de Los Ángeles.

El final llegaría menos de 40 minutos después.

La comunicación con tierra

Según trasciende de la conversación filtrada con la torre de control, el piloto recibió un permiso para volar llamado “reglas de vuelo visual especial” (SVFR, por sus siglas en inglés), que le permite dirigir el helicóptero en condiciones en las que la visibilidad no es óptima.

“Mantener un SVFR a los 2.500 (pies) o menos”, se escucha al piloto confirmar la instrucción a la torre.

Según le explica a BBC Mundo el controlador de vuelos Kevin Karpé, es el piloto quien solicita a la torre volar bajo estas condiciones, ya que dependen de su visibilidad, algo que los controladores no pueden determinar.

“En estos casos, es el piloto quien pide volar bajo estas reglas, que implican que tiene una visibilidad de al menos una milla o de menos si se trata de un helicóptero”, agrega el especialista de The Expert Institute, un sistema que reúne expertos en aviación en EE.UU.

Sikorsky S-76

Getty Images
El modelo Sikorsky S-76 es normalmente utilizado para trasladar a autoridades, empresarios y celebridades, como la familia real británica.

Un monitoreo del vuelo del sitio Flightradar24 muestra que el helicóptero se dirige entonces rumbo noroeste buscando un destino al que nunca llegará.

Según muestran los datos de radar, entra en la zona de la torre de control de Burbank, en el norte de Los Ángeles.

El controlador le comunica entonces al piloto que esa área está en IFR (“reglas de vuelo instrumental”) y le pide que explique intenciones.

Según los expertos consultados por BBC Mundo, esto implica que la visibilidad es muy limitada.

“Cuando hay condiciones para IFR se trata de que no hay visibilidad y entonces el piloto tiene que volar y guiarse por los instrumentos”, indica Karpé.

El controlador explica además que para volar bajo IFR tanto el piloto como la aeronave deben haber obtenido una certificación específica.

Mapa del siniestro

BBC

Tras escuchar el mensaje, el piloto responde que mantendrá la SVFR.

El controlador de Burbank le dice entonces que debe esperar, porque tiene otra aeronave en el área.

“N72EX, esperando”, se oye confirmar al piloto.

Según la base de datos de certificación de pilotos de la FAA, Ara Zobayan, el piloto que llevaba el helicóptero, tenía certificación para instrumentos y obtuvo su licencia comercial en 2007.

El registro indica que era también instructor de vuelo certificado con instrumentos para pilotos de helicópteros.

helicóptero siniestrado

Getty Images
Aún no se tiene certeza respecto a las causas del accidente.

Un piloto de Miami contactado por BBC Mundo considera que una de las grandes interrogantes del accidente es por qué se decidió volar con SVFR y no con instrumentos (IFR), que hubiera sido lo más seguro para condiciones de escasa visibilidad.

“Las condiciones eran de baja visibilidad y se sabe que los helicópteros de la policía estaban en tierra. En esas condiciones, un vuelo con IFR era la opción más segura”, opina.

De acuerdo con el piloto consultado, aunque la autorización de SVFR es “bastante común” y se puede pedir antes de despegar o en medio del vuelo, “no es algo que siempre es recomendable desde un punto de vista de seguridad”.

Avance hacia el fin

Un rato más tarde, la grabación deja escuchar al controlador, que dice que ha dejado el helicóptero en espera por 15 minutos.

Antes había mencionado que otros vuelos estaban cruzando la zona con condiciones IFR.

Finalmente le da autorización para que siga rumbo noroeste y le dice que será entonces la torre de Van Nuys quien continuará el control.

El servicio de radar con Burbank termina.

Se escucha entonces al piloto comunicarse con los controladores de Van Nuys y les indica que vuela con SVFR.

Una controladora lo recibe en ese espacio aéreo, le da las condiciones de visibilidad y altitud, y luego le pregunta si se comunicará con otra torre de control, la llamada Socal.

Los minutos finales

Los registros de radar muestran que entonces el avión entra al espacio de Socal y poco después, el controlador aéreo trata de establecer comunicación con el helicóptero.

“Helicóptero N72EX, identificación”, le dice.

La comunicación del piloto no se recibe.

“Esto puede pasar porque hay muy poca recepción en el área o porque la aeronave está volando a muy baja altitud”, explica Karpé.

“Yo he trabajado sirviendo a aeronaves que vuelan en esa área y no es inusual que se pierda la señal, porque es una zona muy montañosa”, agrega el experto.

homenaje

AFP
La muerte de Bryant causó conmoción internacional.

La torre de control vuelve a tratar de contactarlo y le pregunta si está pidiendo “seguimiento de vuelo” (flight following, en inglés).

El piloto de Miami contactado por BBC Mundo explica que bajo “seguimiento de vuelo” la aeronave no constituye una prioridad para la torre de control.

“Este es un sistema de trabajo en el que los controladores ofrecen un servicio al piloto para ayudarlo en vuelo: le darán consejos generales, posición de otros aviones… das cualquier información, pero es un servicio adicional que se ofrece cuando está disponible“, explica.

“En estos casos, los controladores están más enfocados en los aviones que vuelan sin visibilidad, con instrumentos, esa es su prioridad, si viajas con VFR especial y los controladores están ocupados, puede que no estén al tanto cada segundo de tu avión”.

montañas

Reuters
La zona donde cayó el helicóptero es muy montañosa.

Pero la torre de SoCal no recibió respuesta de si el helicóptero necesitaba “seguimiento de vuelo”

“Helicóptero N72EX, dónde, intenciones”, pregunta el controlador.

“Para un controlador es predecible que se pierda el contacto en esa área, por eso no siempre significa que haya algún problema de seguridad, sino que la aeronave está volando tan bajo que es imposible para el radar detectarlo”, indica Karpé.

A las 9:44 hora local (17:44 GMT) es cuando el controlador le dice que vuelan demasiado bajo para poder proceder con el seguimiento.

“N72EX, (aquí) SoCal”, se oye decir al controlador.

Poco antes, había perdido la señal del helicóptero en los radares.

Menos de tres minutos después se recibiría la primera llamada al teléfono de emergencias 911 sobre un helicóptero caído en las montañas de Calabasas.


La búsqueda

Desde que se recibieron los primeros reportes, la policía de Los Ángeles se dirigió al lugar de los hechos, pero las condiciones del terreno dificultaron las tareas de búsqueda.

“En cierto sentido, es una pesadilla logística porque el sitio del accidente en sí no es fácilmente accesible“, explicó el alguacil del condado de Los Ángeles, Alex Villanueva.

Jonathan Lucas, el jefe forense del condado, anunció este lunes que las tareas de recuperación de los cadáveres estaba en marcha desde la jornada anterior, pero que podría “tardar días”.

La policía anunció en la noche del domingo que había interrumpido las tareas por “cuestiones de seguridad”, mientras un equipo de investigadores de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte llegó este lunes al lugar del accidente para comenzar a documentar la escena.

Según anunció la policía, los investigadores examinarán datos meteorológicos, información de radar, las comunicaciones de control de tráfico aéreo, así como los registros de mantenimiento del avión y el expediente del piloto.

Medios locales estimaron que el reporte final del accidente podría tardar hasta un año.


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