Poner el cuerpo para defender la causa de otros: así trabaja Marabunta
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Alejandro Ponce.

Poner el cuerpo para defender la causa de otros: así trabaja la Brigada Marabunta

El objetivo de Marabunta en las marchas es garantizar que las protestas lleguen al final, que cumplan su propósito. Una de sus reglas es sonreir.
Alejandro Ponce.
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Cada que se convoca una marcha ciudadana en la Ciudad de México, un grupo de jóvenes vestidos con una playera y un casco rojos acuden a apoyar en las labores de protección de los manifestantes. Se trata de la Brigada de Paz Marabunta, dedicada a defensa de derechos humanos.

Desde 2012, jóvenes voluntarios de la ciudad comenzaron a capacitarse en primeros auxilios y mediación de conflictos para acudir a las marchas en la capital del país y documentar las agresiones policiales, además de atender a las personas lesionadas. Así se conformó este grupo.

Carla Ríos, subdirectora de la Brigada Marabunta, recuerda que la primera vez que salieron a brindar apoyo fue en la protesta por el inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto.

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“Decidimos ir a ayudar porque no había quien atendiera a los protestantes ni quién documentara lo que estaba pasando, además de que la mayoría de los que estaban ahí eran jóvenes. Fuimos con esa intención, y nos volvimos constantes, por el periodo de represión que hubo en las movilizaciones”, cuenta.

En esa primera protesta a la que acudieron hubo enfrentamientos entre policías y manifestantes. De ahí en adelante comenzaron a profesionalizar su labor: compraron playeras y cascos iguales para acudir uniformados y ser identificados, y se capacitaron para documentar y apoyar en la seguridad de las marchas.

Araceli Buendía, fundadora e integrante de Marabunta, dice que salir a las calles a defender personas es lo mínimo que puede hacer en una sociedad en la que el sufrimiento se convierte en un espectáculo.

“A veces da miedo, pero nosotros sabemos que es importante que salgamos y con eso aseguramos que las personas puedan manifestarse. A veces terminamos llenos de moretones por los golpes de policías, pero vamos a seguir aguantando, esa es nuestra labor”, señala.

Poner el cuerpo, un acto de amor

La primera regla de Marabunta es sonreír.

“No solo es poner el cuerpo como los policías que están en las protestas. Nuestra actitud, nuestras razones y objetivos son completamente diferentes. Para nosotros, poner el cuerpo se convierte en un acto de amor y ternura”, explica Carla.

Araceli dice que para la organización es importante asegurarse de que todas las personas puedan manifestarse.

Las dos coinciden en que las protestas de mujeres han sido especiales para su labor, pues además del compromiso humanitario de apoyo a la protesta social, sienten una empatía por la exigencia de la erradicación de la violencia de género, de la que también han sido víctimas.

Para Araceli el apoyo a causas sociales es una labor de décadas, sin embargo, las protestas de mujeres que se llevaron a cabo el último año en la Ciudad de México han marcado su vida.

“Lo que sucede en el país es una emergencia. Es por eso que las protestas de mujeres se han ido tornando cada vez más violentas, aunque la verdad es que se queda corto quemar la puerta de un edificio comparado con la violencia contra las mujeres”, señala.

“Los relatos de las familias son tan feos que una se queda con el corazón apachurrado. Desapariciones feminicidios… nos ha tocado conocer a las madres de esas mujeres y sus hijos que quedan huérfanos”, cuenta Araceli.

En su opinión, “lo que las mujeres salen a hacer es nada, porque es un día y ya, hacen catarsis porque no pueden hacer otra cosa, mientras los feminicidios se dan todos los días, el acoso… muchas de nosotras lo hemos vivido. Por eso salimos a defender la causa”.

“A mí me queda claro que como mujer es lo mínimo que puedo hacer, defender a las compañeras porque no podemos seguir indiferentes. Para nosotros es importante poder salir y que eso asegure a las personas que pueden manifestarse”, sentencia.

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El año del feminismo

Xóchitl, Eréndira, Citlali y Liliana son voluntarias en Marabunta y forman parte de la brigada, así como de las actividades artísticas que se realizan en la organización.

Como parte de la brigada deben capacitarse previo a cada marcha: deben saber qué hacer en caso de que haya un enfrentamiento entre manifestantes y policías, si lanzan gas lacrimógeno o si se cometen detenciones arbitrarias.

Para prepararse acuden a un entrenamiento en el que simulan una protesta con situaciones de tensión entre ciudadanos y policías, y ensayan su participación como barrera humana para evitar enfrentamientos. También aprenden técnicas de respiración en caso de ser rociadas de gas pimienta o humo de extintor y qué hacer en caso de que se irrite la garganta.

Algunas aprenden a curar heridas, a atender fracturas y a dar contención a los manifestantes que tengan ataques de ansiedad.

Aunque han participado por años en diferentes movilizaciones como parte de la Brigada de Paz Marabunta, las cuatro coinciden en que este ha sido “el año del feminismo”.

“Cuando rompieron las puertas de la Procuraduría -en la marcha del 16 de agosto de 2019- se detonó todo. Las mujeres vieron que nada las va a parar y se soltaron con todo. Aunque la represión también ha ido en aumento” comenta Eréndira, quien estudia Antropología Social.

Participar en las marchas feministas como Marabunta ha sido para Eréndira una forma de poder estar ahí con las mujeres y transformar la rabia de todas en fuerza y temple “para estar ahí parada frente a las policías diciéndoles que se calmen, que no lastimen a las manifestantes”.

“Es algo que como mujeres nos han dicho que no podemos hacer (participar en protestas), que somos calmadas y no gritamos. Pero con estas movilizaciones descubrimos esa parte de nosotras que se enoja y transforma ese enojo en fuerza para irse a parar frente a una policía”, expresa.

Otra de las voluntarias, Xochitl, mira su labor en la brigada de paz como un regalo para las mujeres y niñas del país.

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“Qué mejor regalo le puedo dar a las niñas que la seguridad de salir a la calle sin que las agredan, desaparezcan o asesinen. A lo mejor yo no lo voy a ver, pero detrás de mí hay generaciones que van a disfrutar de un mundo diferente”, comenta con una sonrisa en el rostro.

A sus 25 años, dice estar orgullosa de poder participar como voluntaria en las marchas y dar clases gratuitas de danza aérea en el centro cultural La Roca, que es parte del proyecto de Marabunta.

Citlali y Lili también conocieron a la brigada Marabunta por las actividades artísticas y culturales que promueven a través del centro cultural La Roca, que dirige Araceli Buendía.

Al preguntarles si consideran que las protestas de mujeres han sido distintas de otras que han apoyado como Brigada de Paz Marabunta, Citlali señala que estas han tenido más prejuicios contra las manifestantes, quienes han recibido insultos y agresiones incluso de otras mujeres.

“No se dan cuenta que es una lucha de todas. Pero ya lo hemos dicho antes, aunque muchas mujeres no apoyan al movimiento también luchamos por ellas”.

Del lado de los desprotegidos

Ganarse la confianza de manifestantes y policías no ha sido sencillo, reconoce Carla Ríos.

Al inicio de su participación en las protestas, los integrantes de Marabunta eran considerados como “infiltrados del gobierno” por los manifestantes, mientras los policías los calificaban de “anarquistas” y les pedían no interferir en su trabajo.

Miguel Barrera, fundador de Marabunta, explica que la brigada basa su apoyo en cuatro principios: independencia, neutralidad, imparcialidad y humanidad.

Esto implica “no estar del lado de nadie, pero desde el humanitarismo tenemos un posicionamiento político y en la intervención estamos obligados a estar con los más desprotegidos, que casi siempre son los manifestantes”.

“Un oficial está todo blindado y la banda a veces va hasta sin calcetines. Nosotros lo único que queremos es que se detenga la violencia, que se pueda ejercer el libre derecho a la manifestación y que los oficiales no violen derechos humanos”, dice.

Para que los principios internacionales en los que basan su actuar no se vean coartados, Carla señala que no acuden a marchas promovidas por partidos políticos ni aquellas que promuevan opiniones que vayan en contra de la dignidad humana.

El objetivo de Marabunta en las marchas “es garantizar que las protestas lleguen al final, que cumplan su propósito. Durante la administración de Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera, en la capital, siempre se interrumpían las protestas y la nota eran los disturbios, nunca el contenido de las demandas, ahora pueden terminar y se saben las razones por las que salen a las calles”, explica Miguel.

De acuerdo con Barrera, para ser parte de Marabunta se debe tener “una fibra ética bien asentada, se debe sentir que los mueve la indignación, que les lastima ver la injusticia”.

Las hormigas que no se detienen

Debido a amenazas contra los integrantes de Marabunta, desde 2009 la organización se encuentra bajo el Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos.

Los integrantes de Marabunta dicen que sus labores en las marchas disgustan a los policías, y que incluso les han pedido dejar de acudir a las protestas, pero aseguran que no van a dejar de realizar su labor voluntaria.

Además del trabajo que realizan en las protestas, Marabunta apoya la defensa de derechos humanos acudiendo voluntariamente a las labores de búsqueda de personas desaparecidas en diferentes estados del país, actividad que también los ha puesto en riesgo.

Sin embargo, como dice Miguel, a Marabunta “nada lo detiene”.

El fundador explica que el nombre de la organización proviene de una especie de hormiga que se mantiene en movimiento constante y no hace hormiguero.

“Mucha gente dice que son destructoras, porque avanzan todo el tiempo y se comen todo lo que se les cruce en el camino”, abunda.

Sin embargo, para él la Marabunta son las hormigas a las que nada las detiene. Por eso hace años su familia decidió llamar así a un club de montañismo, y años después él nombró de la misma forma a la organización que fundó con Araceli Buendía.

En palabras de Carla, “lo que hacemos es, primero, sabernos juntas y juntos, que hay un grupo de rojito que va a estar ahí contigo si algo te pasa, pero si algo le pasa a los demás va a ir contigo a ayudar”.

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La nueva generación de armas que están desarrollando varios países, como el misil usado contra el líder de al Qaeda

Perros robot con rifles, drones con granadas y misiles hipersónicos son algunas de las armas desarrolladas por varios países en los últimos años.
Por Peter Lee / BBC News Mundo
9 de agosto, 2022
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La reciente muerte del líder de al Qaeda Ayman al Zawahiri, en un ataque con drones de la CIA, fue la última respuesta de Estados Unidos a los atentados contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Políticamente, ha amplificado la desconfianza existente entre los líderes estadounidenses y el gobierno talibán en Afganistán.

Esta muerte también expuso compromisos adoptados en el acuerdo de paz de Doha de 2020 firmado por Estados Unidos y los talibanes.

Pero está surgiendo otra historia con implicaciones más amplias: la velocidad y la naturaleza del desarrollo internacional de armas.

Tomemos como ejemplo el arma supuestamente utilizada para matar a Al Zawahiri: el misil Hellfire R9X “Ninja”.

El misil Hellfire se concibió originalmente en las décadas de los 70 y 80 para destruir los tanques soviéticos.

El cohete que se usó en el ataque

Las rápidas mejoras desde la década de los 90 en adelante han resultado en diferentes variaciones que han impulsado sus capacidades.

Ahora se pueden lanzar desde helicópteros o drones Reaper.

Y sus múltiples cargas explosivas pueden activarse de diferentes maneras: en el momento del impacto o antes del impacto.

Luego llegó la versión Hellfire R9X “Ninja”, que, aunque no es nueva, ha permanecido en gran medida en las sombras durante cinco años.

Según algunas informaciones, se utilizó en 2017 en Siria para matar al líder adjunto de al Qaeda, Abu Khayr al-Masri.

El misil “Ninja” no depende de una ojiva explosiva para destruir o matar a su objetivo.

Utiliza la velocidad, la precisión y la energía cinética de un misil de 45 kilos disparado desde hasta 20 mil pies de altura y armado con seis palas que se despliegan en los últimos momentos antes del impacto.

Un dron porta dos granadas.

Getty Images
Un dron porta dos granadas.

Superarmas

El misil “Ninja” es el último intento, hasta el momento, de apuntar con precisión y matar a una sola persona.

Sin explosión, sin destrucción generalizada y sin muertes colaterales.

Pero la evolución de las armas también afectará la forma en que vivimos y cómo se libran o disuaden las guerras.

Rusia ha invertido mucho en estas supuestas superarmas basándose en tecnologías más antiguas.

Su objetivo es reducir o eliminar las ventajas tecnológicas de las que disfrutan Estados Unidos o la OTAN.

El misil hipersónico ruso Kinzhal en un caza Mikoyan MiG-31K en un desfile aéreo en Moscú en 2018

Getty Images
El misil hipersónico ruso Kinzhal en un caza Mikoyan MiG-31K durante un desfile aéreo en Moscú en 2018.

Los objetivos del desarrollo de misiles hipersónicos de Rusia son muy ambiciosos.

El misil Avangard, por ejemplo, no necesitará volar fuera de la atmósfera terrestre.

En cambio, permanecerá dentro de la atmósfera superior, dándole la capacidad de maniobrar.

Tal maniobrabilidad hará que sea más difícil de detectar o de interceptar.

Con el misil balístico hipersónico DF-17 de China también se quiere evadir las defensas antimisiles estadounidenses.

Vehículos de armas hipersónicas de China en un desfile en Pekín en 2019

Getty Images
Vehículos de armas hipersónicas de China en un desfile en Pekín en 2019.

La era autónoma

En menor escala, están surgiendo en el mercado de las armas los perros robot con ametralladoras montadas.

La empresa de desarrollo de armas Sword International tomó un vehículo terrestre no tripulado cuadrúpedo de Ghost Robotics, o un perro robot, y montó un rifle de asalto en él.

Fue uno de los tres perros robot que se exhibieron en una feria comercial del ejército estadounidense.

Mientras tanto, Turquía afirma que ha desarrollado cuatro tipos de drones autónomos, que pueden identificar y matar a personas.

Y todo sin la participación de un operador humano o la guía de un GPS.

Una ilustración de un arma hipersónica de deslizamiento de impulso Avangard de Rusia

TASS
Las armas hipersónicas están siendo desarrolladas por potencias de todo el mundo, como esta de Rusia.

Según un informe de la ONU de marzo de 2021, un sistema de armas autónomo de este tipo ya se usó en Libia contra un convoy logístico afiliado al grupo armado Khalifa Haftar.

Las armas autónomas que no necesitan guía GPS son particularmente importantes.

Si se produjera una guerra entre las principales potencias mundiales, los satélites que proporcionan navegación GPS pueden ser derribados.

Por lo tanto, cualquier sistema militar o aeronave que dependa de las señales GPS para la navegación o la selección de objetivos se volvería ineficaz.

China, Rusia, India y Estados Unidos han desarrollado armas para destruir satélites que proporcionan posicionamiento global para sistemas de navegación por satélite para automóviles y orientación para aeronaves civiles.

El verdadero escenario de pesadilla es combinar estos y muchos más sistemas de armas con inteligencia artificial.

avion

US Air Force
EU mostró este misil de crucero hipersónico, el Boeing X-51, en 2010.

Nuevas reglas de guerra

¿Se necesitan nuevas leyes o tratados para limitar estas armas futuristas?

En resumen, sí, pero no parece que vaya a suceder.

Estados Unidos ha pedido un acuerdo global para detener las pruebas de misiles antisatélite, pero no ha habido aceptación entre la comunidad internacional.

Lo más cercano a un acuerdo que ha habido es la firma de los Acuerdos Artemis de la NASA, que incluyen principios para promover el uso pacífico de la exploración espacial.

Pero solo se aplican a las “actividades espaciales civiles realizadas por las agencias espaciales civiles” de los países signatarios.

En otras palabras, el acuerdo no se extiende a actividades espaciales militares o campos de batalla terrestres.

Un perro robot

Getty Images
Los perros robot pueden llevar acoplado armamento.

Por el contrario, Estados Unidos se ha retirado del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio.

Esto es parte de un patrón a largo plazo por el que las administraciones estadounidenses quieren retirarse de los acuerdos internacionales.

Los sistemas de armas autónomas letales son una clase especial de sistemas de armas emergentes.

Incorporan aprendizaje automático y otros tipos de IA para que puedan tomar sus propias decisiones y actuar sin intervención humana directa.

Un misil Hellfire

Getty Images
El misil Hellfire acoplado en un avión de las fuerzas estadounidenses.

En 2014, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) reunió a expertos para identificar los problemas planteados por los sistemas de armas autónomos.

En 2020, el CICR y el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo fueron más allá y reunieron a expertos internacionales para identificar qué controles en los sistemas de armas autónomos serían necesarios.

En 2022, las discusiones continúan entre los países que la ONU reunió por primera vez en 2017.

Este grupo de expertos gubernamentales continúa debatiendo el desarrollo y el uso de sistemas de armas autónomos letales.

Sin embargo, todavía no ha habido un acuerdo internacional sobre una nueva ley o tratado para limitar su uso.

Sistemas de armas autónomos

El grupo Stop the Killer Robots (Paren los robots asesinos) ha pedido a lo largo de este periodo una prohibición internacional de los sistemas letales de armas autónomas.

Pero esto no solo no ha sucedido, sino que ahora mismo hay un punto muerto no declarado en las discusiones en la sede de la ONU en Ginebra sobre armas autónomas.

Misil intercontinental

Getty Images

Australia, Israel, Rusia, Corea del Sur y Estados Unidos se han opuesto a un nuevo tratado o declaración política.

Oponiéndose a ellos en las mismas conversaciones, 125 estados miembros del Movimiento de Países No Alineados están pidiendo restricciones legalmente vinculantes sobre los sistemas de armas autónomos letales.

Dado que Rusia, China, EU, Reino Unido y Francia tienen veto del Consejo de Seguridad de la ONU, hay varios países que pueden evitar que se apruebe una ley vinculante sobre armas autónomas.

Más allá de estas conversaciones internacionales y de las organizaciones activistas, expertos independientes están proponiendo alternativas.

Por ejemplo, en 2019, el especialista en ética Deane-Peter Baker reunió al Grupo Canberra de organizaciones internacionales independientes.

Te puede interesar: (Des)control de armas: la inminente necesidad de incluir a la violencia armada en la agenda feminista

Un helicóptero Apache de las fuerzas armadas de Estados Unidos

Getty Images
Un helicóptero Apache de las fuerzas armadas de Estados Unidos

El grupo elaboró un informe con principios rectores para el desarrollo y uso de sistemas letales de armas autónomas.

Estos principios no resuelven el estancamiento político entre las superpotencias.

Pero si las armas autónomas llegaron para quedarse es un intento temprano de comprender qué nuevas reglas se necesitarán.

Cuando se abrió la mítica caja de Pandora, se desataron horrores indecibles en el mundo.

Los sistemas de armas emergentes son demasiado reales.

Como a Pandora, todo lo que nos queda es esperanza.

* Peter Lee es profesor de Ética Aplicada y director de Investigación de Seguridad y Riesgo de la Universidad de Portsmout, en Reino Unido.

* Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés)


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