Casi el 100% de los casos de acoso y hostigamiento sexual queda impune
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Archivo Cuartoscuro

Casi el 100% de los casos de acoso y hostigamiento sexual en contra de la mujer queda impune: Red TDT

Entre 2017 y mayo de 2019 las fiscalías abrieron 33 mil 316 carpetas de investigación por violación, pero solo se lograron 3 mil 698 sentencias condenatorias, el 11%.
Archivo Cuartoscuro
4 de marzo, 2020
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Las historias son interminables. Aunque una de las que más impactó a Ciudad de México, y a todo el país, fue la que se produjo en febrero pasado, cuando la joven de 25 años Ingrid Escamilla fue asesinada presuntamente a manos de Erick Francisco ‘N’, en el departamento donde ambos vivían en la capital mexicana.

Aún no hay certeza de si Ingrid había denunciado por malos tratos a su pareja previo al feminicidio. Las autoridades de la Fiscalía confirmaron que quien sí lo hizo fue la exmujer del presunto homicida, aunque no sirvió de nada: Erick siguió libre e Ingrid fue asesinada de una manera brutal.

Lee: Suben penas por feminicidios, pero solo 3 de cada 100 asesinatos de mujeres son esclarecidos y llegan a condena

Precisamente, en la calle donde vivía la joven en la colonia Vallejo de la alcaldía Gustavo A. Madero, un grupo de mujeres se congregaron pocos días después del feminicidio para mostrar su rechazo a un sistema de justicia que cotidianamente las ignora, las revictimiza, y que promueve la impunidad de los agresores.

“Anoche mi hermano me apuntó con la pistola. No sé qué esperan para hacer algo. Ya lo denuncié en la Fiscalía de la ciudad y solo abren carpetas de investigación. No giran orden de aprehensión, no lo buscan, no hacen nada. Solo esperan a que también me mate”, contó Aline Guerrero en aquella manifestación del 14 de febrero.

A partir de este contexto, este miércoles, la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todos y Todas (Red TDT), publicó un informe en el que traduce las historias particulares de impunidad cotidiana, como la de Ingrid y la de otros miles de casos de mujeres, a una macro radiografía de la violencia feminicida en México.

Para la elaboración del estudio, la Red TDT elaboró múltiples solicitudes de información que dirigió a las fiscalías y tribunales de justicia de las 32 entidades del país, a partir de las cuales analizó el número de denuncias y de sentencias conseguidas en 15 tipos de delitos contra la mujer, como el acoso, la violación, o el feminicidio.

Aunque Olga Arnaiz, responsable de incidencia internacional de la Red TDT, advirtió en entrevista con este medio que, si bien los datos oficiales recabados muestran “un panorama dramático de impunidad”, hay que tomar las cifras “con cautela” debido a que hay un “gran subregistro” y una “gran cifra negra” como consecuencia de la opacidad de múltiples estados que no respondieron a ni una sola solicitud de información.

Lee: Incompetencia, misoginia y manejo político afectan el registro de feminicidios en los estados, alertan expertas

La radiografía

De acuerdo con el estudio ‘Impunidad feminicida: radiografía de los datos oficiales sobre violencia contra las mujeres (2017-2019)’, en los 15 tipos de delito analizados en los que la denunciante fue una mujer, los niveles de impunidad, en cuanto a sentencias condenatorias conseguidas en los últimos tres años, roza prácticamente el 99%.

En el caso de abuso sexual, entre 2017 y mayo de 2019, la Red TDT documentó que las fiscalías estatales recibieron 28 mil 977 denuncias, siendo Jalisco la entidad en la que más denuncias se interpusieron con 5 mil 660 casos, seguida de la Ciudad de México, Chihuahua y Baja California, que superan las 3 mil denuncias.

Sin embargo, el nivel de sentencias condenatorias conseguidas en el mismo periodo de tiempo y en las que se benefició a mujeres fue de apenas 785.

Es decir, solo el 2.7% de las denuncias por abuso sexual documentadas acabaron en una sentencia a favor de la víctima mujer. El 97% restante continúa impune.

Y en los casos de acoso y de hostigamiento sexual, el nivel de impunidad es todavía mayor.

De acuerdo con la Ley General de Acceso de las Mujeres a un Vida Libre de Violencia, el hostigamiento se produce en ámbitos laborales y/o escolares en una relación de subordinación de la víctima frente al agresor, y se expresa por medio de “conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva”.

Entre 2017 y mayo de 2019, la Red TDT registró 3 mil 502 denuncias por hostigamiento sexual, de las cuales solo 10 acabaron en una sentencia a favor de una víctima mujer. Esto es, el 0.2% de los casos registrados, por lo que el nivel de impunidad es de prácticamente el 100%.

Para este caso, la organización civil precisó que hubo estados como Baja California Sur y Guerrero que no respondieron a las solicitudes de información sobre las denuncias y las sentencias por este delito, respectivamente, y que entidades como Quintana Roo, Campeche y Veracruz, no presentaron la información desagregada por sexo, lo que dificultó la precisión de los datos relativos a las agresiones a la mujer.

En cuanto al acoso, una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, el estudio refleja que las fiscalías recibieron 3 mil 796 denuncias, de las que solo 16 acabaron en una sentencia condenatoria a favor de la mujer, el 0.4%.

Para otro delito grave, el de la violación sexual, el informe refiere que entre 2017 y mayo de 2019 las fiscalías abrieron 33 mil 316 carpetas de investigación. Pero solo se lograron 3 mil 698 sentencias condenatorias, el 11%.

Aunque en este caso cabe precisar que las fiscalías no dieron datos desagregados por sexo, por lo que no se conoce cuántas de las sentencias condenatorias beneficiaron a víctimas mujeres.

Para la tentativa de violación, se abrieron 818 carpetas en las que mujeres denunciaron este delito. En 126 casos, el 15%, la denuncia terminó en una sentencia condenatoria.

Lee: Retomar la vida tras un ataque con ácido, el largo y difícil proceso para la recuperación

Feminicidio vs homicidio doloso

Por otra parte, el estudio subraya que continúa existiendo “una resistencia” por parte de las fiscalías estatales para tipificar los asesinatos de mujeres como feminicidio.

De ahí, que, para los últimos tres años, las instancias de procuración de justicia que respondieron señalaron que solo abrieron 1 mil 862 carpetas por feminicidio, una cifra que Olga Arnaiz, de la Red TDT, criticó que está muy lejos de lo que realmente está sucediendo en el país.

“Existen entidades donde el feminicidio aún no está tipificado. Pero, incluso en las que sí lo está, se sigue investigando los asesinatos de mujeres como homicidio doloso con el fin de invisibilizar la gravedad de la situación de la violencia hacia la mujer”, subrayó la activista.

“Hay logros que están en peligro”, añadió Arnaiz, quien insistió en que hay una gran preocupación acerca de esta tendencia de minimizar el feminicidio, máxime en el contexto de las notas periodísticas que hacían referencia a que diputados federales de Morena declararon que el fiscal general, Alejandro Gertz Manero, había propuesto eliminar el delito de feminicidio del próximo Código Penal Nacional.

Paradójicamente, los datos del estudio de la Red TDT muestran que el delito de feminicidio es el que menos nivel de impunidad tiene: de las 1 mil 862 denuncias documentadas en el informe, 507 acabaron en una sentencia condenatoria a favor de la víctima mujer, es decir, el 27%.

Mientras que, de las 5 mil 798 denuncias recibidas por las fiscalías por homicidio doloso contra la mujer, 848 acabaron en una sentencia condenatoria, el 14%.

Lee: La vida después del feminicidio de Mara Castilla: entre el miedo y la exigencia de justicia

Opacidad

Otro de los puntos clave que documenta la investigación de la Red TDT es la opacidad de los estados para responder las solicitudes de información.

Por ejemplo, estados como Baja California, Baja California Sur, Estado de México, Tlaxcala, Nayarit, e Hidalgo, no respondieron las solicitudes de información realizadas a través de la Plataforma Nacional de Transparencia. Mientras que las Procuradurías/Fiscalías estatales tampoco dieron respuesta vía telefónica.

Y otras entidades como Aguascalientes, Guanajuato, Sinaloa, Yucatán y Quintana Roo, no tiene información desagregada por sexo sobre la mayoría de los datos solicitados.

“Hay una falta de datos oficiales confiables por parte del Estado mexicano en cuanto a violencia contra la mujer”, apuntó Olga Arnaiz.

“Y si el mismo Estado no tiene información confiable, nos preguntamos cómo entonces se va a realizar un diagnóstico que pueda llevar al diseño de políticas públicas y cambios legislativos que comiencen a solucionar, o a paliar al menos, el problema de la violencia en México contra las mujeres”, cuestionó la activista.

Lee aquí el informe completo de la Red TDT.

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Desaparecidos en México: 'Encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé'

La crisis de desaparecidos en México suma ya más de 83.500 personas. Muchas madres se han organizado para buscar a sus familiares, incluso en fosas clandestinas. Cecilia Delgado encontró a su hijo en una de ellas.
4 de marzo, 2021
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La noche del 2 de diciembre de 2018 fue la última vez que vieron con vida a Jesús Ramón Martínez Delgado.

Estaba en su negocio en Hermosillo, Sonora, cuando dos policías que llegaron en una patrulla lo subieron en una camioneta que los seguía.

Su madre, Cecilia Delgado, comenzó entonces una búsqueda sin descanso. Primero por hospitales, cárceles, municipios cercanos. Después, en fosas clandestinas, donde lo encontró tras dos años de buscarlo sin descanso.

Su historia es un relato del horror que viven miles y miles de familias en México, donde suman ya más de 83.550 desaparecidos.

BBC Mundo contactó a la fiscalía del estado de Sonora. La vocera dijo que no puede dar mucha información porque es un caso en investigación. Pero la fiscal del estado, Claudia Indira Contreras, ha prometido justicia a Delgado y castigar “a quien sea que resulte culpable”.

Esta es la historia de Cecilia Delgado contada en primera persona


Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cortesía Cecilia Delgado
Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cuando mi hijo desapareció le prometí que lo iba a encontrar.

“Hijo, te prometo que te voy a regresar a casa. Te lo prometo, hijo de mi alma. Así me tarde toda una vida, así te tenga que buscar en el infierno“, le dije.

Después de dos años cumplí mi promesa. No como yo quería, pero lo encontré.

Todavía cierro mis ojos y lo veo en esas condiciones en las que estaba. No se lo merecía.

La noche de su desaparición, Jesús Ramón estaba con un amigo en su negocio, un expendio de cervezas, cuando llegaron una patrulla estatal y otra camioneta, una Chevrolet Silverado blanca con doble cabina.

Además del video de la cámara CCTV hay testigos de que dos policías lo subieron a la camioneta blanca y se lo llevaron. Nadie volvió a verlo vivo.

En la policía estatal me dijeron que me iban ayudar, que me iban a regresar a mi hijo. Me pidieron que me fuera y aseguraron que me iban a llamar. Jamás lo hicieron.

Tuve que encontrar a mi hijo yo sola porque ellos no hicieron su trabajo.

Cecilia Delgado

Lorenza Sigala
A la fecha Cecilia Delgado ha ayudado a exhumar 194 cadáveres.

Mi hijo tenía 34 años cuando se lo llevaron. Era muy alegre, le encantaba la música, bailar, cantar. Me llamaba “mi reina”, siempre me decía que me amaba y me lo demostraba.

Dejó tres hijos. La más pequeña tiene apenas 5 años. Es la que más sufre por la ausencia de su padre. “Abuela, ¿por qué te tardaste tanto en encontrar a mi papá?”, me pregunta llorando sin consuelo. Es algo que me duele en el alma.

Muerta en vida

Que un hijo desaparezca es lo más terrible que le puede pasar a una madre.

Me robaron todo. Me dejaron muerta en vida.

Poster de Buscadoras por la paz

Cortesía Cecilia Delgado
La desaparición de Jesús Ramón llevó a que Cecilia fundara “Buscadoras por la paz”.

Esos dos años fueron el infierno. Siempre pensando: “¿Dónde estará, estará comiendo, lo matarían, qué le harían?”. Es un dolor inimaginable que me carcome por dentro. Nunca jamás en la vida pensé que existiera tanto dolor.

En las noches, en la soledad y la oscuridad, la incertidumbre pega todavía más.

Todavía voy caminando y siento que es solo el cuero, porque yo ya estoy muerta por dentro. Yo estoy muerta.

Perdí las ilusiones de todo, las ganas de vivir. Solo me movía el saber que si yo no buscaba a mi hijo, nadie lo iba a hacer. Que si yo moría, nadie lo iba a encontrar.

Empecé a buscarlo por hospitales, cárceles, en muchos de los municipios de Sonora.

Luego empecé a excavar fosas clandestinas. Aunque en mi corazón siempre desee que estuviera vivo. Y se lo pedía a dios.

Me uní a un par de colectivos que excavan fosas clandestinas. Y luego, fundé el mío, Buscadoras por la Paz Sonora.

“Buscamos tesoros”

La mayoría de veces nos enteramos de la ubicación de esas fosas, donde han enterrado cuerpos, por llamadas anónimas.

Vamos allí armadas. Nuestras armas son el pico, la pala y una varilla. Vamos a donde sea, al campo, al monte, incluso a casas. Aquí el clima es extremo, el calor a veces supera los 50 grados centígrados, vemos cómo el vapor sale de la tierra. Otras veces, un frío que congela.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Lorenza Sigala
Las mujeres del colectivo buscan incansablemente a sus hijos.

Pero nada nos detiene. Es más grande el amor que tenemos por nuestros hijos, que la dureza del clima, el hambre o el miedo.

Vamos a buscar a nuestros tesoros.

Para nosotros son tesoros porque los encontramos en fosas clandestinas que tenemos que excavar. Y son, por desgracia, cadáveres.

Aún así, con todo el horror que esto significa, el encontrarlos y darles una sepultura digna nos da una relativa paz.

Sacamos a esos tesoros de la oscuridad, de esos hoyos donde después de matarlos los entierran de una manera tan vil, tan cruel que no me explico como pueda existir gente así, sin corazón, que pueda hacer tanto daño.

¿Qué pudieron haber hecho para que les hagan todo lo que he visto? Son cosas tremendas. Se ensañan de una forma bestial, igual con hombres que con mujeres.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Cortesía
El colectivo “Buscadoras por la paz” es uno de varios similares que operan en México.

Recuerdo cómo encontramos a un muchacho, creo que era un jovencito porque sus pies eran muy chiquitos. Estaba encadenado. Encadenadas sus piernas y con candado. Sus manos, amarradas con un alambre. Enterrado a más de metro y medio de profundidad.

A otros los encontramos calcinados a tal punto que será imposible identificarlos. Me duele en el alma. Pienso en sus madres, que nunca podrán encontrarlos.

“La realidad de México”

Muchos nos critican porque hacemos transmisiones en vivo en redes sociales de nuestras búsquedas. Las imágenes que se ven son muy fuertes y nos dicen que somos amarillistas.

Pero es la realidad que estamos viviendo. No es de dios que nosotros tengamos que sacar a nuestros hijos de esos lugares tan feos. De esos hoyos que incluso a veces ponen a cavar a la persona que van a matar.

Si hacemos los videos es porque queremos que la gente vea nuestra labor, lo que estamos pasando. A nadie le gusta. A mí no me gusta andar excavando fosas clandestinas. Pero es la realidad de México.

Las desapariciones forzadas están a la orden del día. Los que se indignan por ver un video, mejor que se indignen con las personas que matan a otras y con las autoridades que no hacen su trabajo.

A nosotros no nos correspondería, con todo y el dolor que cargamos, estar sacando a nuestros hijos de ahí.

Sabemos que a la mayoría de los desaparecidos los vamos a encontrar muertos, es muy raro el que regresa vivo. Y a estas alturas encontrar sus cadáveres es un privilegio.

Además, las víctimas y sus familias son revictimizadas. Es muy común que digan que si los mataron es que “andarían en algo malo”, que estaban de una manera u otra ligados al narcotráfico.

Eso es una vil mentira. Yo conozco a muchos, muchos que se han llevado que eran totalmente inocentes. Hay de todo: hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños.

Y de los que hicieron algo malo, pues que lo procesen judicialmente, no que pongan a la familia en este infierno.

Quienes se los llevan muchas veces pertenecen al crimen organizado, pero a veces también algunas autoridades están coludidas con ellos, como fue el caso de mi hijo.

En México han matado a madres y padres por buscar a sus hijos. Por eso, muchos nos preguntan si no tenemos miedo. La verdad es que no. Y no lo digo solo por mí, sino porque lo veo en mis compañeras.

No tenemos miedo. El miedo más grande fue perder a nuestros hijos y ya lo vivimos.

Si hubiera sido posible, yo hubiera dado mi vida. La hubiera dado una y mil veces a cambio de la de mi hijo.

“Yo desenterré a mi hijo”

Después de dos años de búsqueda sin descanso, encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé.

Yo misma desenterré a mi hijo. Fue algo terrible.

Fue el 25 de noviembre de 2020, exactamente dos años después que lo viera por última vez.

Buscábamos cuerpos en un lugar donde había una docena de fosas.

Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar.

Supe que era él por los brackets en sus dientes, por su muela del juicio y porque en su cráneo todavía tenía su cabello. Su pelo castaño, con sus rulitos que no le gustaban y que siempre se peinaba con mucho gel para que no se le vieran. (Llora sin consuelo).

Después vi su ropa. Y comprobé que sí, que era mi niño.

Grité y grité. “No, no, no. No puede ser”, repetía llorando.

Pero sabía que era cierto.

Las pruebas de ADN que llegaron días después solo volvieron a confirmarlo.

Me derrumbé. El mundo se me vino abajo. A pesar de todo, esperaba un milagro.

"Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar". ", Source: Cecilia Delgado, Source description: , Image:

Yo quería tener las cenizas de mi hijo en mi casa, pero mis otros dos hijos me insistieron que no. Que tenía que dejarlo en el panteón, para que yo pudiera seguir viviendo de alguna forma.

El 8 de diciembre lo enterramos.

Durante seis horas le cantamos sus canciones, le tocamos música y bailamos. Así como él en alguna ocasión me había dicho, medio en broma, medio en serio, que quería que hiciéramos cuando muriera.

Yo le dije que se callara, que estaba loco. Que primero iba a morir yo.

Ni en mis peores pesadillas hubiera podido imaginar que me lo iban a arrebatar así.

Por eso quiero decirles a todos en México que no esperen a pasar por lo mismo que yo, que nosotras, las miles de madres que estamos así, no queremos que le pase a nadie más.

La búsqueda sigue

A la semana de encontrar a mi hijo, volví a agarrar mi pala e irme al monte con mis compañeras.

Desde que desapareció Jesús Ramón he encontrado con los distintos colectivos un total de 194 tesoros. Pero la situación es tan terrible que esta búsqueda no puede parar.

Moisés Reynoso

Cortesía Cecilia Delgado
Ahora Cecilia también busca a su sobrino, Moisés Alfonso Reynoso.

Hace siete meses también desapareció mi sobrino Moisés Alfonso Reynoso Delgado, de 28 años, hijo de mi hermana. Igual que a mi hijo yo le prometí que lo iba a encontrar.

También les he prometido a otras madres que no me detendré hasta que encontremos a sus hijos. Y las promesas se cumplen.

Por desgracia hay todavía miles y miles de tesoros por desenterrar.


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