Quiénes son y cómo operan: Esto sabemos de los saqueos por COVID-19
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¿Quiénes son y cómo operan? Las claves de los saqueos en medio de la pandemia COVID-19

Hasta ahora, la cifra de personas detenidas ascendía a 118 y se registraba más de medio centenar de casos consumados. Se aprovecha contexto para obtener beneficio económico, dicen autoridades
Cuartoscuro
27 de marzo, 2020
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Desde el pasado fin de semana las autoridades han registrado decenas de intentos de saqueo y robos a tiendas y supermercados en el país (mas de 50 de ellos consumados solo en el Valle de México) perpetrados —en algunos casos —por sujetos aparentemente organizados, bajo el supuesto contexto de un desabasto o escasez de productos por la emergencia sanitaria del coronavirus COVID-19.

En la realidad se han tratado de robos (algunos convocados en redes sociales y otros organizados solo entre los involucrados) cuyo común denominador es el factor de “oportunidad” que ha generado el contexto actual, y donde el objetivo no son los supuestos víveres sino obtener un beneficio económico ilegal con diversos bienes y productos.

Leer más: Suman 73 detenidos y 30 casos de robos e intentos de saqueos en CDMX

Todo comenzó el pasado fin de semana con el robo perpetrado a un supermercado Chedraui en el municipio de Tecamac, Estado de México, pero se ha extendido a establecimientos de cadenas como Wal-Mart, Bodega Aurrera, Coppel o Elektra, y a múltiples tiendas de conveniencia y negocios independientes.

A partir de la información proporcionada por las secretarías de Seguridad del Estado de México y Ciudad de México, se detallan los puntos clave detrás de estos hechos criminales que hasta han dejado más de 100 personas detenidas, pero donde las investigaciones continúan para dar con posibles autores intelectuales y otros cómplices.

¿Quiénes son los responsables de los robos?

Las autoridades han identificado hasta el momento tres perfiles de presuntos responsables detrás de estos hechos. En algunos casos, como los robos o saqueos a tiendas departamentales, se presume la participación de los tres tipos de involucrados, mientras que en otros casos solo de uno o dos.

Un primer perfil es el de los administradores de redes sociales. Se trata de los responsables de las páginas de Facebook a través de las cuales se hicieron convocatorias a realizar saqueos en establecimientos comerciales en el Estado de México y otras entidades.

Entérate | ‘Saqueos COVID-19’: Lo que se sabe de los grupos que cometen robos en medio de la pandemia

Hasta este 26 de marzo, se tenían identificados a 63 administradores detrás de 29 grupos de Facebook de los cuales al menos 50 están asociados con convocatorias previas en situaciones de aparente crisis, como la del “gasolinazo” de inicios de 2017 o los saqueos del proceso electoral de 2018.

Las unidades de policía cibernética han aislado los alias o seudónimos de usuarios, pero se desconoce la identidad real de la persona o personas detrás de ellos. Se colabora con Facebook para el seguimiento y bloqueo de dichos perfiles.  Se presume que su motivación pudiera ser el obtener un beneficio económico o generar pérdidas materiales, pero no se ha detectado una motivación política o ideológica detrás de ellos.

Un segundo grupo es el de los ladrones de negocios. Se trata de personas que actúan solas o en banda para perpetrar robos a negocios y que se presume han participado en casos anteriores. Algunos tienen antecedentes penales. En su mayoría son hombres y tienen entre 25 y 35 años de edad.

A este grupo pertenece el 70% de las personas que han sido detenidas hasta ahora, algunos de ellos armados. Han perpetrado robos por su cuenta, pero se presume que también se han incrustado en algunas de las convocatorias públicas o ellos mismos han creado las suyas.

El tercer grupo es el de personas improvisados. Se trata en su mayoría de jóvenes y menores de edad que animados por las convocatorias en redes deciden participar en algunos de los saqueos masivos a tiendas o han participado en robos a locales mas pequeños, como pizzerías o tiendas de conveniencia. De este perfil son el resto de los detenidos.

¿Cuál es el modus operandi?

Las autoridades tienen identificado dos principales tipos de robos, cada uno con su propio modo de operar.

De los 50 casos consumados en el Valle de México solo ocho fueron convocados en redes sociales, (todos en el Estado de México), pero se identificaron aproximadamente 40 intentos más convocados, pero no materializados. Otro caso mas similar se registró en Oaxaca.

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El modus operandi consiste en difundir una convocatoria en paginas de Facebook donde se invita a acudir a determinada hora y lugar para reunirse y perpetrar el saqueo y posteriormente huir de forma separada. En ocasiones se coloca incluso una liga para ingresar a un grupo de WhatsApp y facilitar la “coordinación”. La convocatoria se difunde unas horas antes del hecho y posteriormente se borra.

Las autoridades sospechan que en algunos de los casos uno de los participantes – posiblemente de los organizadores – acude al lugar minutos antes de la hora del atraco para verificar si hay presencia policiaca y avisar al grupo si es posible llevar a cabo el “saqueo”.

En este tipo de casos pueden intervenir jóvenes improvisados animados por la convocatoria, pero también células de ladrones a negocios con experiencia. No hay claridad si algunos de los administradores de las paginas de Facebook participan en ellas.

El otro tipo de caso es de los intentos de robo a negocios dirigidos sin convocatoria pública. Estos son perpetrados directamente por ladrones a negocios o por personas improvisadas animadas por el contexto actual para cometer un atraco. Se ha detectado que los responsables, en caso de actuar en grupo, se coordinan por servicios de mensajería como WhatsApp pero con mensajes directos o en grupos cerrados. No en perfiles públicos.

El 80% de los casos detectados hasta ahora y en los que ha habido detenidos corresponden a este tipo de robos directos.

El común denominador en la mayoría de los casos es la oportunidad surgida por el contexto de la pandemia, ya sea por la presencia de menos personas en los establecimientos lo que puede facilitar el atraco o por el nerviosismo o psicosis que facilita que un mayor numero de personas se sumen al atraco.

¿Qué quieren?

Aunque estos saqueos se han registrado en un contexto de supuesto desabasto, las autoridades no han detectado en ningún caso que el blanco de los ataques sea, por ejemplo, productos alimenticios básicos o medicinas. Es por ellos que son catalogados como robos cuya motivación es exclusivamente obtener un beneficio económico ilegal.

En orden de prioridad, lo que los asaltantes buscan son teléfonos celulares, aparatos electrónicos, bebidas alcohólicas de distinto tipo, cigarros y dinero en efectivo. Solo en algunos casos aislados se ha detectado, como parte del robo, la sustracción de algún tipo de alimento, principalmente lácteos.

¿Dónde han ocurrido?

El grueso de los casos ocurridos desde el sábado 21 de marzo se ha concretado en la Zona Metropolitana del Valle de México. 

En el caso específico de Ciudad de México se han registrado 30 casos consumados en 10 alcaldías: Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Iztacalco, Miguel Hidalgo, Azcapotzalco, Venustiano Carranza, Tláhuac, Tlalpan y Benito Juárez. También se registró un intento no consumado en Magdalena Contreras, y otros mas en las alcaldías mencionadas.

En el Estado de México, los casos se concentran en los municipios de Tecamac y Ecatepec, así como en Naucalpan, Cuautitlán, Nezahualcóyotl, Nicolás Romero, Tultitlán, Texcoco, Amecameca, Ixtapaluca y Chalco.

Además de lo anterior se han reportado intentos de robos similares en Oaxaca, Guanajuato y Puebla.

El saldo y la estrategia de robos

Tan solo en los casos registrados en el Valle de México el saldo era de 118 personas detenidas, 81 en la capital del país y 37 en el Estado de México, todos ellos relacionados con 50 casos. A ellos se suman seis mas detenidos por el intento de robo en la tienda de Oaxaca.

Luego de los casos registrados el fin de semana las autoridades han reforzado la vigilancia relacionada con redes sociales a través de sus unidades de delitos cibernéticos, mientras que en el terreno se ha buscado reforzar el despliegue.

En el caso específico de Ciudad de México se ha puesto en marcha un operativo en el que participan seis  mil policías, cerca de tres mil vehículos y seis helicópteros. En el estado de México tanto efectivos de la Guardia Nacional y de la secretaría de la Defensa Nacional se han sumado a la policía estatal para reforzar la vigilancia en establecimientos mercantiles.

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Por qué las fechas de vencimiento de la comida no tienen mucho de ciencia (y pueden ser culpables del desperdicio)

Un sistema de datación de productos más basado en la investigación podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.
23 de julio, 2022
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Un brote de listeria en Florida, Estados Unidos, provocó desde enero hasta ahora al menos una muerte, 22 hospitalizaciones y el retiro de una partida de helados.

Los humanos se enferman con infecciones de listeria, o listeriosis, por comer alimentos contaminados con tierra, carne poco cocida o productos lácteos crudos o sin pasteurizar.

La listeria puede causar convulsiones, coma, aborto espontáneo y defectos de nacimiento. Y es la tercera causa principal de muertes por intoxicación alimentaria en EE.UU.

Evitar los peligros ocultos de los alimentos es la razón por la que las personas suelen comprobar las fechas en los envases de los alimentos.

Impreso con el mes y el año, se presenta a menudo de una vertiginosa variedad de frases: “mejor antes de”, “usar antes de”, “usar preferentemente antes de”, “garantizado fresco hasta”, “congelar antes de” e incluso una etiqueta de “nacida en” utilizada en algunas cervezas.

Moho en la mermelada del desayuno.

Getty Images

La gente piensa en ellas como fechas de vencimiento, o la fecha en la que un alimento debe ir a la basura.

Pero las fechas tienen poco que ver con la caducidad de los alimentos o cuándo se vuelven menos seguros para comer.

Soy microbióloga e investigadora en salud pública y he utilizado la epidemiología molecular para estudiar la propagación de bacterias en los alimentos.

Un sistema de datación de productos más basado en la ciencia podría facilitar que las personas diferencien los alimentos que pueden comer de manera segura de aquellos que podrían ser peligrosos.

Confusión costosa

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por su sigla en inglés) informa que en 2020 el hogar estadounidense promedio gastó el 12% de sus ingresos en alimentos.

Pero mucha comida simplemente se tira, a pesar de que es perfectamente segura para comer.

El Centro de Investigación Económica del USDA informa que casi el 31% de todos los alimentos disponibles nunca se consumen.

Los precios históricamente altos de los alimentos hacen que el problema del desperdicio parezca aún más alarmante.

Producto lácteo con fecha de vencimiento.

Getty Images

El actual sistema de etiquetado de alimentos puede ser el culpable de gran parte del desperdicio.

La FDA informa que la confusión de los consumidores sobre las etiquetas de fecha de los productos probablemente sea responsable de alrededor del 20% de los alimentos que se desperdician en el hogar, con un costo estimado de US$161.000 millones por año.

Es lógico creer que las etiquetas de fecha están ahí por razones de seguridad, ya que el gobierno hace cumplir las reglas para incluir información sobre nutrición e ingredientes en las etiquetas de los alimentos.

Aprobada en 1938 y continuamente modificada desde entonces, la ley de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos exige que las etiquetas informen a los consumidores sobre la nutrición y los ingredientes de los alimentos envasados, incluida la cantidad de sal, azúcar y grasa que contienen.

Sin embargo, las fechas en esos paquetes de alimentos no están reguladas por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés). Más bien, provienen de los productores de alimentos.

Y es posible que no se basen en la ciencia de la seguridad alimentaria.

Un hombre revisa la etiqueta de un producto en el supermercado.

Getty Images

Por ejemplo, un productor de alimentos puede encuestar a los consumidores en un focus group para elegir una fecha de caducidad que sea seis meses después de que se elaboró porque al 60% del grupo ya no le gustó el sabor.

Los fabricantes más pequeños de un alimento similar podrían imitar y poner la misma fecha en su producto.

Más interpretaciones

Un grupo de la industria, el Food Marketing Institute y la Grocery Manufacturers Association, sugieren que sus miembros marquen los alimentos como “mejor usar antes de” para indicar cuánto tiempo es seguro comerlos y “usar antes de” para indicar cuándo los alimentos se vuelven inseguros.

Pero el uso de estas leyendas más matizadas es voluntario. Y aunque la recomendación está motivada por el deseo de reducir el desperdicio de alimentos, aún no está claro si este cambio recomendado ha tenido algún impacto.

Lata de comida con fecha de vencimiento.

Getty Images

Un estudio conjunto de la Harvard Food Law and Policy Clinic y el National Resources Defense Council recomienda la eliminación de las fechas dirigidas a los consumidores, citando posibles confusiones y desperdicios.

En cambio, la investigación sugiere que los fabricantes y distribuidores utilicen fechas de “producción” o “empaque”, junto con fechas de “caducidad” dirigidas a los supermercados y otros minoristas.

Las fechas indicarían a los minoristas la cantidad de tiempo que un producto permanecerá en alta calidad.

La FDA considera que algunos productos son “alimentos potencialmente peligrosos” si tienen características que permiten que los microbios prosperen, como la humedad y una gran cantidad de nutrientes que los alimentan.

Estos comestibles incluyen pollo, leche y tomates en rodajas, todos los cuales se han relacionado con brotes graves de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Pero actualmente no hay diferencia entre el etiquetado de fecha que se usa en ellos y el de alimentos más estables.

Fórmula científica

La leche de fórmula es el único producto alimenticio con una fecha de caducidad que está regulada por el gobierno en EE.UU. y determinada científicamente.

Se somete a pruebas de laboratorio de forma rutinaria para detectar contaminación. Pero la fórmula también se somete a pruebas de nutrición para determinar cuánto tardan los nutrientes, en particular las proteínas, en descomponerse.

Para prevenir la desnutrición en los bebés, la fecha de caducidad de la leche de fórmula indica cuándo ya no es nutritiva.

Los nutrientes en los alimentos son relativamente fáciles de medir y la FDA lo hace regularmente.

La agencia emite advertencias a los productores de alimentos cuando los contenidos de nutrientes que figuran en sus etiquetas no coinciden con lo que encuentra el laboratorio de la FDA.

Una mujer mira un producto que saca del refrigerador.

Getty Images

Los estudios microbianos, como en los que trabajamos los investigadores de seguridad alimentaria, también son un enfoque científico para el etiquetado significativo de la fecha en los alimentos.

En nuestro laboratorio, un estudio microbiano podría implicar dejar un alimento perecedero para que se eche a perder y medir la cantidad de bacterias que crecen en él con el tiempo.

Los científicos también realizan otro tipo de estudio microbiano observando cuánto tardan los microbios como la listeria en crecer hasta niveles peligrosos después de agregar intencionalmente los microbios a los alimentos para observar lo que hacen.

Se observan detalles tales como el crecimiento de la cantidad de bacterias con el tiempo y cuándo hay suficientes como para causar una enfermedad.

Consumidores por su cuenta

Determinar la vida útil de los alimentos con datos científicos sobre su nutrición y seguridad podría reducir drásticamente el desperdicio y ahorrar dinero a medida que los alimentos se vuelven más caros.

Pero en ausencia de un sistema uniforme de fechado de alimentos, los consumidores pueden confiar en sus ojos y narices, decidiendo descartar el pan peludo, el queso verde o la bolsa de ensalada con mal olor.

Las personas también podrían prestar mucha atención a las fechas de los alimentos más perecederos, como los fiambres, en los que los microbios crecen fácilmente.

*Jill Roberts es profesora asociada de salud global en la University of South Florida.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia de Creative Commons. Haga clic aquí para leer el artículo original.


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