Comunidad sorda logra orden para tener datos de COVID-19 en lenguaje de señas
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Cuartoscuro

Comunidad sorda logra orden para que el gobierno haga accesible la información sobre COVID-19

En cada comunicación oficial se utilizará la lengua de señas mexicanas para comunicar a la comunidad sorda sobre los pormenores de salud en el país.
Cuartoscuro
Por Katia D’Artigues/ Yo También
17 de marzo, 2020
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Por considerar que la falta de información accesible a la comunidad sorda pone en riesgo la vida y el derecho a la información durante esta emergencia humanitaria del COVID-19, este martes 17 de marzo, el Tribunal Décimo Tercero del Distrito en materia administrativa de la Ciudad de México emitió una orden provisional que obliga a las autoridades a tomar medidas para informar a toda la población de manera inmediata.

El amparo, presentado por el activista sordo Erick Arellano a nombre propio y de la Coalición de personas sordas de la Ciudad de México (CoPeSor) ahora, obliga a que el Presidente, a los titulares de Salud, al Consejo de Salubridad general, a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y su titular de Salud así como al titular de la Dirección General de análisis de medios y contenidos visuales del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) a que de manera inmediata utilicen la lengua de señas mexicana (LSM) en cada comunicación oficial que emitan.

También deberán informar a más tardar en 24 horas, qué centros de salud o nosocomios del Estado Mexicano cuentan con servicio de apoyo a la comunicación en LSM. Si no es así se les impondrá una multa de hasta 100 veces la unidad de medida y actualización en la Ciudad de México.

Las bases jurídicas y lo que sigue

Cecilia Guillén, la abogada, activista por la discapacidad y persona con discapacidad que presentó el recurso apenas el lunes, en día inhábil por la importancia del tema, explica que esto tiene como bases varios derechos plasmados en la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad y también los lineamientos generales de accesibilidad a servicios de telecomunicaciones para los usuarios con discapacidad, publicados en 2018 y que están aquí, mismos que la autoridad no está aplicando.

Como los amparos pueden tardar mucho, lo que hizo el juzgado 13 fue emitir esta orden provisional por las omisiones de la autoridad, una medida especial para proteger los derechos humanos de las personas sordas a la información y a la salud, pero el amparo seguirá su trámite.

“Lo que me hizo sentarme a trabajar corriendo es no sólo la indignación de la falta de comunicación accesible, sino la preocupación genuina de las personas sordas que no tienen información mínima para cuidarse a ellos mismos y a sus familias y por lo tanto también a la comunidad. 

“Reclamamos que estábamos en peligro de privación de vida de una comunidad muy amplia y no sólo de la persona quejosa, Erick, como parte de la CoPeSor. Recordando que el juzgado tenía en sus manos la vida de la comunidad sorda y además, esto implica la eficacia de todas las medidas que están tomando pensando en personas sordas y oyentes”.

Ahora es una orden provisional, luego será la definitiva. Guillén confía en que en la sentencia final también quede claro la obligación de todas las autoridades, de todos los gobiernos y del IFETEL de vigilar las especificaciones de accesibilidad en todo momento”.

El documento oficial que obliga a esto, lo puedes leer aquí 

¿Qué falta?

-Desde hace tiempo, la comunidad sorda se queja de que el recuadro con intérprete en LSM es muy chico para entender bien. Debe ampliarse.

-Se debe implementar otras medidas de comunicación, además del 800 004 800, para informarse sobre salud a través de texto (para las personas que no hablan) e idealmente también un centro de relevo a través de video para personas signantes de LSM, como lo ha hecho Colombia.

-La información sobre salud impresa también debe contemplar otros formatos accesibles, como lectura fácil para personas con discapacidad intelectual (que sirve para todas las personas y los sordos no alfabetizados) y braille.

-Además de un recuerdo con intérprete en LSM los mensajes deben estar subtitulados para las personas con discapacidad auditiva mayores o que no son hablantes de LSM. 

 

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La sorprendente pasión por lo retro en el ultratecnológico Japón

Japón es conocido por su tecnología de punta, desde la inteligencia artificial, hasta la robótica, pasando por los videojuegos. Sin embargo, el país asiático es uno de los principales mercados de aparatos analógicos.
19 de enero, 2020
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Un cliente de la tienda de Inada examina una vieja cámara.

Yuko Komura
En Japón prosperan las tiendas de cámaras antiguas.

El barrio de Nippori en Tokio es conocido por su ambiente de centro histórico, repleto de compradores en sus calles comerciales. Es aquí, entre los comercios retro, donde una tienda de cámaras abrió sus puertas en 2016. En una vitrina que cubre toda la pared de la tienda, las cámaras irradian nostalgia.

Un cliente entra a la tienda pidiendo baterías nuevas. Saca de su bolso una cámara analógica sueca fabricada hace cuatro décadas. Durante aproximadamente 15 años, el hombre ha usado cámaras digitales, pero al recordar que tenía esta cámara escondida en la casa de su infancia, decidió desempolvarla.

Mitsuba-dou Camera Shop se especializa en reparaciones y reventas. Aquí no encontrarás lo último en cámara digitales; la tienda solo ofrece cámaras antiguas.

Con 31 años, Shinichiro Inada es su joven propietario. Con habilidad, cambia la batería e inserta una nueva película. “Ahora puedes volver a usar tu cámara”, le dice Inada, devolviéndole la cámara a su propietario. El cliente está satisfecho; irá a un taller de fotografía el próximo fin de semana.

“Nuestros clientes incluyen fotógrafos que han usado cámaras analógicas durante 50 años y usuarios novatos que nunca antes han tocado una de estas cámaras”, comenta Inada.

“La mayoría de nuestros clientes tiene entre 10 y 20 años. Parece que admiran el efecto único de las imágenes de la cámara analógica publicadas en sitios de redes sociales como Instagram”.

¿Alta tecnología o cultura analógica?

Japón es generalmente considerado un país “de alta tecnología”. Los Walkman de Sony, las consolas de videojuegos de Nintendo y los códigos QR son algunos ejemplos de la tecnología japonesa que arrasó en todo el mundo.

Cámara instantánea Polaroid antigua.

Yuko Komura
En Japón se ha registrado un aumento de la preferencia por lo analógico.

Según el Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI), el presupuesto de Japón en investigación y desarrollo para tecnología industrial ocupa el tercer lugar después de Estados Unidos y China. Japón sobresale a nivel mundial en áreas de electrónica doméstica, robótica, automóviles y desarrollo espacial.

Pero al mismo tiempo, en Japón se ha registrado un aumento en la preferencia por lo analógico, como las viejas cámaras de carrete.

Un paraíso para amantes de lo analógico

“Para cualquiera que ame lo analógico, Japón es como el cielo”, dice Bellamy Hunt, una entusiasta de las cámaras filmadoras inglesas que vive en el barrio Kichijoji de Tokio.

Después de viajar por el mundo, Hunt eligió Japón para establecerse en 2004 y siete años más tarde abrió su tienda de cámaras analógicas en internet: Japan Camera Hunter.

Antes de eso, Hunt pasó dos años trabajando en una tienda de cámaras a la que acudían fotógrafos profesionales. Aprendió por experiencia que, en Japón, no se toleran errores: todo tiene que estar “al 100%”.

Se dio cuenta de que sus clientes cuidaban sus cámaras y que mantener las herramientas de su oficio era una forma de expresión y orgullo en su trabajo.

Un hombre viendo cámaras antiguas.

Yuko Komura
Clientes de todo el mundo se encuentran en Japón un paraíso de cámaras analógicas.

Hunt cree que es esta actitud de cuidado lo que define la calidad de las cámaras disponibles en Japón.

La mayoría de los aficionados compran sus cámaras en el mercado de segunda mano. En comparación con las cámaras disponibles en otros lugares, las vendidas en Japón tienen menos acumulación de polvo, menos piezas faltantes y están, en su mayoría, en perfecto estado.

Dice que la “accesibilidad” es otra característica de la cultura japonesa de las cámaras analógicas.

Durante las últimas décadas, estas cámaras se han popularizado, no solo entre un puñado de fanáticos, sino dentro de una base más grande.

Tanto “cheki” (una cámara instantánea estilo la Polaroid de Fujifilm) como “utsurundesu” (una cámara desechable de un solo uso, también de Fujifilm) son asequibles y son las más vendidas desde su debut en el mercado hace más de 20 años.

En las principales ciudades hay grandes tiendas electrónicas y tiendas de segunda mano que se dedican a las cámaras analógicas, lo que brinda acceso a cámaras de todo el mundo.

Arte visual

Dentro de las calles del barrio Nakameguro de Tokio se encuentra Waltz, una rara tienda en el mundo de hoy que se especializa en la venta de cintas de casete.

Abierta en 2015, la tienda cuenta con una colección de más de 6.000 cintas. Expuestas sobre mesas de madera, las cubiertas brillantes de los casetes no se ven retro o nostálgicas.

Interior de la tienda Waltz, especializada en la venta de cintas de casete.

Yuko Komura
Waltz es una rara tienda que hoy en día se especializa en la venta de cintas de casete.

“Las cintas de casete no son elementos del pasado, sino parte de una cultura musical nueva y en expansión”, explica Taro Tsunoda, el propietario de Waltz. Aunque la tienda también vende casetes de segunda mano más antiguos, su enfoque principal son las cintas nuevas.

Según Tsunoda, desde 2010 ha habido un aumento en el número de artistas, principalmente de la costa oeste de Estados Unidos, que han relanzado canciones en forma de casete. Como resultado, las cintas se han revaluado a escala global. La compañía de análisis de música BuzzAngle Music informó que las ventas de cintas de casete han experimentado un aumento dramático en 2018, con un 18,9% más que el año anterior.

“El empaque rectangular en las cintas de casete es como un libro de arte creado por el músico. Por lo tanto, mi tienda está aquí para presentar su trabajo como arte visual”, dice Tsunoda.

Diseñó el interior de la tienda a imagen de una galería de arte moderno.

Incluso las cintas de casete de segunda mano están envueltas y en perfectas condiciones. No hay un solo casete fuera de lugar. “La atención está en los detalles. Quizás eso sea muy japonés”, dice Tsunoda con una sonrisa.

Más de la mitad de los clientes que visitan Waltz son extranjeros, y aunque muchos trabajan en la industria de la música, también hay profesionales de la moda y el diseño. En 2017, Waltz fue catalogado como un “Lugar Gucci”, destacándolo como un lugar que inspira a la marca de lujo.

¿Qué dice de la economía de Japón?

Akira Takamasu, vicepresidente de la Universidad de Kansai y profesor de sociología, dice que “la cultura analógica de Japón está directamente relacionada con el crecimiento económico del país”.

Taro Tsunoda, propietario de Waltz.

Yuko Komura
Taro Tsunoda cree que los casetes son como “un libro de arte creado por el músico”.

Takamatsu lanzó un arriesgado proyecto en la universidad en 2001, dirigiendo una compañía discográfica independiente y creando música junto a los estudiantes.

“Los discos tienen una calidez y profundidad de sonido únicas, razón por la cual hay personas que todavía aman el vinilo. Pero esa no es la única razón por la que las personas prefieren los discos”, dice.

“El auge del audio se produjo en Japón durante los años 70 y coincidió con la burbuja económica de la posguerra. La gente comenzó a sentir la seguridad monetaria que permitía el gasto, no solo en las necesidades cotidianas, sino también en los nuevos fenómenos culturales, que, en ese momento, eran los vinilos”.

Takamasu señala el estancamiento económico del último cuarto de siglo en Japón como la razón que está impulsando el amor por lo retro.

“Si la movilidad social no ha mejorado durante 25 años, que es más de la mitad de la carrera de un trabajador, entonces comprar tendencias es más costoso”, dice. “Quizás volver a los viejos hábitos retro refleja una actitud japonesa que muestra el otro lado del estancamiento”.

Cualquiera que sea la razón (una economía ralentizada, hábitos de consumo hipster o simple nostalgia), el amor de Japón por los aparatos viejos demuestra que si no está roto, no lo arregles.


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