COVID-19 es enfermedad grave y de atención prioritaria: Consejo de Salubridad
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Foto: Secretaría de Salud

COVID-19 es epidemia grave, reconoce Consejo de Salubridad; estos son sus acuerdos para atenderlo

A partir de este jueves, el Consejo de Salubridad General se constituye en sesión permanente ante la emergencia por COVID-19.
Foto: Secretaría de Salud
19 de marzo, 2020
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El Consejo de Salubridad General (CSG) sesionó este jueves de manera extraordinaria y reconoció como autoridad colegiada que la epidemia provocada por el virus SARS-CoV2 (COVID) es una enfermedad grave y de atención prioritaria en México.

Hugo López Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, aseguró en conferencia de prensa que, contrario a lo que se había especulado, no es necesario que esta autoridad colegiada se reúna para determinar las siguientes etapas en la estrategia para enfrentar el COVID-19 o para declarar una emergencia sanitaria.

“Eso es una percepción errónea. Las disposiciones para actuar ante la emergencia se habían ya tomado a través del Comité Nacional para la Seguridad en Salud y el Comité Nacional de Emergencias que han estado sesionando, la última vez ayer”.

Por ahora, el CSG no ha declarado emergencia nacional ni se ha determinado que el país está ya en el escenario 2 de contagios comunitarios.

“No porque haya más de cien casos o seis de los que no se puedan rastrear bien la cadena de contagio se va a establecer la siguiente fase, eso es algo progresivo”, explicó López-Gatell.

El CSG está integrado por diferentes secretarias de estado, como Gobernación, Hacienda, Función Publica, Bienestar, Educacion, Trabajo, Turismo, representantes de los gobiernos estatales, de la academia (como la UNAM y el IPN, Conacyt y todo el sector salud.

La reunión de este jueves del Consejo de Salubridad General permitió, aseguró Lopez-Gatell, “corroborar que existe consenso entre las diversas instituciones de que el plan integral, que inició con la alerta temprana emitida desde diciembre por el gobierno de México frente a la epidemia, es el adecuado”.

Además de reconocer al COVID-19 como una enfermedad grave de atención prioritaria, el pleno del Consejo de Salubridad General revisó y avaló las medidas de preparación, prevención y control de la epidemia de COVID-19 diseñadas, coordinadas, y supervisadas por la Secretaría de Salud, e implementadas por las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, los Poderes Legislativo y Judicial, las instituciones del Sistema Nacional de Salud, los gobiernos de las Entidades Federativas y diversas organizaciones de los sectores social y privado.

El CSG acordó que la Secretaría de Salud establecerá las medidas necesarias para la prevención y control de la epidemia de COVID, en consenso con las dependencias y entidades involucradas en su aplicación, se definirán las modalidades específicas, las fechas de inicio y término de las mismas, así como su extensión territorial.

El Consejo de Salubridad General exhorta a los gobiernos de las entidades federativas, en su calidad de autoridades sanitarias y, en general, a los integrantes del Sistema Nacional de Salud a definir, a la brevedad, planes de reconversión hospitalaria y expansión inmediata de capacidad que garanticen la atención oportuna de los casos de COVID que necesiten hospitalización.

La Secretaría de Salud ha solicitado a los hospitales definidos para dar recibir a los pacientes con COVID-19 a que pospongan las consultas, cirugías y procedimientos que no sean urgentes, para priorizar la atención a los afectados por la pandemia.

Además a partir de este jueves, el Consejo de Salubridad General se constituye en sesión permanente hasta que se disponga lo contrario.

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Qué hay detrás de los cambios de política de EU hacia Cuba y Venezuela

El alivio de algunas restricciones a ambos países marca un giro de Washington respecto a la estrategia de mano dura de Trump y busca dar señales de cambio a la región, según analistas.
19 de mayo, 2022
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Después de insistir por un buen tiempo con sanciones, reproches y presión extrema, Estados Unidos comenzó a flexibilizar su política hacia dos de sus mayores antagonistas latinoamericanos: Cuba y Venezuela.

Washington anunció por separado esta semana que aliviaría sus restricciones para viajes y remesas a Cuba, así como para las negociaciones de la principal petrolera estadounidense en Venezuela.

Las medidas son limitadas y están lejos de suponer una normalización de las relaciones de EE.UU. con los gobiernos de ambos países.

Pero sí resulta evidente el giro que la Casa Blanca de Joe Biden busca darle a la estrategia de mano dura diseñada por el anterior presidente Donald Trump para esos países.

Y detrás de este cambio hay varios motivos, según expertos.

Una cumbre polémica

Los anuncios de Washington surgieron mientras el gobierno de Biden se prepara para organizar la novena Cumbre de las Américas el mes que viene en Los Angeles.

La antesala del cónclave está signada por pugnas y un riesgo de boicot de algunos presidentes por la probable exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua, países a los que EE.UU. ha sugerido que dejaría fuera por considerarlos autocráticos.

Joe Biden

Getty Images

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha condicionado su asistencia al encuentro a la participación de esas tres naciones, una postura que también asumió su homólogo boliviano, Luis Arce.

Otros gobiernos latinoamericanos cuyos presidentes prevén asistir a la cumbre, como Argentina, Chile y Honduras, también pidieron que todos los países de la región sean invitados.

EE.UU. ha respondido que aún debe tomar la decisión final sobre los invitados y abrió un diálogo con López Obrador sobre su reclamo.

En el gobierno de Biden niegan que esta polémica por la cumbre tenga alguna relación con los cambios de política hacia Cuba y Venezuela.

“El momento de esto diría que está completamente separado de lo que ha dicho el presidente mexicano respecto a Cuba”, sostuvo un alto funcionario del gobierno de EE.UU. al explicar el martes a periodistas el alivio de sanciones a Venezuela.

El funcionario dijo que las medidas, que incluyen una autorización “limitada” a la petrolera estadounidense Chevron para negociar posibles actividades futuras con Venezuela, buscan respaldar un reinicio del diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y sus opositores.

Nicolás Maduro

Getty Images
El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela podrá entablar negociaciones con la petrolera estadounidense Chevron.

Señaló además que el gobierno de Biden llevaba meses preparando su nueva política hacia Cuba, que autoriza vuelos comerciales a ciudades de la isla más allá de La Habana y suspende el límite de US$1.000 por trimestre a las remesas.

Sin embargo, algunos analistas observan un vinculo claro entre estos cambios y las críticas de la región a la Cumbre de las Américas a celebrarse del 6 al 10 de junio.

“Es una muestra de que la administración Biden no quiere llegar a la cumbre con las manos vacías”, dice Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, un centro de análisis independiente en Washington, a BBC Mundo.

Y agrega que el objetivo de la Casa Blanca es mostrar diferencias con el gobierno de Trump en las políticas sobre Cuba, Venezuela y la migración, en medio de las dudas sobre los compromisos que se lograrán en la cumbre.

De hecho, muchos anticipaban que Biden aliviaría las restricciones impuestas por Trump a Cuba y Venezuela poco después de asumir en enero de 2020, pero diferentes razones demoraron el cambio.

Banderas de países americanos en Washington.

Getty Images
La cumbre de las Américas se realiza en junio en Los Angeles.

“El país obvio”

Pese al afloje de las restricciones a Cuba y Venezuela, los analistas consideran improbable que Biden invite finalmente a ambos países al cónclave de Los Angeles.

En esto también pesan razones de política doméstica: la presencia de autoridades de cubanas o venezolanas en EE.UU. provocaría rechazos internos a meses de las elecciones de mitad de período en noviembre.

Los cambios anunciados esta semana por Washington fueron criticados no solo por opositores republicanos, sino también por demócratas como Bob Menéndez, que preside el poderoso comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU.

Bob Menéndez

Getty Images
El senador demócrata Bob Menéndez ha rechazado los planes de la administración Biden para Cuba y Venezuela.

“Darle a Maduro un puñado de dádivas inmerecidas solo para que su régimen prometa sentarse a negociar es una estrategia destinada al fracaso”, sostuvo Menéndez en un comunicado.

El alto funcionario del gobierno de Biden que habló bajo la condición de que su nombre se mantuviera en reserva negó que el permiso a Chevron vaya a derivar en un aumento de ganancias para el gobierno de Maduro, quien sigue bajo sanciones de Washington.

También advirtió que EE.UU. podría aumentar o aliviar más las sanciones a Venezuela en función de lo que ocurra en el diálogo entre el gobierno de Maduro y sus opositores.

Y señaló que el objetivo de Washington es lograr avances hacia elecciones libres y justas en Venezuela, negando que el foco esté en el petróleo.

Pero algunos prevén un mayor rédito para la petrolera estatal venezolana PDVSA luego de este anuncio.

“Tarde o temprano, Chevron explorará petróleo y PDVSA se beneficiará de eso”, dice a BBC Brasil Ryan Berg, investigador para América Latina del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), una organización bipartidista en Washington.

Otros creen que EE.UU. ve en Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de crudo en el mundo, una oportunidad para rebajar el precio del petróleo, que se disparó tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero.

En marzo, mientras EE.UU. impulsaba sanciones al petróleo ruso, enviados de Biden viajaron sorpresivamente a Venezuela para conversar reservadamente con Maduro, un aliado de Moscú que dijo estar dispuesto a aumentar la producción petrolera.

Venezuela liberó a dos prisioneros estadounidenses luego de aquel encuentro, que también generó críticas de republicanos y demócratas en Washington.

Ahora cobra fuerza para algunos la idea de que el pulso de Occidente con Rusia también ha movido la política de EE.UU. hacia Venezuela.

“La visita en marzo (a Maduro) fue parte de una mirada global sobre cómo sustituir el petróleo de Rusia al mundo con producción en otros sitios”, señala Arnson. “Y en América Latina, el país obvio es Venezuela”.


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