Medidas del gobierno de CDMX para frenar COVID-19 vacía las calles
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Carlo Echegoyen

“Ni en días festivos hay tan poca gente”: cierre de negocios por COVID-19 vacía las calles de CDMX

Tras el cierre de bares, discotecas, cines, teatros, gimnasios y museos, las principales calles de la CDMX lucen desiertas.
Carlo Echegoyen
Por Manu Ureste y Francisco Sandoval
24 de marzo, 2020
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En mangas de camisa y con el gesto relajado, distendido, el presidente López Obrador miraba a la cámara que lo grababa el pasado domingo 22 de marzo durante una gira por Oaxaca, y pronunció un mensaje dirigido al pueblo de México. 

“No dejen de salir. Todavía estamos en la primera fase, yo les voy a decir cuándo no salgan”, dijo el mandatario en relación al coronavirus, el virus que ha desatado una pandemia en medio mundo, ocasionando miles de infectados y de muertes en Europa, Asia y Norteamérica. 

“Si tienen posibilidad económica sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes y a las fondas”, añadió AMLO en el video, en el que, además, pidió a los mexicanos que sigan “haciendo vida normal” ante la pandemia, aunque, eso sí, manteniendo “una sana distancia”.

Lee: COVID-19: México suma ya 4 muertes por la enfermedad; 367 casos confirmados

Cuatro horas después de ese mismo domingo, a las ocho de la noche, los habitantes de la Ciudad de México recibieron otro mensaje muy distinto.

Con un tono de voz neutro, serio, y con la preocupación en el rostro de quien anuncia medidas que afectarán a millones de personas, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum advirtió en un video publicado en sus redes sociales que en apenas cinco días los casos confirmados de coronavirus se duplicaron en la ciudad: se pasó de 21 casos el miércoles, a 45 el domingo. 

De ahí que su gobierno decidió tomar medidas “de suma importancia”, como el cierre de bares, discotecas, cines, teatros, gimnasios, y museos, entre otros, que tendrán que cerrar sus puertas progresivamente entre el lunes y el próximo miércoles 25 de marzo.   

Como resultado, y a pesar de la recomendación del presidente de “no dejar de salir” a la calle, la Ciudad de México vivió ayer lunes una nueva fase de ‘apagado’ ante el avance del coronavirus. 

Avenida Balderas luce con poco tránsito vehicular. Foto: Carlo Echegoyen

“El gran desplome”

Hace una semana, la zona que comenzó a vaciarse lentamente fue el Paseo de la Reforma, luego de que cientos de corporativos, bancos, y embajadas, mandaron a sus empleados a trabajar desde casa. 

Y ayer lunes, el apagón entró en ‘fase dos’: los pocos transeúntes que caminaban por el paseo no fotografiaban El Ángel o la Diana Cazadora, sino la avenida vacía de coches. El Metrobús iba de una estación a otra sin recibir pasajeros. Y en la zona de los ríos, junto a las embajadas de Estados Unidos y de Japón, los restaurantes, a diferencia de hace una semana, tenían letreros que anunciaban el cierre de sus puertas hasta nuevo aviso. 

Lee: Cierran en Edomex cines, bares, guarderías y centros comerciales para contener COVID-19

Fuera de Reforma, la ‘fase dos’ de apagado se amplió a múltiples puntos de la capital, como la Avenida Juárez, y las calles Madero, 5 de Mayo y 16 de septiembre, en el corazón colonial de la metrópoli, habitualmente un hervidero de personas que van a trabajar a empresas, a hacer trámites en Cancillería y Hacienda, o a visitar algunos de los atractivos turísticos del centro histórico, como el zócalo o el Palacio Nacional. 

Un hombre cruza avenida Juárez a un día de que Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno capitalina, anunciara nuevas medidas para comercios ante la pandemia del Coronavirus Covid-19. Foto: Carlo Echegoyen

Rogelio García, un dependiente de una tienda que vende trajes económicos frente al Palacio de Bellas Artes, otro de los atractivos turísticos y culturales más visitados de México que también cerró sus puertas, explicó que el descenso de clientela comenzó a sentirse desde la semana pasada. 

Aunque “el gran desplome”, hizo hincapié, se produjo este lunes.

“Hoy se sintió mucho más la ausencia de clientes”, subrayó Rogelio, que opinó que “el bajón” de personas caminando al mediodía por la avenida Juárez se debe tanto a las medidas anunciadas por el gobierno de la ciudad, como al temor creciente al coronavirus. 

“La gente se está guardando más en sus casas, y ya no están saliendo a consumir si no es algo muy necesario. Y como puede ver -dijo paseando la palma de la mano por el establecimiento lleno de maniquíes y vacío de clientes-, un traje, ahorita mismo, no es una necesidad básica para nadie”. 

A unos pocos metros de la tienda, cruzando el Eje Central -que a las 12 del mediodía lleva tráfico, pero sin llegar a ser el ‘estacionamiento’ de carros que se forma a la altura del Banco de México cuando los semáforos cambian al rojo-, en la calle Madero el hormigueo de gente caminando es constante, aunque la estampa nada tiene que ver con la habitual fotografía de millones de personas tratando de avanzar por el estrecho corredor que desemboca en el zócalo.  

De hecho, Érica Reséndiz, una mujer de 53 años que trabaja repartiendo publicidad y captando posibles clientes para una de las muchas ópticas que hay por la zona, explicó que la mayoría de la gente que queda en la calle Madero, o son vendedores ambulantes, que tratan de hacer su agosto vendiendo cubre bocas artesanales; o son algunas de las personas que vienen a trabajar a joyerías, tiendas de zapatos, o a las cadenas de hamburgueserías económicas que aún resisten abiertas. 

“La gente que puede, ya se está quedando en casa. Y aquí, si la cosa sigue así, ya nos avisaron que esta semana muy probablemente van a cerrar la tienda”, lamentó Érica, que llevaba las manos protegidas por unos guantes de color rosa mexicano y un cubrebocas azul claro.

Una mujer espera clientes en la entrada de una plaza comercial sobre Madero. Ella gana una comisión de 50 pesos por ofrecer reparación de lentes y servicios oculares. Foto: Carlo Echegoyen

Para ejemplificar el descenso de clientela, y de personas caminando por esta calle, Érica aseguró que en toda la mañana no “captó” a ni un solo cliente, cuando en un día normal ya llevaría al menos cinco. 

En un puesto de prensa que hay junto al edificio de Cancillería, frente al Hemiciclo a Juárez, José Luis Pérez, de 80 años, hizo el mismo cálculo parar ejemplificar cómo se ha ido apagando la actividad de la ciudad: el lunes pasado, vendió 60 periódicos. Este lunes no llegó ni a los 10. 

Mientras que, a un par de puestos de distancia, sobre Juárez esquina con Dolores, la calle que da acceso al Barrio Chino de la ciudad donde ayer lunes nadie se tomaba fotos bajo el arco que decora la entrada al lugar, Juan Carlos, de 40 años, dijo que para él la cosa pinta aún peor: no vendió ni una sola revista, ni tampoco cómics. Aunque, por ahora, la venta de gel antibacterial y de cigarros es lo que le está manteniendo a flote. 

Este voceador lleva trabajando en su local más de 40 años y cuenta que ha visto pasar terremotos, epidemias y nada lo hace dejar su negocio. Foto: Carlo Echegoyen

En la calle 5 de mayo, la paralela a la calle Madero, varias fondas y restaurantes colgaron el cartel de cerrado. 

“Estamos seguros de que esta situación se resolverá muy pronto y volveremos a disfrutar de su compañía”, rezaba un letrero pegado a la persiana metálica de un restaurante. 

Y los cafés tradicionales que aún permanecían abiertos, lucían con los taburetes vacíos y las mesas sin comensales. 

“A las dos de la tarde siempre hay gente haciendo fila en la puerta esperando una mesa. Y ahora, mire cómo estamos, con la terraza vacía”, lamentó Cinthya, mesera de 18 años, que haciendo cálculos dijo que los 62 pesos que le dan como salario base por día de trabajo no serán suficientes ni siquiera para pagar los gastos de transportarse desde ciudad Neza. 

“Lo que más sentimos es la falta de turistas extranjeros, que son los que más consumen en la terraza y los que más propinas nos dejan”, recalcó la joven mesera. 

Empleadas del café “El popular” están preocupadas por la falta de clientes; su principal ingreso son las propinas. Foto: Carlo Echegoyen

Gustavo, de 54 años, es guía en un turibús. Acaba de subir a un grupo de siete personas de nacionalidad francesa al camión. Los únicos turistas que atendió en todo el día. 

“Solo tenemos activo este circuito, el del centro histórico”, explicó. 

“Tuvimos que cerrar el de la Basílica, porque está cerrada y no tiene caso ir. Mantuvimos abierto el del sur, aunque ya nadie lo toma porque el museo Frida Kahlo está cerrado y también los museos de la UNAM. Y cerramos el circuito de Polanco, porque también están cerrados los museos, el acuario, y muchos establecimientos comerciales”.

En la Catedral Metropolitana, uno de los puntos donde habitualmente se concentran cientos de feligreses y también turistas que van a fotografiarla, ayer los pasillos estaban vacíos. 

Junto una pantalla de plasma, en la que los pocos asistentes podían leer ‘La oración para frenar el Covid-19’, la persona que atendía el puesto de venta de estampitas religiosas y escapularios dijo que la afluencia bajó drásticamente este lunes, luego que la jefa de gobierno capitalina también prohibiera la realización de “eventos masivos” en las iglesias. 

Vista de la plancha del Zócalo sin eventos ni marchas y con poca gente. Foto: Carlo Echegoyen.

“Ni en días festivos está tan vacío Polanco”

En la colonia Polanco, a varios kilómetros de distancia al oeste de la ciudad, las calles y comercios de una de las zonas más exclusivas de la urbe también estaban vacíos. 

La avenida Lago Alberto, que por las tardes suele ser una de las vialidades más transitadas en la alcaldía Miguel Hidalgo, lucía vacía a las 15:30 horas de este lunes. Sólo dos vehículos transitaban a esa hora.

Las avenidas Miguel de Cervantes Saavedra y el Lago Victoria era la misma postal: pocos vehículos y un par de personas caminado por las banquetas.

La avenida Cervantes una de las más transitadas en Polanco luce vacía a las 3:30 de la tarde. Foto: Francisco Sandoval.

La avenida Mariano Escobedo, entre Homero y Horacio, sólo una patrulla de la policía de la CDMX vigilaba la zona.

Por la avenida Presidente Masaryk, que a las 4 de la tarde de cualquier lunes suele ser una de las calles más transitadas de una ciudad de por sí habitualmente saturada, había más patrullas de la policía que coches.  

La avenida Mariano Escobedo totalmente vacía a las 4 de la tarde. Foto: Francisco Sandoval.

Las tiendas y centros comerciales de Polanco también estaban vacíos. En una tienda de venta de zapatos deportivos, que suele ser muy concurrida, apenas dos personas habían entrado ese día, dijo Judith, una de las empleadas del lugar.

“Los lunes suelen ser días tranquilos. Al día solemos atender entre 50 y 60 personas, pero hoy solo han venido dos”, comentó.

La plaza Antara, sobre Marina Nacional, los restaurantes estaban solos a las 3 de la tarde. En el área de comida de dicha plaza, un hormiguero de gente a esa hora en el que, en promedio, se espera de 15 a 20 minutos por una mesa, más de 80% de los lugares estaban disponibles.

La zona de comida de Plaza Antara luce totalmente vacía a las 3 de la tarde. Foto Francisco Sandoval.

 “Nunca me había tocado un día así. Ni en los días festivos está tan vacío”, lamentó Samantha, una joven cajera de un restaurante de comida rápida.

En la entrada de la plaza, un ejército de jóvenes dedicados a la entrega de comida y productos en bicicleta esperaba paciente a que saliera un servicio. Algunos comían tacos de canasta vendidos por un hombre con camisa blanca y cubre bocas que hacía comentarios sobre el coronavirus.

“Pásale a los tacos de canasta sin coronavirus”, bromeaba el vendedor, mientras que a 3 metros de él una pareja con una niña buscaba desesperadamente vender cigarros sueltos y dulces.     

En contraste, la plaza Miyana, localizada frente a Antara, presentaba algo de movimiento, lo cual puede deberse a que en su interior hay un supermercado, así como una tienda dedicada a la venta de artículos de oficina. 

Aun así la afluencia era baja. De los tres pisos que esta plaza tiene de estacionamiento, sólo el primero estaba con poco menos de la mitad de automóviles.

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3 factores que le pueden dar la victoria a Biden y 3 que le pueden dar la reelección a Trump

Tras una campaña que en ocasiones se ha sentido eterna, las elecciones presidenciales de Estados Unidos están a la vuelta de la esquina. Repasamos las fortalezas de los dos candidatos principales.
31 de octubre, 2020
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Las elecciones de Estados Unidos, calificadas como las más importantes de la historia reciente, están a la vuelta de la esquina.

Más de 78 millones de personas ya han votado anticipadamente en persona o por correo, más de la mitad de los votantes de la pasada elección presidencial de 2016, y se esperan cifras récord de participación en los comicios de este martes.

Los dos principales candidatos, el presidente Donald Trump y el exvicepresidente Joe Biden, apuran los últimos eventos de campaña para atraer a los indecisos.

¿Valdrá la ventaja con la que suele contar el presidente a cargo para que Trump consiga la reelección? ¿Será la pandemia de coronavirus el elemento que incline la balanza a favor de Biden?

Carteles a favor de ambas candidaturas en las elecciones de EE.UU. 2020

EPA

Te presentamos 3 factores que pueden decidir la elección para uno u otro candidato, empezando por las posibilidades del actual mandatario.

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BBC

Donald Trump: su camino hacia la reelección

Primer plano de Trump

Reuters
“¡Cuatro años más, cuatro años más!”, suele ser el cántico más coreado en los mítines de campaña de Donald Trump.

1. Una base fiel

La base de simpatizantes con la que cuenta Donald Trump se ha mantenido firme desde la campaña de 2016, cuando los mítines del entonces candidato contaban con miles y miles de asistentes entregados a las promesas del magnate republicano.

Pese a todo lo que ha ocurrido desde entonces, Trump no ha tenido grandes caídas de popularidad (tampoco tuvo grandes subidas), como observa el periodista de BBC Mundo Gerardo Lissardy.

“Es una base fiel, quizás incluso más a él que al Partido Republicano”, apunta.

Seguidores de Trump en un mitin

Reuters
El apoyo a Trump se ha mantenido estable en torno a un 40%.

¿Quién forma esta base? Es una cuestión más compleja de lo que parece a primera vista, pero a grandes rasgos se habla de hombres blancos sin educación universitaria y residentes en áreas rurales.

Su papel fue decisivo en las elecciones de 2016, especialmente en Michigan, Pensilvania y Wisconsin, estados tradicionalmente demócratas que en aquella ocasión se voltearon a favor de Trump.

A lo largo de esta campaña, y a pesar de la actual crisis sanitaria, Trump ha logrado seguir atrayendo a sus eventos una buena cantidad de personas que se manifiestan con un entusiasmo similar al de hace cuatro años.

2. La gestión de la economía

Esta semana salieron a la luz datos que apuntan a una recuperación económica tras los estragos causados por la pandemia.

Según la información revelada el jueves, la economía de Estados Unidos creció a un nivel sin precedentes en el tercer trimestre, con un aumento del 7,4% del PIB, que equivale a un ritmo anualizado del 33,1%.

Cartel de la calle Wall Street en Nueva York con un fondo de banderas de Estados Unidos

EPA
El jueves 29 de octubre se publicaron datos positivos de la economía estadounidense para el tercer trimestre.

Antes de que estallara la crisis sanitaria, la economía era una de las grandes bazas de Trump para conseguir la reelección.

El propio mandatario lo ha reconocido en algunos de sus discursos, en los que le gusta decir que el trabajo estaba “prácticamente hecho” antes de febrero y que tuvo que “ponerse a trabajar en la campaña” por el rápido empeoramiento de la economía a partir de entonces.

En cualquier caso, los sondeos muestran que la ciudadanía suele confiar más en los candidatos republicanos que en los demócratas en lo que atañe a la gestión de la economía y Trump lo ha utilizado en su campaña para generar preocupación o nerviosismo ante la posible llegada de Biden a la Casa Blanca.

3. Defensa de valores conservadores

Uno de los grandes pilares de la campaña de Trump ha sido denostar a su oponente calificándolo de socialista o marioneta de la izquierda radical del Partido Demócrata.

Frente a eso, el presidente se presenta como el único capaz de mantener la ley y el orden y los valores más tradicionales.

“¡Quiere cancelar la Navidad!”, exclamó Trump aludiendo a Biden en un reciente mitin.

El republicano ha tomado las protestas contra la violencia policial que se han producido en distintas ciudades del país en los últimos meses para advertir del “caos y desorden” que, según él, extienden los demócratas allá donde gobiernan.

Amy Coney Barrett, magistrada de la Corte Suprema de EE.UU.

Reuters
La confirmación de Amy Coney Barrett como magistrada de la Corte Suprema le puede valer varios votos a Trump.

El hecho de haber logrado introducir a tres jueces conservadores en la Corte Suprema en un solo mandato le sirve además como carta de presentación ante aquellos votantes que, sin estar de acuerdo con las formas de Trump, aplauden estos nombramientos por su duradero y crucial impacto en el futuro del país.

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BBC

Joe Biden: ¿a la tercera va la vencida?

joe Biden con una mascarilla en la mano

EPA
El demócrata Joe Biden ha basado su campaña en un mensaje de unión y reconciliación.

1. El voto antiTrump

No es por quitarle protagonismo al candidato demócrata, pero prácticamente todos los analistas consultados por BBC Mundo coinciden en que el principal factor que le puede dar la victoria a Biden es el profundo rechazo a Donald Trump, no solo de los demócratas sino también de un sector de republicanos desencantados.

Las elecciones en las que el presidente aspira a un segundo mandato, que históricamente se suele conseguir, son un referéndum a su gestión.

En el caso de Trump, los bajos índices de popularidad indican que puede perder ese referéndum, especialmente por su manejo del coronavirus, al que insiste en restar importancia a pesar de que la cifra de muertos en el país supera los 225.000.

Letrero publicado por RVAT en su página de Facebook

RVAT
Letrero en el jardín de una casa que dice “Soy republicano pero no soy tonto. Biden 2020”.

“Es un voto contra Trump definitivamente”, le dice a BBC Mundo Robert Shapiro, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Columbia.

“La gente está más motivada para echarlo. Está el Lincoln Project, un grupo fundado y formado por republicanos que no necesariamente apoyan la agenda de Biden, pero quieren que Trump se vaya”.

Cabe aclarar que el apoyo oficial del Partido Republicano a Trump es indiscutible, pero cada vez son más las voces de figuras que alguna vez tuvieron peso en la formación que admiten que van a votar al Partido Demócrata por primera vez.

El último de ellos ha sido el exsenador Jeff Flake, que el jueves difundió en redes sociales un video en el que explica por qué decidió votar a Biden en un estado en disputa como Arizona.

2. Capacidad de movilizar a una amplia coalición

Según datos del US Elections Project, más de 78 millones de estadounidenses habían votado anticipadamente, por correo o en persona, para finales de esta semana.

Es una cifra superior al total de votos anticipados de las elecciones de 2016 pese a que todavía quedan unos días para los comicios.

Personas votando en Brooklyn, Nueva York

Reuters
Estados como California, Texas, Georgia y Florida arrojan unos números que apuntan a que la participación de este año batirá récords históricos.

“Se tiene la creencia de que una alta participación beneficia a los demócratas, y viceversa”, expone Matthew Record, profesor de Ciencias Sociales en la Universidad Estatal de San José en California.

Esto no es una ciencia exacta: no sabemos si esos votos anticipados son para el candidato demócrata o si simplemente indican que los votantes están siendo más precavidos por la amenaza del coronavirus y prefieren votar antes que esperar al día de la elección.

En cualquier caso, la ciudadanía parece más motivada, y Joe Biden, con su mensaje conciliador y de unión, ha sido capaz de ganarse el apoyo de un variado abanico de sectores que no se sintieron tan apelados para votar por la demócrata Hillary Clinton en 2016.

Su carácter moderado, además, le permite atraer a demócratas de centro e incluso republicanos para quienes Bernie Sanders o Elizabeth Warren representan el ala más izquierdista del Partido Demócrata.

3. La pandemia

Durante la campaña electoral ha quedado claro que la forma que tiene Biden de abordar la pandemia de covid-19 es totalmente opuesta a la del presidente Trump.

No solo en las formas -aparece constantemente con mascarilla, organiza mítines en los que los asistentes participan desde sus autos y recuerda a las víctimas de la enfermedad en sus discursos- sino también en sus propuestas para gestionar la crisis.

Joe Biden y su equipo de seguridad en un evento de campaña al aire libre

EPA
Biden marca claramente en sus actos de campaña las medidas de protección ante el coronavirus.

Tanto él como la candidata a la vicepresidencia, Kamala Harris, o el expresidente Barack Obama han subrayado una y otra vez en los actos de campaña los errores cometidos por el gobierno de Trump y su incapacidad para frenar la expansión del virus.

Un mensaje que posiblemente tendrá eco en importantes grupos del electorado que se han visto más afectados por esta crisis, especialmente los mayores, que parecen decantarse por el candidato demócrata.

Más aún cuando el presidente ha utilizado sus últimos mítines de campaña para burlarse de la atención que se le presta a la pandemia.

“¡Covid, covid, covid! ¡Los medios solo hablan de eso!”, critica Trump, al tiempo que las cifras de contagios diarios en múltiples estados del país marcan récords superiores a los datos de marzo.

Un panorama que presenta un horizonte desalentador para los próximos meses, por más que el mandatario insista en que “ya se está doblando la curva” y pronto se superará la pandemia.

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BBC

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