COVID-19, alza del dólar, desplome de Bolsas: cómo me afectan y cómo me protejo
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COVID-19, alza del dólar, desplome de Bolsas: cómo me afectan y cómo me protejo

Ante el pánico en los mercados financieros es necesario cuidar nuestro dinero y no hacer compras de pánico. Te decimos si es buen momento para vender acciones, cambiar dólares, usar las tarjetas de crédito, viajar, o qué hacer para tener nuestras finanzas sanas.
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19 de marzo, 2020
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El dólar ya superó los 24 pesos, el peso pierde su valor, la Bolsa Mexicana de Valores se desploma igual que el mercado accionario de otros países, el petróleo mexicano vale menos. Sí, todo eso está ocurriendo, pero ¿a mi cómo me afecta y cómo me puedo preparar ante todo este nerviosismo por el impacto económico que podría tener el coronavirus?

La rápida propagación del COVID-19 está provocando pánico en los mercados financieros, fuga de capitales, depreciación de las monedas frente al dólar y una creciente amenaza de recesión no solo en México, sino a nivel mundial.

Esta pandemia, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), representa la “mayor amenaza a la economía global desde la crisis financiera de 2008”.

Animal Político consultó a un experto en finanzas personales para saber qué podemos hacer para prepararnos, si es buen momento para comprar o vender acciones, cambiar dólares, aprovechar los descuentos de las aerolíneas, usar las tarjetas de crédito, o qué hacer ante este escenario para cuidar nuestro dinero.

Lo básico

Lo más importante es mantener la calma, no entrar en pánico y analizar las decisiones que vamos a tomar en este momento y durante los próximos meses, recomendó Daniel Urías, experto en finanzas personales y fundador y director de Cooltura Financiera.

¿Un fondo de emergencia?

Si eres una persona ahorradora y cuentas con un fondo de emergencia, sigue con él y reduciendo gastos innecesarios.

Si no cuentas con un fondo de emergencia es momento de comenzarlo a hacer. El primer paso es hacer un registro detallado de tus gastos fijos y los gastos inevitables (renta, alimentación, transporte, pago de servicios).

Luego detecta los gastos variables. Es aquí donde puedes hacer cambios para lograr ahorros importantes, sobre todo en esta contingencia, por ejemplo, puedes dejar de comer en la calle, comprar café, dejar de usar las aplicaciones de comida a domicilio. Puedes también planificar mejor lo que inviertes en diversión (cine, salir a bailar, ir a un bar, etcétera).

Este es un buen momento para conocernos bien financieramente y generar una base de ahorros para cualquier escenario imprevisto ante el COVID-19, destaca Urías.

La mejor estrategia para lograr esto es apartar el monto en cuanto se recibe el pago quincenal en una cuenta de ahorro o inversión, y no tratar de ahorrar lo que sobre de la quincena, como regularmente se acostumbra.

Una reserva de emergencia debe ser el equivalente a seis meses de tus gastos mensuales, mínimo tres, y te servirá en caso de un accidente, una enfermedad o un despido, pues nadie sabe lo que le espera a futuro.

Apenas la Organización Internacional del Trabajo informó que la pandemia de coronavirus aumentará significativamente el desempleo mundial y podría dejar sin trabajo a 25 millones de personas.

¿Pedir un préstamo o sacar una tarjeta?

No, este no es un buen momento para endeudarnos porque la economía está teniendo muchos movimientos bruscos, así que lo mejor es mantener las finanzas estables. Se debe analizar muy bien qué se compra a crédito.

“Siempre el futuro es incierto, pero en estos momentos tenemos la suerte de saber que las cosas se pueden complicar, las señales son claras para tener mesura con nuestro dinero”, señala el experto.

Una de las recomendaciones del fundador de Cooltura Financiera es mantener las deudas bajo control y cuidar que este pago no exceda el 30% de los ingresos mensuales. Por ejemplo si una persona gana 10 mil pesos mensuales puede gastar hasta 3 mil pesos en este tipo de deudas, no más.

Si vas a comprar algo que ya llevabas años o meses planeando lo puedes hacer, siempre y cuando no exceda ni comprometa tu capacidad de endeudamiento, de lo contrario, hay que esperar.

¡Los vuelos están baratísimos! ¿Puedo planear mis vacaciones?

Seguro que navegando por las redes sociales has encontrado muchas ofertas de aerolíneas o de agencias que te ofrecen paquetes de viajes con descuentos impresionantes. Sí, emocionan, pero no debemos caer en estas compras.

En estos momentos no es bueno viajar para evitar frenar la expansión del virus, además, varios países están cerrando museos y atractivos, y un viaje así, encerrado en un hotel, no se disfrutaría.

¿Y qué tal para verano o diciembre? Lo recomendable es que no hagas reservaciones ni te dejes llevar por las ofertas, las razones son muchas:

No sabemos cuándo terminará la emergencia sanitaria o cómo se pondrá en los próximos meses, si se reforzarán las medidas, si se restringa el tráfico aéreo o haya cierre de fronteras como ya está ocurriendo en Argentina, Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Canadá y Estados Unidos.

La Unión Europea cerrará sus fronteras con el exterior durante treinta días para luchar contra la pandemia del coronavirus.

No sabemos nada y como todo es incierto, lo mejor es no perder dinero o gastar de más cancelando o cambiando fechas de vuelos. “No compres ahorita sin pensar en el mañana”, recomienda Daniel Urías.

¿Y si ya tengo reservaciones?

En caso de tener un viaje programado mantente informado de las posibles políticas de cambio, cancelaciones y reembolsos, especialmente si tus planes son a Europa o Asia, ya que algunas compañías están ajustando sus vuelos y en caso de una cancelación, debes saber cómo procederán.

Lee: Aerolíneas: Sus medidas contra el coronavirus y las tarifas especiales para cambios en vuelos

¿Qué hay de las compras de pánico?

Es muy importante evitar las compras de pánico y no gastar más allá de lo que estamos acostumbrados a consumir.

Las compras exageradas contribuyen a que haya desabasto, eso genera incremento en los precios. “Es meternos el pie nosotros mismos”, asegura el fundador de Cooltura Financiera.

Lo mejor es revisar la alacena, ver qué podemos aprovechar, luego hacer una lista y respetarla al momento de ir al supermercado. Comprar algunos alimentos congelados y enlatados que sí vayamos a consumir, no porque todo se vaya a acabar, sino para tratar de salir lo menos posible.

Si nunca has comido anchoas o no te gusta la sardina, ¿para qué la compras? Otra cosa importante es adquirir lo que podamos pagar.

¿Por qué las Bolsas están cayendo?

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV), igual que Wall Street y otras del mundo, reaccionan ante las malas y las buenas noticias, haciendo que los mercados suban y bajen como si se tratara de una montaña rusa.

En el mercado financiero un factor clave son las expectativas, es decir, lo que los inversores creen que puede ocurrir en el futuro, y como ahora hay mucha incertidumbre sobre el COVID-19 y las repercusiones que tendrá en la economía, eso ha provocado mucho nerviosismo.

En una situación de estrés financiero, los interesados en comprar acciones, quieren comprar a un precio muy barato y los que quieren vender, están dispuestos a hacerlo a cualquier precio. Todo por el nerviosismo de lo que pueda pasar.

Los compradores aprovechan la oportunidad de los precios bajos y la cotización de las acciones se hunden y viene el desplome.

Lee: Trabajo en casa, calles semivacías, y negocios sin clientes: la CDMX comienza a apagarse por el coronavirus

¿Es momento de comprar acciones?

De acuerdo con Daniel Urías, si nunca has invertido en la Bolsa aunque te digan que es buen momento para hacerlo, no lo hagas. No es recomendable hacer movimientos arriesgados.

En caso de que tengas conocimiento de cómo funciona la compra de acciones y el mercado bursátil, sí es buen momento, siempre y cuando cumplas con lo siguiente: tener conocimiento de las inversiones bursátiles; que inviertas en proyectos de mediano y largo plazo, mínimo por tres años; y que estés consciente de que ese dinero no lo tocarás en un largo plazo y no te genere conflicto.

“Si yo no sé navegar y ni siquiera me he subido a una lanchita no es conveniente meterse a un mar todo turbio y correr el riesgo de tener problemas”, destaca el experto.

¿Si invierto en la Bolsa debo sacar mi dinero?

No, lo mejor es mantener la calma. Si vendes acciones en estos momentos pierdes dinero. Por ejemplo si tienes una acción de Apple que te costó 10 pesos y la vendes en 5, estás perdiendo.

“Si tienes una acción déjala ahí no importa que su precio esté cayendo, en 5 años lo más probable es que recuperes tu inversión con ganancia y esa acción valga 15 pesos”, señala.

¿Cómo invertir?

La recomendación es por ninguna razón endeudarse con créditos del banco, de nómina, o préstamos personales para meterlo en inversiones o comprar acciones.

“Es pedir un dinero prestado que no tengo y por el que además pago un interés considerable, y si ahora lo meto a una inversión, no hay nada seguro. Me quedo sin dinero y con una deuda”.

Lo mejor son las inversiones de refugio: invertir en Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes), que son un instrumento de deuda bursátil emitido por el Gobierno Federal.

Es decir, son pagares que tiene el gobierno para recaudar fondos en un cierto plazo y que generan rendimientos a quién invierte en ellos. Han sido expedidos desde el año de 1978.

“Ha habido muchas crisis, pero los Cetes nunca han dejado de pagar, es un instrumento muy seguro, estable que puede hacer que mi dinero crezca por encima de la inflación”, aconseja Urías.

A través del sitio (https://www.cetesdirecto.com), se puede acceder a los títulos y tasas emitidas por el Banco de México, los montos son accesibles y con buenos rendimientos.

Otra buena opción es el pagaré bancario. Le prestas al banco y éste a su vez te da un rendimiento (aunque no mayor a la inflación), pero es seguro.

Entérate: Pandemia larga, pero manejable, la apuesta de las autoridades de Salud

¿Es buen momento para comprar dólares?

Ante este escenario de incertidumbre, el peso mexicano ha caído más del 3% en una sola jornada y el dólar ha rebasado los 24 pesos, un nivel histórico.

Si alguien te ha recomendado que compres dólares porque puede llegar hasta 25 pesos o más, no lo hagas. No es buen momento para comprar y eso genera más especulación.

¿Me afecta que el dólar esté caro y siga subiendo?

Un precio alto del dólar podría generar un impacto en el bolsillo de los consumidores porque muchos insumos se compran con la divisa estadounidense. La divisa es parte de nuestra vida y sí influye en los precios.

¿Los bancos se quedarán sin dinero?

Estos días se han visto largas filas es los cajeros automáticos, pero no es porque vaya a escasear el dinero.

Los bancos evitarán concentraciones en el interior de sus sucursales y trabajan con menos personal.

Han pedido que la mayoría de los movimientos se realicen a través de sus aplicaciones, sin embargo, no toda la gente sabe cómo usarlos o no tienen acceso a internet, por lo que acuden a los cajeros a realizar los movimientos.

Te puede interesar: “Me da miedo el coronavirus, pero me da más miedo morirme de hambre si no trabajo”

¿Le pasará algo a mi Afore?

Las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) están presentando minusvalías, es decir tienen perdidas, pero no tienes por qué preocuparte.

El experto en finanzas explica que ese dinero se utilizará en un largo plazo, si tienes 30 años, faltan otros 30 años para que dispongas de ese dinero, y en ese periodo seguro que se recuperará la inversión, e incluso habrá ganancias.

Las personas cercanas a su retiro tampoco tendrán un impacto tan grave tampoco, aunque sí podrían ver un poco de reducciones en su saldo final.

La recomendación, dice Urías, es no cambiarnos de Afore en estos momentos porque entonces sí habría una perdida.

¿Seguros médicos contra el coronavirus?

Hay personas que ya están recibiendo llamadas de aseguradoras ofreciendo coberturas contra el COVID-19, lo más probable es que sea un engaño, dice Daniel Urías.

Un seguro de gastos médicos mayores existe, muchos sí cubren casos de pandemias, pero no hay alguno enfocado en el COVID-19, quien lo ofrece está buscando sacar provecho de la situación.

Si tú cuentas con algún seguro lo mejor es revisarlo y ver qué cubre y preguntar a los asesores todo lo que no entiendas.

¿Nos preocupamos?

Lo mejor es seguir las recomendaciones de las autoridades.

“Guardemos la calma porque las cosas se van a recuperar. Van a regresar a un buen nivel y los mercados volverán a estar saludables. Esto es un ciclo que ha sucedido una y otra vez. México ha pasado por varios problemas complejos económicos, pero el asunto es que no es la primera vez que nos enfrentamos a una situación similar y tampoco sería la primera vez que lo superamos, mejoramos y nos fortalecemos”, concluye el experto.

Síntomas y acciones de prevención al coronavirus COVID-19

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5 razones por las que las reuniones a través de Zoom son tan agotadoras

El esfuerzo emocional para parecer interesado y la concentración en las palabras de cabezas gigantes que nos miran en una pantalla durante las reuniones de video es para muchas personas un proceso bastante agotador.
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11 de mayo, 2020
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Para muchos de nosotros, trabajar desde la casa durante la crisis del coronavirus ha significado pasar mucho tiempo en aplicaciones de reuniones de video, como Zoom. Los efectos de esto nos han tomado por sorpresa.

Tener cabezas gigantes que nos miran de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros. Además de que podemos pensar que debíamos habernos arreglado el cabello o maquillado o quitado la piyama.

Pero ¿por qué son más agotadoras las reuniones online que las que se realizan cara a cara?

La gente siente que tiene que hacer más esfuerzo emocional para parecer interesada y, en ausencia de otras claves no verbales, la intensa concentración en las palabras y contacto visual sostenido es agotador.

Reuniones cara a cara

Las reuniones en persona no solo tratan de intercambiar conocimiento, también son rituales importantes en la oficina. Los rituales reconfortan, nos tranquilizan, y son esenciales en los edificios para mantener la interacción.

Tener cabezas gigantes viéndonos de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros

Getty
Tener cabezas gigantes que nos miran de cerca durante largos períodos puede ser desagradable para muchos de nosotros.

5 razones por las que las reuniones a través de Zoom son tan agotadoras

Las reuniones cara a cara también son mecanismos importantes para la comunicación de actitudes y sentimientos entre socios empresariales y colegas.

Las emociones preceden y siguen todas nuestras conductas, e influyen en el manejo de la toma de decisiones.. A menudo se hacen sondeos sobre los asuntos sensibles para poder notar las sutilezas y mostrar empatía.

¿Por qué las reuniones de Zoom son diferentes?

Nuestros cerebros solo pueden hacer pocas cosas a la vez de forma consciente, porque tenemos una memoria funcional limitada.

En contraste, podemos procesar mucha más información de forma inconsciente, como lo hacemos con el lenguaje corporal.

Las reuniones online incrementan nuestra carga cognitiva debido a que varias de sus características ocupan gran parte de nuestra capacidad consciente.

1. Nos perdemos mucho de la comunicación no verbal

Nuestros sentimientos y actitudes se transmiten en gran parte con señales no verbales como expresiones faciales, el tono y registro de la voz, gestos, postura y la distancia entre los comunicadores.

Reunión en la Casa Blanca entre Ron de Santis y Donald Trump, con otros asistentes.

Reuters
En las reuniones en persona, el lenguaje no verbal nos aporta muchas pistas.

En una reunión cara a cara procesamos estas señales en gran parte de forma automática y al mismo tiempo podemos oír a la persona que habla.

Pero en una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales. Poner más atención en esto consume mucha energía. Nuestras mentes están juntas cuando nuestros cuerpos sienten que no lo están.

Esta disonancia, que hace que la gente tenga sentimientos conflictivos, es agotadora.

Asimismo, en las reuniones cara a cara dependemos mucho de las señales no verbales para hacer juicios emocionales, como analizar si una declaración es creíble.

Automáticamente recibimos información, como por ejemplo si una persona se mueve nerviosamente.

Depender predominantemente de la información verbal para inferir emociones es agotador.

2. ¿Y si los niños se meten en la reunión?

Nos sentimos ansiosos sobre nuestro espacio de trabajo remoto y controlamos eventos que podrían hacernos quedar mal ante nuestros colegas.

En una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales

Getty
En una conversación por video, necesitamos trabajar más duro para procesar las señales no verbales

¿Se verá mal mi trasfondo en la pantalla Zoom revelando mi tendencia de almacenar cosas?

Y ninguno de nosotros quiere parecerse a la presentadora de televisión y experta en modas Trinny Woodall que estaba haciendo una transmisión en vivo cuando su pareja entró en pantalla caminando desnudo por el cuarto.

3. No hay cómo ponerse al día con las conversaciones de pasillo

En persona, a menudo nos encontramos con gente camino a una reunión y nos ponemos al día o discutimos nuestras opiniones antes de comenzar. Vamos por café, y el simple acto de caminar hacia una sala diferente nos motiva.

Pero en la casa, quizás estamos trabajando en una tarea y después entramos a Zoom, a menudo sin tomar un descanso.

Además, se sabe que caminar mejora la creatividad, lo que subraya la importancia de las discusiones mientras caminamos hacia la reunión o cuando nos movemos durante la reunión o en las ahora populares reuniones de pie.

Pero con las llamadas de Zoom no podemos caminar. Y dónde nos reunimos también importa.

Una mujer en una gran sala con un monitor al fondo

EPA
El lugar desde el que participamos en la videoconferencia también es importante.

El ambiente físico actúa como un andamio cognitivo. Atribuimos ciertos significados a las salas de reunión y estas sutilezas cambian nuestra conducta.

4. Mirar nuestra propia cara es estresante

El énfasis que se pone en las señales faciales y la capacidad de verse a uno mismo pueden actuar como factores estresantes. Ver nuestras expresiones faciales negativas (como enojo y disgusto) puede llevar a emociones más intensas que cuando vemos expresiones faciales similares en los demás.

5. ¿Me escuchas o estás congelado?

El silencio en las conversaciones de la vida real es importante y crea un ritmo natural.

Pero en una llamada de video, el silencio te provoca ansia por la tecnología. Incluso un retraso de 1,2 segundos en la respuesta online puede hacer que la gente perciba a la persona que habla como menos amistosa o enfocada.

Videoconferencia de Zoom

Reuters
Ver nuestros propios gestos puede distraernos del tema central de la reunión.

Además, la frustración con las personas que abren y cierran su micrófono, el retraso de las conexiones y el ruido de fondo significan que la reunión rara vez fluye sin contratiempos.

No todo está perdido con Zoom

En el lado positivo, la ansiedad social se correlaciona positivamente con los sentimientos de bienestar que provoca estar online. Así que para la gente que aborrece las reuniones físicas, las reuniones en internet podrían ser un respiro bien recibido.

Y a pesar de que el creciente enfoque en la información verbal de las reuniones de video puede ser mentalmente más agotador, esto también podría tener ciertos efectos secundarios potencialmente positivos al reducir los prejuicios de las señales sociales y emocionales.

Por ejemplo, ciertos factores físicos están vinculados al dominio social, como la altura. Pero estos factores son menos aparentes en las reuniones de video, lo cual puede llevar a un creciente énfasis en los méritos de los argumentos.

Videoconferencia de Zoom

Getty Images
No todas las videollamadas tienen por qué ser estresantes.

¿Cómo podemos reducir la fatiga?

Con las predicciones de que la “nueva forma normal” de trabajar será muy diferente de la antigua, al parecer Zoom llegó para quedarse.

Hay varios pasos que podemos dar para reducir los efectos negativos de las reuniones a través de video.

Primero, hay que considerar si la reunión necesita llevarse a cabo. En algunos casos, las plataformas para compartir documentos con comentarios detallados pueden reducir la necesidad de reunirse.

Limitar el número de reuniones de Zoom en un día puede ayudar, así como usar el correo y los mensajes.

A veces, el teléfono es mejor. En el teléfono solo tenemos que concentrarnos en una voz y podemos caminar, lo cual puede ayudar a pensar.

* Libby Sander es profesora auxiliar de conducta organizativa de la Escuela de Negocios Bond de la Universidad de Bond, y Oliver Bauman es profesor auxiliar de la Escuela de Psicología de la Universidad de Bond, Australia.Su artículo fue publicado originalmente en The Conversation cuya versión en inglés se puede leer aquí.

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