Los datos que reflejan por qué las mujeres marchan este #8M
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Cuartoscuro

Desigualdad y violencia: los datos que reflejan por qué las mujeres marchan este #8M

Este domingo 8 de marzo las mujeres mexicanas exigirán fin a la violencia, impunidad y desigualdad que viven a diario en el país.
Cuartoscuro
8 de marzo, 2020
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Este domingo se tienen previstas movilizaciones en diferentes estados del país, para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

Este año, las mujeres marcharán desde el Monumento a la Revolución al Zócalo de la Ciudad de México bajo la consigna #NiUnaMás, en memoria de las víctimas de desaparición o feminicidios, y en exigencia de justicia.

Pero ¿por qué marchan? ¿por qué hay enojo en sus consignas? Bueno, estos son algunos datos que muestran la desigualdad y violencia de género en México, por los que este #8M miles de mujeres saldrán a tomar las calles:

Lee: Marchas del #8M: Horarios, rutas, recomendaciones y todo lo que debes saber

Violencia feminicida

En México, a diario se cometen por lo menos 10 feminicidios, y solo tres de cada 100 asesinatos de mujeres son esclarecidos y llegan a recibir una condena.

En 2019, se iniciaron 980 carpetas de investigación por el delito de feminicidio en todo el país. Para enero de 2020 se abrieron 72.

A ello se suma la revictimización: autoridades filtran fotografías de las víctimas y medios de comunicación lucran con ellas y hacen de los feminicidios un espectáculo, como ocurrió con Ingrid Escamilla.

En ese caso, así como en otros en los que se ha revictimizado a las mujeres asesinadas y a sus familias, no hay personas sancionadas.

Lee: Cuál es el origen del paro nacional del 9 de marzo #UnDíaSinMujeres

Acoso, intimidación y violaciones

De acuerdo con la primera encuesta sobre acoso sexual, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en los últimos seis meses de 2019 el 27% de las mujeres fue víctima de intimidación sexual.

Una de cada diez sufrió abuso sexual, con manoseos, besos no deseados o que un hombre se masturbara frente a ellas. En el 1.5% de los casos intentaron violarlas o lo lograron.

De las 46.5 millones de mujeres de 15 años y más en el país, el 66.1% (30.7 millones) ha enfrentado diferentes tipos de violencia alguna vez en su vida.

El 43.9% enfrentó agresiones de su pareja o esposo en su última relación.

Durante 2019, en México se iniciaron 23 mil 114 carpetas de investigación por abuso sexual y 4 mil 234 por acoso. Otras 1,561 se iniciaron por hostigamiento.

También se investigaron 17 mil 060 violaciones y 13 casos de incesto.

En los primeros 31 días del año se registraron a nivel nacional 1,779 carpetas de investigación por abuso sexual, 363 por acoso y 128 por hostigamiento.

En el mismo periodo de tiempo se iniciaron 1,272 carpetas por violación.

Luego de que en agosto de 2019 se dieran a conocer cuatro denuncias en las que se acusaba a policías por el delito de violación en la Ciudad de México, se dio a conocer que hay por lo menos 117 investigaciones contra uniformados por delitos sexuales en la capital.

Sin embargo, hasta noviembre solo 7 habían sido vinculados a proceso.

Te puede interesar: Subir las penas de cárcel no ha reducido los feminicidios en ningún estado

Trabajo y escuela, espacios de violencia

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, después del hogar, el segundo ámbito donde se comete más violencia contra las mujeres es el espacio público, como la calle, parques y el transporte.

El 38.7% de las mujeres dijeron haber sido víctimas de actos de violencia por parte de desconocidos en el espacio público.

Los actos de violencia más frecuentes, que han sido reportados por el 34.3% de las mujeres mayores de 15 años, son la intimidación, el acoso, abuso o violación sexual.

Los espacios de trabajo tampoco son seguros: el 26.6% de las mujeres que trabaja o trabajó alguna vez ha experimentado algún acto violento, principalmente de tipo sexual y de discriminación por razones de género o por embarazo.

En el ámbito escolar, el 25.3% de las mujeres dijo haber enfrentado violencia por parte de compañeros y maestros. Las más frecuentes fueron las agresiones físicas (16.7%) y sexuales (10.9%).

En el último año, estudiantes de varias universidades públicas del país se han pronunciado en contra de la violencia contra las mujeres.

En la UNAM, desde finales de 2019 diversas escuelas y facultades se encuentran en paro, en exigencia de la investigación y castigo de los actos de violencia de género –como acoso y abuso sexual-, sin que hasta el momento haya un acuerdo entre estudiantes y autoridades universitarias.

Entérate: Retomar la vida tras un ataque con ácido, el largo y difícil proceso para la recuperación

Desigualdad económica

La misma ENDIREH revela que 13 millones 485 mil 564 mujeres en México (29% de las encuestadas) ha experimentado violencia económica y patrimonial.

De ese número de mujeres, el 20.9% señaló que la violencia económica fue cometida por su pareja.

Según el informe ‘Desigualdades en México 2018’, las mujeres son un sector de la población que enfrenta “mayores dificultades para alcanzar objetivos cruciales en su curso de vida”.

De las personas con estudios universitarios, el 87.8% de los hombres participan en la economía, mientras que en el caso de las mujeres solo lo hace el 69.3%.

Más de un millón de mexicanas que fueron a la universidad no utiliza sus conocimientos en algún trabajo remunerado, de acuerdo con el informe elaborado por el Colegio de México.

Actualmente, la brecha salarial de género, de acuerdo con el estudio, se sitúa entre el 13% y 15%.

Las mujeres con estudios universitarios ganan 79% de los ingresos de los hombres si laboran como obreras, el 68% cuando son patronas y el 75% si trabajan por cuenta propia.

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El descubrimiento en los manantiales termales de Yellowstone que fue clave para las pruebas de COVID-19

Hace medio siglo, Thomas Brock descubrió una bacteria capaz de sobrevivir a altas temperaturas. Te contamos cómo ese hallazgo se vincula con la actual pandemia, gracias a una cadena fascinante de episodios en la historia de la ciencia.
2 de mayo, 2020
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“Definitivamente vivo”. Thomas Brock anotó esas palabras, hace medio siglo, en uno de los cuadernos que llevaba en sus investigaciones de campo en Yellowstone.

Era la década de los 60, y el científico estadounidense se refería a uno de los inusuales organismos que acababa de hallar en uno de los manantiales termales del parque.

Fue en uno de esos manantiales donde Brock descubrió una bacteria adaptada a la vida a altas temperaturas a la que llamó Thermus aquaticus.

La bacteria, ahora célebre, acabaría revolucionando la biotecnología y haciendo posibles los llamados tests PCR, las pruebas más fiables usadas en todo el mundo para diagnosticar el covid-19.

Thomas Brock tiene ahora más de 90 años y es profesor emérito de microbiología de la Universidad de Wisconsin-Madison.

En esta nota te contamos cómo el trabajo pionero de Brock acabó vinculado con la actual pandemia, a través de una cadena fascinante de episodios en la historia de la ciencia.

¿Qué siente Brock al pensar que su hallazgo está ayudando a diagnosticar el covid-19 y a salvar vidas?

“Estoy orgulloso”, señaló el científico a BBC Mundo desde su hogar en Wisconsin.

“Yo veía mi descubrimiento como un buen modelo para estudiar la biología molecular de la vida a altas temperaturas”.

Thomas Brock descubrió en los manantiales termales de Yellowstone la bacteria que fue clave para el análisis del ADN.(Foto de archivo)

Science Photo Library
Thomas Brock descubrió en los manantiales termales de Yellowstone la bacteria que fue clave para el análisis del ADN.(Foto de archivo)

¿Pero pensó alguna vez que tendría un impacto tan masivo?

“No lo hubiera imaginado ni en un millón de años”.

El descubrimiento de la bacteria

Brock jamás había visto manantiales termales antes de llegar al parque de Yellowstone en 1964.

Pero volvió año tras año. Lo impulsaba el deseo de investigar qué formas de vida podrían subsistir en esas piscinas naturales, en las que los colores vívidos denotan la presencia de microorganismos.

Brock y uno de sus estudiantes, Hudson Freeze, cultivaron bacterias de varios manantiales.

“A Thermus aquaticus la hallamos en el manantial Mushroom Spring, un manantial a 75 grados centígrados, donde también hay una gradiente termal, ya que en las salidas del manantial la temperatura baja a unos 35 grados. En ese momento, Thermus era el microorganismo más termófilo (que ama o tolera el calor) conocido”.

“El hallazgo demostró que otros investigadores estaban equivocados sobre los límites de temperatura en los que puede haber vida”, señaló Brock a BBC Mundo.

En manantiales termales de Yellowstone, y de otros sitios del planeta, la temperatura puede superar los 90 grados.

La bacteria que Brock llamó Thermus aquaticus sobrevive a altas temperaturas.

Science Photo Library
La bacteria que Brock llamó Thermus aquaticus sobrevive a altas temperaturas.

“Es agua subterránea que ha quedado acumulada en capas profundas y que se calienta por el calor derivado del magma del centro de la Tierra o por acción volcánica”, explicó a BBC Mundo la bióloga Sandra Baena, profesora de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, e investigadora de microorganismos que viven en condiciones extremas.

“Si tienes agua caliente en la subsuperficie de la Tierra y tienes fallas geológicas, o sea grietas, el agua va a buscar salida”.

El hallazgo de una enzima

Los mecanismos biológicos que permiten a bacterias como Thermus aquaticus sobrevivir a altas temperaturas en manantiales termales eran un tesoro a ser explorado por la ciencia.

En la década de los 70, Alice Chien y otros investigadores de la Universidad de Cincinnati aislaron una de las enzimas de la bacteria.

La nueva enzima recibió el nombre de TAQ polimerasa. (TAQ era una referencia a Thermus aquaticus).

El hallazgo de esta enzima resistente a altas temperaturas se cruza a partir de ahora con otra historia.

Y acabaría siendo crucial para un campo de la ciencia que avanzaba a pasos agigantados en la segunda mitad del siglo XX, el estudio del ADN.

Thomas Brock

Jeff Miller University of Wisconsin-Madison
Thomas Brock siente orgullo de que su descubrimiento hace más de medio siglo esté ayudando a salvar vidas.

La necesidad de multiplicar el ADN

“Entre mediados de los años 70 y mediados de los 80 habían aparecido una serie de técnicas que permitían manipular la molécula de ADN directamente, las llamadas técnicas de ADN recombinante, que permitían romper la molécula de ADN en fragmentos y analizarlos”, le explicó a BBC Mundo Miguel García-Sancho, profesor e investigador de Historia de la ciencia en la Universidad de Edimburgo.

“Porque hasta entonces, como la molécula de ADN era muy larga, era muy difícil aplicar técnicas analíticas a esa molécula”.

Además de los métodos para manipular fragmentos de ADN también surgieron técnicas de secuenciación de ADN que hicieron posible leer la estructura de esos fragmentos.

Los avances permitían investigar el ADN a una escala nunca antes imaginada. Pero había un gran obstáculo.

“Un problema al que se enfrentaba todo el mundo era obtener un volumen de ADN suficiente para poder analizar los fragmentos de ADN. Y también para secuenciar ADN necesitaban una cantidad suficiente”, explicó García-Sancho.

“La falta de ADN era un problema para muchos científicos de muchos campos”.

La invención de la PCR

Uno de los científicos que buscaba sintetizar o producir ADN en la década de los 80 era el estadounidense Kary Mullis, un químico de la empresa biotecnológica Cetus Corporation, en California.

Fue Mullis quien desarrolló una técnica para amplificar o copiar millones de veces una secuencia específica de ADN, la llamada PCR o reacción en cadena de la polimerasa, que utilizan los actuales tests para detectar el covid-19.

Kary Mullis

Getty Images
Kary Mullis recibió el Premio Nobel de Química en 1993 “por la invención del método PCR”.

Kary Mullis llegaría a recibir el Premio Nobel de Química en 1993 “por su invención del método PCR”, pero la técnica tardó varios años en ser adoptada en forma generalizada.

Y ello se debió en parte a que Mullis “era un extraño para la comunidad científica. Él era un químico que trabajaba en una empresa, mientras que los científicos que trabajaban en secuenciar ADN eran biólogos moleculares en instituciones de prestigio como el MIT, el Instituto de Tecnología de Massachusetts”, afirmó García-Sancho, quien entrevistó personalmente a Mullis.

Calentar el ADN

El método desarrollado por Mullis requiere calentar y enfriar la muestra de ADN en ciclos relativamente rápidos.

El calentamiento separa las hebras de la doble hélice de ADN.

Y luego la temperatura se baja cuando una enzima, la ADN polimerasa, copia o replica cada hebra por separado.

Ilustración ADN

Science Photo Library
La técnica PCR requiere calentar el ADN para separar las hebras de la doble hélice.

Cuando se obtienen de esta forma copias nuevas, comienza un nuevo ciclo en el que las copias son calentadas otra vez para separar las hebras, repitiendo así el proceso una y otra vez.

Cada etapa produce más copias de ADN, y la actividad de la enzima se controla a través de la temperatura, en un proceso que puede llevar más de 30 ciclos.

La enzima que revolucionó la PCR

Es en la técnica PCR que reaparece en nuestra historia la bacteria de Yellowstone.

“La PCR requiere temperaturas que oscilan entre los 55 y los 95 ̊C, y por esto necesitamos enzimas que puedan soportar las altas temperaturas y mantenerse activas a lo largo de la reacción”, explicó a BBC Mundo Domenica Marchese, investigadora del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-CRG) de Barcelona.

La enzima o polimerasa que se utiliza en la PCR para copiar el ADN es una proteína. Y normalmente las proteínas que se exponen a temperaturas muy elevadas pierden su estructura original, explicó Marchese.

“Imaginemos, por ejemplo, una espiral de metal, como las que utilizamos para encuadernar un libro. Si abrimos la espiral y la estiramos, esta dejará de ser útil para su función. Lo mismo pasa normalmente con la ADN polimerasa. Cuando la exponemos a temperaturas elevadas pierde su capacidad de sintetizar el ADN”.

Científica.

Getty Images
La enzima de la bacteria de Yellowstone revolucionó la técnica PCR, utilizada en la actual pandemia.

Cuando Kary Mullis inventó la técnica PCR comenzó usando enzimas de microorganismos como la bacteria E.Coli, que viven a temperaturas cercanas a 37 ̊C.

El problema era que durante la PCR, en cada ciclo, al llegar a los 95 ̊C , “la polimerasa perdía su actividad y era necesario añadir nueva polimerasa para el siguiente ciclo de la reacción. Esto era muy tedioso e implicaba unos costos muy elevados por cada reacción de PCR”.

El cambio fundamental fue la introducción de la Taq polimerasa, la enzima aislada de la bacteria hallada por Brock, que resistía altas temperaturas sin perder su estructura.

Esta enzima tiene su máxima actividad a 72 ̊C y puede resistir hasta unos 40 minutos a 95 ̊C.

“La Taq polimerasa representó un descubrimiento revolucionario”, señaló Marchese.

Una lección para la ciencia

La técnica PCR revolucionó la biotecnología y facilitó el análisis de ADN en campos tan diversos como la identificación del autor de un crimen en medicina forense, las pruebas de paternidad y el diagnóstico de enfermedades.

“Yo creo que la PCR es lo que hizo que el análisis de ADN realmente importara y tuviera consecuencias en el mundo real”, señaló García-Sancho.

Gracias a esa técnica “el análisis de ADN se hizo público y la gente se dio cuenta de por qué era tan importante, y eso se puede ver ahora con el covid- 19”, agregó.

Doctora haciendo prueba del covid-19 a una paciente.

Getty Images
La técnica PCR es la más confiable para detectar material genético del virus que causa el covid-19.

Para Thomas Brock, el impacto masivo de su descubrimiento tiene una lección profunda sobre la ciencia.

En su discurso de aceptación de un doctorado honorario de la Universidad de Wisconsin en 2019, Brock señaló sobre sus estudios en Yellowstone: “Yo tenía libertad para hacer lo que se llama investigación básica. Y algunas personas pensaban que era inútil porque no se enfocaba en fines prácticos”.

“Y preguntaban: ‘¿de qué puede servir buscar bacterias en manantiales termales en Yellowstone?’”.

“La enzima extraída de Thermus aquaticus es una de las enzimas más importantes del mundo. Hizo posible la PCR y la investigación moderna del ADN”.

La bacteria de Yellowstone demuestra, según dijo el científico a BBC Mundo, por qué es importante “establecer los principios básicos en los que pueden basarse muchas formas de trabajos científicos”.

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