'Mi esposo está grave en Nutrición, no me dejan verlo y me informan poco'
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“Mi esposo está grave en Nutrición por COVID-19, no me dejan verlo y me informan poco”

La información que le llega es esporádica y escasa, mientras el estado de salud de su esposo, de 40 años y sin condición de riesgo previa, se agrava.
Cuartoscuro
27 de marzo, 2020
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El martes 24 de marzo, Blanca Hernández vio por última vez a su esposo, Juan Pablo León, quien ingresó al Instituto Nacional de la Nutrición como caso sospechoso de COVID-19. Fue a la 1:40 de la tarde de ese día cuando lo ingresaron y ella no lo ha vuelto a ver. 

Mantuvieron contacto solo por el celular, mientras Juan Pablo estuvo consciente y se podía comunicar, pero su estado de salud, pese a tener 40 años y ninguna condición de riesgo previa, se ha agravado.

El miércoles 25, Juan Pablo le informó a Blanca, por teléfono, que había dado positivo a COVID-19. Él no tenía antecedente de viaje ni ningún contacto con algún caso sospechoso o confirmado. 

Lee: COVID-19: Estados anuncian pruebas rápidas, dan datos mínimos de su origen y luego se cae su compra

Ese mismo miércoles, Blanca recibió la llamada, alrededor de las 2:30 de la tarde, de una doctora de Nutrición. Le dijo que su esposo estaba evolucionando bien. Pero a las 10:30 de la noche de ese mismo día, otro médico le llamó para avisarle que lo iban a entubar. 

“Me dijo que necesitaba mi autorización telefónica porque mi esposo ya estaba sedado y no podía dar él mismo la autorización. Esa fue la última vez que me habló un médico del Instituto”, dice Blanca en entrevista con Animal Político.

El jueves 26 estuvo insistiendo en los teléfonos del hospital para tener información, pero solo consiguió que le dieran el número de cama y el área donde se encontraba su esposo: en semi críticos de terapia intensiva. 

Fue hasta las 3:30 pm de ese día que una enfermera llamó a Blanca para avisarle que ingresarían a Juan Pablo a quirófano. “Me dijo que su situación se había agravado por un problema en los pulmones, que me buscaría un médico para hablar conmigo, pero no me llamó”.

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Blanca no tuvo más información. Incluso le pidió a unos familiares que fueran al hospital a preguntar pero no quisieron decirles nada. 

“No nos dejan ver a mi esposo no solo por el riesgo de contagio, nadie lo puede ver, pero además, yo estoy en confinamiento por ser familiar de un caso confirmado, estamos en cuarentena en casa mi hija de siete años y mis padres, aunque ya a todos nos hicieron la prueba y salimos negativos”. 

El argumento del hospital para no dar información a los familiares de Blanca cuando acudieron a la institución a solicitarla es que el estado de salud de Juan Pablo es información confidencial que solo pueden darle a su representante legal, en este caso Blanca. 

Fue hasta la mañana de este viernes 27 de marzo que el director del Instituto Nacional de Nutrición la llamó por teléfono, después de que ella colgó un mensaje en redes sociales exigiendo información. 

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“Me pidió disculpas, me dijo que están saturados, que la situación los está rebasando y la prioridad es atender a los enfermos, yo lo entiendo, pero solo pido que me hablen para informarme, es mi esposo y necesito saber cómo está, no pido que me hable el director, con que me llame alguien de trabajo social y me diga cómo está, con eso,”. 

El director del instituto se comprometió con Blanca que a partir de ahora le llamará, al menos dos veces al día, a las 2 de la tarde y a las 9 de la noche. 

La información que le dieron a Blanca es que su esposo tuvo una cirugía para drenarle líquido de ambos pulmones, y que los siguientes seis días serán críticos, porque el virus puede atacar su organismo de forma severa. 

“No entiendo por qué se ha agravado. Tiene 40 años, no tiene obesidad, no tiene diabetes, no tiene hipertensión, y tengo su historial médico para comprobarlo, porque ahora me dicen que tiene la presión alta, pero no padecía antes de eso, puede ser la falta de oxígeno, la misma enfermedad, pero él no tenía condición de riesgo previa”.

Blanca tampoco se explica el contagio de su esposo. No tuvo viaje previo, ni siquiera al interior del país, ningún contacto con un caso sospechoso o confirmado, al menos eso creen ellos. 

“Ya avisé al trabajo de mi esposo que tiene COVID-19, él es gerente en un centro de distribución, me dicen que no hay en la empresa reporte de casos sospechosos o confirmados”. Nadie a la redonda, dice Blanca, con coronavirus, ni vecinos, ni familiares, nadie cercano. 

Aunque ella sí viajó, pero las fechas no coinciden para que lo hubiera contagiado, además de que su examen de COVID-19 salió negativo. 

“Fui a Estados Unidos, pero regresé el 6 de febrero. No salen las cuentas, para cuando él enfermó ya había pasado más de un mes, y yo no salí positiva en la prueba. Sí estuve enferma, pero me dijeron que era influenza, mi médico particular me dijo eso, hasta me hizo la prueba de influenza y dio positiva. Me dieron tratamiento y mejoré. Después mi esposo enfermó y se fue poniendo mal, el médico le diagnosticó neumonía y fue él quien lo refirió al Instituto Nacional de la Nutrición”. 

Ahora Blanca solo espera que la información fluya más, mientras pasan los siguientes seis días críticos para Juan Pablo.

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COVID-19: lo que se sabe de la abrupta caída de casos en Sudamérica

Luego de haber sido el epicentro mundial de la pandemia, los países de América del Sur han registrado un fuerte descenso en los casos de COVID-19.
14 de septiembre, 2021
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A mediados de junio, mientras el resto del mundo experimentaba bajos números de infecciones por el nuevo coronavirus, América del Sur estaba convertida en el epicentro de la pandemia.

Siete de las 10 naciones del mundo con más muertes diarias per cápita estaban en la región: la tasa de Brasil era siete veces la de India, mientras que Colombia y Argentina sumaban una cifra que equivalía a tres veces la registrada en todo el continente africano.

Con apenas 5% de la población mundial, Sudamérica registraba una tasa de muertes per cápita que era equivalente a ocho veces la cifra mundial.

Pero eso ya es cosa del pasado.

A finales de junio, la cifra de contagios comenzó a descender de forma consistente hasta convertir a la región en una de las zonas del mundo donde la pandemia parece estar mejor controlada.

Así, mientras para este lunes el promedio semanal de casos confirmados por cada 100.000 habitantes era de 52 en Reino Unido y de 43 en Estados Unidos, Brasil solamente llegaba a 8, Argentina a 6 y Colombia a 3, de acuerdo con cifras de Our World in Data.

Países como Uruguay, que a inicios de junio llegó a tener 100 casos por cada 100.000 habitantes, ahora solamente tienen 4; mientras que Paraguay que registró hasta 40 casos ahora no llega ni a 1 por cada 100.000 habitantes.

Evolución de casos de covid-19 en Sudamérica. Número de contagios promedio diarios por cada 100.000 habitantes. Evolución de los casos confirmados de covid-19 en Sudamerica entre junio y septiembre de 2021. .

Esta disminución de contagios ha sido clave para que Sudamérica sea en la actualidad una de las regiones del mundo que está registrando menos casos de covid-19.

Pero ¿cómo se explica esta abrupta caída de los contagios en Sudamérica?

Entre la inmunidad y otras incógnitas

“Lo primero que le diría es que creo que no lo tenemos del todo claro“, responde Andrés Vecino, investigador en sistemas de salud del Departamento de Salud Internacional de la Escuela de Salud Pública John Hopkins (Estados Unidos).

El investigador recuerda que esta no es la primera vez que ocurre un descenso de casos que parece anunciar que se acerca el final de la pandemia y luego se produce otra ola de contagios que demuestra que no era así.

“Es importante decir que no sabemos exactamente qué es esto y que el hecho de que estén bajando los casos ahora no quiere decir que vaya a pasar en el futuro. Quiero recordar lo que pasó en India, donde había un conteo de casos relativamente bajo para su población y después vimos el gran incremento de casos con la variante delta”, advierte el experto a BBC Mundo.

Una mujer prepara una vacuna en Argentina.

Getty Images
En los últimos meses, los países de Sudamérica han avanzado en las vacunaciones.

La doctora Carla Domingues, que dirigió el programa de inmunización de Brasil hasta 2019, hizo recientemente una advertencia similar. “Es un fenómeno que no sabemos cómo explicar”, dijo esta epidemióloga al diario The New York Times.

No obstante, los especialistas dan algunas claves: entre ellas, la vacunación. Los países sudamericanos han acelerado el ritmo de las inoculaciones en los últimos tiempos, algo que según numerosos expertos podría haber contribuido a frenar los contagios.

Vecino coincide, pero no apunta solamente hacia las vacunas sino, de forma más amplia, a la inmunidad adquirida por parte de la población de la región tanto por vía de las inyecciones como de los contagios.

“Creo que hay más o menos consenso en que es posible que la reducción de casos en Sudamérica puede estar relacionada con algún grado de inmunidad de la población”, destaca.

El experto explica que las diferentes vacunas que se han estado aplicando en los países de la región son un elemento importante a considerar, como también lo es la inmunidad alcanzada por quienes ya tuvieron la infección.

“Muchas personas en algunos de esos países se han infectado. Un estudio reciente que hicieron en 12 ciudades de Colombia muestra que el 89% de las personas de esas localidades ya se infectaron. Con eso uno empieza a pensar que es posible que en algunos sitios haya unos niveles de infección tan altos que ya empezamos a ver una reducción de la enfermedad”, indica el experto.

Vecino advierte que, dado que la población no es homogénea, este dato no puede interpretarse como que 9 de cada 10 personas que uno encuentre en las calles de esas ciudades ya tuvo covid-19, por lo que no hay que confiarse.

“Los individuos se relacionan en grupos, entonces es posible que haya grupos de personas que todavía, por ejemplo, no se hayan infectado ni hayan sido vacunadas y esos grupos de personas pueden tener brotes si llega, por ejemplo, una variante altamente transmisible como la omega, como la delta o como la gama -las 3 que ya están en Latinoamérica-, por lo que pueden obviamente causar un incremento en casos y muertes”, explica.

“Habiendo dicho eso, es posible que el nivel de inmunidad adquirido por las vacunas y por la infección previa sea una de las razones por las cuales estamos viendo menor transmisión hoy”, agrega.

Aplicando las medidas correctas

Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), confirma por su parte que hubo una disminución de los casos y las muertes en casi todos los países de Sudamérica, con excepción de Venezuela.

Ugarte explica que la OPS está trabajando con los ministerios de Salud y con los expertos de la región para estudiar estas tendencias, así como las razones por las cuales se ha mantenido este descenso, y apunta al endurecimiento de las medidas de control luego del incremento significativo de los casos en la región entre finales de 2020 y los primeros meses de 2021.

Los países implementaron medidas mucho más estrictas respecto al distanciamiento físico, al movimiento de personas, al uso mandatario de mascarillas, iniciaron la vacunación y la ampliaron a otros grupos, principalmente a aquellos que estaban en mayor riesgo. Todo esto puede explicar en parte esta tendencia”, incide Ugarte en respuesta a una consulta de BBC Mundo.

El director, sin embargo, previno a la región en contra de caer en la complacencia.

“Hemos visto que cuando los casos disminuyen es porque estamos haciendo bien las cosas. Es decir, estamos implementando las medidas de salud pública que se ha probado una y otra vez que siguen sirviendo”, destaca.

“Lo peor que nos podría ocurrir y que podría ocurrir con los países de América del Sur es que ahora que están con menos casos relajen las medidas porque eso es una gran oportunidad para el virus para transmitirse de persona a persona”, alerta.

Personas usando mascarillas en el metro de Medellín.

Getty Images
La OPS insta a que los países de la región mantengan las medidas de precacución para evitar los contagios.

Así, aunque el número de casos sea bajo en estos momentos, Ugarte considera que lo procedente es no bajar la guardia:

“Nuestra recomendación a toda la población de América del Sur que está viendo que la transmisión es cada vez menor es tomar en cuenta que estamos en esa fase porque se han tomado las medidas adecuadas. No las relajemos”.


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