Migrantes en albergues de Ciudad Juárez temen por crisis de coronavirus
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Rocío Gallegos/ La Verdad Juárez

Hacinados, migrantes en albergues de Ciudad Juárez enfrentan crisis por coronavirus

Extranjeros que esperan en Ciudad Juárez su trámite de asilo en EU temen contagio; autoridades aseguran que activarán protocolo sanitario en los centros de refugio.
Rocío Gallegos/ La Verdad Juárez
Por Rocío Gallegos/ La Verdad Juárez
19 de marzo, 2020
Comparte

Ciudad Juárez – Cada vez que Rubén se entera de la expansión del coronavirus dice que su preocupación aumenta por las condiciones de hacinamiento en las que se encuentra en el albergue para migrantes, donde encontró refugio junto a su esposa y su hijo mientras transcurre su trámite de asilo político en Estados Unidos.

“Nos preocupa estar así y no tener un resguardo adecuado”, dice el hombre de 36 años, un migrante de Brasil que Estados Unidos retornó junto a su familia a esta frontera mexicana bajo el Protocolo de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés).

A su alrededor hay otras 20 familias con los que pernocta en colchonetas tendidas entre las bancas del área de oración y altar del templo metodista el Buen Pastor, ubicado entre barrancos y calles de tierra, al poniente de la ciudad.

Lee: Pandemia larga, pero manejable, la apuesta de las autoridades de Salud

En otros tres edificios del complejo duermen migrantes que hacen su trayecto solos. En total hay 107 personas en el lugar, 38 son niñas y niños, informa el pastor Juan Fierro García encargado del lugar.

“En las noticias dicen que no debemos estar en lugares con mucha gente, pero aquí así estamos”, dice Rubén, uno de los 53 migrantes brasileños que habitan en ese lugar y el único que habla español.

Las condiciones de hacinamiento y el riesgo del coronavirus en esta región fronteriza –un caso confirmado en Ciudad Juárez y tres, en El Paso– encendieron la alerta en este y otros centros de la red de albergues implementada en Juárez, donde de acuerdo con las autoridades estatales de Población hay unas mil 300 personas de distintas nacionalidades.

“Nos preocupa porque mire cómo estamos, unos cruzan a Estados Unidos y regresan aquí, nosotros mismos estamos enfermos, tenemos fiebre, dolor de garganta”, comenta Favio, otro brasileño que se auxilia de Rubén para que lo traduzca al español pues solo habla portugués.

La situación es compleja dice el pastor Fierro, mientras muestra un área donde se trabaja a marchas forzadas para terminar su construcción y disminuir el hacinamiento en ese albergue.

Los migrantes temen también porque el lugar se quedó sin papel sanitario y escasean otros suministros básicos de limpieza y de aseo personal. Situación que también se presenta en otros puntos que dan hospedaje a migrantes, se informó.

Foto: Rocío Gallegos/ La Verdad Juárez

Foto: Rocío Gallegos/ La Verdad Juárez

De acuerdo con Dirving García coordinador del Centro de Atención Integral para Migrantes (CAIM) del Consejo Estatal de Población en la actualidad hay mil 300 extranjeros en albergues improvisados en iglesias de Ciudad Juárez, así como en la Casa del Migrante y en el que opera el gobierno Federal, el Leona Vicario.

Otros 18 mil migrantes extranjeros residen en casas o departamentos de renta, así como cuartos de hoteles, donde la mayoría habita en grupos, de acuerdo con datos oficiales.

Rubén dice que les preocupa la situación, porque algunos están enfermos y no tienen dinero para comprar sus medicamentos.

Algunos han salido a buscar cubrebocas, pero no hay en las farmacias cercanas y muchos no tienen ni con qué comprarlas, comenta el hombre que es el único de los brasileños en el albergue que habla español.

El pastor Fierro dice que este día se reunirán con autoridades de salud para recibir indicaciones a seguir ante la crisis que se vive en la región por el coronavirus.

Entérate: “Me da miedo el coronavirus, pero me da más miedo morirme de hambre si no trabajo”

Mientras se activa un protocolo oficial, asegura que en su centro se han adoptado algunas medidas sanitarias, como es el uso de platos, vasos y utensilios desechables, se comenzó a proporcionar gel antibacterial y solicitaron a los migrantes extremar su higiene personal.

Comenta que les preocupa no poder proporcionar todo, por ejemplo, dijo, no se cuenta con papel sanitario. “Ellos lo deben de comprar”.

El centro que concentra mayor número de migrantes es el Leona Vicario, administrado por el Gobierno Federal. Ahí las autoridades aseguran que han instrumentado un protocolo para recibir a los extranjeros que arriban a la ciudad.

“Se les toma la temperatura y se revisa si presentan algún síntoma que pudiera estar relacionados con COVID 19. Se les aplica un cuestionario para saber si han estado en contacto con personas que hayan viajado a lugares en riesgo”, se informó a través de la delegación de Bienestar en Chihuahua.

En caso de que vengan de zonas de riesgo de coronavirus se les coloca cubreboca, se aísla a la persona en sospecha y se da aviso a la Secretaría de Salud y ya queda bajo su responsabilidad, se dio a conocer.

Estas condiciones no se ven en los otros albergues, principalmente de los que operan con apoyos ciudadanos o de organizaciones civiles. Aunque han tomado medidas sanitarias, sus carencias les impiden garantizar de manera plena el resguardo sanitario de los migrantes.

La Casa del Migrante dio a conocer que, en comunicación con las autoridades, establecerá un protocolo a seguir, el cual se dará conocer conforme vaya avanzando la contingencia.

El mayor riesgo en los albergues es la condición de hacinamiento, de acuerdo con encargados de los centros y las autoridades. En esto coincide Rubén quien asegura que en esa condición lleva un mes en el albergue El Buen Samaritano que maneja el templo metodista.

Lee: COVID-19, alza del dólar, desplome de Bolsas: cómo me afectan y cómo me protejo 

El lugar luce abarrotado y ahí debe esperar hasta el 6 de mayo, cuando tiene su cita para presentarse ante un juez de migración en la Corte de El Paso, Texas.

“Nos preocupa estar tanto tiempo aquí, más por cómo estamos y las noticias que nos llegan de lo que pasa con el nuevo virus”, dice el hombre que se internó a Estados Unidos por Mexicali y que fue regresado junto con su familia a esperar en Ciudad Juárez el trámite a su petición de asilo.

Confían en que su espera en esta frontera no sea más de lo que estiman, porque dice también temen que sus casos se prolonguen debido a las restricciones impuestas en territorio estadounidense por el coronavirus. Aunque hasta este martes las audiencias de migración en El Paso se mantuvieron activas.

Activan ‘blindaje’ 

Los migrantes que se encuentran en albergues saturados se reacomodarán en otros refugios, como una medida de prevención ante el riesgo del coronavirus COVID-19 en esta región fronteriza.

Esto fue dado a conocer por Dirvin García del Consejo Estatal de Población tras una reunión con representantes de albergues, autoridades y organizaciones internacionales, donde se analizó la situación que prevalece y se acordó la implementación de medidas para ‘blindar’ a los migrantes.

También se acordó abastecer a los centros de acogida con cubrebocas, gel antibacterial, termómetros, medicamentos y productos de higiene, así como distribuir información sobre medidas preventivas ante la contingencia, indicó el funcionario estatal.

La situación de hacinamiento se analizó en una reunión este miércoles donde se acordó la elaboración de protocolos para atender a los migrantes ahora y en caso de elevarse el riesgo, informó García.

Estamos preocupados, añadió, por lo que se les planteó que en estas condiciones el distanciamiento es vital para frenar la propagación del virus.

Adicionales a estas medidas acordadas, la Casa del Migrante decidió que solo dará refugio a las personas que presenten un certificado médico donde se exhiba la condición de su salud, informó la administradora del lugar, Blanca Rivera, al salir de la reunión que se llevó a cabo en las instalaciones del CAIM.

Darvin García dijo que esa disposición no se adoptó en otros albergues, aunque cada uno puede establecer controles adicionales para prevenir riesgos.

El funcionario dijo que en el encuentro se identificó a los repatriados y los extranjeros retornados como los migrantes en mayor peligro porque vienen de centros de detención de Estados Unidos, donde se expandido de manera acelerada el COVID-19.

Debido a esto, se acordó que al pasar a la Fase 2 de la contingencia en el país se aislará a los deportados y a los solicitantes de asilo político en Estados Unidos retornados por primera vez bajo el programa Protocolo de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés).

Actualmente en esta frontera se reciben de hasta 80 repatriados diarios y entre 30 y 50 extranjeros retornados, pero no se sabe cuántos de estos últimos son de nuevo ingreso al país, informó.

García dijo que actualmente México sigue en la Fase 1 porque la mayoría de los contagios son importados, pero ya comenzó la transición a la Fase 2 de la pandemia.

De darse esa condición, comentó que el área de aislamiento puede montarse en el centro Leona Vicario, que administra el Gobierno Federal, donde se activó un área para cuarentena durante el brote de varicela en diciembre pasado.

El coordinador del CAIM indicó que también se convino reforzar la presencia y revisión de migrantes en los puntos de internación ubicados en los puentes Reforma, conocido como Lerdo, donde se reciben a los retornados, y en el Santa Fe, por donde llegan los deportados.

En esos puntos, a las personas se les toma la temperatura y se les revisa para detectar algún síntoma que pudiera estar relacionados con COVID 19. También se les aplica un cuestionario para saber si han estado en lugares de riesgo, explicó.

En la reunión participaron integrantes de la Red de Migrantes de Ciudad Juárez, la Casa del Migrante, el Centro Integrador para el Migrante Leona Vicario, el Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo), Grupo Beta del Instituto Nacional de Migración (Inami), Derechos Humanos del Municipio, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y los Comités Internacionales de Rescate y de Cruz Roja.

 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo tu manera de conducir puede revelar signos tempranos de alzheimer

Una investigación muestra cómo pequeños cambios en la forma de conducir podrían exponer signos preclínicos de la enfermedad.
14 de julio, 2021
Comparte

La manera de conducir de todo el mundo cambia a medida que se envejece. Pero en algunas personas surgen sutiles diferencias en la forma de controlar un vehículo, que, según los científicos, están relacionadas con las primeras fases de la enfermedad de alzheimer.

En un experimento para averiguar si estas diferencias en la conducción pueden detectarse mediante dispositivos de localización basados en el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), un grupo de personas mayores de 65 años del Estado de Washington (EE.UU.) aceptó que se vigilara su conducción durante un año.

Lo que los investigadores querían averiguar era si el mero estudio de los hábitos de conducción de este grupo podía revelar el comienzo de la enfermedad, sin necesidad de utilizar procedimientos médicos invasivos o costosos.

Tras 365 días acumulando la información, están seguros de que sí se podría.

Entre las 139 personas que participaron en el estudio, las pruebas médicas ya habían demostrado que alrededor de la mitad tenía la enfermedad de Alzheimer en fase muy temprana o “preclínica”. La otra mitad no la tenía.

El análisis de su conducción reveló diferencias detectables entre los dos grupos.

En concreto, los que tenían alzhéimer preclínico tendían a conducir más despacio, a hacer cambios bruscos, a viajar menos por la noche y a registrar menos kilómetros en general, por ejemplo. También visitaban una menor variedad de destinos cuando conducían, ciñéndose a rutas ligeramente más limitadas.

escáner

Getty Images
En el caso del alzhéimer, un diagnóstico precoz es fundamental.

“La forma en que las personas se mueven en su entorno cotidiano, desde los lugares que visitan hasta la forma en que conducen, puede decirnos mucho sobre su salud”, afirma Sayeh Bayat, candidata al doctorado en la Universidad de Toronto, que dirigió el estudio.

Los rastreadores GPS instalados en los coches de los participantes revelaron con detalle estos movimientos y el momento en que se produjeron.

Los investigadores que llevaron a cabo el estudio habían dividido previamente a sus participantes entre los que padecían la enfermedad de alzhéimer preclínica y los que no, utilizando para ello pruebas médicas como el análisis del líquido cefalorraquídeo y la tomografía por emisión de positrones (TEP).

Pero utilizando los resultados de los datos de conducción, pudieron diseñar un modelo que podía predecir la probabilidad de que alguien tuviera alzhéimer preclínico utilizando simplemente su edad y sus datos de conducción por GPS. La precisión fue del 86%.

“Utilizando estos pocos indicadores… se puede realmente, con una confianza muy alta, identificar si una persona tiene la enfermedad de alzhéimer preclínica o no”, expone Bayat.

El modelo fue aún más preciso (90%) cuando se añadieron los resultados de una prueba genética para el alzhéimer conocida como genotipo de la apolipoproteína E (APOE), que indica si se puede tener un riesgo heredado de la enfermedad.

(Aunque hay que tener en cuenta que este grupo es una pequeña minoría de las personas que acaban desarrollando alzhéimer).

Pero la predicción basada únicamente en la edad y la manera de conducir era casi igual de precisa.

Sayeh Bayat, a PhD candidate at the University of Toronto

Roe Lab
La investigadora Sayeh Bayat utilizó dispositivos GPS para medir la forma de conducir de los pacientes que tenían la enfermedad en un grado incipiente.

Una predicción con poco coste

Se necesitan estudios aleatorios más amplios para demostrar una relación definitiva entre los comportamientos de conducción detectados y la enfermedad de alzhéimer preclínica.

Sin embargo, pero el hecho diferencial posible es que esta investigación podría suponer una forma barata de detectar esta condición en una etapa temprana y potencialmente apoyar el tratamiento.

Pero también plantea la cuestión de si las personas mayores querrían que se siguiera tan de cerca su comportamiento, incluso si hubiera beneficios para la salud.

El hecho de que el comportamiento de los conductores cambie cuando tienen alzhéimer está bien documentado.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE.UU. sostiene que los familiares pueden llegar a notar que su ser querido tarda más en completar un viaje sencillo, que conduce de forma más errática o se confunde de pedal, por ejemplo.

Ancianos en un coche

Getty Images

Sin embargo, es difícil detectar desde el principio los cambios más sutiles, como la conducción más lenta. Esta distinción, cuenta Bayat, requiere la recopilación de datos a lo largo del tiempo para un análisis detallado.

Añade que los participantes en el estudio con alzhéimer preclínico, en algunos casos, conducían menos por la noche, restringían su conducción a zonas ligeramente más reducidas alrededor de su casa o viajaban más despacio de lo esperado.

La mejor manera de predecir, a través de los datos de conducción, si alguien sin alzhéimer preclínico puede estar en riesgo de desarrollarlo podría ser controlar su manejo en la carretera durante un período de tiempo más largo.

Esto podría revelar cambios en su conducción, sostiene Bayat.

Laura Phipps, del centro Alzheimer’s Research de Reino Unido, afirma que el estudio es “realmente interesante” y añade que los cambios en el comportamiento al volante suelen ser percibidos por los familiares de una persona a la que posteriormente se le diagnostica la enfermedad.

“Lo que nos dirán es que, a menudo, uno de los primeros síntomas o signos que notaron es que su ser querido empezó… a perderse”, dice Phipps.

Pocos fármacos para las primeras etapas

La especialista explica que actualmente hay relativamente pocos fármacos disponibles para tratar la enfermedad de alzhéimer en su fase inicial, pero espera que esto cambie en el futuro.

Si este fuera el caso, disponer de una indicación precoz de quiénes son propensos a desarrollar la enfermedad -sin necesidad de procedimientos costosos o invasivos- podría ayudar a los médicos a saber cuándo prescribir los tratamientos.

anciana

Getty Images
La enfermedad puede empezar en el cerebro hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas, dicen los expertos.

“Las investigaciones han demostrado que, en realidad, la enfermedad puede empezar en el cerebro hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas”, afirma.

Los datos sobre la conducción u otros comportamientos, como los cambios en la forma de hablar, también podrían impulsar cambios en el estilo de vida que ayuden a mantener a raya el alzhéimer.

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido aconseja cuidar la salud cardíaca y mantenerse activo social y mentalmente, entre otras medidas preventivas que la ciudadanía puede tomar.

La idea de que el análisis de la forma de conducir podría ayudar a las personas a controlar e incluso a retrasar el inicio de los síntomas más graves del alzhéimer suena tentadora.

Pero siempre existe la posibilidad de que se produzcan errores en este análisis. O que los resultados tengan consecuencias negativas.

El riesgo de los datos

Muchos conductores de todas las edades ya permiten que su aseguradora utilice la telemática o una caja negra para medir su manera de conducir, lo que puede dar lugar a una prima de seguro más baja.

Pero en el futuro, ¿podrían estos dispositivos predecir con exactitud su riesgo de padecer alzhéimer y tenerlo en cuenta también?

Aunque este escenario potencial está muy lejos del mercado de los seguros, es algo que podría preocupar a los actuales propietarios de cajas negras, que ya han tenido problemas con la precisión de sus dispositivos en el pasado.

Rhoda Au, de la Universidad de Boston, sostiene que los clientes deberían tener más control sobre el destino de sus datos en general, para evitar una discriminación injusta de sus hábitos o comportamientos.

Azuga tracking device

Roe Lab

“Deberían tener derecho a decidir qué se comparte y qué no”, afirma.

Señala en broma que su propia forma de conducir podría considerarse errática: “Sólo pienso: Dios, esta gente de Google debe pensar que estoy loca… No tengo sentido de la orientación”.

La especialista cree que, en general, los nuevos sistemas de recopilación de datos diseñados para encontrar correlaciones sutiles entre el comportamiento y las condiciones médicas, probablemente tengan fallos. Pero dadas las posibles ventajas de poder identificar a tiempo a las personas con riesgo de desarrollar la enfermedad de alzhéimer, hay buenas razones para explorar cuidadosamente esas posibilidades ahora.

“Hay que empezar por algún sitio”, reflexiona.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=0y8-oEJtz60

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.