Sola y sin contacto: mexicana cuenta trato en Roma por COVID-19
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Sola en un cuarto y sin contacto con nadie: mexicana cuenta trato en Roma tras viajar en crucero

Sin una prueba que haya dado positivo en COVID-19, a Mildred Rhodes le impusieron un estricto confinamiento que no tiene claro cuándo termina ni si después de eso podrá volver a su casa en México.
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28 de marzo, 2020
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Desde el lunes 23 de marzo, la mexicana Mildred Rhodes está confinada en un cuarto de hotel en Roma, Italia. No le han hecho la prueba para saber si tiene coronavirus COVID-19, pero la tratan como si fuera un caso positivo por haber estado en un crucero del que bajaron dos personas con esa enfermedad. 

Mildred cuenta a Animal Político que no tiene contacto físico con nadie desde el lunes. “La comida me la dejan en un box lunch en la puerta, la primera vez, se me ocurrió abrir cuando la estaban dejando y me castigaron, se la llevaron, solo porque abrí la puerta cuando estaban ahí, y me dejaron horas sin comer”. 

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Después de eso, a Mildred le informaron, vía electrónica, los horarios en los que se deja la comida, así que se espera 10 o 15 minutos para no volver a toparse con quienes llevan el servicio. 

Y no es que la comida que le llevan sea un gran alimento, Mildred dice que la come porque no tiene opción, “pero son puros carbohidratos y almidones. No me dan nada caliente, no me dan café ni té, jugos solo artificiales, no me dan fruta ni verdura, es pan y pasta, siempre frío todo”. 

Mientras habla, a Mildred le viene un poco de tos, dice que sabe que en el hotel hay un médico. “Pero prefiero no hablarle, solo tengo tos, ningún otro síntoma, no tengo fiebre, me dieron un termómetro para medirme la temperatura dos veces al día y estoy bien, no creo tener COVID, aunque tampoco me han hecho el estudio, pero si el médico me escucha toser, me vayan a tratar peor”. 

Mildred dice que no sabe cuándo podrá volver a Mexico. “En el hotel habemos 10 mexicanos que veníamos en el mismo crucero, por ahora el consulado nos ha dicho que debemos quedarnos aquí y respetar la cuarentena, pero no nos dicen si después de eso podremos volver o qué va a pasar”. 

Hay algo que a ella la tiene más agobiada que el encierro y la probabilidad de una enfermedad. “No tengo más familia que mi madre, una mujer mayor, ya de 89 años, que no ve y escucha poco. Apenas en diciembre aceptó mudarse conmigo, y ahora está sola en casa con la persona que la cuida, quien me ha prometido que esperará dos semanas más”. 

Con su madre, Mildred solo ha tenido contacto por mensajes de WhatsApp que la cuidadora le lee. “Le digo que estoy bien, que todo está bien, no quiero alterarla”.  

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Empezamos a quedarnos solos 

Confinada desde el 15 de marzo en su habitación en el crucero, al que subió con dos amigas, Mildred escuchaba cómo llamaban a los pasajeros de otras nacionalidades. “Se oía cómo le pedían a los franceses, a los alemanes ir al lobby con sus maletas, se escuchaba el ruido de las personas yéndose, en Marsella bajaron muchos, sus países los estaban sacando de ahí”. 

Con las dos amigas de Mildred pasó eso, son mexicanas ambas pero tienen también la nacionalidad estadounidense, “a ellas las sacaron también. Yo me quedé sola. Al final en el barco quedamos un 10% de los pasajeros, unos 1,800 en total, sacaron a todos los europeos, a los de EU y Canadá. Nos quedamos los mexicanos, los argentinos, sudafricanos y australianos. Fuimos los que nos tuvimos más opción que y bajar hasta Savona, Italia”.

Mildred había tratado de cancelar el viaje en ese crucero. “Sí intenté cancelar, claro que sí, pero la naviera no quiso, me dijeron que todo estaba bien, que ellos no iban a cancelar, que si no me quería subir era mi decisión, pero que no me reembolsarían nada”.

No solo fue dinero lo que inclinó la balanza para decidir. “Las dos amigas con las que embarqué son mayores que yo, tienen 78 años, nos gusta viajar, pero se apoyan en mí, yo las cuido. No querían cancelar y yo no quise dejarlas solas. Y ellas se bajaron (y Mildred suelta una breve carcajada) pero yo les dije, no, se van. Las sacaron vía Estados Unidos y una sigue allá y otra ya está en su casa en México)”.

Los casos positivos 

Sin opción de reembolso y ante la promesa de que todo estaba bien por parte de la naviera, el 5 de marzo, Mildred y sus amigas se embarcaron en el crucero Costa Luminosa, en el puerto de Fort Lauderdale, en Florida, Estados Unidos. El plan era llegar el 25 de marzo a Venecia. 

“A los dos días llegamos a Puerto Rico y bajamos, pasamos el día ahí. Al día siguiente llegamos a Antigua y ya no nos dejaron bajar. Nos avisaron por el sonido del barco que nos estaban negando la bajada porque en Puerto Rico habían tenido que bajar a dos pasajeros que estaban enfermos; es decir, la empresa ya sabía que había dos personas mal y no había dicho nada”. 

En el barco, lo único que hicieron después de esa negativa de bajada en Antigua fue cerrar las actividades sociales como las clases de baile o de cocina. Pero no hubo confinamiento y siguieron abiertos restaurantes, bares y casinos.

Fue hasta el 15 de marzo cuando estaban por llegar a Tenerife, que el capitán les informa que los dos pasajeros que habían tenido que bajar en Puerto Rico dieron positivo en COVID-19. “Nos lo dijeron hasta entonces, cuando tres días antes los periódicos dieron la noticia. Y hasta entonces nos confinaron en nuestras habitaciones”. 

A partir de ahí, Mildred solo escuchó bajar a los pasajeros que sus embajadas y consulados sí rescataron. 

La mujer cuenta que desde Tenerife hicieron contacto con el consulado mexicano, “les dijimos lo que estaba pasando, les pedimos ayuda para salir, que intercedieran para no llegar hasta acá porque sabíamos que sería complicado, pero escuchamos bajar a muchos, yo pensé que bajaría y el barco partió conmigo a Savona con un recadito de mis autoridades consulares de que lo sentían pero que allá iban a tener ya todo arreglado, no fue así”. 

Pese a todo, Mildred dice: “Sé que lo deben estar intentando. Ya me habló el embajador, de hecho, estoy segura que hay interés de apoyarnos, solo les pedimos que ese apoyo se acelere, porque no tenemos claridad de cuándo acaba la cuarentena, estuvimos desde el 15 de marzo encerrados, y no tenemos pruebas positivas, a partir de cuándo contamos y qué va a pasar después, queremos que nos lleven a casa”.

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Nayib Bukele: qué supone que el presidente de El Salvador tenga 'poder absoluto' con el control del Legislativo

Los resultados provisionales, con el 80% de actas contadas, dan una victoria histórica al partido de Bukele. ¿Qué consecuencias puede haber?
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1 de marzo, 2021
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Aunque su nombre no estuvo en las boletas, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se perfila como el gran ganador de las elecciones legislativas y municipales de este domingo.

Con más del 80% de las actas procesadas, su partido, Nuevas Ideas, y sus socios obtendrían dos tercios de la Asamblea Legislativa (Congreso), la mayoría absoluta, un hecho que no se veía en el país centroamericano desde hace más de dos décadas.

El TSE indicó que votaron más del 50% de los inscritos en el padrón electoral, en un país de más de 7 millones de habitantes, una cifra menor que en las pasadas elecciones presidenciales pero mayor que las dos anteriores legislativas.

La ya casi segura victoria no solo le permitirá a Bukele pasar leyes y aprobar presupuestos sin el contrapeso de la oposición, sino que también lo llevará a controlar prácticamente todas las ramas del gobierno.

“Las elecciones del Legislativo son las que llevan a lo que en El Salvador se conoce como elección de segundo grado o de funcionarios de segundo grado, que van desde el fiscal general, un tercio de los magistrados de la Corte Suprema, el procurador general hasta la procuraduría de derechos humanos, Corte de Cuentas, entre otras instituciones”, explica a BBC Mundo la analista política salvadoreña Bessy Ríos.

Conteo de votos en El Salvador.

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El conteo de votos se ha prolongado durante varias horas de la madrugada del lunes.

“Esto significa que si el partido del presidente domina el Legislativo, tiene también la oportunidad de controlar el poder judicial y los órganos de segundo grado, como la fiscalía, lo que le da un poder bastante considerable y sin contrapesos”, agrega.

Es la oportunidad para que el presidente pueda poner en práctica la agenda de su gobierno y fomentar medidas en beneficio popular sin los lastres y los enfrentamientos que había tenido ahora con el Legislativo.

“Esto implica un gran desafío para Bukele, porque tradicionalmente se ha quejado de que no puede hacer cosas porque no tiene poder. Aquí hay dos elementos: o cumple y le va bien, o no cumple y se le acabará su luna de miel con los salvadoreños”, opina Ríos.

Sin embargo, los más críticos con el gobierno temen que un “poder absoluto” pueda ser el “fin de la institucionalidad” en el país latinoamericano.

“Desde que llegó a la presidencia, Bukele no solo ha mostrado rasgos importantes de autoritarismo, sino que ha debilitado significativamente las instituciones y ha ignorado muchos de los controles impuestos a la acción ejecutiva” le dice a BBC Mundo José Miguel Cruz, experto en El Salvador de la Universidad Internacional de Florida, en Miami.

Nayib Bukele el pasado 22 de febrero.

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Los más críticos con el gobierno temen que la victoria de Nuevas Ideas sea el “fin de la institucionalidad” del país, ya que opinan que Bukele ha mostrado “rasgos importantes de autoritarismo”.

“Dados estos precedentes, existe el temor entre muchos sectores de que esta acumulación excesiva de poder pueda significar la destrucción definitiva de las instituciones democráticas en el país”, agrega.

El carismático y popular gobernante de 39 años que gobierna El Salvador desde mediados de 2019 niega las acusaciones de autoritarismo y afirma que sus adversarios se oponen a sus políticas porque con el ascenso de su proyecto ven amenazados “sus privilegios”.

El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, rechazó también los señalamientos cuando periodistas le preguntaron este domingo acerca de varias cartas y documentos que congresistas de EE.UU. publicaron en los últimos meses y en los que alertaban de un posible autoritarismo, de vulnerar las instituciones democráticas y de ataques a la prensa por parte del gobierno salvadoreño.

Según el sitio web elsalvador.com, Ulloa dijo a los congresistas: “Deberían venir acá y observar lo que sucede, porque normalmente ellos reciben información sesgada, tergiversada, interesada de algunos grupos de oposición. Lo mejor es que vengan y vean (…), que revisen todas las encuestas (…) donde el nivel de aceptación del presidente sobrepasa el 90%”.

“Les invito personalmente a que vengan, para que observen cómo está la situación a nivel nacional, y no informarse por noticias o reportes que no siempre son objetivos”, insistió en un ataque a los medios como al que acostumbra Bukele.

¿Cómo se llegó aquí?

La aparente victoria del partido de Bukele es extraordinaria en la historia reciente de El Salvador y no sólo porque logró hacerse con una mayoría en el Congreso a poco menos de tres años de ser creado.

“Es excepcional porque en las últimas décadas, los gobiernos necesitaron de alianzas entre partidos en el Congreso, lo que llevaba a que se distribuyeran los funcionarios de segundo grado. Ahora, por primera vez en años, el presidente no requerirá de esas alianzas o de partidos bisagras”, dice.

Los contextos en los que ocurre también son inéditos.

Los salvadoreños han dado su voto de confianza a un partido que ha gobernado en alguno de los momentos más difíciles de la nación en las últimas tres décadas y que ha tomado también algunas medidas que han levantado cuestionamientos en organizaciones de derechos humanos.

Durante el año pasado -y a raíz del coronavirus y de desastres naturales- se profundizó con creces la deuda del país, se perdieron más de 80,000 empleos y el producto interno bruto cayó en 8.6%.

“El país está en condiciones muy difíciles, con un endeudamiento muy fuerte, con una parálisis productiva importante por la pandemia y los desastres naturales”, le dice a BBC Mundo Jose María Tojeira, exrector de la Universidad Centroamericana de El Salvador y director de su Instituto de Derechos Humanos.

Salvadoreños reclaman la necesidad de comida tras la caída de remesas por las restricciones del coronavirus.

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A raíz del coronavirus, muchos problemas se han agudizado en El Salvador.

“A eso también se han sumado otras medidas por parte del Ejecutivo que han despertado cierta preocupación en el plano de los derechos civiles y humanos y de respeto a la institucionalidad”, agrega.

Y es que el gobierno no solo fue señalado de asumir medidas coercitivas “extremas” para frenar la pandemia, sino que se enfrentó abiertamente a los medios de comunicación, a políticos que lo cuestionan y también al poder legislativo y judicial, al punto de que Bukele envió militares al Congreso y desafió abiertamente a la Corte Constitucional.

“Sin embargo, nada de esto ha impedido que la popularidad del presidente haya crecido y que sea muy bien aceptado en los sectores más desfavorecidos. No había dudas previo a las elecciones de que obtendría una mayoría”, agrega.

¿Cómo se explica la popularidad de Bukele y su partido?

Una encuesta realizada por la consultora Mitofsky a mediados del año pasado ubicaba a Bukele no solo como el mandatario más popular de la región, sino que lo colocaba por encima de líderes de Australia, Asia o Europa, como Angela Merkel.

Y cuando los resultados de las encuestas para las elecciones de este domingo comenzaron a salir, muy pocos dudaron que el partido Nuevas Ideas alcanzaría una mayoría.

Bukele tras votar junto a su esposa, Gabriela Rodríguez.

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“Bukele es un extraordinario comunicador, muy efectivo y carismático”, opina el experto José María Tojeira, sobre una de las claves de la popularidad del mandatario.

Según los expertos consultados por BBC Mundo, la victoria de Bukele en estas elecciones y su creciente popularidad obedecen a tres factores principales:

  • “Los salvadoreños sienten un rechazo casi mortal hacia los partidos que tradicionalmente se han repartido el poder del Ejecutivo y el Legislativo en los últimos 30 años de posguerra. Es un sentimiento que Bukele ha sabido aprovechar y que ha hecho ver a Nuevas Ideas como la alternativa”, dice Ríos.
  • “Bukele es un extraordinario comunicador, muy efectivo y carismático, hace un manejo muy hábil de las redes sociales y los medios de comunicación, lo que le ha hecho llegar a muchas personas de una forma muy directa”, opina Tojeira.
  • “Desde que llegó al poder, ha implementado una gran campaña de patronazgo y clientelismo en el país, en la que distribuye regalías y bonos entre la gente más necesitada. Con la pandemia, esto se ha incrementado y lo ha llevado a una campaña sostenida de distribución de recursos que le han hecho ganar el voto de los sectores más populares”, considera Cruz.

¿Qué pasa ahora?

Los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que el control del Parlamento le da a Bukele un “poder casi absoluto” sobre el país, con limitados contrapesos para su acción.

“Tradicionalmente, hemos oído a Bukele quejarse de que no tiene poder como presidente. Y eso es cierto, porque desde el fin de la dictadura, se crearon varios mecanismos para limitar el poder del Ejecutivo. Ahora tiene un gran desafío, un compromiso muy fuerte para materializar su plan de gobierno”, opina Ríos.

“Ahora lo que muchos temen es que los contrapesos para ese poder ya no van a estar. ¿Por qué? Precisamente porque venimos de ahí, porque por nuestra historia sabemos que el poder total puede ser mal consejero, que se puede caer en la tentación de conducir el país con autoritarismo, sin tomar en cuenta las minorías. Y ahí vienen los abusos, la corrupción”, dice.

Protestas antiBukele en El Salvador el pasado 9 de febrero.

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Varios expertos apuntan que, a pesar de tener más poder, Bukele tendrá un gran desafío por delante.

Cruz, por su parte, recuerda que en la historia latinoamericana reciente, las experiencias similares de poder absoluto por parte del Ejecutivo no han llegado a buen puerto.

“Este caso recuerda lo que ha sucedido en otros países latinoamericanos en tiempos recientes, como el caso de Venezuela o Nicaragua, con Ejecutivos extremadamente fuertes que llegan al poder por medios democráticos pero que cambian las reglas para mantenerse en el poder de manera indefinida e ignorar las normas democráticas, a pesar de haber ganado por la vía electoral”, considera.

“Por eso, existe el temor entre un sector de la población en que esto sea el primer paso para que Bukele promueva una reforma constitucional para mantenerse en el poder por un segundo mandato consecutivo y que se afiance la postura autocrática que ya había manifestado con anterioridad”, agrega.

La votación de este domingo llevó a una confrontación entre Bukele y el Tribunal Supremo Electoral, luego de que el mandatario convocara una conferencia de prensa para denunciar supuestas irregularidades y convocar a sus seguidores a salir a votar, lo que fue considerado como una violación del silencio electoral.

Durante esa presencia ante los medios, Bukele encuadró su esperada victoria en una especie de paso lógico tras ganar las presidenciales de 2019 y en su deseo de contar con una Asamblea “que trabaje de la mano” con el Ejecutivo.

“Si usted votó el 3 de febrero 2019 (cuando ganó las presidenciales), hoy es el día para que terminemos de cerrar lo que comenzamos (…) Terminemos de cerrar lo que iniciamos ese día logrando tener una Asamblea Legislativa que trabaje de la mano con el Gobierno (…)”, dijo.

Por su parte, Tojeira opina que “solo en el futuro veremos cuál es el resultado real de estas elecciones“.

“Si con la victoria electoral el partido Nuevas Ideas se comenzara a dialogar más con quienes tienen un pensamiento crítico y con los que tienen ideas diferentes, si se evidenciara que hay un plan sólido de gobierno, si se toman medidas dentro de las normas de la democracia, no sería malo”, afirma.

“El problema es que de momento no se ve una agenda democrática y de desarrollo clara, con apertura al debate… Pero hay que mirar a ver qué pasa en el futuro”.


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