9M: Sin mujeres, 200 mil escuelas afectadas y pérdidas millonarias
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El 9M en datos: Sin las mujeres, 200 mil escuelas afectadas, cientos de bancos sin operar y pérdidas millonarias

El paro de mujeres tuvo repercusión en los sectores educativos, comerciales, financieros y de movilidad, entre otros.
Por Arturo Ángel, Manuel Ureste y Francisco Sandoval
10 de marzo, 2020
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Afectaciones en la operación de más 200 mil escuelas de nivel básico en el país, de las cuales al menos 21 mil cerraron por completo; más del 55% de sucursales sin servicio de dos de los principales bancos; una ausencia notable de mujeres en la mayor parte de actividades de un día hábil, y pérdidas que podrían superar los 20 mil millones de pesos.

Se trata de los saldos preliminares que arroja el paro nacional de mujeres realizado el 9 de marzo en el país, en reclamo por las condiciones de violencia e inequidad que enfrentan las mujeres en múltiples sectores.

Entérate: CDMX resiente la ausencia de mujeres en transporte, escuelas, bancos y empresas

Uno de los sectores con la afectación mas notable fue el de las escuelas. El cierre de estas o su operación mínima provocó que, en ciudades como la capital del país, incluso el tránsito vehicular fuera mínimo, similar al de un día feriado.

Oficialmente la Secretaría de Educación pública (SEP) no había presentado hasta el día de ayer un balance completo de la jornada. Pero Presidencia adelantó que hubo desde escuelas que registraron alguna afectación, aunque fuera mínima en su operación, hasta otras que recurrieron a suplir con padres de familia o personal masculino algunas faltas, y las que de plano cerraron totalmente.

Autoridades educativas indicaron que las principales afectaciones se concentran en las escuelas públicas de nivel básico (preescolar, primaria y secundaria), que suman 226 mil planteles. Ello ya que el 67.5% del personal docente son mujeres, o lo que es lo mismo, prácticamente 7 de cada 10 son maestras.

La política de la SEP fue que cada uno de los planteles decidieran qué hacer a partir de su condición operativa particular. Recorridos realizados ayer por diversos medios de comunicación en las entidades reportaron algún tipo de afectación justamente en los planteles básicos.

El cierre de estas escuelas ya estaba confirmado previamente en tres estados: Nuevo León, Coahuila y Morelos, pues así lo determinaron y anunciaron las autoridades escolares locales tras concluir que la operación era riesgosa.

En Ciudad de México en tanto, Animal Político visitó una docena de planteles básicos en el norte, centro y poniente, y todos ellos se encontraban cerrados. Martha Mancilla, supervisora de los jardines de niños de la alcaldía Cuauhtémoc, confirmó que los 63 preescolares públicos del centro de la ciudad suspendieron clases pues las trabajadoras se solidarizaron con el paro.

En conjunto, las cuatro entidades mencionadas suman – según las cifras oficiales – 21 mil 777 que dan servicio a 3 millones 624 mil alumnos. Esto significa que, al menos 1 de cada 10 escuelas básicas del país cerraron por completo sus puertas.

A todo ello faltaría sumar las preparatorias públicas que también tuvieron algún tipo de afectación previsible, dado que el 52% del personal docente en las mismas son mujeres. En Baja California, por ejemplo, se reportó que el 70% de planteles de educación media superior cerró, y 30% operó con clases parciales.

Un caso distinto es el de colegios privados de nivel básico y medio, donde se pudo documentar que varios abrieron sus puertas, pero el común denominador fue la ausencia de maestras y de la mayor parte de las alumnas.

En tanto las 197 universidades que integran la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior habían anunciado desde hace varios días su participación y solidaridad con el paro nacional de mujeres. Ayer se confirmó la falta de maestras y alumnas en la mayor parte de ellos.

La UNAM reportó en concreto afectaciones en todos sus planteles de educación media y superior, e incluso difundió fotografías con salones semivacíos o solo con alumnos varones. En la Universidad Iberoamericana se documentó la falta casi total de personal femenino, y autoridades reportaron parálisis del trabajo administrativo.

Bancos cerrados, pérdidas por millones

Otros sectores registraron de forma notable la ausencia de mujeres. Uno de ellos fue el sector bancario, donde dos de los principales bancos reportaron afectaciones serias en más de la mitad de sus sucursales.

Es el caso de BBVA Jorge Terrazas, director de comunicación corporativa del BBVA México, explicó en entrevista que, de las 37 mil personas empleadas en este banco, el 54% son mujeres. Y que, de ese porcentaje, el 90% de las mujeres tomaron la decisión de no laborar este lunes con motivo del paro nacional.

“Hubo un ausentismo y una afectación muy importante. Y el que quiera minimizar esto estaría mintiendo, porque sí tuvimos un impacto fuerte”, admitió Terrazas, quien subrayó otro dato para dimensionar el tamaño del paro: de las 1 mil 817 sucursales que tiene el banco repartidas por todo el territorio nacional, el 60% cerró sus puertas.

En la zona noroeste, planteó Terrazas, en estados como Baja California Sur y Sinaloa, hasta el 80% de las sucursales cerró sus puertas, mientras que en la zona metropolitana de la Ciudad de México operaron un 57% de las sucursales y el 43%  permanecieron cerradas.

Otro caso fue el de Scotiabank, cuyo director general adjunto de recursos humanos, Miguel Lozano Michel, dijo que e las 562 sucursales que tienen por todo el país, 310 cerraron sus puertas, el 55%, mientras que muchas otras sí abrieron, pero operaron al 40% por la ausencia de las mujeres.

“Ha sido una jornada totalmente fuera de lo normal por la ausencia de las mujeres. Hubo un impacto muy importante, tanto en la operación del banco, como en la atención a los clientes”, planteó Lozano.

A las afectaciones en bancos habrá que sumar las pérdidas relacionadas con el cierre parcial o total – incluido la disminución de clientes – en tiendas de todo tipo incluidas las departamentales. La Cámara Nacional de Comercio (CANACO) dijo que el día de hoy dará a conocer el cálculo aproximado de las pérdidas causadas por el paro.

El daño se prevé importante ya que, de acuerdo con la Cámara de Comercio Servicios y Turismo de la CDMX, las mujeres en esta ciudad “representan el 51 por ciento de la población, el 45 por ciento de fuerza laboral, el 48.3 por ciento de la ocupación en el sector del comercio y los servicios”.

Un estudio que realizó BBVA sobre la importancia del trabajo de la mujer en la economía mexicana concluye que, si todas las mujeres del país decidieran ir a un paro como el de este lunes, esto tendría un gran impacto en términos monetarios.

“Estimamos que, si hoy todas las mujeres se hubieran sumado al paro, la pérdida económica para México sería de 34 mil millones de pesos”, expuso Carlos Serrano, economista en jefe del BBVA México.

De esos 34 mil millones en pérdidas, detalló Serrano, 23 mil millones sería por el trabajo remunerado de las mujeres, y los 11 mil millones restantes de pérdidas sería por el trabajo doméstico que hacen millones de mujeres sin una remuneración.

Otros saldos: cae 40% la afluencia en el Metro

La jornada del 9 de marzo arrojó algunos saldos en otros rubros. Por ejemplo, en el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro de Ciudad de México, se reportó una disminución de la afluencia de pasajeros de 40% en comparación con otras jornadas, debido al descenso de mujeres desplazándose y cierre de escuelas.

Del total de 370 mujeres que laboran en las taquillas de este medio de transporte, 340 decidieron sumarse al paro y no asistir a laborar, por lo que la mayor parte de las taquillas en las estaciones permanecieron cerradas. La Secretaría de Movilidad descartó afectaciones ya que funcionaron 312 maquinas que recargan tarjetas de prepago y se dio a los policías la instrucción de permitir el paso de personas que no contaran con otra forma de cubrir el pago.

En el sistema de transporte del Metrobús, la dependencia capitalina registró un decremento de al menos el 20% de los usuarios en los buses. En tanto en el Servicio de Transportes Eléctricos, el Tren Ligero y la red de trolebuses operaron con normalidad, sin embargo, los primeros cálculos arrojan una reducción de 30% en el número de personas usuarias.

El gobierno de la Ciudad de México informó que el 40% de sus aproximadamente 150 mil trabajadoras en todas las áreas decidieron participar en el paro y no se presentaron a laborar. Se reiteró que por instrucción de la jefa de Gobierno no habrá sanciones por dicha situación.

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Insomnio por el coronavirus: el fenómeno que nos está impidiendo dormir durante la pandemia

Las rutinas interrumpidas y la constante incertidumbre están contribuyendo a un aumento del insomnio. ¿Qué podemos hacer al respecto?
27 de enero, 2021
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Hombre con insomnio.

Getty Images
Muchos de nosotros ahora somos insomnes a causa de la pandemia.

El año nuevo viene con resoluciones. Uno de los objetivos más populares es, como era de esperarse, dormir más.

Pero hay un problema: la actual crisis del coronavirus ha hecho que descansar bien por la noche sea mucho más difícil.

Algunos expertos incluso tienen un término para ello: “coronasomnia” o “Covid-somnia(insomnia significa insomnio en inglés).

Este es el fenómeno que afecta a personas de todo el mundo cuando experimentan insomnio relacionado con el estrés de la vida durante la covid-19.

En el Reino Unido, un estudio de agosto de 2020 de la Universidad de Southampton, mostró que la cantidad de personas que experimentan insomnio aumentó de una de cada seis a una de cada cuatro, con más problemas de sueño entre las madres, los trabajadores esenciales y los grupos de minorías étnicas.

En China, las tasas de insomnio aumentaron del 14,6% al 20% durante el confinamiento más estricto.

En Italia se observó una “prevalencia alarmante” de insomnio clínico, y en Grecia, casi el 40% de los encuestados en un estudio de mayo demostraron tener insomnio.

La palabra “insomnio” se buscó en Google más en 2020 que nunca antes.

En resumen, muchos de nosotros ahora somos insomnes.

Con la pandemia en su segundo año, meses de distanciamiento social han sacudido nuestras rutinas diarias, borrado los límites de la vida laboral y traído una incertidumbre constante a nuestras vidas, con consecuencias desastrosas para el sueño.

A causa de ello nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Mujer en la cama con insomnio.

Getty Images
Debido a la falta de sueño nuestra salud y productividad podrían enfrentar serios problemas.

Sin embargo, la magnitud del problema podría generar cambios. Podría introducir nuevos elementos en la forma en que tratamos los trastornos del sueño para volver a encarrilar nuestras vidas.

Vidas trastornadas

Es difícil vivir con insomnio, ya sea en una pandemia o no.

Tener problemas constantes para conciliar el sueño o tener un sueño de mala calidad puede provocar impactos a largo plazo en la salud, como obesidad, ansiedad, depresión, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

La insuficiencia de sueño -que muchas autoridades sanitarias clasifican como menos de siete horas por noche- también afecta tu trabajo.

Muchos estudios han demostrado que aumenta las probabilidades de cometer errores, arruina tu concentración, aumenta los tiempos de reacción y afecta tu estado de ánimo.

El hecho de que muchos de nosotros experimentemos insomnio se debe a la actual configuración de difíciles circunstancias, “casi bíblicas”, dice el Dr. Steven Altchuler, psiquiatra y neurólogo que se especializa en medicina del sueño en la Clínica Mayo, una de las organizaciones de investigación médica más grandes de EE.UU.

“Si tienes insomnio, no eres el único. Gran parte del mundo también lo sufre. Es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con la covid “, señala.

Hay múltiples factores en juego. En primer lugar, nuestras rutinas y entornos diarios se han visto alterados, lo que dificulta mantener intacto nuestro ritmo circadiano.

Mujer con celular en la cama.

Getty Images
“El insomnio es una consecuencia de todos los cambios que estamos experimentando con el coronavirus”.

Normalmente, nuestros días se llevan a cabo en un horario de despertadores, viajes diarios, descansos y horas de dormir, pero el coronavirus ha cambiado todo eso.

“Perdimos muchas de las señales externas que están presentes en las reuniones de la oficina o los descansos programados para el almuerzo”, dice Altchuler.

“Lo que estás haciendo es interrumpir el reloj de tu cuerpo”.

“Tu cerebro está condicionado: siempre que estás en tu lugar de trabajo estás trabajando, y luego cuando estás en tu casa, te estás relajando. Hay una diferenciación ahí. Ahora, estamos todos en casa todo el tiempo “, dice Angela Drake, profesora de salud clínica en la Universidad de California Davis, que trata a pacientes con trastornos del sueño y que ha escrito sobre el “coronasomnio”.

También señala el hecho de que cuando trabajamos desde casa, podemos hacer menos ejercicio y potencialmente menos exposición a la luz natural, los cuales contribuyen a dormir mejor.

También está la cuestión del rendimiento laboral.

Muchos países tienen el más alto desempleo en años, por lo que no sorprende que quienes están empleados quieran trabajar duro para mantener sus trabajos.

El problema es que trabajar desde casa puede difuminar las líneas que solían estar marcadas, y muchas personas informan que trabajan más horas u horas irregulares.

“Tendemos a tener límites mucho menos claros entre el hogar y el trabajo”, dice Altchuler. “La gente tiende a quedarse despierta más tarde”.

Mujer

Getty Images
Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Para muchos de nosotros, dejar el “trabajo en el trabajo” es ahora completamente imposible, y desconectarse de las listas de tareas pendientes y el estrés diario de la jornada laboral es más difícil que nunca.

A esto se suma el hecho de que extrañamos nuestros pasatiempos y amigos, canales vitales de relajación y alivio del estrés.

Muchos de nosotros estamos experimentando problemas de salud mental, que pueden contribuir a los problemas del sueño o viceversa.

Nuestra sensación general de incertidumbre y falta de control también puede alimentar los problemas del sueño.

Además, la longevidad de la pandemia también es un factor. Lo que comenzó como un período de “resguardarte” para jugar videojuegos y almacenar papel higiénico se ha convertido en un panorama de por vida que se siente como semipermanente.

“Al principio, la gente tendía a sentirse motivada para superar el estrés . Pero a medida que ésta continúa, la mayoría de las personas se vuelven menos capaces de afrontar la situación, lo que genera mayores problemas, incluido el insomnio”, señala Drake.

Algunos problemas de sueño se habrán vuelto “crónicos y duraderos”, agrega, porque la pandemia ha provocado en algunos casos retrasos en la obtención de tratamiento.

Esto debido a que las personas solo han buscado atención médica en emergencias, mientras que algunos centros de atención médica se han quedado cortos de personal o están abrumados con pacientes con covid-19.

De hecho, los trabajadores de la salud se han visto particularmente afectados por el insomnio durante los últimos 12 meses.

En diciembre, la Universidad de Ottawa analizó 55 estudios globales de más de 190.000 participantes para medir la relevancia del insomnio, la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) desde el comienzo de la pandemia.

Todos los trastornos aumentaron al menos 15% entre los trabajadores de la salud, y el insomnio registró el mayor aumento, de casi 24%.

Altchuler señala que el insomnio está “comúnmente asociado con el trastorno de estrés postraumático” y, ya sea que sea un trabajador de salud de primera línea o no, es común que el insomnio aumente después de eventos mundiales grandes y negativos.

En general, cada vez que alguien experimenta un trauma, ya sea una emergencia de salud generalizada como covid-19, un desastre público como el 11 de septiembre o algo más individual como un accidente automovilístico, puede experimentar problemas persistentes del sueño que acompañan al TEPT.

Cómo resolverlo

Los expertos dicen que es importante buscar ayuda cuando persisten los problemas para dormir, especialmente en estos días.

“Dado que la pandemia ha continuado durante un período de tiempo significativo, no solo un par de meses, existe una alta posibilidad de que las tasas de insomnio no disminuyan”, dice Lisa Artis, directora ejecutiva adjunta de Sleep Charity en el Reino Unido.

“Porque si las personas no buscan ayuda cuando comienzan a sufrir con el sueño, es probable que sus problemas de sueño se conviertan en un trastorno del sueño, es decir, insomnio, y desafortunadamente no hay una solución rápida … Es difícil romper los hábitos que se han formado”.

Mujer con celular y televisión.

Getty Images
Estar expuestos a luz azul antes de ir a dormir retrasa la llegada del sueño.

Pero hay buenas noticias. Doce meses después de la pandemia, algunos expertos creen que ésta ha provocado avances en el tratamiento de los trastornos del sueño.

Altchuler apunta a la “rápida expansión de la telemedicina: medicina virtual y visitas virtuales” vinculada a la cuarentena y nuestra incapacidad o desgana para visitar las instalaciones médicas en persona.

El tratamiento más común para los problemas de sueño es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (conocida como TCC-I), que mejora tu “higiene del sueño” (no fumar ni beber antes de acostarse, por ejemplo) y entrena tu cerebro para asociar la cama con el sueño solo con cambios de comportamiento (no trabajar en la cama).

Un estudio de la Universidad de Michigan del año pasado mostró que los pacientes que buscaron TCC-I a través de la telemedicina recibieron un tratamiento tan efectivo como el que hubieran recibido en persona, lo que podría brindar un mejor acceso a la asistencia.

También hay cosas que las personas pueden hacer para tratar de abordar el problema.

“Una de mis grandes reglas es que no puedes trabajar en tu laptop en la cama”, dice Drake. “No me importa lo cómodo que sea”.

“Eventualmente, el cerebro asocia el trabajo con la cama, es una especie de refuerzo”.

También limita tu consumo de noticias para evitar la ansiedad que te mantiene despierto por la noche, no uses tu teléfono como reloj despertador (otro elemento asociado con el trabajo, además de que la “luz azul” que emiten los dispositivos es mala para su sueño) y voltea el reloj en tu mesita de noche para que no te estreses mientras intentas conciliar el sueño.

Y recuerda, estas circunstancias están lejos de ser ordinarias, por lo que no es sorprendente que estemos enfrentando desafíos.

“La última vez que hubo este tipo de evento fue hace más de 100 años”, dice Drake. “Esto no es algo que ninguno de nosotros haya experimentado antes”.


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