Un río violeta de miles de mujeres avanzó para tirar la violencia machista
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#8M: Un río violeta de miles de mujeres avanzó para tirar la violencia machista

“Es la primera vez que veo tantísimas mujeres y me da mucho gusto. Cada año yo decía nadie nos pela, ni a las mismas mujeres les importa, y por fin lo logramos”, dijo una de las jóvenes que marchó este 8 de marzo en la capital.
Por La equipa editorial
9 de marzo, 2020
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Nunca se había visto algo igual en la Ciudad de México: la concentración más grande de mujeres que se haya registrado en el país se vivió este domingo 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujeres. Las autoridades calcularon que asistieron 80 mil, pero quienes marcharon y quienes las vieron desfilar dijeron que fueron muchas más. Todas unidas para protestar contra la violencia machista, la desigualdad entre hombres y mujeres, el acoso, las violaciones, los feminicidios y toda violencia de género.

El año pasado ya había sido la marcha más grande de un 8 de marzo y se juntaron alrededor de 25 mil. Ahora fueron cuatro, cinco, seis veces más.

Las protestas arrancaron temprano. A las nueve de la mañana, un primer grupo se reunió en el Zócalo para pintar nombres de víctimas de feminicidio. Armadas con pintura blanca, dejaron ahí los nombres que más tarde recibirían a las marchistas: Jaqueline, Claudia, Adriana, Ana, Blanca, Obdulia, Esmeralda…

La cita para la marcha era a las 2 de la tarde en el Monumento a la Revolución, pero desde mucho antes ya no podía caminarse por la explanada por culpa de la presencia de mujeres con playeras, pañuelos o sombrillas moradas y verdes. Por las calles de la colonia Tabacalera y en varios puntos de Reforma se reunían pequeños grupos de chicas con una hora de anticipación para llegar juntas al punto de encuentro. El Metro y Metrobús iban llenos, y más de la mitad eran mujeres vestidas de morado. Había de todas las edades. Desde mujeres cerca del siglo de vida hasta niñas que apenas aprendieron a caminar.

El área se llenó tanto, que el espacio se volvió insuficiente y los contingentes del frente se empezaron a formar en Paseo de la República para salir directamente a la glorieta del Caballito, y comenzar la protesta. Más de 30 mil llenaban la zona cuando la marcha arrancó, poco después de las 14 horas.

Pero las mujeres no dejaron de llegar para tratar de tomar un lugar dentro del gran contingente. El orden establecido por las organizadoras era: familiares de víctimas de feminicidio al frente, luego madres con hijas menores de 12 años, contingentes de mujeres, organizaciones sociales o políticas, y al final un contingente mixto con hombres que iban acompañando a novias o amigas, y dando su respaldo a la igualdad entre géneros. Cuando las primeras llegaron al Zócalo, las últimas no habían salido del Monumento a la Revolución.

Pronto se llenó de mujeres el camino desde el punto de salida y hasta el Zócalo, que era el punto de llegada de la marcha, que seguía nutriéndose sin que terminaran de salir del Monumento a la Revolución, que está a 2.5 kilómetros de distancia.

La Avenida Juárez, que justo en marzo se empieza a vestir de morado por las jacarandas, fue completamente un río violeta. Como jacaranda, el feminismo florecía sobre la calle entre tantas playeras y pancartas moradas.

Miles marchaban por primera vez, convencidas de que será la primera de muchas. Jovencitas de apenas 18 años que iban con sus amigas, o mujeres de mediana edad, incluso solas que ahí encontraron con quien unirse en consignas y reclamos.

Mujeres cargando bebés, en silla de ruedas, con bastón, con bicicletas e incluso con mascotas conformaron un gran contingente homogéneo que avanzó a paso constante.

Para Jaqueline, una joven que acudió por primera vez a una marcha feminista, salir a las calles era necesario. “Por todo lo que sufrimos como mujeres, las violaciones, el acoso en la escuela por parte de profesores compañeros, y el que vivimos en todos lados a donde vamos”.

Ana, quien también estaba en su primera protesta, explicó que tenía rato queriendo vivir la experiencia, pero nunca se enteraba de cuándo eran las marchas. Esta vez vio la convocatoria en redes sociales y acudió sola. Originaria de Texas, Ana dijo que marchar con otras mujeres le encantó. “Por mí lo haría cada fin de semana”.

“Ni una más, ni una más, ni una asesinada más” y “porque vivas se las llevaron, vivas las queremos”, gritaban las mujeres. “Abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer; y arriba el feminismo, que va a vencer, que va a vencer”, “y tiemblen, y tiemblen los machistas, que América Latina será toda feminista”, “con falda o pantalón, respétame cabrón”, “señor presidente, no sea indiferente”, “no, no, no, no somos infiltradas, somos feministas y estamos informadas”, eran otras de las consignas. Al ritmo de tambores o a capela, colectivos de mujeres cantaban consignas mientras avanzaban sobre Paseo de la Reforma.

Marcharon Mariana y Marimar, hija y hermana de Ana María Dehesa Nieves, asesinada hace un año por su pareja, que está considerado “desaparecido” por las autoridades y por eso no ha avanzado la investigación.

“No ha pasado nada (con el caso). Pero aquí estamos por ella”, comentaron.

Marchó la madre de las hijas del exmagistrado denunciado por agredir sexualmente a las pequeñas, con una pancarta exigiendo justicia.

“Es la primera vez que marcho y lo hice por ellas. Y de ahora en adelante, ¡a todas! Me impresionó, ¡qué fuerza!”, dijo.

Al llegar frente a Bellas Artes, donde está la llamada Antimonumenta por los feminicidios de México -ocurren 10 al día en el país-, algunas madres alzaron un grito por la justicia para sus hijas.

Mientras la marcha avanzaba, Lorena Gutiérrez tomó el micrófono en un contingente y exigió justicia por su hija Fátima, asesinada en febrero de 2015.

“A mi hija Fátima la mataron, solo tenía 12 años. Tres hombres le quitaron la vida cuando volvía de la secundaria”, contó acompañada de mujeres con cruces rosas, en homenaje a las víctimas de feminicidio.

Ya en el Zócalo, nuevamente se dio voz a las familiares de mujeres asesinadas para contar sus historias, revivir el nombre de sus hijas, pedir que acabe la impunidad en los crímenes atroces contra las mujeres.

Habló la madre de Alejandra García, asesinada en 2001, sin que se haya castigado al culpable. Habló una mujer a nombre de Josefina García, que no pudo ir porque todavía está devastada tras perder a su hija hace apenas unas semanas. Habló la hermana de Sara Abigail Salinas Sandoval, que después de seis meses sin resultados en la investigación reclamó que su hermana no solo fue víctima de un hombre, sino del sistema patriarcal, y de un sistema de justicia que no le está sirviendo.

Los contingentes iban llegando al Zócalo mientras en el Monumento a la Revolución apenas salían las últimas a las 4 de la tarde, las que llegaron a ser 80 mil mujeres inundando el centro de la capital.

Pintas y enfrentamientos

Como en otras marchas, hubo algunos destrozos. El Gobierno de la ciudad había resguardado monumentos y comercios con vallas de metal de unos tres metros de alto. En las más de cuatro horas que duró la movilización, grupos radicales lograron derribar la mayor parte y hacer pintas en las paredes, exigiendo justicia y clamando contra el patriarcado y el Estado machista.

Al llegar a la Avenida Juárez, un grupo de jóvenes prendió fuego a la puerta de un edificio abandonado, que fue apagado minutos después sin causar lesionados. En el Hemiciclo, otro grupo pintó consignas como “Fue el Estado” y “Machos” en las vallas metálicas del monumento, que fue inmediatamente protegido por un grupo de mujeres policía.

En Bellas Artes, un contingente derribó una de las láminas con la que se protegía la estatua de Francisco I. Madero, y realizaron pintas. Inmediatamente se desplegó un numeroso grupo de policías en la zona y las jóvenes continuaron con la marcha, no sin antes lanzar reclamos a las uniformadas.

A cada brote de mazazos y pintas, algunas mujeres pedían “no violencia”, aunque otras manifestaban su apoyo gritando “fuimos todas”, para que ninguna fuera señalada y sufriera represalias.

En la calle 5 de mayo, esquina Monte de Piedad, un grupo de jóvenes intercambió empujones con mujeres policía que trataron de intervenir cuando pintaron en la pared de un edificio. La Brigada Marabunta formó un cinturón humano para que las policías no se acercaran, y después de los reclamos por parte de las manifestantes, y de que las policías rociaran extintores contra las jóvenes, los contingentes avanzaron a la plancha del Zócalo.

Las mujeres continuaron ingresando al Zócalo, cuya plancha se encontraba cercada, debido a la celebración de un concierto la noche del sábado. Sin embargo, abrieron paso derribando las vallas y tomaron todo el espacio.

Uno de los momentos de más tensión fue a la llegada al Zócalo, ya que de frente a las manifestantes, afuera de la Catedral, se instalaron grupos provida que acusaban que el aborto —uno de los derechos que impulsa el movimiento feminista— es el mayor feminicidio del mundo. Eran alrededor de 20 hombres y apenas un par de mujeres, que rezaban padresnuestros y avesmarías.

“Hay que abortar, hay que abortar, hay que abortar este sistema patriarcal”, corearon las mujeres al encontrarse con eso. “Fuera de aquí”, “No les importa la vida”, reclamaron

“¡Viva Cristo Rey”, respondía un joven con un crucifijo en mano.

Pero también había entre tres y cinco hombres más violentos, uno de ellos incluso haciendo saludos nazis, con un paliacate azul cielo en el cuello, como utilizan quienes defienden “las dos vidas” (antiaborto), que en un momento gritó a las mujeres: “déjense venir, perras”.

Entonces hubo un intercambio de objetos arrojados, algunas mujeres les tiraron el agua que traían en sus botellas, mientras que algunos hombres lanzaron garrafones de agua y trozos de madera a las manifestantes.

Hombres mayores y miembros de brigadas de paz civiles formaron una valla humana para evitar que hubiera contacto entre ambos grupos. Hasta que finalmente la policía formó un cerco para rodear a los activistas provida.

En dos ocasiones, las oficiales agredieron a las manifestantes con los escudos, y ante los reclamos, un grupo de mujeres con playeras naranjas, identificadas como “Diálogo y convivencia” acudían a mediar y pedían respetar a las policías. En un momento intentaron detener una manifestante que se encontraba parada en el sitio, pero varias mujeres rodearon a las oficiales y les exigieron liberarla, lo cual terminaron haciendo, entre empujones con sus escudos.

Finalmente se obligó a los hombres violentos a irse, además de pedir a los que estaban contra la marcha que, por su propia seguridad, también se retiraran.

Otro momento de violencia ocurrió detrás del templete, frente a la puerta principal de Palacio Nacional. Las manifestantes habían hecho pintas también en las paredes y encarado a las policías. Pero de pronto se lanzaron cinco bombas molotov, una después de otra, que generaron llamaradas de unos tres metros de alto.

La mayoría de mujeres corrió para alejarse, mientas en el templete las invitaban a pasarse del lado de la explanada para estar seguras. Pero el ataque provocó que el fuego alcanzara a una fotógrafa y otras mujeres. Una de las chicas que tiró una de las bombas fue identificada y algunas le tiraron golpes, pero la Brigada Marabunta ayudó a sacarla de la concentración para evitar un linchamiento.

El aquelarre

Las voces de víctimas seguían llenando el ambiente y las mujeres del final de la marcha llegaron al Zócalo a las 5:30 de la tarde. Hubo un pase de lista: por Isabel Cabanillas, Marichuy Jaime, Eugenia Machuca, Lilia Alejandra García Andrade, Viridiana Sánchez, Daniela Ramírez, Ernestina Ascencio, Mariana Lima, Ámbar Dolores Vázquez, Ingrid Escamilla, Fátima… y tantas más.

La jornada finalizó con una fogata gigante al centro de la plancha del Zócalo, alimentada con tarimas de madera que estaban en la explanada, pancartas y combustible para alimentar el fuego.

Alrededor de la fogata, mujeres cantaron consignas y bailaron.

“Hay una sonoridad muy bonita y se siente el apoyo muy chido”, señaló Zuly, una de las jóvenes que se encontraba en el aquelarre.

Con una sonrisa en el rostro, recordó cómo en años pasados la marcha del 8 de marzo era poco concurrida y las exigencias de las mujeres no eran tomadas en cuenta.

“Es la primera vez que veo tantísimas mujeres y me da mucho gusto. Cada año yo decía nadie nos pela, ni a las mismas mujeres les importa, y por fin lo logramos”, expresó.

Danaé, una joven que participó en la acción directa en la marcha, explicó que esta es la primera vez que radicaliza su manera de protestar, indignada por los feminicidios y la violencia sexual contra las mujeres.

“Esta es la primera vez que soy un poco más radical, y al principio no me gustaba el feminismo, pero después empecé a juntarme con amigas feministas y a reflexionar sobre la violencia de género. Por eso estoy aquí y todos los días me levanto”, dijo.

Pasadas las seis de la tarde, cuando muchas ya se habían retirado, desde el templete se anunció que el acto concluía. Seguían las voces, los intercambios de experiencias entre mujeres. En la Antimonumenta, chicas se presentaban para contar experiencias de violencia. El día que un hombre las forzó; la amiga que ya nunca volvió.

En medio de un operativo policiaco y los trabajadores de limpia de la Ciudad comenzando a borrar las pintas en los edificios y recoger los vidrios rotos, una mujer tomó el micrófono y dijo, con voz entrecortada pero firme: “Ya no le tengo miedo a los hombres, ya no”.

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#YoSoyAnimal
Reuters

Así se vivieron las protestas en el mundo por el Día de los Trabajadores a pesar del Covid

En muchos países se desplegó un gran número de policías para hacer frente a un posible desorden y garantizar las restricciones del Covid.
Reuters
Por BBC
2 de mayo, 2021
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Por segundo año consecutivo, el coronavirus hizo diferente las protestas y marchas por el Día Internacional de los Trabajadores, en el contexto de una pandemia que ha destruido los medios de vida y trastornado las economías de todo el mundo.

En muchos países se desplegó un gran número de policías para hacer frente a un posible desorden y garantizar que se observaran las restricciones del coronavirus.

Se realizaron concentraciones reducidas en Alemania, Rusia, España, Suecia, Reino Unido, Cuba, Colombia, Filipinas, Indonesia y muchos otros países.

La policía antidisturbios alemana

EPA
La policía antidisturbios alemana intervino para disolver los mítines en Berlín que se consideró que infringían las restricciones por el covid-19.

Turquía fue uno de los lugares donde la policía se vio envuelta en las protestas, que se tornaron violentas.

La oficina del gobernador de Estambul dijo que 212 personas habían sido arrestadas después de que se separaron de las marchas e intentaron ingresar a la plaza Taksim, un área simbólica de protesta.

manifestacion en turín

EPA
Los sindicatos lideraron manifestaciones en todo el mundo a pesar del coronavirus este 1 de mayo, como esta en Turín.

Las imágenes mostraban escenas caóticas en las que la policía usaba sus escudos para hacer retroceder a las multitudes y arrastraba a algunos manifestantes fuera de la plaza.

El país entró en su primer confinamiento total a principios de esta semana, en un intento por frenar el aumento de infecciones y muertes.

Las celebraciones del Día del Trabajo fueron inusualmente calmadas en Cuba.

Reuters
Las celebraciones del Día del Trabajo fueron inusualmente calmadas en Cuba.

Las celebraciones del Día del Trabajo fueron inusualmente calmadas en Cuba, donde los trabajadores son convocados por el gobierno a las plazas públicas de toda la isla a una multitudinaria marcha, algo que no sucedió este año por segunda ocasión consecutiva.

En la capital de la isla, se vive una tensión peculiar desde la semana pasada, con motivo de una huelga de hambre de Luis Manuel Otero Alcántara, un artista que protesta para que el gobierno le devuelva obras que le incautó y termine el “acoso” contra su vivienda.

El viernes decenas de personas se manifestaron en La Habana para pedir llegar hasta la casa de Alcántara, cuyo acceso está bloqueado por la policía.

Agentes de la policía sueca detienen a manifestantes en Estocolmo.

Getty Images
Agentes de la policía sueca detienen a manifestantes en Estocolmo.

En Francia, al menos 46 personas fueron arrestadas en la capital, París, luego de que algunos manifestantes se enfrentaran con la policía antidisturbios, arrojaran piedras, rompieran ventanas y prendieran fuego a contenedores de basura.

Las agencias del gobierno francés condenaron una persona que fue fotografiada agrediendo a un bombero mientras intentaban apagar un incendio en la capital.

El Ministerio del Interior dijo que más de 106.000 personas marcharon en casi 300 manifestaciones organizadas en París y otras ciudades, incluidas Lyon, Nantes, Lille y Toulouse.

Los manifestantes expresaron su oposición a los planes del gobierno de cambiar las prestaciones por desempleo y exigieron justicia económica.

Se escucharon demandas similares en Alemania, donde las protestas del Primero de Mayo se llevaron a cabo en todo el país a pesar de la introducción de restricciones más estrictas la semana pasada.

Miles de personas salieron a las calles en Berlín.

EPA
Miles de personas salieron a las calles en Berlín.

En la capital, Berlín, se desplegaron miles de policías para monitorear múltiples manifestaciones, incluida una organizada por un grupo que se opone a la estrategia del gobierno contra el coronavirus.

Se estima que unos 10.000 ciclistas protagonizaron una protesta pacífica anticapitalista en la ciudad.

Ciclistas en Berlín.

Getty Images
Ciclistas en la marcha en Berlín.

Pero a medida que cayó la noche, el estado de ánimo se volvió más tenso cuando los manifestantes prendieron fuego a las barricadas y se enfrentaron a la policía que intentaba hacer cumplir las regulaciones en una manifestación de izquierda.

protesta en Berlin

Reuters
Las tensiones aumentaron durante la noche en Berlín.

En una manifestación en Indonesia, los manifestantes en la capital, Yakarta, colocaron tumbas falsas en la calle para simbolizar el costo humano de la pandemia.

Indonesia

Reuters
Unas tumbas simbólicas marcaron la protesta en Indonesia.

En Bruselas, la capital de Bélgica, los agentes utilizaron cañones de agua, gas pimienta y bastones contra los manifestantes mientras algunos de los asistentes les arrojaban huevos.

Bruselas

Reuters
En Bruselas la policía usó cañones de agua.

Durante la conmoción, un manifestante quedó inconsciente después de ser golpeado por un camión con cañón de agua, dijeron los medios locales.

Apodado La Boum 2 (El Partido 2), el evento fue la secuela de un concierto falso que atrajo a miles de personas después de que se anunciara en las redes sociales como una broma del Día de los Inocentes.

Londres

EPA
Cientos de manifestantes se reunieron en Londres.

Mientras tanto, una ley propuesta que otorgaría a la policía poderes adicionales para frenar las protestas fue uno de los principales temas de queja en las protestas en el Reino Unido.

Cientos de personas se reunieron en Londres para protestar contra el proyecto de ley de Policía, Crimen, Sentencia y Tribunales, que los activistas temen que se utilice para frenar la disidencia.

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