ONG detecta mayor expulsión de jóvenes LGBT+ de sus casas por Covid-19
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FOTO: GABRIELA PÉREZ MONTIEL /CUARTOSCURO.COM

ONG detecta mayor expulsión de jóvenes LGBT+ de sus casas en contingencia por Covid-19

La ONG It Gets Better en México afirma que las expulsiones de jóvenes LGBT+ son debido a la incertidumbre por la nueva enfermedad y las medidas de quedarse en casa.
FOTO: GABRIELA PÉREZ MONTIEL /CUARTOSCURO.COM
22 de marzo, 2020
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En tan solo 10 días, al director de la organización It Gets Better en México, Alex Orué, le llegaron 15 casos de jóvenes que fueron expulsados de sus casas tras la revelación de que son lesbianas, gays, bisexuales, trans u otras identidades de género (LGBT+). Esto en plena contingencia por la llegada del Covid-19 a México, en contraste con que, regularmente, atiende solo dos casos por semana.

“15 casos en 10 días es una crisis”, dice contundente.

Para Orué, una situación de incertidumbre por la nueva enfermedad y las medidas recomendadas de quedarse en casa, son como echarle gasolina  a problemas que ya se tenían: la alta incidencia de personas LGBT+ que están en situación de calle, la falta de servicios públicos para ellos —sobre todo fuera de la Ciudad de México— y que regularmente no cuentan con el respaldo familiar, por lo que pueden sufrir violencia y discriminación dentro de su propio hogar.

“Piensa en cualquier otro tipo de discriminación, por etnia, estrato socioeconómico, discapacidad, religión… cualquier otro factor, normalmente al llegar a casa nos encontramos con gente que o viene de un contexto similar o tiene empatía. Pero si eres LGBT, normalmente no encuentras referencias cercanas de gente como tú”, lamenta.

Entérate: Juez niega amparo a Colectivo de Yucatán, les pide pruebas de que son personas LGBTI

Por ello, recomienda que para los días que se vienen, cada persona valore si la situación con su familia puede tornarse hostil, busque su red de apoyo con amigos u otros de su misma comunidad, e incluso tenga a la mano teléfonos y páginas de organizaciones como la que él dirige en caso de necesitar ayuda profesional.

¿Cómo enfrentar la cuarentena si eres LGBTIQ+?

La psicóloga especialista en personas LGBT+, Gladys Balderas, que colabora en la asociación civil Yaaj para proteger los derechos de estas comunidades, aconseja planear actividades para mantenerse ocupado, asegurarse de tener espacios a solas, y evitar roces con la familia.

“Muchas de las personas LGBT  no tienen  una buena relación familiar y desafortunadamente tampoco tienen el capital económico para poder salirse de casa, y son bastantes días encerrados, entonces eso puede generar muchos choques. Con la falta de actividades, muchas veces se recurre a discusiones que ya se habían tenido con anterioridad, que van siempre de la orientación sexual o de la identidad de género y eso puede escalar muy fácilmente por el encierro. Entonces es importante evitar estas discusiones, tratar de distraernos, no atender a reclamos de tiempos pasados”, explica.

“El encierro también tiende a desesperarnos mucho y que algo que puede ser muy pequeño, detone en cuestión de segundos. Por eso también es importante, aún en el encierro, tratar de buscar espacios de aislamiento para tranquilizarnos y no permitir que la situación escale”.

Lee: Derechos de la comunidad LGBT+: ¿Qué se ha logrado en 10 años?

El también psicólogo especializado en esta población, Moisés Hernández, dirige el programa “La Hora Segura” de It Gets Better, un espacio los miércoles de 8 a 9 de la noche en la que se atienden dudas y se da contención por las redes de la organización. A base de esa experiencia, enumera a Animal Político cinco recomendaciones, también dependiendo del nivel de conflicto que se pueda llegar a enfrentar durante la crisis por la pandemia del nuevo coronavirus:

  1. Fortalécete

“Trabajar en sí mismo, en sí misma, en sí misme. Leer, informarse, empoderarse, inspirarse. Para esto, por ejemplo, mirar películas de temática LGBT, leer libros de eso, visitar canales de YouTube y hacer todo lo necesario para elevar su autoestima”, comenta.

  1. Conéctate con tu comunidad

Este es uno de los puntos que más destacan todos los especialistas: si la familia los hace sentir solos, buscar a los amigos, otras personas de su comunidad, incluso parejas o exparejas que los hagan sentir comprendidos.

Balderas los considera la otra familia que uno se crea. Y aunque no sea posible verse por la cuarentena, echar mano de la tecnología y las redes sociales para estar más en contacto con esa gente con la que sí se siente apoyo.

  1. Evita riesgos

“Siempre aconsejamos que cuando van a tratar algún tema como salida del clóset o retomar temas inconclusos con la familia, que se haga en las mejores condiciones. Pero probablemente la cuarentena no vaya a ser justamente una situación en la que se puedan tratar estos temas. Recomendamos buscar señales, pero sugerimos que si no saben cómo van a reaccionar o hay indicios de que  no será de manera positiva, es mejor esperar a que pase”, señala.

Puede haber casos, advierte, en el que la convivencia de varios días sí mejore la convivencia y fortalezca lazos familiares, y entonces sí pueda, por ejemplo, volver a hablar de la salida del clóset, porque la familia ya tuvo un tiempo para asimilarlo.

  1. Busca apoyo

Si es inevitable que salgan los temas de conflicto, porque la propia familia los saca del clóset o los presiona con hablar de su orientación sexual o identidad de género, o si los amigos no son suficientes para darles contención, Hernández recomienda acudir a ayuda profesional.

La Hora Segura, el programa que coordina, es los miércoles de 8 a 9, con un equipo de cinco psicólogos con años de experiencia que da apoyo a través del chat de Facebook de It Gets Better, pero están atentos a toda hora en caso de que haya una emergencia. También se puede recurrir para terapias personalizadas a la Clínica Diversa, en sus redes sociales o su correo [email protected].

Balderas ofrece su apoyo si la contactan a través de su cuenta de Twitter, @Lessintelectual. Trabaja también con el Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la Ciudad de México, que tiene una línea con casi 90 psicólogos. Aunque todos tienen capacitación para atender a población LGBT+, ella comenta que a quien tome la llamada se le puede decir que necesitan específicamente este enfoque, para estar seguros.

Además, un punto clave es que  no solo es por teléfono, sino que también funciona por chat, lo cual puede ser muy útil si alguien no se siente cómodo hablando o no tiene la privacidad para una llamada y prefiere recibir asesoría por escrito. El número es 55-55-33-55-33.

“Las crisis de ansiedad se identifican por respiraciones agitadas, incapacidad de ver con claridad en algunos casos, mareos, dolores focalizados en el área de la cabeza o el estómago, porque es donde estamos acumulando el enojo. Entonces, si yo noto que ya estoy pensando de manera acelerada, la hiperventilación, es importante tratar de calmar mi respiración por mí mismo, y si no lo logro, llamar a una línea de ayuda”, detalla la especialista.

  1. Planea

“Por último, sugerimos: planea. Si hay alguna posibilidad de que vayan a sufrir violencia y que incluso tengan que tomar distancia de la familia durante la cuarentena, que anticipen con qué otros familiares o amistades pueden encontrar alojamiento y apoyo en caso de ser necesario”, indica Hernández.

Alex Orué comenta que hay pocos albergues públicos o de asociaciones civiles, pero existen en Guadalajara, en Mexicali para migrantes y personas LGBT+, en Tijuana, y los de la red “Casa Alianza” para poblaciones en calle.

Lo importante, explican, es encontrar un lugar seguro para no verse en la situación de los 15 casos que el activista tuvo conocimiento en los últimos días.

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El inesperado y desconocido efecto del paracetamol y otros medicamentos sobre nuestra personalidad

Aunque los efectos secundarios para el cuerpo de medicamentos tan comunes como el paracetamol están bien descritos, las consecuencias de su uso en nuestra personalidad no están tan exploradas. ¿Qué impacto tienen esas sustancias en nuestro cerebro?
25 de enero, 2020
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El “paciente cinco” tenía más de 55 años cuando un visita al médico le cambió la vida.

Tenía diabetes, y había decidido participar en un estudio para ver si tomar estatinas —un tipo de fármaco para bajar el colesterol— podía serle de ayuda.

Pero poco después de empezar el tratamiento, su esposa empezó a notar una transformación siniestra.

Previamente un hombre razonable, su marido empezó a tener ataques de ira —que surgían de la nada— y desarrolló una tendencia a enfurecerse cuando conducía.

Durante un episodio memorable, le advirtió a su familia que se alejara, para evitar la posibilidad de que acabaran en el hospital.

Por temor a lo que pudiese pasar, el paciente cinco dejó de manejar. Con el tiempo, su esposa empezó a temer por su propia seguridad.

Hasta que, un día, el paciente cinco tuvo una epifanía.

“Fue algo así como ‘Oh, parece que todos estos problemas comenzaron cuando empezó este estudio“, dice Beatrice Golomb, directora de un grupo de investigación de la Universidad de California, en San Diego, Estados Unidos.

Alarmada, la pareja acudió a los organizadores del estudio. “Fueron muy hostiles. Dijeron que las dos cosas no podían estar relacionadas en absoluto, que él necesitaba seguir tomando la medicación, y que debía continuar con el estudio”, dice Golomb.

Irónicamente, en este punto el paciente estaba tan cascarrabias, que ignoró totalmente la recomendación de los médicos. “Los insultó a todos, salió de la oficina y dejó inmediatamente de tomar la medicina”, dice.

Dos semanas más tarde, había recuperado su personalidad.

Impulsivos, inquietos, iracundos

Otros no fueron tan afortunados. A lo largo de los años, Golomb recogió información de pacientes a lo largo de Estados Unidos: historias de matrimonios destruidos, carreras arruinadas, y un número sorprendente de hombres que habían estado a punto de matar a sus esposas.

En casi todos los casos, los síntomas empezaron cuando comenzaron a tomar estatinas, y todo regresó a la normalidad cuando dejaron el fármaco.

Un hombre repitió el ciclo cinco veces hasta que se dio cuenta de lo que ocurría.

Drogas psicodélicas

Getty Images
Todos estamos familiarizados con las propiedades alucinógenas de las drogas psicodélicas, pero resulta que los medicamentos comunes pueden ser igual de potentes.

Según Golomb, esto es típico: en su experiencia, la mayoría de los pacientes tienen dificultad para reconocer sus propios cambios de comportamiento, y mucho más para conectarlos con sus medicamentos.

En algunos casos, la comprensión llega demasiado tarde: el investigador fue contactado por las familias de varias personas, incluido un científico de renombre internacional y un exeditor de una publicación legal, que se quitaron la vida.

Todos estamos familiarizados con las propiedades alucinógenas de las drogas psicodélicas, pero resulta que los medicamentos comunes pueden ser igual de potentes.

Desde paracetamol hasta antihistamínicos, estatinas, medicamentos para el asma y antidepresivos, está surgiendo evidencia de que estos pueden volvernos impulsivos, iracundos o inquietos, disminuir nuestra empatía por los extraños e incluso manipular aspectos fundamentales de nuestra personalidad, como cuán neuróticos somos.

En la mayoría de las personas, estos cambios son extremadamente sutiles. Pero en algunos también pueden ser dramáticos.

Millones de personas afectadas

En 2011, un padre francés de dos hijos demandó a la compañía farmacéutica GlaxoSmithKline, alegando que el medicamento que estaba tomando para el mal de Parkinson lo había convertido en adicto al juego y al sexo gay, y lo había impulsado a seguir comportamientos riesgosos que lo llevaron a ser violado.

Luego, en 2015, un hombre que buscaba a chicas jóvenes en internet utilizó el argumento de que el medicamento contra la obesidad Duromine lo obligó a hacerlo; dijo que reducía su capacidad para controlar sus impulsos. De vez en cuando, los asesinos intentan culpar a los sedantes o antidepresivos por sus delitos.

Si estas afirmaciones son ciertas, las implicaciones son profundas. La lista de posibles culpables incluye algunas de las drogas más consumidas en el planeta, lo que significa que incluso si los efectos son pequeños a nivel individual, podrían estar moldeando las personalidades de millones de personas.

Multitud

Getty Images
Incluso si los efectos de estos fármacos son pequeños a nivel individual, podrían estar moldeando las personalidades de millones de personas.

La investigación de estos efectos no podría llegar en mejor momento.

El mundo se encuentra en medio de una crisis de sobremedicación: solo EE.UU. compra 49.000 toneladas de paracetamol al año, equivalente a aproximadamente 298 tabletas de paracetamol por persona, y el estadounidense promedio consume US$1.200 en medicamentos recetados durante el mismo período.

Y a medida que la población mundial envejece, nuestro consumo de medicamentos está destinado a crecer aún mucho más.

¿Cómo afectan todos estos medicamentos a nuestro cerebro? ¿Y deberían llevar advertencias?

Estatina e irritabilidad

Golomb comenzó a sospechar que había una conexión entre estatinas y personalidad hace casi dos décadas, después de una serie de descubrimientos misteriosos, como el que la gente con niveles bajos de colesterol es más proclive a morir de forma violenta.

Golomb empezó a revisar la literatura médica y científica en busca de pruebas. “Encontré, sorprendentemente, más evidencia de la que imaginaba”, dice.

Descubrió también que cuando se sometía a primates a una dieta baja en colesterol, se volvían más agresivos.

Mono capuchino

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Un experimento con primates reveló que cuando se los sometía a una dieta baja en colesterol, aumentaba su agresividad.

Había incluso un potencial mecanismo: bajar el colesterol de los animales parecía tener un impacto en sus niveles de serotonina, un químico importante en el cerebro encargado de regular el ánimo y el comportamiento social en los animales.

Incluso la mosca de la fruta empieza a pelear si uno se mete con sus niveles de serotonina. Pero también esto tiene efectos poco agradables en la gente: estudios lo han vinculado con la violencia, la impulsividad, el suicidio y el asesinato.

Si las estatinas afectan el cerebro de la gente, es posible que esto sea una consecuencia directa de su capacidad para reducir el colesterol.

Desde entonces, ha surgido más evidencia directa. Varios estudios apoyan la idea de que hay un vínculo potencial entre la irritabilidad y la estatina. Un estudio de más de 1.000 personas liderado por Golomb descubrió que el fármaco aumenta la agresividad en mujeres posmenopáusicas (y no en los hombres).

Golomb está convencida de que el colesterol bajo y, por extensión, las estatinas, pueden provocar cambios en el comportamiento de hombres y mujeres, aunque la potencia del efecto varía drásticamente de persona a persona.

Paracetamol

Pero el descubrimiento más inquietante de Golomb no es tanto el impacto que los medicamentos comunes pueden tener sobre quienes somos, sino la falta de interés por revelarlo.

“Hay mucho más énfasis en las cosas que los médicos pueden medir fácilmente”, dice.

Por ello, por mucho tiempo la investigación se centró en los efectos colaterales de las estatinas en los músculos y el hígado, porque los problemas en esos órganos pueden detectarse con un examen de sangre común.

Remedio

Getty Images
El parecetamol reduce significativamente nuestra capacidad de sentir empatía positiva.

Esto es algo que Dominik Mischkowski, investigador sobre el dolor de la Universidad de Ohio, EE.UU. también notó.

“Sabemos mucho sobre los efectos fisiológicos de estas drogas (si tienen efectos físicos colaterales o no), pero no entendemos cómo pueden influir en el comportamiento humano”.

Las propias investigaciones de Mischkowski revelaron un efecto colateral siniestro del paracetamol.

Por mucho tiempo, científicos sabían que la droga frena el dolor físico reduciendo la actividad en ciertas áreas el cerebro como la corteza insular, que juega un rol importante en nuestras emociones.

Estas áreas están involucradas también en nuestra experiencia del dolor social y, algo que resulta intrigante, el parecetamol puede hacernos sentir mejor después de un rechazo.

E investigaciones recientes revelaron que esta parte del cerebro está más habitada de lo que se pensaba, porque parece ser que los centros del dolor en el cerebro también comparten este espacio con la empatía.

Por ejemplo, imágenes de resonancia funcional magnética mostraron que las mismas áreas de nuestro cerebro se activan cuando experimentamos “empatía positiva” (placer en nombre de otra gente) y también cuando experimentamos dolor.

Pareja discutiendo

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“Así como somos conscientes de que no debemos manejar bajo la influencia del alcohol, no querríamos tomar paracetamol y luego ponernos en una situación que requiere que respondamos emocionalmente”, dice Mischkowski.

Con esta información, Mischkowski se preguntó si los calmantes pueden hacer también que nos sea más difícil sentir empatía.

En colaboración con colegas de la Universidad de Ohio y de la Universidad del Estado de Ohio, reclutó algunos estudiantes y los dividió en dos grupos.

Uno recibió una dosis estándar de 1,000 mg de parecetamol, mientras que el otro grupo recibió un placebo.

Tras una serie de preguntas sobre experiencias alentadoras, los resultados revelaron que el parecetamol reduce significativamente nuestra capacidad de sentir empatía positiva, un resultado que tiene implicaciones en torno a cómo la droga está dándole forma a las relaciones sociales de millones de personas al día.

Aunque el experimento no investigó la empatía negativa —en la que experimentamos y nos relacionamos con el dolor de otra persona— Mischkowski sospecha que esta también sería más difícil de sentir después de tomar el fármaco.

Información necesaria

“Esta línea de investigación es la más preocupante que nunca haya seguido”, dice. “Sobre todo porque soy consciente del número de gente involucrada”.

“Cuando le das a alguien un fármaco, no solo se lo das a una persona, se lo das a un sistema social. Y realmente no entendemos los efectos de estos medicamentos en un contexto más amplio”.

La empatía no solo determina si eres alguien “amable” o si lloras cuando ves una película triste.

Mujer furiosa.

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Los efectos en el ánimo y la personalidad no se han estudiado, dice Golomb, porque son más difíciles de medir.

La emoción viene acompañada de muchos beneficios prácticos, entre los que se incluyen relaciones románticas estables, carreras más exitosas, etc.

Técnicamente, el paracetamol no cambia nuestra personalidad porque sus efectos duran solo unas pocas horas y pocos lo tomamos de forma continua.

Pero Mischkowski enfatiza que necesitamos estar informados sobre la forma en que nos afecta, para que podamos usar nuestro sentido común.

“Así como tenemos conciencia que no debemos manejar bajo la influencia del alcohol, no querríamos tomar paracetamol y luego ponernos en una situación que requiere que respondamos emocionalmente, como tener un conversación seria con una pareja o un colega de trabajo”.

Una razón por la que los medicamentos pueden tener tal impacto psicológico es que el cuerpo no es una bolsa de órganos separados, bañados con químicos y con roles definidos. Es, en cambio, una red en la que muchos procesos diferentes están vinculados.

Por ejemplo, científicos saben desde hace rato que los medicamentos para tratar el asma están asociados a veces con cambios de comportamiento, como un aumento de la hiperactividad y el desarrollo de síntomas de trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

A veces, los vínculos son más obvios.

Antidepresivos

En 2009, un equipo de psicólogos de la Universidad Northwestern, en EE.UU., decidió estudiar si los antidepresivos podían afectar nuestra personalidad.

En particular, el equipo estaba interesado en el neuroticismo. Este rasgo de la personalidad del modelo psicológico de los “cinco grandes” se resume en sentimientos de ansiedad, como el miedo, los celos, la envidia y la culpa.

Para el estudio, el equipo reclutó adultos que tenían depresión de moderada a severa. A un tercio de los participantes le dieron paroxetina (un fármaco antidepresivo inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina —ISRS—, a otro tercio un placebo, y al otro terapia.

Luego evaluaron cómo cambió su ánimo y personalidad desde el principio hasta el final del tratamiento, que se prolongó por 16 semanas.

Pastillas

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La idea de que los antidepresivos puedan afectar el neuroticismo directamente es intrigante.

“Descubrimos que los cambios masivos en el neuroticismo habían sido provocados por el fármaco, y poco o nada por el placebo (o la terapia)”, dice Robert DeRubeis, quien participó en el estudio.

La gran sorpresa fue que, si bien los antidepresivos hicieron que los participantes se sintieran menos deprimidos, la reducción del neuroticismo fue mucho más poderosa (y su influencia en el neuroticismo fue independiente de su impacto en la depresión).

Los pacientes que tomaron antidepresivos también empezaron a obtener un puntaje más alto en extroversión.

Es importante notar que el estudio fue relativamente pequeño y no se ha tratado de repetir, con lo cual puede ser poco fiable.

Pero la idea de que los antidepresivos puedan afectar el neuroticismo directamente es intrigante.

Una idea es que este rasgo está vinculado al nivel de serotonina en el cerebro, que se altera con las ISRS.

Arma de doble filo

Mientras que volverse menos neurótico pueda parecer un efecto colateral atractivo, no es, necesariamente, algo bueno.

Esto es porque este aspecto de nuestra personalidad es algo así como un arma de doble filo.

Esto ha sido vinculado con todo tipo de resultados desagradables, como por ejemplo muerte prematura. Pero también se cree que la ansiedad y el repensar las cosas pueden ser de ayuda.

Mujer depremida

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Independientemente de sus efectos colaterales, los antidepresivos ayudan a la mejoría de millones de personas.

Por ejemplo, las personas neuróticas tienen a ser más reacias a tomar riesgos, y en ciertas situaciones puede mejorar el desempeño de la persona.

“Lo que (el psiquiatra estadounidense) Peter Kramer nos advirtió es que cuando alguna gente toma antidepresivos, puede que dejen de importarle cosas que a la gente le importan“, dice DeRubeis.

Si los resultados se sostienen, ¿se debería advertir a los pacientes sobre cómo el tratamiento podría cambiarlos?

“Si estuviese aconsejando a un amigo, ciertamente querría que esté atento a ese tipo de efectos indeseables, así como naturalmente estarán atentos a otros efectos colaterales, como si están ganando peso y demás”, dice DeRubeis.

En este punto vale la penar enfatizar que nadie está diciendo que la gente debería dejar de tomar su medicación. A pesar de los efectos sutiles en el cerebro, se ha visto que los antidepresivos ayudan a evitar suicidios, que las drogas para bajar el colesterol salvan miles de personas al año, y que el paracetamol está en la lista de fármacos esenciales de la OMS, por su capacidad de aliviar el dolor.

Aún así, es importante que la gente se informe sobre cualquier efecto colateral psicológico potencial.

Este asunto cobra urgencia cuando uno considera que algunos cambios de personalidad pueden ser dramáticos.

Parkinson

Hay evidencia sólida de que la droga levodopa, que se usa para tratar el mal de Parkinson, aumenta el riesgo de trastornos del control de impulsos, un grupo de problemas que hacen más difícil resistirse a las tentaciones y urgencias.

En consecuencia, la droga puede tener consecuencias devastadoras cuando algunos pacientes empiezan repentinamente a tomar más riesgos, volviéndose apostadores patológicos y compradores compulsivos.

La asociación con comportamientos impulsivos tiene sentido porque la levodopa provee al cerebro una dosis extra de dopamina —en la enfermedad de Parkinson, la parte del cerebro que la produce se destruye progresivamente— y la hormona está involucrada en los sentimientos de placer y recompensa.

Mujer mayor

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La droga levodopa, que se usa para tratar el mal de Parkinson, aumenta el riesgo de trastornos del control de impulsos.

Expertos concuerdan que la levodopa es el tratamiento más efectivo para muchos de los síntomas de la enfermedad de Parkinson, y se la prescribe a millones de personas en EE.UU. al año.

Esto, a pesar de la larga lista de posibles efectos colaterales que acompaña a la medicación.

De hecho, DeRubeis, Golomb y Mischkowski creen que todas las drogas que están estudiando continuarán siendo usadas, a pesar de sus posibles efectos psicológicos.

“Somos seres humanos”, dice Mischkowski. “Tomamos muchas cosas que no son necesariamente buenas en distintas circunstancias”.

“Siempre uso el ejemplo del alcohol, porque también, como el alcohol, alivia el dolor. Lo tomamos porque sentimos que nos beneficia, y está bien si lo tomamos en las circunstancias adecuadas, y no consumimos mucho”.

Pero para minimizar cualquier efecto indeseable y sacar el mayor provecho a las enormes cantidades de medicamentos que tomamos a diario, Mischkowski reitera que tenemos que saber más.

Porque actualmente, dice, cómo afectan el comportamiento de los individuos —e incluso sociedades enteras— es un gran misterio.

*Este artículo brinda solo información general y no es un sustituto de recomendaciones médicas. La BBC No es responsable de cualquier diagnóstico hecho en base a este contenido. Siempre consulta con tu médico ante cualquier duda.

Haz clic aquí si quieres leer el artículo original en inglés.


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