COVID-19: Estados anuncian pruebas rápidas y luego se cae su compra
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COVID-19: Estados anuncian pruebas rápidas, dan datos mínimos de su origen y luego se cae su compra

Jalisco y Oaxaca habían anunciado la aplicación de miles de pruebas rápidas para detectar COVID-19, pero no concretaron su compra. NL dice que sus pruebas vienen de Canadá, sin dar más detalles.
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27 de marzo, 2020
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Nuevo León, Jalisco y Oaxaca anunciaron esta semana la aplicación de miles de pruebas rápidas para detectar COVID-19, aunque al hacerlo no detallaron su origen y su nivel de eficacia, y luego en el caso de los últimos dos estados  la compra de los test se cayó. 

En Oaxaca, el gobierno estatal confirmó a Animal Político que aunque el 25 de marzo pasado habían anunciado la compra de 10 mil pruebas rápidas, a fin de cuentas no se concretó la adquisición, porque hay escasez de este tipo de insumos a nivel mundial y porque no encontraron un proveedor que brinde un producto avalado por Cofepris. Continuarían buscando opciones para comprarlas.

En Jalisco el gobernador Enrique Alfaro dijo a Enrique Hernández, de W Radio, que no podrán iniciar por ahora la aplicación de pruebas rápidas que tenían programada para este jueves, porque “misteriosamente” los proveedores que les habían ofrecido ya no las tenían disponibles.

“De repente, misteriosamente, los proveedores nos quedaron mal. Nos cancelaron las órdenes de compra que tenemos“, expresó Alfaro.

“Han pasado cosas raras”, agregó, detallando que la orden de compra era con un laboratorio alemán, aunque antes en una entrevista previa, con Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula, había mencionado que las pruebas provenían de Estados Unidos.

Alfaro, sin dar el nombre del laboratorio alemán, dijo que los proveedores de los test primero le habían dicho que los productos se habían atorado en la aduana, luego ya no les respondieron el teléfono y al final les dijeron que no había pruebas disponibles, “y esa es una cosa que nos brinca”.

El gobernador mencionó que hay otras dos opciones que están revisando, para poder cumplir con lo que recomienda la OMS y seguir la ruta de Corea del Sur, de aplicar pruebas rápidas masivamente.

Esto se da con el contexto de lo ocurrido en España, donde el gobierno compró a una empresa china 640 mil pruebas rápidas aunque no tenía licencia para elaborarlas, según la embajada del país asiático.

Tras la alerta de China, según relató el diario El País, laboratorios de microbiología del país europeo comprobaron un mal funcionamiento de las pruebas compradas a la empresa Bioeasy, ya que tenían una sensiblidad del 30% y debían ser del 80%.

En cuanto a México, hasta la noche de este jueves ninguno de los tres estados mencionados en el inicio de este texto detalló cuáles eran las empresas que habían elaborado las pruebas que adquirieron o que pretendían adquirir, ni en conferencias de prensa ni cuestionadas por Animal Político, vía sus áreas de comunicación social.

El secretario de Salud de Nuevo León, Manuel Enrique de la O Cavazos, le dijo a un reportero en conferencia por la tarde que no sabía el origen de las 30 mil pruebas rápidas que tienen previsto aplicar, que preguntaría a la gente de laboratorio.

Más tarde, el área de prensa de la entidad solo dijo a Animal Político que venían de Canadá, aunque no se especificó la empresa de origen, ni si dichas pruebas ya estaban en la entidad.

De la O Cavazos reconoció que las pruebas rápidas que aplicaría Nuevo León no están avaladas por Salud federal.

“Sabemos que no cumplimos con la normativa”, dijo, aunque luego defendió que estas pruebas rápidas son una medida complementaria, que si bien no confirman un caso de COVID-19, sí pueden ayudar en el camino para detectar más casos y aplicar medidas de atención y aislamiento.

En su turno las autoridades de Salud de Jalisco, también en conferencia de prensa, explicaron que las pruebas rápidas, que funcionan aplicando un pinchazo en un dedo para tomar una muestra de sangre y dan resultados en cuestión de minutos, no identifican el ARN del virus, como sí lo hace la prueba PCR, que es la validada por Salud federal.

Las pruebas rápidas, detallaron, detectan los anticuerpos producidos por el virus y sirven para aproximarse más a posibles casos, aunque al igual que en Nuevo León mencionaron que la confirmación final del diagnóstico se da con la prueba PCR, cuyos resultados valida el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE).

Jalisco y Nuevo León insistieron en ese punto, en que las pruebas rápidas no sustituyen a las PCR, que son la única prueba confirmatoria válida.

El estado de Jalisco tenía previsto aplicar 600 pruebas rápidas diarias durante un mes, con la compra de 20 mil test. Según lo dicho por el secretario de Salud local, Fernando Petersen, estas contarán con la aprobación de las autoridades sanitarias de la Unión Europea o de la agencia FDA de Estados Unidos.

Ana Bárbara Casillas, coordinadora Estratégica de Desarrollo Social de Jalisco, explicó que las pruebas rápidas no se están fabricando en México, por lo que de momento todas son de importación.

Antes de que se confirmara que se cayó la compras de las pruebas, Casillas mencionó que las habían adquirido por medio de HISA Farmacéutica, como proveedora, aunque no detalló cuál era la empresa que había elaborado los test.

Animal Político contactó a la empresa HISA Farmacéutica, pero no respondieron a la petición de información.

El área de prensa de Jalisco, contactada por Animal Político, dijo que no podían compartir el orden de compra que tenía en sus manos la funcionaria Bárbara Casillas, y que mostró a la distancia ante reporteros en la conferencia de prensa, ya que aún se encontraban en negociaciones para comprar las pruebas y revisando con otros proveedores.

Pero este viernes el jefe de información del diario El Informador, Jonathan Lomelí, dio a conocer la orden de compra.

En ella se detalla que el gobierno jalisciense compraría a HISA Farmacéutica S. A. de C. V., 20 mil pruebas rápidas con un valor unitario de 892.15 pesos. En total el gobierno del estado pagaría 17 millones 843 mil pesos, que serían pagados en un periodo de 30 días. Las pruebas se entregarían el 25 de marzo.

Este 26 de marzo, un  grupo de trabajo integrado por 13 capítulos latinoamericanos de Transparencia Internacional, entre ellos Transparencia Mexicana, advirtió sobre riesgos de corrupción en las compras y contrataciones directas que están haciendo los estados frente a la crisis sanitaria producto de la pandemia de virus COVID-19.

Recomendó “máxima publicidad en la información sobre compras gubernamentales vinculadas con la emergencia para todo el ciclo de contratación pública, desde la determinación de las necesidades, hasta la entrega de los bienes y servicios a la población afectada.

La información deberá publicarse en formatos que permitan analizar cada una de las adquisiciones y su conjunto. Se deberá considerar el uso de datos abiertos”.

A Salud federal no le convencen las pruebas rápidas

Cuestionado sobre por qué no se hacen pruebas rápidas a nivel federal, considerando antecedentes internacionales como el de Corea del Sur, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, dijo el 24 de marzo pasado que este tipo de pruebas tienen una calidad de diagnóstico limitada.

Incluso comparó este tipo de pruebas rápidas a echar una moneda al aire y hacer un volado, por lo que podrían arrojar falsos positivos o falsos negativos, elevando los riesgos de contagio.

“Hasta donde tenemos conocimiento por la revisión sistemática que vamos haciendo todos los días de los productos que aparecen no solamente en México, sino en el mundo, no hay todavía una prueba rápida con suficiente utilidad para ser considerada ya en su operación real.

Si algún momento lo hubiera y obviamente se considerara necesario estar haciendo pruebas en forma generalizada, podría considerarse este tipo de aditamentos”, expresó López-Gatell.

En otra de las sesiones informativas en Palacio Nacional, el pasado 20 de marzo, el director de Epidemiología, José Luis Alomía, dijo que la Cofepris sería la encargada de emitir un registro sanitario a nivel federal, de las pruebas rápidas para COVID-19, con una valoración del InDRE, y hasta este jueves la Cofepris no había dado a conocer una certificación de este tipo.

Salud federal, hasta la noche de este 26 de marzo, había confirmado 8 muertes por COVID-19 en México y 585 casos confirmados.

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Segunda Guerra Mundial: la monja que salvó en secreto a 83 niños judíos de la persecución nazi

Un convento del sur de Francia refugió a decenas de niños judíos durante la invasión alemana.
6 de septiembre, 2020
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Denise Bergon

BBC
La hermana Denise Bergon se convirtió en la salvadora de muchas familias judías.

Dos niñas judías de la región de Alsacia corrieron un gran peligro cuando Alemania invadió Francia hace 80 años.

Mientras sus padres y hermana menor fueron capturados y asesinados, ellas sobrevivieron junto a decenas de niños judíos.

Y todo gracias a la valentía de una monja de un convento cerca de Toulouse.

Hélène Bach tenía 12 años y jugaba en el jardín junto a Ida, su hermana pequeña. Entonces vieron cómo se acercaba rápido un camión militar.

Las dos niñas y su madre abandonaron su casa en Lorena, al noreste de Francia, tras la invasión alemana en mayo de 1940. Se dirigieron hacia la “zona libre” en el sur del país.

Para evitar que toda la familia fuese capturada, decidieron que el padre, Aron y la hija mayor, Annie, viajaran separados.

Pero cuando Aron y Annie fueron arrestados en 1941 y llevados a un campo de detención cerca de Tours, la madre de Hélène rentó una casa en la zona.

Allí se quedaron viviendo durante un año, hasta que llegó un vehículo con soldados alemanes.

Hélène e Ida, de ocho años, corrieron a la cocina para avisar a su madre.

“Mi madre nos dijo que huyéramos y nos escondiéramos en el bosque. Tomé la mano de mi hermana pequeña pero no quería venir conmigo. Quiso regresar con su madre. La dejé ir y volvió”, dice Hélène.

Escape

Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

BBC
Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

Sola en el bosque, Hélène permaneció escondida hasta que todos se fueron.

Entonces volvió a la casa y encontró algo de dinero que su madre dejó sobre la mesa.

“Sabía que regresaría”, dijo.

Hélène se fue a la casa de unos amigos en la zona. Jamás volvió a ver a su madre y hermana pequeña.

La hermana mayor de Hélène, Annie, también logró escapar. Tras pasar un año en el campo de Tours, consiguió escabullirse entre las verjas y salir corriendo.

Annie, de 16 años, viajó sola hasta la casa de su tía en Toulouse, pero ni siquiera allí estaba a salvo.

La familia de su tía no estaba registrada como judía y podía hacerse pasar por católica, pero Annie no podía.

Un día en otoño de 1942, la policía llamó a la puerta. Ordenaron que se les mostrara el libro de familia de todos.

“La suerte de mi vida fue que Ida, mi prima, había ido a comprar el pan. Así que mi tía me presentó como Ida. Por eso a veces creo en los milagros”, cuenta Annie.

Poco después de la llegada de Annie a Toulouse, su tía recibió una carta de Hélène desde su escondite. Entonces coordinó su rescate.

Así, una joven mujer de la Resistencia Francesa se presentó una noche en la casa donde Hélène se estaba quedando.

“Dijo que venía a buscarme”, recuerda.

Para mostrar confianza, la mujer le enseñó una fotografía suya que su tía le había dado.

La familia Bach antes de la guerra.

BBC
La familia Bach tuvo que huir de forma separada. No todos corrieron con la misma suerte.

Fue un viaje difícil. La mujer llevaba documentos falsos en que ambas eran descritas como estudiantes. Fueron detenidas e interrogadas en varias ocasiones.

Políticas antijudías

El gobierno del mariscal Philippe Pétain, con sede en Vichy, aprobó leyes antijudías, permitió que los detenidos en Baden, Alsacia y Lorena fueran internados en su territorio y confiscó varias propiedades y negocios.

El 23 de agosto de 1942, el arzobispo de Toulouse, Jules-Geraud Saliège, escribió una carta a sus clérigos pidiéndoles que la leyesen a sus congregaciones.

“En nuestra diócesis han ocurrido escenas perturbadoras. Están separando familias y mandando a sus miembros a destinos desconocidos. Los judíos son hombres y mujeres, parte de la raza humana. Son nuestros hermanos. Un cristiano no puede olvidarse de eso”, decía la carta.

El arzobispo protestó ante las autoridades por las acciones contra los judíos, pero la mayoría de la jerarquía católica francesa guardó silencio.

De 100 obispos franceses, Saliège fue uno de los únicos seis que se pronunciaron en contra del régimen nazi.

“Respuesta al llamado”

La monja Denise Bergon atendió al llamado de Saliège. Esta joven era la madre superiora del Convento de Nuestra Señora de Massip en Capdenac, situado a 150 kilómetros del noreste de Toulouse.

“Este llamado nos conmovió profundamente y tal emoción se apoderó de nuestros corazones. La respuesta favorable a esta carta fue testimonio de la fuerza de nuestra religión sobre cualquier raza o partido“, escribió Bergon en 1946, tras terminar la guerra.

El arzobispo de Toulouse.

BBC
El arzobispo de Toulouse fue uno de los pocos obispos que se pronunció en contra del nazismo.

“También fue un acto de patriotismo, ya que al defender a los oprimidos estábamos desafiando a los perseguidores”, añadió.

El convento gestionaba un internado y Bergon confiaba en que fuese posible esconder niños judíos entre sus alumnos católicos. Sin embargo, le preocupaba poner en peligro a las otras monjas y el acto de deshonestidad que supondría su idea.

Pidió consejo al arzobispo Saliège y la respuesta fue clara: “Mintamos, hija mía, siempre y cuando salvemos vidas humanas”.

83 niños judíos

En el invierno de 1942, la hermana Bergon recogió a varios niños judíos que se escondían en los bosques y valles en las inmediaciones de su región.

Mientras las tropas alemanas y fascistas intensificaron la búsqueda de judíos, el número de niños refugiados en el convento llegó a ascender a 83.

Entre ellos se encontraba Annie, cuya tía consideró que allí estaría más segura que en Toulouse. Poco después, también llegó Hélène, acompañada por su guía de la Resistencia.

Denise Bergon junto a una chica, posiblemente Annie.

BBC
Annie junto a la hermana Bergon.

“Al llegar, la hermana Bergon me llevó a una habitación e intentó hacerme sentir que mis padres seguían aquí. Se portó como si fuera mi madre”, describe Hélène.

Pero a la chica le pesaba mucho lo que había sucedido con Ida, su hermana pequeña.

“Siempre pensaba que si mi hermana no me hubiera soltado la mano, ahora estaría en el convento conmigo”, dice.

Albert Seifer era otro de los niños de Alsacia que se refugió en el convento.

“Estábamos rodeados por muros altos, como en un fuerte. Estábamos muy contentos. No sentimos la guerra a pesar de estar rodeados de peligro”, cuenta Albert.

El jardín actualmente.

BBC
El convento dio refugio a 83 niños y a varias pertenencias de valor de sus familias.

Parientes y cuidadores enviaban s sus niños con dinero, joyas y otros bienes de valor para pagar por el refugio antes de intentar salir de Francia.

La hermana Bergon registró cómo transcurrieron esos días.

“Desde comienzos de 1944, la búsqueda de judíos se volvió más estrecha y numerosa. Nos llegaban solicitudes de refugio de todas partes. Recibimos cerca de 15 niñas pequeñas. Algunas de ellas consiguieron escapar milagrosamente de la persecución de la Gestapo”, escribió en 1946.

“Se convirtieron en nuestros niños. Nos comprometimos a devolverlos a salvo a sus familias”, añadió.

Además de Bergon, las únicas personas que sabían la verdad sobre el origen de los niños eran la directora de la escuela, el capellán y otras dos hermanas.

Las otras 11 monjas sabían que los niños eran refugiados de la región de Alsacia y Lorena, pero desconocían que eran judíos.

Como los niños no estaban familiarizados con los ritos católicos, la forma que encontraron de no levantar sospechas fue haciéndose pasar por comunistas.

“En el este de Francia había muchas ciudades industriales cuyos trabajadores eran comunistas. Hacíamos como que no sabíamos nada sobre religión”, dijo Annie.

Peligro extremo

Mientras la guerra se alargaba, los niños corrían más peligro y esto preocupaba a la hermana Bergon.

“Aunque todos los documentos comprometedores y la joyería de las familias de los niños estaban escondidos en varias esquinas del convento, no nos sentíamos seguros. Así que una noche, mientras todos dormían, cavamos un agujero profundo en el jardín del convento y enterramos todo lo que pudiera ser comprometedor”, escribió Bergon en su diario.

Ventana en uno de los dormitorios de los niños.

BBC
Mientras más se alargaba la guerra, más peligro corrían los niños.

Annie recuerda el día de 1944 en que abrió la puerta a un miembro de la Resistencia que se presentó en el convento con una advertencia.

“Rápido, debo hablar con tu directora. ¡Es muy urgente!”

El hombre contaba que el convento había sido denunciado, que se había corrido la voz de que ocultaba niños judíos.

La hermana Bergon trazó un plan con la Resistencia, quien accedió a lanzar tiros de advertencia si el enemigo se acercaba.

“Los niños dormirían emparejados: los mayores con los menores. A la primera detonación, se irían deprisa pero en silencio hacia los bosques y abandonarían la casa”, apuntó Bergon en su diario.

Pero pronto decidió esconder a los niños sin esperar a que llegaran los invasores. Un grupo, donde estaba Annie, fue llevado a la capilla.

“El capellán era un hombre fuerte y podía levantar los bancos. Abrió una trampilla en el suelo y nos metieron allí”, recuerda Annie.

El agujero medía 2,5 metros de largo y tenía 1,5 metros de altura.

Annie junto a la trampilla de la capilla.

BBC
Annie junto a la trampilla de la capilla.

Allí se escondieron siete niños durante cinco días.

No podían pararse o acostarse. Solo se les permitía salir por tiempos cortos, a primera hora de la mañana, para ejercitarse, comer, beber e ir al baño.

Aquellos días bajo el suelo marcaron a Annie para siempre. Desde entonces no puede dormir sin un pequeña luz encendida.

Hélène tuvo algo más de suerte y fue llevada a una casa con otra familia local.

Trampilla.

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La trampilla donde escondieron a los niños es diminuta.

Las tropas alemanas no entraron en el convento, pero dejaron rastros de destrucción en las inmediaciones.

“Encontramos miembros de la Resistencia muertos y abandonados en el camino”, cuenta Annie.

Como muestra de respeto, depositaron flores encima de los cadáveres.

En junio de 1944, las tropas fascistas que rondaban el aire se desplazaron al norte para repeler los desembarcos de los Aliados en Normandía.

En el camino participaron en dos masacres para castigar a los lugareños por las actividades de la Resistencia en la zona.

Una vez en Normandía, fueron aplastadas por la Segunda División Blindada de Estados Unidos. Perdieron 5,000 hombres, más de 200 tanques y otros vehículos de combate.

Fin de la guerra

Tras la liberación del sur de Francia en agosto de 1944, los niños judíos comenzaron a abandonar el convento.

Albert Seifer se reunió con su familia, incluyendo su padre, quien logró regresar con vida del campo de concentración de Auschwitz.

Annie y Hélène no tuvieron tanta suerte.

Las hermanas Hélène y Annie en las puertas del convento.

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Hélène y Annie siguen visitándose tanto como pueden.

Su tía sobrevivió, pero sus padres e Ida, la hermana pequeña, fueron asesinados en Auschwitz.

Annie se instaló en Toulouse, se casó, tuvo hijos y recientemente se convirtió en bisabuela. Todavía se reúne con Albert, ahora de 90 años.

Hélène se casó y tuvo un hijo, instalándose en Richmond, al oeste de Londres. Con 94 y 90 años, las hermanas viajan entre Londres y Toulouse para verse tan a menudo como pueden.

A ambas les entristeció despedirse de la hermana Bergon y la visitaron de forma regular el resto de su vida.

Cuando los hijos de Annie eran pequeños, los llevaba a menudo consigo para recordarles esa etapa de la historia, lo que soportó el pueblo judío.

La hermana Bergon permaneció en el convento y continuó trabajando hasta su muerte en 2006 a la edad de 94 años. Más adelante ayudó a niños desfavorecidos y luego a inmigrantes del norte de África.

Denise Bergon

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La hermana Betgon continuó realizando labores humanitarias durante el resto de su vida.

En 1980 recibió honores por parte del Centro Conmemorativo del Holocausto y fue nombrada como “Justa de la Naciones”.

Una calle lleva su nombre en Capdenac, pero aparte de eso, el único monumento de su hazaña se encuentra en los terrenos del convento.

Foto de sobrevivientes junto a Bergon.

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Hélène (a la izquierda), Annie (a la derecha) junto a la hermana Bergon en el memorial del convento.

“Este cedro fue plantado el 5 de abril de 1992 en memoria de la salvación de 83 niños judíos (de diciembre de 1942 a julio de 1944) por Denise Bergon (…) a petición de Monseñor Jules-Geraud Saliège, arzobispo de Toulouse”, dice la conmemoración.

Se encuentra cerca del lugar donde Bergon enterró las joyas, el dinero y los artículos valiosos que dejaron los padres, y que devolvió intactos después de la guerra para ayudar a las familias a comenzar de nuevo.


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