Sin encuestas ni tomas de temperatura: así llega un vuelo de España a México
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Alberto Pradilla

Sin encuestas sobre salud ni tomas de temperatura: así llega un vuelo de España a México

Según fuentes del Servicio de Salud Pública de la Ciudad de México, las autoridades fían todo el control a que la tripulación reporte que algún viajero presente síntomas.
Alberto Pradilla
Por Alberto Pradilla
14 de marzo, 2020
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En el aeropuerto de Ciudad de México no hay medidas de control visibles para los pasajeros procedentes de países considerados de riesgo por la expansión del coronavirus, como España.

Lo pudieron comprobar los ocupantes del vuelo Ib 6403 procedente de Madrid que aterrizó a las 18:00 horas del viernes. En el trayecto entre el avión y el exterior no hubo revisiones médicas ni encuestas sobre el estado de salud de los pasajeros, a pesar de que el protocolo difundido por las autoridades sanitarias asegura que se vigilaría a todas las personas llegadas desde zonas en las que la pandemia se está extendiendo con mayor rapidez.

Entre los pasajeros había mexicanos que adelantaron su regreso desde España para evitar posibles restricciones y turistas españoles que aprovecharon que todavía no se había decretado el estado de alarma para abandonar el país. Aproximadamente la mitad de los viajeros contaban con medidas de precaución como cubrebocas o guantes.

El sábado, los medios españoles filtraron un decreto por el cual el gobierno prevé la limitación de movimientos durante los próximos días para contener los contagios, aunque aún no se ha hecho oficial.

En España se contabilizan más de 5 mil 900 casos y 189 fallecidos con el Covid-19, según datos del ministerio de Sanidad.

Según la agencia Efe, un total de 72 países han impuesto restricciones a los vuelos procedentes de España y otros países europeos, convertidos en centro de la pandemia.

Entérate: México suma 11 casos de COVID-19 en un día y llega a 26 contagios

Los más estrictos son Arabia Saudí, Argelia (suspensión de vuelos a partir del domingo), Argentina, Austria (suspensión de vuelos a partir del domingo), Chipre, El Salvador, Eslovaquia, Estados Unidos (afecta a 26 países europeos), Filipinas, Guatemala (a todos los europeos), Guinea Ecuatorial, Honduras, India, Irak, Islas Marshall, Israel (a todo no residente), Jamaica, Jordania, Kazajistán, Kirguistán y Kuwait (prohibición a todo el que no sea nacional).

También hay restricciones en Líbano, Malta, Marruecos (abierto paso terrestre), Montenegro, Omán (a partir del mañana), Perú (suspensión de vuelos a partir del domingo), Qatar, República Checa, Singapur, Sudán, Trinidad y Tobago, Turquía (suspensión de vuelos a partir del 14 de marzo), Ucrania (suspensión de vuelos a partir de mañana) y Venezuela.

Por otra parte, hay un total de 30 países que imponen modalidades de cuarentenas para viajeros cuyo origen sea España: Azerbaiyán, Bosnia- Herzegovina, Burundi, Chile, China, Chipre, Colombia, Croacia, Cuba, Dominica, Estonia, Georgia, Guinea Conakry, Kenia, Kiribati, Kuwait, Laos, Liberia, Lituania, Macedonia del Norte, Mozambique, Myanmar, Níger, Noruega, Ruanda, Rusia (Moscú), Samoa, Tailandia, Túnez y Uganda.

Finalmente, otros 8 países exigen alguna otra medida o imponen algún tipo de control tales como Alemania, Camerún, Corea del Sur, Egipto, Italia, Irlanda, Malasia, y Nepal.

México no aplica restricciones, por lo que los ocupantes del vuelo pudieron entrar en el país sin problemas. Según fuentes del Servicio de Salud Pública de la Ciudad de México, las autoridades fían todo el control a que la tripulación reporte que algún viajero presentaba síntomas y a las cámaras termográficas que detectan la fiebre.

Lee más: ¿Pueden hospitales privados hacer pruebas de COVID-19? Esto dicen las autoridades

El coronavirus puede incubarse durante dos semanas sin presentar evidencias.

“A todos los pasajeros provenientes de países de riesgo se les realiza una encuesta sobre su estado actual de salud, así como revisión médica dentro del área sanitaria del AICM”, dice el protocolo difundido por la secretaría de Salud (Sedesa) y los servicios de Salud Pública de la Ciudad de México (SSPDF). “También se les entrega material impreso con información oficial sobre Covid-19 en diferentes idiomas”, dice la nota.

En la zona de migración del aeropuerto no se cumplía ninguna de estas medidas.

Únicamente, en una mesa se podían recoger panfletos escritos en español e inglés en los que se explican los síntomas y se pide que, en caso de presentar fiebre, tos, dolor de cabeza o dificultad para respirar, se contacte con la secretaría de Salud. Nadie preguntó nada a los viajeros. De hecho, era más visible el habitual control aduanero que la presencia de funcionarios de Salud para vigilar la pandemia. Uno de los agentes de Aduana, que protegía su boca con mascarilla, reconoció que “no se están haciendo controles”.

La pandemia, que comenzó en China a finales de diciembre y se ha extendido a 122 países de todo el mundo, está generando respuestas desiguales. Actualmente el principal foco se encuentra en Europa, donde solo el jueves se detectaron más de 4 mil casos.

Qué hacer con los viajeros procedentes de España y otros países con altas tasas de coronavirus es una de las grandes interrogantes para naciones como México, que todavía registran tasas bajas de contagios, con apenas 26 casos según el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

La diferencia en el modo de accionar podía comprobarse el viernes desde el aeropuerto de Madrid-Barajas. A mediodía del viernes, en el ala S, únicamente estaba previsto el despegue de dos vuelos: uno, a Lima, Perú. El otro, a Ciudad de México. Los pasajeros del primero sabían que tenían por delante 14 días de cuarentena. Los del segundo especulaban sobre qué encontrarían al aterrizar. Al final, no encontraron nada.

“Ahí dicen que nos van a poner en cuarentena, pero no hay nada seguro. Como somos personal sanitario nos haremos nuestras pruebas”, dijo Marianela Pecho, de Lima, quien adelantó el regreso de las vacaciones con su hermana por temor a quedarse atrapada en España. Su gran preocupación: el recibimiento que podía tener por parte de una población alarmada y que ve a las personas procedentes de Europa como posibles elementos de contagio.

“Han suspendido clases hasta después de Semana Santa. Alla llegas y tienes que estar 14 días de cuarentena”, explicó Mariano Navarro, de 20 años, estudiante de la Universidad de Navarra, perteneciente al Opus Dei.

En la fila de viajeros con destino a México había mayor incertidumbre.

“Llegando a México me voy al departamento de mi hijo, ya está listo con víveres y todo, nos vamos a quedar 14 días sin contacto con nadie. Tengo que tener esta precaución por mi parte, pero no sé cómo esté en México”, explicó Mireia González, protegida con cubreboca y guantes y preocupada por la posibilidad de que la enfermedad se extienda en el país.

La mujer estaba disfrutando de unas vacaciones junto a su esposo, pero tuvo que cancelarlas y adelantar su regreso.

El vuelo entre Madrid y Ciudad de México estaba compuesto, principalmente, por dos grupos de pasajeros. Por un lado los mexicanos que, como Mireia González, regresaban antes por temor a quedarse atrapados en España. Por otro, turistas españoles que decidieron mantener su viaje programado a pesar de la pandemia. Había rumores de que se impondrían limitaciones a los desplazamientos, pero todavía no se habían hecho efectivas.

“Preguntamos al consulado mexicano y nos dijeron que no había ningún problema. También a Iberia y nos dijeron que podía haber restricciones en los próximos días”, explicó Albert, un turista catalán que viajaba a visitar a un amigo. Sus destinos: Ciudad de México y la costa del pacífico.

A la misma hora del embarque, el presidente español, Pedro Sánchez, anunciaba el estado de alarma, lo que permite, por ejemplo, el confinamiento de poblaciones enteras o limitar la movilidad de las personas. Un día después llegaba la limitación de los movimientos. Hay comunidades como la de Madrid que ya han obligado a cerrar todos los comercios que no sean esenciales (gasolineras, farmacias, supermercados). Esto implica, por ejemplo, la clausura de bares y restaurantes, una medida de alto impacto para un país como España, que presume de tener la tasa más de bares por habitante más alta del del mundo.

México ha detectado hasta el momento 26 contagios y está muy lejos de las cifras de España o Italia. Sin embargo, mientras otros países de la región imponen restricciones y cierran fronteras, aquí no hay manera de garantizar que alguno de los turistas que huyen de sus propias cuarentenas pueda convertirse en foco de contagio.

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@natalia_taylor

Instagram: los influencers que mostraron lo fácil que es engañar en la red social

Varios influencers de Instagram y otras redes sociales decidieron mostrarles a sus seguidores por qué no deben creer todo lo que ven en estas plataformas y lo fácil que es manipular las publicaciones.
@natalia_taylor
21 de febrero, 2020
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@natalia_taylor

Si eres aficionado a las redes sociales probablemente ya sabes que no todo lo que ves ahí es real.

Pero en ocasiones es muy fácil que nos engañen.

La influencer estadounidense Natalia Taylor hizo una poderosa demostración que nos enseña a no creer todo lo que vemos en internet.

Taylor le tomó el pelo a sus seguidores para que pensaran que estaba de vacaciones en Bali cuando, en realidad, nunca ha viajado a Indonesia.

De hecho, se encontraba en una tienda local de Ikea.

Natalia, que tiene cientos de miles de seguidores en Instagram, publicó una serie de fotografías que parecían mostrar una habitación de hotel y se etiquetó como si estuviera en la isla indonesia de Bali.

Sus seguidores publicaron comentarios e incluso compartieron sus experiencias personales de viajes, y le sugirieron destinos que la influencer debería visitar.

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@natalia_taylor

Sin embargo, lo que los seguidores no sabían es que ella en realidad nunca salió de Estados Unidos y las fotografías fueron tomadas en salas de la tienda de muebles Ikea.

Taylor explicó en un video que decidió engañar a sus seguidores de Instagram “para ver si ellos creen que realmente estoy de vacaciones”.

George Mason

Natalia no es la única influencer que le ha tomado el pelo a sus seguidores.

El vloguero George Mason también lo hizo.

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@georgemason

El año pasado, Mason, de 21 años, utilizó sus habilidades de edición fotográfica para que sus seguidores pensaran que estaba de vacaciones recorriendo durante ocho días cinco países europeos.

Al final reveló el engaño en un video de YouTube titulado: “Fingí que estaba de vacaciones durante toda una semana”.

Indicó que era muy preocupante ver lo fácil que era que la gente creyera que realmente estaba viajando.

En esta foto superior del lado derecho Mason finge que está en Amsterdam, Holanda.

Cuando en realidad está en Reino Unido, como lo muestra el lado izquierdo.

Gabbie Hanna

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@gabbiehanna

La vloguera Gabbie Hanna logró convencer a sus seguidores de que había ido al popular festival de música Coachella en California.

Pero Hanna ni siquiera salió de Los Ángeles.

Publicó una foto en la que aparece con un trasfondo del valle en el desierto de Colorado que ella misma incluyó en la imagen con Photoshop.

Y después dijo que nunca la habían etiquetado y republicado tanto como con la publicación falsa de Coachella.

Después de que reveló que la foto no era verdadera, dijo que “el aspecto y las apariencias son importantes en lo que se refiere a promover marcas y a tu presencia social… lo único es que debes saber que las cosas no siempre son como parecen”.

Byron Denton

byron-denton

@tbhbyron

Byron Denton, de 19 años, quería ver cuán fácil sería falsificar un estilo de vida de lujo.

Todo lo que necesitó fue hacer algunos trucos de edición fotográfica para que pareciera que estaba viajando a todo lujo, cuando en realidad estaba sentado en un sofá en su casa.

Denton recibió miles de “me gusta” en sus publicaciones y habló sobre la obsesión de la gente con las celebridades.

Carolyn Stritch

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@theslowtraveler

Carolyn, también conocida como Slow Traveller (La viajera lenta), regularmente publica en Instagram sobre su vida y tiene su propio blog.

Pero un día quiso fingir que estaba en Disneylandia en París para ver qué reacción obtenía.

Primero se fotografió en el jardín de su casa con sombrero y sandalias y después manipuló la imagen para colocar un trasfondo del famoso parque de diversiones.

“Aquí estoy frente al Castillo de la Bella Durmiente. Es mi loco y autoindulgente regalo de cumpleaños número 22 para mí misma”, escribió en Instagram.

“¡Mañana estaré de vuelta a casa y será como si esto nunca hubiera ocurrido!”, agregó.

Y lo que no sabían los seguidores de Stritch es que eso realmente no había ocurrido. La influencer había estado todo el tiempo en su casa en Reino Unido.


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