Supermercados y farmacias en CDMX restringen compras por COVID-19
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Supermercados y farmacias en la CDMX empiezan a restringir las compras de pánico por el coronavirus

En los últimos días las personas están encontrando avisos en supermercados y farmacias para evitar compras de pánico en ciertos productos.
Cuartoscuro
Por M. Ureste, I. Arteta, S. Aguirre, L. Padilla y M. Blancas
20 de marzo, 2020
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“Estimado cliente: para favorecer a un mayor número de familias, la venta de artículos de limpieza, sanitizantes y desinfectantes, se limita a 3 piezas por familia”. 

Desde el inicio de esta semana, en la que múltiples estados y la Ciudad de México han comenzado a tomar diversas medidas para contener los contagios de coronavirus, el virus que escaló a pandemia mundial en las últimas semanas, miles de personas se están encontrando con estos avisos en supermercados y farmacias para evitar las compras de pánico. 

En el Superama de la calle Río Sena, en la colonia Cuauhtémoc de la Ciudad de México, hasta cuatro de estos avisos impresos a gran tamaño están distribuidos a lo largo de todo el pasillo de detergentes y desinfectantes.

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La señora María Garrido, que lleva el carrito de la compra lleno de rollos de papel de cocina, porque el estante del papel higiénico está vacío, lee en silencio los letreros y tras hacer un hueco en la cesta deposita obediente solo tres bolsas de detergente blanco. 

“No sabía que ya estaban restringiendo la compra de algunos productos”, dice la mujer encogiendo los hombros. “Pero es mejor así, ¿no? Para que no haya compras de pánico por lo del coronavirus”. 

En el pasillo contiguo, doña Marcela, que lleva un cubrebocas, guantes de plástico, y una rejilla para el cabello, explica que lleva varios días, especialmente desde el martes pasado, viendo a familias enteras que llegan al súper y arramblan con desinfectantes y cloros, sobre todo. 

Aunque en los estantes de este supermercado también se ven múltiples huecos vacíos en la sección de pastas, insecticidas, aerosoles, lavatrastes, y jabón de manos. En el resto de mercancías, lácteos, carnes, pescado, panadería, etcétera, no se aprecia escasez.

“Lo que se están llevando por montañas es el papel higiénico”, subraya Marcela, que asegura que es lo primero que desaparece de las estanterías nada más abrir el supermercado en la mañana, siguiendo una extraña tendencia que también se produjo en países de Europa afectados por el coronavirus, como España, donde en pleno brote fue de los productos que primero escasearon en los supermercados. 

En este mismo supermercado, un letrero en la puerta pide no acudir con niños, mujeres embarazadas, o adultos mayores, de no ser estrictamente necesario. Y un empleado pega otro letrero que reza que, por seguridad, queda temporalmente fuera de servicio la paquetería.  

En otro Superama, pero en Querétaro, en la sucursal de Jurica, desde el lunes ya se apreciaban amplios espacios vacíos en la zona de venta de agua embotellada, pan, papel de baño y desinfectantes. 

En Walmart, en una sucursal de Cuajimalpa, en la capital mexicana, los mismos letreros en los pasillos de productos de limpieza y desinfectantes, advierten también que las compras están restringidas temporalmente a solo tres productos por persona. 

Mientras que en Bodega Aurrerá de la colonia San Rafael, también en la capital, aunque pertenece a Grupo Walmart no hay advertencia sobre la restricción de productos de limpieza. Pero las toallitas húmedas y el Lysol también están agotados. El cloro solo está disponible de marca propia. 

En esta tienda, la única advertencia que se lee en letreros pegados en paredes y muros son las medidas de higiene extras que se están tomando: aseo diario con soluciones desinfectantes en zonas de mucho tráfico y alto contacto, y personas dedicado solo a limpieza de áreas claves. 

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“En días recientes, hemos observado un incremento en la afluencia de clientes a nuestras tiendas. Por esta razón, estamos enfocados a garantizar el abasto de productos”, asegura el letrero pegado en la puerta. Mientras que, en el acceso principal del supermercado, a un costado del estacionamiento, la tienda oferta papel de baño, que, aunque escasea, sí había en stock hasta ayer en la noche. 

En cuanto a Chedraui, en un recorrido por la sucursal de Eduardo Molina, en la alcaldía Gustavo A Madero, se constató que no hay letreros limitando las compras de productos de limpieza. Aunque sí había letreros con varias recomendaciones, como “venir a comprar solo una persona por familia”, “apoyar a personas de la tercera edad y grupos de riesgo, haciendo la compra por ellos”, “intentar pagar con tarjeta”, y “mantener un metro y medio de distancia entre clientes y colaboradores”. 

No obstante, existen reportes en redes sociales de usuarios que señalan que la tienda Chedraui ha implementado algunas restricciones de ventas de algunos productos, entre ellos el huevo. 

Restricciones en farmacias

En otro recorrido por farmacias de la capital también se constató restricciones en la compra de múltiples productos. 

Por ejemplo, en Farmacia San Pablo de la colonia Cuauhtémoc, se advierte desde la entrada que se reserva el derecho a limitar la venta de ciertos productos, “con el fin de beneficiar al mayor número de clientes”. 

De cubrebocas, solo se venderá por persona un máximo de 10 bolsas con cinco o 10 piezas; de gel antibacterial, solo tres en presentaciones de un litro o más; cinco piezas de medio a 750 mililitros, o hasta 10 botecitos de 50 a 450 mililitros. 

Y en productos vitamínicos, un máximo de tres piezas de la Línea Redoxon, Aderogyl, Emergen-C y Vitamina C Aurax (marca propia).

Sin embargo, tienen agotados cubrebocas, gel antibacterial y hasta alcohol líquido. Según contó un dependiente, desde la semana pasada empezó a escasear y esta semana, les llegan como 40 piezas al día, pero abren a las 7 de la mañana y alrededor de las 8 ya se les agotan.

En la Farmacia de Dios, en la sucursal de Reforma esquina con Varsovia, también tienen un letrero en la puerta de acceso que advierte que “ante esta situación extraordinaria (por el coronavirus)” limitará la venta de múltiples productos, principalmente el alcohol cutáneo, la vitamina C, el gel antibacterial, y los cubrebocas, que limita a 5 paquetes por persona. 

Mientras que en la Farmacia Benavides, que está ubicada a escasos metros de la Farmacia de Dios, también tiene restringida la venta de cubrebocas y de gel antibacterial, los productos más demandados desde hace varias semanas. 

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De hecho, en ninguna de las farmacias recorridas se encontró cubrebocas, ni gel antibacterial, ni guantes de látex. 

Supermercados no modifican sus horarios

Por otra parte, algunas publicaciones en redes sociales señalaron que las tiendas de Walmart en México cambiarían su horario de servicio. Sin embargo, Walmart aseguró que todas sus tiendas continuarán abiertas en su horario habitual.

En un comunicado, la empresa advirtió en su tienda en línea que ante la alta demanda de productos, “es probable que haya retrasos” y que su “nivel de servicio se vea afectado”. 

Como acciones específicas para hacer frente al COVID-19, Walmart México informó que han intensificado los esfuerzos de limpieza. También dijo que se enfocan en “garantizar el abasto de productos” en todas sus plataformas.

Y para “gestionar los suministros de la mejor forma”, Walmart invitó a sus consumidores a “ tener un consumo responsable racionando la mercancía que compran”. 

La empresa Soriana también compartió un comunicado con Animal Político en el que señala que ha tomado “medidas precautorias para evitar la propagación de cualquier virus”.

Dice que entre esas medidas están el fortalecimiento de los procedimientos de limpieza en los “principales puntos de contacto de las tiendas” y la “desinfección frecuente de carritos y canastas”. Soriana señala que continuará operando en el horario normal.  

Entre otras cosas, subraya que sus “colaboradores han sido instruidos en el correcto lavado de manos y uso continuo de antibacterial”. También señala que están “asegurando el continuo abasto de productos básicos para satisfacer las necesidades de consumo”. 

Respecto a los empacadores, explica que “todas las medidas preventivas y de limpieza, también aplican para los empacadores voluntarios que deseen seguir realizando dicha actividad. Aquellos que deseen no acudir a las tiendas a realizar la actividad de empacado hasta pasada la contingencia, se les respetará su lugar en la plantilla de empacadores”.

Además, Soriana anuncia que, “por seguridad y por salud”, a paritr de este 20 de marzo sus empacadores voluntarios mayores ya no estarán brindando el servicio de empacado.

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El polémico caso de Melissa Lucio, la primera latina que podría ser ejecutada en Texas por la muerte de su hija de dos años

Una nueva revisión de la evidencia podría evitar la ejecución, programada para el 27 de abril.
2 de abril, 2022
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Este 27 de abril, Melissa Lucio podría convertirse en la primera mujer latina en ser ejecutada en el estado de Texas.

En 2008, fue encontrada culpable por un jurado del condado de Cameron del asesinato de su hija de dos años, Mariah Elizabeth Álvarez.

En su momento, el jurado determinó que Melissa había “golpeado y torturado” a su hija hasta la muerte.

Sin embargo, ahora, después de que la mexicana-estadounidense haya pasado 14 años en la cárcel, sus abogados sostienen que una nueva revisión del material probatorio del caso demuestra que Melissa es inocente y que fue presionada para entregar una confesión bajo presión.

Para lograr que la ejecución se suspenda o, por lo menos, se aplace por 120 días más, la defensa de Melissa presentó una solicitud de clemencia ante la junta de perdones y fianzas de Texas.

La solicitud, que cuenta con el apoyo de más de 80 legisladores estatales tanto demócratas como republicanos y de cuatro de los miembros del jurado que sentenció a la mujer en su momento, deberá ser aprobada por la junta de perdones y por el gobernador Greg Abbott.

Los miembros del jurado que firmaron la solicitud de clemencia argumentaron que tenían “serias preocupaciones” de que se les hubiera ocultado información durante el juicio inicial, y aseguraron apoyar una reducción de los cargos.

Una vida “en la pobreza extrema”

Melissa Lucio con dos de sus hijos

Familia Lucio

“Éramos una gran familia y estábamos muy unidos”, le contó a BBC Mundo John Lucio, el hijo mayor de Melissa.

“Desde que ocurrió este accidente ha habido una gran división entre todos nosotros. Simplemente no ha sido lo mismo en estos últimos 15 años”.

En 2007, Melissa llevaba una vida difícil en el condado de Cameron, en Texas, con su esposo de entonces, Robert Antonio Álvarez, y sus 12 hijos.

En conversación con BBC Mundo, Sandra Babcock, una de las abogadas defensoras de Melissa, describió la situación de la familia como de “pobreza extrema”.

“Les cortaban la electricidad, se mudaron unas 26 veces en un periodo de cinco años. Incluso, durante un tiempo, el único acceso que tenían al agua era a través de la manguera de sus vecinos o la de la iglesia,” cuenta Babcock.

“Vivían en un tipo de pobreza que normalmente no se relaciona con personas viviendo en EU”.

“Un accidente”

Melissa Lucio

Familia Lucio

Según las declaraciones de Melissa a la policía, durante una de esas mudanzas, el 15 de febrero de 2007, la niña Mariah se quedó sin supervisión adulta mientras sus padres estaban ocupados.

En ese entonces, la familia vivía en un pequeño apartamento de dos habitaciones en el segundo piso de un edificio localizado en la ciudad de Harlingen.

Melissa explicó durante el interrogatorio que, cuando se dio cuenta que Mariah no estaba en el apartamento, salió a buscarla y la encontró llorando al pie de las escaleras, con algo de sangre en los dientes de abajo.

Sin embargo, al no encontrar otras heridas, Melissa continuó con las tareas del día.

Dos días después, el 17 de febrero, hacia las 7 de la tarde, el papá de la niña llamó al servicio de emergencias 911 porque Mariah no estaba respirando.

La pequeña de dos años se había quedado dormida en la cama de sus papás y nunca volvería a despertar.

El juicio contra Melissa

John Lucio en una manifestación a favor de la liberación de su madre.

John Lucio
John, el hijo mayor de Melissa, está actualmente dedicado a la defensa de su madre.

“Lo que vimos en el momento de su juicio es que hubo un afán de juzgar. Los fiscales y la policía asumieron que Melissa era culpable basándose en su presunción de cómo se ve una madre en duelo”, explicó la profesora Babcock.

“No se reconoció que Melissa estaba experimentando síntomas de su desorden traumático debido a que toda su vida fue víctima de abuso sexual infantil y violencia por parte de sus parejas”.

Momentos después de enterarse de la muerte de su hija, Melissa fue interrogada por cinco agentes de policía durante más de cinco horas, sin permitirle comer, beber o dormir: “La fastidiaron y la regañaron y le gritaron hasta que finalmente accedió a sus demandas y a la insistencia de que era culpable de hacerle daño a su hija”.

“Debió haber una investigación libre, exhaustiva, y eso no fue lo que pasó”, dijo la abogada.

A pesar de la presión de los agentes, durante el interrogatorio Melissa negó en más de 80 ocasiones distintas haber asesinado a su hija. El caso de los fiscales se basó en la confesión de la mujer tras el duro interrogatorio, en el testimonio de uno de los agentes, quien dijo que estaba “seguro” de que era culpable, y en las heridas que tenía el cuerpo de Mariah a la hora de su defunción.

Lo que es distinto hoy, cuenta la abogada, es que por primera vez desde que Melissa fue sentenciada, hubo una revisión científica de la evidencia: “Lo que hemos encontrado es que no hay fundamentos científicos para su condena”.

La revisión de la evidencia

Volante a favor de la liberación de Melissa Lucio.

freemelissalucio.org
El caso de Melissa Lucio fue objeto del documental de 2020 ‘El estado de Texas vs. Melissa’.

Lo que ha hecho la defensa de Melissa durante el proceso de apelación ha sido someter la evidencia del caso, que según argumenta Babcock no fue tenida en cuenta durante el juicio inicial, a una nueva revisión por parte de un grupo interdisciplinario de reconocidos expertos.

Y durante ese análisis, los expertos llegaron a conclusiones que dan una nueva lectura a los hechos.

Por ejemplo, para el reconocido patólogo forense Thomas Young, las heridas que presentaba el cuerpo de Mariah eran consistentes con una caída como la que Melissa le describió a los agentes de policía en su momento, debido a que la niña padecía de un raro trastorno de coagulación.

En la petición de clemencia, la defensa de Melissa también criticó fuertemente la metodología utilizada por la especialista forense Norma Jean Farley, quien durante el juicio testificó que la única causa posible del fallecimiento de Mariah era el abuso.

“La doctora Farley falló al no considerar la historia médica previa de Mariah, la cual incluía dificultad para caminar y caídas documentadas (causadas por un trastorno), al igual que una herida traumática cerebral anterior; información sobre el comportamiento de Mariah días antes de morir, incluyendo exceso de sueño y una pérdida de apetito, los cuales eran consistentes con trauma a la cabeza luego de una caída accidental”, argumentó la defensa en la solicitud.

Según el documento, la doctora Farley también falló al no tener en cuenta el trastorno de coagulación de Mariah durante sus testimonios.

BBC Mundo intentó comunicarse con la oficina de la doctora Farley sin éxito.

Según la defensa de Melissa, durante el juicio tampoco se llamó a testificar al psicólogo clínico John Pinkerman, quien revisó los videos de más de cinco horas del interrogatorio de la mujer y concluyó en ese momento que las características psicológicas de Melissa la hacían proclive a aceptar la culpa debido al estrés de la situación.

Y para Pinkerman, cuando Melissa admitió a los investigadores “ser responsable” a escasas horas de la muerte de su hija, parecía estar asumiendo responsabilidad por “la configuración entera del abuso y la negligencia médica por parte de la familia”, mas no por haber golpeado a su hija hasta la muerte.

Lo que salió mal

John Lucio

John Lucio

Babcock le dijo a BBC Mundo que el juicio de Melissa había tenido una infinidad de errores que se pudieron evitar.

“Melissa tenía un abogado nombrado por la corte porque ella no podía pagar su propia defensa y su abogado no estaba preparado”, aseguró la abogada.

“El jurado nunca vio la evidencia exculpatoria, en parte porque el abogado nunca sometió el caso de la fiscalía a una examinación profunda, y porque los fiscales mismos fueron perezosos y corruptos”.

La acusación de corrupción, argumentó la abogada, se refiere al hecho de que el fiscal encargado de la investigación fue sentenciado a 13 años de prisión por su responsabilidad en un esquema de sobornos en el sistema judicial de Texas. Sin embargo, esa condena no estuvo relacionada con el caso de Melissa.

“Yo creo que una de las razones por las cuales tantas personas están ofendidas es porque empiezas a pelar las capas y te das cuenta que es un caso de incompetencia de la defensa, es un caso de fiscales corruptos, es un caso de injusticias”, aseguró Babcock.

La desintegración de su familia

Melissa Lucio con su hijo John

John Lucio

En el momento del arresto de su madre, John tenía 17 años.

“Cuando todo esto ocurrió nuestra familia se dividió. Una prima de mi madre recibió la custodia de mis hermanos pequeños, algo que fue bueno porque cuando se graduaron del colegio, les fue muy bien en San Antonio, Texas”, cuenta John.

“Los grandes, que estábamos cerca a la mayoría de edad, fuimos los que perdimos. Ser el hijo mayor fue muy difícil, no solo por la responsabilidad sino porque quisiera volver a ver a nuestra familia junta”.

A sus 32 años de edad, John cuenta que lleva algo más de un año fuera de prisión, y que durante un tiempo, intentó organizar su vida: regresó a la escuela, empezó a correr maratones y triatlones.

“Pero cuando el 16 de enero recibí la fecha de la ejecución de mi madre, todo empezó a salir mal para mí. Todo se convirtió en ‘¿qué puedo hacer por mi madre?'”.

“Fue muy duro. No me podía concentrar. No he estado corriendo, no he estado entrenando, no he estado cumpliendo ninguno de los objetivos que tenía para este año. Y para volver a la escuela, voy a tener que ver cómo terminan las cosas con mi madre”.

John ha organizado varios plantones buscando que su madre sea liberada y dice que continuará luchando hasta el último momento.

“Yo no estoy aquí para estar gritando. Yo solo estoy aquí para hacer lo que pueda por mi madre. No quisiera tener que hacerlo, enfrentarme a esto, pero esto no solo me ha afectado a mí, sino a mis hermanos también”.


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