Día Mundial de Vida Silvestre: así salvan a 4 especies de la extinción
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Richard Barrett / WWF-UK

Día Mundial de la Vida Silvestre: estrategias para salvar a cuatro especies de la extinción

Una mirada al trabajo incansable de cuatro científicos que han dedicado sus carreras a la protección del jaguar, del oso de anteojos, la ballena azul y del lobo gris, todas especies en peligro debido a la cacería y pérdida de sus hábitats.
Richard Barrett / WWF-UK
Por Michelle Carrere / Mongabay Latam
3 de marzo, 2020
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El planeta se encuentra en emergencia climática. La ciencia ha asegurado que la velocidad con la que se deterioran los ecosistemas no tiene precedentes en la historia de la humanidad, además que el problema es de tal magnitud que un millón de las casi 8 millones de especies de animales y plantas que existen en el mundo están en peligro de desaparecer. Las tres cuartas partes del medio ambiente terrestre están deterioradas y aproximadamente el 66 % de los océanos ha sido alterado de manera significativa producto de las actividades humanas.

Lo irónico de este escenario es que el ser humano depende precisamente de ecosistemas estables y saludables para poder sobrevivir. Detener entonces la devastación del Planeta es urgente para asegurar nuestra propia existencia. Es por eso que este 2020 ha sido catalogado como un “Súper año” para la biodiversidad, en el que “tenemos una oportunidad real de doblar la curva de la pérdida de la naturaleza”, señala Inger Andersen, Directora Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Diversas reuniones se llevarán a cabo este 2020 para evaluar avances en los compromisos adoptados hasta ahora y acordar nuevos tratados para proteger ecosistemas que todavía se encuentran desatendidos como es el caso de altamar. Pero, además, este es un año clave, pues entra en vigencia el Acuerdo de París —firmado en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 21) en el 2015—, lo que significa que los países tendrán que demostrarle al mundo que los compromisos climáticos asumidos pueden evitar que la temperatura del planeta se eleve por sobre los 1,5°C respecto al período preindustrial.

De no lograrlo, el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, advirtió “un efecto dominó en cada gran desafío que enfrenta la humanidad, […] pérdida de vidas debido a emergencias climáticas” y un retraso drástico de la economía global.

En este contexto, el Día Mundial de la Vida Silvestre se celebra hoy bajo el lema “Garantizar el sostenimiento de la vida en la Tierra” y Mongabay Latam rescata cuatro esfuerzos científicos para salvar a cuatro especies de la extinción.

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Colombia: nuevos bosques para el oso de anteojos

Este animal (Tremarctos ornatus), catalogado como Vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), habita los bosques andinos, los bosques altoandinos y los páramos desde el oeste de Venezuela hasta el norte argentino. En Colombia, el 70% de la población vive en los Andes, en una zona donde los bosques se han reducido drásticamente. Esta situación genera un conflicto entre esta especie y los productores ganaderos de la zona, pues cuando hoy uno de sus animales es atacado, asumen que son los osos los responsables, explica el científico Mauricio Vela. Esto constituye una amenaza importante para la supervivencia de los osos.

“Hay una creencia errónea entre campesinos y ganaderos que piensan que los osos atacan a los animales domésticos”, dice Vela. Sin embargo, el experto asegura que del 100% de los casos, “el 99% no son ataques reales sino por los hábitos carroñeros del oso”. Es decir, los osos suelen alimentarse de la presa cuando esta ya está muerta, pero cuando el campesino llega a “revisar el ganado ve al oso comiéndosela y cree que es el atacante”, precisa el investigador.

 

Para enfrentar este y otros problemas surge el proyecto ‘Conservamos la Vida’, una alianza público privada entre la Fundación Grupo Argos, Parques Nacionales Naturales de Colombia y WCS Colombia que se desarrolla, desde hace cinco años, en la zona cafetera situada en los alrededores del Parque Nacional Natural Tatamá. A través de acuerdos de conservación, el proyecto promueve que algunas áreas destinadas al cultivo de café sean liberadas, para permitir así que el bosque se recupere. A cambio, el proyecto compensa a los productores con el mejoramiento de su sistema productivo.

“Les decimos: ‘a cambio de que usted me libere tres de las 10 hectáreas que tiene, yo le ayudo a mejorar la producción en las otras siete’ ”, explica Vela. Esto puede ser a través del mejoramiento del suelo, instalaciones dentro de las fincas para poder cosechar el café, beneficiaderos de café u otras necesidades del productor. Al final, “el café por ser sustentable con el oso de anteojos genera un valor agregado por lo que el producto puede ser vendido a un mejor precio”, explica Vela.

El científico trabaja además en una segunda investigación público-privada que involucra al Parque Nacional Natural Chingaza, ubicado muy cerca de Bogotá, y a los productores ganaderos de la zona. Ahí, los científicos han identificado que el conflicto se da por el número de días que el campesino deja solo al ganado sin supervisión humana, debido a la lejanía de las fincas. Esto hace que los índices de conflicto aumenten porque mientras los animales no son vigilados, “el ganado se puede desbarrancar o morir por diferentes causas incluyendo la depredación por pumas, por ejemplo”, dice Vela. Para reducir el conflicto, los investigadores trabajan con los campesinos para que la supervisión de las fincas pueda ser mayor y más constante.

Ambos ejemplos demuestran que “la conservación va a amarrada al mejoramiento de la producción de las zonas rurales”, dice el científico. “Si conservo vivo mejor, vivo bien”, concluye.

Perú: hotspot de jaguares en Tambopata

De acuerdo con la organización Panthera, los jaguares (Panthera Onca) han desaparecido en un 40 % de su rango histórico en el continente y, según datos científicos publicados en marzo de 2018, se estima que la población mundial bordea hoy los 173 000 ejemplares. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ubica a la especie en la categoría de Casi Amenazada aunque científicos aseguran que existe la posibilidad de que pase a considerarse Amenazada.

El hábitat del jaguar se ha perdido por el avance de la agricultura y otros usos del suelo, sin contar el impacto significativo que generan las mafias que persiguen a estos felinos para comercializar ilegalmente diferentes partes de su cuerpo y el acoso de los productores ganaderos que consideran a la especie un peligro para sus animales.

Al interior de la Reserva Nacional Tambopata, en la Amazonía peruana, más de 100 cámaras trampa monitorean una zona de 200 kilómetros cuadrados con el principal objetivo de estimar la población de jaguares, saber si está va en ascenso o descenso, si existen crías y calcular el tiempo que estas permanecen con sus madres.

Esta iniciativa, llamada Amazoncam, una de las más importantes del proyecto Wired Amazon de la empresa Rainforest Expedition, comenzó en 2016 y a la fecha ha logrado identificar 24 de estos animales, es decir, 12 jaguares por cada 100 kilómetros cuadrados. Esto representa “una población grande y estable”, asegura Adrian Avellaneda, coordinador de Wired Amazon.  De hecho, es posible decir que se trata del lugar “con la mayor abundancia de jaguares de la Amazonía”, agrega el biólogo, tomando en cuenta que en el Pantanal, en Brasil, que ocupaba esta posición de liderazgo, “se estima que viven entre 6 a 8 jaguares por cada 100 kilómetros cuadrados”, dice el científico.

Cada tres meses, Avellaneda y otros integrantes del equipo de investigación se internan en la selva para recoger las tarjetas de memoria y cambiar las baterías de las cámaras trampa instaladas cada dos kilómetros.

Avellaneda asegura que la primera parte del proyecto, que corresponde a establecer la cantidad de jaguares que existen en el área, ya está prácticamente concluida aunque la población todavía podría subir a 25 o 26 individuos. Ahora, lo que sigue es sumar nuevos datos relacionados a la dinámica poblacional, el tiempo de vida de un jaguar, la tasa de nacimiento anual de estos felinos, así como la inmigración y emigración de una población.

México: el lobo gris regresa de la extinción

Hace más de 40 años nació en Estados Unidos una iniciativa científica que buscaba regresar al lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) al sur del país, a un lugar donde esta especie se había extinguido. Como en México aún quedaban ciertas poblaciones pequeñas, se capturaron algunos animales para que, tras reproducirlos en cautiverio, pudieran ser reinsertados en sus lugares de origen.

Cuando los científicos lograron tener 250 ejemplares en cautiverio, comenzaron a liberarlos en los estados de Arizona y Nuevo México. Corría 1998 y una década después, el 11 octubre del 2011, empezaron a hacer lo mismo en México. Dos años más tarde, en 2013, nacieron las primeras camadas en la vida silvestre mexicana y hasta ahora son 20 los cachorros que han nacido en la naturaleza, aunque no todos han sobrevivido.

“Ahora mismo hay entre 35 y 40 lobos viviendo de manera silvestre y en EE.UU. la población silvestre está en 150 animales, es decir, entre los dos países hay 200 lobos”,  asegura Jorge Servín, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana y precursor del programa de recuperación de la especie en México.

Además, existen entre 300 y 350 animales en cautiverio repartidos en los 55 lugares de reproducción a lo largo de los ocho a diez mil kilómetros que separan el zoológico de Chicago, en EE.UU., del zoológico de Puebla, en México.

Servín asegura que el éxito del programa se debe en gran parte a que este ha sido flexible a lo largo de los años. “Los conceptos de protección, conservación y reintroducción han cambiado mucho”, dice el experto y añade que “el programa ha sabido adaptarse a esos cambios, a las circunstancias de ambos países y a las diferencias en las legislaciones ambientales”.

Una de las buenas decisiones, asegura el científico, “fue que todos los lobos se debían de tratar como una sola población, independientemente de los lugares donde estén en cautiverio”. Por ello, cada año los expertos que trabajan en el programa se dan cita en una reunión binacional para tomar decisiones respecto de cuántos ejemplares se liberarán, dónde se liberarán o cuántas reproducciones en cautiverio se realizarán. Asimismo se toman decisiones respecto al intercambio de animales entre recintos para alejarlos de la endogamia y así reproducir animales que sean genéticamente capaces de reproducirse con éxito en la vida silvestre.

A finales de 2019, cambió la categoría de riesgo del lobo gris mexicano: pasó de ser considerado Extinto a estar En Peligro. El objetivo del grupo, indica Servín, es continuar con la recuperación de la especie para que en 30 años más, la especie esté fuera de peligro y las poblaciones sean autosostenibles…

Lee la nota completa en Mongabay Latam

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'Hará más mal que bien’: los peligros de apresurar la vacuna contra la COVID

La FDA adelantó que podría aprobar el uso de emergencia de una vacuna contra la COVID antes de que terminen los ensayos clínicos, pero varios expertos advierten que esto sería un "grave error".
Getty Images
4 de septiembre, 2020
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El jefe de la Administración de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), Stephen Hahn, adelantó que podría aprobar el uso de emergencia de una vacuna contra el coronavirus antes de que terminen los ensayos clínicos, algo sobre lo que varios expertos han advertido, tildándolo de “grave error”.

En una entrevista ofrecida al medio británico The Financial Times y publicada el domingo, Hahn insistió en que, de tomarse, la decisión será “científica, médica y basada en datos”, y no una respuesta política a las presiones del gobierno estadounidense para que se apruebe una vacuna.

A finales de agosto, el presidente Donald Trump acusó a la FDA de “retrasar” la aprobación de la vacuna hasta después del 3 de noviembre, fecha en la que los votantes acudirá a las urnas para decidir quién gobernará el país durante los próximos cuatro años.

De darle luz verde antes de terminar la fase 3 de los ensayos clínicos, EE.UU. se convertirá en el tercer país en aplicar la polémica medida, después de que Rusia y China lo hicieran en agosto.

Cuando el 11 del pasado mes las autoridades rusas registraron su vacuna Sputnik V, asegurando que había demostrado ser “altamente efectiva y segura”, científicos en todo el mundo y la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) acogieron con escepticismo.

Días después, el 20 de agosto, Moscú anunció que iniciaría las pruebas clínicas en 40.000 voluntarios en distintos países.

Vacuna contra el coronavirus.

Getty Images
Rusia y China han aprobado vacunas contra el coronavirus sin culminar la fase 3 de los ensayos clínicos.

La fase 3 de los ensayos clínicos suele considerarse la más crucial, pues es la etapa en la que los investigadores tratan de ver cuán eficaz y segura es la vacuna probándola en decenas de miles de personas.

“En otras palabras, se busca la reducción real de los casos de la enfermedad en el número de personas que fueron vacunadas comparado con el mismo número de sujetos que no recibieron la vacuna”, le explicó hace semanas el doctor Ian Jones, profesor de Virología de la Universidad de Reading en Reino Unido, a BBC Mundo.

Si bien en las etapas previas también se evalúa el desempeño y la seguridad del producto, la fase 3 es la que “realmente te dice que la vacuna es capaz de prevenir que ocurra la infección”, según el virólogo británico.

“Falsas esperanzas”

Pero quizás el lado más peligroso de aprobar una vacuna antes de culminar todos los ensayos clínicos son sus posibles consecuencias.

Mijail Murashko.

Getty Images
El ministro de Salud ruso ha desestimado las preocupaciones y dudas que genera el programa de vacunas Sputnik V.

En conversación con BBC Mundo, Jones explica que hay varios problemas asociados con que la vacuna sea aprobada demasiado pronto.

Lo primero es que podría generar falsas esperanzas: puede que la gente se apresure a ponerse la vacuna “cuando en realidad tal vez no sea la mejor vacuna, sino la primera que está disponible“.

“Esto causaría decepción en los individuos que se inmunizaron”, añade.

Según el experto, una vacuna que no funcione tan bien como debería podría extender la idea de que (la vacuna en general, todas las que se están desarrollando contra la COVID-19) es ineficiente y suscitar desconfianza dentro de la población. “Al final, una vacuna apresurada hará más mal que bien”.

“Simplemente le quitaría valor a todas las demás vacunas. Y le daría alas al lobby antivacunas, que se aprovechará de cualquier desliz. Es perjudicial para todo el mundo“.

Más difícil ponerle fin a la pandemia

Este lunes, la científica en jefa de la OMS, Soumya Swaminathan, se unió a las advertencias de la comunidad de expertos y aseguró que autorizar una vacuna demasiado pronto y con pocos datos podría tener una variedad de consecuencias negativas.

Vacuna contra el coronavirus.

Reuters
La fase 3 de los ensayos clínicos es frecuentemente considerada como la más crucial, pero la Administración de Alimentación y Medicamentos de Estados Unidos está considerando saltársela.

“En primer lugar, hará que sea muy difícil continuar con los ensayos clínicos aleatorios”, dijo.

“Y en segundo lugar, existe el riesgo de que se introduzca una vacuna que no se haya estudiado de manera adecuada y que podría resultar que es poco eficaz y no cumple con el trabajo de ponerle fin a esta pandemia o, peor aún, que tenga un perfil de seguridad inaceptable”.

Para que una vacuna sea aprobada por la FDA, se debe haber demostrado que es segura y eficaz en función de los datos recopilados tras ser probada en miles de voluntarios.

Es un proceso de verificación que puede durar meses.

Swaminathan agregó que la aprobación del uso de emergencia de una vacuna debe realizarse “con mucha seriedad”, particularmente porque se trata de una decisión que “podría provocar efectos secundarios adversos” en algunas partes de la población.

Un pequeño riesgo de mutación

La confianza de la gente en una campaña de vacunación es crucial, por lo que aprobar una vacuna antes de que culminen todos los ensayos clínicos podría además limitar el número de personas que se dejarían inyectar.

Una niña recibiendo una vacuna.

Getty Images
Ian Jones, profesor de Virología de la Universidad de Reading, dice el objetivo es tener una vacuna que nos inmunice completamente y no una que funcione a medias.

“Se trata de una preocupación muy seria, subraya.

“Si la gente piensa que la primera vacuna en ser lanzada lo ha sido por el simple hecho de ser la primera (en desarrollarse), pero no es necesariamente la mejor, podrían considerar que no vale la pena aplicársela, lo que llevaría a no querer ser inmunizados”, prosigue.

“Pero el peligro es que no querrían inmunizarse con una vacuna que funcione mejor y que podría venir después, y eso haría que el virus siga circulando”.

Jones considera poco probable que la vacuna no funcione del todo debido a las pruebas que ya se han hecho.

Pero otro riesgo, según explica, es que el virus podría transformarse y evitar la respuesta inmune generada por la vacuna aprobada con apuro, mutar en una forma ligeramente diferente, que ninguna de las vacunas podría combatir.

“No queremos una vacuna que funcione a medias”

Sin embargo, él no cree que las preocupaciones deban centrarse en cuán segura es la vacuna, sino en su eficacia.

El virus junto a una inyección.

Getty Images
Soumya Swaminathan advierte que aprobar una vacuna sin finalizar todos los ensayos clínicos podría provocar efectos secundarios adversos en algunas partes de la población.

“No queremos una vacuna que funcione a medias, queremos una que nos inmunice completamente”.

“En realidad, pienso que todas las vacunas que están siendo probadas en la actualidad son bastante seguras y probablemente no le causarán ningún daño a quien las reciba. Pero cuando apruebas una vacuna que funciona mal, estás fijando expectativas sumamente bajas, y lo que venga después no tendrá la obligación de ser mejor”.

“Estarías abriéndole paso a una serie de genéricos que también van a funcionar mal“.

Para este virólogo británico esto es algo que se debe evitar, y para hacerlo la fase 3 del proceso debe ser culminada, probando la vacuna “en tanta gente como sea posible, para así conocer su resultado habitual con una dosis habitual“.

“Tomar atajos para lograr vacunas no es exactamente una buena idea. Sería un grave error”, concluye.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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