¿Qué hacer si se siente angustia o depresión en esta crisis?
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¿Qué hacer si se siente angustia, depresión o si se están cayendo en consumo de sustancias en esta crisis?

Ante los efectos en la salud mental provocados por la pandemia de COVID-19, aquí algunas instituciones y líneas telefónicas de ayuda
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11 de abril, 2020
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La incertidumbre frente a lo que va a pasar, el confinamiento y la situación general de estrés por el riesgo a la salud y la economía que implica la pandemia de COVID-19 pueden afectar la salud mental, aquí algunas instituciones y líneas telefónicas a las que se puede acudir en busca de ayuda.

“A todos los que tienen un amigo o un compañero de trabajo que está consumiendo más alcohol, a quienes no pueden dormir, que no saben por qué pero despiertan a la media noche, que están comiendo un poco más, que están preocupados porque no pueden ver a los abuelos, a quienes tienen miedo o episodios depresivos, queremos decirles que hay toda una red de instituciones y servicios donde pueden encontrar orientación y apoyo para atender la salud mental en este periodo de epidemia”, señaló Jorge González Olvera, director general de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic).

Durante la conferencia vespertina sobre coronavirus de este viernes, detalló cuál es la red de servicios que existen para atender la salud mental y los problemas relacionados con el consumo de sustancias.

Hay 38 hospitales psiquiátricos a lo largo del país, precisó González Olvera, 51 centros integrales de salud mental, 338 centros de atención primaria para adicciones, que se han convertido en centros que atienden salud mental para apoyar en esta situación de estrés y angustia relacionada con la pandemia, y 116 centros de integración juvenil, todos con personal capacitado.

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Todos funcionan como módulos de información, ofrecen talleres y conferencias, y ahora que no se pueden hacer reuniones están dando información vía centros de atención telefónica o de centros de contacto a través de redes sociales, con intervenciones para dejar de fumar, para atender a consumidores de sustancias, así como a personas con conductas adictivas como la ludopatía.

En todos estos centros se hace intervención en crisis, en emergencias y se deriva a quién lo requiera a otros centros especializados, en violencia, en salud sexual, en embarazo adolescente.

Como parte de la estrategia para cuidar la salud mental de la población en este periodo se dará atención a quienes se encuentran en aislamiento domiciliario a través de las líneas telefónicas, como la Línea de la Vida (800 911 2000), la de la Unidad de Inteligencia Epidemiológica Sanitaria (800 0044 800), Locatel (56 58 1111), Línea UNAM (50 25 0855) y Centros de Integración Juvenil 52 12 1212 o vía WhatsApp al 55 4555 1212).

Es importante recordar, enfatizó, el director de Conadic, que todas las personas que enfrenten un problema de salud mental o una respuesta de estrés o de angustia frente a la situación cambiante e incierta por la epidemia de COVID, o las personas que enfrenten un problema de consumo de sustancias, todos tienen derecho a contar con atención a la salud.

Gady Zabicky Sirot, titular de Conadic, aseguró que hay grupos vulnerables con los que se debe tener más cuidado en esta cuarentena, las personas con discapacidad, las personas con transtorno mental, quienes tienen consumo de sustancias, y no es solo con los consumidores problemáticos (que son el 19% de la población) sino con todos, porque el 75% de la población consume alcohol regularmente.

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“Hacemos un llamado a la mesura para el consumo responsable en el hogar, porque el exceso puede conducir a otros problemas de violencia, de no tener la capacidad para responder de forma adecuada a una emergencia como esta ”

Ademas, prosiguió, “todas las personas que son usuarias, ya sea de tabaco, de cannabis, de otras sustancias que se fuman, de los vaporizadores, es muy importante que en este momento consideren que estas conductas, si bien no son responsables causalmente del problema, sí son factores de riesgo”.

Por su parte, Juan Manuel Quijada Gaytán, director general de los Servicios de Atención Psiquiátrica de la Secretaría de Salud, precisó que para mantener la salud mental en este periodo de epidemia y confinamiento hay que tener hábitos saludables para reforzar la salud física y mental.

Entre estos está: seguir una rutina, expresar sentimientos, tomar tiempo a solas, reconocer lo positivo, buscar soluciones, promover conductas positivas, tener una alimentación saludable, descansar, hidratarse, hacer actividad física e intentar practicar ejercicios de relajación, como respirar profundo.

A los niños, niñas y adolescentes hay que reconocerles que se estén quedando en casa, es difícil no ver a sus amigos, no salir a jugar en el parque, no estar en sus actividades cotidianas, como la escuela, no ver a sus abuelos.

“Queremos decirles a los niños que jueguen mucho, que sean respetuosos y que obedezcan a papá y a mamá, y a los adultos que están en casa. A los adolescentes les pedimos tranquilidad, les pedimos que lean, que vean la televisión un momento, que hagan ejercicio y que contribuyan al bienestar dentro de casa”, expresó Quijada Gaytán.

A los menores, agregó, hay que decirles que si tienen un problema lo comenten con sus padres, con los adultos que están en casa, que expresen sus emociones, pregunten sus dudas, que no tengan temor de preguntar y de platicar con ellos, porque siempre va a haber alguien que los pueda escuchar.

Respecto al personal de salud, coincidieron es que están en una situación de riesgo y vulnerabilidad. Zabicky Sirot afirmó que el personal de salud precisa un cuidado prioritario y llamó a no creer que son super héroes.

“Quiero decir que los personales de salud somos personas vulnerables, no somos superhéroes, no nos sentimos héroes, vivimos en un estado de solidaridad necesaria. ¿quiénes somos estos servidores de salud? Somos madres, somos padres, somos gente igual que ustedes, que estamos en la misma preocupación y la misma angustia”.

Para cuidarlos a ellos, precisaron, se están desarrollando diversas estrategias de atención a la salud mental, pero pidieron a la población ser solidarios, apoyarlos y evitar cualquier tipo de agresión a quienes están en la primera línea de batalla frente al COVID.

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Ómicron: ¿es realmente tan peligrosa la nueva variante del COVID?

La detección de una nueva variante del SARS-CoV-2 ha disparado una vez más las alertas a escala mundial, pero ¿qué tan preocupados debemos estar y cómo cambia eso la estrategia contra la pandemia?
29 de noviembre, 2021
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La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial.

Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es “la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha”. La OMS la ha elevado a la categoría de “variante preocupante” y la ha designado con la letra griega ómicron.

Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.

La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.

Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).

Esta acumulación de mutaciones con efectos conocidos ya es motivo de interés y preocupación, pero todavía se tienen que realizar los experimentos adecuados para demostrar sus efectos cuando se encuentran simultáneamente.

Gráfico de la mutación.

BBC

Los efectos de dos mutaciones no son siempre aditivos y las interacciones (epistasias en lenguaje técnico) pueden ser tanto en sentido positivo (aumentando el efecto de cada una) como negativo (disminuyéndolo).

Hasta que no dispongamos de resultados de laboratorio y de datos epidemiológicos y de vigilancia genómica que nos demuestren una mayor transmisibilidad o mayores posibilidades de escape frente a la respuesta inmunitaria no es razonable pasar de vigilancia a alerta o, menos aún, a alarma.

La razón esgrimida por la OMS para declararla como VOC es que puede estar asociada a un mayor riesgo de infección, si bien no hay todavía información pública que respalde esta afirmación.

Vigilancia genómica sudafricana

Sin embargo, las señales de alerta se han disparado debido al rápido aumento de casos detectados en Sudáfrica con esta variante. No es extraño que una nueva variante se detecte en este país, uno de los que tiene mejor sistema de vigilancia genómica del SARS-CoV-2 y en el que, como en casi todos los países del continente africano, la vacunación no ha progresado de la misma forma.

Una mujer con mascarilla trabaja en el laboratorio de la empresa de biotecnología Afrigen, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 5 de octubre de 2021

Getty Images
Sudáfrica cuenta con uno de los mejores sistemas de vigilancia del virus que produce la covid-19.

Gracias a su vigilancia, rápidamente se obtuvo la secuencia del virus responsable de un brote de covid-19 observado en la provincia de Gauteng, en un momento con una incidencia acumulada muy baja de la infección (alrededor de 10 casos por 100.000 habitantes).

En esas circunstancias, cualquier variante asociada a un brote alcanza rápidamente una alta frecuencia relativa, lo que puede indicar una mayor transmisibilidad pero también que crece donde apenas había nada.

Si la principal causa de alarma es la transmisibilidad, otras propiedades asociadas a mutaciones en la espícula no dejan mucho lugar a la tranquilidad, como hemos indicado previamente. De nuevo nos planteamos la pregunta de cómo surge un virus con tantas mutaciones.

La respuesta no es definitiva, pero la principal sospecha es que ha evolucionado en un paciente con un sistema inmunitario debilitado infectado durante un periodo prolongado de tiempo, al cabo del cual se ha transmitido a otras personas en una cadena que nos es desconocida por ahora.

¿Qué podemos hacer frente a una nueva variante de preocupación?

Personas con mascarillas caminan por un centro comercial en España

Getty Images
Varios países ha vuelto a imponer el uso obligatorio de mascarillas y distanciamiento social.

Por el momento, tenemos las mismas herramientas que contra las demás: vacunar, usar mascarillas, mantener distancias, ventilar los recintos cerrados, es decir, reducir al máximo la exposición y circulación del virus, aumentar la población inmunizada en todos los países del planeta, limitando las oportunidades de que aparezcan nuevas mutaciones en el virus.

Aunque pensábamos que tras la variante delta sería difícil que aparecieran variantes de preocupación, la variante ómicron nos ha vuelto a sorprender.

Con independencia de que tenga o no las graves consecuencias que justifican su declaración como VOC, es evidente que la evolución del SARS-CoV-2 puede seguir deparando sorpresas. Cuanto antes reduzcamos esas posibilidades, mejor para todos.

*Fernando González Candelas es Catedrático de Genética. Responsable Unidad Mixta de Investigación “Infección y Salud Pública” FISABIO-Universitat de València. Su artículo original se publicó en The Conversation.


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