El opaco Censo del Bienestar, la base para dar apoyos por COVID-19
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Censo del Bienestar: opacidad en registros y costos, y ahora la base para apoyos por COVID-19

La Coordinación de Programas para el Desarrollo en Presidencia ha rechazado entregar información sobre este ejercicio; mientras la Secretaría de Bienestar insiste en que solo esa Coordinación tiene información oficial.
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27 de abril, 2020
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El gobierno federal anunció que se utilizará el Censo del Bienestar para entregar créditos y apoyos durante la contingencia provocada por el COVID-19, pero a la fecha de este ejercicio que se realizó entre 2018 y 2019 no hay datos oficiales: no se conoce cuánto costó, a quiénes censó, o detalles de las personas registradas. 

La Coordinación de Programas para el Desarrollo de la Oficina de la Presidencia, a cargo del Censo, ha rechazado tener información; mientras que la Secretaría del Bienestar insiste en respuestas vía transparencia que solo esa coordinación tiene datos oficiales. 

Según el presidente Andrés Manuel López Obrador para realizar el censo se fue a las zonas más pobres del país. Gabriel García Hernández, coordinador general de programas para el desarrollo de la oficina de Presidencia, explicó el pasado 23 de abril que el censo “fue un trabajo que se hizo inmediatamente que empezó la transición de gobierno, duró seis meses con 20 días”.

Explicó que se visitó 300 mil localidades y colonias del país y “se entrevistaron a 30 millones de personas”. 

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El funcionario agregó sobre este ejercicio que “la transparencia es la mejor amiga de la honestidad, de hecho siempre van de la mano. Lo primero es que se van a poner a disposición y ya están publicados todos los padrones de quienes reciben y eso da un primer nivel de transparencia”.

Pese a ello, no existen datos públicos oficiales que permitan realizar ese ejercicio de transparencia y conocer quiénes fueron las personas censadas, cuáles fueron los resultados del Censo del Bienestar o con qué metodología se realizó. 

Aunque García Hernández reconoció en conferencia de prensa ese 23 de abril que es responsable del Censo del Bienestar, en solicitudes de información vía transparencia hechas por Animal Político, la oficina de la Coordinación de Programas que dirige rechazó tener cualquier dato vinculado a este ejercicio. 

En enero y febrero de 2020, la Coordinación General de Programas para el Desarrollo dijo que no contaba con información sobre: “cuántas personas habían sido censadas, de qué localidades, municipios y estados; información sobre sexo, edad y ocupación de las personas censadas; o recursos ejercidos para implementar el Censo del Bienestar”. 

La respuesta de la oficina de Gabriel García Hernández fue que no contaba con una estructura operativa a su cargo dado que no se había emitido el nuevo Reglamento Interior de la Oficinal de la Presidencia y dirigió la solicitud hacia la Secretaría del Bienestar, diciendo que a esa instancia le corresponde “integrar, mantener y actualizar un sistema de información con los padrones de beneficiarios de programas sociales de la Administración Pública Federal”. 

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Pero aún la Secretaría de Bienestar rechazó tener información sobre el Censo del Bienestar. 

El 17 de enero de 2020 dijo que la única información disponible es que “con fecha de corte al mes de abril han sido censadas 21 millones 327 mil 846 personas, a nivel nacional”. 

“No se cuenta con otra información de sexo, edad, ocupación u otros” sobre las personas censadas; tampoco sobre recursos públicos ejercidos o partidas presupuestales y objetos del gasto de las partidas de las que provinieron los recursos, respondieron a solicitudes de información.

La Secretaría del Bienestar y la Coordinación General de Programas para el Desarrollo indicaron que para conocer los recursos públicos ejercidos en este ejercicio era necesario consultar a la Secretaría de Hacienda. 

Hacienda respondió vía transparencia que no contaba con información y dijo que “el artículo 4 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria señala que los ejecutores del gasto son los encargados de rendir cuentas por la administración de los recursos públicos”. En este caso, señaló a las instancias de gobierno que ya habían rechazado entregar los datos públicos. 

En marzo de 2020, el Instituto Nacional de Transparencia Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) admitió el recurso de revisión ante la negativa del gobierno federal de entregar datos sobre el Censo del Bienestar. 

El INAI, bajo la ponencia del entonces comisionado Joel Salas, determinó que existía información pública suficiente para determinar que el gobierno federal ha estado “registrando a la sociedad a diversos programas a través del Censo del Bienestar” y, por tanto, debe contar con información pública al respecto que merece ser transparentada. 

Y no solo eso, la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal señala que el gobierno federal cuenta en las entidades con las “Delegaciones de Programas para el Desarrollo” que tienen a su cargo “la coordinación e implementación de planes, programas y acciones para el desarrollo”, en este caso, como ha dicho en múltiples ocasiones el presidente López Obrador, a través del Censo del Bienestar. 

La misma Ley indica que esto ocurrirá a través de los lineamientos que emitan la Secretaría del Bienestar y la Coordinación General de Programas para el Desarrollo de la Oficinal de la Presidencia. 

Incluso, la ley señala que las Delegaciones de Programas para el Desarrollo estarán adscritas a la Secretaría del Bienestar, pero sus titulares serán designados a propuesta de la Coordinación General de Programas para el Desarrollo, que ha estado a cargo por instrucción del presidente López Obrador. 

Cada una de las Delegaciones de Programas para el Desarrollo en los estados del país respondió a solicitudes de información tras el recurso de revisión interpuesto por Animal Político. 

Todas las Delegaciones rechazaron tener cualquier información sobre el Censo del Bienestar o las operaciones de los llamados Servidores de la Nación —identificados así a quienes, según el gobierno federal, levantaron el censo—. 

Lo que sí dijeron todas las Delegaciones, en respuestas separadas entregadas vía transparencia, es que la información disponible del Censo del Bienestar corresponde a las Unidades de Coordinación de delegaciones que reportan a la Coordinación General de Programas para el Desarrollo de la Oficina de la Presidencia, instancia a cargo del Censo del Bienestar. 

Las mismas Delegaciones remitieron a las Unidades que reportan a la oficina de Gabriel García Hernández en Presidencia, que ha negado contar con estructura operativa para llevar a cabo el Censo  y, por tanto, ha rechazado transparentar cualquier información de este ejercicio.

El pasado 23 de abril, Gabriel García Hernández habló de transparencia para el Censo del Bienestar, pero no es la primera vez que se hace esa promesa. 

En febrero de 2019 el presidente López Obrador dijo: “Llevamos un censo realizado para beneficiarios de los programas sociales que alcanza a 24 millones de personas. Los padrones se van a hacer públicos, se van a transparentar para que todos los mexicanos sepan a quién se está apoyando, a quién se les está entregando una beca, un crédito; un apoyo por ser adulto mayor, por ser una persona con discapacidad. Todo se va a transparentar. Estamos en ese proceso”.

Con la emergencia por COVID-19, el gobierno federal insiste en que el Censo del Bienestar será la base para repartir apoyos, aunque a la fecha, no se conocen datos sobre este ejercicio, cómo se realizó, cuánto costó o quienes son las personas inscritas.

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Qué es el síndrome VIP y por qué médicos temen que pueda perjudicar a Trump contra el COVID

La combinación de fármacos que le están suministrando y su rápida salida del hospital ha hecho que muchos se cuestionen si no estamos lo que en literatura médica se conoce como el "síndrome VIP".
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6 de octubre, 2020
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De anticuerpos monoclonales a aspirina, de esteroides a melatonina, de medicamentos experimentales a vitamina D o zinc.

Desde que en la madrugada del viernes anunció que había dado positivo de covid-19, el presidente Donald Trump ha recibido una combinación de tratamientos que no todos los pacientes de coronavirus suelen recibir en el país, según han confirmado sus propios médicos.

El doctor de la Casa Blanca, Sean P. Conley, hizo saber que desde el viernes el mandatario había recibido una dosis única de Regeneron, un coctel de anticuerpos experimental.

Conley confirmó, además, que el mandatario estaba tomando otros suplementos, que incluían vitaminas, hormonas e incluso, antiácidos.

Un poco más tarde, en la misma noche del viernes, luego de que el mandatario fuera trasladado al hospital, el médico de la Casa Blanca anunció en un comunicado que Trump había comenzado con otro tratamiento experimental que le sería administrado por cinco días.

“Hemos elegido iniciar el tratamiento con remdesivir. Ha completado su primera dosis y está descansando cómodamente”, indicó.

El domingo, en una conferencia de prensa, luego de reconocer que el presidente había sufrido dos episodios de caída en los niveles de oxígeno en sangre, el equipo médico anunció que el presidente comenzó otro tratamiento con dexametasona,un esteroide que generalmente se reserva a casos delicados y en periodos avanzados de la enfermedad.

Ante la confusión en los reportes oficiales sobre la salud del presidente, varios expertos han señalado que la amplitud del tratamiento suministrado indicaría que su estado es más crítico de lo que la Casa Blanca o sus médicos han reconocido.

Mientras, otros hacen hincapié en que tiene que ver con lo que en la literatura médica se conoce como el “síndrome VIP”.

Es lo ocurre cuando una persona muy importante (VIP) es admitida en un centro de atención médica y su relevancia pública afecta las decisiones sobre la atención médica, tal como se explica en la revista especializada Chest Journal, del Colegio Estadounidense de Cirujanos del Tórax.

Según una serie de estudios médicos, por ello pasaron varios famosos, desde Prince, Michael Jackson o Steve Jobs.

Y aunque no hay ninguna evidencia sólida de que el de Trump es uno de esos casos, son varias voces expertas las que advierten de que debería ser algo a evitar.

trump

AFP
Trump salió en la tarde del domingo a saludar a un grupo de seguidores que estaba en las afueras del hospital.

El hecho de que el domingo el presidente decidiera salir a saludar a sus partidarios que se habían congregado fuera del centro de salud, algo impensable para cualquier paciente con coronavirus hospitalizado, también hizo que muchos se cuestionaran si es su cargo el que está influyendo en las decisiones médicas.

Los comentarios del estilo se multiplicaron en la tarde del lunes, luego de que el equipo médico anunciara que el presidente sería dado de alta y regresaría a la Casa Blanca.

¿Pero qué consiste realmente el “síndrome VIP” y cuáles han sido alguno de los casos más relevantes?

El síndrome VIP

El término fue acuñado a inicios de la década de 1960 por el doctor Walter Weintraub, quien estudió a través de la historia cómo “el tratamiento de un hombre influyente puede ser extremadamente peligroso tanto para el paciente como para el médico”.

Weintraub recurrió a casos célebres como el del rey Jorge III de Inglaterra, a quien le administraron una cuestionable dosis de remedios para su locura, o el rey Luis II de Baviera, quien también recibió una dudosa atención psiquiátrica.

Pero de acuerdo con un artículo sobre el tema del doctor Jay Block, de la Universidad de Florida, el término comenzó a utilizarse más en las décadas siguientes, a medida que sucedieron hechos de gran trascendencia, como los intentos de asesinatos de presidentes de EE.UU. o del papa Juan Pablo II.

De acuerdo con el experto, el síndrome se manifiesta de diferentes formas.

“Puede haber una alteración en la atención habitual del paciente de tal manera que se tome la decisión de realizar menos pruebas, procedimientos diagnósticos o maniobras terapéuticas. Esta decisión generalmente refleja el deseo de salvar al VIP del dolor”, indica.

“En el otro extremo del espectro está la decisión de hacer un seguimiento de cada anomalía minúscula para parecer un médico más completo y competente”, agrega.

atentado

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Cuando el atentado a Juan Pablo II también se habló sobre el tema.

Un artículo publicado en el Cleveland Clinic Journal of Medicine, la situación se da cuando”se presiona al equipo de atención médica para que doble las reglas por las que generalmente practican la medicina”.

Sin embargo, según Block, “las desviaciones de la atención estándar a menudo resultan en catástrofes imprevistas“.

“Esta secuencia es probablemente la responsable de algo que se ha observado en los hospitales, y es que les suceden las cosas más extrañas a los familiares de los médicos y otros pacientes importantes. Si las decisiones tomadas sobre los VIP realmente resultaran en una mejor atención, entonces se tomarían para todos los pacientes“, señala.

De acuerdo con Block, las posibilidades de que un caso de este tipo son más recurrentes cuando la atención no es idéntica a la que se brinda a todos los demás pacientes con la misma afección.

“No hay nada biológicamente diferente en un Papa o en un presidente y no hay necesidad de alterar el pensamiento de uno para cuidarlos”, indica el experto.

Casos contradictorios

Los casos documentados de personalidades que se han visto afectadas por este síndrome se han multiplicado a lo largo de los años, lo que ha ayudado a los expertos a entender mejor el fenómeno.

Hace un par de años fue conocido el caso de Martin Sheen, quien presionó a sus doctores para recibir un coctel de células madre porque creía que le podría solucionar un problema en las rodillas.

El médico de Steve Jobs confesó hace unos años que el creador de Apple también lo presionó en varias ocasiones para que le diera unos supuestos tratamientos que le ayudarían a lucir más joven, pero también contó que algunas actitudes del paciente agravaron su situación.

Recordó, por ejemplo, que Jobs se negó a permitirle a su cirujano que le extirpara un tumor pancreático y, en su lugar, lo intentó tratar con una dieta vegana, remedios herbales y acupuntura.

Jobs

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Jobs se negó a que sus médicos le operaran un tumor en el páncreas.

En algunos casos, algunos médicos han sido señalados e incluso acusados por prescribir medicamentos por presiones de sus pacientes, algo que terminó costándoles la vida.

El suicidio de Prince, por ejemplo, fue causado —de acuerdo al informe forense— por “fentanilo autoadministrado”, un poderoso opiode que, según las investigaciones posteriores, fue recetado por su propio médico a sugerencia del paciente.

El doctor de Michael Jackson, Conrad Murray, fue acusado de homicidio involuntario luego de que le prescribiera al músico propofol, un poderoso anestésico quirúrgico, para ayudarlo a dormir.

Posteriormente, un jurado determinó que el medicamento jugó un papel clave en la muerte de Jackson.

Unos décadas antes, en 1977, la muerte de Elvis Presley por problemas cardíacos relacionados con medicamentos recetados se convirtió, probablemente, en el caso más famoso de síndrome VIP y llevó a cuestionamientos de por vida contra su médico, George Constantine Nichopoulos.


Los medicamentos que está tomando o ha tomado Donald Trump según su equipo médico:

  • Regeneron
  • Remdesivir
  • Dexametasona
  • Zinc
  • Vitamina D
  • Famotidine
  • Melatonina
  • Aspirina

El caso de Trump

No existe evidencia para relacionar los casos anteriores con la situación actual del presidente de EE.UU.

Sin embargo, la falta de transparencia sobre la salud de Trump, la ausencia de explicación sobre las decisiones detrás de los medicamento que está recibiendo y las informaciones contradictorias que ha dado su equipo médico durante los últimos días han disparado las especulaciones.

Conely admitió el sábado que Trump había iniciado terapias avanzadas “un poco antes que la mayoría de los pacientes que conocemos y seguimos“.

Sin embargo, indicó que esto se debía a que estaban “maximizando todos los aspectos de su atención, atacando este virus con un enfoque múltiple”.

“Este es el presidente y no quería esperar por nada. Si había alguna posibilidad de que algo (algún medicamento) agregara valor a su atención y acelerara su recuperación, entonces quería tomarlo”, dijo.

trump

AFP
Trump abandonó el hospital este lunes.

Otras de las principales dudas surgieron por las medicinas que el equipo médico ha revelado que el presidente está tomando.

“Los tratamientos (contra el coronavirus) se dividen en dos campos: los que atacan directamente al virus y tienen más probabilidades de ser útiles en la primera fase y los medicamentos para calmar el sistema inmunológico, que tienen más probabilidades de funcionar en la segunda”, explica James Gallagher, corresponsal de salud de la BBC.

Sin embargo, aunque no se sabe a ciencia cierta cuándo Trump tuvo su último resultado negativo, el equipo médico comenzó a administrarle desde el sábado una medicina que generalmente se utiliza en fases avanzadas o críticas de la enfermedad, la dexametasona.

“Este esteroide salva vidas al calmar el sistema inmunológico, pero debe usarse en el momento adecuado. Si se administra demasiado pronto, el medicamento podría empeorar las cosas al afectar la capacidad del cuerpo para combatir el virus”, indica Gallagher.

“Este no es un medicamento que normalmente administraría en la etapa ´leve´ de la enfermedad”, agrega.

La Organización Mundial de la Salud aconseja el uso del esteroide en casos “graves y críticos”.

Desametasona

BBC

De acuerdo con Gallagher el presidente también ha sido “una de las pocas personas” fuera de ensayos clínicos que se ha sometido a una terapia de anticuerpos monoclonales con el antivirus, la del Regeneron.

“El enfoque tiene sentido científico y hay grandes esperanzas de que sea eficaz. Sin embargo, la evidencia en pacientes todavía es muy limitada y estos monoclonales todavía se clasifican como un fármaco experimental; los ensayos clínicos están en curso”, explica Gallagher.

Según el corresponsal de la BBC, tampoco hay evidencias sólidas de que se hayan salvado vidas con el remdesivir o cómo el zinc, la vitamina D, famotidina, melatonina o aspirina tiene algún efecto en pacientes con covid 19.

Medios de Estados Unidos también han señalado que, dado que es un tratamiento que no se practica con la mayoría de los pacientes y del que no existe evidencia médica de su efectividad, también genera dudas por los potenciales efectos de interacciones medicamentosas.

Trump

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Seguidores de Trump se reunieron durante el fin de semana en las afueras del hospital.

Thomas McGinn, médico en jefe de Northwell Health Hospital, dijo al New York Times que la variedad de medicamentos recetados a Trump dejaba la duda no solo sobre la condición del paciente, sino sobre las decisiones detrás del tratamiento.

“Plantea la pregunta: ¿está más enfermo de lo que estamos escuchando o están siendo demasiado agresivos, porque es el presidente, de una manera que podría ser potencialmente dañina?”, dijo.

Martin Landray, el médico que lidera el estudio más grande del mundo sobre tratamientos para el covid-19 (y que se realiza en Reino Unido) también opinó que “los médicos de Trump deben resistir el síndrome VIP” y que el presidente no debería recibir medicamentos experimentales que aún no se han probado por completo.

“Los mismos principios se aplican a todos los pacientes. No exponga a las personas a medicamentos a menos que sepa que van a ser útiles, excepto en el contexto de un ensayo clínico”, dijo a Sky News.

El equipo médico de Trump, sin embargo, aseguró este lunes que el presidente ha asimilado bien los tratamiento y que los medicamentos administrados fueron aquellos que se valoraron convenientemente con los especialistas entre la variedad de opciones disponibles.


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