Centros de Justicia para Mujeres ajustan servicios por COVID
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Cuartoscuro

Centros de Justicia para las Mujeres ajustan servicios en contingencia por COVID-19

Los centros redujeron servicios y otros se suspendieron pese a que la atención a la violencia contra las mujeres es “esencial”.
Cuartoscuro
29 de abril, 2020
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El acuerdo de emergencia sanitaria por COVID-19 estableció que los servicios de atención a la violencia contra las mujeres son “esenciales”, por lo que deben seguir abiertos. Sin embargo, la mitad de los Centros de Justicia para las Mujeres (CJM o Cejum) ha reducido los servicios que presta, en varios casos, porque los poderes judiciales estatales suspendieron labores.

Además, en cuatro estados no hay Centro y en otros cuatro no tiene albergue de emergencia para recibir ni por unos días a mujeres que tengan que huir de casa por enfrentar violencia de su pareja, un reclamo de distintas organizaciones sociales que consideran que en estos momentos hubiera sido aún más importante implementar, cuando ya se ha probado que las agresiones en los hogares están aumentando.

El pasado viernes, en su rueda de prensa mensual sobre violencia de género, la Secretaría de Gobernación dio a conocer un mapa digital donde por primera vez se pueden ver  todos los servicios disponibles para atención a mujeres, niñas, niños y adolescentes —desde Institutos locales de la Mujer, procuradurías de protección de menores, servicios especializados de salud y refugios—, que se puede consultar en este enlace.

Lee: Asesinan en un día a 5 mujeres en Guanajuato; los crímenes fueron en León, Salamanca y Celaya

Los Centros de Justicia para las Mujeres son espacios que concentran personal de diferentes dependencias de gobierno para dar atención psicológica, médica y jurídica para mujeres que sufren violencia, talleres de empoderamiento y ludoteca para el desarrollo de niñas y niños. En la mayoría de los casos, aunque por normativa todos deberían tenerlo, cuentan con albergues temporales que reciben por máximo tres días a quienes salen huyendo de su casa, en lo que encuentran otra opción dónde quedarse, que puede ser con familiares, o de plano son canalizadas a un refugio de la sociedad civil para permanecer escondidas por periodos más largos.

En el mapa presentado el viernes, a cargo del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), 26 de los 48 Centros existentes en 28 estados tienen aclaraciones sobre ajustes que hicieron en sus servicios, de acuerdo con un recuento hecho por Animal Político.

Algunos de los casos más extremos son, por ejemplo, los de Guerrero, donde hay CJM en Chilpancingo y en Tlapa de Comonfort, pero aclara que por ahora no se están tomando demandas porque el Poder Judicial y la Fiscalía General del Estado suspendieron labores, y que están operando con el mínimo de personal. Algo similar ocurre en el de Mérida, Yucatán.

“No se están iniciando procedimientos: en materia familiar (divorcios, alimentos, custodias), ya que el Poder Judicial del Estado, determinó la suspensión de la atención general al público”, avisa este Centro.

Los de Coahuila, que tiene sedes en Saltillo, Torreón, Frontera, Matamoros y Ciudad Acuña, aclaran que no hay trámites jurídicos ante juzgados familiares, a menos que sean casos urgentes de recuperación de menores.

Entérate: Línea Mujeres de Locatel recibió en marzo una cifra récord de llamadas por violencia de género

Y el de Juchitán, Oaxaca, señala que se suspendieron “los servicios de instancias de gobierno, incluyendo sector salud”.

Ya a principios de abril la organización Equis Justicia advirtió que solo 5 de 32 Poderes Judiciales del país estaban implementando guardias de personal para garantizar a las mujeres medidas de protección en el orden penal y familiar contra su agresor, y otras para proteger los derechos de niños y niñas a pensión alimenticia y convivencia familiar.

Otros Centros de Justicia solo suspendieron actividades como la ludoteca para menores, las terapias grupales y todos los talleres que implicaban reuniones de personas, o no dan citas para nuevas atenciones psicológicas, sino solo seguimiento a los casos que ya atendían.

También hay casos positivos, en los que los Centros de Justicia más bien hicieron ajustes para reforzar su atención. Es el caso del de Cancún, Quintana Roo, que implementó una línea de teléfono extra para usuarias y un chat para la comunicación entre todas las dependencias encargadas de dar servicios. Durango tiene tres números telefónicos de atención; Zacatecas está atendiendo por mensajes privados en redes sociales, aunque implementó guardias de personal con horarios limitados; y Oaxaca capital anunció atención por medios electrónicos.

Jalisco, en sus centros de Guadalajara y Puerto Vallarta, elaboró un plan para reforzar la atención y está haciendo monitoreo a las mujeres que ya han recurrido a sus servicios. Y algunos pusieron servicios extra de orientación y vigilancia médica sobre la pandemia de COVID-19, como el de Culiacán, Sinaloa, y los de Chihuahua en la capital y en Ciudad Juárez.

Amnistía Internacional hizo un llamado el 7 de abril, junto con Equis Justicia y la Red Nacional de Refugios para mujeres víctimas de violencia, para que el Estado mexicano garantice la protección de estos servicios y la necesidad de brindar opciones de alojamiento temporal a quienes tengan que salir de su casa por agresiones de su pareja.

Lee: Publican normas para Refugios de Mujeres; Red de albergues pide que recursos se asignen este mes

En entrevista con Animal Político, la jefa de la Unidad de Derechos Humanos de Amnistía, Edith Olivares Ferreto, comentó que de inmediato tuvieron respuesta de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), que supervisa los Centros de Justicia, asegurando que desde el 25 de marzo les ordenaron no suspender actividades, sino redoblar esfuerzos. Y aunque ninguno cerró, muchos solo implementaron servicios a distancia.

“Yo debo decir que no es lo mismo, digamos, para efectos de la atención que requieren las mujeres, no es lo mismo acudir al Centro que hacer una llamada, porque como sabemos, en muchas casas las mujeres están en riesgo de violencia, sobre todo ahora durante el confinamiento, pues están con el agresor también adentro de la casa”, señaló la experta.

Pero lo que consideró más grave, es que no se estén tomando acciones extras de parte del gobierno para brindar un espacio seguro a las mujeres que lo requieran, ya que por normativa de Conavim, los Centros deberían tener casas de emergencia para recibir a víctimas al menos tres días, pero esto no se ha cumplido.

“Algunos Centros de Justicia no tienen casas de emergencia habilitadas, una minoría. Sí es importante este señalamiento porque el comunicado que habíamos hecho y compartido con la Red Nacional de Refugios, parte de lo que nos comentaba es que en los estados donde los Centros de Justicia no tienen casa de emergencia, pues las mujeres van directo al refugio, y claro, eso también está saturando los refugios”, detalló Olivares.

“Le pedimos esa información a Conavim y lo que nos dicen es: en donde no había casa de emergencia, sigue sin haber. No nos dicen cuáles son, pero señalan que los que tienen no las han cerrado, pero los que no tenían no los han abierto. Lo cual sí nos parece un tema preocupante porque estamos en una situación de emergencia sanitaria que también nos pone en riesgo de otras emergencias y sería más bien  momento de redoblar los esfuerzos para prevenir otras emergencias”.

De acuerdo con la revisión del mapa publicado por Indesol, no tienen casa de emergencia los dos Centros de Chihuahua; los de Puebla capital y Tehuacán, en Puebla; el de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; ni el de Irapuato, Guanajuato. En estos dos últimos estados, al menos hay refugios de la sociedad civil, y en Puebla hay un albergue para víctimas de trata de personas. Pero en Chihuahua no existen ninguna de las opciones de acogida temporal.

Otros Centros sin albergue son el de Azcapotzalco, Ciudad de México; el de Amecameca, Estado de México; y el de Tlapa, Guerrero, aunque en otro punto de la entidad sí tienen.

Por último, ni siquiera hay Centro de Justicia para las Mujeres en Baja California, Tabasco, Nuevo León y Tamaulipas. Tan solo en los dos primeros estados hay refugios de la sociedad civil y en Nuevo León existe un modelo de refugio adoptado por el gobierno llamado “Puerta Violeta”, pero en Tamaulipas no.

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Viernes 13: ¿cómo se originó la superstición que considera esta fecha como un día de mala suerte?

¿De dónde viene la superstición que dio paso a la mitología del viernes 13 que culminó con las películas y las series de televisión en los 80?
13 de noviembre, 2020
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calendario

Getty Images
Aunque parezca poco frecuente, todo mes que comience en domingo, siempre tendrá en viernes 13.

Otra vez es viernes 13, y si eso nos preocupa, quizás podemos echar la culpa a un grupo de caballeros estadounidenses que eran enemigos de las supersticiones.

Desde tiempos inmemoriales muchos han temido los viernes y los días 13.

Pero, ¿por qué se juntaron ambos temores para generar una creencia con vida propia en el mundo angloparlante?

En Hispanoamérica y España, en cambio, la superstición se aplica a los martes 13.

En cuanto a los países de habla inglesa, las razones no parecen ser místicas.

“Desde el punto de vista astrológico, no hay necesidad de preocuparse por el viernes 13”, dice Robert Currey, de Equinox Astrology.

Las fechas y días de la semana solían estar estrechamente relacionados con los movimientos planetarios y las fases de la Luna en un sistema que se remonta a los babilonios, explica, pero ya no es el caso.

Sonia Ducie, una consultora de numerología que cree firmemente en la energía innata de los números, cree que 13 “tiene que ver con la transformación y el cambio“.

Viernes 13

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Viernes 13, la película, tuvo su base en el mito.

Ducie considera al viernes el quinto día de la semana que se asocia con el movimiento.

“Uno puede ver cómo con esos dos números juntos podrían ser muy inquietos”, pero aclara: “Depende de nosotros. La energía es neutral”.

¿Por qué surgió esta superstición combinada?

En 1907, un libro llamado “Viernes, el XIII” fue publicado por un corredor de bolsa llamado Thomas Lawson. Fue la inspiración para la mitología del viernes 13 que culminó con las películas y las series de televisión en los 80.

El libro de Lawson es una fábula oscura de Wall Street cuyo personaje central genera bonanzas y caídas en el mercado para vengarse de sus enemigos, dejando a muchos en la miseria y la ruina.

Y se aprovecha de los temores que la fecha viernes 13 podía generar en los negociantes.

“Cada hombre en la bolsa y en Wall Street tiene su ojo puesto en él. En viernes 13 rompería el mejor mercado alcista (bull market) de la historia que estaba en marcha”, dice uno de los personajes.

viernes

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En 1907 el miedo a esa fecha ya era una superstición establecida

Así que en 1907 el miedo a esa fecha ya era una superstición establecida.

No lo era un cuarto de siglo antes.

The Thirteen Club (El club del trece), una reunión de caballeros alegres decididos a desafiar todas las supersticiones, se reunió por primera vez el 13 de septiembre 1881 (un miércoles) a pesar de que se organizó formalmente el viernes 13 de enero de 1882.

Se reunían el día 13 de cada mes, se sentaban en la mesa 13, rompían espejos, derramaban sal con exuberancia y llegaban a la cena caminando bajo escaleras cruzadas.

Los informes anuales del club especificaban cuidadosamente cuántos de sus miembros habían muerto y cuántos habían fallecido durante el año siguiente tras asistir a una cena en el club.

Viernes 13

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El objetivo del club era demostrar lo inútil de las supersticiones.

Fue fundado por el capitán William Fowler en su restaurante Cottage Knickerbocker en la Sexta Avenida de Manhattan, en Nueva York.

A Fowler se lo asociaba con “la buena camaradería, un gran corazón y una caridad sencilla y sin ostentación”.

Como mariscal del club, “siempre lideró el camino valientemente y sin temor hacia la sala del banquete”, aseguró el “gobernante jefe” del club, Daniel Wolff.

El club hizo un llamado al presidente de Estados Unidos, a gobernadores y jueces para dejar de elegir al viernes como el día de “colgar” gente y realizar ejecuciones otros días también.

El diario estadounidense The New York Times informó que en la primera reunión, el comensal número 13 estaba retrasado, y Fowler presionó a uno de los camareros para que compensara la ausencia del comensal que completaría el número de mala suerte.

“A pesar de sus gritos estaba siendo empujado por debajo de las escaleras cuando llegó el invitado que faltaba”, narró el diario.

El primer objetivo del club era el temor de que si 13 personas cenaban juntas una podría morir pronto. Pero una segunda superstición surgió poco después.

En abril de 1882, se adoptó una resolución que deploraba el hecho de que el viernes había sido “considerado durante muchos siglos un día de mala suerte… por motivos sin sentido“.

Viernes 13

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El grupo buscaba terminar con los mitos vinculados el número 13.

El club hizo un llamado al presidente de Estados Unidos, a gobernadores y jueces para dejar de elegir al viernes como el día de “colgar” gente y que se realizasen ejecuciones otros días también.

Pero no hay ninguna señal en el club de la mezcla de la superstición del viernes con el 13.

Debió aparecer en algún momento entre 1882 y la publicación del libro de Lawson en 1907.

¿Responsabilidad de los enemigos de la superstición?

A lo largo de las décadas, muchos se han preguntado si la superstición podría ser culpa del propio club.

Allí aprovechaban cada oportunidad para ridiculizar ambos temores.

El diario Los Angeles Herald informó en 1895: “Cada vez que durante los últimos 13 años el viernes ha caído el 13 del mes, esta peculiar organización nunca ha dejado de celebrar una reunión especial para regocijarse”.

El club se enorgullecía de que había puesto la superstición en el centro de atención. Su fama era grande: de los 13 miembros originales había pasado a cientos a comienzos del siglo XX. Y se habían fundado clubes similares en otras ciudades de Estados Unidos y en Londres.

Viernes 13

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La superstición a veces ha inspirado motivos y disfraces para fiestas como Halloween.

La doctrina del The Thirteen Club era “que la superstición debía ser atacada y combatida y expulsada de la Tierra”

Dos de estas supersticiones vulgares han combatido con decisión y sin inmutarse“, escribió el integrante Charles Sotheran a otros miembros del club en Nueva York en 1883, “es decir, la creencia en que el 13 es un número de mala suerte y el viernes un día de mala suerte. Han creado un sentimiento popular a favor de ambos”.

Sotheran debe haber querido decir que “hicieron los viernes y el 13 menos impopulares”, pero su frase es ambigua y podría haber significado “hicieron las supersticiones populares”. ¿Fue esta interpretación la que estableció la superstición en la opinión pública?

La doctrina del The Thirteen Club era “que la superstición debía ser atacada y combatida, y expulsada de la Tierra”.

Si por el contrario generó una de las supersticiones más comunes y persistentes, fue de hecho un accidente desafortunado.


(*) Este artículo fue publicado originalmente el 13 de noviembre de 2015. Un viernes 13, por supuesto.

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