¿Cómo viven las personas con discapacidad la contingencia por COVID-19?
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¿Cómo viven las personas con discapacidad la contingencia por COVID-19? Ellos lo cuentan

Yo También hizo un sondeo con 40 personas para conocer las complicaciones y obstáculos del encierro; pero también les pidió un tip para ayudar a otros en su misma condición.
Cuartoscuro
Por Katia D’Artigues y Bárbara Anderson / YoTambién.mx
4 de abril, 2020
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Nota del Editor: Esta historia se publicó originalmente en Yo También. Aquí publicamos un extracto con permiso de las autoras, para leerla completa puedes dar clic aquí.

Pasar la emergencia viviendo con una discapacidad propia (o de un miembro de nuestra familia) es un reto doble. Yo También hizo este sondeo con 40 personas para conocer las complicaciones y obstáculos del encierro; pero también les pidió un tip para ayudar a otros en su misma condición. 

Alfredo Jiménez

Fundador de ‘Aventura sobre ruedas’, con discapacidad motriz

“Lo primero que me he encontrado es que el material que uso todos los días, como guantes y benzal rosa, que son indispensables para un lesionado medular, están agotados por las compras de pánico. Esto me afecta porque no podré desinfectar mis sondas para cateterismo intermitente, y los guantes que ocupo para otros procesos. 

Lee: Madre con COVID-19 enfrenta el reto de cuidar a su hijo con discapacidad

La cuarentena para mi sí es muy complicada ya que me gusta estar activo y estar en mi silla dando vueltas a la sala es muy desesperante. La otra opción sería estar más en mi cama, pero aumentaría el riesgo de escaras, en este momento si me doy cuenta de la escasa movilidad que tengo en un espacio pequeño. Yo prefiero la calle, que aunque no es accesible, me permite sentirme libre y me doy cuenta que ahora si me siento con una discapacidad, algo que en mi caso no la veía en mi día a día normal.”

MI TIP:

Me están funcionando dos cosas: me pongo tareas para pasar el tiempo (como trabajar en mi proyecto de discapacidad) y la otra es cocinar. También soy el que sale a hacer las compras de lo que se necesita en mi casa ya que mis papás tienen más de 70 años y esas pocas salidas me ayudan a no caer en aburrimiento.

Ernesto Rosas

Director de vinculación institucional de la ‘Red CONFE’, persona ciega

“En algún momento tuve que salir y por mi condición de discapacidad, no pude evitar tener contacto con las personas que me guiaban y eso me generaba preocupación por el tema de poderme contagiar.

Lee: Ley de Salud Mental que vulnera derechos de personas con discapacidad avanza en el Senado

Otro tema, la falta de información accesible, aunque podía estar pendiente de la información en televisión y radio, todos estos datos que postraban en diferentes estadísticas, no podía yo tener contacto con la misma.”

MI TIP:

Me ha ayudado en estos días que hay grupos de WhatsApp donde se intercambian libros en formatos accesibles para personas ciegas, en este caso, tanto audiolibros, como libros digitales y eso me ayudado a poder tener otra forma de distraer mi atención de manera positiva. El contacto de “Biblioleo” que es este chat administrado por Diego Solano está abierto a personas con discapacidad visual y su teléfono es +506 7269 1122

Erik Arellano

Presidente de ‘Coalición de personas sordas de la Ciudad de México’ (Copesor) 

“Hacen falta intérpretes en lengua de señas mexicanas calificados, se nos dificulta entender la información que se difunde en medios masivos, o en centros de salud y en hospitales. Al Estado no le importa la comunidad sorda en esta emergencia sanitaria. Por eso es urgente la creación de un centro de relevo.”

MI TIP:

Mi cubreboca tiene un letrero que dice: “Soy sordo, si no sabes LSM, por favor escribe o haz mímica. Practica tu lenguaje viso-gestual”. Para las personas sordas de diferentes de edades es muy importante vincularse a la comunidad sorda porque hay apoyo de hijos oyentes de padres sordos e intérpretes.

Cecilia Hidrogo Aguirre 

Mamá de María Elizabeth González Hidrogo (Ely), parálisis cerebral

“El mayor obstáculo ha sido no poder ver a nuestras familias y amigos, se les extraña mucho, pero sabemos que es por el bien de todos nosotros.”

MI TIP:

Estar en comunicación todos los días con nuestras familias, ya sea videollamada, llamadas o mensajes. En esta contingencia no debemos desesperamos, hacer actividades, ver televisión, escuchar música, platicar. Hay infinidad de cosas que se pueden hacer en casa

Ricardo Adair

Joven con síndrome de Asperger

“Me preocupa que mi familia se enferme. Pero lo hemos llevado todo bien, siguiendo las recomendaciones. Siempre en casa y yo también he apoyado, y sigo con mis terapias a distancia por llamada o videollamada.

“Vivo en un departamento con otras personas con discapacidad y trabajo, pero como ahora no estoy trabajando me vine a la casa de mis padres. Tratamos de entretenernos, hay muchas formas.”

MI TIP:

Me enfoco en mis hobbies o pasatiempos: veo partidos repetidos de fútbol. Hago ejercicio en una caminadora que tenemos en casa. Estoy leyendo un libro que se llama “La ciencia de hacer amigos”, que nos ayuda a personas como nosotros a no cometer errores sociales. Está aquí en Amazon.

También escucho esta meditación de mi terapeuta para relajarme. 

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Qué tan rápido dejamos de estar en forma cuando abandonamos el ejercicio

Tener un buen estado físico puede tomar meses de trabajo duro y los logros se pueden desvanecer si dejas de hacer ejercicio. Aunque puede que, cuando quieras retomarlo, no te toque comenzar desde cero.
18 de junio, 2021
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Ponerse físicamente en forma no es fácil. Y después de todo ese trabajo que hacemos con nuestro cuerpo, ¿por cuánto tiempo podemos mantener el buen estado?

Resulta que, incluso con el gran esfuerzo que dedicamos al entrenamiento, tomarse un tiempo de descanso puede significar perder la forma mucho más rápido de lo que tardamos en adquirirla.

Para comprender cómo podemos tan fácilmente perder lo ganado, antes necesitamos entender cómo logramos “estar en forma”.

La clave para conseguir un buen estado físico o mejorarlo —ya sea porque aumentamos nuestra capacidad cardiaca o nuestra fuerza muscular— es sobrepasar la “carga habitual”.

Esto significa hacer más de lo que nuestro cuerpo está acostumbrado.

El esfuerzo que esto implica hace que el cuerpo se adapte a la exigencia y mejore su tolerancia, lo que finalmente conduce a alcanzar un nivel de resistencia física más alto.

Ahora, el tiempo que nos lleva ponernos en forma depende de varios factores, entre los que se cuentan nuestro nivel de resistencia, la edad, el esfuerzo que hacemos en cada sesión de entrenamiento e incluso el lugar donde entrenamos (la contaminación y el calor pueden afectar la respuesta fisiológica al ejercicio).

Pero algunos estudios indican que incluso seis sesiones de entrenamiento a intervalos pueden aumentar el consumo máximo de oxígeno (V02 máx.), una medida de la condición física general, y mejorar la eficacia de nuestro cuerpo para abastecerse de combustible utilizando el azúcar almacenado en nuestras células durante el ejercicio.

Cpooredora

Getty Images
Si dejan de hacer ejercicio, los corredores comienzan a perder su aptitud cardíaca en unas pocas semanas.

En el caso del entrenamiento de fuerza, se puede observar un aumento de la fuerza muscular en tan solo dos semanas, pero los cambios en el tamaño de los músculos no se verán hasta las 8 o 12 semanas.

Capacidad cardiovascular

Cuando dejamos de entrenar, la rapidez con la que perdemos la forma física también depende de muchos factores, incluido el tipo de forma física de la que hablamos (como la fuerza o la condición cardiovascular).

Como ejemplo, consideremos a un corredor de maratón, que está en plena forma atlética y puede correr un maratón en dos horas y 30 minutos.

Esta persona seguramente entrena cinco o seis días a la semana y recorre un total de 90km.

Además, ha pasado los últimos 15 años de su vida entrenando para llegar a este nivel.

Ahora digamos que este corredor deja de entrenar de un día para otro. Debido a que el cuerpo ya no tiene esa exigencia casi todos los días, el maratonista va a comenzar a perder la forma física en pocas semanas.

La aptitud cardiorrespiratoria, indicada por el factor VO2 máx. (la máxima cantidad de oxígeno que una persona puede usar durante el ejercicio), comenzará a disminuir en alrededor de un 10% en las primeras cuatro semanas después del último entrenamiento.

Esta tasa va a continuar disminuyendo, pero más lentamente durante largos periodos.

Hombre levantando pesas.

Getty Images
12 semanas sin entrenamiento provocan una disminución significativa en la cantidad de peso se que puede levantar.

Aunque los atletas de alto rendimiento (como, por ejemplo, un maratonista) ven un rápido declive en su factor VO2 máx. en las primeras cuatro semanas, esta pérdida luego se detiene y logran mantener un VO2 máx. por encima del promedio.

Sin embargo, para quienes no son atletas de alto rendimiento y dejan de hacer ejercicio, en menos de ocho semanas el VO2 máx. caerá bruscamente a los niveles en que estaban antes del entrenamiento.

La razón por la que este factor se reduce está relacionada con la merma en los volúmenes de sangre y plasma de casi un 12% en las primeras cuatro semanas después de que la persona deja de entrenarse.

Y los volúmenes de sangre y plasma caerán debido a la falta de exigencia sobre nuestro corazón y músculos.

El volumen de plasma incluso podría disminuir cerca de un 5% en las primeras 48 horas después de dejar de hacer ejercicio.

El efecto de la disminución del volumen de sangre y plasma es que habrá menos sangre bombeada por todo el cuerpo con cada impulso del corazón.

Grafico de varios hombres corriendo

Getty Images
Para una persona que no es un atleta de alto rendimiento y deja de paracticar algún tipo de ejercicio, el VO2 max caerá bruscamente a niveles de preentrenamiento en menos de ocho semanas.

El efecto de la disminución del volumen sanguíneo y plasmático hace que se bombee menos sangre por el cuerpo en cada latido del corazón. Pero estos niveles solo descienden al punto de partida, lo que significa que no empeoramos.

Por supuesto, la mayoría de nosotros no somos maratonistas, pero tampoco somos inmunes a estos efectos.

En el momento en que dejemos de ejercitarnos, el cuerpo comenzará a perder esas adaptaciones cardiovasculares a un ritmo muy similar al de los atletas de alta competencia.

Entrenamiento de fuerza

En cuanto a la fuerza, las pruebas demuestran que, en la persona promedio, 12 semanas sin entrenar provocan una disminución significativa de la cantidad de peso que podemos levantar.

La buena noticia es que la investigación muestra que se logra mantener algo de la fuerza que se había ganado antes de dejar de entrenar.

Lo que llama la atención es que, a pesar de la disminución significativa en la fuerza, solo hay una reducción mínima en el tamaño de las fibras musculares.

La razón por la que perdemos fuerza muscular tiene que ver, en gran medida, con el hecho de que ya no estamos sometiendo nuestros músculos a una presión.

Por lo tanto, cuando ya no estamos trabajando nuestros músculos con fuerza, estos se vuelven «perezosos», lo que hace que el número de nuestras fibras musculares disminuya, y que se empleen menos músculos durante una actividad.

Esto, en última instancia, hace que seamos menos capaces de levantar el peso que solíamos levantar.

HOmbre haciendo abdominales

Getty Images
Perdemos fuerza porque ya no estamos poniendo nuestros músculos bajo presión.

La cantidad de fibras musculares utilizadas durante el ejercicio disminuye en alrededor de un 13% después de solo dos semanas sin entrenamiento, aunque esto no conlleva una pérdida de fuerza muscular.

Esto implica que las pérdidas observadas durante los períodos más largos sin entrenamiento son una combinación de esta disminución inicial en la cantidad de fibras musculares que usamos, pero también de la disminución más lenta de la masa muscular.

El aficionado al gimnasio promedio que levanta pesas experimentará una disminución en el tamaño de sus músculos y, con el tiempo, le resultará más difícil levantar cargas pesadas, ya que tienen menos fibras musculares ejercitadas.

Por lo tanto, incluso después de todo ese esfuerzo que hacemos para ponernos en forma, comenzamos a perder estado cardiovascular y fuerza dentro de las 48 horas posteriores a la interrupción del ejercicio.

Pero no comenzamos a sentir estos efectos hasta después de dos o tres semanas en el aspecto cardiovascular, y en el muscular hasta entre seis y 10 semanas.

La tasa de “desentrenamiento” es similar para hombres y mujeres, e incluso para atletas de mayor edad.

Pero cuanto más en forma estés, más lentamente perderás lo que has ganado.

*Dan Gordon es profesor asociado de fisiología dela Universidad Anglia Ruskin. Justin Roberts es profesor asociado de salud y nutrición física en la misma universidad.


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