Contagios dejan a hospitales del IMSS con déficit de médicos
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Contagios de COVID-19 en personal de los hospitales 24 y 58 del IMSS causa déficit para atender pacientes

Animal Político entrevistó a personal de ambos hospitales, para conocer la situación que viven tras el contagio de cirujanos, médicos generales, anestesiólogos, enfermeras, secretarias, camilleros, y personas de intendencia.
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16 de abril, 2020
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Cirujanos, médicos generales, anestesiólogos, enfermeras, secretarias, camilleros, personas de intendencia y jefes de los Hospitales Generales de Zona 24 en la Ciudad de México y el número 58 en el Edomex –ambos del IMSS– han sido infectados de COVID-19 en las últimas dos semanas debido a la falta de insumos para atender los primeros casos de pacientes sospechosos de coronavirus que llegaron durante marzo, asegura el personal. 

Esto ha provocado que los médicos fueran enviados a cuarentena, igual que quienes tuvieron contacto con ellos, dejando áreas como cirugía sin un solo médico como en el Hospital 24 o con menos personal para atender a pacientes con coronavirus que siguen llegando al Hospital 58. Hasta el momento, ninguna autoridad les ha informado si enviarán reemplazos.

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Animal Político entrevistó a personal de ambos hospitales, pero con la petición de anonimato debido al temor de recibir alguna represalia en su centro de trabajo, por eso sus nombres han sido cambiados. 

El brote entre personal médico 

Entre cirujanos, médicos de urgencias, anestesiólogo, jefe de servicio, jefe de enfermería, doctores generales y enfermeras del Hospital General de Zona Número 58 del IMSS suman siete casos confirmados infectados por COVID-19 y tres más están en espera del resultado de la prueba. 

Aunque este hospital es pequeño y, según el protocolo, no atendería pacientes con coronavirus, la realidad los ha rebasado, asegura Mónica, una de las doctoras. Los primeros sospechosos comenzaron a llegar al área de urgencias en marzo, pero el personal no tenía cubrebocas N95 ni googles, los insumos básicos para protegerse de posibles contagios. 

El primer paciente fue un señor mayor de 60 años que falleció antes de que el resultado de la prueba confirmara que estaba contagiado. Lo mismo sucedió con otros que antes de ser confirmados son hospitalizados y la prueba tarda hasta tres días, periodo en el que el personal médico está en contacto con los enfermos. 

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En abril, los casos han ido en aumento, por eso es que aunque en la planta baja tenían área de urgencias para adultos y pediátrico, trasladaron este último al segundo piso del hospital para separar las urgencias respiratorias y de otros padecimientos, explica Lucía, otra de las doctoras. 

Desde marzo han tenido más de 10 hospitalizados con sospecha y confirmados de coronavirus por día, que son ubicados en los pisos 3, 4 y 5; solo dejando libre el segundo piso de pediatría y el primero, que es administración; incluso han sido canceladas las cirugías para el resto de enfermedades.  

En teoría, los enfermos debían ser trasladados a los hospitales COVID en Toluca, pero también están saturados, además se requieren ambulancias bien equipadas para el traslado de pacientes graves en intubación, afirma la doctora Mónica. 

Esto significa, dice Lucía, que aunque el Hospital 58 no tenga los insumos de protección y atención necesarios porque ni siquiera estaba previsto para hospitalizar a pacientes con coronavirus, lo esté haciendo.

El primer médico general comenzó con fiebre el 26 de marzo, le aplicaron la prueba y resultó positivo y hasta el momento suman siete confirmados, más tres en espera del resultado. 

A eso se agrega que las universidades decidieron retirar a sus becarios y 16 médicos de internado que hacen alguna especialidad también fueron enviados a cuarentena debido a que estuvieron en contacto con los infectados confirmados. 

Esto significa que “no hay ni personal suficiente”, agrega Mónica. “Los becarios y residentes sacaban el grueso del trabajo como hacer estudios, notas, solicitudes”, mientras los médicos titulares atienden al resto de pacientes. 

Ahora solo hay tres internistas y dos o tres médicos titulares atendiendo por cada guardia. “La carga de trabajo ha aumentado muchísimo, se requiere más personal”, insiste Mónica, sobre todo por la atención que requieren los hospitalizados por COVID. 

La desesperación del personal llegó al punto de entregar un acta al director del hospital, Javier Andere Montes de Oca, el pasado 10 de abril en la que exponen las carencias de personal, insumos básicos, y transparencia en el tratamiento de casos. 

Esto porque “en los expedientes de pacientes sospechosos no cuentan con algún documento que evidencia que se tomó la muestra para la prueba de PCR. La información de los pacientes positivos no se encuentra en los expedientes, solo se transmite de forma verbal provocando mal manejo de la información  poniendo en riesgo a todo el personal del hospital”, dice el documento enviado también a Animal Político

Lo que lograron fue que este martes 14 de abril entregaran algunos equipos básicos de protección para el personal en el triaje, donde se revisan a pacientes con síntomas respiratorios y detectar posible cuadro de COVID, y para quienes atienden a los confirmados, aunque solo entregan un kit para un médico por turno, lo cual, dicen, es insuficiente. 

Sin cirugías en el Hospital 24 

En el Hospital General de Zona 24, en la alcaldía Gustavo A. Madero en la Ciudad de México, no hay servicio de cirugías en este momento porque todo el personal de quirófano tiene incapacidad. 

El jefe de cirugía del hospital falleció el pasado viernes 10 de abril y un día después el resultado de la prueba confirmó que tenía COVID-19. En la primera semana del mes trabajó de manera cotidiana, tuvo reunión con el cuerpo de gobierno del hospital, laboró con todo el equipo de cirugía y con el resto de compañeros del hospital debido a su extrovertida personalidad, comenta Juan, uno de los doctores. 

A principio de la semana pasada el doctor se sintió enfermo y no pudo ir a trabajar, cuando regresó al hospital fue por una severa complicación pulmonar y aunque fue internado murió al poco tiempo, apenas cuatro días después de presentar los síntomas. 

El martes 7 de abril, otra doctora también presentó síntomas de coronavirus. Días después, ya internada en el INER, envió un mensaje de voz a sus compañeros para advertirlos de su caso confirmado. 

Y aún existe riesgo de más contagios debido a que en el Hospital hay un sector para atender solo a empleados de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). El 1 de abril ingresó un trabajador con problemas respiratorios y los médicos creyeron que se trataba de neumonía atípica, pero al no evolucionar le aplicaron la prueba y el 3 de abril confirmaron que era coronavirus. 

“Ni siquiera lo trataron como sospecho, porque esa no era un área COVID”, por lo tanto, el personal lo atendió sin el equipo de protección necesario.   

Por eso es que este fin de semana, la directiva del hospital comenzó la evaluación de quiénes estuvieron en contactos con esos casos y determinó que más de una centena de empleados entre doctores, enfermeras, personal de limpieza, camilleros y secretarias fueran enviados a sus casas con incapacidad, como indica el protocolo.

El impacto más grave para los hospitales es que todo el área de quirófano tuvo que ser enviado a su casa por haber estado en contacto con el jefe fallecido, por lo tanto no se pueden hacer cirugías en este momento, lo que pondría en riesgo a alguien que necesitara alguna intervención de urgencia. 

A ello se suma que otros médicos y enfermeras más también han sido incapacitados porque padecen alguna enfermedad de riesgo de manera “descontrolada”. 

Juan explica que la operación del hospital se está volviendo complicada. Hay menos personal aunque los pacientes siguen llegando, incluidos los contagiados por COVID-19. 

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Los muertos vivientes de India: ‘Me miraron como si fuera un fantasma’

Una persona muerta lógicamente no puede poseer tierras. En India, podrías perderlo todo si te sacan un certificado de defunción.
2 de septiembre, 2021
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Si estás muerto, no es posible que puedas poseer tierras.

Esta es una simple lógica que ha generado innumerables casos de personas registradas como muertas y despojadas de sus propiedades en India. Y muchos han descubierto que es muy poco lo que pueden hacer al respecto, según escribe Chloe Hadjimatheou de la BBC.

Padesar Yadav está vivo y en forma, por eso fue una gran sorpresa para él descubrir que, según un papel, está muerto.

A finales de los años 1970, después de la muerte de su hija y de su yerno, inesperadamente tuvo que criar a sus dos nietos.

Para pagar su crianza y educación, vendió unas tierras que había heredado de su padre en el pueblo donde nació.

Pero unos meses después recibió una extraña llamada telefónica.

“El hombre al que le había vendido la tierra me llamó para decirme que había un caso legal en mi contra”, recuerda.

“Dijo que mi sobrino les había dicho a todos que yo había muerto y que un impostor había vendido la tierra”.

Yadav viajó inmediatamente desde Calcuta, donde vive ahora, a la aldea en el distrito de Azamgarh en Uttar Pradesh, en el centronorte de India. Cuando llegó, la gente se mostró sorprendida al verlo.

“Me miraron como si estuvieran viendo un fantasma y dijeron: ‘¡Tú estás muerto! ¡Ya te hemos hecho rituales de duelo!'”

Yadav dice que él y su sobrino tenían una relación cercana y que el joven solía ir a visitarlo cuando viajaba a la ciudad.

Pero las visitas cesaron cuando Yadav le informó que planeaba vender la tierra familiar.

Luego se enteró de que su sobrino estaba reclamando la tierra como su herencia y Yadav se enfrentó a él.

“Dijo: ‘Nunca he visto a este tipo en mi vida. Mi tío está muerto’. Yo estaba en shock'”, cuenta Yadav.

“Le dije: ‘Estoy parado aquí, vivo, justo frente a ti, ¿cómo no puedes reconocerme?‘”.

La Asociación de Muertos Vivientes

Yadav dice que lloró durante días, pero luego se recompuso y llamó a la Asociación de Muertos Vivientes de India.

Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes

BBC
Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes.

La organización es dirigida por Lal Bihari Mritak, un hombre de unos 60 años que algo sabe acerca de ser declarado muerto: vivió un tercio de su vida como alguien que supuestamente había fallecido.

Bihari proviene de una familia extremadamente pobre.

Nunca aprendió a leer ni a escribir porque lo enviaron a trabajara los 7 años a una fábrica de vestidos saris. Cuando tenía 20 abrió su propio taller textil en una ciudad vecina, pero necesitaba un préstamo para poner en marcha el negocio y el banco le pedía una garantía.

Fue a la oficina del gobierno local en su aldea, Khalilabad, también en el distrito de Azamgarh, con la esperanza de obtener las escrituras de la tierra que había heredado de su padre.

El contador del pueblo buscó su nombre y encontró los documentos, pero también halló un certificado de defunción que decía que Lal Bihari estaba muerto.

De nada sirvió el reclamo de Bihari, quien alegaba que no podía estar muerto porque estaba parado allí.

“Aquí en estos documentos, en blanco y negro, dice que estás muerto“, le dijeron.

Cuando se registró la muerte de Bihari ante la autoridad local, la tierra y las propiedades que había heredado de su padre habían pasado de él a la familia de su tío.

Hasta el día de hoy, Bihari asegura que no tiene claro si fue un error administrativo o si su tío lo estafó.

En cualquier caso, Bihari estaba arruinado. Tuvo que cerrar su taller y su familia quedó desamparada.

Pobres, analfabetos y de castas bajas

Pero Bihari no estaba dispuesto a rendirse y aceptar su supuesta muerte sin luchar, y pronto se dio cuenta de que no estaba solo. Personas en todo el país estaban siendo estafadas por familiares que las declaraban muertas para apoderarse de sus tierras.

Fue así que Bihari creó la Asociación de Muertos Vivientes para unir a todas estas personas y comenzó una campaña para llamar la atención sobre su difícil situación.

Según una estimación, hay 40.000 muertos vivientes solo en el estado de Uttar Pradesh, la mayoría de ellos pobres, analfabetos y de castas bajas.

Bihari le agregó el sufijo mritak a su nombre, que significa “el difunto”, y pasó a llamarse “el difunto Lal Bihari”.

Junto a otros en su situación, organizó protestas para llamar la atención de los medios. Pero nada de esto fue suficiente para hacer que su estatus cambiara.

Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Getty Images
Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Luego decidió presentarse a las elecciones nacionales y logró que el nombre de un muerto apareciera en la boleta electoral.

Cuando eso no fue suficiente para convencer a las autoridades de que estaba vivo, casi se suicida tras hacer tres huelgas de hambre.

Finalmente, desesperado, decidió violar la ley secuestrando al hijo de su tío. Esperaba que la policía lo arrestara y, al hacerlo, se viera obligado a aceptar que estaba vivo; después de todo, no se puede arrestar a un hombre muerto.

Pero la policía se dio cuenta de lo que estaba intentando hacer y se negó a involucrarse.

Al final, Bihari encontró justicia no como resultado de sus propios esfuerzos, sino gracias al mismo sistema que le había cambiado la vida.

Un nuevo magistrado de distrito en Azamgarh examinó su caso nuevamente y decidió que, 18 años después de que lo declararan muerto, Lal Bihari estaba vivo.

Ver su propiedad a través de una cerca

Bihari señala que a través de su Asociación de Muertos Vivientes ha apoyado a miles de personas en toda India que han enfrentado situaciones similares.

Muchos de ellos, cuenta, no han tenido tanta suerte como él. Algunos se han suicidado después de perder la esperanza y pasar años luchando por su caso, mientras que otros murieron de verdad antes de que lograran probar que no estaban muertos.

Tilak Chand Dhakad está apenas empezando su lucha. Actualmente, el hombre tiene 70 años y cuando visita la tierra de cultivo en Madhya Pradesh donde creció, tiene que mirarla a través de una cerca.

El anciano tiene muchos problemas de salud y sabe que es posible que no viva lo suficiente como para volver a caminar por esos campos.

Más joven, Dhakad se mudó a la ciudad con la esperanza de obtener una mejor vida para sus hijos y mayores ingresos. Mientras estaba fuera, le alquiló sus tierras a una pareja.

Tilak Chand Dhakad

BBC
Tilak Chand Dhakad.

Fue cuando regresó al pueblo para firmar unos documentos que descubrió que ya no era el dueño de las tierras porque supuestamente había fallecido.

“El funcionario de la oficina de la autoridad local me dijo que estaba muerto. Pensé: ‘¿Cómo pudo pasar eso?’. Estaba muy asustado”, recuerda.

Dhakad afirma que pronto descubrió que la pareja casada a la que le había estado alquilando la tierra lo había registrado como muerto. La esposa había ido a la corte haciéndose pasar por su viuda y asegurando que estaba feliz de ceder la tierra.

Cuando la BBC se puso en contacto con la pareja a la que Dhakad acusa de adueñarse de su propiedad, la respuesta fue que no deseaban responder a ninguna pregunta.

Anil Kumar, un abogado que ha peleado varios casos de muertos vivientes, estima que en Azamgarh, la provincia donde vive Lal Bihari, debe haber al menos 100 personas que han sido declaradas muertas prematuramente.

Cada caso es complejo, afirma. A veces hay errores administrativos, otras veces se soborna a los funcionarios públicos para que redacten certificados de defunción falsos.

Shaina NC, portavoz del gobernante Partido Popular Indio (BJP), le dijo a la BBC que el gobierno actual ha sido muy diligente en hacer cumplir la legislación para combatir la corrupción.

“En un país tan grande y diverso como India, podría haber algunos casos sueltos que surgen una y otra vez, pero la mayoría (de la gente) está protegida por el buen gobierno del primer ministro, Narendra Modi”, agregó.

“Si hay un caso de corrupción, hay suficientes disposiciones en el Parlamento para asegurarse de que los perpetradores sean puestos a prueba”.

Pero Anil Kumar dice que cuando estos casos son el resultado de una estafa, la justicia puede ser difícil de lograr.

En un caso que defendió, le tomó seis años probar que su cliente estaba vivo, y más de 25 años después, todavía está esperando un veredicto contra el hombre que supuestamente había declarado muerto a su cliente.

“Si este tipo de casos se aceleraran para que el criminal sea castigado, infundiría miedo en la gente y evitaría este tipo de delitos”, señala Kumar.

El pastel de cumpleaños falso

Han pasado más de 45 años desde que Lal Bihari Mritak fue declarado muerto y más de dos décadas desde que logró demostrar que estaba vivo.

Pero todavía organiza, todos los años, una fiesta de cumpleaños, con invitados sentados alrededor de un gran pastel. A medida que el cuchillo corta el glaseado, a sus invitados les queda claro que es solo una caja de cartón decorada, un truco.

Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

BBC
Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

“Por dentro está totalmente vacío. Así también son algunos funcionarios del gobierno: vacíos e injustos“, denuncia.

“No corté este pastel para celebrarlo. Es un resumen de la sociedad en la que vivimos”.

Bihari indica que todavía recibe llamadas de personas de todo el país que quieren su consejo y su ayuda para demostrar que están vivos, pero con 66 años está perdiendo fuerzas y ​​ahora está contemplando retirarse de la lucha.

“Ya no tengo el dinero ni la energía para dirigir la Asociación de Muertos Vivientes”, agrega, “y no hay nadie que se haga cargo de ella”.

Él siempre ha esperado que los medios nacionales defiendan a los desposeídos y que el gobierno tome medidas drásticas contra los que aceptaban sobornos, pero esto no ha sucedido.

El hombre que pasó 18 años de su vida tratando de demostrar que está vivo algún día realmente estará muerto, sin haber logrado los cambios por los que luchó por mucho tiempo.

Piyush Nagpal, Ajit Sarathi y Praveen Mudholkar reportaron desde el terreno.


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