COVID-19 obliga a científicos a suspender vigilancia de la vaquita marina
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COVID-19 obliga a científicos a suspender vigilancia de las últimas vaquitas marinas

Los barcos de Sea Shepherd han tenido que volver a Mazatlán, ante la falta de combustible, y la cuarentena del COVID-19 ahora les impide poder retomar sus patrullajes.
Sea Shepherd
Por Elizabeth Claire Alberts / Mongabay Latam
25 de abril, 2020
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El grupo de conservación marina Sea Shepherd tomó la difícil decisión de suspender su campaña para proteger a la vaquita marina que se encuentra en Peligro Crítico de extinción en el alto golfo de California en México.

“No hemos tenido muchas alternativas porque, para hacer las patrullas, dependemos del combustible y no pudimos conseguirlo” porque los puertos están cerrados por la pandemia, dijo el capitán Paul Watson, fundador de Sea Shepherd, a Mongabay. “Tenemos que enviar los buques de regreso a Mazatlán y, una vez que llegamos allí, por supuesto, no tendremos autorización para marcharnos debido a la cuarentena ”.

Las vaquitas marinas (Phocoena sinus), que son endémicas del mar de Cortés o alto golfo de California, están al borde de la extinción, aunque hay diversas estimaciones respecto de cuántas quedan. Un estudio reciente calculó que, hasta el verano de 2018, sobrevivían menos de 19 vaquitas marinas. Otro informe, realizado por el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA), sugirió que solo quedan unos 10 individuos, aunque también informó que hay un 95 % de probabilidad de que sigan existiendo entre 6 y 22 individuos.

Lee: ‘Hogar’ de la vaquita marina es declarado por la Unesco como Patrimonio Mundial en peligro

La mayor amenaza para esta especie de marsopa es la pesca ilegal de la totoaba (Totoaba macdonaldi), que al igual que la vaquita está clasificada en Peligro Crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La medicina tradicional asiática considera que la vejiga natatoria de la totoaba presenta cualidades medicinales especiales, a pesar de que no hay pruebas científicas que respalden esta creencia. Las vejigas, que se usan para elaborar una sopa “curativa”, pueden alcanzar precios de hasta 14 000 dólares, según el Animal Welfare Institute (Instituto de Bienestar Animal o AWI) y, con frecuencia, se trafican en el mercado internacional de vida silvestre.

Dado que las totoabas son prácticamente del mismo tamaño que las vaquitas, estas últimas suelen quedar atrapadas en los trasmallos, que son el arte de pesca destinado para capturar a las primeras. Los trasmallos también se usan para pescar camarones en el mar de Cortés, lo que ha causado incluso más estragos en la población de vaquitas marinas.

En 2015, el gobierno mexicano prohibió la pesca con trasmallo por dos años en el mar de Cortés y, en 2016, anunció una prohibición total de la pesca con este tipo de redes. A pesar de estos esfuerzos legislativos, la pesca en la zona ha continuado. Durante una patrulla en octubre de 2019, Sea Shepherd informó que había visto más de 70 barcos pesqueros en el hábitat crítico de la vaquita.

El mes pasado, el Servicio Nacional de Pesca Marina (National Marine Fisheries Service o NMFS) de EE. UU. anunció que prohibiría todas las importaciones de camarones mexicanos y de otros mariscos provenientes del refugio de la vaquita marina, medida tomada en virtud de la Ley de Protección de Mamíferos Marinos (Marine Mammal Protection Act o MMPA). Los ecologistas esperan que esta última medida brinde la protección suficiente para ayudar a que la vaquita sobreviva.

Entérate: La vaquita marina y 370 especies en riesgo, con menos presupuesto para protección en 2019

“Esta es precisamente la manera en que la ley de protección de los mamíferos marinos se supone que debe funcionar: si la industria pesquera de México mata a las vaquitas a un ritmo que viola las normas de EE. UU., Estados Unidos debe prohibir las importaciones”, dijo Zak Smith, abogado principal del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales (Natural Resources Defense Council o NRDC), en una declaración. “México no tiene otra alternativa más que poner fin a la pesca destructiva que está ocurriendo en el norte del golfo de California y que está llevando a la vaquita marina a su extinción. Es la única esperanza que la vaquita tiene para sobrevivir y es necesaria si México quiere volver a exportar estos productos a Estados Unidos”.

Sea Shepherd ha dedicado los últimos seis años a patrullar el refugio de la vaquita, a menudo con científicos y fotógrafos a bordo para recopilar datos sobre esta marsopa y realizar controles acústicos. El grupo también ha recuperado 1200 piezas de equipos de pesca ilegales del hábitat de la vaquita, según una declaración en su sitio web.

Si bien Sea Shepherd no puede estar presente en el mar de Cortés en este momento, la armada mexicana estará supervisando las aguas, declaró Watson. Es posible que las actividades pesqueras disminuyan durante la pandemia de la COVID-19, pero también es posible que la pesca furtiva continúe o incluso aumente. “Los pescadores furtivos aprovechan las oportunidades”, dijo Watson.

La tripulación de Sea Shepherd regresará al refugio de la vaquita en cuanto sea posible.

La vaquita esté luchando aún por sobrevivir y para Kate O’Connell, consultora de vida marina de AWI, todavía quedan esperanzas.

Los avistamientos de vaquitas demuestran que todavía quedan individuos, y aquellos que se han visto lucen sanos, expresó O’Connell. “Las nuevas investigaciones (…) demuestran que las vaquitas pueden reproducirse anualmente, lo que aumentaría las posibilidades de que la especie se recupere de sus bajos recuentos actuales. Si bien la situación es desalentadora, otras especies de mamíferos marinos se han recuperado de cantidades extremadamente bajas, entre ellas, el elefante marino del norte, que en el siglo XIX estaba prácticamente exterminado y que se ha recuperado de menos de 100 individuos a más de 100,000”.

 

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Mucormicosis, el raro y peligroso "hongo negro" que afecta a pacientes de COVID-19 en India

Aunque un funcionario del gobierno señaló que "no hay un brote grande", un número creciente de casos de mucormicosis están siendo reportados en todo el país, con consecuencias devastadoras para muchos pacientes.
11 de mayo, 2021
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El sábado por la mañana, el doctor Akshay Nair, un cirujano oftalmológico que vive en Bombay, se preparaba para operar a una mujer de 25 años que se había recuperado, tres semanas antes, de una infección de covid-19.

Ya en cirugía, la paciente, que es diabética, estaba siendo atendida por un especialista en oído, nariz y garganta.

El experto le estaba insertando un tubo en una de las fosas nasales y estaba extrayendo tejidos afectados por mucormicosis, una infección fúngica rara y peligrosa que ataca agresivamente la nariz, los ojos y, algunas veces, el cerebro.

A ese paso le seguiría un procedimiento de tres horas, a cargo del doctor Nair, para sacarle un ojo.

“Le quitaré el ojo para salvarle la vida. Así es como funciona esta enfermedad”, me dijo el doctor Nair.

En medio de una segunda ola mortal de covid-19 que asola India, los médicos están reportando una serie de casos vinculados con esta afección también llamada el “hongo negro” entre pacientes que ya se recuperaron de la covid-19 o están en ello.


¿Qué es la mucormicosis?

La mucormicosis es una infección muy rara causada por la exposición a hongos de la familia de los mucorales, que se hallan comúnmente en el suelo, las plantas, el estiércol y las frutas y verduras en estado de descomposición.

“Es omnipresente y se encuentra en el suelo y el aire e incluso en la nariz y la mucosidad de las personas sanas”, indica Nair.

Afecta los senos paranasales, el cerebro y los pulmones y puede ser potencialmente mortal en personas diabéticas o gravemente inmunodeprimidas, como pacientes con cáncer o personas con VIH/sida.


Los médicos creen que la mucormicosis, que tiene una tasa de mortalidad general del 50%, puede estar desencadenada por el uso de esteroides, un tratamiento que salva la vida de los pacientes de covid-19 que se encuentran en estado crítico.

Los esteroides reducen la inflamación en los pulmones causada por covid-19 y parecen ayudar a detener algunos de los daños que pueden ocurrir cuando el sistema inmunológico se acelera para combatir el coronavirus.

Pero también reducen la inmunidad y aumentan los niveles de azúcar en la sangre tanto de pacientes diabéticos como no diabéticos que contraen covid-19.

Se cree que esta disminución de la inmunidad podría estar provocando estos casos de mucormicosis.

“La diabetes reduce las defensas inmunológicas del cuerpo, el coronavirus las exacerba y luego los esteroides, que ayudan a combatir la covid-19, actúan como combustible para el fuego”, explica Nair.

“Es una pesadilla dentro de una pandemia”

El médico, que trabaja en tres hospitales de Bombay, una de las ciudades más afectadas por la segunda ola, dice que en abril ya vio a unos 40 pacientes con la infección fúngica.

Prueba de covid-19

Getty Images
Los esteroides son un fármaco esencial para salvar la vida de los pacientes con covid-19.

Muchos de ellos eran diabéticos que se habían recuperado de covid-19 en sus casas. A 11 de ellos se les tuvo que quitar quirúrgicamente un ojo.

Entre diciembre y febrero, solo seis de sus colegas en cinco ciudades (Bombay, Bangalore, Hyderabad, Nueva Delhi y Pune) informaron de 58 casos de la infección. La mayoría de los pacientes la contrajeron entre 12 y 15 días después de haberse recuperado de covid-19.

El concurrido Hospital Sion de Bombay ha registrado 24 casos de infección por estos hongos en los últimos dos meses, en comparación con los seis casos que se reportan aproximadamente cada año, según la doctora Renuka Bradoo, jefa de la división de oído, nariz y garganta del ese centro médico.

Once de ellos perdieron un ojo y seis murieron. La mayoría de sus pacientes son diabéticos de mediana edad que fueron atacados por el hongo dos semanas después de recuperarse de la covid-19.

“Aquí, ya estamos viendo dos o tres casos por semana. Es una pesadilla dentro de una pandemia”, me dijo la especialista.

“Este año es algo diferente”

En la ciudad sureña de Bengaluru, el doctor Raghuraj Hegde, un cirujano oftalmológico, cuenta una historia similar.

Jornada de limpieza en Bombay.

EPA
Bombay es una de las ciudades más afectadas en la segunda ola de India.

Ha visto 19 casos de mucormicosis en las últimas dos semanas, la mayoría de ellos son pacientes jóvenes. “Algunos estaban tan enfermos que ni siquiera pudimos operarlos”.

Los médicos dicen que están sorprendidos por la gravedad y la frecuencia de esta infección fúngica durante la segunda ola, en comparación con algunos casos durante la primera ola del año pasado.

Nair dice que no se había encontrado con más de 10 casos en Bombay en los últimos dos años. “Este año es algo diferente”, dice.

En Bangalore, el doctor Hegde nunca había visto más de uno o dos casos al año en más de una década de práctica.

Los pacientes que padecen la infección por estos hongos suelen tener síntomas de congestión y sangrado nasal, hinchazón y dolor en el ojo, párpados caídos, visión borrosa y, posteriormente, pérdida de la misma.

También se pueden presentar manchas negras de piel alrededor de la nariz.

Los médicos dicen que la mayoría de sus pacientes llegan tarde, cuando ya están perdiendo la visión, y tienen que retirar quirúrgicamente el ojo para evitar que la infección llegue al cerebro.

En algunos casos, los pacientes han perdido la visión en ambos ojos. Y en casos raros, los doctores tienen que extirpar el hueso de la mandíbula para evitar que la enfermedad se propague.

“No hay un brote grande”

El único fármaco eficaz contra la enfermedad es una inyección intravenosa antifúngica, que cuesta 3.500 rupias (US$48) la dosis y que debe administrarse todos los días por ocho semanas.

Mujer a la que se le hace la prueba

Getty Images
La segunda ola de coronavirus está causando estragos en India y la crisis se ha agudizado por la falta de oxígeno e insumos en muchos lugares del país.

Una forma de detener la posibilidad de contraer la infección por hongos es asegurarse de que a los pacientes con covid-19, tanto los que están bajo tratamiento como los que se han recuperado, se les administre la dosis correcta de esteroides durante el tiempo idóneo, explica el Rahul Baxi, un especialista en diabetes radicado en Bombay.

El experto indica que trató a unos 800 pacientes diabéticos con covid-19 el año pasado, y ninguno de ellos contrajo la infección por hongos. “Los médicos deben cuidar los niveles de azúcar después de que los pacientes sean dados de alta”, me dijo el doctor Baxi.

Un alto funcionario del gobierno señaló que “no hay un brote grande“. Sin embargo, es difícil decir por qué un número creciente de casos de mucormicosis están siendo reportados en todo el país.

“La variante del virus parece ser virulenta, elevando el azúcar de la sangre a niveles muy altos. Y, extrañamente, la infección por hongos está afectando a muchos jóvenes”, indica el doctor Hegde.

Su paciente más joven el mes pasado fue un hombre de 27 años, que ni siquiera era diabético. “Tuvimos que operarlo durante su segunda semana de covid-19 y quitarle el ojo. Es bastante devastador”.


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