'Imagine el riesgo por el que estoy pasando': trabajadores de hospitales
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'Estamos desprotegidos': Personal de hospitales acusa falta de protocolos y equipo COVID-19

“Imagine el riesgo por el que estoy pasando al irme exponer", dijo una trabajadora de Salud sobre la falta de preparación y cuidados ante la emergencia por COVID-19.
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Por Andrea Vega y Nayeli Roldán
7 de abril, 2020
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El brote de coronavirus entre personal de salud del Hospital de Zona número 7 del IMSS en Monclova, Coahuila, alertó sobre el riesgo en el que viven miles de médicos, enfermeras y otros empleados de los hospitales, quienes desde mediados de febrero enfrentan casos sospechosos y confirmados de COVID-19 sin tener el equipo adecuado ni poder seguir los protocolos de atención, lo que también ha puesto en riesgo a los pacientes afectados por otras enfermedades.

Entérate: ‘No nos dan equipo, lo compramos o lo hacemos nosotras’, así enfermeras ante riesgo por COVID-19

Animal Político platicó con una decena de médicos, enfermeras y enfermeros de hospitales públicos del IMSS y el ISSSTE de Veracruz, Baja California y la Ciudad de México para conocer cómo han enfrentado en sus instituciones al COVID. Estos son los testimonios de seis de ellos.

Aquí me contagié

El martes 31 de marzo, José Alberto de la Huerta, médico adscrito al área de urgencias de la Clínica Familiar #300600 del ISSSTE, en Córdoba, Veracruz, recibió un caso sospechoso de COVID-19, una mujer que aseguraba haberse contagiado días atrás en esa misma clínica.

“Durante la revisión médica, ella señaló que había estado pensando dónde se podía haber contagiado y no encontraba otra explicación más que fue aquí en la clínica, adonde acudió el 17 de marzo por dolores en la espalda media y baja, consecuencia de un accidente automovilístico previo”, dice de la Huerta en entrevista con Animal Político.

La paciente le dijo al médico que el día que ella fue a consulta, un hombre había estado tosiendo en la sala de espera y que escuchó a enfermeras y médicos decir después que era un caso sospechoso de COVID-19.

“Yo no afirmé nada frente a la paciente, pero verifiqué y ella sí estuvo en la clínica el día 17, aunque yo no la atendí, y ese día, en efecto, sí se atendió a un probable enfermo de ese virus, a quien se le refirió a otra institución, porque este no es un hospital COVID. Pero estuvo en la sala de espera de urgencias, tosiendo, sin mascarilla N95”.

El médico dice que el problema en este hospital es que se ha actuado de una forma reactiva frente a la llegada de los pacientes sospechosos, sin tener perfectamente establecido desde antes qué se iba a hacer para no poner en riesgo al personal y a los pacientes de otras patologías, a quienes se le sigue atendiendo.

“El primer paciente fue el que peor se ha manejado, afortunadamente resultó negativo, pero no se le hizo un triage a la entrada, pasó a consulta normal. Se paseó por varias áreas del hospital hasta llegar a urgencias, y sin mascarilla N95”.

El segundo caso sospechoso ya no pasó por las áreas comunes de la clínica, lo condujeron por la parte exterior del hospital a la zona de urgencias. Era el hombre que estuvo tosiendo en la sala de espera, también sin mascarilla.

“Él tenía una tos muy fuerte y fiebre. Pasó a un cuarto aislado, pero estuvo en la sala de espera con los demás pacientes. En la revisión, que no me tocó a mí tampoco, sino a mi compañero, se determinó que era un caso sospechoso de COVID y se le trasladó en ambulancia a otro hospital. De ese ya no supimos si fue positivo porque de la institución a donde lo referimos lo enviaron a otra”.

Cuando ese paciente se fue, cuenta el médico, se sanitizó toda la sala de espera de urgencias y el consultorio aislado donde estuvo, incluso se desalojó a todos los pacientes para hacer el procedimiento de forma exhaustiva.

Pero el 31 de marzo llegó el tercer caso sospechoso, la mujer que asegura no tener mayor explicación de donde pudo haberse contagiado como no sea en esa sala de espera de urgencias del hospital.

Esta vez sí le tocó atenderla a de la Huerta. “Me avisaron que era un probable COVID. La pasaron al aislado. Me puse el equipo de protección, los googles, guantes, la N95 y el pitufo quirúrgico, porque no tenemos los otros trajes blancos especiales. Como tenía sintomatología leve, tos y algo de fiebre, pero no dificultad para respirar, se le envió a su casa en ambulancia para aislamiento domiciliario y para seguimiento vía telefónica por parte del epidemiólogo, que es el protocolo normal”.

Sin embargo, el médico asegura que no han querido decirle si la prueba se hizo y mucho menos el resultado. “Lo que me dicen es que no les van a hacer pruebas a todos los casos con síntomas leves, y que la información de a quien se las hacen y los resultados serán confidenciales”.

De la Huerta afirma que él y otros de sus compañeros tiene síntomas de probable infección respiratoria. “A mí me duele la garganta, y tengo malestar como de gripa, otra compañera sí ha tenido fiebre y dolor de cabeza, ya no sabemos si es gripa, sugestión o qué, cómo no nos hacen la prueba”.

Eso sí, a partir de ese día 31 de marzo, hay dos salas de espera de urgencias en este hospital, las generales y las respiratorias, pero los pacientes de una y otra siguen usando el consultorio que se designó como aislado para revisar a los sospechosos de COVID.

“Todavía hasta este viernes 3 de abril, en el consultorio del fondo de urgencias se puede recibir a un paciente sospechoso de COVID, y después a uno de otro padecimiento incluso de los no respiratorios. Claro después de atender a cada caso el lugar se sanitiza, el personal se quita el equipo con el que trató al paciente, pero por protocolo a ese consultorio solo deberían entrar probables COVID y no está pasando eso, aunque ahora ya tenemos muchos más casos sospechosos, solo hoy llegaron dos”.

Ni los hospitales COVID tenían buen protocolo

Pablo, a quien llamaremos así para proteger su identidad, está en el segundo piso de medicina interna del Hospital General de Zona # 32 del IMSS en Villacoapa en la Ciudad de México. Este es un hospital COVID, y ese piso esta designado ahora para la hospitalización de esos pacientes.

El ala norte y el ala sur están reservadas para eso. Ahí no entra ningún otro tipo de enfermo ni nadie que no sea del personal designado a esas áreas. Pero en medio hay todavía pacientes de trauma y ortopedia.

“Hasta los mismos compañeros que no están designados a las áreas COVID y que están ahí atendiendo trauma nos ven feo cuando pasamos para ir al ala norte y al ala sur, tienen miedo de que los contagiemos, es algo que empieza a generar tensión, porque sí este piso ya debería ser COVID nada más”, dice Pablo.

En este hospital la forma de recibir y de atender a los casos sospechosos ha ido mejorando con los días. Los primeros se recibieron sin ninguna precaución. Le tocaron a un equipo de diez integrantes del personal de salud, entre ellos a la enfermera de urgencias Aurora, a quien llamaremos.

“Con los dos primeros que me tocaron ni siquiera me avisaron que eran probables COVID, llegaron un domingo hace dos semanas, ya los dos fallecieron, uno aquí mismo y otro en La Raza. A los dos los atendimos al principio sólo con cubrebocas”.

El primero de esos pacientes, un hombre de 73 años, entró, el viernes 20 de marzo en la noche, por el área de triage normal de urgencias, después lo pasaron a corta estancia y luego a observación. Hasta la 1 de la tarde del sábado lo aislaron.

El domingo 22 de marzo, cayó en paro cardiaco, “entraron dos compañeros a reanimarlo, sin N95 para no perder tiempo porque hay que ir a pedirlas a un área especial”, afirma Aurora.

Con el segundo paciente pasó algo muy similar, ella era hija del primer paciente, pero al personal no le advirtieron el parentesco. A Aurora se lo advirtieron cuando ya llevaba una hora atendiéndola. Hasta entonces ella se colocó el equipo especial, incluyendo la N95.

En total 10 integrantes del equipo de médicos y enfermeras y otro personal estuvo en contacto con esos dos pacientes. A todos los enviaron a sus casos mientras estaban los resultados de las pruebas para COVID, que tardaron cinco días.

“Todas salieron negativos, y entonces a los cinco días nos hicieron volver a trabajar, a pesar de que varios teníamos síntomas. Los dos compañeros que hicieron la reanimación siguen en casa con tos severa y fiebre, aunque los resultados supuestamente salieron negativos”.

Ahora ya hay mucho más cuidado, dicen los dos enfermeros de la 32, ya hay un área de urgencias respiratorias donde solo se atiende a los casos probables COVID o de enfermedad respiratoria. Hay también un solo equipo médico y de enfermeros y enfermeras dedicados a atenderlos y sí tienen equipo de protección, aunque no el suficiente ni el adecuado.

Pero queda el punto de que se reserve por completo el segundo piso de este hospital a los probables COVID, de los que ya se han recibido hasta el momento unos 70 casos, de los cuales 10 se han confirmado positivos, lo que no quiere decir que sean los únicos porque el resultado de las pruebas está tardando.

Además, los empleados de este hospital, que desde el sismo de septiembre de 2017 laboran en instalaciones prestadas por la Hospital General Regional #2 volverán a su edificio en los próximos días con todo y pacientes COVID.

“Eso nos preocupa mucho, primero porque durante casi tres años el hospital no estuvo listo, y ahora de pronto ya lo está, no sabemos ni si realmente ya quedó bien, en el sismo de 2017 tuvo daño estructural, y además, cómo van a los pacientes COVID para allá, a qué área, con qué protocolo, no sabemos, no tenemos ni la fecha, solo nos han dicho que después de la segunda semana de abril, quizá”, dice Aurora.

Con casos sospechosos y sin hacerles las pruebas

“Fernando”, médico del Hospital Regional 1o de octubre, del ISSSTE en la Ciudad de México, cuenta que desde febrero pasado comenzaron a recibir a pacientes en el área de urgencias con los síntomas acordes al cuadro de COVID-19, sólo en ese mes sumaron al menos 50 personas. Sin embargo, el área de Patología determinó no tomar muestra a ninguno de ellos para realizar las pruebas que hubieran confirmado o descartado los casos.

Éstos enfermos con el cuadro tampoco fueron registrados en la estadística oficial, de acuerdo con el médico del hospital, y sólo hasta esta semana el nosocomio decidió tomar muestra a dos doctores para enviarla a análisis, aunque más personal ha presentado síntomas.

Apenas la última semana del mes pasado recibieron por parte de la administración del hospital algunas piezas de cubrebocas N95, que evita el paso de 95% de las partículas y es recomendado para tratar epidemias. Pero ese aditamento básico llegó después que los casos sospechosos. Fernando calcula que recibieron a 70 personas en marzo sólo en el área de urgencias, sin que hubiera filtro sanitario y cuidado para el personal al tratar a estos pacientes.

En este hospital, el personal médico siguió operando como siempre al enfrentar pacientes de urgencia. Alguien con fiebre, dolor de cabeza intenso y tos, alertaba al personal para pensar que se trataba del cuadro clínico de COVID-19, pero en algunos casos los revisaban sin el cubrebocas N95 y con escasez hasta de gel antiséptico.

Aunque los médicos avisaban al área de patología, ésta no tomaba la muestra. Y al no poder confirmar el diagnóstico, sólo recomendaban a los pacientes regresar a sus casas o acudir a su clínica correspondiente para intentar conseguir una incapacidad, pero la mayoría de ellos simplemente regresaba a trabajar, afirma el médico.

Éstos enfermos tampoco eran separados en algún área específica, sino que esperaban en la misma sala que el resto de pacientes que acudían por malestares estomacales o fracturas, entre otros.

De acuerdo con el médico, esto ha puesto en riesgo al personal. Hasta el momento suman 5 empleados del hospital con síntomas de coronavirus, aunque sólo se le tomó muestra a 2, a quienes mandaron a casa para aislarlos mientras esperan el resultado.

No puedo dejar de trabajar y estoy en mucho riesgo

En el Hospital Regional 20 de Tijuana, Baja California, del IMSS, en solo una semana el área dispuesta para atender a los posibles contagiados de coronavirus durante una posible crisis ya está llena. “Todavía no hay enfermos crónicos y el servicio ya está lleno, por eso ya también vaciaron hematología y oncología para atenderlos ahí”, dice “Rosa”, una de las enfermeras.

Apenas este miércoles 1 de abril ya habían 34 enfermos con el cuadro de coronavirus que requirieron hospitalización ocupando las camas, por eso, uno más con sospecha tuvo que ser hospitalizado en el área de observación “porque ya no hay dónde meterlo y el riesgo es para todos los pacientes que están ahí y para nosotros es grandísimo”.

En este hospital sí funcionó el filtro sanitario, que consistía en adecuar un espacio afuera donde personal podía evaluar a quienes presentaran síntomas referentes a afectaciones en vías respiratorias. Al encontrar a alguno compatible al cuadro clínico de COVID-19, lo pasaban al área prevista para ello, aislado del resto de pacientes.

Sin embargo, no todo el personal cuenta con el equipo de protección necesario, desde los médicos hasta enfermeras o personal de limpieza de las áreas COVID, lo que los coloca en una vulnerabilidad absoluta. “Imagine el riesgo por el que estoy pasando al irme exponer porque no puedo dejar de trabajar. Es desesperante”.

“Dicen que hay un plan para manejar esto, pero es mentira. Estamos trabajando a como Dios nos da a entender, pero a nadie le interesa lo que nos está pasando a los trabajadores de la salud. Ahí está lo que pasó en Coahuila, los que han salido a manifestarse es porque todos estamos en la misma situación. Todos”.

Tampoco tienen certeza sobre el número de contagiados, pues no se hacen pruebas para todos, ni siquiera a la totalidad de los hospitalizados. Esta semana sólo tienen dos casos confirmados, los únicos a los que se tomó muestra, pero los resultados tardaron en llegar seis días, y en este tiempo ya registraron 3 muertes por neumonía atípica, pero no supieron si padecían coronavirus porque no se hizo prueba.

La poca vigilancia incluso para el personal es alarmante, dice la enfermera, pues una de sus compañeras notificó al área de epidemiología que tuvo contacto con uno de los sospechosos contagiados, pero “ni si quiera la registraron ni la aislaron. Estamos desprotegidos”. Por eso dice, eso que pasó en el hospital del IMSS en Coahuila, lo están pasando todos al no tener lo necesario para la atención.

En espera de la protección necesaria

A principio de marzo, el Hospital General de Zona No. 24 del IMSS operaba de manera cotidiana. El cambio para convertirse en un hospital que atenderá a enfermos de coronavirus ha sido paulatino, aunque los pacientes con el cuadro de posible contagio llegaron desde final de febrero cuando aún no tomaban precauciones, reconoce “Marcos”, uno de los doctores que ahí trabaja.

Aunque ahí sí han tenido disponibilidad de cubrebocas N95, pero se han “racionalizado”, es decir, para “maximizar el equipo de protección” sólo se ha entregado al personal médico que atiende directamente las áreas que fueron divididas para tratar a posibles contagiados, y que han sido detectados previamente en el filtro sanitario que comenzó a funcionar hace dos semanas.

Hasta este 1 de abril, sólo habían confirmado un caso y más de una decena de sospechosos. Por eso, como medida de prevención, esperan recibir la próxima semana un termómetro digital con luz infraroja para aplicar un “filtro térmico”, es decir, tomar la temperatura de cada trabajador y en caso de tener fiebre, aislarlos.

Esto porque una de las enfermeras tuvo contacto sin protección con el único paciente confirmado y que falleció. También buscan que les envíen los insumos necesarios para instalar un “arco sanitario”, que consiste en adaptar una sección a la entrada del hospital con sustancias que desinfecten a cada persona que entre, pero ese requiere recursos, dice el doctor.

*Con excepción del de José Alberto de la Huerta, médico adscrito al área de urgencias de la Clínica Familiar #300600 del ISSSTE, quien aceptó que se usara su nombre real, el resto de los nombres usados en este reportaje son ficticios, para proteger la identidad de los entrevistados.

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AFP

Por qué la enorme crisis de COVID-19 en India preocupa al mundo

Mientras en algunas partes del mundo se levantan restricciones, el brote en India está registrando un número récord de casos cada día.
AFP
29 de abril, 2021
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Una paciente en India en una unidad de cuidados intensivos.

AFP
Una paciente en India en una unidad de cuidados intensivos.

“Nunca había visto una situación tan aterradora. No puedo creer que estemos en la capital de India”, afirma Jayant Malhotra a la BBC.

“Las personas no reciben oxígeno y mueren como animales”, añade.

Malhotra se encuentra ayudando en un crematorio en Nueva Delhi, la ciudad donde los hospitales están colapsados ante un aumento sin precedentes de infecciones por coronavirus.

El país reportó un récord mundial de nuevos casos diarios confirmados por quinto día consecutivo el lunes.

Mientras India sufre por esta última ola, China, EE.UU., gran parte de Europa occidental y partes de África y del sudeste asiático registraron una disminución de las muertes durante las dos semanas anteriores al 25 de abril.

De hecho, algunos países están levantando las restricciones e incluso la Unión Europea llegó a insinuar una reapertura para los viajeros estadounidenses que ya fueron vacunados.

Por eso surge la pregunta, ¿puede la terrible situación de India convertirse en un problema importante para el resto del mundo?

¿Qué tan grande es la crisis de India?

Crematorio en India

Reuters
Hay crematorios que trabajan las 24 horas del día.

En febrero, cuando las muertes por covid-19 diarias eran de unos cientos y los casos nuevos por día oscilaban alrededor de 12.000, muchos en India tenían razones para creer de que el país había logrado escapar de lo peor de la pandemia.

Pero poco a poco comenzaron a ver cómo los contagios reportados aumentaban, llegando a superar los del punto más alto de la primera ola (93.000 por día).

Así se llegó a la crisis actual, tan fulminante que se pasó de 200.000 infecciones confirmadas a mediados de abril a más de 350.000 esta semana.

Las muertes también se multiplicaron. Un promedio de 2.336 personas murieron diariamente en la semana que concluyó el 25 de abril, el doble de los fallecimientos en la peor parte de la primera ola.

“India claramente está luchando”, señala el corresponsal de Salud y Ciencia de la BBC, James Gallagher. “El miedo palpable me recuerda al comienzo de la pandemia, cuando el coronavirus aún era una enfermedad desconocida”.

“La covid-19 puede ser mortal incluso con una atención médica perfecta, pero cuando los hospitales se ven sobrepasados, se pierden vidas que podrían haberse salvado”, añade.

La situación es particularmente grave en Nueva Delhi, donde no quedan camas de unidad de cuidados intensivos (UCI).

Hospital en India colapsado.

AFP
Hospital en India están al borde del colapso.

Muchos hospitales están rechazando a nuevos pacientes y al menos en dos de ellos fallecieron personas internadas después de que se agotaran los suministros de oxígeno.

Los familiares de gente que contrajo el virus piden en redes sociales ayuda para conseguir espacio en hospitales, suministros de oxígeno y ventiladores.

El panorama se complica más debido a que los laboratorios también están saturados y los resultados de las pruebas demoran hasta tres días en entregarse.

Mientras tanto, los crematorios tienen que funcionar las 24 horas del día.

Los familiares de contagiados piden ayuda.

Getty Images
Los familiares de contagiados piden ayuda.

Escenas similares se producen en otras ciudades importantes. En total, India confirmó casi 17 millones de infecciones y 192.000 muertes desde que empezó la pandemia.

Pero es muy probable que estas cifras estén por debajo de la realidad.

La enorme población del país y los problemas logísticos hacen que sea realmente difícil realizar pruebas de covid-19 masivas o registrar muertes con precisión, lo que vuelve mucho más difícil conocer la magnitud exacta de la crisis en India en comparación con las que atravesó Europa o Estados Unidos, por ejemplo.

¿Qué tan difícil se puede poner la situación?

Paciente recibe oxígeno

Getty Images
Muchos en India no tienen acceso a atención médica en absoluto.

Para Gallagher, “lamentablemente en las próximas semanas la situación empeorará significativamente”.

“Una lección, aprendida una y otra vez, es que un aumento en los casos conduce a un aumento en las muertes unas semanas después”, indica.

“Incluso si India pudiera detener la propagación del virus de la noche a la mañana, las muertes seguirían aumentando exponencialmente, ya que muchas personas ya fueron infectadas. Y no hay señales de que los contagios se vayan a estabilizar”, afirma el periodista.

Gallagher señala que el aumento o no de los casos dependerá del éxito de los cierres y el ritmo de la inmunización.

India no tiene el mayor número de casos ni muertes registrados. Estados Unidos reportó hasta el 26 de abril alrededor de 32 millones de contagios y 572.000 muertes, según los datos compilados por la Universidad Johns Hopkins.

Tampoco encabeza las listas de infecciones o muertes por cada millón de habitantes. Gran parte de Europa y América Latina reportaron márgenes superiores.

Pero es el tamaño de la población en India y el dramático aumento de casos y muertes lo que causa tanta preocupación.

“Nunca habíamos visto una situación como esta, en la que el sistema de salud sea incapaz de hacer frente a la magnitud de las cifras en el contexto de un fuerte y continuo aumento de nuevos contagios”, señala a la BBC Gautam Menon, profesor de Física y Biología y experto en el modelos de medición de enfermedades infecciosas.

Cuando los servicios de salud colapsan, la gente muere por todas las causas en un número mucho mayor. Son muertes que no se reflejan en las estadísticas del coronavirus.

Además, los proveedores de atención médica en India tienen el gran desafío de alcanzar a su vasta población y, por ello, muchos en ese país no tienen acceso a atención médica en absoluto.

¿Qué significa para el resto del mundo?

La pandemia es una amenaza mundial, eso se sabe.

Desde los primeros días, los científicos y los expertos en salud han rastreado cómo la infección se mueve de un país a otro, impulsada sobretodo por los viajes aéreos y una economía mundial altamente globalizada.

Viajeros hacen fila

Getty Images
Los viajes son una causa de la propagación del virus.

Hasta ahora, las fronteras nacionales representaron una barrera muy limitada para la propagación y se vio que es casi imposible imponer prohibiciones de viaje y cerrar accesos de forma indefinida.

Entonces, lo que sucede en India muy probablemente se extenderá por todo el mundo, especialmente porque el país tiene la diáspora más grande del planeta.

James Gallagher opina que “la pandemia nos enseñó que el problema de un país es el problema de todos”.

“El coronavirus se detectó por primera vez en una ciudad de China y ahora está en todas partes. El número récord de casos en India podría extenderse a otros países, por lo que muchos ya introdujeron restricciones de viaje. Y estos altos niveles de infección son un caldo de cultivo para nuevas variantes”, señala.

¿Una nueva amenaza nació en India?

Las condiciones en India pueden ser muy malas noticias para la lucha global contra la covid-19.

“La numerosa población y su densidad es una incubadora perfecta para que este virus experimente mutaciones”, sostiene Ravi Gupta, profesor de microbiología clínica en la Universidad de Cambridge.

Si se deja tiempo para que el virus mute en tales condiciones “ideales“, podría alargar y aumentar considerablemente la gravedad de la pandemia en todo el mundo.

“Cuantas más oportunidades tenga el virus de mutar, más probable será que encuentre una forma de infectar incluso a las personas que han sido vacunadas”, añade James Gallagher.

Multitud de gente en India

Getty Images
¿Cómo puede India (y el resto del mundo) detener la propagación?

Las nuevas variantes de Reino Unido, Brasil y Sudáfrica ya causaron problemas durante esta pandemia, extendiéndose por todo el mundo.

El profesor Menon cree que ese peligro es latente con India y señala que “es realmente imposible poner un límite a la propagación de variantes”.

“La variante B.1.617 (que se identificó por primera vez en India) se encontró ya en varios países y llegó muy probablemente como un virus importado”, explica.

El experto advierte que las mutaciones y evoluciones continuarán y serán un obstáculo para la inmunidad que podría dar una infección anterior o la vacunación.

La pregunta ahora es qué tan rápido podría suceder eso.

“Sabemos que la covid-19 puede mutar para lograr una mayor transmisibilidad a partir de nuestra observación de las múltiples variantes en todo el mundo. Hasta ahora creemos que las vacunas deben seguir siendo eficaces contra estas nuevas variantes, pero esto puede cambiar en el futuro”, sostiene Menon

¿Cómo pueden India (y el resto del mundo) detener la propagación?

Ya se realizan esfuerzos internacionales para ayudar a India a gestionar su crítica escasez de oxígeno y combatir el devastador aumento de casos.

Reino Unido comenzó a enviar ventiladores y dispositivos concentradores de oxígeno, mientras Estados Unidos levantó la prohibición de enviar ciertas materias primas al extranjero, lo que permite a India producir más vacunas de AstraZeneca.

Oxígeno

AFP
El oxígeno se convirtió en un recurso vital en India.

Varios países también ofrecen enviar personal médico y equipamiento para ayudar.

El gobierno de India aprobó planes para instalar más de 500 plantas de generación de oxígeno en todo el país y contar con más suministros.

Pero estas son medidas para tratar de prevenir muertes, no infecciones.

Los expertos señalan que el mundo necesita un aumento espectacular de la capacidad de lndia para vacunar a su población y prevenir la propagación del virus.

A su favor el país tiene que es una potencia en lo que respecta a la fabricación de vacunas.

Ejecuta un programa de inmunización masiva, produce el 60% de las vacunas del mundo y es el hogar de media docena de fabricantes importantes.

Mujer es vacunada en India

AFP
A su favor el país tiene que es una potencia en lo que respecta a la fabricación de vacunas.

“Un programa de vacunación de adultos a gran escala contra un patógeno virulento como el SARS-Cov2, el virus que causa la covid-19, plantea desafíos sin precedentes”, según el corresponsal de la BBC en India, Soutik Biswas.

La campaña de vacunación de India, la más grande del mundo, comenzó el 16 de enero y tiene como objetivo alcanzar a 250 millones de personas hasta julio.

Se estima que alrededor de 118 millones de personas recibieron una primera dosis hasta abril y esto representa menos del 9% de la población.

Inicialmente limitado a los trabajadores de la salud y al personal de primera línea, el plan masivo se fue ampliando en etapas hasta llegar a los mayores de 45 años.

Pero la magnitud de la tarea de inmunizar a una población tan grande y los problemas logísticos y de infraestructura que plantea el país no dejan de complicar el despliegue.

Por todo ello se señala que la campaña de vacunación debe acelerarse mucho más para alcanzar sus objetivos.

“No está claro si el país tiene suficientes vacunas y capacidad estatal para acelerar y ampliar la cobertura para incluir a los jóvenes”, indica Biswas.

Filas para vacunación.

Getty Images
Filas para vacunación.

Hasta que una población tan grande no se vacune con éxito, India representa un riesgo para todo el mundo.

“El problema de las enfermedades infecciosas como la covid-19 no es asunto de una sola nación o incluso de un pequeño grupo de naciones. Es verdaderamente global en sus implicaciones”, sostiene el profesor Menon.

“Necesitamos más cooperación internacional en pruebas, vacunas e investigación para el bien del mundo“, concluye.

Como han dicho los funcionarios de salud pública y los políticos desde los primeros días de la pandemia: “Nadie está a salvo hasta que todos estén a salvo”.


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