IMSS e INSABI aplican criterios distintos para permisos a doctores enfermos
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COVID-19: IMSS e INSABI aplican criterios distintos para dar licencia a doctores con padecimientos

Una doctora con hipertensión e insuficiencia cardiaca leve ya obtuvo permiso del INSABI para ausentarse de su trabajo durante la pandemia, pero no del IMSS, donde tiene otro empleo.
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15 de abril, 2020
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Mariana es médico en el IMSS desde hace 20 años y tiene hipertensión e insuficiencia cardiaca leve. Se sintió aliviada cuando supo que con la instrucción de la Secretaría de Salud para el personal médico con algún padecimiento podía solicitar licencia, y así evitar un posible contagio de COVID-19 que pusiera en riesgo su vida. Pero a más de tres semanas de intento, no ha logrado el permiso para ausentarse de su trabajo.

El IMSS estableció que podían ausentarse mayores de 65 años, mujeres embarazadas o en etapa de lactancia y “personas con enfermedades crónica-degenerativas (enfermedad pulmonar, cardiovascular descompensada, nefropatía, hepatopatía, diabetes mellitus descontrolada)”.

Entérate: ‘Se siente frustración, ¿por qué nos agreden?’: médicos son discriminados durante emergencia por COVID-19

Sólo porque su insuficiencia cardiaca no está en el supuesto de “descompensada”, las autoridades del Hospital de Traumatología y Ortopedia “Lomas Verdes” del IMSS, donde trabaja, no le han autorizado el permiso. En su otro empleo en un hospital del INSABI ya lo consiguió, porque ahí no está condicionado a alguna gravedad sino sólo a tener la enfermedad.

Esta diferencia de criterio entre instituciones la coloca en una disyuntiva, pues mientras ya tiene permitida la licencia en el INSABI, en el IMSS donde tiene 20 años de antigüedad no se la permiten y “o sigo trabajando o renuncio, no sé qué hacer”, dice en entrevista con Animal Político.

De acuerdo con el área de comunicación del IMSS, hasta el momento suman 9 mil integrantes del personal médico de la institución a quienes sí les han tramitado licencia por tener algún padecimiento de riesgo. Mientras que el INSABI no tienen una estadística de todo el país porque cada entidad impone sus lineamientos y lleva el control de las licencias, según informó el área de prensa.

Aunque en un inicio se consideró sólo a mayores de 65 años para poder tomar licencia, se disminuyó 5 años, por lo que la norma considerará a partir de los 60 años, dijo el área de prensa.

Otro médico encargado de otorgar las licencias a médicos del IMSS, consultado por Animal Político, confirmó que en el Instituto tienen la instrucción de sólo otorgar la licencia a quienes además de tener algún padecimiento éste sea descontrolado, por lo que son evaluados clínicamente, de acuerdo a los lineamientos internos.

Dichos lineamientos van acorde al Acuerdo del Consejo de Salubridad publicado en el Diario Oficial de la Federación el pasado 24 de marzo, en el que se estableció las medidas para la mitigación del coronavirus que consiste en evitar la asistencia al trabajo de “mayores de 65 años, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, personas con discapacidad, personas con enfermedades crónicas no transmisibles (personas con hipertensión arterial, pulmonar, insuficiencia renal, lupus, cáncer, diabetes mellitus, obesidad, insuficiencia hepática o metabólica, enfermedad cardiaca), o con algún padecimiento o tratamiento farmacológico que les genere supresión del sistema inmunológico”.

Mariana, a quien se le cambió el nombre para evitar alguna represalia dentro del IMSS, dice que la respuesta que ha encontrado es que “sólo me darán licencia si estoy descompensada, pero estar descompensada es que esté con oxígeno, si fuera así ya hubiera muerto. ¿Qué no ven las estadísticas de las muertes por coronavirus de los hipertensos?”.

Mariana tiene 49 años, por eso es que por edad no entra en el grupo de riesgo. Aunque asegura que su hipertensión e insuficiencia cardiaca podría comprometer su vida en caso de contraer COVID-19.

Esto lo confirman los números. De acuerdo con el reporte diario de la Secretaría de Salud, las complicaciones más relacionadas con los decesos por coronavirus son hipertensión, pues representan 41% de los fallecidos; le sigue la diabetes (37%), y obesidad (35%), mientras que por enfermedades cardiovasculares son 6.33%.

Mientras que el grupo de edad donde se presenta la mayoría de las defunciones es de entre 25 a 59 años, con más de 180 fallecidos, según los datos hasta el lunes 13 de abril.

El Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (INSABI), en cambio, sí considera que sin importar la gravedad, sólo con el padecimiento pueden tomar la licencia. La doctora “Mariana” envió a este medio el documento en el que le informan de su licencia a partir del 29 de marzo pasado.

“Debido a que se encuentra dentro de los supuestos mencionados en la circular antes descrita se suspende temporalmente sus actividades dentro de este nosocomio, a partir del presente hasta el 19 de abril del presente”, y firma el director del hospital en el que trabaja en el Estado de México.

“Yo soy la única proveedora de mi familia, si llego a faltar qué va a ser de ellos. ¿Y si me llego a infectar qué será de mi mamá que tiene 68 años?”, dice la doctora. Por eso su temor a contagiarse es aún mayor.

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COVID-19: cuál es la mejor forma de reforzar tu inmunidad, ¿con una infección natural o a través de las vacunas?

¿Qué es mejor, la protección que tenemos ante la covid-19 por habernos infectado y superado la enfermedad o aquella que nos proporcionan las vacunas?
27 de agosto, 2021
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Para nuestro sistema inmunológico, las diferencias entre haber adquirido defensas tras una infección natural por coronavirus o haberlo hecho tras la vacuna son marcadas.

¿Pero qué es mejor?

El mero hecho de plantearse la pregunta rayaba la herejía hace un año, cuando contagiarse con covid-19 por primera vez podía ser mortal, especialmente para los ancianos o las personas con problemas crónicos de salud.

Ahora, sin embargo, ya no partimos con inmunidad cero, ya que muchos se han vacunado o han pasado la enfermedad.

Y por ello, se ha vuelto una pregunta relevante que tiene implicaciones en el tema de si los niños deben ser vacunados o si se debe usar el virus o aplicar una tercera dosis a adultos para reforzar la inmunidad, cuestiones ambas polémicas.

“Podríamos estar metiéndonos en un agujero, por mucho tiempo, al creer que solo podemos mantener alejado el covid-19 vacunándonos cada año”, me dijo la profesora Eleanor Riley, inmunóloga de la Universidad de Edimburgo.

El profesor Adam Finn, un asesor de vacunas del gobierno británico, dijo que vacunar en exceso, cuando en otras partes del mundo todavía hay gente a la que no se le ha inoculado ni la primera dosis, es “un poco loco”.

“No solo es injusto, es estúpido”, dijo.

Vacunación en España

Getty Images

La anatomía de la inmunidad

Antes que nada, necesitamos entender un poco tanto las claves del sistema inmunológico como las del virus que este está atacando.

Los elementos fundamentales del sistema inmunológico para hacer frente a la infección son dos: los anticuerpos y las células T.

Los anticuerpos se adhieren a la superficie del virus y lo marcan para que sea destruido.

Las células T pueden detectar cuáles de nuestras propias células han sido infectadas por el virus y destruirlas.

A pesar de todos los problemas que ha causado, el virus es espectacularmente simple.

Tiene la famosa espiga, una proteína que es la llave que usa para abrir la puerta de las células de nuestro cuerpo.

También hay otras 28 proteínas que necesita para secuestrar nuestras células y hacer miles de copias de sí mismo. (A modo de comparación, se necesitan alrededor de 20.000 proteínas para hacer funcionar el cuerpo humano).

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Hay cuatro áreas clave para comparar la inmunidad que proporciona una vacuna y la que se desarrolla después de la infección natural con el virus.

1. Amplitud

¿Qué porcentaje del virus aprende a atacar el sistema inmunológico?

Quienes se infectan con el virus generan una respuesta inmune mayor que la que proporciona la vacunación.

Con cualquiera de las vacunas de Moderna, Pfizer u Oxford-AstraZeneca, lo que está aprendiendo el cuerpo es a detectar solo una cosa: la proteína de espiga.

Esta es la parte clave para producir anticuerpos y los resultados, al evitar que la mayoría de infectados tengan que ser hospitalizados, han sido espectaculares.

Pero apuntar a las otras 28 proteínas también les daría a las células T mucho más para atacar.

“Eso significa que si alguien se infectó, es posible que tenga mejor inmunidad ante cualquier nueva variante que surja, ya que tiene inmunidad frente a más proteínas “, dijo el profesor Riley.

Células T

Reuters
El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

2. Fuerza

¿Cuál de las dos opciones —vacuna o inmunidad natural— detiene la infección o previene una enfermedad grave?

Sabemos que ha habido casos de personas que contrajeron el virus dos veces (reinfección) y de otras que se vacunaron y aún así desarrollaron la covid-19 (lo que se conoce como infección progresiva).

“Ninguna de las dos te brinda una protección completa contra la infección, pero la inmunidad que obtienes parece protegerte bastante bien de caer gravemente enfermo”, explicó el profesor Finn, de la Universidad de Bristol.

Los niveles de anticuerpos son, en promedio, más altos alrededor de un mes después de la vacunación que de la infección.

Sin embargo, existe un gran abismo en cuanto a anticuerpos entre aquellos que son asintomáticos (que no producen muchos anticuerpos) y aquellos que padecen un ataque severo de covid-19.

La mayor respuesta inmune proviene de personas que contrajeron la enfermedad y luego fueron vacunadas.

Todavía estamos esperando datos sobre lo que sucede al revés.

laboratorio

Reuters
Aunque los anicuerpos son importantes podrían no ser suficientes para evitar la propagación de covid-19.

3. Duración

¿Cuánto dura la protección?

Se ha demostrado que los niveles de anticuerpos disminuyen con el tiempo, aunque esto puede no ser importante para prevenir que enfermes gravemente.

El sistema inmunológico recuerda los virus y las vacunas para poder responder rápidamente cuando se encuentra una infección.

Hay “células T de memoria” que permanecen en el cuerpo, y las células B permanecen preparadas para producir una nueva avalancha de anticuerpos si es necesario.

Existe evidencia de respuestas inmunitarias que duran más de un año después de la infección y los ensayos de las vacunas también han demostrado un beneficio duradero.

“En términos de durabilidad, todavía hay mucho por estudiar”, dijo el profesor Peter Openshaw, del Imperial College de Londres.

Un hombre con mascarilla

Getty Images

4. Localización: nariz o brazo

¿En qué parte del cuerpo está la inmunidad?

Esto importa.

Existe un conjunto completamente diferente de anticuerpos, conocidos como inmunoglobulina As, en la nariz y los pulmones, en comparación con los inmunoglobulina G que medimos en la sangre.

Los primeros son más importante por su papel como barrera contra la infección.

La infección natural ocurre en la nariz, mientras la vacuna se aplica con un pinchazo en el brazo. Por eso, la posición de esos anticuerpos es clave.

Ya se están investigando las vacunas nasales.

El profesor Paul Klenerman, que indaga sobre las células T en la Universidad de Oxford, señaló: “La ubicación de una infección marca la diferencia incluso si es el mismo virus, por lo que esperaríamos diferencias importantes entre la infección natural y las vacunas”.

Vacuna

Getty Images
Las vacunas han transformado la evolución del covid porque han reducido drásticamente las posibilidades de enfermarse gravemente.

¿Entonces, más vacunas o exposición al virus?

Existe una clara evidencia de que los adultos que no han recibido ninguna dosis tendrán defensas inmunitarias más fuertes si se vacunan, incluso si han contraído covid antes.

Pero en este punto hay dos importante cuestiones que plantearse:

  • ¿Los adultos vacunados necesitan una dosis de refuerzo o es suficiente la exposición al virus?
  • ¿Los niños necesitan vacunarse o toda una vida de encuentros con el virus construye una buena defensa inmunológica?

La idea de aumentar la inmunidad poco a poco durante toda la vida no suena radical cuando hablamos de otros virus, como el RSV (virus respiratorio sincitial) o los otros cuatro coronavirus que causan los síntomas del resfriado común.

Cada vez que está expuesto, el sistema inmunológico se fortalece un poco y esto continúa hasta la vejez, cuando el sistema inmunológico comienza a fallar y las infecciones empiezan a ser un problema.

“Esto no está probado, pero podría ser mucho más barato y sencillo dejar que eso suceda que pasar todo el tiempo inmunizando a las personas”, dijo el profesor Finn, quien advierte que podríamos terminar “encerrados en un ciclo de refuerzo” sin saber si era necesario.

Sin embargo, observó que el argumento en los niños “ya se ha demostrado”, ya que “el 40-50% ya se ha infectado y la mayoría no se puso enfermo o muy enfermo”.

Niño en una prueba de covid

Getty Images

Pero hay contraargumentos.

Riley apunta a la covid prolongada en los niños y el profesor Openshaw recuerda el nerviosismo en torno a los efectos a largo plazo de un virus que puede afectar a muchos órganos del cuerpo.

Pero Riley dijo que hay potencial en el uso de vacunas para “aliviar” la covid, seguido de una infección que amplíe nuestra respuesta inmunitaria.

“Realmente debemos considerar: ¿estamos simplemente asustando a la gente en lugar de darle la confianza para seguir adelante con su vida? Ahora estamos preocupando a la gente otra vez“.

Por supuesto, dado que los casos continúan, es posible que no haya muchas opciones.

“Me pregunto si es inevitable”, dijo el profesor Klenerman, pensando en que el virus continuará propagándose. Es probable que entonces veamos un efecto de constante cuestionamiento.


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