Funcionario que fue a conferencia en Palacio Nacional tiene COVID-19
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Cuartoscuro

Empleado de gobierno que fue a conferencia dio positivo a COVID-19; piden a reporteros aislarse

Autoridades de salud pidieron a los reporteros que acudieron a la conferencia aislarse. El aviso se dio el viernes hasta el final de la conferencia.
Cuartoscuro
25 de abril, 2020
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Al concluir la conferencia de prensa de este viernes, el director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud, José Luis Alomía, informó a un grupo de reporteros que un asistente a la conferencia nocturna del subsecretario Hugo López-Gatell el pasado 20 de abril dio positivo a COVID-19.

Los reporteros que fueron notificados también habían asistido a la conferencia del lunes 20 de abril, por ello Alomía les informó que tendrían seguimiento epidemiológico y les recomendó aislarse a partir de ese momento. 

Alomía se refirió a la persona contagiada como un “invitado” a la conferencia, pero de acuerdo con los reporteros notificados, el caso positivo es de un empleado de comunicación social del Gobierno Federal, toda vez que el lunes dicha persona se dedicó a dar instrucciones de logística a la prensa. 

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El aviso ocurrió al concluir la conferencia de prensa de este viernes, es decir, Presidencia permitió que los posibles contactos de la persona infectada estuvieran en la conferencia de Economía de las 18 horas y en la de Salud, de las 19 horas, con el resto de asistentes. 

Pasan lista a asistentes

A las 20 horas, en la puerta del Salón Tesorería donde se realizan las conferencias, personal de Presidencia preguntaba los nombres de los asistentes antes de salir, mismos que corroboraba con una lista con nombre de reporteros y sus fotografías. Los enlistados eran los asistentes a la conferencia del lunes pasado. 

Hay un caso sospechoso

Durante la conferencia de prensa de este sábado, López-Gatell explicó que el funcionario tuvo contacto directo con 11 personas, de las 28 que asistieron el pasado lunes.

Un caso es sospechoso y 10 no sospechosos.

El subsecretario detalló que el lunes 20 el funcionario se encontraba asintomático por lo que la probabilidad de contagiar a los asistentes era nula, pues el mayor riesgo de contagio llega cuando conforme se presentan más síntomas.

Al cuestionarlo sobre si los asistentes a la conferencia del lunes deberían someterse a la prueba para saber si están contagiados, López-Gatell dijo que ésta podría salir negativa en los siguientes siete días al contacto con la persona contagiada pues puede que no haya suficientes cantidades de virus para que se registre.

El subsecretario pidió a los asistentes de la conferencia del lunes mantenerse en aislamiento hasta el lunes, cuando se cumplen los 7 días en los que se desarrollarían síntomas.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido en que las conferencias de prensa no serán suspendidas, toda vez que debe informar al pueblo de México. 

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Además de la conferencia presidencial, el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell encabeza otra a las 19 horas y a partir de este viernes se sumó otra más sobre temas económicos, encabezada por la secretaría de Economía, Graciela Márquez, que será a las 18 horas.

Todas se realizan en el Salón Tesorería de Palacio Nacional y aunque la distribución de las sillas están más separadas de lo habitual, la distancia apenas es de un metro aproximadamente y desde hace semanas tienen como medida la distribución de gel desinfectante en la entrada y toma de temperatura. Aun con ello, la persona que dio positivo al contagio, pudo entrar a Palacio Nacional el lunes pasado.  

En contraste, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, también realiza conferencia diaria a las 11:30 horas, pero desde el 1 de abril se desarrollan a distancia, lo que evita el traslado de reporteros al edificio de gobierno.

México entró a la fase 3 del COVID-19 el pasado 21 de abril, lo que significa una propagación mayor y se prevé que en mayo ocurra el mayor pico de contagio. Este viernes 24 de abril, fue el día más letal por la emergencia sanitaria, al registrar 152 muertes por coronavirus COVID-19, para un total de mil, 221 defunciones.

Hasta el momento, 12 mil 872 personas han contraído coronavirus, aunque 4 mil 502 permanecen activos, ya que se contagiaron durante los últimos 14 días y son pacientes que pueden transmitir la enfermedad.

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Por qué el año no termina realmente a la medianoche del 31 diciembre (y no siempre dura lo mismo)

La fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es un sistema, a la larga, "inventado".
31 de diciembre, 2020
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año nuevo Nuevo

Getty Images
El momento en que comienza y termina el año es una convención.

Brindis y uvas, bailes, resoluciones y rituales… la medianoche del 31 de diciembre es un momento de festejo, esperanza y recuento para millones de personas en todo el planeta.

Un año “termina” y otro “comienza” y, con él, las aspiraciones de un mejor tiempo y de innumerables propósitos y nuevas metas.

Es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días (más uno en bisiesto, como 2020) que ha regido en Occidente desde que se dejó de usar el calendario juliano en 1582.

Su paso celebra el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella.

“Lo que entendemos tradicionalmente por año, tanto en astronomía como en muchas culturas, es ese lapso que tarda nuestro planeta en darle la vuelta al Sol”, indica el astrónomo y académico Eduard Larrañaga, del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional de Colombia.

Sin embargo, según explica el también físico teórico a BBC Mundo, la fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es una convención, o sea un sistema, a la larga, “inventado”.

“Asumir que el año termina a la medianoche del 31 de diciembre y empieza el 1 de enero es una construcción social, una definición que se hizo en un momento de la historia”, dice.

De acuerdo con Larrañaga, dado que la base para la medición de un año es el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al Sol, el conteo de cuándo empieza y termina ese ciclo puede ocurrir, en la práctica, en cualquier momento.

“Desde el punto de vista astronómico, no ocurre nada especial el 31 de diciembre para decir que es ahí donde termina el año ni ocurre nada especial el 1 de enero para decir que ahí es cuando comienza“, señala.

“En realidad, a lo largo de la órbita de la Tierra no hay nada especial ni fuera de lo común que ocurra para marcar el cambio de un año”, agrega.

Pero no termina ahí.

La duración exacta que le damos al año de 365 días (o 366 en los bisiestos) es otra convención social.

“En realidad, hay muchas formas de medir la duración de un año” y si se hace de una u otra forma, la duración no es la misma, indica Larrañaga.

Pero ¿cómo es posible?

La duración del año

Desde que fue introducido por el emperador Julio César en el año 46 a. C., el calendario juliano sirvió para contar el paso de los años y la historia en Europa hasta finales del siglo XVI.

Sin embargo, desde entrada la Edad Media, varios astrónomos se dieron cuenta de que con esa manera de medir el tiempo se producía un error acumulado de aproximadamente 11 minutos y 14 segundos cada año.

Fue entonces cuando en 1582 el papa Gregorio XIII promovió la reforma del calendario que usamos hasta el día de hoy e introdujo los bisiestos para corregir los errores de cálculo del calendario juliano.

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Getty Images
Millones de personas celebran el cambio de año este 31 de diciembre.

Larrañaga explica que, desde el punto de vista de la astronomía, base para la definición de lo que es un año, no existe una única unidad de medida, sino al menos cuatro para contar el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol.

  • Año juliano o calendario: “Es una convención y se usa en astronomía como una unidad de medida en la que se considera que la Tierra le da la vuelta al Sol en 365,25 días”.
  • Año sideral: “Es el que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol respecto a un sistema de referencia fijo. En este caso, se toma como referencia el grupo de las estrellas fijas y ese año tiene una duración de 365,25636”.
  • Año trópico medio: “En este se toma en cuenta longitud de la eclíptica del Sol, es decir, la trayectoria del Sol en el cielo con respecto a la Tierra a lo largo del año, principalmente en los equinoccios. Y este dura un poco menos que el año sideral, 365,242189 días”.
  • Año anomalístico: “La Tierra, al igual que los otros planetas, se mueve en elipsis. Esa elipsis hace que el Sol en algunas ocasiones esté más cerca y más lejos de la Tierra. Pero hay un punto donde ambos están lo más cerca posible, el llamado perihelio”. Y el año anomalístico es el tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de la Tierra por su perihelio. Dura 365,2596 días”.

Si bien Larrañaga señala que todos están sobre el orden de los 365 días, asumir que este es el periodo exacto de la duración de un año se vuelve una simplificación.

Pero además, no tiene en cuenta otro factor.

“Hay otra cuestión, y es que, aunque tenemos esos cálculos, no todos los años duran lo mismo, no tienen la misma duración cada vez“, dice.

El largo de los años

De acuerdo con el experto, si bien los astrónomos han tratado de calcular con precisión a través de los siglos el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol, existe un problema básico que les impide obtener un número definitivo.

“Hay que tener en cuenta que la duración de los años nunca es igual debido a que en el Sistema Solar todo cambia. Tomemos el año anomalístico: mientras la Tierra se mueve alrededor del Sol, el perihelio cambia como resultado de la acción gravitatoria de otros planetas, como Júpiter”, dice.

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La influencia gravitatoria de los planetas y el movimiento de la Tierra hacen que la duración del año no sea igual siempre.

El físico teórico señala que algo similar ocurre con el llamado año trópico medio, que mide el intervalo de tiempo entre dos pasos consecutivos del Sol por el punto Aries o equinoccio de primavera, o con el sideral.

“El año trópico medio también cambia, dado que depende del eje de la Tierra, que está torcido. Es como un trompo que va balanceándose. Entonces, la fecha y el momento del equinoccio también es diferente”, dice.

“Y si comparamos cuánto duraba el año sideral en 2020 con cuánto duró en el 1300 seguramente notaremos una diferencia. Siempre estaría en torno a los 365 días, pero no sería la misma duración exacta, porque el movimiento de la Tierra no es siempre el mismo”, agrega.


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