Médicos y enfermeras hacen fila por un trabajo en hospitales públicos
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Andrea Vega

Médicos y enfermeras hacen largas filas para emplearse en hospitales en medio dela pandemia

Pese al riesgo de contraer COVID-19 en un trabajo eventual, cientos de médicos, enfermeras y laboratoristas desempleados o con trabajos precarios hacen fila para encontrar un empleo.
Andrea Vega
14 de abril, 2020
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Una pequeña multitud invadió este lunes los alrededores de las oficinas de la Sección 33 del Sindicato del IMSS, en la colonia Ampliación Simón Bolívar, en la alcaldía Venustiano Carranza.

La emergencia sanitaria el COVID-19 los congregó ahí: cientos de personas comenzaron a formarse desde la madrugada en busca de un empleo.

“Yo llegué a las 6:20 y tengo la ficha 295. Dieron 400, pero hace rato dijeron que solo van a atender hoy hasta la ficha 300. Los demás hasta mañana”, dice Karen, que prefiere omitir su apellido, una enfermera desempleada que busca aprovechar la contingencia para encontrar trabajo en el sector público.

Entérate: Se usarían hospitales inflables y gimnasios para atender pacientes con COVID-19, según Salud

Karen se quedó sin empleo justo por el COVID. Trabajaba en un hospital privado pequeño. Cuando las cirugías bajaron de número, frente al temor de los pacientes de contagiarse si acudían a la clínica, ella, dos enfermeras más y otras dos personas de limpieza se quedaron sin trabajo.

La enfermera estaba contratada por honorarios, no tenía ninguna prestación, así que solo le dijeron adiós y la dejaron sin empleo y sin ingresos, el pasado 30 de marzo; por eso hace fila hoy en la colonia Ampliación Simón Bolívar.

Karen sabe que corre riesgo al contratarse en un hospital público en plena epidemia de COVID, pero dice que tiene la esperanza de encontrar una plaza permanente en un hospital del IMSS.

“No están prometiendo eso, de hecho en la convocatoria no dice cómo nos van a contratar ni por cuánto tiempo, no sabemos nada, pero no tengo trabajo, mi esposo monta estructuras en la industria de la construcción, está en una obra para gobierno y ahorita no han parado, pero no sabemos cuándo van a parar ni en qué condiciones va a quedar él, tenemos dos niñas y muy pocos ahorros, así que hay que arriesgarse”.

Adelante de Karen está Adrián Rodríguez. Es laboratorista químico. Muchos de los que hacen fila hoy lo son. Tiene la ficha 294 y teme ya no alcanzar vacante pero no se desanima. Está sin trabajo desde enero. Laboraba en el Instituto Nacional de Cardiología, como ayudante de investigador, pero el gobierno federal decidió eliminar la partida de donde salía su sueldo.

“Durante tres años y medio trabajé ahí, muchas veces hasta sábado y domingo y de pronto solo se cerró la partida presupuestal y adiós. No tengo hijos todavía, pero mi mamá y mi hermana depende económicamente de mí, así que necesito el trabajo, según la convocatoria, esto no es para cubrir plazas COVID, pero si así fuera, y tuviera que tomar las muestras para eso, yo le entro, ya hasta tomé una capacitación al respecto en el IPN”.

Minutos después de la charla con Adrián, un letrero aparece en la puerta de entrada del sindicato del IMSS: “se cerró la convocatoria para técnico laborista, laboratorista y médico radiólogo”. A las 2:30 de la tarde esta oportunidad queda cancelada para Adrián.

La ronda para conseguir un lugar

Al otro lado de la calle, en la banqueta de enfrente, hay una fila más pequeña. Los que están formados aquí llegaron más tarde, a las 10 de la mañana, a las 11, hay un par que va llegando, son los médicos generales.

En esa fila está Benito Mojica, que por ahora tiene dos trabajos, pero ninguno es estable y uno se va a terminar pronto. Él es parte del equipo operativo de una red de vigilancia de influenza de un laboratorio privado. Ahí se encarga de procesar las muestras, pero como ahora todo se volcará a COVID, el laboratorio ha decidido terminar el estudio de influenza.

“Igual solo tenía contrato por seis meses, pero la empresa podía terminarlo en el momento que quisiera y eso será el 30 de abril”. Su otro trabajo es en el consultorio de una cadena de farmacias, aunque ahí solo labora los fines de semana. Lo que busca es un trabajo estable pero como médico general no ha podido encontrarlo.

En el sector público, dice, no hay vacantes para médicos generales, quieren especialistas, “pero yo no he podido hacer la residencia. Las becas que dan son de entre 4 y 6 mil 500 pesos quincenales y yo ya tengo un hijo, no me alcanza con eso”.

Aún así Benito piensa aplicar para el siguiente examinen de residencias que será en septiembre, aunque sabe que la posibilidad de obtener un lugar es limitado. “Cada vez son más los aspirantes y apenas hay espacio para unos 10 mil, también por eso hay tanto médico general que no encuentra trabajo, si cada año egresan unos 12 mil médicos, y en los hospitales quieren puro especialista, imagínate”.

El año pasado, 42,680 médicos generales presentaron el examen, pero solo había 9,480 plazas disponibles.

Y si, en la fila las historias de ese tipo se repiten. Personas que después de estudiar medicina seis años se encuentran con que el título de médico general les resulta poco a las instituciones públicas para contratarlos, mientras los lugares para hacer una especialidad son pocos, con becas raquíticas, horarios extremos y riesgo, como el de esta epidemia de COVID.

Les quedan los empleos satélites, en los consultivos de las farmacias, como médicos del área laboral en una empresa o en clínicas como las de hemodiálisis.

En ese caso está Andrés, que también prefiere omitir su apellido, hace dos años y medio se tituló como médico general, buscó trabajo en hospitales públicos pero no encontró. Se tuvo que colocar en una de estas clínicas de hemodiálisis, donde supervisa los trabajos de los pacientes, por eso es que apenas llegó hace 20 minutos (son las 2:30) a hacer fila.

Dice que este es un buen momento para conseguir trabajo en un hospital del IMSS, aunque también está consciente de que no les han prometido que será permanente y desconoce cómo los contratarían.

“No decía nada la convocatoria, creo que esta no es para atender casos COVID sino al resto de los pacientes, pero sí así fuera, pues igual estaría aquí, con tal de tener un mejor trabajo”.

Pero eso no solo no lo asegura la convocatoria, tampoco hacer fila del lado de la acera más afortunada, Benito y su amiga Blanca, que también hace cola afuera de la oficina del sindicato, dicen que ellos ya han hecho un peregrinar por convocatorias sin tener resultados.

Benito fue a una de la Sedena, hasta Ozumba, por Jocotitlán en el Estado de México. Pero le dijeron que solo querían médicos especialistas y afanadoras, que quizá se abrieran otras vacantes pero tendría que volver otro día. Blanca fue a un campo militar del Estado de México para atender otra convocatoria de la Sedena, pero le dijeron que ya no había vacantes.

“Después aplicamos en línea a la del Insabi y nos respondieron que estamos en proceso de validación, eso hace semana y media. Aplicamos también en línea a la del ISSSTE y en esa ni siquiera tuvimos alguna respuesta y ahora estamos aquí”, dice Blanca, quien pidió usar un nombre ficticio.

A ella la contingencia le puso en pausa su plan de vida. Es médico general y estaba ya en una residencia de pediatría pero tuvo que abandonarla por un problema familiar. Esa residencia trunca le ayudó a conseguir trabajo en un hospital del Estado de México, del Issemym. Pero ella quiere hacer su residencia.

“Encontré que en Canadá las becas para hacerla son mucho más altas, así que planeé todo para irme para allá e iniciar el proceso, ya tenía los boletos de avión y todo, pero entonces llegó la pandemia y todo se fue a pique, la aerolínea me canceló los vuelos y ya no me pude ir. Ya había renunciado a mi trabajo y todo para irme, así que no tengo nada que hacer mientras esto pasa y quiero ayudar, además de tener un ingreso, claro”.

Blanca no entiende por qué ella y su amigo no pueden colocarse cuando el gobierno ha dicho que busca a miles de médicos para cubrir los lugares que requiere para hacerle frente a la epidemia de COVID. “No sé qué pasa, no lo entendemos, pero a ver si en esta logramos colocarnos”.

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¿Cómo va la vacunación contra la COVID en mi país?

Agathe Demarais, directora de pronóstico global de la Unidad de Inteligencia del Economist, realizó una de las investigaciones más completas sobre el acceso a las vacunas contra la COVID-19 a nivel mundial.
12 de febrero, 2021
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En lo que respecta a la distribución de vacunas, hay una pregunta que la mayoría de la gente se hace: ¿cuándo me la ofrecerán? Un puñado de países se han fijado objetivos muy específicos, pero para el resto del mundo el panorama es mucho menos claro. ¿Qué se sabe actualmente?

Vacunar al mundo contra el COVID-19 es una cuestión de vida o muerte.

Implica procesos científicos complicados, corporaciones multinacionales, muchas promesas gubernamentales en conflicto y una gran dosis de burocracia y regulación, por lo que determinar cuándo y cómo se administrarán las vacunas en todo el mundo no es fácil.

Agathe Demarais, directora de pronóstico global de la Unidad de Inteligencia del Economist, Economist Intelligence Unit (EIU), realizó una de las investigaciones más completas sobre el tema.

La EIU analizó la capacidad de producción mundial y la infraestructura de atención médica necesaria para que estas vacunas lleguen a los brazos de las personas, el tamaño de la población de cada país y, por supuesto, lo que cada nación puede pagar.

Gran parte de los resultados de la investigación parecen enmarcarse en parámetros predecibles de ricos versus pobres.

El Reino Unido y Estados Unidos están bien provistos de vacunas en este momento, porque pudieron invertir mucho dinero en el desarrollo de vacunas.

Otros países ricos como Canadá y el bloque de la Unión Europea (UE) van un poco más atrás.

La mayoría de los países de bajos ingresos aún no han comenzado a vacunar, pero en este grupo hay algunas sorpresas, especialmente en el medio.

Aquí puedes explorar cómo se está desarrollando el programa de vacunación en todo el mundo y en tu país.

 

Gráfico que muestra las dosis de vacunas administradas cada 100 habitantes

BBC

Canadá enfrentó críticas a fines del año pasado por comprar cinco veces el suministro que el país necesita para cubrir su población. Pero aún así este país no parece estar bien posicionado en materia de entregas prioritarias.

Y esto se debe a que Canadá decidió invertir en vacunas de fábricas europeas, ante el temor de que Estados Unidos bajo Donald Trump emitiera prohibiciones de exportación. No fue una buena apuesta.

Las fábricas europeas han tenido problemas de suministro y recientemente fue la UE, no Estados Unidos, la que amenazó con prohibir exportaciones.

“Mientras el mercado europeo no tenga suficientes vacunas, creo que las grandes importaciones de Canadá no se concretarán”, señaló Agathe Demarais.

Pero también hay algunos países a los que les está yendo mejor de lo esperado.

Al momento de escribir esta nota, Serbia ocupaba el octavo lugar en el mundo en cuanto al porcentaje de población vacunada, por delante de cualquier país de la UE.

El éxito de Serbia se debe en parte a un plan eficiente de vacunación. Pero este país también se ha beneficiado de la llamada “diplomacia de las vacunas”, la puja entre Rusia y China por influencia en Europa del Este.

Serbia es uno de los pocos países donde la vacuna rusa, Sputnik V, y la vacuna china SinoPharm ya están disponibles.

Los serbios pueden elegir en teoría qué vacuna preferirían recibir: Pfizer, Sputnik o SinoPharm.

En la realidad, la mayoría de las personas han sido vacunadas con SinoPharm.

Es factible que los países que usan una primera y segunda dosis de SinoPharm también busquen dosis de refuerzo de China, si son necesarias en el futuro.

Los Emiratos Árabes Unidos, EAU, también dependen en gran medida de la vacuna SinoPharm, que representa el 80% de las dosis administradas en este país hasta el momento.

Los EAU también están construyendo una planta de producción de SinoPharm.

“China viene con instalaciones para producción y trabajadores capacitados, por lo que es probable que su influencia sea a largo”, afirmó Agathe Demarais.

Será muy difícil para los gobiernos receptores decir no a China en el futuro“.

Sin embargo, ser una superpotencia mundial de vacunas no significa que la población en estas naciones será inoculada primero.

La investigación de la EIU predice que dos de las potencias de producción de vacunas del mundo, China e India, pueden no haber vacunado a toda su población sino hasta fines de 2022.

Esto se debe a que ambos países tienen que lidiar con una enorme población y escasez de trabajadores de la salud.

Proyecciones de la cobertura de vacunación hasta 2023

BBC

La investigación de la Unidad de Inteligencia del Economist tuvo en cuenta la oferta de vacunas, el tamaño de la población de cada país, la disponibilidad de trabajadores de la salud, la logística y la financiación.

El éxito de India como productor de vacunas para combatir el COVID se debe en parte a un hombre, Adar Poonawalla.

Su compañía, el Instituto Serum de India, es la mayor fabricante de vacunas del mundo.

Pero a mediados del año pasado su familia empezó a dudar de su instinto empresarial.

Poonawalla estaba apostando cientos de millones de dólares de su propio dinero en vacunas sin saber si algún día serían efectivas.

En enero, la primera de esas vacunas, desarrollada por Oxford y AstraZeneca, se puso a disposición de India. La empresa de Poonawalla produce actualmente 2,4 millones de dosis de la vacuna de Oxford al día.

Su compañía es uno de los dos principales proveedores de la India y también suministra vacunas a Brasil, Marruecos, Bangladesh y Sudáfrica.

“Pensé que toda la locura en torno a la oferta de vacunas terminaría cuando comenzáramos la etapa de producción”, señaló.

“Calculaba que habría muchos otros fabricantes para satisfacer la demanda a nivel mundial. Pero lamentablemente, en el primer trimestre, y quizás incluso en el segundo trimestre de 2021, no vamos a ver un aumento sustancial de la oferta”.

Gráfico que muestra las vacunas más utilizadas a nivel global

BBC

Uno de los grandes problemas según Poonawalla es que la producción no puede incrementarse de la noche a la mañana.

“Se necesita tiempo”, aseguró. “La gente piensa que el Instituto Serum puede lograr lo que sea. Sí, somos buenos en lo que hacemos, pero no tenemos una varita mágica”.

El Instituto Serum tiene una ventaja, porque comenzó a construir instalaciones en marzo del año pasado y a almacenar insumos como productos químicos y viales de vidrio.

La cantidad de vacuna que se elabora puede variar mucho durante el proceso de producción y hay varias etapas en las que las cosas pueden salir mal.

“Producir vacunas es tanto un arte como una ciencia“, señaló Agathe Demarais.

A los fabricantes que comienzan ahora todo el proceso les llevará meses producir vacunas.

Y lo mismo se aplica a refuerzos que podrían ser necesarios para combatir nuevas variantes.

Poonawalla dijo que está comprometido a abastecer a India primero y luego a África a través de un plan llamado Covax.

Covax es una iniciativa liderada por la Organización Mundial de la Salud, Gavi (la Alianza para las Vacunas) y CEPI, la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias.

Su objetivo es que todos los países del mundo puedan acceder a vacunas.

Las naciones que no pueden pagar las vacunas las obtendrán gratis a través de un fondo especial. El resto pagará, pero la teoría es que obtendrán un mejor precio negociando a través del bloque de Covax que si lo hicieran por su cuenta.

Covax planea comenzar a entregar vacunas a fines de febrero.

Mientras tanto, un desafío a los planes de Covax es que muchos países de bajos recursos también están negociando sus propios acuerdos.

Adar Poonawalla señaló que casi todos los líderes africanos del continente se han puesto en contacto con él para acceder a las vacunas de forma independiente.

La semana pasada, Uganda anunció que había obtenido 18 millones de dosis del Instituto Serum a un precio de 7 dólares la dosis, un monto mucho mayor que los 4 dólares que paga Covax.

Mujer siendo vacunada en India

EPA
Incluso si todo sale según lo planeado, Covax solo apunta a cubrir este año entre el 20 y el 27% de la población de cada país de bajos recursos.

Covax instó a los países desarrollados a donar más fondos a su programa de vacunación.

El Instituto Serum Institute afirmó que está en conversaciones con Uganda, pero negó haber firmado un acuerdo.

Poonawalla suministrará 200 millones de dosis de la vacuna de Oxford/Astra Zeneca a Covax tan pronto como obtenga la aprobación de la OMS.

El Instituto Serum también prometió a Covax 900 millones de dosis más, aunque no confirmó cuándo se entregarán.

Aunque está comprometido con el plan, Poonawalla cree que la iniciativa global enfrenta problemas.

Covax está lidiando con demasiados productores de vacunas diferentes, señaló, y cada uno ofrece diferentes precios y plazos de entrega.

Agathe Demarais y la EIU tampoco son demasiado optimistas sobre lo que la iniciativa puede lograr.

Incluso si todo sale según lo planeado, Covax solo apunta a cubrir este año entre el 20% y el 27% de la población de cada país.

“Covax va a tener un impacto marginal, no cambiará sustancialmente el panorama”, dijo Demarais.

De acuerdo a su análisis para la Unidad de Inteligencia del Economist, es posible que algunos países no estén completamente vacunados antes de 2023, o nunca.

La vacunación puede no ser una prioridad para todos los países, especialmente aquellos que tienen una población joven y no han experimentado gran número de casos graves.

El problema con ese escenario es que mientras el virus pueda prosperar en algún lugar, podrá mutar y migrar a otras partes del mundo.

Sin embargo, no todo son malas noticias. Las vacunas se están produciendo más rápido que nunca, aunque la magnitud del desafío (inocular a 7,700 millones de personas) es enorme y se trata de algo que nunca antes se había intentado.

Demarais cree que los gobiernos deben ser honestos con su población sobre lo que es posible: “Es muy difícil para un gobierno decir, ‘No, no vamos a lograr una cobertura de inmunización generalizada durante varios años”. Nadie quiere decir eso “.

Periodismo de datos de Becky Dale y Nassos Stylianou.


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