Enfermeras con hijos con autismo piden facilidades para atenderlos
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Cuartoscuro / Archivo

Enfermeras con hijos con autismo piden facilidades para atenderlos ante riesgo y doble trabajo de cuidados

El acuerdo de medidas preventivas que expidió el gobierno federal el pasado 24 de marzo no señaló nada respecto a quienes son cuidadoras de personas con alguna condición o discapacidad.
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12 de abril, 2020
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Mayra Chávez es enfermera. Dedica su vida laboral a cuidar a otros. Pero también su vida personal: tiene un hijo con trastorno del espectro autista. La emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19 la ha puesto en la difícil situación de pedir que no la hagan ir a trabajar para no exponer su salud y poder dedicarse a atender a su hijo, que por su condición, sufre más que el resto de niños el confinamiento.

Trabaja en dos hospitales, el Instituto Nacional de Pediatría y el Toxicológico de Xochimilco, en ambos en el turno de la noche, para poder dedicar el día a su hijo Ángel, de 11 años, y a la asociación que fundó para dar terapia a personas con autismo, “Abriendo tus Alas”. Cuando empezó la contingencia, todo se complicó, porque el niño dejó de tener a su terapeuta, a la que está habituado, y lo lleva a la escuela en las tardes.

En Pediatría, el sindicato envió una circular informando que se daría flexibilidad para faltar a quienes tuvieran condiciones de riesgo en caso de contagio de COVID-19, hijos menores de 12 años o con discapacidad, por lo que Mayra pudo tramitar ese permiso y no acude desde el 19 de marzo.

Pero en el Toxicológico, donde no hay ni jabón ni cubrebocas suficientes, se queja, le dijeron que la condición de su hijo no era motivo suficiente para autorizarle ausentarse.

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Lo peor vino cuando empezó a toser y sentirse mal. La angustia de quizá haberse contagiado del nuevo coronavirus y poner en riesgo a su hijo la invadió. Y aunque llegó a trabajar enferma el lunes 30 de marzo, ni así la autorizaron a ausentarse.

Fue a la clínica del ISSSTE que le corresponde en Xochimilco, a donde tuvo que llegar a las 4 de la mañana a sacar ficha, aunque la atendieron hasta el mediodía, y le dijeron que tenía un cuadro que podía corresponder a influenza o a COVID-19, pero que ahí no tenían las tiras reactivas para hacerle la prueba. La remitieron al hospital Darío Fernández. Ahí tampoco le hicieron la prueba y la regresaron a su clínica a tramitar incapacidad.

Hasta el viernes 3 de abril pudo dejar de ir a trabajar, pero no sabe cuál de las dos enfermedades tiene. Por si las dudas, se ha aislado lo más posible. Sin embargo, vive sola con su hijo, separada del papá, por lo que está haciendo lo que puede para cuidarlo sin exponerlo, para tratar de explicarle que no puede llegar a abrazarla o tomarla de la mano como de costumbre.

¿Cómo sufren el confinamiento las personas con autismo?

Soportar el confinamiento por la contingencia es mucho más difícil para personas que viven con autismo. Tienen estructuras mentales más rígidas, por lo que romper la rutina les afecta considerablemente y los pone muy ansiosos.

Los primeros días de la emergencia, Mayra sacaba a caminar a Ángel en las tardes. Pero desde que ella se enfermó, no lo hace.

“Desafortunadamente, con el encierro, empieza a tener algunas formas diferentes de interactuar con sí mismo, empieza a autoagredirse, se empieza a morder o empieza a masticar la camisa y prácticamente la rompe. Está muy ansioso, no duerme. Porque tiene que estar encerrado pero él no lo entiende.

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”El que tenga que lavarse las manos, entender que no se acerque, son cosas que son difíciles de entender para él. Para nuestros niños es muy difícil, no comprenden el límite de qué deben de hacer, por qué deben de estar trabajando aquí. Se los he estado explicando con dibujos, pero no…”, detalla.

Ángel empezó a hablar casi a los 9 años, y apenas dice unas 100 palabras. Para trabajar con niños con autismo se utilizan pictogramas, porque así como todos aprendemos con imágenes, ellos retienen las ideas visuales mejor. Este trastorno provoca que quienes lo tienen, no interpreten ni entiendan la realidad exterior como el resto de las personas.

Otra enfermera con un hijo con autismo moderado, a quien por confidencialidad llamaremos Ana, explica que a  estos niños hay que enseñarles las cosas cientos de veces más que a otros, para que aprendan a hacerlas. Y si algo les molesta pueden gritar y tomar actitudes que la gente no entiende y a veces les reclama a las familias como si no supieran educar a sus hijos.

Ella lo lleva a terapias a la asociación de Mayra, pero ahora la atención está interrumpida, por lo que con las actividades que tiene, no todos los días ayudarlo a sus rutinas básicas de vestirse, lavarse los dientes, ir al baño, comer.

“Tiene 9 años, pero ahorita está desesperado aquí encerrado, hace cosas por llamar mi atención y hay veces que sí me da miedo descuidarme por un momento y que él haga algo que pueda lastimarlo”, cuenta.  “Vivimos en un departamento y él anda corriendo de cuarto en cuarto, mientras yo tengo que estar haciendo la comida, y otras cosas. Se desespera mucho.”

Tareas de cuidado no fueron consideradas en acuerdo de emergencia

Ahora, lo que preocupa a Mayra y a Ana, es que sus permisos fueron otorgados hasta el 20 de abril, fecha que originalmente se había puesto de plazo para las medidas de distanciamiento social, aunque después la Secretaría de Salud las amplió hasta fin de mes. Tampoco han recibido ninguna notificación de que se vaya a extender su licencia por el anuncio de que justo en dos semanas México entrará a la fase 3 de epidemia, con miles de contagios.

A Ana eso la desconcierta particularmente, porque ella es jefa de piso en un hospital del IMSS que ya fue designado para recibir a pacientes de COVID-19.  Viuda y con otro hijo adolescente, no sabe qué va a hacer. Tampoco puede pagar a alguien particular que se encargue de su pequeño.

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Ninguna de las dos enfermeras entrevistadas tiene la pensión para personas con discapacidad que otorga el gobierno federal, ni apoyos del sector salud. El permiso para ella también salió gracias a una indicación del sindicato, más que del propio hospital.

El acuerdo de medidas preventivas que expidió el gobierno federal el pasado 24 de marzo especificó que se evite la asistencia a centros de trabajo y espacios públicos de adultos mayores y grupos en riesgo como mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas o personas con discapacidad, pero no señaló nada respecto a quienes son cuidadoras de esas personas. Animal Político preguntó a Salud si habría alguna consideración, pero no hubo respuesta.

Esto a pesar de las recomendaciones internacionales que han pedido a los gobiernos tomar medidas que consideren la importancia social de los trabajos de cuidado, y la perspectiva de género, ya que quienes los realizan suelen ser mujeres.

En México, según ha subrayado el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) con motivo de la contingencia, el 79% de personal de enfermería, son mujeres, y de quienes se dedican a labores de cuidado con paga, sube hasta 96%.

Se calcula que hay al menos 7 millones de personas con discapacidad en el país. Según cifras del Inmujeres, el porcentaje de mujeres realizando cuidados especiales a integrantes del hogar por enfermedad crónica, temporal o discapacidad, es del 9.8%, lo que equivale a más de 6 millones. Y en promedio, las mujeres dedican 26.6 horas semanales a cuidar a alguien con una enfermedad o discapacidad. El tiempo que las mujeres dedican a cuidados es el triple que el que usan los hombres.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) recomendó el pasado 3 de abril al gobierno mexicano que no solo adelante un bimestre el pago de 2 mil 620 pesos del programa Pensión para Personas con Discapacidad Permanente, sino que pague un bimestre adicional distribuido durante el resto del año, para ayudar a las familias más vulnerables.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pidió el 2 de abril que los Estados no dispongan, para afrontar la crisis, de este tiempo que las mujeres dedican gratuitamente a cuidar familiares, y que consideren la necesidad de crear sistemas estructurales de cuidados.

“A su vez, las mujeres que trabajan en este sector (salud) no dejan por ello de tener a su cargo en el hogar personas dependientes o que necesitan cuidados. Deben seguir asistiendo a sus trabajos con esta responsabilidad, lo que las somete a sobrecargas de trabajo y un mayor nivel de estrés durante esos períodos. Cabe mencionar que esta situación se da en un contexto regional en que persiste la discriminación salarial, pues los ingresos laborales de las mujeres que trabajan en el ámbito de la salud son un 25% inferiores a los de los hombres del mismo sector”, subrayó.

Mayra espera que se considere su situación y no las obliguen a ir a trabajar, porque eso las pone en una situación de mayor vulnerabilidad en medio de la contingencia.

“No es tanto por uno, sino porque se violentan los derechos de una persona con discapacidad. Porque no va a haber quien lo atienda o quién le dedique la atención que requiere”, afirma.

La asociación que dirige Mayra y a donde va el hijo de Ana se llama Centro de Desarrollo en Autismo Abriendo tus Alas A.C., ubicado en el barrio Xaltocan de Xochimilco. Se puede contactar al 55 2155 9690 y recibe donaciones en la cuenta CLABE 014180655064990077.

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BBC

Brexit: 3 aspectos que cambiarán en la vida de europeos y británicos tras la salida de Reino Unido de la Unión Europea

Este 1 de enero acaba el llamado "periodo de transición" en el que Londres y Bruselas mantuvieron la mayoría de las leyes de la Unión mientras negociaban su nueva relación. ¿Qué pasa ahora?
BBC
1 de enero, 2021
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Reino Unido abandonó la Unión Europea (UE) el pasado 31 de enero de 2020, pero los cambios más visibles para ciudadanos europeos y británicos de a pie se notarán en 2021.

Este 1 de enero acaba el llamado “periodo de transición” en el que Londres y Bruselas mantuvieron la mayoría de las leyes de la Unión mientras negociaban su nueva relación.

Y el pasado 24 de diciembre, tras varios meses de intensas negociaciones y cuatro años de terremoto político originado por el referendo del Brexit, ambas partes sellaron el acuerdo que definirá su relación futura por décadas.

Aunque esto evita el llamado “Brexit duro” -una salida del bloque sin acuerdo- europeos y británicos ya no contarán con las mismas libertades que antes.

El Brexit supone, entre otros cambios, el fin del libre movimiento de personas, la imposición de controles aduaneros y la limitación de servicios que antes fluían de un lado a otro sin mayores restricciones.

Las nuevas regulaciones están contenidas en un documento de más de mil páginas donde se abordan, además, otros puntos como la cooperación climática, de seguridad y transporte.

No se descarta que en el futuro se restablezcan algunas facilidades que se perderán al efectuarse el Brexit, pero en BBC Mundo resumimos algunos de los aspectos principales que cambiarán para el ciudadano de a pie a partir de este 1 de enero.

https://www.youtube.com/watch?v=17IOYOyeNf0

Travel

BBC

1. Estancias limitadas

Durante años, británicos y europeos viajaban de un lado a otro del canal de la Mancha y podían elegir libremente donde vivir y trabajar.

Dichas facilidades llegaron a su fin y ahora se necesitará un visado para estancias largas y motivos de trabajo.

Para viajes de turismo, sin embargo, británicos y europeos seguirán sin necesitar visas y podrán usar sus permisos de conducción para manejar en cada país.

En el caso de los británicos, ahora solo pueden permanecer en territorio de la UE un máximo total de 90 días en un período de 180 días consecutivos. Para visitas a Bulgaria, Croacia, Chipre y Rumanía se aplican otras reglas. Si se viaja a estos países, las visitas a otros países de la UE no contarán para el total de 90 días.

Los británicos también deberán garantizar que sus pasaportes tienen al menos seis meses de validez (y no más de 10 años de haber sido expedidos) y pueden verse obligados a declarar ante las autoridades europeas cuestiones como el motivo de su visita y el pasaje de vuelta desde la UE.

Boris Johnson al anunciar el acuerdo.

Getty Images
Reino Unido y la Unión Europea alcanzaron un costoso acuerdo para definir su relación futura el pasado 24 de diciembre, a solo una semana del plazo final.

Es muy probable que más adelante los británicos deban utilizar y pagar el ETIAS (el sistema de registro electrónico de la UE para viajeros exentos de visado).

Además, al pasar por los controles migratorios, en principio ya no podrán utilizar la fila rápida reservada a los ciudadanos de la UE, el Área Económica Europea (Islandia, Liechtenstein y Noruega) y Suiza, lo que podría dilatar esperas en fronteras y aeropuertos.

Los europeos, por otra parte, pueden permanecer hasta seis meses en Reino Unido.

Si se viaja para recibir un tratamiento médico privado el permiso podría extenderse. Lo mismo si eres académico y cumples ciertos requisitos. En esos casos, la estancia puede ampliarse hasta 11 y 12 meses respectivamente.

Británicos en una cola en el aeropuerto.

Getty Images
Los británicos tendrán que tomar filas rápidas distintas cuando a partir de ahora aterricen en territorio europeo.

Además, ya no podrán entrar en Reino Unido con su tarjeta de identificación a partir de octubre de 2021, a menos que hayan oficializado su estatus como residente, en cuyo caso no habrá cambios hasta 2025. Los demás tendrán que presentar su pasaporte.

Por otra parte, europeos y británicos seguirán contando con asistencia médica de emergencia durante los viajes de turismo tanto en Reino Unido como la UE.

Actualmente, esta asistencia médica es facilitada por una tarjeta sanitaria común con la que cuentan tanto europeos y británicos. Reino Unido planea expedir una nueva tarjeta para sus ciudadanos, pero en principio tendrá una cobertura muy similar a su homóloga europea.

Sin embargo, el gobierno británico aconseja comprar un seguro de viaje con cobertura médica antes de irse de vacaciones, incluso a la UE.

Además de estas consideraciones, también se impondrán límites a los artículos que cada ciudadano lleve consigo de un lado a otro y los pasaportes de mascotas europeos dejarán de ser válidos en Reino Unido.

2. Visados especiales para trabajar

Los europeos que quieran trabajar en Reino Unido tendrán que aplicar en línea para una visa y se les pedirá una oferta de trabajo, suficiente nivel de inglés y un salario de al menos 25.600 libras al año (US$34.189), entre otros requerimientos que juntos conforman un sistema basado en puntos.

Y los ciudadanos británicos que quieran vivir y trabajar en algún país del bloque deberán cumplir los requisitos del sistema migratorio de donde quieran establecerse.

Vista de la zona financiera de Londres este diciembre.

Getty Images
Trabajar en Reino Unido no será tan sencillo como antes para los europeos, quienes deberán solicitar una visa con varios requerimientos.

Así también, algunas profesiones ya no serán homologadas de forma automática como antes, por ejemplo la arquitectura, la medicina o la enfermería.

Sin embargo, aquellos ciudadanos que ya vivían en Reino Unido y la UE antes del final de 2020 tienen sus derechos garantizados y solo necesitan formalizar su estatus como residentes.

Las nuevas regulaciones no aplican en el caso de Irlanda, que en materia de viajes y migración tiene una serie de arreglos con Reino Unido que son anteriores a la entrada de ambos en la Unión Europea, la llamada Área de Viaje Común (Common Travel Area o CTA).

Principales consecuencias tras el Brexit, en cuatro puntos

  • Fin de la libertad de movimiento: Se puede seguir viajando sin visa, pero solo para estancias cortas.
  • Visados para trabajar: Reino Unido implantará un nuevo sistema basado en puntos y la UE aplicará las reglas para terceros países.
  • Salida del mercado único: No habrá tarifas adicionales entre exportaciones e importaciones, pero se impondrán controles de seguridad en aduanas que podrían dilatar el intercambio fluido de bienes.
  • Excepciones: Las consideraciones anteriores no aplican para Irlanda del Norte ni europeos ni británicos con residencia oficial y regularizada en Reino Unido y la UE.
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BBC

Fin del programa Erasmus

El nuevo acuerdo de libre comercio entre Londres y Bruselas no impidió la ruptura del programa Erasmus para los estudiantes universitarios.

Reino Unido no participará más en este esquema en que se facilitaba que los universitarios europeos estudiaran durante un semestre o año fuera de sus países de origen en otro Estado miembro.

Boris Johnson anunció en su lugar otra alternativa para los estudiantes británicos, aunque aún no se han revelado suficientes detalles.

Los estudiantes en Irlanda del Norte sí continuarán en dicho programa como parte de un pacto con el gobierno de la República de Irlanda.

Trade

BBC

3. Bienes y servicios

En este aspecto, el haber conseguido un acuerdo ha salvado a muchos de un aumento considerable de precios en muchos productos que Reino Unido importa desde la UE y viceversa.

Y es que ambas partes acordaron no imponer tarifas ni costos adicionales al flujo de bienes, lo que en principio beneficia tanto a exportadores como importadores a ambos lados del canal.

Camionero en Dover, Reino Unido.

Getty Images
A pesar del acuerdo de libre comercio entre Londres y Bruselas, se introducirán controles migratorios y aduaneros que obstaculizarán el fácil flujo de antes.

Sin embargo, serán necesarios nuevos controles fronterizos y trámites burocráticos antes no existentes, lo que podría provocar demoras y disrupciones en las cadenas de suministro.

Esos controles, sin embargo, no se impondrán en Irlanda del Norte. Esto es porque comparte frontera terrestre con la República de Irlanda, miembro de la UE, y permanecerá de forma efectiva dentro del mercado único europeo.

Por otra parte, los proveedores de servicios británicos tendrán que adecuarse a las reglas de cada Estado miembro o relocalizarse en la UE si desean continuar operando como hoy.

Otro aspecto en que se insiste que tanto europeos como británicos deben estar alertas es el posible cambio en las tarifas de roaming para celulares.

Mujer hablando por teléfono en Roma.

Getty Images
Los ciudadanos tendrán que estar atentos a lo que dicten los proveedores de internet en materia de roaming.

Antes, un británico o europeo podía disfrutar de la misma tarifa contratada en su país de origen en cualquier Estado miembro de la UE.

Reino Unido y la UE han dicho que cooperarán en “justas y transparentes tarifas para el roaming internacional”, pero nada detiene que viajeros británicos y europeos no sean cobrados por usar su teléfono en uno u otro territorio.

De cualquier forma, las compañías proveedoras serán las encargadas de mantener las mismas condiciones o de lo contrario fijar nuevas tarifas.


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