Estudiantes de medicina denuncian que los obligarán a volver a hospitales
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Estudiantes de medicina denuncian que los obligarán a volver a hospitales en plena fase 3 de COVID-19

Sin capacitación ni certeza sobre los riesgos, estudiantes de medicina volverán a hospitales en medio de la epidemia por COVID-19.
Cuartoscuro
Por Andrea Vega y Alberto Pradilla
30 de abril, 2020
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“No entendemos cómo es que nos retiraron en la fase 2 por el riesgo de contagio y nos quieren regresar ahora en fase 3 cuando hay mayor peligro, prácticamente igual de desprotegidos”. La frase es de un integrante de una Asociación de Médicos Internos de Pregrado de Aguascalientes, pero resume el sentir generalizado en el colectivo.

Los estudiantes de medicina internos de pregrado (que aún no han terminado la carrera ya que están en último curso) y pasantes de servicio social deberán volver a las instituciones de salud, de forma gradual durante la primera quincena de mayo. El 7 de abril fueron retirados por sus universidades, argumentando que estaban en riesgo de contagio y que necesitaban capacitación.

En ese momento, México registraba 2 mil 785 contagios y 141 fallecimientos y se encontraba en fase 2 de la pandemia.

Actualmente, ya en fase 3, las cifras se han disparado hasta los 17 mil 799 casos acumulados y las mil 732 defunciones.

“Nos retiraron porque estábamos expuestos y en riesgo. Luego de eso nos mandan el comunicado diciéndonos que regresamos en plena fase tres”, se queja un interno de un centro médico de Monterrey. “Te quieren proteger en fase dos y luego te hacen llegar en la curva máxima”, dice el estudiante, que hasta el inicio de la crisis estaba en urgencias.

“Nos han dicho que no se cuenta con el personal completo. El sistema de salud necesita mano de obra barata”, denuncia.

“Han hablado con jefes de enseñanza. Solo tenemos derecho al cubrebocas azul. El problema es que nos quieren alejar de salas, pero todos los pacientes van a estar infectados. Y nosotros vamos a estar en contacto con ellos y sin equipo de protección”, dice.

“Estoy preocupado. Más que por mí, por compañeros, que ellos viven con sus familiares. Volvernos a exponer significa que probablemente nuestros familiares se puedan infectar. Va a ser una cadena. Muchos vamos a enfermar. No sabemos qué va a pasar, no tenemos una solvencia por parte del gobierno”, dice.

El interno recuerda los casos de las clínicas de Monclova, Mexicali, Tijuana y Tlalnepantla, donde se registraron brotes que se extendieron rápidamente entre el personal debido a la falta de protocolos y la escasez de material de protección.

Animal Político entrevistó a cinco estudiantes de medicina, quienes aseguran que no han recibido capacitación formal por parte de los hospitales donde estaban. Según sus testimonios, solo les proporcionaron links para tomar cursos virtuales que, en su opinión, eran muy básicos. Los cursos recibidos son diversos y van desde una capacitación de 20 minutos recibida por los alumnos de la UNAM que no podían desplazarse a seguir las clases prácticas en Ciudad de México hasta 7 horas de formación promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los cinco afirman que tienen miedo de volver a los hospitales porque no están seguros de que les den equipo adecuado de protección ni que no estén en contacto con pacientes sospechosos de padecer COVID-19. Denuncian, además, presiones para regresar, apelando a su vocación o con insinuaciones de que si sus universidades les retiran del servicio no podrán acceder al año de servicio social, lo que les impediría graduarse.

Sin comunicaciones de las universidades

Hasta ahora, las universidades no han hecho llegar a los estudiantes de medicina un documento formal en el que les confirmen si deberán volver a sus actividades en las instituciones de salud donde estaban cumpliendo sus tareas formativas o cómo será este proceso.

Este portal solicitó información tanto a la Universidad Nacional Autónoma de México como al Instituto Politécnico Nacional. Ambas respondieron que aún no hay información precisa al respecto, pese a faltar solo dos días para el 1 de mayo.

El Dr. Germán Enrique Fajardo Dolci, director de la Facultad de Medicina de la UNAM, dijo este jueves en la conferencia del presidente López Obrador que el regreso de los estudiantes de medicina a la práctica en hospitales será voluntario.

Aseguró que en las últimas dos semanas se ha estado capacitando en línea y presencial a los estudiantes en cómo vestirse, cómo desvestirse, y cómo hacer algunas maniobras ante pacientes para evitar contagios.

Fajardo Dolci dijo que junto con las autoridades del sector salud han trabajado para reorganizar el regreso de los estudiantes, pues la mitad se encontraban en hospitales que ahora atienden COVID-19. 

“Los estudiantes de medicina que quieran regresar a la practica lo podrán hacer, quien no lo desee hacer, por diversos motivos, incluyendo los de salud así lo podrán hacer”.

Animal Político accedió al posicionamiento formal de tres universidades. Todas son partidarias de no regresar a sus estudiantes a los hospitales. Se trata de la Universidad Autónoma de Yucatán, Universidad Autónoma de Querétaro y la Universidad Autónoma de Nayarit.

También se pidió la participación del IMSS, el ISSSTE y la secretaría de Salud, pero al cierre de la nota no había recibido respuesta.

Quien sí emitió una comunicación formal fue la Dirección General de Calidad y Educación en Salud (DGCES) de la Secretaría de Salud.

En un oficio del martes 21 de abril, dirigido a Víctor Hugo Borja, director de Prestaciones Médicas del IMSS, la DGCES señala que celebró una reunión por videoconferencia con 30 representantes de instituciones de salud y del sector educativo (IMSS, ISSSTE, CCINSHAE, DIF, CONALEP, AMFEM, FM-UNAM, ESM-IPN, UAM-X, UEMSTIS) y de los Servicios Estatales de Salud (SESA) de Chiapas, Hidalgo, Morelos y la Ciudad de México y la Secretaria Técnica del Consejo Nacional de Salud (CONASA), para analizar las condiciones de las actividades presenciales del personal en formación de las áreas de la salud, durante la fase 3 de la contingencia por la pandemia COVID-19.

Entre los acuerdos emanados de esa reunión, la DGCES reitera que los médicos internos de pregrado (MIP) y pasantes de servicio social de todas las carreras de la salud sin factores de riesgo para enfermedad grave por COVID-19, deberán reincorporarse a las unidades en las que están adscritos.

En el caso de que estas hayan sido designadas para la atención de pacientes con coronavirus, serán reubicados en áreas de menor riesgo.

Los SESA y los hospitales, en coordinación con las instituciones educativas, deberán supervisar y garantizar las medidas de protección para los estudiantes, así como dotarles de los insumos de protección personal de acuerdo al nivel de riesgo.

Los médicos internos y pasantes de todas las carreras de la salud que sin autorización o justificación se ausenten de sus unidades de adscripción serán sujetos de la aplicación de la normatividad vigente, dice el oficio.

Este 28 de abril, la DGCES emitió otro documento donde reitera que se mantiene los acuerdos emitidos ese y señala precisiones para el caso de los médicos internos de pregrado.

“Los MIP sin factores de riesgo para COVID-19 que fueron retirados por el periodo del 7 al 30 de abril, deberán ser reincorporados en unidades de salud no destinadas para atención de pacientes COVID-19, de manera gradual dentro de la primera quincena del mes de mayo, para su mayor protección y con el fin de dar continuidad a su formación profesional”, se explica en el documento.

Los que no se reincorporen al servicio podrán continuar con su formación académica según lo defina su institución educativa, pero dejarán de recibir su beca.

Una vez que termine la contingencia por la pandemia COVID-19, podrán retomar sus actividades en la unidad de salud asignada, pero solo por el tiempo que faltara de la promoción en que se encuentren inscritos.

Las instituciones educativas y de salud, cierra el oficio, “conminamos a los médicos internos de pregrado a continuar con su formación profesional y actuar en apego a su vocación profesional por el beneficio de la población”.

Los porqués del miedo a volver

Cuando las universidades retiraron a los estudiantes de los hospitales aseguraron que los capacitarían. La UNAM, por ejemplo, señaló en un oficio que les ofrecerían formación a distancia.

El vocero de la Asamblea Mexicana de Médicos Internos de Pregrado y estudiante de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Chihuahua, dice que a él solo le enviaron links a través de los grupos de WhatsApp que tiene con el representante de enseñanza del hospital.

“Ha sido una capacitación deficiente con los cursos que hay en la plataforma de la Secretaría de Salud y en la del IMSS dirigidos a personal médico sobre diagnóstico y tratamiento de COVID, fisiopatología y uso del equipo médico, pero están muy generales”.

La integrante de la Asociación de Médicos Internos de Pregrado de Aguascalientes señala que en su caso ella tampoco recibió más que unos links por padre del hospital. “Fue un relajo, primero no podíamos ni ingresar, no nos aceptaba las claves la plataforma, mandamos correos y no nos contestaban. Después unos podían entrar y otros no”.

Una de las cuestiones que más preocupa a los estudiantes de medicina es que no se respeten lo establecido en el oficio emitido por la DGECS acuerdo de enviarlos a áreas de riesgo como el triaje, urgencias, terapia intensiva o zona de pacientes con COVID.

“Se supone que solo debemos estar en áreas de bajo riesgo como pediatría, ginecología, área quirúrgica o en los pisos donde no haya pacientes afectados por el coronavirus. Pero dudamos que esto se cumpla. Cuando nos retiraron, aunque ya se había emitido un documento donde las universidades pedían que no estuviéramos en esas zonas, había compañeros que sí estaban”, dice.

La estudiante de medicina de Aguascalientes afirma que en el caso de tener que regresar el 1 de mayo, ella y sus compañeros no sabrían ni dónde presentarse.

“Se supone que nos iban a reubicar para no estar en hospitales COVID o en áreas de riesgo, pero como no hemos recibido una comunicación formal de parte de nadie pues no sabemos ni a dónde tendríamos que llegar”.

Y añade: “Nos preocupa mucho que digan que no estaremos en riesgo porque no estaremos en contacto con pacientes con coronavirus cuando en realidad están llegando casos sospechosos a todas las clínicas y hospitales y no hay ni el material adecuado de protección ni los protocolos, por eso hay tanto personal de Salud contagiado”.

Sobre la parte de material y equipo de protección, el vocero de la asamblea señala, que “con eso lo que va a suceder es que se van a querer echar la bolita. Las instituciones de salud dirán que darnos el material de protección es responsabilidad de las escuelas y viceversa”.

Piden que no haya presiones ni chantajes

“Creo que las instituciones nos quieren para ayudar con la chamba, pero en sus comunicados nos dicen que es para cumplir nuestro programa académico”, afirma un interno destinado en el hospital de La Paz, en Baja California Sur.

En su opinión, las instituciones deberían ser claras sobre el trabajo que van a pedir a los internos.

Asegura que los estudiantes tienen vocación y voluntad de ayudar y pone ejemplos en otras entidades y países que podrían aplicarse aquí. Explica, por ejemplo, que en la UNAM los han ubicado en un call center. “Es tarea académica, pero no nos expone”, dice. En Estados Unidos “los integraron en servicios de salud pública epidemiológica”, es decir, tareas que no tenían contacto con los pacientes pero que les permitían seguir con su formación.

Un pliego elaborado por estudiantes del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud Unidad Milpa Alta propone la vía del voluntariado. El documento plantea que ningún estudiante debería acudir a los hospitales hasta que no concluya la jornada de sana distancia. Pero plantea la opción de que quien lo desee pueda apoyar como voluntario. Esta sería una salida para la falta de mano de obra que, según denuncian los internos, es suplida con estudiantes.

El joven interno de Baja California sabe que no tiene opción. “Si no vamos no nos podemos graduar”, dice. Asegura que la amenaza de no poder concluir sus estudios es una baza que han empleado algunos superiores, tanto hacia los estudiantes como hacia universidades que no querían enviarlos a los hospitales.

Hacia ahí apuntan las advertencias del titular de la dirección general de Calidad y Educación en Salud, Javier Mancilla Ramírez. En la comunicación fechada a 16 de abril advierte que quien se ausente sin justificación será sujeto a la “normatividad vigente para el servicio social”. Es decir, que a falta de un año para convertirse en médico podrían encontrarse con las puertas cerradas.

La existencia de presiones es algo que repiten todos los internos consultados. También viene reflejado en el pliego de los internos de Milpa Alta.

“Los comunicados de los diferentes organismos de educación superior y de las instituciones nacionales de salud han otorgado respuestas poco claras, incluso han persuadido al alumnado a la permanencia en la sede con ideas románticas de vocación y aprendizaje en ambientes de moderado y alto riesgo infectocontagioso; sin tener acceso, en muchas instituciones, a los insumos básicos para nuestra protección personal, poniendo en riesgo a trabajadores profesionales de la salud, a los pacientes e incluso a nuestra familia”, dice el documento.

A falta de dos días, los internos solo saben que tienen la orden de regresar a los hospitales.

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Vacunas contra COVID: ¿por qué podrían desperdiciarse 241 millones de dosis?

Si los líderes mundiales se comprometieron a donar vacunas, ¿por qué siguen teniendo excedentes? ¿qué soluciones se están poniendo sobre la mesa para que no sean desechadas?
22 de septiembre, 2021
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Los países más ricos del mundo acumulan millones de vacunas contra la Covid-19 y siguen cerrando contratos con farmacéuticas, mientras algunos de los países más pobres todavía no han vacunado al 2% de su población.

Las estadísticas son contundentes: el excedente asciende a 1.200 millones de dosis, según un informe de Airfinity, una empresa de análisis de datos científicos que investiga el suministro global.

Una quinta parte de esas dosis –241 millones de vacunas– podría desperdiciarse si los países ricos no las donan.

Son vacunas que Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y Japón no van a necesitar incluso aunque comenzaran a administrar una tercera dosis de refuerzo, pero que los países más pobres no pueden aceptar a menos que les queden un mínimo de dos meses de caducidad.

Mientras tanto, poco más de la mitad de la población mundial no ha recibido ni siquiera una dosis de la vacuna.

En América Latina, solo una de cada cuatro personas está completamente vacunada contra la covid-19, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en un informe publicado el 1 de septiembre.

“Más de un tercio de los países de nuestra región aún no han vacunado al 20% de su población. Y en algunos lugares, la cobertura es mucho menor”, explicó la directora de la OPS, Carissa F. Etienne.

vacuna contra el covid en Brasil

Mario Tama/Getty Images
En América Latina, solo una de cada cuatro personas está completamente vacunada contra la covid.

“Las tasas de vacunación siguen estando por debajo del 20% en varios países del Caribe y Sudamérica, y la cobertura sigue siendo de un solo dígito en naciones centroamericanas como Guatemala, Honduras y Nicaragua. […] Lamentablemente, los países con alta cobertura son la excepción en nuestra Región”, remarcó.

En cuanto a las cifras globales, según Human Rights Watch, el 75% de las vacunas contra la covid han sido enviadas a 10 países.

La Economist Intelligence Unit calculó que la mitad de todas las vacunas fabricadas hasta ahora solamente han llegado al 15% de la población mundial; los países más ricos del mundo administran 100 veces más vacunas que los más pobres.

Agathe Demarais, autora principal del estudio sobre las vacunas de The Economist, dice que no se tomaron en serio las promesas hechas al respecto: “Lo hemos visto mucho y sabemos que nunca va a suceder”, asegura.

¿Cuántas vacunas se prometieron y cuántas fueron entregadas?

La diferencia entre dosis que se prometieron entregar y las que efectivamente fueron entregadas es abismal.

enfermera

Getty Images
Los países ricos podrían tener 1.200 millones de dosis más de las que necesitan para fin de año, mientras otros no llegan al 2% de vacunación.

En junio, los miembros del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) se comprometieron a donar 1.000 millones de dosis a países pobres durante el año siguiente.

Reino Unido comprometió 100 millones a esa promesa; hasta ahora, ha donado algo menos de nueve millones.

El presidente estadounidense Joe Biden prometió 580 millones, de los cuales Estados Unidos ha entregado hasta ahora 140 millones.

La Unión Europea prometió 250 millones de dosis para finales de año; ha enviado alrededor del 8% de ellas.

gráfico

BBC

Los fallos del Covax

Varios países de ingresos medios compraron vacunas a través del Covax, el plan global respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar que las dosis se distribuyen de manera equitativa entre todas las naciones.

A través de la alianza se compran y luego se venden vacunas a bajo costo a países de ingresos medios, y son donadas a países pobres.

Pero el Covax se ha enfrentado a un importante problema de suministro.

Planeaban distribuir 2.000 millones de dosis en 2021. La mayoría de ellas provenían de una instalación en India, pero cuando una segunda ola de infecciones paralizó el país asiático en mayo, el gobierno emitió una prohibición de exportación.

Desde entonces, el Covax se ha basado en dosis donadas por países ricos y el suministro ha sido muy lento.

“Actualmente, las dosis tienden a compartirse en volúmenes bajos, con poca antelación y con fechas de vencimiento más cortas que las ideales, lo cual hace que sea un gran esfuerzo logístico asignarlas y entregarlas a países capaces de absorberlas”, le dijo a la BBC Aurélia Nguyen, directora ejecutiva del programa Covax.

jeringuillas de vacunas contra el covid en un contenedor en España

AHMAD GHARABLI/Getty Images
Millones de vacunas corren el riesgo de ser desperdiciadas si no se toman medidas.

¿Por qué hay un excedente?

El excedente no se debe para nada a un problema de suministro global.

Según el estudio de Airfinity, los fabricantes de vacunas están produciendo actualmente unas 1.500 millones de dosis cada mes. Habrán producido 11.000 millones de dosis para final de año.

“Están produciendo una gran cantidad de dosis. Se ha incrementado enormemente en los últimos tres o cuatro meses”, dice el doctor Matt Linley, investigador principal de Airfinity.

“No creo que los países ricos fueran necesariamente codiciosos, es más que no sabían qué vacunas iban a funcionar, así que tuvieron que comprar varios tipos de ellas”, añade Linley.

Con su reciente investigación, Airfinity espera mostrar a los gobiernos que existe un suministro saludable de vacunas y que no necesitan mantener excedentes.

En lugar de eso, pueden donar lo que no necesitan ahora y estar seguros de que se producirán más dosis en los próximos meses.

“No quieren que los pille desprevenidos”, le dice a la BBC Agathe Demarais. “También se trata de presión política interna porque parte del electorado probablemente estaría muy descontento de ver que se donan vacunas, si existe la sensación de que todavía se necesitan en ‘casa'”.

vacuna contra el covid

Andriy Onufriyenko/Getty Images
La presión política puede ser un factor determinante de la acumulación de vacunas.

El gobierno británico dice que no tiene una reserva de vacunas y ha llegado a un acuerdo con Australia para compartir cuatro millones de dosis que serán devueltas de la asignación de Australia a finales de año.

“El suministro y la entrega de vacunas se han gestionado cuidadosamente en Reino Unido para ofrecer a todos los que cumplen los requisitos la oportunidad de vacunarse lo antes posible”, dice un vocero del Departamento de Salud y Asistencia Social.

La semana que viene se celebrará en Nueva York, EE.UU., el segmento de alto nivel de la Asamblea General de la ONU. Su presidente, el embajador de Maldivas, Abdulá Shahid, dijo que planea convocar a una reunión con líderes y expertos para discutir cómo cerrar la brecha en el acceso a las vacunas.

Las miradas también están puestas en una cumbre anunciada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el próximo miércoles para pedir a los líderes mundiales que se comprometan a vacunar al 70% de la población mundial para septiembre del próximo año.

Falta de compromiso

Aurélia Nguyen cree que los gobiernos no son los únicos que deben actuar.

“También necesitamos que los fabricantes cumplan con sus compromisos públicos con Covax y nos den prioridad sobre los acuerdos bilaterales con naciones que ya tienen dosis suficientes”.

“Si los fabricantes globales de vacunas están produciendo 1.500 millones de dosis cada mes, la pregunta que debe hacerse es: ¿por qué tan pocas llegan a los países pobres?

“Donde la necesidad de Covax es mayor, los gobiernos deberían cambiar su lugar en la cola para que podamos obtener las dosis que hemos ordenado con anterioridad”.


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