La disyuntiva de familias de desaparecidos ante el COVID-19
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Seguir rastreando o aplazar la búsqueda: la disyuntiva de familias de desaparecidos ante el COVID-19

Las medidas de confinamiento para evitar los contagios del COVID-19 impactan en las familias de desaparecidos. Algunos seguirán sus trabajos por su cuenta porque no confían en las autoridades. Otros utilizarán este tiempo para preparar futuros rastreos.
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“No hacían nada cuando no había contingencia, así que ahora menos”.

María Isabel Cruz Bernal busca desde hace tres años, tres meses y un día a su hijo Reyes Yosimar García, desaparecido en Culiacán, Sinaloa, “a manos de la Policía Municipal”.

Desde entonces, esta mujer, que fundó el colectivo Sabuesos Guerreras de Sinaloa, ha aprendido muchas cosas: a rastrear, excavar, negociar, escuchar, e investigar. También a desconfiar de las instituciones, a las que acusa de no apoyar a los familiares que buscan a sus seres queridos. Por eso, cuando hace 15 días recibieron el aviso de la comisión estatal de búsqueda de que suspendían las búsquedas, el grupo tomó la decisión de seguir adelante.

Lee: COVID-19 detiene la búsqueda de desaparecidos; colectivos paran por la pandemia

“No podemos parar. Es una agonía no salir durante 40 días. Íbamos a ir con Fiscalía. Pero ahora vamos a tener que ir solas”, dice, en conversación telefónica con Animal Político.

“Tenemos miedo de enfermar, pero ya estamos enfermas de tanto dolor, de qué más nos podemos enfermar”, afirma.

El sábado 28 de marzo, una decena de mujeres se armó de piochas, picos y palas y regresó a terrenos baldíos de Sinaloa buscando fosas clandestinas. Se centraron en la zona de Agua Caliente, Culiacán, una zona que en los últimos tiempos ha sido escenario de enfrentamientos entre grupos delincuenciales y civiles que se levantaron en armas. A pesar de conocer esta realidad, Cruz Bernal considera que peor sería no lanzarse a la búsqueda.

Aquel día no hallaron nada. Pero eso no es obstáculo para regresar al terreno en cuanto puedan.

De hecho, una semana después, varias mujeres del mismo colectivo se desplazaron hasta Tijuana, Baja California, para seguir con la búsqueda en vida. Con carteles con los rostros de sus seres queridos y sus números de teléfono, las integrantes de Sabuesos Guerreras de Sinaloa recorrieron algunas zonas de la ciudad rastreando pistas. Regresaron a Culiacán con las manos vacías, pero eso “no nos quita el volver a buscarlos”, según Cruz Bernal.

“Con los colectivos se tomó el acuerdo de no exponerse. Algunos tienen enfermedades, son personas adultas. Cuando todo esto pase se volverá a reactivar, aunque la comisión sigue trabajando”, dijeron a Animal Político fuentes de la Comisión Estatal de Búsqueda de Sinaloa.

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Para desarrollar un operativo es necesario movilizar a policías, Ministerio Público y Marina, además de los familiares. “No queremos exponernos ni afectar a las familias”, dicen desde esta instancia estatal.

Esta situación no se limita a Sinaloa.

El virus también ha impactado en uno de los colectivos más vulnerables de México: el de los familiares de desaparecidos. Más de 61 mil personas no han regresado a sus casas, según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda. Miles de sus familiares se organizan en los distintos estados para encontrarlos. Pero estos trabajando han sufrido un paro a causa de la pandemia.

Las fiscalías estatales y las comisiones han suspendido las labores de búsqueda sobre el terreno, aunque no se ha renunciado a los operativos de reacción rápida.

Por el momento, la jornada de Sana Distancia se alarga hasta el 30 de abril, lo que implica más de un mes sin salir al terreno. Y todo ello con la incertidumbre de que el gobierno pueda alargar el período.

Hasta el momento, México tiene 3 mil 844 casos confirmados y 233 muertes, pero el subsecretario Hugo López-Gatell dijo que el país llegará a la fase 3 de COVID-19, en aproximadamente 15 días.

La Comisión Nacional de Búsqueda anunció que sigue trabajando y que los afectados pueden contactar con la institución a través de los canales habituales, como la línea telefónica 5513099024 y 8000287783.

Un comunicado hecho público por el Movimiento por Nuestros Desaparecidos pidió que no se olvide esta problemática.

“Para las familias de personas desaparecidas el aislamiento obligatorio significa días perdidos para que nuestros seres queridos vuelvan a casa. Sin embargo, tenemos muy claro que es momento de priorizar la vida de todas las personas; si no estamos sanas y sanos, no seremos útiles para seguir buscando a las más de 61 mil personas que nos faltan”, dice el texto.

Los colectivos están en la disyuntiva de seguir rastreando por su cuenta y sin autoridades o replegarse, acatar las medidas sanitarias y esperar a que mejoren las condiciones. La mayoría de grupos ha decidido replegarse y seguir con trabajos administrativos o de exploraciones que no impliquen exponer a las personas más vulnerables.

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Josefina De León, de la Red de Desaparecidos de Tamaulipas, explica que la semana pasada debían haber realizado una búsqueda durante tres días. Pero recibieron un oficio de la Fiscalía General de Justicia en la que informaba que se aplazaban los trabajos hasta el fin de la contingencia.

En su caso, dice estar de acuerdo con las medidas. Aunque le gustaría que todo esfuerzo que se está aplicando para evitar los contagios se traslade en el futuro a la búsqueda. “Esto también es una contingencia”, explica la mujer, que trata de encontrar a su hija, Cinthia Mabel Pantoja de León, a la que se vio por última vez en Ciudad Victoria en 2012. Desde entonces, dice, su vida es “buscar, buscar y buscar”.

Ahora, sin embargo, la búsqueda ha tenido que entrar en pausa.

Según señala, además de las búsquedas se han paralizado la construcción de dos panteones en Mante y Tampico.

No poder salir a terreno no implica que los familiares, personas consagradas en cuerpo y alma a buscar, vayan a quedarse parados. Explica De León que “junto a otros grupos de otras partes de la república estamos intercambiando información de fichas, para hacer la búsqueda con lo que ya tenemos, y hacer revisiones”.

“Algo tenemos que hacer”, dice la mujer, que reconoce que la contingencia les está afectando.

Fuentes de la Fiscalía General de Tamaulipas indicaron que lo que no se ha paralizado han sido los casos de reacción inmediata.

Fernando Ocegueda, activista referente en las búsquedas en Baja California y actualmente director operativo de la comisión en el estado, indicó que desde las instituciones se contactó con los colectivos y se llegó al acuerdo de suspender las búsquedas hasta el fin de la contingencia. “Teníamos un plan estructurado, cada tres meses se revisa”, explica.

Así que lo que no se haga ahora tendrá que volver a situarse en el calendario.

“Para nosotros es una prioridad buscar. Pero no queremos que pueda haber una situación de infección o algo”, dice Ocegueda.

Durante este tiempo, asegura, tampoco se van a quedar quietos.

“Se va a provechar para revisar puntos y hacer inspecciones oculares, tenemos muchísima información que procesar”, dice.

Explica que recientemente en Baja California se celebró una asamblea en la que participaron todos los diferentes colectivos y crearon el Movimiento estatal Por Nuestros Desparecidos.

“Tenemos al menos 80 puntos de revisión. Pero antes de ir con las autoridades hay que inspeccionar, tomar fotografías, ir con el dron, la geolocalización”, explica.

El tiempo transcurre y esto genera, según Ocegueda, “un estado de desesperación en muchas de las familias”.

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Las elecciones más cruciales en América Latina en 2021 (y por qué pueden definir el rumbo de la región)

Castigados por la pandemia y la crisis económica, y en el marco de un amplio descontento popular, varios países latinoamericanos irán a las urnas en el correr del año.
2 de enero, 2021
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Más pobres, vulnerables y ansiosos que unos meses atrás, millones de latinoamericanos buscarán responder en 2021 algo urgente: ¿quién puede sacarlos del pozo en que se encuentran?

La pregunta dominará las elecciones que varios países de América Latina prevén celebrar en el transcurso del año, tras la muerte y devastación causada por la pandemia de covid-19.

Los datos estremecen: la región sufre la que ha sido llamada supeor contracción económica en un siglo, cercana a 8% en 2020, con unos 40 millones de personas entrando en la pobreza.

Los expertos anticipan que en este contexto puede acentuarse un fenómeno que ya se veía en Latinoamérica antes de la pandemia: la tendencia a cambiar de gobernantes, que pagarán el costo de la crisis ya sean de izquierda o derecha.

“Las elecciones van a ser un soberano voto de castigo para los gobiernos“, le dice Carlos Malamud, investigador principal para la región del Real Instituto Elcano, a BBC Mundo.

Otros advierten que la situación puede propiciar incluso el surgimiento de líderes populistas y de nuevas protestas callejeras: el rumbo político de la región puede definirse en 2021 tanto en las urnas como en las calles.

Entre febrero y noviembre

El calendario electoral latinoamericano 2021 tiene una primera entrada en Ecuador el 7 de febrero.

En la disputa están el banquero y empresario Guillermo Lasso, el líder indígena Yaku Pérez y el economista Andrés Arauz, un delfín del expresidente izquierdista Rafael Correa (2007-2017), cuya condena por un caso de corrupción le impidió ser candidato a vicepresidente.

Una manifestación en Quito

EPA
Ecuador tiene previsto celebrar elecciones en febrero.

Con opciones tan diferentes en medio de la crisis económica y un gran descrédito de las instituciones, la elección ecuatoriana puede ser un anticipo de lo que ocurrirá luego en otros países de la región.

En el vecino Perú, sacudido por la pandemia y una fuerte inestabilidad política que le ha llevado a tener tres presidentes distintos durante 2020, las elecciones generales están marcadas para el 11 de abril.

La crisis de liderazgo peruana ha derivado en la preparación de más de una veintena de candidaturas presidenciales, ninguna con una mayoría clara en las encuestas, que marcan una amplia indecisión o apatía de los votantes.

Otro país con un complejo panorama es Chile, que tiene elecciones previstas para el 21 de noviembre, tras la gigantesca ola de protestas callejeras de 2019 y la elección por voto popular de una convención constituyente en abril próximo.

Las encuestas marcan como principales precandidatos chilenos al alcalde comunista Daniel Jadue, al alcalde conservador Joaquín Lavín y a la diputada Pamela Jiles, aunque el escenario puede variar en los próximos meses.

Dos mujeres se abrazan durante las celebraciones en Chile por la victoria del Apruebo

Reuters
Chile irá a elecciones mientras redacta una nueva Constitución.

En noviembre también hay elecciones previstas en Honduras y Nicaragua, donde analistas anticipan que el presidente Daniel Ortega buscará pasar a su esposa Rosario Murillo el poder que ejerce desde 2007, según sus opositores en base a fraudes electorales.

Además, los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador en México y de Alberto Fernández en Argentina tendrán tests de popularidad en junio y octubre respectivamente, con elecciones legislativas de mitad de mandato previstas en sus países.

Entre protestas y populismos

La crisis de América Latina plantea en algunos países una necesidad de reformular el contrato social, lo cual es “una buena oportunidad para evitar el surgimiento de opciones populistas, que las va a haber de todos los colores”, sostiene Malamud.

El malestar social a lo largo de la región quedó de manifiesto en noviembre con las protestas masivas en Perú, que causaron la caída de un presidente, y en Guatemala, que acabaron con el Congreso en llamas y la suspensión de un proyecto de presupuesto para 2021.

Guatemala

Reuters
El malestar social latinoamericano se expresó en protestas como las que estremecieron a Guatemala e noviembre.

Marta Lagos, directora de la encuesta regional Latinobarómetro, cree que las protestas en la región van a resurgir cuando los gobiernos decidan acabar con las ayudas sociales que implementaron ante la pandemia.

“Se pueden producir inestabilidades si los gobiernos no logran entender, y los nuestros claramente no han entendido todavía, en qué consiste la demanda (de ayudas sociales): ellos creen que es una demanda pasajera y la pandemia la ha transformado en una demanda permanente“, le dice Lagos a BBC Mundo.

A su juicio, esto puede llevar al ascenso de líderes populistas en la región.

Los pueblos van a privilegiar el presente, que nunca ha sido tan importante como en la pandemia“, señala. “Y el populismo es el presente: tratar de parchar lo inmediato sin ninguna visión de futuro”.

“Por lo tanto”, agrega, “la probabilidad de que surjan candidatos populistas es muy alta”.


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