Guía Bioética tiene las mejores prácticas para enfrentar al COVID-19: CSG
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Cuartoscuro

Guía Bioética recoge las mejores prácticas del mundo para enfrentar al COVID 19: Consejo de Salubridad

Ante las críticas y cuestionamientos generados, el Consejo de Salubridad General aseguró que el documento sigue en revisión.
Cuartoscuro
16 de abril, 2020
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El Consejo de Salubridad General (CSG) de México modificó este miércoles el nombre de la Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica, en el cual se establecen las disposiciones científicas y éticas para atender los casos críticos de pacientes enfermos con COVID-19, como lo publicó Animal Político el pasado lunes 13 de abril.

El organismo agregó la palabra “Proyecto” al título, en tanto el secretario del Consejo, el doctor José Ignacio Santos explicó en entrevista radiofónica con Carmen Aristegui, que la guía -que se subió a la página del gobierno federal el pasado fin de semana- seguía en revisión.

Entre los lineamientos de la guía se destaca la realización de videollamadas telefónicas para pacientes en estado grave que deseen despedirse de familiares, pero también contiene recomendaciones para determinar qué enfermo será sujeto a los recursos de medicina intensiva  disponibles, como si es más joven o tiene otra enfermedad.

Además, plantea seleccionar al azar cuando se presente un empate entre dos pacientes con las mismas características como edad y sexo que requieran un respirador y solo se cuente con uno. Los ventiladores es uno de los insumos que de acuerdo con este proyecto de guía pueden escasear en México.

El tema de la edad entre pacientes jóvenes y mayores, sin embargo, es lo que ha generado polémica entre diferentes sectores y personajes de la vida pública en México.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se deslindó de la guía y aseguró que el rector no fue convocado para analizar el documento, aunque legalmente hablando no tenía que estar involucrado en ese punto, pues el documento es creado por el Comité de ética en la Comisión Científica del Secretario del CSG, por lo que al rector será involucrado más adelante.

Para la doctora María de Jesús Medina Arellano, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM e integrante del comité de ética del Consejo de Salubridad General (CSG), para que el proyecto sea obligatorio en todo el país “se necesita que sea revisado, discutido y sobre todo aprobado en sesión de pleno del CSG. Después tiene que ser sancionado (aprobado) por el Ejecutivo, Presidente de la República, y publicado en el Diario Oficial de la Federación”.

En entrevista con Animal Político, aseguró que para elaborar este proyecto de guía se revisaron una serie de documentos legales emitidos en otros países con el cual los médicos han enfrentado los dilemas éticos y médicos de la pandemia.

Por ejemplo, revisaron la eficacia demostrada en el uso de ventiladores en ciudades como Wuhan y Reino Unido. También consultaron la guía española donde se considera la asignación de ventiladores.

Sobre las críticas de que se trata de una guía discriminatoria,  aseguró que esto “no se sustenta, al no haber un criterio único para excluir o incluir a un paciente, sino es un conjunto de criterios. El Departamento de Salud de los Estados Unidos lo ha enfrentado”.

“Por otro lado cuando decimos darle prioridad al personal de la salud en primera fila, también lo revisamos en conjunto con guías de Nueva York: El personal de salud requiere de protección legal en la toma de decisiones, para que se sepa respaldado”.

“Varios autores señalan que estas guías hay que hacerlas evolutivas y flexibles conforme la experiencia vaya enseñando. Consistentemente, habrá que incluir en ellas la inversión en documentar la experiencia para informar modificaciones inmediatas (investigación para apoyar las decisiones éticas)”, agregó.

Para César Palacios González, integrante del Comité de Ética del Consejo y uno de los impulsores de este proyecto de guía, lo que busca el documento es quitarle carga emocional y de trabajo al médico que atiende los casos graves de COVID, en un escenario donde los hospitales no se den abasto ante la falta de personal e insumos médicos.

Dijo que aun cuando puedan existir críticas por los criterios que contempla el proyecto, es importante que se hable del tema y se tomen decisiones ante problemas reales como es la pandemia y la posible falta de insumos en el sector salud.

Para Palacios González hay tres escenarios posibles y para él, sin duda, el mejor es el tercero:

El primero en el que los médicos y autoridades se desatienden del problema que tienen y esconden la cabeza; el segundo en el que los médicos de cada hospital tomen sus propias decisiones, lo que no es recomendable porque se presta a decisiones ambiguas o que responden a temas personales y no éticos; y el tercero en el que un grupo de especialistas discute y analiza el tema y plantea medidas éticas para distribuir los recurso médicos y para quitarle presión a los médicos.

Dijo que en otros países se están presentando estos mismos dilemas, y las autoridades han implementado sus propias medidas ante la emergencia.

En Estocolmo, Suecia, operan hospitales locales que han establecido sus propias directrices para priorizar la atención de los pacientes con COVID.

El hospital Karolinska, por ejemplo, no admite a pacientes de 80 años en unidades de cuidados intensivos, ni a aquellos entre 60 y 80 años con afecciones preexistentes.

En Italia también se implementaron una serie de recomendaciones por la crisis que se vivió ante la falta de personal e insumos.

En ese país el Colegio Italiano de Cuidados Intensivos emitió recomendaciones que aunque no sugerían que la edad tendría que ser “el único factor” que determinará la asignación de recursos, “el comité reconoció que, en última instancia, puede ser necesario establecer un límite de edad para la admisión a las Unidades de Cuidados Intensivos”.

En Inglaterra las autoridades emitieron pautas para evaluar por puntos los tiempos de tratamiento que recibirían los pacientes con COVID, que en un principio dejaban sin posibilidad de atención médica a personas con discapacidades mentales severas. Lo anterior generó que familiares de estas personas se manifestaran y lograran que se modificaran los criterios de las pautas establecidas, con lineamientos que procuran atención adecuada.

Por lo pronto en la entrevista radial que ofreció este miércoles, el secretario del CSG, el doctor José Ignacio Santos dijo que “la guía realmente es un documento vivo, está siendo revisado, no representa una política pública del Consejo, pero sí era importante coadyuvar ante la inminente Fase III para que no solo médicos, sino la población en general reconozca que las decisiones de por sí complicadas, deben ser transparentadas”.

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COVID-19: cuál es la mejor forma de reforzar tu inmunidad, ¿con una infección natural o a través de las vacunas?

¿Qué es mejor, la protección que tenemos ante la covid-19 por habernos infectado y superado la enfermedad o aquella que nos proporcionan las vacunas?
27 de agosto, 2021
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Para nuestro sistema inmunológico, las diferencias entre haber adquirido defensas tras una infección natural por coronavirus o haberlo hecho tras la vacuna son marcadas.

¿Pero qué es mejor?

El mero hecho de plantearse la pregunta rayaba la herejía hace un año, cuando contagiarse con covid-19 por primera vez podía ser mortal, especialmente para los ancianos o las personas con problemas crónicos de salud.

Ahora, sin embargo, ya no partimos con inmunidad cero, ya que muchos se han vacunado o han pasado la enfermedad.

Y por ello, se ha vuelto una pregunta relevante que tiene implicaciones en el tema de si los niños deben ser vacunados o si se debe usar el virus o aplicar una tercera dosis a adultos para reforzar la inmunidad, cuestiones ambas polémicas.

“Podríamos estar metiéndonos en un agujero, por mucho tiempo, al creer que solo podemos mantener alejado el covid-19 vacunándonos cada año”, me dijo la profesora Eleanor Riley, inmunóloga de la Universidad de Edimburgo.

El profesor Adam Finn, un asesor de vacunas del gobierno británico, dijo que vacunar en exceso, cuando en otras partes del mundo todavía hay gente a la que no se le ha inoculado ni la primera dosis, es “un poco loco”.

“No solo es injusto, es estúpido”, dijo.

Vacunación en España

Getty Images

La anatomía de la inmunidad

Antes que nada, necesitamos entender un poco tanto las claves del sistema inmunológico como las del virus que este está atacando.

Los elementos fundamentales del sistema inmunológico para hacer frente a la infección son dos: los anticuerpos y las células T.

Los anticuerpos se adhieren a la superficie del virus y lo marcan para que sea destruido.

Las células T pueden detectar cuáles de nuestras propias células han sido infectadas por el virus y destruirlas.

A pesar de todos los problemas que ha causado, el virus es espectacularmente simple.

Tiene la famosa espiga, una proteína que es la llave que usa para abrir la puerta de las células de nuestro cuerpo.

También hay otras 28 proteínas que necesita para secuestrar nuestras células y hacer miles de copias de sí mismo. (A modo de comparación, se necesitan alrededor de 20.000 proteínas para hacer funcionar el cuerpo humano).

Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Science Photo Library
Ilustración de anticuerpos atacando el SARS CoV-2.

Hay cuatro áreas clave para comparar la inmunidad que proporciona una vacuna y la que se desarrolla después de la infección natural con el virus.

1. Amplitud

¿Qué porcentaje del virus aprende a atacar el sistema inmunológico?

Quienes se infectan con el virus generan una respuesta inmune mayor que la que proporciona la vacunación.

Con cualquiera de las vacunas de Moderna, Pfizer u Oxford-AstraZeneca, lo que está aprendiendo el cuerpo es a detectar solo una cosa: la proteína de espiga.

Esta es la parte clave para producir anticuerpos y los resultados, al evitar que la mayoría de infectados tengan que ser hospitalizados, han sido espectaculares.

Pero apuntar a las otras 28 proteínas también les daría a las células T mucho más para atacar.

“Eso significa que si alguien se infectó, es posible que tenga mejor inmunidad ante cualquier nueva variante que surja, ya que tiene inmunidad frente a más proteínas “, dijo el profesor Riley.

Células T

Reuters
El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

2. Fuerza

¿Cuál de las dos opciones —vacuna o inmunidad natural— detiene la infección o previene una enfermedad grave?

Sabemos que ha habido casos de personas que contrajeron el virus dos veces (reinfección) y de otras que se vacunaron y aún así desarrollaron la covid-19 (lo que se conoce como infección progresiva).

“Ninguna de las dos te brinda una protección completa contra la infección, pero la inmunidad que obtienes parece protegerte bastante bien de caer gravemente enfermo”, explicó el profesor Finn, de la Universidad de Bristol.

Los niveles de anticuerpos son, en promedio, más altos alrededor de un mes después de la vacunación que de la infección.

Sin embargo, existe un gran abismo en cuanto a anticuerpos entre aquellos que son asintomáticos (que no producen muchos anticuerpos) y aquellos que padecen un ataque severo de covid-19.

La mayor respuesta inmune proviene de personas que contrajeron la enfermedad y luego fueron vacunadas.

Todavía estamos esperando datos sobre lo que sucede al revés.

laboratorio

Reuters
Aunque los anicuerpos son importantes podrían no ser suficientes para evitar la propagación de covid-19.

3. Duración

¿Cuánto dura la protección?

Se ha demostrado que los niveles de anticuerpos disminuyen con el tiempo, aunque esto puede no ser importante para prevenir que enfermes gravemente.

El sistema inmunológico recuerda los virus y las vacunas para poder responder rápidamente cuando se encuentra una infección.

Hay “células T de memoria” que permanecen en el cuerpo, y las células B permanecen preparadas para producir una nueva avalancha de anticuerpos si es necesario.

Existe evidencia de respuestas inmunitarias que duran más de un año después de la infección y los ensayos de las vacunas también han demostrado un beneficio duradero.

“En términos de durabilidad, todavía hay mucho por estudiar”, dijo el profesor Peter Openshaw, del Imperial College de Londres.

Un hombre con mascarilla

Getty Images

4. Localización: nariz o brazo

¿En qué parte del cuerpo está la inmunidad?

Esto importa.

Existe un conjunto completamente diferente de anticuerpos, conocidos como inmunoglobulina As, en la nariz y los pulmones, en comparación con los inmunoglobulina G que medimos en la sangre.

Los primeros son más importante por su papel como barrera contra la infección.

La infección natural ocurre en la nariz, mientras la vacuna se aplica con un pinchazo en el brazo. Por eso, la posición de esos anticuerpos es clave.

Ya se están investigando las vacunas nasales.

El profesor Paul Klenerman, que indaga sobre las células T en la Universidad de Oxford, señaló: “La ubicación de una infección marca la diferencia incluso si es el mismo virus, por lo que esperaríamos diferencias importantes entre la infección natural y las vacunas”.

Vacuna

Getty Images
Las vacunas han transformado la evolución del covid porque han reducido drásticamente las posibilidades de enfermarse gravemente.

¿Entonces, más vacunas o exposición al virus?

Existe una clara evidencia de que los adultos que no han recibido ninguna dosis tendrán defensas inmunitarias más fuertes si se vacunan, incluso si han contraído covid antes.

Pero en este punto hay dos importante cuestiones que plantearse:

  • ¿Los adultos vacunados necesitan una dosis de refuerzo o es suficiente la exposición al virus?
  • ¿Los niños necesitan vacunarse o toda una vida de encuentros con el virus construye una buena defensa inmunológica?

La idea de aumentar la inmunidad poco a poco durante toda la vida no suena radical cuando hablamos de otros virus, como el RSV (virus respiratorio sincitial) o los otros cuatro coronavirus que causan los síntomas del resfriado común.

Cada vez que está expuesto, el sistema inmunológico se fortalece un poco y esto continúa hasta la vejez, cuando el sistema inmunológico comienza a fallar y las infecciones empiezan a ser un problema.

“Esto no está probado, pero podría ser mucho más barato y sencillo dejar que eso suceda que pasar todo el tiempo inmunizando a las personas”, dijo el profesor Finn, quien advierte que podríamos terminar “encerrados en un ciclo de refuerzo” sin saber si era necesario.

Sin embargo, observó que el argumento en los niños “ya se ha demostrado”, ya que “el 40-50% ya se ha infectado y la mayoría no se puso enfermo o muy enfermo”.

Niño en una prueba de covid

Getty Images

Pero hay contraargumentos.

Riley apunta a la covid prolongada en los niños y el profesor Openshaw recuerda el nerviosismo en torno a los efectos a largo plazo de un virus que puede afectar a muchos órganos del cuerpo.

Pero Riley dijo que hay potencial en el uso de vacunas para “aliviar” la covid, seguido de una infección que amplíe nuestra respuesta inmunitaria.

“Realmente debemos considerar: ¿estamos simplemente asustando a la gente en lugar de darle la confianza para seguir adelante con su vida? Ahora estamos preocupando a la gente otra vez“.

Por supuesto, dado que los casos continúan, es posible que no haya muchas opciones.

“Me pregunto si es inevitable”, dijo el profesor Klenerman, pensando en que el virus continuará propagándose. Es probable que entonces veamos un efecto de constante cuestionamiento.


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