Hospital La Perla, en Neza, amaga con sancionar a quien se niegue a trabajar
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Hospital La Perla, en Neza, amaga con sancionar al personal que se niegue a trabajar

A través de un memorándum el director les informó al personal sanitario que se habría sanciones laborales y penales si se negaban a trabajar.
Cuartoscuro
26 de abril, 2020
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El 20 de abril, médicos del Hospital General La Perla de Nezahualcóyotl, Estado de México, recibieron un memorándum en el que se le informó que todo personal sanitario “tiene la obligación y el deber profesional, legal y social” de seguir trabajando, y se les advierte que en caso de negarse podrían tener hasta sanciones penales. 

El aviso llegó 11 días después de que personal de la guardia especial hizo un paro de labores durante más de tres horas y de dos semanas de manifestaciones por la falta de equipo de protección para atender casos de COVID-19 en el hospital. 

El memorándum, firmado por el director, Martín Rosales Bahena, explica que si el personal se niega a trabajar tendía como “consecuencia el inicio de procedimientos legales y sanciones administrativas, civiles, laborales y penales”. 

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En entrevista con Animal Político, Rosales Bahena explicó que el país está ante una emergencia sanitaria que demanda el “compromiso histórico de responsabilidad y de ética profesional” para asegurar la atención de los pacientes que lo requieran. 

Se trata dijo, de apelar a la solidaridad del personal médico pero “en el caso que hubiera renuencia de trabajadores de participar” –y para garantizar los recursos humanos– es que el emitieron ese documento de advertencia. 

El sustento jurídico, dice el documento, es el artículo 468 de la Ley General de Salud el cual advierte que “el profesional, técnico o auxiliar de las disciplinas para la salud, que sin causa legítima se rehúse a desempeñar las funciones o servicios que solicite la autoridad sanitaria en ejercicio de la acción extraordinaria en materia de salubridad general, se le aplicará de seis meses a tres años de prisión y multa por el equivalente de cinco a cincuenta días de salario mínimo general vigente en la zona económica de que se trate”.

También tiene como sustento la Constitución Política, la Ley Federal del Trabajo y el Código Penal de la Ciudad de México, aunque el hospital se encuentra en el Estado de México. 

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Rosales Bahena aseguró que por el momento no existe ninguna sanción pues todo el personal está participando, pero de requerirlo, “habrá una instancia quien defina y articule este tipo de acciones”. 

Aunque aseguró que ese memorándum deriva de los lineamientos del Consejo de Salubridad, el organismo integrado por autoridades sanitarias federales y encabezado por el Presidente, éste no contempla la imposición de sanciones penales, laborales o administrativas al personal de salud que decidiera no laborar. 

Personal sanitario de La Perla realizó protestó con pancartas en la explanada del hospital el pasado 26 de marzo para demandar el equipo de protección necesario para atender a los pacientes con coronavirus y evitar un brote de contagio como ha ocurrido en otros nosocomios. 

El temor de los empleados aumentó tras el fallecimiento del jefe de Urgencias del hospital el 9 de abril a causa de coronavirus que se complicó por la diabetes que padecía. De acuerdo con la Secretaría de Salud del Estado de México, el doctor contrajo coronavirus en un viaje que hizo a Cuba en la primera semana de marzo. 

Sin embargo, un doctor del hospital que pidió anonimato, aseguró que el jefe el urgencias llegó bien de su viaje y comenzó a presentar síntomas hasta abril, por lo que los empleados sospechan que se infectó en el hospital pues desde marzo comenzaron a recibir pacientes sospechosos sin que el personal tuviera el equipo de protección necesario. 

Lee: En esta herramienta puedes consultar qué hospitales tienen camas disponibles para atender casos de Coronavirus COVID-19

Otro integrante del personal aseguró que las protestas funcionaron porque ya les entregaron equipo, y esperan que sea permanente, toda vez que las batas y cubrebocas son desechables. Y ahora además de temor al contagio, ahora tienen miedo de represalias con esta amenaza.  

El director del hospital aseguró que ha entregado a las autoridades “evidencia documental de que los insumos se contaban y se cuentan para la atención de pacientes”.

En tanto, la secretaria de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Mónica Bautista Rodríguez, pidió al Gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo y al Secretario de Salud de la entidad, Gabriel J. O´Shea Cuevas, a “respetar, respaldar  y proteger a médicos, además de garantizar sus derechos humanos y laborales; dejar de hostigarlos, amedrentarlos y amenazarlos”. 

“Los médicos sí están obligados a prestar sus servicios pero no por encima de su seguridad personal, si no cuentan con las condiciones de higiene y equipo de protección no se puede obligar a cumplir estos lineamientos, ahora el personal de la salud además de recibir agresiones de algunas personas también son agredidos por sus propios directivos”, dijo en un comunicado de prensa.

 

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La 'gran gripe rusa', la primera pandemia del mundo interconectado cuyo origen es un misterio

Hace más de 130 años tuvo lugar la primera gran pandemia en un mundo interconectado: la “gripe rusa”, que quedó eclipsada por la “gripe española”, mucho más mortal. Pero dejó algunas lecciones que todavía podemos aprender.
Getty Images
16 de junio, 2020
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Los virus que “saltan” de animales a humanos han causado varias pandemias a lo largo de la historia.

Es posible que en el contexto actual de la COVID-19 hayas oído hablar de la “gripe española”, la más grave de la historia reciente.

En el siglo XX hubo otros dos brotes pandémicos de gripe, la “asiática” (1957-58) y la “de Hong Kong” (1968-69).

Pero la primera gran pandemia de gripe se remonta al siglo XIX. Se le llamó “gripe rusa” porque allí se reportó el primer caso.

Fue en 1889, mucho antes de que la ciencia de la virología hubiera sido concebida.

La “gripe rusa” se extendió rápidamente por Europa, y llegó después a América del Norte y a América Latina. Se cree que mató a un millón de personas, aunque no existen cifras oficiales y el debate sigue abierto.

Pero pese a que no tuvo el alcance de la “gripe española”, que mató a más gente que las dos guerras mundiales, la “gripe rusa” fue fulminante.

La “primera”

Ocurrió en el invierno de 1889 y hubo varios brotes epidémicos hasta 1894.

No existe mucha historiografía sobre ella. Sin embargo, los científicos la consideran la primera “epidemia verdadera” en la era de la bacteriología. Por eso creen que estudiarla es fundamental.

Recorte de prensa de Le Petit Journal

Photo12/UIG/Getty Images
Los diarios de la época hacen parte de la escasa historiografía que existe sobre lo que ocurrió.

“La historia nos enseña a tomar estas pandemias muy en serio”, le dijo hace unos años a la BBC el médico e historiador médico estadounidense Howard Markel, director del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de”Michigan, y especializado en pandemias.

“Pero también nos enseña que son previsiblemente impredecibles“, añadía el especialista.

El virus de la gripe debe evolucionar continuamente para evadir su mayor amenaza: nuestro sistema inmunitario, que produce anticuerpos para librarse de él.

“Por eso debe seguir mutando para evitar ser destruido”, le dijo a la BBC David Morens, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EU.

Las pandemias —como la “gripe rusa” o la actual COVID-19— ocurren cuando surge una cepa diferente con nuevos genes de un virus animal que “pasa” a las personas.

Todas las pandemias de gripe que ha habido a lo largo de la historia se asocian solamente a unas pocas cepas virales, que toman su nombre de dos proteínas: la H (hemalulutanina), para adherirse a las células, y la N (neuraminidasa), para liberarse de las infectadas e infectar a otras nuevas.

Cuando comenzaron a investigar la “gripe rusa”, los científicos pensaron que se había originado a partir de una cepa del virus de la influenza A, identificado como H2N2. Después supieron que en realidad se trataba del virus H3N8.

Virus de la gripe española

Getty Images
Todas las pandemias se asocian solo a unas pocas cepas virales.

Pero uno de los hechos sobre la “gripe rusa” que más desconcertó a los científicos y a la población de la época fue lo rápido que se propagó.

Un mundo “interconectado”

La magnitud y extensión de la “gripe rusa” fueron asombrosas: tardó apenas seis semanas en extenderse por Europa y otros seis en hacerlo por todo el mundo.

Los primeros casos se observaron en mayo de 1889 en tres lugares separados y distantes: Bujará, en Asia Central (Turquestán), Athabasca, en el noroeste de Canadá, y Groenlandia.

Hoy la conocemos como “gripe rusa” porque fue el primer país en el que se reportó, explicó en su tesis doctoral la investigadora española Sara García Ferrero, quien analizó aquel episodio de la historia en 2018, en una tesis dirigida por el jefe del Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CISC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Diego Ramiro Fariñas.

“La ‘gripe rusa’ fue una de las más importantes del siglo XIX, pues es considerada la primera pandemia de gripe en un mundo interconectado”, escribió García. “Se ha caracterizado por ser una de las pandemias más devastadoras del siglo XIX”.

El rápido crecimiento de la población del siglo XIX, sobre todo en las zonas urbanas, ayudó a que la gripe se extendiera, y en poco tiempo el brote se propagó por varios países.

Se cree que las líneas de ferrocarril fueron clave en esa propagación.

Hospital 1917-18

Getty Images
Hospital con pacientes de “gripe española”, Nueva York, 1918.

Ante el incremento del número de muertes, algunos gobiernos comenzaron a tomar medidas para evitar el contagio de la enfermedad, desde el cierre de colegios y universidades, hasta la reducción de servicios de transporte y el cierre de empresas. También se cancelaron celebraciones y funerales.

En cuanto al origen, más de 130 años después todavía no está claro.

¿Es gripe? ¿Es dengue?

En su investigación, García señaló que “algunas hipótesis apuntan a que tuvo lugar en Siberia en mayo de 1889, y de ahí se propagó durante los meses de verano al norte de Canadá y Groenlandia”.

Otras teorías, dice la científica, apuntan a que pudo originarse en Turquestán, Asia Central.

Lo que sí está claro es que los primeros casos se reportaron en San Petersburgo hacia finales de octubre, según los registros de prensa de la época, aunque Europa occidental no se hizo eco de la noticia hasta finales de noviembre.

El tono en el que se contó la noticia pasó de la incredulidad al miedo.

¿Es la gripe? ¿Es la influenza? ¿Es el dengue? He ahí las tres preguntas obligadas que todo parisino dirige en estos momentos a cuantos conocidos halla al paso”, se lee en un recorte de prensa del 17 de diciembre de 1889 del diario español El Liberal que informaba sobre la extensión del virus en su país vecino.

El artículo continuaba así: “¿En qué quedamos? La alarma es grande desde hace tres días. Eso de ignorar aún si la enfermedad del día se llama el dengue, la influenza o la gripe, es lo que París menos soporta. Una epidemia que oculta su nombre, por benigna que sea, es para estremecer los espíritus más despreocupados. París, que ha sonreído siempre ante los más grandes peligros, se entrega hoy a cómicos terrores”.

Enfermo siglo XIX

UniversalImagesGroup
El desconocimiento sobre la gripe y sus síntomas era grande.

Mientras tanto, los medios oficiales decían que no había motivos para alarmarse. Hasta que el 27 de diciembre el tono del discurso cambió.

Un día después los periódicos publicaban: “La epidemia se ha agravado produciendo preocupación general. Hay bastantes casos graves y algunos mortales. Créese que nadie se escapará de pasar la epidemia”.

Reacciones similares ocurrieron en Londres, Madrid o Berlín. Fue la pandemia de gripe más mortal de la época en Europa.

Pero la “gripe rusa” también viajó al otro lado del Atlántico. Por vía marítima, llegó a los cinco puertos más importantes de la Norteamérica del siglo XIX: Boston, Nueva York, Baltimore, Nueva Orleans y Filadelfia.

Desde Nueva York y Boston, las ciudades que más migrantes europeos recibían, se extendió por toda Norteamérica y por parte Canadá.

“También tuvo su aparición en México y el Caribe, aunque fue algo más tardía que en Norteamérica y Europa”, recoge García en su tesis.

Después, entre los meses de febrero y abril de 1890, llegaría a Sudamérica, instalándose en grandes ciudades como Buenos Aires o Río de Janeiro. Luego se propagó por Australia y Nueva Zelanda.

Una historia “en construcción”

Una de las dificultades para acabar con la “gripe rusa”, al igual que ocurrió con pandemias posteriores, fue la dificultad de detectar los síntomas, similares a los de un resfriado común. Tampoco existía tratamiento eficaz.

Dispositivo médico siglo XIX

Universal History Archive
En muchos casos, los remedios eran peor que la enfermedad.

El fracaso de la medicina convencional, que no sabía cómo abordar el problema, estimuló a químicos sin escrúpulos a vender píldoras o pociones sin eficacia comprobada. Los curanderos promocionaban remedios que en algunos casos resultaban peores que la enfermedad.

Finalmente, se optó por recomendar el reposo en cama y el aislamiento, pero la recomendación llegó tarde y no siempre se aplicó.

Tres décadas después, la historia se repitió con la pandemia de la “gripe española”.

La “gripe rusa” fue en gran parte olvidada y quedó eclipsada por la “gripe española”, mucho más devastadora. Pero permitió darle a un mundo cada vez más interconectado una lección sobre lo que podía pasar que muchos ignoraron.

Con el paso de los años y las décadas, nuestro mundo se ha transformado en sociedades cada vez más interconectadas.

El profesor Howards Markel lleva más de décadas advirtiendo que “vivimos en un mundo de enfermedades infecciosas emergentes”.

“Los seres humanos viajamos más lejos y más rápido que nunca”, le dijo a la BBC. “Eso significa que estamos expuestos a una posible pandemia o epidemia”.

“Aprendemos cada vez más, pero la historia de las pandemias sigue siendo una historia en construcción”.

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