Ingenieros producen caretas en impresoras 3D contra el COVID-19
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México makers

Ingenieros producen caretas en impresoras 3D para el personal médico que atiende COVID-19

Desde su conocimiento, en la producción de objetos en 3D y recorte con rayo láser, decidieron que podrían ayudar.
México makers
12 de abril, 2020
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Cuando México aún se encontraba en la fase 1 de contagio de coronavirus, ingenieros y diseñadores comenzaron a organizarse retomando la experiencia de lo hecho por sus colegas en España e Italia para ayudar de alguna manera al personal médico, que desde entonces denunciaban desabasto de insumos básicos de protección en el país.

Así nació Méxicomakers COVID-19, en el que ingenieros de 28 estados del país diseñaron prototipos de caretas y cajas de intubación que luego han producido en impresoras 3D y que han repartido ya en decenas de hospitales en dos semanas.

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“Nuestra idea fue la prevención, adelantarnos al gobierno de ser posible y sobre todo ofrecer esa seguridad a los médicos, que se sintieran seguros y respaldados no sólo por las instituciones sino también por la sociedad”, dice Abraham Jaramillo, coordinador estatal del grupo, en entrevista con Animal Político.

Hasta el momento han entregado 7 mil piezas, pagadas del bolsillo de casi mil 500 ingenieros y participantes  de la red, además de donaciones de insumos por parte de empresas como Office Depot o Lumen, explica.

En España e Italia, cuando la población comenzaba la crisis de coronavirus, ingenieros y diseñadores comenzaron comunicación a través de chats y canales en Telegram de makers, como se autonombran, para trabajar en prototipos de caretas y ventiladores de producción más sencilla que los aparatos comercializados por la industria farmacéutica.

En esos grupos también participaban voluntarios de otros países, incluido México. Por eso, cuando la pandemia llegó, ellos decidieron hacer un chat Telegram sólo para makers mexicanos. Los interesados migraron ahí y el primer día sumaron 200 participantes.

Esa fue la primera señal de que la participación podría llevar a concretar la iniciativa. Decidieron que las caretas pueden ser un insumo de ayuda para proteger de contagio a médicos y enfermeras que atendieran a enfermos de COVID-19 y de fácil fabricación.

Desde su conocimiento, en la producción de objetos en 3D y recorte con rayo láser, decidieron que podrían hacer caretas. Se trata de un acrílico o acetato sostenido por una diadema que se coloca en la cabeza y protege toda la cara del virus que puede entrar por la boca o los ojos, aunque ésta no sustituye al cubrebocas N95, que filtra el 95% de las partículas.

Decidieron retomar los prototipos que ya habían sido aprobadas por autoridades de España y que en México tienen el respaldo de la Asociación Mexicana de Manufactura en 3D y “necesitábamos, sobre todo, que fuera sencilla de imprimir”, afirma Abraham, ingeniero mecatrónico de profesión.

También decidieron reproducir cajas para intubación, que también son de acrílico y sirven para evitar el contacto con las partículas de COVID-19 cuando los doctores hacen el procedimiento de intubación para conectar el ventilador que ayudaría a respirar al paciente que se encuentre en estado crítico.

Sin embargo, este objeto requiere forzosamente de una cortadora con láser, por lo que sólo los grupos de Jalisco, Puebla, Guerrero, Sal Luis Potosí y Querétaro han podido hacerlo. Además, son más caras, pues el costo de producción es de 350 pesos.

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El resto se ha dedicado sólo a hacer caretas que tienen un costo de producción de las más sencillas sólo con acetato al frente de 55 pesos por pieza. Además, también tienen cuidado en la limpieza tanto de quien fabrica, como de la impresora. “Cada pieza se pone a remojar  con una solución con agua y cloro, se embolsa y luego se entrega”, dice Abraham.

Abraham asegura que todos trabajan en su tiempo libre y han logrado repartir 7 mil piezas gracias a la voluntad y cooperación de cada uno, además, las fotografías y mensajes de agradecimiento del personal que recibe el equipo los alienta a seguir.

Apenas esta semana incluyeron en su página de internet la iniciativa para recibir donativos de dinero o de insumos y de más colaboración. Además, están preparando un mapa donde registrarán el número de piezas entregadas a cada hospital.

Otra iniciativa 

Montserrat Manzotti es dermatóloga y desde que hizo su internado en hospital público de Jalisco, sabe que los médicos trabajan con carencias. “Si en condiciones normales trabajas sin nada, imagino cómo es ahora”, dice en entrevista.

Por eso, no dudó en participar en la iniciativa que tuvo su amiga, también doctora. Ella tenía un negocio en el que fabricaban letreros y objetos de acrílico con una cortadora láser, pero cuando empezó la pandemia y comenzaron los estragos económicos porque “ese servicio se convirtió en lujo”.

“Se nos ocurrió hacerlas y venderlas a precio accesible, sólo el costo y sacar el sueldo de los tres empleados”. Tomaron los prototipos de los makers y publicaron la iniciativa en Facebook. Empezaron apenas esta semana y la respuesta de la gente las sorprendió.

Pero también se encontraron con otro efecto de mercado. Aunque son pocos los insumos que se requieren, éstos se encarecen de un día a otro. “El resorte, por ejemplo, que costaba un peso por metro, pasó a 11 pesos por metro”, de ahí que el costo por cada careta es de 60 pesos.

“Me ha sorprendido las ganas de ayudar de todo el mundo”, afirma Montserrat porque aunque ellas tienen que vender las caretas, quienes han comprado pagan extra para que puedan producir más insumos y que puedan repartir donde lo necesitan.

De hecho alguien le pagó una donación para el Centro México Siglo XXI y el Hospital General. Y también han entregado pedidos en Oaxaca, Chiapas, y Guerrero. Por eso su iniciativa la nombraron #SoyHeroeCOVID-19 y con ese nombre están en instagram y una cuenta en Paypal para recibir donaciones.

“Todo el mundo que nos contacta porque dice ‘estamos buscando equipo de protección porque aquí no hay nada’. Y se siente horrible, es una impotencia terrible””, dice Montserrat.

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Cuánto se construyó del muro de Trump en la frontera con México que Joe Biden mandó parar

En la búsqueda de la reelección, Trump insistió en que el muro avanzaba rápidamente y en que la factura estaba del lado mexicano.
21 de enero, 2021
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Trump firmando el muro

AFP
En uno de sus últimos actos como presidente Trump visitó el muro y estampó su firma en una placa colocada en la barrera.

Tal y como había prometido durante su campaña, una de las primeras medidas ordenadas por Joe Biden durante su primer día como presidente de Estados Unidos fue detener la construcción del muro en la frontera con México.

Durante la jornada el nuevo mandatario también anunció otros importantes cambios en materia de política migratoria, empezando por un proyecto de ley que establece un camino hacia la ciudadanía para más de 11 millones de indocumentados.

Pero nada ejemplifica mejor la ruptura con las políticas de la anterior administración como el fin de la construcción del muro, tal vez el proyecto más representativo de todo el mandato de Donald Trump.

“Ya hemos construido 300 millas (480 kilómetros) del muro fronterizo”, presumió Trump el 28 de agosto pasado, en un mitin celebrado justo después de terminada la Convención Nacional Republicana que oficializó su candidatura a la reelección.

Columpio

AFP
Estos columpios a ambos lados del muro permiten interacción entre personas a ambos lados de la frontera.

“El muro pronto estará listo y nuestros números en la frontera son los mejores de la historia. Por cierto, México está pagando por el muro, por si no lo sabían“, añadió en esa oportunidad el mandatario.

Desde ese momento, en todos sus actos de campaña, Trump insistió en estas dos ideas: que el muro avanzaba rápidamente y que la factura estaba del lado mexicano.

Y, según las proyecciones del mandatario, se esperaba que para principios de 2021 ya se hubieran completado un total de 800km.

Biden firmando una orden ejecutiva

Getty Images
Una de las primeras medidas de Biden fue detener la construcción del muro.

Como en muchas otras cosas, la realidad resultó ser bastante diferente.

¿Cuánto logró realmente avanzar el muro de Trump antes de que Biden cerrara la llave del financiamiento federal que mantenía vivo al proyecto?

Cómo es la frontera

Empecemos ofreciendo algo de contexto.

La frontera entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 3.142 kilómetros y antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, había barreras o vallas de separación en un tercio de la frontera, unos 1.050km.

Mapa de la frontera entre EE.UU. y México

BBC

En las zonas más urbanas, las barreras están hechas para impedir el paso de peatones y vehículos.

Las vallas son de diversos tipos: en algunos segmentos son paneles de chapa o acero corrugado, en otras partes hay una malla de alambre o varias superpuestas, y en ciertos sectores, hay barras verticales que miden entre 5,5 y 9,1 metros de altura colocadas sobre cemento y separadas por pequeños espacios.

Instalación de postes verticales en la frontera

Getty Images
Instalación de una valla secundaria de postes verticales en California.

En las áreas más remotas, el gobierno usa “cercas vehiculares”, que son postes de madera cruzados (generalmente obtenidos de las vías ferroviarias) que impiden el paso de vehículos pero que pueden ser superados por peatones.

En el puesto fronterizo entre San Diego y Tijuana, las vallas se adentran hasta 100 metros en el mar y están hechas por materiales resistentes al óxido y la corrosión salina.

Valla se adentra en el océano Pacífico

Getty Images
El muro o valla separa a San Diego y Tijuana y se adentra unos 100 metros en el mar.

En el resto de la frontera, donde hay zonas montañosas, desiertos, humedales y canales en torno al río Bravo (o río Grande), no existe una estructura hecha por el ser humano: la naturaleza forma su propia barrera.

En algunos puntos, la frontera tiene dos o hasta tres capas de barreras, una detrás de otra. Las autoridades se refieren a ellas como barreras primarias, secundarias y terciarias.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La promesa y las cifras de Trump

Durante la campaña de 2016, Trump prometió construir el muro a lo largo de toda la frontera.

Posteriormente aclaró que solo cubriría la mitad, dado que la naturaleza se encarga del resto.

El rio Bravo (río Grande en EE.UU.)

Getty Images
El rio Bravo (río Grande en EE.UU.) y otros accidentes geográficos crean una frontera natural de por sí difícil de cruzar.

Las dificultades para encontrar financiación para el muro retrasaron los planes del presidente.

Pero a unas semanas de las elecciones y con más de tres años y medio de gobierno en la espalda, Trump se jactaba de que el muro está prácticamente listo.

Muro en el desierto de Sonora

Getty Images
Partes del muro atraviesan el desierto como esta que separa San Luis, Colorado, de Sonora.

En ese momento el presidente afirmaba que ya se han construido 480km y que se esperaba que para principios de 2021 ya se hubieran completado un total de 800km.

Pero las cifras oficiales muestran una cara diferente.

Los datos

Según los últimos datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), al pasado 4 de enero se habían construido “452 millas” (es decir 727 kilómetros) del llamado nuevo sistema de muro fronterizo”.

Pero aunque esto no parece muy lejano a lo prometido por Trump, un análisis más detallado de las cifras ofrece un retrato muy diferente.

Una excavadora en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez

Reuters
En distintos puntos fronterizos de Texas se podían ver los trabajos de construcción o sustitución del muro.

Efectivamente, de los más de 700 km construidos a esa fecha -la inmensa mayoría son sustituciones o reparaciones de estructuras ya existentes que estaban deterioradas.

Eso significa que en realidad solamente se construyeron unos 129 kilómetros de muro nuevo, de los cuales 53km corresponden a vallas secundarias, lo que deja un total de 76km de barreras primarias totalmente nuevas.

Las dificultades para construir de cero

El hecho de que el gobierno Trump no pudiera avanzar en la construcción de un muro totalmente nuevo se explica por varias razones.

Una de ellas es la ya mencionada dificultad para construir en zonas donde la naturaleza se impone, especialmente en las inmediaciones del río Grande.

Valla en Texas

Getty Images
La valla también cruza zonas rurales y agrícolas, como esta cerca en Brownsville, Texas. Los rancheros del norte que tienen propiedades en el sur cruzan la frontera por una gran puerta metálica con cerrojo de seguridad.

También hay que tener en cuenta que muchas de las zonas libres de barreras se encuentran en tierras de propiedad privada y sus dueños no están dispuestos a permitir que se erija un muro en su terreno.

A diferencia de los estados del oeste, donde gran parte de la tierra está bajo control del gobierno, hay cientos de granjas en la ribera del río, ranchos y otras propiedades en manos privadas en Texas.

Algunas carecen de registros de propiedad, otras están en manos de múltiples herederos.

El gobierno planeaba hacer uso de su derecho de expropiación para adquirir los terrenos, pero el proceso es lento e implica dilatadas acciones legales

Y a estos obstáculos se les sumó la falta del presupuesto total necesario para completar la construcción prometida.

Donald Trump en un mitin en New Hampshire el 28 de agosto de 2020

Reuters
La visión de Trump sobre el muro cambió varias veces mientras estuvo en la Casa Blanca.

Lo que nos lleva al siguiente punto: ¿quién pagó por el muro?

México en la mira

El 25 de enero de 2017, Trump firmó un decreto que autorizaba la construcción del muro en la frontera sur.

Pocos meses después, en abril, Trump tuvo que renunciar a hacer la obra en su primer año fiscal como presidente, como era su promesa.

El mandatario insistió en que la gran obra de infraestructura sería financiada por México.

Trabajador en el muro entre Estados Unidos y México a la altura de Mission, Texas

Reuters
El presidente Trump insistió hasta el final en que México estaba pagando la construcción del muro fronterizo.

El entonces presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, rechazó esa afirmación y aseguró en varias ocasiones que su país no pagaría ningún muro.

Y en un encuentro en la Casa Blanca, tanto el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, como Trump evitaron hablar del delicado asunto.

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump en la Casa Blanca el 8 de julio de 2020

Reuters
Los presidentes de México y Estados Unidos no hablaron sobre la financiación del muro durante su encuentro en la Casa Blanca a primeros de julio.

Aun así, el mandatario estadounidense siempre insistió en que México estaba pagando el muro, algo que los datos oficiales también contradicen.

Según la CBP, la financiación para la construcción procede de los Departamentos de Seguridad Nacional, Defensa yTesoro.

Esto fue posible gracias a la declaración de estado de emergencia nacional en la frontera firmada por Trump el 15 de febrero de 2019.

El presidente justificó que la declaración era necesaria para proteger al país de una “invasión de drogas y criminales” procedente de México y que supone “un grave riesgo para la seguridad nacional”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La medida le permitió desviar para el muro US$6.300 millones de partidas presupuestarias del Departamento de Defensa para la lucha contra las drogas.

A esa cantidad se le sumaron US$3.600 millones del presupuesto del Departamento de Defensa para construcciones militares más unos US$3.400 millones de los presupuestos anuales de la CBP (que depende del Departamento de Seguridad Nacional).

Muro de paneles metálicos

Getty Images
Muro de paneles metálicos vistos desde México.

Todas esas partidas más los US$1.375 millones que sí fueron aprobados por el Congreso en 2018 suman un total de unos US$15.000 millones, una cantidad inferior a los US$25.000 millones inicialmente presupuestados para la construcción del muro.

En cualquier caso, ninguna de estas partidas parece haber provenido de México.

Y el equipo de campaña de Biden no dudó en calificar al muro como “una pérdida de dinero” que “desvía recursos críticos de las amenazas reales”.

El equipo dijo que, en su lugar, desviará los fondos federales hacia esfuerzos como nuevas medidas de control fronterizo.

Así las cosas, todo indica que el muro ya no va a seguir creciendo y que el debate sobre su financiamiento ya llegó a su fin.


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