Fábricas en Juárez siguen operando pese a riesgo de COVID-19
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
AFP Archivo

Fábricas en Juárez siguen operando pese a riesgo de COVID-19 para los obreros

Al menos 13 obreros de fábricas de Ciudad Juárez han muerto por COVID-19, según datos de las autoridades locales.
AFP Archivo
Por Jennifer GONZALEZ COVARRUBIAS / AFP
19 de abril, 2020
Comparte

Durante días Ana Lilia González, una obrera mexicana conocida por su gran disciplina, quiso creer que padecía “solo una gripa”. Cuando finalmente decidió ir a la enfermería de la empresa desdeñaron sus síntomas, obligándola a trabajar con fiebre entre filas de compañeros.

Su nombre se sumó el pasado martes a la creciente lista de muertes por COVID-19 de obreros de maquiladoras, algunas estadounidenses, en la fronteriza Ciudad Juárez.

“Ella estaba bien hace unos 15 días. En la enfermería no la quisieron regresar hasta que de plano ya estaba muy mal ¡Qué coraje!”, comenta a AFP por teléfono una de sus compañeras, aislada desde hace casi una semana con tos y pérdida de olfato y gusto, que prefiere no decir su nombre por temor a ser estigmatizada.

Ella, de 24 años, y Ana Lilia, de unos 45, estuvieron recientemente en una boda.

Syncreon, la maquiladora mexicana donde ambas reparaban cajeros automáticos usados de Estados Unidos, es una de las empresas no esenciales para la vida del país que debía suspender labores el 30 de marzo, según un decreto presidencial.

Miles trabajando

Pero miles de obreros del vital sector manufacturero siguen operando en fábricas de la frontera con Estados Unidos, de más de 3,000 km, convirtiendo a naves industriales en focos de contagio, mientras otros países cerraron fronteras y ordenaron cuarentenas para mitigar la propagación del nuevo coronavirus.

Sólo en Ciudad Juárez, de las 160 maquiladoras más grandes, que emplean a 300,000 personas, casi una treintena de giros no esenciales continuaban abiertos el viernes pasado, dijo la secretaria del Trabajo de Chihuahua, Ana Luisa Herrera.

Al menos 13 obreros de fábricas de Ciudad Juárez han muerto por COVID-19, según la secretaría de salud de Chihuahua.

Herrera aseguró que ha denunciado a 30 empresas ante el gobierno federal por no cumplir con el decreto y que realiza operativos constantemente, pero solo cuenta con 18 inspectores.

El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, advirtió que “los estados del norte van a ser los más afectados por la epidemia”, entre otras razones, porque “algunas empresas siguieron operando” pese a las restricciones.

“Hemos tenido conocimiento de la hospitalización de algunos de nuestros colaboradores de nuestras operaciones en Ciudad Juárez y el lamentable deceso de varios de ellos”, reconoció la estadounidense Lear Corporation, que produce asientos para la industria automotriz, en un aviso de prensa el 11 de abril.

Susana Prieto, abogada y defensora de los derechos laborales en Ciudad Juárez, asegura que las empresas engañaron a empleados diciéndoles que podían seguir funcionando legalmente.

“A los dueños del capital no les interesa la vida de sus obreros, saben que siempre vienen más generaciones de mano de obra barata”, comentó a la AFP.

“El enemigo es el virus”

Esta semana obreros de varias firmas protestaron para que se les permita resguardarse, forzando el cierre temporal de Syncreon.

Los empresarios se defienden. “Se está culpando a la industria cuando aquí el enemigo es el virus, no la industria”, declaró a AFP Pedro Chavira, representante en Ciudad Juárez del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora.

Chavira estima que “en corto tiempo van a cerrar todas” las maquiladoras, incluso las esenciales, “por la sicosis que se ha creado y el nerviosismo en los empleados (que) simplemente no quieren trabajar”.

El directivo, que se negó a hablar del caso de Syncreon, aseguró que la mayoría de las empresas que siguen operando han tomado medidas para mitigar la propagación, como la desinfección de instalaciones, distribución de tapabocas y gel antibacterial, chequeos de temperatura e incluso la disminución de la velocidad de líneas de producción para reducir el número de empleados por áreas.

Pero en Syncreon -que no ha respondido las solicitudes de información de AFP- la realidad ha sido otra, aseguró Alexis Flores, de 22 años, un técnico que prueba los cajeros reparados, despedido de forma verbal por participar en manifestaciones.

“Hasta esta semana nos dieron cubrebocas a los que les teníamos que coser nosotros los hilos (elásticos), las checadas de temperaturas nunca se hicieron, y yo no creo que hayan sanitizado, yo miro todo muy sucio”, dice a AFP Flores, quien teme contagiarse y contagiar a su padre hipertenso.

Alexis asegura que al menos cinco de sus compañeros han fallecido con síntomas de COVID-19, la mayoría gente menor de 50 años, como Ana Lilia, quien ganaba 7.5 dólares diarios.

“Ella era de gran corazón, muy chambeadora (trabajadora)”, dice su compañera indignada también con el sistema de salud pública porque, según le contó un familiar de Ana Lilia, le entregaron el cadáver aún intubado.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
Comparte
Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=PY2lDqGL8n0

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.