Nuevas denuncias penales apuntan a Karime por desvío de 224 mdp
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Dos nuevas denuncias penales apuntan a Karime Macías por desvío de 224 mdp con empresas fantasma

La UIF identificó nuevos vínculos entre pagos del DIF de Veracruz a múltiples empresas fantasma y cuentas presuntamente ligadas a su expresidenta Karime Macías.
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27 de abril, 2020
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La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda identificó nuevos vínculos entre pagos del DIF de Veracruz por más de 220 millones de pesos a múltiples empresas fantasma, y cuentas presuntamente ligadas a su expresidenta Karime Macías y su círculo cercano.

Ello gracias al seguimiento de operaciones bancarias a través de una intrincada red de compañías y posibles prestanombres, que además arroja indicios del posible destino del dinero: hay desde retiros en efectivo, hasta transferencias al Reino Unido, país al que se fue Macías tras la detención de su hoy exesposo Javier Duarte.

Estos hallazgos derivaron ya en dos denuncias penales presentadas por el titular de la UIF, Santiago Nieto, que dieron pie a la apertura de nuevas carpetas de investigación en contra de Macías y demás involucrados. A diferencia de casos previos iniciados en su contra por ilícitos como fraude o defraudación fiscal, en esta ocasión se le investiga directamente por delitos de corrupción.

La primera denuncia fue presentada por la UIF en marzo pasado ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de la FGR en contra de Macías y otras 87 personas físicas, así como 32 empresas posiblemente fantasma.

La segunda denuncia fue promovida el pasado 8 de abril ante la Fiscalía General de Justicia de Veracruz y es más amplia, pues se procedió en contra de la expresidenta del DIF Estatal y 92 personas más, así como en contra de 36 compañías fachada.

De acuerdo con la información a la que Animal Político tuvo acceso, en ambos casos las denuncias señalan a Macías como la principal beneficiaria de un posible desvío de recursos públicos desde el DIF Estatal que asciende a 224 millones 25 mil 477 pesos, perpetrado entre 2012 y 2016.

Para desviar los recursos el DIF Estatal – por supuesta instrucción de Macías – habría simulado múltiples licitaciones con empresas legalmente constituidas pero incapaces de realizar servicio alguno, es decir empresas fantasma, para que estas obtuvieran los contratos y pudieran facturar los pagos.

En respuesta a ello, la defensa de Karime Macías dijo a este medio que lo anterior es imposible dado que el cargo de su clienta era honorífico y no participaba en procesos de contratación, y confiaron en que haya una investigación “objetivo y sin tintes políticos”.

Cabe señalar que las empresas identificadas por la UIF en sus denuncias pertenecen a la misma red de compañías fachada creadas por un conocido despacho de contadores en Veracruz que, de acuerdo con investigaciones periodísticas publicadas por Animal Político junto con la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), recibieron más de 3 mil 600 millones de pesos de una decena de dependencias del gobierno de Veracruz.

¿Dónde quedó el dinero?

Para sustentar sus denuncias la UIF presentó a las fiscalías una amplia red de vínculos en la que consiguió relacionar, a través de transferencias bancarias y de posibles prestanombres, a Karime Macías y su entorno con las empresas involucradas en este desfalco, y a su vez con el posible destino que tuvo el dinero.

Los detalles relacionados con las rutas del dinero y las conexiones descubiertas es información clasificada y forma parte de las investigaciones.

Pero en cuanto a los vínculos de personajes clave cuyo perfil ya es conocido públicamente la denuncia destaca, por ejemplo, el hilo conductor relacionado con una persona de nombre Astrid Elías Mansur, exdirectora del DIF Estatal en el sexenio de Duarte. Ella forma parte del grupo de 25 personas en contra de las cuales ya se solicitaron órdenes de aprehensión por su participación en las licitaciones simuladas con empresas fantasma.

Lo que llama la atención a los investigadores es que Astrid es familiar cercano de un empresario de nombre Moisés Mansur Cysneiros, quien desde hace mas de tres años es prófugo de la justicia luego de que un juez federal ordenó su arresto, por su presunta participación en operaciones de lavado de dinero de Javier Duarte.

El nexo cobra relevancia porque Mansur Cysneiros era el propietario de una tarjeta American Express que utilizó Macías para realizar diversas compras en el extranjero, por un monto cercano a los 10 millones de pesos.

En ese contexto la UIF sospecha que, a través de los Mansur, Macías consiguió desplazar recursos públicos fuera de su cauce legal y posteriormente aprovecharlos para compras personales.

La anterior es solo una de múltiples hipótesis que el trabajo de inteligencia plantea sobre el destino que pudo tener el dinero desviado con la red de empresas fantasma.

En la red presentada en la denuncia, la UIF identifica el vínculo entre lo ocurrido en el DIF de Veracruz con una empresa fantasma de nombre Logística ASISMEX, que en su momento fue sancionada por el INE por financiar gasto electoral no reportado en la campaña presidencial del expresidente Enrique Peña Nieto.

Este nexo fue detectado también en una investigación periodística publicada por Animal Político y MCCI. Logística ASISMEX no recibió directamente contratos del gobierno, pero pertenece a la misma red de empresas fachada en la que si se ubican más de 30 compañías que recibieron pagos del DIF de Veracruz y de otras dependencias estatales.

De manera similar y a través del seguimiento de diversas transferencias, la UIF detectó múltiples retiros en efectivo que posiblemente corresponden a dinero inicialmente desviado del DIF Estatal, e incluso se identificaron transferencias hacia el extranjero utilizando diversas triangulaciones con posibles prestanombres.

Entre esos movimientos se ha identificado con interés especial transferencias hacia cuentas en el Reino Unido, ya que ese fue el país al que Macías eligió irse luego de que Javier Duarte fuera detenido en Guatemala.

Las indagatorias de la UIF también identificaron como líneas de interés la adquisición o enajenación de cuatro propiedades en el círculo de la exprimera dama de Veracruz, como otro posible uso del dinero desviado.

Defensa niega nexos ilegales y pide indagatoria sin tintes políticos

Cuestionados sobre este hecho la defensa de Karime Macías aseguró que no tienen conocimiento formal de las denuncias presentadas por la UIF, pero descartaron cualquier beneficio ilegal que ella hubiera obtenido de los desvíos investigados en el DIF Estatal, ya que no tenia injerencia en procedimientos de contratación pues no era funcionaria.

“Resulta imposible que obtuviera beneficio alguno por el cargo honorífico (Presidenta del DIF) que ostentaba; incluso resulta jurídicamente insostenible que ella pudiera siquiera haber ordenado a las personas facultadas para disponer de dichos recursos, ya que, insisto, no tenía facultades para hacerlo”, dijo Pablo Campuzano, abogado de la defensa.

En ese contexto, el abogado subrayó la importancia de que las fiscalías General de la República y la de Veracruz atiendan cualquier imputación con “objetividad” y sin tintes políticos como consideraron que ocurrió en años anteriores. “No tenemos otra petición para las autoridades, más que se resuelva conforme a Derecho”, concluyó.

Los casos pendientes

Con independencia de las nuevas investigaciones iniciadas por las fiscalías tras las denuncias de la UIF, Karime Macías enfrenta ya dos procesos penales en curso a nivel federal y en Veracruz.

La primera acusación, que dio pie a la solicitud de extradición de Macías que se encuentran en curso, está relacionado con pagos por 110 millones de pesos del DIF de Veracruz a varías empresas fantasma. Por este caso un juez de dicha entidad giró una orden de aprehensión en su contra por el delito de fraude específico.

Actualmente el procedimiento de extradición detonado por este caso se encuentra en curso, y se prevé que sea a mas tardar en noviembre cuando la justicia británica defina si la concede o la niega.

A este caso se suma una segunda orden de aprehensión girada apenas en febrero pasado en contra de Macías, por el delito de defraudación fiscal.

Esta acusación deriva de una investigación iniciada desde 2017 por la entonces PGR, que detectó ingresos no reportados ni declarados relacionados con la exprimera dama de Veracruz, pero que se retrasó por la resistencia de la Secretaría de Hacienda para presentar la denuncia formal en el sexenio pasado.

Se trata de una orden de aprehensión que no se ha podido cumplimentar dado que Macías está fuera del país.

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Quiénes eran las Panteras Negras, el grupo radical de los años 60 en EU que aún tiene integrantes en prisión

La Corte Suprema de Nueva Jersey anunció esta semana que otorgaba la libertad condicional a Sundiata Acoli, el exintegrante de las Panteras Negras de mayor edad que aún queda en la cárcel. El grupo de izquierda reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense en los 60.
15 de mayo, 2022
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Por casi medio siglo, ha vivido detrás de la rejas en una prisión de Nueva Jersey. Ahora, a sus 85 años, volverá a respirar la libertad.

La Corte Suprema de ese estado anunció esta semana que decidió liberar a Sundiata Acoli, el exintegrante de mayor edad de las Panteras Negras que aún queda en la cárcel. Se trata del controvertido grupo de izquierda que reivindicaba los derechos de la minoría afroestadounidense a finales de 1960.

Acoli era elegible para libertad condicional desde hace 29 años, pero cada vez que sus abogados la solicitaron, se le negó.

Fue considerado sistemáticamente una “amenaza pública”, pese a que su salud, los años y diversos reportes médicos y psiquiátricos sugerían lo contrario.

Lo habían condenado a cadena perpetua en 1974, luego de un extraño incidente un año antes en el que un policía terminó muerto.

Acoli viajaba con Assata y Malik Shakur, otros dos integrantes de las Panteras Negras, cuando dos oficiales pararon el carro para una inspección rutinaria en la autopista de peaje de Nueva Jersey: llevaban una luz rota.

Lo que siguió después nunca ha quedado claro: hubo un tiroteo, Malik y un policía murieron, Acoli y otro agente resultaron heridos.

Acoli y Assata huyeron, pero fueron detenidos pocos días después y condenados a pasar el resto de su vida tras las rejas.

En una de las fugas más memorables de las cárceles de Estados Unidos, Assata logró escapar y se refugió años después en Cuba, donde se cree que todavía vive (sigue aún en la lista de los más buscados del FBI).

Acoli ha pasado su vida en la cárcel, pero no es el único.

Al menos 12 miembros del movimiento siguen todavía presos, con condenas que se acercan o superan los 50 años de cárcel.

Sus sentencias son todavía el testimonio de una época controvertida de luchas por los derechos civiles en EU y una muestra de la brechas raciales y sociales de la sociedad en que se generó.

Pero, ¿qué fue este grupo y por qué sigue generando polémica más de medio siglo después?

El partido

Boinas negras y chaquetas de cuero negro, puños cerrados y pistolas en mano… las Panteras Negras crearon su propia moda que era, a la vez, su símbolo.

Propugnaban la autodefensa armada, especialmente contra la policía, y se definían como un “partido socialista” en una época en la que el comunismo era visto como el mayor enemigo de EU.

El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale, quienes se habían hecho conocidos unos años antes por protestar en un acto en California que obvió el legado negro en la colonización del oeste americano.

Huey Newton y Bobby Seale

Getty Images
El partido fue creado en 1966 por Huey Newton y Bobby Seale.

Desde entonces, se habían envuelto en el activismo político pero hubo dos hechos que los llevaron a dar un paso más allá.

En febrero de 1965, fue asesinado el líder de los derechos civiles Malcom X y, un año después, la policía de San Francisco mató a tiros a un adolescente negro desarmado: Matthew Johnson.

Fue entonces cuando decidieron crear el Partido Pantera Negra para la Autodefensa, cuyas principales metas en un inicio eran monitorear las actividades policiales contra las comunidades negras en Oakland y otras ciudades.

Su activismo y carisma muy pronto multiplicaron la popularidad del grupo: del monitoreo pasaron a crear programas sociales, incluyendo desayunos gratuitos para niños o personas con anemia, a la vez que se involucraron en actividades políticas.

En un par de años, las filiales del grupo se habían multiplicado en más de 30 estados.

En su libro Black Against Empire: The History and Politics of the Black Panther Party, Joshua Bloom y Waldo E. Martin estiman que para 1969 ya tenía más de 5 mil miembros y sus ideas eran populares tanto en comunidades pequeñas como en grandes ciudades, desde Los Ángeles y Chicago hasta Nueva York o Filadelfia.

A diferencia de otros grupos por los derechos civiles de los afroaestadounidenses, las Panteras Negras portaban armas y defendían el derecho a la autodefensa con ellas.

Bloom y Martin señalan en su libro que era una respuesta activa ante la violencia policial que vivía la población negra y que buscaba “empoderar a la comunidad negra frente a un sistema racista”.

Sin embargo, su desafío a las autoridades y su uso de armas fue visto como desafiante y en ocasiones se les describía como pandillas o grupos violentos, algo que sus líderes negaban.

El peligro marxista

Las Black Panthers eran parte de un grupo todavía mayor, el llamado Black Power, que defendía el orgullo negro y la unidad por los derechos de las minorías raciales.

Sin embargo, Newton y Seale no se conformaron con la ideología de esa organización y se basaron en el marxismo.

Creían fervientemente en la “lucha de clases” y pensaban que la organización representaba “la batalla de la vanguardia proletaria contra el capitalismo”.

Fueron estas ideas en las que basaron su plataforma política, a la que llamaron Programa de Diez Puntos, en el que pedían, entre otras cosas, el fin inmediato de la brutalidad policial, empleos para los afroestadounidenses y mayor acceso a tierra, vivienda y justicia para todos.

Su cercanía al marxismo, el enfoque nacionalista negro y una serie de actos violentos que cometieron entonces los pusieron en la mira de las autoridades, en especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Edgar Hoover.

El FBI, de hecho, creó un programa secreto de contrainteligencia, COINTELPRO, solo para seguir de cerca a los miembros de las Panteras Negras.

panteras negras

Getty Images

Fue solo el comienzo.

Para 1969, el FBI los declaró una “organización comunista” y “enemiga del gobierno”, y Hoover llegó incluso a considerarlas “una de las mayores amenazas para la seguridad interna de la nación”.

Las rivalidades con la policía

El libro de Joshua Bloom y Waldo E. Martin cuenta cómo la creciente persecución de las autoridades llevó a una rápida radicalización del grupo.

Los enfrentamientos con la policía se hicieron frecuentes y varios agentes murieron en tiroteos que implicaban a las Panteras Negras. El grupo, sin embargo, siempre aseguró que solo usaban las armas como método de autodefensa y que solo respondían a la policía si esta los agredía.

La organización también se volvió un foco de la violencia policial.

En uno de los casos más sonados, en 1969, la policía de Chicago disparó más de 100 tiros a dos miembros del partido que dormían en su apartamento.

panteras negras

Getty Images

Las autoridades aseguraron que había ocurrido un feroz intercambio de disparos, pero luego se demostró que solo una bala provino del arma de uno de miembros del grupo.

En el libro The Black Panther Party , el historiador Charles E. Jones asegura que fue tanta la persecución a la que se vieron sometidos los miembros del grupo que una especie de paranoia colectiva comenzó también a manifestarse entre sus miembros… y a dividirlos.

Esto llevó no solo a numerosas discusiones y temores, sino que hubo también denuncias de que algunas “panteras negras” asesinaron o golpearon a otros del mismo grupo que creían que eran informantes de la policía.

Ciertas partes del movimiento fueron también asociadas con actividades delictivas y una ruptura interna entre sus principales líderes y organizadores pronto los debilitó como fuerza política.

Para mediados de los 70, las Panteras Negras siguieron perdiendo seguidores y popularidad, aunque hicieron esfuerzos por sobrevivir a la debacle, incluyendo crear una rama armada, el Ejército Negro de Liberación.

En las décadas siguientes, el nombre del grupo pasó a quedar como un asunto para investigaciones académicas y libros de historia, mientras algunos de sus principales activistas morían, escapaban a otros países o consumían sus vidas en la cárcel.


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