COVID-19: Ley de Amnistía solo liberaría a 7% de personas presas
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Ley de Amnistía solo sacará de la cárcel a 7% de presos y las liberaciones tardarían meses

Aunque fue aprobada para reducir contagios de COVID-19 en cárceles, los datos muestran un impacto limitado de la Ley de Amnistía si no se extiende a los estados.
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28 de abril, 2020
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La semana pasada fue aprobada y publicada la Ley de Amnistía que permite la liberación de procesados y sentenciados por algunos delitos en México. El gobierno y legisladores que la promovieron dijeron que con ella se busca, entre otras cosas, combatir la sobrepoblación en las cárceles y disminuir el riesgo de contagios masivos por COVID-19.

Sin embargo, una revisión de sus alcances a partir de lo que dice la propia ley y de los datos oficiales muestra que, en realidad, solo 7% de las personas que actualmente están prisión podrían tener opción de solicitar dicho perdón, y que el proceso para que ello sea posible tomaría de dos a seis meses al menos.

Entérate: Personas presas, en riesgo por coronavirus: ¿Qué están haciendo las cárceles para prevenir contagios?

Cifras de INEGI y del Órgano Administrativo de Prevención y Readaptación Social (OADPRS) del Gobierno Federal revelan, por ejemplo, que por el delito de aborto – uno de los contemplados en la ley aprobada – no hay ni una persona detenida a nivel federal, que es el fuero al que se restringe la Ley de Amnistía.

Por el delito de robo simple, que es otro de los ilícitos contemplados en la ley aprobada, el balance no supera los mil internos a nivel federal, una cifra doce veces menor a los reos que sí hay, pero a nivel estatal.

Los datos también muestran que, actualmente, los 106 centros penitenciarios con problemas de sobrepoblación son de jurisdicción estatal y ninguno de índole federal.

Organizaciones y especialistas en temas de justicia penal señalan que la Ley de Amnistía debe extenderse hacia los estados para tener un impacto real. La propia norma aprobada lo recomienda, pero no fija plazos ni procedimientos para ello. Otros han manifestado que se queda corta, y que para atender la emergencia sanitaria actual y el hacinamiento existen otros recursos de mayor alcance la ley.

A partir de la información oficial y de los análisis vertidos Animal Político resume ahora los puntos clave de esta ley que se había propuesto desde el año pasado, pero que fue aprobada de manera exprés en el contexto de la actual bajo la premisa de que ayudaría a prevenir contagios por COVID-19.

*Para qué sirve y a quienes beneficia

La Ley de Amnistía permitirá al gobierno federal – con el aval de un juez – otorgar un “perdón” a personas que hayan cometido un delito no grave para que puedan salir de prisión o no terminen en ella. Su diseño se preparó desde antes del arranque del sexenio, pero su aprobación se aceleró en la actual contingencia sanitaria, debido a la sobrepoblación en los penales y el alto riesgo de contagio.

Pero la amnistía aprobada no es para todos. La ley delimita quiénes podrían ser perdonados; en resumen, se trata solo de aquellos detenidos y/o procesados por un tribunal federal por los delitos de:

1)Aborto

2)Robo simple (sin agravantes ni violencia)

3)Ilícitos contra la saludo si se demuestra que el imputado estaba en condiciones de pobreza o si la droga asegurada al detenido era poca y para consumo propio

4)Delitos de disturbios o alteraciones a la seguridad siempre y cuando no sea terrorismo

5)Por cualquier delito para población indígena si su proceso no fue adecuado o no tuvo un intérprete.

*¿Cuántos podrían ser perdonados? Una minoría

Al cierre de 2019 en el país había 200 mil 936 personas recluidas en alguno de los 300 centros penitenciarios del país. De todos ellos solo 29 mil 198, que equivalen a un 14.5%, corresponden a personas cuyo proceso está a cargo de un tribunal federal y por tanto entran en la jurisdicción de la ley aprobada.

Pero como ya se dijo la ley contempla como posibles beneficiarios solo a aquellos procesados a nivel federal en cinco modalidades de delitos. Eso reduce el universo a un 7% del total de la población penitenciaria, con la obvia aclaración de que no todos ellos cumplirían necesariamente con el perfil para ser perdonados.

Animal Político calculó este universo de posibles internos beneficiados a partir de los censos penitenciarios 2019 de INEGI.

En el caso de los procesados por el delito de aborto el impacto de la ley aprobada es nulo pues no hay una sola persona procesada y encarcelada a nivel federal por este delito, ni en penales locales ni en los de la federación.

En el caso de los encarcelados por robo simple, el universo de posibles beneficiados es de 916. En cuanto a la modalidad de ataques a la seguridad que no sean terrorismo, los internos suman 414. A ellos se suman 259 reos federales procedentes de pueblos indígenas, que podrían ser perdonados si sus procesos fueron irregulares.

El universo mas grande (y por mucho) de los posibles beneficiarios de la amnistía es el de procesados por delitos contra la salud a nivel federal que ascienden a 12 mil 934, sin embargo, hay que tomar en cuenta que de todos ellos solo podrían ser perdonados los que cumplan con las condiciones mencionadas antes.

*¿Qué pasaría si amnistía se extiende a estados?

En el hipotético caso de que se crearan leyes de amnistía en todos los estados idénticas a la federal, el universo de reos que posiblemente podrían verse beneficiados crecería exponencialmente, como lo muestran los censos de INEGI.

En el caso de los detenidos por robo simple, por ejemplo, la cifra ascendería de los 916 que hay a nivel federal a 10 mil 842 a nivel estatal, es decir casi doce veces más. En el caso de los recluidos por aborto, mientras que a nivel federal no hay detenidos a nivel estatal hay 74 personas en prisión.

En el caso de los procesados por ataques a la seguridad que no son terrorismo a la cifra de 414 detenidos a nivel federal se agregarían 705 del fuero común, casi el doble.

Y en el caso de los reos de origen indígena que podrían tener derecho a una amnistía, al universo de 259 detenidos del orden federal se sumarían 5 mil 804 del fuero estatal, veinte veces más.

*Pero no hay proceso claro para que suceda

Actualmente no hay ningún procedimiento o plazos en curso para que los estados puedan formular y aplicar leyes de amnistía a nivel local.

La ley de carácter federal que entró en vigor el pasado 23 de abril, solo señala en su artículo tercero transitorio una recomendación genérica para que la Secretaría de Gobernación “promueva” ante los estados la expedición de leyes de amnistía por “delitos similares” a los incluidos en esa misma norma.

*¿Cuándo serán las primeras liberaciones? Lejos de la emergencia

Con el apoyo mayoritario de las bancadas afines al gobierno y críticas de la oposición, el Senado de la República aprobó la Ley de Amnistía y subrayó que la misma ayudaría a prevenir contagios de COVID–19, como puede apreciarse en el comunicado publicado sobre el tema. Pero en realidad, el procedimiento para “perdonar” a internos no es inmediato.

El texto de la ley señala, de entrada, que las solicitudes de amnistía deberán recaer en una “Comisión” que hoy aun no existe. La norma le concedió al Gobierno Federal un plazo máximo de sesenta días naturales a partir de la entrada en vigor de la ley para crearla.

Una vez que la comisión quede integrada esta recibirá las peticiones de amnistía que cada interno presente por separado. Se trata de un proceso individual y a petición del interesado. Presentada la solicitud, la dicha comisión será la responsable de analizar si se reúnen los requisitos para conceder el perdón.

La determinación final de si se concede o no el perdón recaerá finalmente en un juez. La ley contempla un plazo de cuatro meses de duración para este procedimiento. Si el plazo concluye sin que haya respuesta se entenderá por negada la solicitud.

En síntesis y tomando en cuenta este procedimiento, las primeras liberaciones por esta ley podrían tomar varios meses al menos, lo que aleja su impacto de la actual crisis sanitaria que el país se encuentra padeciendo, y cuyo momento mas crítico se prevé en mayo.

Contra el hacinamiento, se queda corta

De acuerdo con datos del OADPRS, de los 300 penales que existen en funcionamiento en el país hay 106 que tienen una mayor cantidad de reos que de espacios disponibles para ellos, es decir, que registran problemas de sobrepoblación. Se trata en todos los casos de penales estatales o municipales, ninguno federal.

Lo anterior significa que la Ley de Amnistía aprobada, que solo beneficia a algunos internos federales, tiene un impacto menor para resolver este problema. Ello ya que la mitad de los presos de esta jurisdicción se encuentran en penales federales que no padecen problemas de hacinamiento.

Por otro lado, hay cárceles estatales que tienen reos federales en sus instalaciones. Las de Ciudad de México son las que albergan la mayor cantidad con más de 2 mil 700 hasta el cierre del año pasado. Pero los centros penitenciarios capitalinos tampoco presentan problemas de sobrepoblación. De hecho, al arranque del año tenían un sobrante de casi 3 mil lugares.

Luego de la capital, los penales del Estado de México y Jalisco concentran la mayor cifra de internos federales con 2 mil 585. En esas entidades sí existen problemas serios de sobrepoblación, sin embargo, aun y cuando salieron todos los reos federales el problema persistiría, ya que el nivel de hacinamiento es de más de 18 mil 800 reos.

Claroscuros para expertos

Sobre la aprobación de la ley de Amnistía los expertos han referido posiciones encontradas. Coinciden en que en términos generales se queda corta si no se acompaña de su extensión hacia las entidades.

Por ejemplo, los investigadores Carlos Rubio y Tania Naanous reconocieron en su artículo publicado en la sección El plumaje de Animal Político como una señal positiva la ley aprobada, pero advierten que “se queda corta” al concentrarse solo en el universo de internos federales lo que no resuelve la sobrepoblación, además de dejar en el aire el procedo de reinserción.

Estefanía Medina, cofundadora de la organización TOJIL: Estrategia contra la Impunidad dijo a este medio que resulta contradictorio que mientras se festeja esta ley se han aprobado en meses anteriores reformas constitucionales que amplían los catálogos de delitos que ameritan prisión automática, algo en lo que coincidieron también Rubio y Naanous.

Medina también aclara que el país ya cuenta con herramientas de alcance nacional para despresurizar el sistema penal, como los “criterios de oportunidad” que permiten al Ministerio Público “perdonar” a detenidos por delitos no graves sin el proceso burocrático que contempla la Ley de Amnistía, o los beneficios de libertad anticipada o condicional para los procesados. En todo caso, dijo, debería reforzarse la aplicación de esas medidas.

El exministro de la Corte, José Ramón Cossío, ha calificado en diversos artículos y entrevistas por su parte como un paso en el sentido correcto la aprobación de la Ley de Amnistía, pues existe un reconocimiento del Estado de que hay personas de cierto perfil que no deben estar en prisión. Pero consideró que el paso obligatorio es que ahora se replique a nivel estatal.

En tanto la organización Comité Cerezo, quien desde el inicio impulsó la formulación de la ley de Amnistía, lamentó el texto aprobado pues dijo que no soluciona el problema de presos políticos a quienes se les fabricó delitos graves, y quedan fuera del catálogo contemplado en la norma.

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5 razones por las que 2021 puede ser un año crucial en la lucha contra el cambio climático

El año que comienza representa una gran oportunidad para encaminarnos hacia un planeta con menos emisiones de carbono.
6 de enero, 2021
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Glaciar en Argentina

Getty
El mundo no está encaminado hacia lograr sus metas de reducción de emisiones de carbono.

El mundo tiene un tiempo limitado para actuar si quiere evitar los peores efectos del cambio climático.

La pandemia de covid-19 fue el gran problema de 2020, sin duda, pero espero que, para fines de 2021, las vacunas se hayan activado y hablemos más sobre el clima que sobre el coronavirus.

Este año que comienza será decisivo para enfrentar el cambio climático.

Según Antonio Guterres, secretario general de la ONU, estamos en un “punto de quiebre” para el clima.

Con el espíritu optimista de Año Nuevo, estas son cinco razones por la que creo que 2021 podría confundir a los fatalistas y ver un gran avance en la ambición global sobre el clima.

1. La crucial conferencia climática

En noviembre de 2021, los líderes mundiales se reunirán en Glasgow, Escocia, para trabajar en el sucesor del histórico Acuerdo de París de 2015.

París fue importante porque fue la primera vez que prácticamente todas las naciones del mundo se unieron para acordar que todas necesitaban ayudar a abordar el cambio climático.

El problema fue que los compromisos asumidos por los países para reducir las emisiones de carbono en ese entonces no alcanzaron los objetivos establecidos por la conferencia.

En París, el mundo acordó que para fines de siglo el aumento de la temperatura global no estaría por encima de 2 °C respecto a los niveles preindustriales. El objetivo era limitar el aumento a 1,5 °C, si era posible.

Naturaleza.

Getty
La conferencia de Glasglow es una nueva oportunidad para lograr las metas climáticas.

La realidad es que no estamos avanzando en ese sentido.

Según los planes actuales, se espera que el mundo supere el límite de 1,5 °C en 12 años o menos, y que alcance 3 °C de calentamiento para fines de siglo.

Según el acuerdo de París, los países prometieron volver a reunirse cada cinco años y aumentar sus objetivos de reducción de carbono.

Eso debía suceder en Glasgow en noviembre de 2020, pero debido a la pandemia se aplazó para este año.

Así, Glasgow 2021 puede ser un encuentro en el que se aumenten los recortes a las emisiones de carbono.

2. Grandes reducciones de emisiones

El anuncio más importante sobre el cambio climático el año pasado salió completamente de la nada.

En la Asamblea General de la ONU en septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, anunció que su país tenía como objetivo convertirse en neutral en emisiones de carbono para 2060.

Los ambientalistas quedaron atónitos.

Reducir el carbono siempre ha sido visto como una tarea costosa, pero aquí estaba la nación más contaminante del mundo, responsable de cerca del 28% de las emisiones mundiales, comprometiéndose a cortar sus emisiones incondicionalmente, independientemente de si otros países seguirán su ejemplo.

Ese fue un cambio total respecto a las negociaciones anteriores, cuando todos temían asumir el costo de descarbonizar su propia economía, mientras que otros no hacían nada, pero disfrutaban a costa de los que sí habían hecho la tarea.

Planta de carbón.

Getty
China es responsable de cerca del 28% de las emisiones de gases de efecto de invernadero.

China no es la única en tener esta iniciativa.

En 2019, Reino Unido fue la primera de las principales economías del mundo en asumir un compromiso legal de cero emisiones netas.

La Unión Europea hizo lo mismo en marzo de 2020.

Desde entonces, Japón y Corea del Sur se han sumado a lo que, según estimaciones de la ONU, son ya más de 110 países que han establecido una meta de cero neto para mediados de siglo.

Según explica la ONU, el cero neto significa que no estamos agregando nuevas emisiones a la atmósfera. Las emisiones continuarán, pero se equilibrarán absorbiendo una cantidad equivalente de la atmósfera.

Los países que se han puesto la meta de llegar al cero neto representan más del 65% de las emisiones globales, y más del 70% de la economía mundial, dice la ONU.

Con la elección de Joe Biden en Estados Unidos, la economía más grande del mundo ahora se ha reincorporado al coro de reducción de carbono.

Estos países ahora necesitan detallar cómo planean lograr sus nuevas aspiraciones, que serán una parte clave de la agenda de Glasgow, pero el hecho de que ya estén diciendo que quieren llegar a ese punto es un cambio muy significativo.

3. La caída del costo de las energías renovables

Hay una buena razón por la que tantos países ahora dicen que planean tener cero emisiones netas: la caída del costo de las energías renovables está cambiando por completo el cálculo de la descarbonización.

En octubre de 2020, la Agencia Internacional de Energía, una organización intergubernamental, concluyó que los mejores esquemas de energía solar ofrecen ahora “la fuente de electricidad más barata de la historia”.

Cuando se trata de construir nuevas centrales eléctricas, las energías renovables ya suelen ser más baratas que la energía generada por combustibles fósiles en gran parte del mundo.

Paneles solares

Getty
El costo de producción de las energías renovables está disminuyendo.

Si los países aumentan sus inversiones en energía eólica, solar y de baterías en los próximos años, es probable que los precios caigan aún más, hasta un punto en el que comenzará a ser rentable cerrar y reemplazar las centrales eléctricas de carbón y gas.

Esto se debe a que el costo de las energías renovables sigue la lógica de toda la industria: cuanto más produces, más barato se vuelve, y entre más barato se vuelve, más produces.

Esto significa que los activistas no tendrán que presionar a los inversores para que hagan lo correcto.

Por su parte, los gobiernos saben que al aumentar las energías renovables en sus propias economías, ayudan a acelerar la transición energética a nivel mundial, al hacer que las energías renovables sean aún más baratas y competitivas en todas partes.

Granja eólica.

EPA
La energía eólica es una alternativa para reducir las emisiones de carbono.

4. La pandemia lo cambia todo

La pandemia de coronavirus ha sacudido nuestra sensación de ser invulnerables y nos ha recordado que es posible que nuestro mundo se trastorne de formas que no podemos controlar.

También ha provocado la conmoción económica más significativa desde la Gran Depresión.

En respuesta, los gobiernos están dando un paso adelante con paquetes de estímulo diseñados para reactivar sus economías.

Y la buena noticia es que rara vez, si es que alguna vez, ha sido más barato para los gobiernos realizar este tipo de inversiones. En todo el mundo, las tasas de interés rondan el cero o incluso son negativas.

economía verde.

Getty
Muchos países tienen planes de incentivar la economía verde.

Esto crea una oportunidad sin precedentes para hacer las cosas mejor esta vez.

La Unión Europea y el nuevo gobierno de Joe Biden en EE.UU. han prometido billones de dólares en inversiones verdes para poner en marcha sus economías e iniciar el proceso de descarbonización.

Ambos dicen que esperan que otros países se unan a ellos, ayudando a reducir el costo de las energías renovables a nivel mundial. Pero también advierten que, junto con esta zanahoria, planean blandir un garrote: un impuesto a las importaciones de países que emiten demasiado carbono.

La idea es que esto puede ayudar a que los rezagados en la reducción de carbono, como Brasil, Rusia, Australia y Arabia Saudita, se animen a recortar emisiones.

La mala noticia es que, según la ONU, los países desarrollados están gastando un 50% más en sectores vinculados a los combustibles fósiles que en energías bajas en carbono.

5. Los negocios también se está volviendo verdes

La caída del costo de las energías renovables y la creciente presión pública para que se actúe sobre el clima también están transformando las actitudes en los negocios.

Existen sólidas razones económicas para ello. ¿Por qué invertir en nuevos pozos de petróleo o centrales eléctricas de carbón que se volverán obsoletas antes de que puedan amortizarse a lo largo de sus 20 o 30 años de vida?

De hecho, ¿por qué tener en sus carteras riesgos asociados al carbono?

La lógica ya se está desarrollando en los mercados. Solo este año, el vertiginoso precio de las acciones de Tesla la ha convertido en la empresa automotriz más valiosa del mundo.

auto eléctrico.

Getty
Los autos eléctricos han ganado terreno en el mercado automotriz.

Mientras tanto, el precio de las acciones de Exxon, que llegó a ser la compañía más valiosa del mundo, cayó tanto que fue expulsada del Promedio Industrial Dow Jones de las principales corporaciones estadounidenses.

Al mismo tiempo, existe un impulso creciente para lograr que las empresas incorporen el riesgo climático en su toma de decisiones financieras.

El objetivo es hacer que sea obligatorio para las empresas y los inversores demostrar que sus actividades e inversiones están dando los pasos necesarios para la transición a un mundo de cero emisiones netas.

Setenta bancos centrales ya están trabajando para que esto suceda, y la integración de estos requisitos en la arquitectura financiera mundial será un enfoque clave para la conferencia de Glasgow.

Aún está todo en juego.

Por lo tanto, hay buenas razones para la esperanza, pero está lejos de ser un trato hecho.

Confinamiento.

Getty
El confinamiento causó una reducción de las emisiones, pero ya los niveles están volviendo a subir.

Para tener una posibilidad razonable de alcanzar el objetivo de 1,5 °C, debemos reducir a la mitad las emisiones totales para fines de 2030, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo respaldado por la ONU que recopila la ciencia necesaria para informar las políticas.

Esto implicaría lograr cada año la reducción de emisiones que hubo en 2020 gracias a los confinamientos masivos debido a la pandemia.

Las emisiones, sin embargo, ya están volviendo a los niveles que tenían en 2019.

La verdad es que muchos países han expresado grandes ambiciones de reducir el carbono, pero pocos han implementado estrategias para alcanzar esos objetivos.

El desafío para Glasgow será lograr que las naciones del mundo se adhieran a políticas que comenzarán a reducir las emisiones ya.

La ONU dice que quiere ver el carbón eliminado por completo, el fin de todos los subsidios a los combustibles fósiles y una coalición global para llegar al cero neto para 2050.

Eso sigue siendo una tarea muy difícil, incluso si los sentimientos globales sobre enfrentar el calentamiento global están comenzando a cambiar.


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