Bájese, nos va a contagiar: así viven médicos atacados por COVID
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

'Se siente frustración, ¿por qué nos agreden?': médicos son discriminados durante emergencia por COVID-19

En México se han incrementado los casos de agresión o discriminación contra personal médico que lucha contra pandemia de COVID-19.
Cuartoscuro
Por Alberto Pradilla y Andrea Vega
14 de abril, 2020
Comparte

Andrés se dirigía hacia su trabajo a como médico residente en el hospital Balbuena cuando notó que algo no iba bien. Como siempre, se subió en la combi en dirección a San Lázaro. Ya en el interior percibió que, a su alrededor, un grupo de mujeres cuchicheaba entre sí. Hablaban de él. Y no amistosamente.

Primero le invitaron a bajarse del transporte, argumentando que “podía contagiarlas”.

“Bájese, nos va a contagiar a todas”, le dijeron.

La situación se tensó rápidamente.

“Una de ellas me empezó a jalonear y yo solicité mi parada para evitar altercados. Prácticamente me bajaron de la combi”, dice Andrés, que prefiere no dar su verdadero nombre para evitar problemas.

“Es triste y se siente frustración. Después de aquel día nos enteramos de que otros compañeros estaban siendo discriminados, que no les rentaban casas o que los bajaban del autobús”, explica.

“No sé qué creen que ganan con agredirnos. Nosotros somos los que les vamos a curar”, se queja.

Desde aquel día, el hospital les dio una instrucción: ir a trabajar “vestidos de civil” para evitar agresiones.

En medio de la pandemia, la bata blanca es símbolo de admiración en buenas partes del mundo. Son la resistencia contra el virus, las mujeres y hombres que, con medios escasos, se enfrentan al virus todos los días. En Estados Unidos, Italia o España, miles de ciudadanos muestran su apoyo al personal sanitario con aplausos colectivos desde sus balcones, ya que no pueden salir de casa debido al confinamiento.

Entérate: AMLO pide a trabajadores de Salud entregarse a la causa de salvar vidas y que México sea ejemplo contra COVID-19

En México, sin embargo, se han incrementado las agresiones. Llevar el uniforme blanco puede ser motivo para que te bajen de un transporte público o te impidan el paso a un establecimiento comercial. Hay miedo al contagio y los sanitarios corren el riesgo de ser estigmatizados. Aunque, al menos por ahora, hay más casos denunciados en medios y redes sociales que en las instituciones.

“Miedo, desinformación y desconfianza”

En el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) hay registro únicamente de dos quejas sobre temas relacionados a exclusión de sanitarios a causa de la pandemia.

Se trata de una enfermera de Puebla que denunció que no le habían permitido acceder al transporte público y otra sanitaria quejosa de sus propios compañeros que le habían discriminado porque ella era la que atendía a las personas enfermas de COVID-19.

Son pocas denuncias en relación al total de 86 quejas que la institución tiene registradas en relación a la pandemia. La mayor parte de las reclamaciones son por obligar a trabajar a personas en condición de riesgo por tener enfermedades previas, o personas que tuvieron que acudir a su puesto presencial en lugar de quedarse en casa como recomiendan las autoridades sanitarias.

“El miedo, la desinformación y la desconfianza es lo que provoca esto. Las personas piensan que el personal no está suficientemente entrenado para guardar las medidas higiénicas y creen que son objeto de contagio en sí mismo”, dijo Mónica Maccise, titular del Conapred.

Recordó Maccise que este fenómeno se dio con las personas de rasgos asiáticos al inicio de la pandemia, cuando el primer brote tuvo lugar en la provincia china de Wuhan.

“La gente se alejaba y tuvimos información de que les cancelaban los Uber”, dijo.

Ante el miedo al contagio, Maccise explicó que “con las personas con bata blanca lo que tienes que hacer es guardar la sana distancia. No tienes que atacarlo, sino reconocerlo y validarlo”.

“Estas personas son las que van a salvarnos la vida”, dijo. Por ello, hizo un llamado a las víctimas a denunciar estos hechos, recordando que la institución que dirige puede actuar, bien por medio de comunicados o por medio de oficios, para intentar poner fin a las discriminaciones.

De esa sensación de ser observado con sospecha sabe bien Víctor, dueño de un servicio de ambulancias en la Ciudad de México con siete empleados a su cargo.

“Llegas de repente a un comercio y como te ven uniformado y con la ambulancia las personas que están adentro te cierran. Nosotros nos discutimos. La gente está alterada y espantada”, explicó.

Tanto él como sus siete empleados han sufrido estos desplantes y trata de restarles importancia.

El pasado sábado, sin embargo, dos de sus ambulancias, que se encontraban en el exterior de un taller en la delegación Iztapalapa fueron atacadas. Según aparece en un video de una cámara de seguridad, una persona se baja de un vehículo y prende fuego a los dos motores. “Llevo 26 años trabajando en esto y 10 como propietario de las ambulancias y nunca me había ocurrido algo así”; explica el paramédico, que también ejerce como comandante de la Comisión Nacional de Emergencia AC, una organización sin ánimo de lucro que presta apoyo en salvamento y emergencias.

Una de las líneas de investigación abiertas por Fiscalía es que el ataque tenga que ver con el pánico al coronavirus.

No sería la primera ocasión que ocurre algo así. La secretaría de Salud informó que el domingo, otra ambulancia perteneciente a su servicio fue atacada, también en Iztapalapa, cuando trasladaba a un paciente con síntomas de Covid19.

La lista de casos es larga. En Yucatán, por ejemplo, una enfermera denunció haber sido rociada con cloro. Lo mismo ocurrió en Reynosa, Tamaulipas, según dijo un enfermero. En Nuevo Laredo desconocidos trataron de quemar un hospital que estaba destinado a tratar personas con Covid19. Y en Mexicali empleados de un supermercado local impidieron y corrieron del establecimiento a una enfermera que llevaba su vestimenta profesional realizara sus compras.

Agresiones en los centros hospitalarios

Las agresiones no se limitan al espacio público. También se han registrado en los propios hospitales.

El viernes 10 de abril, por la noche, un paciente, su madre y otro familiar protagonizaron un enfrentamiento con el personal del Hospital General Regional # 1 Dr. Carlos Mac Gregor Sánchez Navarro, del IMSS, mejor conocido como el Gabriel Mancera, por la calle donde se ubica en la Ciudad de México.

En un video grabado por una integrante del personal de la institución y difundido en redes sociales, se observa el intercambio de empujones y jaloneos entre el acompañante del paciente y este mismo con empleados del hospital.

Esto últimos, según se observa en las imágenes, trataban de impedir que el joven, un supuesto paciente de COVID-19, abandonara el lugar.

La mujer que graba el video, y que sale de un área contigua al triage, afirma que el joven es un paciente con coronavirus. “Está contagiando a todo el mundo, está invadiendo áreas libres y limpias, contaminando áreas blancas, está agrediendo y está infectando”, acusa la empleada del hospital.

Sin embargo, uno de los enfermeros confirmó a Animal Político que tal como el familiar del paciente lo dice en el video, la prueba del muchacho para COVID fue negativa y por eso su madre solicitó el alta voluntaria.

El joven llegó el sábado 4 de abril al hospital, ingresó por el triage de urgencias con insuficiencia respiratoria. Por los síntomas –narra el enfermero– se le ubicó en la zona de pacientes sospechosos de COVID, en el lado sur de urgencias. Se le tomó la muestra para hacer la prueba y se envió esta al Centro Médico La Raza, en donde se ubica uno de los laboratorios autorizados para realizarla.

Pero el resultado tardó en llegar. Fue hasta el viernes 10 de abril cuando el paciente y su familia tuvieron el fallo: era negativo. “La madre del joven pidió el alta voluntaria, argumentando que su hijo estaba en mayor riesgo en el hospital, al estar en la zona de casos sospechosos de COVID y tener además una condición adicional de riesgo, y no es que quisiéramos retenerlo a la fuerza, no podemos hacer eso, pero la familia exigía un documento que no se suele entregar en esos casos”.

El papel que pedían, de acuerdo a lo dicho por el enfermero, era el alta (documento que dice diagnóstico de entrada/tratamiento/ y diagnóstico de salida). “Para que les dieran ese papel fue que empezaron a buscar al médico tratante, y ahí vinieron los jaloneos y empujones con el personal. Tuvimos que llamar a una patrulla, los sacaron y ya no supimos qué pasó”.

El mismo enfermero confirma que, en efecto, el joven estaba en mayor riesgo en el hospital, entre los casos sospechosos, y que el problema principal aquí es que los resultados de las pruebas están tardando mucho.

No volverás a verlo si muere en un hospital

Otra agresión ocurrió el jueves 9 de abril, en el Hospital General 48 del IMSS, ubicado en la colonia San Pedro Xalpa, en Azcapotzalco, Ciudad de México, cuando familiares de un paciente con COVID, que estaba en aislamiento desde el lunes 6, recibieron la noticia de que su familiar había fallecido.

Las personas querían verlo por última vez, pero debido al protocolo sanitario y para evitar riesgos de contagio, no se los permitieron.

En un video, difundido en Twitter por una de las empleadas del hospital, se escucha a uno de los familiares gritar: “déjenme pasar a ver a mi hermano, por favor”.

Al no poder ingresar a ver el cuerpo, cuatro hombres y dos mujeres amenazaron con un arma y golpearon a trabajadores del lugar, entre ellos médicos y enfermeras.

Entre los lesionados se encuentran dos vigilantes y un enfermero, quien publicó un mensaje en su cuenta de Facebook: “hoy cuatro hombres y dos mujeres me golpearon porque su familiar murió por COVID-19. Desde el lunes no lo ven, porque está aislado y por la misma razón el paciente tiene un protocolo a seguir. No se entrega así, no tendrás tiempo para despedirlo, no es como otro fallecido, tiene que ser incinerado, ¡no lo volverás a ver si muere dentro de un hospital! ¿Esto nos espera?”

Sin embargo, de acuerdo con el documento “Guía de manejo de cadáveres COVID-19” publicado por la Secretaría de Salud federal, antes de trasladar a la morgue es factible dar acceso a los familiares más cercanos, quienes deberán entrar con equipo de protección y no deberán establecer contacto físico con el cadáver, ni con las superficies que pudieran estar contaminadas.

“El cadáver debe introducirse en una bolsa de traslado para cadáver biodegradable, que reúna las características técnicas sanitarias de resistencia a la presión de los gases en su interior. La introducción en la bolsa se debe realizar dentro de la propia habitación. Una vez que el cadáver esté adecuadamente empacada, se recomienda la desinfección externa de la bolsa con solución de hipoclorito”.

La disposición final, de acuerdo a los lineamientos de la guía, es que el cuerpo se debe cremar; de no ser posible, se practicará la inhumación en sepultura o bóveda. “Si el destino final es entierro este se da en las condiciones habituales. Las cenizas pueden ser objeto de manipulación sin que supongan ningún riesgo”.

Ante el incremento de las agresiones, las instituciones han lanzado llamados a proteger al personal sanitario.

“Todos, si no hemos necesitado un servicio médico, lo vamos a necesitar, siempre, a lo largo de nuestra vida vamos a necesitar de la ayuda de un médico, de una enfermera. Tenemos que respetarlos y apoyarlos, ahora más que nunca tenemos que ser solidarios y fraternos”, dijo el presidente, Andrés Manuel López Obrador.

A esta petición se sumó la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien afirmó que “son nuestros héroes y heroínas, ellos son quienes van a enfrentar la epidemia. Tenemos que manifestarles todo nuestro apoyo no sólo de parte del gobierno sino de la ciudadanía”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cambio climático: el país que se está preparando para su posible desaparición

El cambio climático es una amenaza existencial para la pequeña nación de Tuvalu. Y sus autoridades ya se preparan para el peor de los escenarios: que todo el territorio quede sumergido.
30 de noviembre, 2021
Comparte

Piensa por un momento en tu hogar, tus raíces, el lugar que más amas en el mundo.

Y qué difícil sería siquiera imaginar que ese sitio, literalmente, desapareciera de la faz del planeta.

Para los habitantes de decenas de estados insulares se trata de un temor real.

El aumento del nivel del mar por el cambio climático ya está causando en estas islas pérdida de terrenos y escasez de agua potable.

En BBC Mundo exploramos la situación de una pequeña nación en el océano Pacífico, Tuvalu, que no solo ha venido urgiendo a los países más contaminantes a reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Esta nación también se prepara legalmente para el peor de los escenarios: la sumersión total de su territorio.

El ministro de Justicia, Comunicaciones y Relaciones Exteriores de Tuvalu, Simon Kofe, envió un dramático mensaje a la COP26, la reciente cumbre de cambio climático en Glasgow, Escocia.

Nos estamos hundiendo, pero lo mismo le pasa a todo el mundo“, afirmó.

Con el agua hasta las rodillas, en un sitio que años atrás era un terreno seco, Kofe dejó en claro que el drama que hoy enfrenta Tuvalu es solo un presagio de los graves impactos del cambio climático que azotarán cada vez más, aunque en formas diferentes, a muchos otros países del mundo.

El nivel del mar, una amenaza existencial

Tuvalu tiene nueve pequeñas islas y está aproximadamente a 4.000 km de Australia y de Hawái. Sus vecinos más cercanos son Kiribati, Samoa y Fiyi.

“Es una nación insular de baja altitud. El punto más alto sobre el nivel del mar es de 4 metros“, explicó el ministro Kofe a BBC Mundo.

Todo el país tiene 26 kilómetros cuadrados, donde viven cerca de 12.000 personas.

Franja de territorio de Tuvalu con el océano a un lado y una laguna al otro

Getty Images
“Vivimos en franjas de tierra muy delgadas y en algunas áreas se puede ver de un lado el mar abierto y al otro una laguna”, señaló Kofe.

Al igual que Kiribati y las Maldivas, entre otros, Tuvalu es un país conformado por atolones, y por ello es especialmente vulnerable al calentamiento global.

Los territorios de estas naciones se asientan sobre arrecifes de coral en forma de anillos, completos o parciales, que rodean una laguna central.

Vivimos en franjas de tierra muy delgadas y en algunas áreas se puede ver el océano a ambos lados, de un lado el mar abierto y al otro una laguna”, señaló Kofe.

“Lo que hemos estado experimentando a lo largo de los años es que con el aumento del nivel del mar vemos la erosión de partes de la isla”.

Mapa que muestra la ubicación de Tuvalu en el Pacífico

BBC

Tuvalu viene enfrentando además ciclones más fuertes y períodos de sequías, agregó el ministro. Y la mayor temperatura del océano ha blanqueado arrecifes de coral, vitales para la protección costera y la reproducción de peces.

Pero hay otro problema aún más acuciante: la intrusión de aguas oceánicas.

El mar y su impacto en el agua potable

El agua del océano se está filtrando bajo el suelo en ciertas áreas y esto afecta los acuíferos, explicó Kofe.

“El agua potable la obtenemos normalmente de la lluvia, pero en algunas islas solían también cavar pozos para acceder al agua subterránea.

“Hoy eso no es posible debido a la intrusión de agua de mar, por lo que básicamente dependemos solo del agua de lluvia”.

Palmeras caídas por la erosión del suelo en la costa

Getty Images
El océano ha ido ganando terreno y algunos árboles ya no tienen donde afirmar sus raíces.

La penetración de agua salina también inutilizó terrenos para agricultura. El gobierno de Taiwán financia y administra actualmente en Tuvalu un proyecto experimental para producir alimentos en condiciones controladas.

“La salinidad en la arena hace que sea muy difícil para nosotros cultivar nuestros alimentos y dependemos cada vez más de los productos importados“, afirmó Kofe.

“El proyecto del gobierno taiwanés tuvo que importar el suelo y el fertilizante”.

Joven examinando papayas en la granja Fatoaga Fiafia

Getty Images
Taiwán financia en Tuvalu la granja Fatoaga Fiafia para cultivar alimentos en condiciones controladas. Hubo que importar la tierra debido a la salinidad del suelo.

La lucha de los países insulares

Los estados insulares como Tuvalu han reclamado durante más de 30 años acciones climáticas concretas a nivel global.

En 1990, naciones insulares del Pacífico formaron una alianza diplomática con otras del Caribe, como Antigua y Barbuda, y del océano Índico, como las Maldivas. El objetivo era crear un frente común en las negociaciones sobre cambio climático.

La Alianza de Pequeños Países Insulares, Aosis por sus siglas en inglés, tiene hoy 39 miembros y ha jugado un papel clave en visibilizar el grave impacto del calentamiento global en los países en desarrollo.

Maestra corrigiendo el trabajo de un niño en una escuela en Tuvalu

Getty Images
Una escuela en Tuvalu. Las naciones insulares vienen luchando por su futuro ante el cambio climático hace más de 30 años.

La insistencia de Aosis fue crucial, por ejemplo, para que se incluyera en el Acuerdo de París en 2015 una referencia a la importancia de hacer frente a los llamados “daños y pérdidas”, las compensaciones por perjuicios climáticos irreversibles a los que no es posible adaptarse.

En un mensaje a la COP26, el actual presidente de Aosis, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, recordó que “la contribución de los pequeños estados insulares en desarrollo a las emisiones globales de CO2 es menos del 1%“.

“Nuestros países son los menos responsables del daño ambiental a nivel mundial”, agregó Browne.

“Pero nosotros pagamos el precio más alto“.

Ese precio ha quedado cada vez más claro gracias a múltiples estudios científicos.

Qué dicen los científicos

El Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, IPCC por sus siglas en inglés, señaló en su informe del 9 de agosto de este año que la tasa anual de aumento del nivel del mar a nivel global se triplicó entre 1901 y 2018, situándose actualmente en 3,7 mm por año.

Sin embargo, “la situación es peor en la región de las islas del Pacífico“, señaló a BBC Mundo desde las Islas Salomón el Dr. Morgan Wairiu, experto en cambio climático y coordinador y autor principal del capítulo sobre pequeñas islas del informe del IPCC.

“En el Pacífico sur, el aumento promedio regional del nivel del mar fue de 5 a 11 mm por año en el período de 1900 a 2018″.

SI bien no hay datos específicos sobre Tuvalu, en el caso de los atolones de las Maldivas las reservas de agua dulce se redujeron entre un 11% y un 36% debido al aumento en el nivel del mar, agregó el experto.

Una mujer extrae agua de un tanque de almacenamiento

Getty Images
La intrusión del mar está afectando las reservas de agua potable.

Se proyecta que aún un aumento del mar de un metro impactará la biodiversidad terrestre de las islas y áreas costeras de baja altitud tanto en forma directa (por la pérdida de hábitat por sumersión), como indirecta (por intrusión de agua salina, salinización de manglares costeros y erosión del suelo).

El IPCC predice en su informe un aumento promedio global del nivel del mar de poco más de un metro para 2100 en un escenario de emisiones altas, pero también advierte: “un aumento cercano a 2 metros para 2100 y 5 metros para 2150 en un escenario de emisiones muy altas de gases de invernadero no puede ser descartado debido a la profunda incertidumbre de los procesos de las capas de hielo”, una referencia al derretimiento del hielo en Groenlandia y la península Antártica.

Un niño camina sobre bolsas de arena apiladas para aminorar el avance del mar

Getty Images
Con bolsas de arena Tuvalu intenta aminorar el avance del mar.

El Dr. Wairiu señaló que el estrés hídrico en las islas pequeñas del Pacífico será 25% menor con un calentamiento de 1,5 °C, en comparación con un aumento de temperatura de 2 °C.

El experto resumió así el principal riesgo para las pequeñas islas del Pacífico:

“La acumulación y amplificación de riesgo a través de efectos en cascada en ecosistemas y los servicios que aportan, probablemente reducirá la habitabilidad de algunas islas pequeñas”.

Un estudio de 2018 realizado por científicos en Estados Unidos y Países Bajos, entre otros, señaló que “la mayoría de las naciones de atolones serán inhabitables para mediados de este siglo“.

La razón es que “el aumento del nivel del mar exacerbará las inundaciones por olas marinas”.

Una situación legal sin precedentes

Ante la realidad contundente del cambio climático y la falta de acciones drásticas a nivel global, Tuvalu procura otras vías de cara al futuro.

“El peor de los escenarios es, obviamente, que nos veamos obligados a reubicarnos y nuestras islas estén completamente sumergidas bajo el océano”, señaló Kofe a BBC Mundo.

“Y según el derecho internacional, en este momento un país solo puede tener una zona marítima si posee un territorio terrestre del que trazarla”.

Funafuti, la capital de Tuvalu. El gobierno quiere seguir teniendo acceso a su zona marítima aún si todo el territorio queda sumergido.

Getty Images
Funafuti, la capital de Tuvalu. La nación quiere tener acceso a su zona marítima aún si todo el territorio queda sumergido.

“Las normas internacionales en este momento no están a favor de países como nosotros si desaparecemos, porque es un área totalmente nueva del derecho internacional, nunca hemos visto un país desaparecer debido al cambio climático”.

Tuvalu explora actualmente avenidas legales para que se acepte a nivel internacional que aún si el país desaparece, siga siendo reconocido como Estado y tenga acceso a los recursos de su zona marítima, según explicó Kofe.

“Hay muchos enfoques que estamos viendo y uno es reinterpretar algunas de las leyes internacionales existentes a favor de la proposición de que las zonas marítimas son permanentes y que nuestro Estado también es permanente… Queremos que más países reconozcan esto.

“Y a nivel nacional, en nuestra política exterior, si un país desea establecer relaciones diplomáticas con Tuvalu, una de las condiciones que ponemos es que reconozca que nuestra condición de Estado es permanente y que nuestros reclamos sobre nuestras zonas marítimas también lo son”.

A diferencia de Kiribati, Tuvalu no ha comprado tierras en Fiyi, aunque Kofe señaló que este país “hizo un anuncio público de que ofrecerían tierras a Tuvalu si nos sumergimos en el futuro”.

El ministro prefiere no enfocarse en una posible reubicación.

“No hemos identificado los países a los que nos gustaría mudarnos, porque también somos conscientes de que la reubicación puede usarse como una excusa por algunos de los países más grandes que pueden decir: ‘les damos tierras para que se muden y nosotros seguimos con nuestras emisiones de gases de efecto invernadero'”.

“Para nosotros la reubicación es un último recurso”.

La batalla legal por compensación

Tuvalu también busca lograr algo que los países en desarrollo piden a viva voz y los países ricos se han negado a conceder: compensación por “daños y pérdidas” causados por el cambio climático.

Junto al gobierno de Antigua y Barbuda, Tuvalu acaba de registrar una nueva comisión ante Naciones Unidas.

“Una de las ideas detrás de la creación de esta comisión es que a través de ella tengamos acceso al Tribunal Internacional del Derecho del Mar y podamos pedirle una opinión consultiva sobre daños y pérdidas”, señaló Kofe.

El Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, Alemania, tiene el mandato de resolver las disputas relacionadas con la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982.

Los países de la Unión Europea y otras 167 naciones ratificaron esta convención. Y si bien Estados Unidos no es una de ellas, algunos de los países que más emiten gases de invernadero como China e India sí han ratificado el acuerdo.

Simon Kofe en una reunión de trabajo en Tuvalu

Min. de Relaciones Exteriores de Tuvalu
Simon Kofe (en el centro en la imagen), señaló que su país busca vías alternativas en el derecho internacional para obtener compensación.

La nueva comisión de Tuvalu y Antigua y Barbuda pedirá a los jueces del tribunal una opinión consultiva sobre si pueden reclamar compensación de países que han calentado el océano a través de sus emisiones, según señaló a la prensa Payam Akhavan, abogado que representa a ambas naciones.

Si la opinión del tribunal es favorable,los países insulares podrán plantear demandas de indemnización ante el mismo tribunal u otras cortes internacionales o nacionales, agregó.

En el caso de la nación caribeña de Antigua y Barbuda la mayor amenaza no es el aumento del nivel del mar, sino los eventos climáticos extremos cada vez más intensos y frecuentes.

El huracán Irma devastó en 2017 la isla de Barbuda, la segunda más grande del archipiélago, y fue necesario mudar temporariamente a toda la población local, unas 1.600 personas, a la isla principal, Antigua.

Barbuda fue “arrasada” por el huracán Irma y Tuvalu “literalmente va a desaparecer”, afirmó Akhavan. “¿Cómo se compensa a una nación entera por la pérdida de su territorio?”.

Para el abogado, ambas naciones insulares “están cansadas de palabras vacías y compromisos vagos y ahora quieren usar el derecho internacional para replantear todo el tema del cambio climático”.

En 2009, los países ricos prometieron dar a las naciones en desarrollo US$100 mil millones anuales a partir de 2020 para ayudar en su transición a economías de bajo carbono y adaptación al cambio climático. Sin embargo, durante la COP26, tanto el gobierno británico como el enviado de Estados Unidos, John Kerry, dijeron que es probable que esa meta se cumpla solo en 2023.

“Es devastador”

En su mensaje final ante la COP26, la ministra de Medio Ambiente de las Maldivas, Aminath Shauna, señaló que la diferencia entre “un aumento de temperatura del planeta de 1,5 grados y 2 grados para nosotros es una sentencia de muerte”.

Aún después de la COP26, un estudio estimó que el planeta va camino a un calentamiento catastrófico de al menos 2,4 grados para fin de siglo.

Una mujer con una niña en brazos en Tuvalu

Getty Images
“Es devastador para cualquiera tener la idea de que su casa podría ser arrasada en los próximos años. La idea de que sus hijos y nietos tal vez no tengan un lugar donde vivir”.

Para los habitantes de Tuvalu, la probabilidad de acabar como refugiados climáticos aumenta con cada año de inacción a nivel global.

Es devastador para cualquiera tener la idea de que su casa podría ser arrasada en los próximos años. La idea de que sus hijos y nietos tal vez no tengan un lugar donde vivir”, reflexionó Simon Kofe.

“Es triste, y si hablas con muchas personas en Tuvalu tienen lazos muy fuertes con la tierra, la cultura y la historia que tenemos aquí en estas islas. Es muy difícil siquiera pensar en dejar Tuvalu en el futuro”.

¿Qué siente a nivel personal Kofe, un ministro de 37 años con la enorme responsabilidad de luchar por la supervivencia de su país, aunque esta dependa en gran medida no de Tuvalu sino de lo que hagan los países con mayores emisiones?

“Reconozco que es una tarea muy difícil la que tenemos como líderes en países como Tuvalu. Pero mi enfoque siempre ha sido no invertir demasiado de mi mente en cosas que no puedo controlar”, le dijo Kofe a BBC Mundo.

“Continuaremos abogando y urgiendo a otros países a cambiar de rumbo y reducir sus emisiones. Pero también tenemos que ser proactivos a nivel nacional.

“Esa es en parte la razón por la que estamos preparándonos para el peor de los escenarios posibles.

“Así que tenemos dos enfoques, uno es continuar la acción a nivel internacional, y por otro lado hacer nuestra parte a nivel nacional. Creo que eso es todo lo que puedes hacer. No estoy seguro de que pueda hacer nada más que eso”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=AJTJHreGNmw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.