Médicos con COVID-19 en clínica de Tlalnepantla advirtieron falta de protección
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Médicos en Tlalnepantla advirtieron que no tenían equipo de protección; ahora 19 tienen COVID

19 infectados son médicos residentes, es decir, doctores que acaban de obtener el título y que están realizando una especialidad; aseguran que los atendían sin protocolo ni protección.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste y Andrea Vega
9 de abril, 2020
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Desde antes de que se decretara en México la Fase 2 de contingencia por coronavirus el pasado 24 de marzo, personal médico del Hospital Regional 72 del IMSS en Tlalnepantla alertó a las autoridades sanitarias sobre la falta de insumos y de material de protección sanitaria, sin que nadie les hiciera caso.

Como resultado, a pesar de la alerta del personal médico, que hizo mediante oficios, reuniones con el sindicato y con la directiva del hospital, e incluso por medio de protestas en las instalaciones del hospital 72, al menos 19 médicos dieron positivo por COVID-19.

Los casos fueron confirmados ayer por el IMSS. Sin embargo, el director de esta institución, Zoé Robledo, negó en una conferencia de prensa que exista un “brote hospitalario” entre el personal de esta clínica mexiquense, como sí sucedió en otra clínica de la dependencia en Monclova, Coahuila.

“Se tomaron las muestras a todos los doctores con todos los estudios de contactos y, efectivamente, hay 20 doctores confirmados -luego el IMSS rebajó la cifra a 19-, pero no porque se haya iniciado el brote en el hospital”, subrayó Robledo, que dijo basarse en un estudio epidemiológico que habría hecho la dependencia para asegurar que las infecciones se produjeron fuera de la clínica.

Animal Político solicitó al IMSS copia de ese estudio, pero la dependencia respondió que no era posible entregarlo porque contiene “datos personales”.

Tras las declaraciones del director del IMSS, personal del Hospital Regional 72 de Tlalnepantla, que pidió anonimato por temor a represalias laborales, aseguró a este medio que el número de infectados, entre médicos residentes, médicos internos de pregrado, y personal médico adscrito, incluyendo enfermería y camilleros, es de al menos 34 casos, de los que envió a Animal Político copia de las pruebas de coronavirus con el resultado positivo.

Este medio cotejó el nombre de las personas que dieron positivo con el portal gubernamental Nómina Transparente, y corroboró que, en efecto, son trabajadores del IMSS, aunque en esta herramienta no se precisa para qué hospital o clínica trabajan.

De los 34 casos reportados por el personal médico, 19 infectados son médicos residentes; es decir, doctores que acaban de obtener el título y que están realizando una especialidad.

Animal Político contactó a tres de los médicos residentes que dieron positivo por COVID-19. En entrevista, denunciaron que recibían a pacientes sospechosos de coronavirus y que, a pesar de dar la voz de alarma, tenían que atender los casos sin protocolos ni equipo de protección.

“Los pacientes llegaban muy mal y no respondían a los tratamientos. Más bien empeoraban y en dos o tres días fallecían”, dijo una de las residentes.

“Alertamos tanto a los médicos adscritos, como al jefe de Medicina Interna y al coordinador, que estos casos cumplían con la definición técnica para ser casos sospechosos de COVID-19, pero nos ignoraron, y nosotros teníamos que atenderlos sin equipo adecuado y sin protocolo”, añadió.

Fue hasta que los residentes empezaron a presentar síntomas, como tos y dolor de cabeza, que les aplicaron el cuestionario que le aplican a todo caso sospechoso de COVID-19 para determinar si amerita la prueba.

“A nosotros –afirmó otra de las residentes entrevistadas– ese es el único estudio epidemiológico, si se le puede llamar así, al que nos han sometido, ese cuestionario. Y claro, la prueba que al final sí nos hicieron, aunque nos obligaron a tomarnos la muestra entre nosotros, sin capacitación previa para esto, sin el equipo adecuado de protección, y ahí en una de las aulas del hospital”.

Finalmente, los tres doctores dieron positivo y enfermaron.

Material de baja calidad, riesgo de contagio alto

Otro médico entrevistado, que está a la espera de los resultados de la prueba, explicó que desde el 20 de marzo, días antes de que se decretara la Fase 2 del coronavirus, se planteó en una reunión en el auditorio del Hospital Regional 72 de Tlalnepantla las inquietudes del personal médico por la falta de protocolos y de material e insumos, luego de que esta clínica fuera elegida como una de las ‘clínicas Covid’ que hay en el país para atender a pacientes con síntomas del virus.

Pero las inquietudes no fueron escuchadas, y el 26 de marzo un grupo de al menos 50 enfermeras y empleados del Hosptial se manifestó al exterior de la clínica para denunciar la falta de personal, insuficiencia de medicamentos y falta de equipos de protección.

En respuesta, se proporcionó al personal médico unas “tarjetas de acción”, en las que se les explicó los protocolos a seguir, el equipamiento que debían de usar, y las medidas de seguridad que deberían tomar tanto ellos, como los pacientes. Además, se determinó que se dedicaría toda el área de cirugía ambulatoria y todo el segundo piso como ‘zona cero’ para atender a los pacientes sospechosos.

Pero, de nuevo, la mayoría de las cosas se quedaron en el papel.

El 3 de abril, el departamento de Anestesiología del Hospital mandó un escrito con sello de recibido tanto por el sindicato del IMSS, como por la dirección del Hospital, y cuya copia tiene Animal Político, en el que denunció que el material de protección sanitaria para atender a los pacientes Covid-19 es “inadecuado” y de “muy mala calidad”, por lo que el riesgo de contagio del personal médico era “elevado”.

Además, en el escrito también se denunció que en la ‘zona cero’ hay barreras físicas, como cadenas, que impiden el libre paso de las camillas y del personal que ingresa al lugar, lo cual puede generar “una contaminación” del personal y de los pacientes que están en esa área.

Sobre este punto, personal médico envió fotografías a este medio en las que se muestra que el personal de vigilancia que custodia la ‘zona cero’ está sin cubrebocas y sin equipo de protección, a pesar de su proximidad con los pacientes sospechosos.

Y no son los únicos.

En otra junta este martes 7 de abril con los directivos del Hospital y del sindicato del IMSS, el personal médico denunció que el personal de laboratorios, camillas, enfermería, y hasta del servicio de limpieza, tampoco tiene la protección adecuada, o los materiales que usan son tan deficientes que prefieren ir directamente con los proveedores y comprarlos de su bolsillo.

Animal Político también guarda copia de facturas, en las que se da cuenta de gastos de hasta 8 mil pesos en la compra de mascarillas N95, protectores faciales con soporte tipo casco, guantes desechables, gel antibacterial, overoles, y lentes de seguridad.

“Todo se salió de control en el hospital, no se siguieron los protocolos de seguridad”; “¿por qué se nos niega el informe quirúrgico?”; “nos están dando equipo quirúrgico reutilizado”; “no nos dan suficientes guantes ni cubrebocas”; “ya llevamos casi un mes de contingencia y este es el primer cubrebocas que me dan”, fueron otros de los reclamos expuestos por el personal médico en la reunión con el personal directivo del hospital y del sindicato de la sección V del IMSS.

Al término del encuentro, se firmó una minuta de trabajo -de la que este medio tiene copia- en la que directivos y sindicato se comprometieron, entre otros puntos, a darle seguimiento a “todos los casos de trabajadores que han estado en contacto directo con pacientes y trabajadores que su prueba ha sido positiva de Covid y casos sospechosos”, y a capacitar a todo el personal del Hospital 72, y a “buscar la estrategia para dotar de mascarillas N95 al personal que trabaja en las áreas con pacientes sospechosos y positivos”.

“Tenemos miedo de ir al Hospital”

Germán, que pidió que se le llame así para evitar represalias, dijo que, a pesar de estas promesas, el personal médico vive con miedo a los contagios. De hecho, él mismo fue enviado a su casa, “como muchos otros compañeros del Hospital”, porque presentó síntomas de COVID-19.

Hoy le darán los resultados de la prueba que se hizo por su cuenta, en un laboratorio autorizado por el Instituto Nacional de Enfermedades Respirtarorias (INER). Precisamente, sobre este punto, el médico explicó que varios de sus compañeros que fueron enviados a sus casas optaron también por hacerse la prueba por su cuenta, en laboratorios externos.

“Tal vez por eso las cifras del IMSS sean solo 19 casos confirmados. Pero la realidad es que son más”, aseveró.

“Y la realidad es que nos estamos quedando sin médicos y sin personal sanitario cuando aun no entramos a la fase crítica del coronavirus”, añadió Germán, que aseguró que no están pidiendo nada fuera de lugar, “solo equipo adecuado y bien superviado para hacer frente a un problema tan grave”.

La cirujana Janeth, que también pidió que se le modifique el nombre, también está a la espera del resultado de su test. Desde hace varios días tiene fiebre y tos seca, dos de los síntomas del coronavirus.

“Desde mucho antes de que entrara la Fase 2 avisamos de la situación tan deficiente que enfrentamos el personal médico”, recalcó la médica.

“Les preguntábamos qué iba a pasar con nosotros si no teníamos los equipos de protección adecuados. Pero no nos hicieron caso, y ahora el resultado es que muchos compañeros ya están infectados, o estamos a la espera de una prueba para saberlo”, lamentó Janeth, que dijo que ella y muchos de sus compañeros van con miedo a trabajar al Hospital.

“Los niveles de protección son muy deficientes. Deberíamos estar trabajando con niveles de bioseguridad de nivel 4 -trajes de cuerpo entero cerrados con provisión de aire-, porque es un virus desconocido y para el que aún no hay vacuna ni tratamiento. Y, en cambio, estamos sin cubrebocas. Por eso, vamos a trabajar con miedo”, concluyó la doctora.

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La olvidada historia del "presidente fugaz" de México, que duró tan solo 45 minutos en el cargo

La presidencia más breve de la historia es la de un político mexicano de inicios del siglo XX que fue instrumento de un golpe de Estado sin que se diera cuenta.
19 de febrero, 2022
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No habían pasado ni 60 minutos, cuando la presidencia de Pedro Lascurain Paredes ya era historia.

El político mexicano asumió como presidente de México en 1913, y a los tres cuartos de hora presentó su renuncia al Congreso.

Se trata del periodo presidencial más breve de la historia. Incluso está registrado así en el Libro Guinness de los Récords.

Durante décadas, la figura de Lascurain ha cargado con la sospecha de haber estado al servicio de un golpe de Estado, así como con el mote de “presidente fugaz”.

Pero investigaciones sobre lo ocurrido en febrero de 1913 muestran cómo un político con notable educación, pero con poca experiencia política, fue víctima de los imprevisibles conflictos de la Revolución Mexicana (1910-1920).

“Es conocido en la historia por sus 45 minutos en el poder, el presidente más breve que existe. Sin embargo, nadie mira su actuación como canciller”, le dice a BBC Mundo la historiadora Graziella Altamirano.

“Tuvo un papel muy importante en ese momento tan difícil en las relaciones con Estados Unidos, con uno de los peores embajadores estadounidenses que ha tenido México en su historia: Henry Lane Wilson“, añade la investigadora, una de las pocas personas que ha tenido acceso al archivo personal de Lascurain.

Pedro Lascurain Paredes

INAH
Lascurain Paredes se mantuvo en la presidencia de México durante 45 minutos.

El cómo llegó a ocupar durante 45 minutos la presidencia de México arroja luz sobre la sombra de traición que siempre persiguió a Lascurain.

“Es un estigma que no se va a poder quitar y después de ese episodio va a pasar muchísimos años tratando de explicar lo que ocurrió y también justificándose, porque todo mundo le dice que fue un traidor”, señala la historiadora Guadalupe Villa, otra investigadora que ha indagado en la historia del “presidente fugaz”.

La Decena Trágica

El brevísimo paso de Pedro Lascurain por la presidencia de México se dio en medio de los frenéticos 10 días -del 9 al 19 de febrero de 1913- en los que se dio un golpe de Estado contra el presidente Francisco I. Madero.

El suceso se conoce como la Decena Trágica.

Aquel año, Madero enfrentó una sublevación de militares contra su gobierno, el primero electo democráticamente tras 30 años del régimen militar del general Porfirio Díaz.

En medio del conflicto, el embajador de EE.UU. en México, Henry L. Wilson -conocido por su intenso intervencionismo político y su rechazo a Madero- realizó una serie de demandas para la protección de los ciudadanos estadounidenses y sus negocios en México.

Francisco I. Madero

Getty Images
El presidente Francisco I. Madero fue el primer mandatario mexicano electo en votaciones libres en el siglo XX.

Lascurain, como secretario de Relaciones Exteriores, tuvo que enfrentar esas presiones de Wilson, quien incluso pidió abiertamente la renuncia del presidente y amenazó con gestionar en Washington una intervención militar de EE.UU.

“Su papel como canciller fue lo más importante, porque fue en la época de las amenazas, la época de las peores notas que haya recibido en México en su historia en cuanto a amenazas de intervención”, explica Altamirano.

“Incluso en varias ocasiones hubo apostados varios barcos, tanto en el Pacífico como en el Golfo, para prevenir todo lo que estaba sucediendo y lo que exigía Estados Unidos en ese momento”, añade.

México había perdido ante el país vecino más de la mitad de su territorio unas décadas atrás, por lo que las amenazas estadounidenses se tomaban muy en serio.

 

“Cuando se viene la sublevación de febrero es cuando empiezan todas las amenazas de Wilson y todos los demás embajadores que estaban en México para obtener la renuncia del presidente como única manera de salvar la situación”, explica Altamirano.

Sin tener la autorización de Washington, el embajador Wilson hacía saber a sus colegas embajadores de la existencia de tropas listas en la frontera con México.

“En todas las conversaciones decían los embajadores: ‘Es que es un peligro, viene la invasión si no renuncia el presidente. Hay que hacer que renuncie el presidente, va a venir una invasión'”, cuenta Altamirano.

Sus famosos 45 minutos de presidencia

El general Victoriano Huerta, a quien Madero encargó el control de la sublevación, no era un aliado de su presidente.

Como luego se supo, confabuló junto al general Félix Díaz (sobrino del expresidente Porfirio Díaz) y el embajador Wilson para derrocar a Madero y tomar el poder “temporalmente”.

Lo llamaron el “Pacto de la Embajada”.

El embajador Henry L. Wilson

Getty Images
El embajador Henry L. Wilson fue artífice del “Pacto de la Embajada”.

Para lograr sus fines, Lascurain fue un “instrumento” sin que él lo supiera.

Y es que el 18 de febrero de 1913, en medio de los choques entre leales y sublevados, Madero y su vicepresidente, José María Pino Suárez, fueron aprehendidos por las fuerzas de Huerta.

Convencido de que tenía todo en contra y su caída era inminente, al día siguiente el presidente redactó su carta de renuncia y la entregó al canciller Lascurain para llevarla al Congreso.

A cambio pedían un salvoconducto para salir del país.

“La vida de Madero ya estaba comprometida, igual que la de Pino Suárez. Desde un principio estuvieron sentenciados a muerte, por más que hubiera habido promesas de Victoriano Huerta”, señala Villa.

Lascurain se dirigió al Congreso con la carta de renuncia de Madero y tras entregarla, como la Constitución indicaba entonces, a él le correspondió asumir el gobierno.

Así fue que Lascurain se convirtió en presidente.

El general Victoriano Huerta

Getty Images
El general Victoriano Huerta se hizo con el poder mediante un plan que luego sería calificado de golpe de Estado.

Confiando en el acuerdo con Huerta, Lascurain designó al general sublevado como secretario de Gobernación (el siguiente funcionario en la línea de “sucesión”) y entregó su carta de renuncia en cuestión de 45 minutos.

Huerta, en consecuencia, era el nuevo presidente.

Nunca hubo salvoconducto ni garantías para el exilio de Madero y sus acompañantes.

Él y Pino Suárez fueron asesinados el 22 de febrero a las afueras de la cárcel de Lecumberri, en una escena disfrazada de intento de fuga.

Lascurain fue tildado de traidor a Madero y a la causa reformista.

“Es algo muy controvertido y hay muchos juicios encontrados. Hay quienes dicen que fue ingenuo, que el mismo embajador se aprovechó de él y de su buena fe. Que fue un instrumento de Huerta”, explica Altamirano.

¿Un traidor?

Lascurain fue consciente de la situación en la que estaba desde el mismo momento en que redactó su carta de renuncia, en la que señalaba que, de actuar de otra manera, “hubiera cooperado a futuras desgracias“.

“Los acontecimientos a los que asistimos me han colocado en el caso de facilitar los medios para que dentro de la ley se resuelva una situación que de otro modo acabaría con la existencia nacional”, decía al referirse a la amenaza de invasión estadounidense.

El general Victoriano Huerta y su gabinete

Getty Images
Lascuráin no formó parte del gobierno de Huerta, que se mantuvo en el poder poco más de un año hasta que fue derrocado.

Pero la documentación a la que Altamirano ha tenido acceso indica cómo el breve presidente de México se sabía caído en la desgracia.

“Llega Lascurain a su casa desesperado, desengañado, y escribe una carta de su puño y letra, yo la vi, diciendo ‘fui completamente engañado, yo que de buena fe quise tratar de salvar al presidente y al vicepresidente, me engañaron totalmente‘”, explica Altamirano.

“Hay quien dice que no debió renunciar. Pero estaba la Cámara rodeada de militares. Estaba él amenazado. Estaban ya los diputados con la pluma en la mano para recibir la renuncia y su acta para asumir de presidente y después renunciar. Ya estaba todo armado”, continúa.

Guadalupe Villa cree que es necesario analizar qué ocurrió en ese momento para entender que “nada dependía de un solo hombre”.

“Es un gran complot. Y de verdad que la intervención de Henry L. Wilson es verdaderamente abominable”, señala la historiadora.

Revolucionarios con Pancho Villa

Getty Images
La Decena Trágica fue uno de los episodios de la Revolución Mexicana que al final sentaría las bases del México de hoy.

Luego de autoexiliarse en el extranjero, Lascurain volvió a México y pasó muchos de sus años intentando limpiar su nombre.

“Va a tener que estar escribiendo constantemente justificaciones, porque hay mucha gente que lo tacha de traidor”, explica Villa.

“Tal vez fue un poco ingenuo, porque creyó en lo que le dijeron otros. Para ser político se necesita ser muy colmillo. Y él no lo tenía“.


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