México detuvo arbitrariamente a dos migrantes y debe pagarles una indemnización
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FOTO: ISABEL MATEOS /CUARTOSCURO.COM

México detuvo arbitrariamente a dos migrantes y debe pagarles una indemnización: ONU

Dos hombres detenidos en 2015 y 2016 y pasaron un año y nueve meses de encierro, respectivamente. México debe pagarles una indemnización.
FOTO: ISABEL MATEOS /CUARTOSCURO.COM
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José de la Paz Ferman Cruz, de 58 años, huyó de Anamorós, departamento de La Unión, en El Salvador en 2015. “Me perseguían para matarme. Mataron a mi madre y violaron a mi hija de doce años”, dice. Apenas había puesto un pie en México cuando fue arrestado por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) que lo encerraron en la estación migratoria Siglo XXI. Pidió protección a la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar) y permaneció en cautividad durante casi un año. Ahora el grupo de trabajo de la ONU sobre detención arbitraria considera que el salvadoreño fue víctima de una detención inmotivada y pide a México una reparación del daño, así como una indemnización.

El grupo de trabajo sobre detención arbitraria, adscrito al Consejo de Derechos Humanos, emitió el 18 de febrero la opinión A/HRC/WGAD/2019/54 en relación a las quejas de dos extranjeros detenidos en México. Se trata del salvadoreño Ferman Cruz y de un ciudadano ruso, Aren Boyazhyan, detenido en Tijuana en 2013.

En ambos casos los expertos de la ONU consideran que se produjo una detención arbitraria, por lo que instan a México a conceder “el derecho efectivo a obtener una indemnización y otros tipos de reparación, de conformidad con el derecho internacional”.

“El Grupo de Trabajo insta al Gobierno a que lleve a cabo una investigación exhaustiva e independiente de las circunstancias en torno a la privación arbitraria de libertad de los Sres. Ferman Cruz y Boyazhyan y adopte las medidas pertinentes contra los responsables de la violación de sus derechos”, dice el documento.

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“Tendría que ser un mensaje para reevaluar la política migratoria”, dijo Simón Hernández, académico de la Ibero en Puebla y el abogado que ha defendido el caso. Se trata de la primera vez que la ONU califica como “detención arbitraria” un arresto administrativo contra un migrante.

La opinión del grupo de trabajo no es vinculante jurídicamente, explica Hernández. Sin embargo, destaca que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, al contrario que sus antecesores, ha cumplido con las recomendaciones llegadas desde instituciones internacionales.

Animal Político consultó con el INM y la secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) pero al cierre de la nota no había recibido respuesta.

Esta recomendación viene en un momento de tensión en las estaciones migratorias. La pandemia por COVID-19 ha provocado el cierre de fronteras en Centroamérica, lo que impide que México pueda deportar a quien se encuentra en situación irregular. Al mismo tiempo, se han registrado motines en centros de detención de Sonora y Tabasco. En este último, un solicitante de asilo de origen guatemalteco murió asfixiado después de que los internos prendiesen fuego a unos colchones para denunciar su situación.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha emitido diversas recomendaciones para poner fin al hacinamiento y ha denunciado que instalaciones como la de Tenosique, Tabasco, no cumplían con los derechos humanos. Además, instituciones como Acnur, Médicos Sin Fronteras o Amnistía Internacional han solicitado la libertad de los migrantes que se encuentran en detención administrativa, especialmente en un contexto de pandemia en el que el hacinamiento incrementa el riesgo de contagio.

Denuncias de malos tratos en el centro de detención

Relata Ferman Cruz es un agricultor salvadoreño que no fue a la escuela, que nunca aprendió a leer y que ahora está convertido en pastor. Explica en entrevista telefónica que sus problemas comenzaron por una propiedad que le vendió su madre. “Me hice enemigos”, dice.

Entre 1980 y 2000, el hombre había vivido en Los Ángeles y Miami, en Estados Unidos. Es decir, que estuvo fuera durante todo el periodo de la guerra civil, de su país que se extendió entre 1980 y 1992. Con el inicio del siglo, dice que recibió “la llamada de Dios al ministerio” y regresó a su país para levantar la Iglesia Restauración Genice. Allí se hubiese quedado de no ser porque su vida corría peligro.

El 10 de octubre de 2015, Ferman Cruz entró en México. Un día después fue arrestado por el INM en Tapachula. Denuncia las condiciones en las que estaban encerrados los migrantes, en pleno operativo Plan Frontera Sur, aquella iniciativa con la que el gobierno de Enrique Peña Nieto quiso contentar al gobierno de Barack Obama y frenar el flujo migratorio hacia el norte. Algo similar a las políticas implementadas actualmente por López Obrador tras su acuerdo con su homólogo estadounidense, Donald Trump.

El salvadoreño denuncia las malas condiciones en las que se encontraba en el centro de detención, tanto en Tapachula como en Ciudad de México.

“Apenas te dan de comer, en las celdas hay demasiada gente, uno tiene que estar sentado”, relata.

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Según su explicación, él solicitó asilo a la Comar, lo que impedía que fuera deportado. Sin embargo, durante todo el tiempo sufrió presiones para que firmase su devolución voluntaria.

“Está pensado para destruir al migrante. La gente está sufriendo. Lo regañan, lo tratan mal, lo pegan”, dijo.

Durante más de un año, entre el 11 de octubre de 2015 y el 8 de noviembre de 2016, Ferman Cruz estuvo peleando su libertad. En este período, según su relato, fueron continuas las amenazas y represalias por parte de funcionarios del INM.

“Fue crítico. Estaba con puras amenazas de que me iban a matar. Querían que firmara deportación, pero si llegaba a El Salvador no contaba con vida”, dice.

Después de varios amparos y de solicitar su condición de refugiado insistentemente, el salvadoreño obtuvo su libertad tras recibir un oficio de Comar. “No obstante, no se ha reconocido la arbitrariedad de la detención ni las irregularidades en el proceso”, alegan sus abogados.

Intento de deportación pese a ser solicitante de asilo

El caso de Aren Boyazhyan es distinto, aunque tiene las mismas consecuencias. El hombre es originario de Sebastopol, en Crimea, territorio en disputa actualmente bajo administración rusa pero que Ucrania no reconoce. En 2013 se mudó a México para vivir con su pareja y entró con visa de turista, por lo que se encontraba en situación irregular. El 16 de marzo de 2016, agentes del INM irrumpieron en su domicilio en Tijuana, Baja California, y lo arrestaron por no tener papeles. A pesar de ser solicitante de asilo y, por lo tanto, no expulsable, tuvo varios intentos de deportación que él eludió negándose a subir al avión. El 1 de diciembre de 2019 fue reconocido como “apátrida” y recibió la protección de Comar.

Su defensa denunció un proceso sin garantías en el que ni siquiera se tomó en cuenta que apenas hablaba español y malos tratos por parte de funcionarios del INM.

En sus alegaciones ante el procedimiento extraconvencional del sistema ONU, el gobierno mexicano defendió la actuación de sus instituciones. “Teniendo en cuenta que la presentación y alojamiento de los Sres. Ferman Cruz y Boyazhyan se dio en virtud de una base legal, al no contar con documentos que acreditaran su estancia regular en territorio, así como que la misma era necesaria, proporcional y razonable, y que incluso ambos peticionarios se encuentran en libertad, el Gobierno solicita que la detención sea considerada como no arbitraria”, dijo.

“La Constitución establece que las detenciones administrativas no podrán exceder de 36 horas. Sin embargo, la medida de alojamiento prevista en la ley puede ser por 15 días o prolongarse, bajo ciertos supuestos, hasta por 60 días o de forma indefinida. Se reclama que la suspensión del procedimiento migratorio implique la prolongación de la detención, sin estar sujeta a un plazo máximo ni a salvaguardas como la revisión periódica”, argumentaron los abogados de los dos migrantes.

Los razonamientos del gobierno mexicano no convencieron a la institución internacional.

“Solicitar asilo no es delito”

“El tema clave a ser analizado en el presente caso es el régimen de privación administrativa de la libertad de las personas migrantes”, dicen los expertos de la ONU. Es decir, que al margen de los dos casos particulares, estos sirven también para analizar la problemático en su conjunto.

“El Grupo de Trabajo recuerda que las personas migrantes no deben ser privadas de su libertad de manera automática y obligatoria, mientras que cualquier privación de la libertad, que excepcionalmente se vaya a imponer, debe estar limitada en el tiempo sin prolongaciones innecesarias. Además, toda detención migratoria debe estar sujeta a revisión periódica y a una supervisión judicial adecuada2. En el presente caso, la forma en que se produjo la detención de las dos personas migrantes demuestra que no se tuvo debidamente en cuenta ninguna alternativa a la privación de la libertad, por lo que la misma fue impuesta de manera obligatoria”, indica.

“El Grupo de Trabajo ha encontrado que la única razón por la que los Sres. Ferman Cruz y Boyazhyan fueron detenidos es por su estatus migratorio y por solicitar protección de conformidad con la ley. En efecto, sus acciones se basaron en intentar disfrutar de sus derechos, como el de solicitar asilo, reflejado en el artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. El Grupo de Trabajo ha afirmado reiteradamente que solicitar asilo no es un delito y no puede ser el único motivo de privación de libertad”, reitera.

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De este modo, el procedimiento extraconvencional del sistema ONU consideró que ambos extranjeros fueron víctimas de detención arbitraria. Por eso, instaron al gobierno a compensarles y a pagar una indemnización.

Además, solicitó al gobierno que “lleve a cabo una investigación exhaustiva e independiente de las circunstancias en torno a la privación arbitraria de libertad de los Sres. Ferman Cruz y Boyazhyan y adopte las medidas pertinentes contra los responsables de la violación de sus derechos”. Por último, remitirá el caso al Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, al Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental y al Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes.

Ahora, México deberá decir, a través de la secretaría de Relaciones Exteriores, si acepta las recomendaciones. En caso de que así sea, las dos personas deberían pasar a la Comisión Ejecutiva de Atención a las Víctimas, que sería la encargada de gestionar sus trámites. Además, también existen amparos en la justicia ordinaria.

“Esto tiene un impacto significativo”, dijo Simón Hernández, que destacó que la opinión se centra en “lo que ocurre en las estaciones migratorias”. En su opinión, decisiones como esta deberían impactar en las políticas del gobierno. “Por un lado habla de derechos humanos pero por otro está deteniendo, deportando, encerrando a menores y separando a familias”, dijo.

Ferman Cruz, por su parte, se mostró cauto. Por un lado, aseguró estar satisfecho de que una institución internacional le de la razón. Pero, por otra, afirmó que sigue  sin sentirse seguro en México, ya que las amenazas siguieron a pesar de haber abandonado la estación migratoria.

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“No necesito GPS ni mapa, todo lo tengo en la cabeza”: el camionero de 90 años que se rehúsa a jubilarse

Brian Wilson conduce camiones desde que era adolescente y por ahora no piensa en abandonar el volante.
13 de noviembre, 2022
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Brian Wilson, de 90 años, es uno de los camioneros activos más longevos del mundo.

Y, después de más de 70 años en la carretera, aún no tiene planes de poner el freno de mano.

Brian ni se preocupa por tener un GPS. Sí tiene un atlas de carreteras, aunque dice que es de hace “unos 40 años” y que, de todos modos, lo tiene guardado en el maletero del coche.

“No necesito GPS ni mapa”, asegura. “Todo está aquí arriba”. Sonríe y se golpea la sien para reforzar el punto.

Estamos sentados en la cabina del camión de 1993 de Brian. Junto a los modernos camiones Scania alineados en este predio logístico en las afueras de Sheffield, Inglaterra, el suyo se destaca.

La palanca de cambios está pegada con cinta adhesiva, la tapicería ha tenido días mejores y huele a tabaco.

Según Guinness World Records, el hombre de mayor edad con una licencia para conducir vehículos de gran peso es el británico Jack Fisher, con 88 años y cuatro días, al 27 de enero de 2021.

Brian Wilson al volante de su camión.

BBC
Brian ha sido invitado por Guinness World Records a presentarse para ser reconocido como el conductor de vehículos pesados más longevo del mundo.

Ahora, Brian ha sido invitado a hacer su propio reclamo en el registro mediante la presentación de pruebas de edad y ocupación. “Realmente no pienso en eso”, dice. “Solo salgo a trabajar”.

Si solo está siendo modesto o práctico es difícil saberlo.

Imposible no trabajar

Un paquete de 20 cigarrillos, un encendedor, una copia del Daily Mirror y trapos ocupan el espacio entre nuestros asientos.

“Me inquieto cuando no estoy trabajando”, dice.

Brian muestra algunas fotografías, mientras hacemos un viaje por el camino de la memoria, desde que era un joven soldado hasta la etapa nonagenaria.

Hay una imagen suya de vacaciones. Está sentado en una mesa, leyendo un periódico. No parece un hombre de vacaciones.

“Dos o tres días sin trabajar, sin hacer nada, y ya tuve suficiente”, dice. “Tengo que estar haciendo algo. Siempre quiero volver al trabajo“.

En la industria del transporte, se le conoce como “un original”. Mientras que otros confían en las cinchas de amarre con hebillas para asegurar las cargas, Brian prefiere la forma antigua, usando cuerdas y láminas.

Es un arte que se está muriendo, dice.

Brian le da crédito a su tío por haberle enseñado a conducir a los 16 años, aunque su carrera militar en la década de 1950 indudablemente agudizó sus habilidades.

En la década de 1960, después de un periodo repartiendo gasolina para Esso, Brian se unió a la empresa de transporte de su padre Edward: E. Wilson e Hijo.

Hoy es dueño del negocio familiar, que principalmente transporta resortes de acero.

“Todos los jueves me levanto a las 4:00 en punto, listo para salir de casa a las 5:15”, narra.

Brian desgrana sus “gotas” del día. “Leicester, Tamworth, Redditch, Birmingham, Telford (…) haré unas 300 millas (casi 500 kilómetros)”.

La lejana jubilación

Brian es un hombre de pocas palabras y las hace valer. Su actitud se suaviza cuando veo su anillo de bodas.

“Llevamos casados ​​67 años”, dice sonriendo. “Tenía 15 años cuando Mavis y yo nos conocimos en una feria”.

Me muestra una fotografía con su pareja tomada en su aniversario de bodas de rubí, es decir, cuatro décadas juntos. “Todavía nos cuida a todos”, dice.

A Brian puede que le ocurra como a su madre, Gertrude, que vivió hasta los 102 años.

Al igual que su camión, Brian tiene que pasar por un control de salud completo cada año, y el próximo vence antes de Navidad.

Si su médico de cabecera lo considera apto para trabajar, Brian tiene la intención de continuar durante al menos otro año antes de considerar jubilarse.

“También depende de cómo esté mi mujer”, añade.

Otros transportistas hablan muy bien de él.

De vuelta en la cabina de su camión, Brian reconoce que habrá algunos que crean, a los 90 años, que es demasiado mayor para conducir un automóvil y mucho menos un camión.

“Lo sé, lo sé”, dice, mirando por la ventana. “Pero sabré cuando sea el momento”.

“Es un sorteo quién se retirará primero”, agrega Brian. “Si el camión o yo”.

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