Orizaba establece uso obligatorio de cubrebocas por COVID-19
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Cuartoscuro

Alcaldía de Orizaba, Veracruz, establece el uso obligatorio de cubrebocas por COVID-19

El municipio adoptó esta medida contra la indicación del gobierno federal, que asegura que no todos deben usar cubrebocas, y que esta medida por sí sola no frena los contagios.
Cuartoscuro
2 de abril, 2020
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La Alcaldía de Orizaba, Veracruz, anunció el uso obligatorio de cubrebocas para ciudadanos que decidan salir a la calle o a lugares con concentración de personas, como en bancos, mercados o estaciones de autobuses, como medida preventiva contra el coronavirus COVID-19.

En una infografía, el Ayuntamiento puso también una guía de uso del cubrebocas, así como indicaciones para limpiarlo en caso de ser de tela.

Esto, pese a que autoridades federales han señalado que el uso de cubrebocas es para personas que tienen síntomas de la enfermedad provocada por el COVID-19, así como pacientes infectados. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS), dice que usar una mascarilla médica puede ayudar a limitar la propagación de ‎algunas enfermedades respiratorias. Sin embargo, el uso de cubrebocas no garantiza por sí solo que no se contraigan infecciones y ‎debe combinarse con otras medidas de prevención.

Si alguien se quiere usar un cubrebocas hay que cerciorarse que no sean los tradicionales que se usan en hospitales y se venden en cualquier farmacia. La diferencia es la calidad y eficiencia del producto.

La OMS señala que el uso de mascarillas es oportuno cuando se tiene tos o estornudos o si se está atendiendo a alguna persona que podría estar infectada. Pero también señala que las mascarillas solo son eficaces si se combinan con el lavado frecuente de manos. Es importante no tocarla mientras se usa y desecharla en un recipiente cerrado.

En Estados Unidos, actual centro de la pandemia, la idea del uso generalizado de cubrebocas es respaldada por el presidente Donald Trump, quien alentó a las personas a crear sus propios tapabocas improvisados si no pueden obtener el material médico. “Se puede usar una bufanda. Mucha gente tiene bufandas y una bufanda sería muy buena”, dijo en su sesión informativa diaria de la Casa Blanca. 

“La idea de un uso mucho más amplio de máscaras en toda la comunidad fuera del entorno de atención de la salud está bajo discusión muy activa en el grupo de trabajo”, dijo a CNN el Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y miembro del grupo encargado de la crisis de coronavirus en el país. 

“Lo que lo ha inhibido un poco es asegurarnos de no quitar el suministro de máscaras a los trabajadores de la salud que las necesitan. Pero una vez que nos encontremos en una situación en la que tengamos suficientes máscaras, creo que se contemplará seriamente ampliar esta recomendación”, añadió.

Cubrebocas en otros países

En China, Singapur, Hong Kong y Japón, las mascarillas, guantes e incluso en algunos casos botas protectoras son comunes, y la imagen también está cambiando en Europa. En República Checa y Eslovenia, los cubrebocas ahora son obligatorios. 

El primer ministro checo, Andrej Babis, instó el domingo a Trump a seguir su ejemplo al tuitear: “¡Usar una máscara de tela simple reduce la propagación del virus en un 80%! República Checa ha obligado a sus ciudadanos a usar una máscara en público”. 

En Francia, donde el discurso del gobierno también está cambiando, muchos están creando cubrebocas de tela en sus hogares.

Una de las preocupaciones es que los que usan máscaras no cumplan el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos: los ejemplos asiáticos indican que ambos son posibles. 

Nueva York, la ciudad más afectada en los Estados Unidos, es otro buen caso: los pocos que salen a hacer ejercicio o actividades esenciales a menudo lo hacen enmascarados y manteniendo una distancia de dos metros con los demás.

Pero aún no se aplican estos principios en la sesión informativa diaria de la Casa Blanca, donde ninguno de los funcionarios cubre sus rostros.

Con información de AFP

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Evolución del coronavirus: El covid-19 se comporta como si fuera una enfermedad de transmisión sexual

Desde el punto de vista evolutivo, el coronavirus se asemeja a una enfermedad de transmisión sexual: la persona infectada continúa viéndose y sintiéndose bien mientras contagia a otros. Y, dado a que en algunos casos provoca cuadros graves y en otros no, es un virus muy difícil de controlar.
Getty Images
18 de junio, 2020
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En el caso de los virus, hay una delgada línea entre la severidad y la transmisibilidad. Si son demasiado virulentos, matan o dejan incapacitado a su huésped, pero esto limita su habilidad de infectar a otros nuevos.

Por el contrario, si hacen poco daño, no pueden generar suficientes copias de sí mismos para volverse infecciosos.

Pero, el SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la covid-19, esquiva esta compensación evolutiva.

Los síntomas, por lo general, no aparecen hasta que la persona infectada ha estado propagando el virus durante varios días.

Un estudio del SARS-CoV-2 estimó que la tasa más alta de transmisión viral tiene lugar uno a dos días antes de que la persona infectada comience a mostrar síntomas.

En términos más sencillos, sólo te sientes enfermo cuando el virus ha logrado cumplir con su meta evolutiva: propagarse.

Los virus que son buenos haciendo copias de sí mismos y haciendo que esas copias entren dentro de nuevos huéspedes, son más exitosos y se vuelven más prevalentes hasta la que inmunidad del huésped o medidas de salud pública lo contienen.

Como profesores que estudiamos medicina evolutiva, sabemos que la compensación entre la virulencia y la transmisibilidad ayuda a mantener a un patógeno bajo control.

Prueba de covid

Getty Images
Entre el 40% y el 45% de las personas infectadas con SARS-CoV-2 son asintomáticas.

La misma destructividad de un virus evita que se propague demasiado.

Esto ha sido el caso con otros patógenos pandémicos, incluyendo el virus de Marburgo, el ébola y el coronavirus original responsable del SARS.

Los brotes que causan consistentemente síntomas severos son más fáciles de acorralar con medidas de salud pública, porque los individuos infectados son fácilmente identificables.

El SARS-CoV-2, sin embargo, puede invadir comunidades sigilosamente, porque muchos individuos infectados no tienen ningún síntoma.

Como una enfermedad de transmisión sexual

Desde este punto de vista, la covid-19 se asemeja a una enfermedad de transmisión sexual.

La persona infectada continúa viéndose y sintiéndose bien, mientras propaga la enfermedad a nuevos huéspedes.

El VIH y la sífilis, por ejemplo, son relativamente asintomáticos por una gran parte del tiempo en que son contagiosas.

Con el SARS-CoV-2, investigaciones recientes indican que el entre el 40% y el 45% de las personas infectadas son asintomáticas.

Y estos portadores son capaces de transmitir el virus por un período más largo.

Hombre en un consultorio médico

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Al igual que enfermedades de transmisión sexual, lpersona infectada continúa viéndose y sintiéndose bien, mientras propaga la enfermedad a nuevos huéspedes.

La covid-19 tiene otra similitud con muchas enfermedades de transmisión sexual.

Su severidad no es la misma en todos los huéspedes y por lo general estas diferencias son dramáticas.

Hay evidencia de que la habilidad para luchar contra la infección difiere entre la gente. La severidad entre las cepas del virus también puede ser diferente, aunque aún no hay evidencia sólida al respecto.

Incluso cada cepa de SARS-CoV-2 puede afectar a la gente de diferentes formas, lo cual puede facilitar su propagación.

Hospital

Reuters
El virus es particularmente agresivo con las personas mayores de edad y con ciertas enfermedades preexistentes como diabetes o hipertensión.

El virus SARS-CoV-2 -o cualquier otro patógeno- no cambia deliberadamente lo que hace para explotarnos y usar nuestro cuerpo como vehículo de transmisión, pero los patógenos pueden evolucionar de modo que parezca que están jugando con nosotros.

Estudios muestran que los patógenos pueden expresar virulencia condicional -es decir, que pueden ser altamente virulentos en algunos individuos y menos virulentos en otros- dependiendo de características del huésped como la edad, la presencia de otras infecciones y la respuesta inmunitaria de cada individuo.

Esto puede explicar por qué el SARS-CoV-2 evita el mecanismo de compensación.

En algunos individuos maximiza la virulencia. En otros maximiza su transmisibilidad.

Cómo el SARS-CoV-2 se sale con la suya

La edad, hasta el momento, parece ser un factor crítico. La gente mayor tiende a sufrir infecciones altamente destructivas, mientras que los huéspedes más jóvenes, aunque pueden infectarse de la misma manera, se ven mayormente poco afectados.

Esto puede ser porque distintos huéspedes pueden tener distintas respuestas inmunitarias.

Otra explicación es que, a medida que nos volvemos mayores, somos más propensos a desarrollar otras enfermedades como obesidad e hipertensión, que pueden hacernos más susceptibles al daño provocado por el SARS-CoV-2.

Más allá del mecanismo, este patrón basado en la edad le permite al SARS-CoV-2 salirse con la suya desde el punto de vista evolutivo: devastando a las personas mayores con alta virulencia, pero manteniendo a las personas más jóvenes como vehículos de transmisión.

Hospital

Getty Images
Al ser una enfermedad nueva, todavía hay demasiadas incógnitas sin responder, cómo cuáles son sus efectos a largo plazo, por ejemplo.

Algunos estudios indican que la gente joven es más probable que sea asintomática.

Ambos, los asintomáticos y los presintomáticos pueden transmitir el virus.

¿Qué sabemos entonces de la evolución del SARS-CoV-2? Desafortunadamente, aún no mucho. Hay algo de evidencia de que el virus puede estar adaptándose a nosotros, como nuevos huéspedes, pero hasta el momento no hay evidencia que muestre que estas mutaciones están cambiando al virulencia o transmisibilidad del SARS-CoV-2.

Y como el SARS-CoV-2 puede esquivar la compensación típica entre la virulencia y la transmisibilidad, puede que haya poca presión evolutiva para transformarse disminuir su severidad a medida que se propaga.

De todos los misterios que rodean a la covid-19, una cosa es cierta: no podemos dejarnos llevar por una falsa sensación de seguridad. Como advirtió Sun Tzu en “El arte de la guerra”, conoce a tu enemigo.

Hay mucho más que saber sobre el SARS-CoV-2 antes de cantar victoria.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.. Athena Aktipis es profesora asistente de Psicología del Centro de Evolución y Medicina de la Universidad Estatal de Arizona en EE.UU. Joe Alcock es profesor de Medicina de Emergencia de la Universidad de México.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC


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