Parir en los tiempos de COVID-19: parteras ofrecen alternativa a hospitales
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Parir en los tiempos de COVID-19: parteras ofrecen alternativa a hospitales

Entre abril y junio de 2020 habrá 235 mil nacimientos en todo México, calcula el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva.
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30 de abril, 2020
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Alexandra Sánchez tiene 38 semanas de embarazo, o sea que en las próximas dos puede entrar en labor de parto, justo cuando las autoridades calculan que la pandemia de COVID-19 tenga su pico de contagios en México. Cuando su ginecólogo particular le empezó a decir que ninguna clínica era segura en estas circunstancias, y que para garantizar que tuviera espacio era mejor programar una cesárea de una vez, se asustó y supo que eso no era lo que quería.

Le apareció en internet publicidad sobre un curso de preparación para tener parto natural en casa y le encantó la idea. Empezó a buscar y encontró que existe una casa de partería, para tener hijos fuera del hospital, en pleno Querétaro, la ciudad más cercana a donde vive, en el municipio de Doctor Mora, Guanajuato. Junto con su marido, Emmanuel Olvera, contactaron a la partera y sintieron tanta confianza con el plan alternativo que les planteaba, que aunque el embarazo esté tan adelantado, hace menos de un mes decidieron que van a tener a su bebé con ella.

Claudia Bravo es la partera en Querétaro. No en la Sierra Gorda ni en las zonas indígenas, sino en la capital del estado. Atiende partos a domicilio o en su casa llamada Nacer Tranquilo. Normalmente, solía tener dos o tres nacimientos al mes, pero para este mayo y junio tiene programados ya siete, incluido el de la niña de Alexandra y Emmanuel. Ante la contingencia por la pandemia de COVID-19, muchas mujeres que no quieren exponerse a estar en un hospital o que les limiten la presencia del papá del bebé y las visitas familiares, han buscado esta opción de parto natural y fuera de un hospital.

Entre abril y junio de 2020 habrá 235 mil nacimientos en todo México, calcula el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGSR) de la Secretaría de Salud.

El pasado 10 de abril publicó los Lineamientos para la prevención y mitigación de COVID-19 en la atención del embarazo, parto, puerperio y de la persona recién nacida, en los que reconoce que “debido al escenario epidemiológico en que nos encontramos, con presencia de transmisión comunitaria y reconociendo las estimaciones de casos asintomáticos, no podemos establecer unidades libres de COVID-19”.

Ese documento explica que ningún hospital dedicado a atención ginecobstétrica será reconvertido en centro para pacientes de COVID-19. Pero sugiere, entre varias medidas para ampliar la atención primaria, la habilitación de casas maternas, y para garantizar que haya personal suficiente, incorporar parteras tradicionales y profesionales para atender embarazos de bajo riesgo.

Sin embargo, la iniciativa La Cueva de la Partera y Osa Mayor enviaron al gobierno una propuesta para impulsar la creación de “Espacios Matriz” y derivar partos a ellas, que hasta ahora no ha tenido respuesta.

Por el contrario, los nacimientos han sido el servicio que más ha pedido el gobierno a hospitales privados dentro del convenio de subrogación de servicios médicos firmado con la Asociación Nacional de Hospitales Privados y el Consorcio Mexicano de Hospitales. El director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, dijo en la conferencia matutina de presidencia del 28 de abril que en una semana habían derivado 159 pacientes, de los cuales, 127 fueron partos, embarazos y puerperios, y 22 cesáreas. Es decir, el 94% de lo que el sistema público ha enviado al privado.

Entérate: AMLO acuerda con hospitales privados que presten 50% de sus camas para pacientes del sector público

La propuesta de Espacios Matriz es acondicionar lugares como albergues u hoteles que se encuentren cerca de un hospital para dar atención a mujeres con embarazos de bajo riesgo. Nancy Paola Chávez, investigadora sobre el parto de Osa Mayor y fundadora del blog Mi Parto es Mi Decisión, explica que desde que lanzaron la propuesta el 23 de marzo y un directorio de parteras y doulas (que acompañan el proceso de embarazo) que se puede consultar aquí, han notado más interés en esta opción.

“Ahorita en abril no se ha notado en la red de parteras que han atendido más partos de lo normal, sin embargo sí han estado recibiendo muchísimas más llamadas para pedir información. Pero lo que ellas están percibiendo es que la mujer está hablando desde el miedo, desde el miedo a contraer COVID obviamente en los hospitales, y por eso buscar a una partera, pero también es un miedo y una desconfianza a algo que no conocen aún, porque está instalado el prejuicio de que la partera es para las zonas rurales, cuando no hay medicina, no hay ciencia”, explica Chávez en entrevista desde Chetumal.

Por desgracia, dice, llevan al menos dos décadas luchando porque se les reconozca como personal calificado y no solo como una tradición indígena para zonas rurales, ya que desde el año 2000 el sistema de salud mexicano ha intentado que todos los partos sean medicados y en hospitales.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que en 1985, primer año de registro, hubo 810 mil nacimientos en domicilio atendidos por enfermera o partera, que fueron cayendo progresivamente hasta 74 mil 549 en 2018, una reducción del 91%. Mientras que los atendidos por médicos en una clínica u hospital subieron de 1.5 a 1.9 millones, 23% más.

Eso también ha incrementado las operaciones para sacar al bebé, en lugar de los partos naturales, lo que ha llevado a México a ser el cuarto lugar internacional en tasa de cesáreas, que aumentaron 50% este siglo, según un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) de 2016.

Sin baby shower y conociendo al bebé por foto: los nacimientos en pandemia

Ana Rosas se lamenta. No esperaba que sus últimos días de embarazo y los primeros como mamá fueran así, tan sola.

Tenía programado el baby shower en el salón de un hotel para marzo, cuando en México empezaron los contagios comunitarios de COVID-19 y las autoridades pidieron que no hubiera reuniones masivas, y que la gente se quedara en su casa lo más posible. El hotel canceló todos sus eventos, incluido el baby shower. Ana y su marido, Roberto Torres, se quedaron sin compartir la emoción del fin del embarazo con sus amigos y familiares, y sin regalos para el pequeño Charlie, así que de último momento hubo que comprar más ropita, sábanas y otros insumos, todo por internet y con la desesperación de que las tiendas tuvieran retrasos en la entrega.

A toda velocidad se fue agravando la situación: se supo que dos mujeres embarazadas habían muerto por la nueva enfermedad, el médico le prohibió a Ana salir y recibir visitas, y el hospital donde la atendía anunció que nadie, más que el papá del bebé, podría entrar a partir de ese momento, ni para el día del nacimiento.

El 12 de abril, Charlie nació por cesárea. No hubo visitas familiares al hospital. Y de vuelta en su casa, las mínimas. Los papás y la hermana de Roberto, como no viven en Querétaro, no han podido ir a conocer al nuevo miembro de la familia. Todos los días, Ana toma fotos y videos para mandárselos por celular.

Ella dice que tuvo suerte de que todavía dejaron entrar a Roberto al quirófano, porque a otras amigas embarazadas que tiene ya les avisaron que absolutamente nadie podrá estar, más que ellas.

Ese punto tiene a María José Mondragón al borde de la decisión entre tener a su bebé el próximo mes en una clínica o en una casa de nacimientos. Tomó con la partera Claudia Bravo el curso sobre parto natural y respetado, y así lo pidió a su médico. Pero si le dicen que su marido, Francisco Garza, no puede estar presente, buscará la segunda opción.

Las casas de nacimiento permiten a las mujeres decidir quién quieren que esté con ellas. Al ser espacios mucho más pequeños y sin pacientes de enfermedades, hay menor riesgo de contagio.

“El coronavirus ha hecho una mirada con una lupa gigante hacia los partos en domicilio y fuera del hospital, y están empezando a considerar una alternativa más saludable por el hecho de la infección. Evidentemente lo es: aquí no hay casos de coronavirus, las parteras atendemos un número limitado de personas, nunca limitaríamos la entrada del padre, que es protagonista también”, señala Bravo.

Aunque la pandemia también les está implicando muchas más precauciones. Ella, por ejemplo, ha decidido que por ahora no va a atender partos en tina de agua, como muchas mujeres quieren.

“Yo de entrada estoy dando muchas consultas en línea. Todos tenemos que estar con cubrebocas. El cuarto donde se atiende, se desinfecta antes y después, por precaución. Si voy a atender en agua, aunque toda la evidencia médica dice que no hay transmisión, yo sí tomo mis precauciones, entonces la madre puede relajarse en agua pero no voy a dejar que dé a luz ahí, o sea, se sale de agua para dar a luz”, detalla.

Tanto para ir a una casa como en la suya de nacimientos, tiene tanque de oxígeno, sueros, soluciones especiales, respiradores, y material estéril que de preferencia no se utiliza, pero siempre lo tiene disponible por si hace falta. Además, todas las parteras, aclara, tienen un equipo médico de respaldo con el que tienen contacto por si se complica el nacimiento en domicilio y hace falta hacer una cesárea de emergencia. Aunque en sus 15 años de experiencia, estas complicaciones solo se han dado en alrededor de 10% de los casos.

Bravo invita a las mujeres embarazadas a informarse sobre el parto natural y respetado, aunque vayan a ir a un hospital, y que en esta temporada busquen cursos en línea y consideren la opción más allá de la emergencia sanitaria.

“Es un mundo muy diferente. Y la verdad, por un lado dices qué triste todo lo del COVID, lo que está pasando, pero por otro lado nos está moviendo a reflexionar, reflexionar en nosotras mismas y en nuestro gran poder para dar vida, que lo hemos tenido siempre, y simplemente dejamos de confiar”, concluye.

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Conflicto israelí-palestino: ¿por qué Gaza aparece borrosa en Google Maps?

Pese a que existe la tecnología necesaria para captar imágenes de alta resolución, las fotografías de Gaza y alrededores que ofrecen plataformas como Google Earth o Apple Maps no son nítidas.
Google
18 de mayo, 2021
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¿Por qué aparece Gaza, uno de los lugares más densamente poblados del mundo, borrosa en Google Maps?

Es un asunto que ha sido puesto de manifiesto por investigadores que usan información de código abierto públicamente disponible, incluidos datos de mapas, para localizar ataques y documentar la destrucción.

De hecho, gran parte de Israel y de los territorios palestinos aparecen en Google Earth con imágenes de baja resolución, a pesar de que empresas de satélites han puesto a disposición otras de mejor calidad.

Apenas se pueden ver los autos en la ciudad de Gaza.

Compárenla con la imagen de Pyongyang, la hermética capital de Corea del Norte, donde los autos están totalmente definidos y se pueden distinguir incluso personas.

Imagen de Gaza obtenida con Google Earth en la izquierda y una imagen de Pyongyang, Corea del Norte, en la derecha.

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Imagen de Gaza obtenida con Google Earth en la izquierda y una imagen de Pyongyang, Corea del Norte, en la derecha.

¿Por qué importan las imágenes satelitales?

Estas imágenes se han convertido en un elemento vital para informar sobre el conflicto, pero al mismo tiempo existe la preocupación de que la disponibilidad de imágenes detalladas ponga en riesgo la seguridad.

En esta última confrontación en Medio Oriente, los investigadores intentan corroborar, haciendo uso de satélites, las localizaciones de los lanzamientos de misiles y los edificios alcanzados en Gaza e Israel.

“El hecho de no recibir imágenes satelitales de alta resolución de Israel y los territorios palestinos es un obstáculo“, dice Samir, un investigador de código abierto.

En Google Earth, la plataforma de imágenes más utilizada, las imágenes de Gaza más recientes son de baja resolución y, por tanto, borrosas.

“La imagen más reciente de Gaza de Google Earth es de 2016 y es una basura. Hice zoom en una zona rural de Siria elegida al azar y hay más de 20 imágenes desde esa fecha, con muy alta resolución”, tuiteó Aric Toler, un periodista de Bellingcat.

Google dice que su objetivo es “mantener lugares densamente poblados actualizados con regularidad“, pero no ha sido el caso con Gaza.

Ataques en Gaza

EPA
Las imágenes satelitales se han convertido en un elemento vital para informar sobre el conflicto.

¿Hay imágenes de alta resolución disponibles?

Hasta el año pasado, el gobierno de Estados Unidos restringió la calidad de las imágenes satelitales que las empresas estadounidenses podían ofrecer comercialmente.

La enmienda Kyl-Bingaman (conocida como KBA) se presentó en 1997 para abordar las preocupaciones de Israel por la seguridad.

Aunque la disposición solo se refería a Israel, también se aplicó a la restricción de imágenes de los territorios palestinos.

La KBA limitaba la calidad de imagen de forma que un objeto del tamaño de un auto solo se podía ver como imagen muy borrosa y cualquier cosa más pequeña era muy difícil de identificar.

“Nosotros siempre preferiríamos ser fotografiados con la menor resolución posible”, dijo Amnon Harari, jefe del programa espacial en el Ministro de Defensa de Israel el año pasado, según informó la agencia Reuters.

“Siempre es preferible ser visto borroso que de forma precisa”.

No es poco común que lugares como bases militares se vean borrosas, pero la enmienda KBA fue el único caso en el que una zona amplia fue sometida a una restricción de este tipo.

Sin embargo, una vez que proveedores no estadounidenses, como la empresa francesa Airbus, fueron capaces de suministrar estas imágenes a mayor resolución, creció la presión sobre Estados Unidos para que pusiera fin a las restricciones.

En julio de 2020 se eliminó la KBA y ahora el gobierno de EE.UU. les permite a las empresas estadounidenses ofrecer imágenes de mucha mejor calidad de la región, de forma que objetos del tamaño de una persona se puedan identificar.

“La motivación inicial era científica”, dice Michael Fradley, un arqueólogo de la Universidad de Oxford y uno de los académicos que hizo campaña exitosamente para cambiar la enmienda.

“Necesitábamos acceso de alta resolución a los territorios palestinos ocupados, comparable a lo que usamos en otras partes de la región”.


Entonces ¿por qué sigue borrosa Gaza?

La BBC habló con Google y Apple (cuyas apps de mapas también muestran imágenes satelitales).

Apple dijo que está trabajando en una actualización de sus mapas para tener mayor resolución.

Google señaló que sus imágenes proceden de una serie de proveedores y que está considerando “actualizar sus imágenes satelitales cuando una resolución más alta esté disponible”.

Pero añadió que no tenía “planes que compartir en este momento”.

Izquierda: imagen de Google Earth de Gaza en 2016; derecha: imagen de la empresa Maxar tomada el 12 de mayo de 2021

Google y Maxar
A la izquierda, la imagen que ofrece actualmente Google Earth de la torre Hanadi en Gaza; a la derecha, una imagen satelital de alta resolución que muestra la torre destruida.

“Considerando la importancia de los hechos actuales, no veo qué razón puede haber para que las imágenes comerciales del área sigan siendo degradadas de forma deliberada”, indicó Nick Water, un investigador de código abierto para Bellingcat en Twitter.


¿Quién toma realmente las imágenes?

Plataformas públicas de mapas, como Google Earth y Apple Maps, utilizan empresas que poseen satélites para suministrar imágenes.

Actualmente, Maxar y Planet Labs, dos de las compañías más grandes del sector, están poniendo a disposición imágenes de alta resolución de Israel y Gaza.

Estas fotografías de mucha mayor calidad pueden revelar detalles de hasta medio metro o menos.

“Como resultado de cambios recientes a las regulaciones estadounidenses, las imágenes de Israel y Gaza se están ofreciendo con una resolución de 40 centímetros”, explicó Maxar en un comunicado.

Planet Labs confirmó a la BBC que suministra imágenes con resolución de 50 centímetros.

No obstante, investigadores de código abierto utilizan en gran parte software de mapas gratuito y a menudo no tienen acceso directo a estas imágenes de alta resolución.


¿Qué más pueden revelar las imágenes de alta resolución?

Las imágenes satelitales se utilizan para muchos propósitos, incluidos el seguimiento de la deforestación y los incendios forestales, así como la investigación de abusos de derechos humanos en todo el mundo.

Investigadores de la organización Human Rights Watch colaboraron con la empresa Planet Labs en 2017 para mostrar la destrucción de los pueblos rohingya a manos del ejército en Myanmar.

Imágenes satelitales de pueblos rohingya

2017DigitalGlobe
Imágenes satelitales de Myanmar mostraron la destrucción de pueblos habitados por los rohingya.

Las imágenes les permitieron hacer un mapa del alcance del daño a más de 200 pueblos en la zona, comparando imágenes satelitales de resolución de 40 centímetros de esas áreas antes y después.

Las imágenes parecieron corroborar las denuncias de los rohingya, que huyeron de Myanmar al vecino Bangladesh, de que sus casas habían sido objetivo de los militares.

Imágenes satelitales también han sido vitales para hacer un seguimiento de lo que ha estado sucediendo en la región china de Xinjiang, incluida la red de centros de “re-educación” para los uigures.

La información ha ayudado a mostrar dónde se han construido estos centros. Las imágenes de alta resolución también han dado una idea de su tamaño y algunas características particulares.

Imagen tomada por Maxar del centro de reeducación de Hotan

2019 Maxar Technologies
Una imagen satelital de 2019 de un centro de re-educación en la zona Hotan de Xinjiang, China.

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https://www.youtube.com/watch?v=kw97EJ66PiU

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