Sube percepción de inseguridad en México: 73% teme vivir en su ciudad
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Sube la percepción de inseguridad de los mexicanos: 73% temen vivir en sus ciudades

Las ciudades con mayor percepción de inseguridad en marzo pasado fueron Ecatepec, Uruapan y Coatzacoalcos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana.
Cuartoscuro
16 de abril, 2020
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Por tercer trimestre consecutivo se incrementó el porcentaje de personas que consideran que vivir en su ciudad es inseguro, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU).

De acuerdo con la Encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 73.4% de las personas mayores de 18 años y más consideraron inseguro vivir en su ciudad en marzo de 2020, cifra superior a la de diciembre de 2019 (72.9%) y la de septiembre del mismo año (71.3%).

Las ciudades con mayor percepción de inseguridad fueron Ecatepec de Morelos (94.4%), Uruapan (94.1%), Coatzacoalcos (92.1%), Frescnillo (91.4%) e Iztapalapa (91.3%).

San Pedro Garza García (24%), Mérida (24.8%), Puerto Vallarta (31.8%), Saltillo (35.5%) y San Nicolás de los Garza (36.5%) fueron las que registraron menor percepción de inseguridad.

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Cajeros, transporte y bancos, lugares más inseguros

En lo referente a la percepción de inseguridad en espacios específicos, en marzo pasado el 80.8% de las personas manifestaron sentirse inseguras en los cajeros automáticos localizados en la vía pública, el 73.5% en el transporte público y el 67.4% en el banco.

Otros lugares identificados como inseguros fueron las calles que habitualmente usan (64.7%), los mercados (57.5%) y las carreteras (56.9%).

La casa (25.6%), la escuela (28.5%) y el trabajo (38.6%) fueron identificados como los sitios menos inseguros.

Según la ENSU, el 34.5% de los encuestados consideró que en los próximos 12 meses la situación de la delincuencia seguirá igual de mal.

El 32% piensa que la situación empeorará en los próximos 12 meses.

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Durante el primer trimestre de 2020, las conductas delictivas o antisociales que más percibió la población alrededor de su vivienda fueron: consumo de alcohol en las calles (62.3%), robos o asaltos (60.6%) y vandalismo (46.3%).

También reportaron hacer atestiguado venta o consumo de drogas (42.9%), disparos frecuentes con armas (41%) y bandas violentas o pandillerismo (30.2%).

 

En el mismo periodo, el 32.9% de la población mayor de 18 años señaló haber tenido de manera directa algún conflicto o enfrentamiento con familiares, vecinos, compañeros de trabajo o escuela, establecimientos o con autoridades de gobierno.

Las tres ciudades con mayor porcentaje de población de 18 años y más que reportaron haber tenido conflictos o enfrentamientos fueron: Hermosillo (58%), Zapopan (54.3%) y Tlalnepantla de Baz (53.4%).

Las ciudades donde se obtuvieron los menores porcentajes de conflicto entre la población fueron: Mexicali (11.2%), Apodaca (14.6%) y Tijuana (16.1%).

De la población de 18 años y más que reconoció haber tenido conflictos o enfrentamientos de manera directa por causa de incivilidades en su entorno, 67.2% mencionó que estos se dieron con los vecinos, mientras que 29.3% fue con desconocidos en la calle.

Por ello, e 64.8% de las personas dijeron haber cambiado su hábito de llevar objetos de valor, el 54.9% dijo que ya no permite que menores salgan de su vivienda, 54% dijo que dejó de caminar por la noche cerca de su casa y el 36.3% dejo de visitar a parientes o amigos.

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Desempeño de autoridades

Acerca del desempeño de las fuerzas de seguridad, el 86.2% de la población evaluó como “muy o algo efectivo” a la Marina, el 83.4% al Ejército y el 61.7% a la Policía Federal. Las policías estatales y municipales fueron calificadas con un 48.5 y 39.9%, respectivamente.

A la Guardia Nacional, el 59% de la población la identifica y el 69.1% la considera “muy o algo efectiva”.

En cuanto al desempeño gubernamental, las problemáticas más importantes identificadas en marzo pasado fueron los baches en calles y avenidas (76.5%), la delincuencia (63.9%) y el alumbrado público insuficiente (60.1%).

Otras problemáticas señaladas fueron las fallas y fugas en el suministro de agua potable (47.4%), los embotellamientos en calles y avenidas (45.3%) y las coladeras tapadas por acumulación de desechos (41.7%).

El porcentaje de la población de 18 años y más que consideró al gobierno de su ciudad como “muy o algo efectivo” para resolver los problemas más importantes fue 25.4% a nivel nacional.

Las ciudades con mayor porcentaje en dicha percepción fueron Piedras Negras (59.9%), Saltillo (59.3%) y Apodaca (58.8%), mientras aquellas con menor porcentaje de percepción de efectividad para resolver problemas fueron Ecatepec de Morelos (8.3%), Tijuana (11.5%) y Juárez (12.1%).

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Escándalos con la vacuna del coronavirus: cómo la lucha contra el COVID-19 desnuda viejos vicios de América Latina

El desarrollo de vacunas para combatir el coronarios ilusionó a la región, golpeada con especial dureza por la pandemia. Después surgieron los problemas.
27 de febrero, 2021
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En Argentina, Ecuador y Perú, los escándalos tumban a ministros de Salud. En Brasil, hubo al mismo tiempo escasez y desperdicio de vacunas. Y en otros países de la región recién llegan las primeras dosis.

La vacunación contra el COVID-19 se volvió de pronto un espejo flamante de viejos problemas del subcontinente como la corrupción, el favoritismo, la falta de planificación o la incapacidad para resolver grandes desafíos.

Cuando México protestó la semana pasada en Naciones Unidas por el “acaparamiento” de vacunas en los países ricos, puso el foco sobre algo reconocido por la Organización Mundial de la Salud: la alarmante brecha en la distribución global de las dosis.

Pero el rezago de la vacunación en Latinoamérica respecto a otras regiones se debe también a deficiencias propias, advierten expertos.

Por ejemplo, la carencia de materiales elementales como viales o filtros en México retrasó el envase y la distribución de millones de dosis de la “vacuna latinoamericana” producida en Argentina tras un acuerdo con la farmacéutica AstraZeneca.

“Hay una cuestión de dependencia externa, pero esa dependencia también es un fallo de América Latina: no tenemos la capacidad de producir esas vacunas, mientras que India o China, que eran tan subdesarrollados como nosotros hace 30 años, logran hacerlo”, dice Miguel Lago, director ejecutivo del Instituto de Estudios para Políticas de Salud (IEPS) en Brasil, a BBC Mundo.

“Terminemos con la payasada”

Con cerca de un cuarto de las muertes por COVID-19 en el mundo, pese a tener 8,5% de la población global, América Latina ha sido golpeada con especial dureza por la pandemia.

La región también sufrió el año pasado el peor desplome económico mundial tras la llegada del coronavirus, con una contracción de 7,4% del PIB según estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

Exministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos

Getty Images
El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, renunció tras un escándalo por el envío de vacunas a un geriátrico donde estaba su madre.

En este contexto, el descubrimiento de las vacunas contra el coronavirus ilusionó a los latinoamericanos con ver pronto la luz al final del túnel.

Sin embargo, los esfuerzos de vacunación regional han estado marcados por polémicas, demoras y frustraciones.

Las renuncias de los ministros de Salud en Argentina, Ecuador y Perú ocurrieron después que en sus países se denunciara favoritismo en el acceso a las vacunas que escasean para la población en general.

El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, dimitió a su cargo este viernes, en medio de investigaciones por el envío de parte de las primeras dosis de vacunas a un geriátrico privado donde estaba su madre.

En Argentina y Perú se reveló que funcionarios, exgobernantes o personas influyentes también se vacunaron de forma preferencial, sin seguir las reglas puestas al resto de la población.

Durante una visita a México esta semana tras pedir la dimisión de su ministro, el presidente argentino, Alberto Fernández, buscó enterrar el escándalo: “Terminemos con la payasada”, dijo.

El presidente argentino, Alberto Fernández, durante una visita a su par mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Getty Images
El presidente argentino, Alberto Fernández, se refirió a la polémica por “vacunas VIP” en su país durante una visita a su par mexicano López Obrador.

El mandatario aludió a la investigación judicial abierta sobre el caso denominado “Vacunatorio VIP” en su país y sostuvo que “no hay ningún tipo penal en Argentina que diga ‘será castigado el que vacune a otro que se adelantó en la fila'”.

Pero otros creen que estos casos son síntomas de antiguos vicios de la región, como el irrespeto a las normas o el uso de recursos públicos para beneficio de algunos.

“En todos los países donde saltan escándalos se repite una práctica bastante común: eludir las estructuras formales del Estado para canalizar las vacunas sin planes y protocolos claros y transparentes de atención a las poblaciones vulnerables. Más bien lo contrario: protejo y atiendo a los míos”, escribió Felipe Burbano de Lara, sociólogo, politólogo y columnista del diario El Universo de Ecuador.

Chile es el país de la región donde el proceso de inoculación avanza de forma más aceitada: casi 17% de su población de 19 millones fue vacunada en febrero.

Plan de vacunación masiva en Chile.

Getty Images
En Chile la campaña de vacunación masiva avanza con rapidez.

El caso chileno es visto como una prueba de que en la región es posible vacunar a tasas similares o incluso superiores al mundo desarrollado gracias a una robusta red de atención de salud que falta en otros países, además del poder adquisitivo y la rapidez del gobierno para comprar millones de dosis.

Pero tampoco Chile ha estado libre de polémicas en su campaña de vacunación: al menos 37.000 personas en ese país se adelantaron a su turno sin tener factores de riesgo, según datos oficiales.

“Ninguna fuerza”

Otro país latinoamericano que evidencia los contratiempos de vacunación en la región es Brasil, donde menos de 4% de la población ha recibido dosis hasta ahora.

Además de tener sus propias denuncias de irregularidades en el acceso a las vacunas, Brasil experimenta una escasez de dosis que expertos atribuyen a errores de planificación del gobierno de Jair Boslonaro.

Grandes ciudades brasileñas como Río de Janeiro, Porto Alegre o Salvador llegaron a suspender las inoculaciones por falta de vacunas, mientras también se reportaban en el país desperdicios de dosis abiertas que perdieron validez antes de ser inyectadas.

Vacuna en Rio de Janeiro

EPA/ANTONIO LACERDA
La primera etapa de vacunación en Brasil tuvo al mismo tiempo escasez y desperdicio de dosis.

Los países más rezagados de América Latina en la carrera de la vacunación contra el COVID-19 son Guatemala, Honduras, Nicaragua y Uruguay, que apenas importaron sus primeras dosis esta semana, mientras Cuba aún busca desarrollar sus propias vacunas.

Algunos observan que otra característica histórica de la región, como la falta de unidad y coordinación entre los países, también afectó sus posibilidades de demandar más vacunas al resto del mundo.

“América Latina no negocia como bloque, sino que cada país negocia como puede, entonces claro que no tiene ninguna fuerza”, señala Lago.

Se estima que, sin acelerar su ritmo actual de vacunación, varios países latinoamericanos podrían tardar años en alcanzar los niveles de inmunidad necesarios en sus poblaciones para volver a la normalidad.

Ciudad de Panamá

Getty Images
La lentitud de la vacunación en América Latina puede profundizar viejos problemas sociales de la región, como la desigualdad.

Como si se tratara de un círculo vicioso, esto amenaza a su vez con profundizar problemas sociales de una región que ya era considerada la más desigual del mundo.

Nora Lustig, una profesora de economía en la Universidad de Tulane, advierte que los efectos podrían llegar incluso a largo plazo por el cierre de escuelas para niños de familias de bajos recursos.

“En la medida que no tengas la capacidad de crear un espacio de normalidad a través de un proceso de vacunación más rápido”, dice Lustig a BBC Mundo, “vas a tener un impacto sobre la economía, la desigualdad y la pobreza”.


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