Premiar con caguamas o dar tablazos: las acciones de autoridades contra el COVID
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Premiar con caguamas, dar tablazos y doble no circula: las acciones de autoridades locales contra el COVID-19

Autoridades locales han implementado medidas extremas para mitigar la propagación de contagios de COVID-19, como el toque de queda, la suspensión de venta de bebidas alcohólicas y la aplicación de multas.
Cuartoscuro
28 de abril, 2020
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El lunes 27 de abril la alcaldía Miguel Hidalgo de la Ciudad de México se unió a la lista de autoridades locales que han implementado medidas extremas para mitigar la propagación de contagios de COVID-19, como el toque de queda, la suspensión de venta de bebidas alcohólicas y la aplicación de multas para las personas que las desacaten.

En el caso de la alcaldía capitalina, gobernada por el político de Morena Víctor Hugo Romo, la medida consiste en establecer la ley seca a partir del próximo 1 de mayo, solo durante fines de semana, además de prohibir la venta de alimentos en los 19 mercados públicos y tianguis locales hasta finalizar la etapa 3.

Además, la Gendarmería realizará recorridos para detectar fiestas con música, si éstas sobrepasan los decibeles permitidos pedirán la suspensión de la reunión. Las personas que no cumplan las disposiciones serán remitidas a un juzgado cívico, anunció la Alcaldía.

El pasado 13 de abril, Animal Político publicó sobre las diferentes medidas adoptadas por autoridades locales de diferentes regiones del país para prevenir los contagios de COVID-19, y que en algunos casos había generado que las comisiones estatales de derechos humanos se pronunciara en contra al considerarlas violatorias de las garantías individuales.

Leer: Toques de queda, ley seca y cierres de frontera, las medidas impuestas por estados contra el COVID-19

Las autoridades sanitarias a nivel federal también se han pronunciado contra esas medidas. En la conferencia de prensa del domingo 26 de abril, Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, se mostró preocupado por el hecho de que algunos municipios en el país estén utilizado la fuerza pública como un mecanismo de coerción hacía los ciudadanos, pues “desde un punto de vista técnico de salud pública esta no es una forma preferente para disminuir la movilidad”.

Explicó que la principal razón para no implementar este tipo de acciones es que las medidas de las autoridades sanitarias fueron diseñadas “para que el sujeto de la intervención no fueran las personas”.

Dijo que contrario a lo que ha ocurrido en otros países como los de Europa occidental, en México las medidas para prevenir los contagios no se han centrado en la gente y eso se debe a las diferencias sociales y económicas existentes entre esas nacionales y la nuestra.

“La intervención está dirigida a los elementos estructurales que hacen que las personas se muevan. Trabajar, ir a la escuela o tener actividades recreativas; el sujeto de la acción es el trabajo, la escuela y los espacios recreativos, no las personas… no existe una justificación legal para este tipo de medidas”, dijo.

Las nuevas acciones

Del 13 de abril a la fecha, sin embargo, otros estados y municipios han adoptado sus propias medidas para prevenir los contagios, pero también han realizado acciones que distan mucho de las recomendaciones emitidas por las autoridades sanitarias a nivel federal.

Es el caso del gobierno de Nuevo León que, el pasado 25 de abril, premió con caguamas a un grupo de trabajadores de la construcción que laboran a marchas forzadas para terminar el Hospital General de Sabinas Hidalgo, de acuerdo con lo publicado por el periódico ABC Noticias.

Tras una visita del gobernador Jaime Rodríguez a la obra para ver los avances de la misma, los trabajadores fueron premiados con la repartición de caguamas al término del acto oficial.

Irónicamente Sabinas Hidalgo es uno de los municipios que el pasado 15 de abril implementó un “toque de queda” entre sus ciudadanos,  además sus autoridades locales anunciaron arrestos por 36 horas y multas para las personas que no acataran las medidas impuestas.

Lo anterior fue cuestionado por la Comisión Estatal de los Derechos Humanos que ordenó no implementarlas. Días antes el organismo estatal se había pronunciado por la misma razón contra las autoridades municipales de Ciénega de Flores, Nuevo León.

En la ciudad de Monterrey, la capital de Nuevo León, también se dio un hecho que fue duramente criticado por los usuarios de redes sociales. El pasado 25 de abril el periódico ABC noticias informó como una ciudadana denunció que tras realizar un reporte de una fiesta de sus vecinos en plena contingencia de COVID-19, elementos de Guardia Civil acudieron al llamado, pero lejos de poner orden los policías salieron con platos cargados de tacos de carne asada.

A tablazos

En Guerrero, al sur del país, circuló un video el pasado 20 de abril en el que se muestra a policías comunitarios del municipio de Teloloapan, propinando tablazos como castigo a personas que salen de sus casas y violan la cuarentena.

Guerrero es uno de los estados que de acuerdo a datos de sus autoridades cuenta con 197 comunidades -de las aproximadamente 5 mil con las que cuenta el Estado- que han decidido cerrarse para impedir el paso del virus. Están concentradas en 65 municipios, con mayoría de la población indígena o mestiza.

El pasado 14 de marzo, Alpoyeca decretó un toque de queda para evitar contagios por COVID-19 e impuso una multa de 5 mil pesos para quien no acatara la medida.

Barricadas, filtro sanitizador y doble no circula

En el municipio de Empalme, Sonora, al noroeste de México, las autoridades municipales colocaron el pasado 25 de abril  barricadas de tierra a manera de filtros sanitarios, para prohibir la entrada y salida de vehículos. Medios locales como El Imparcial informaron que solo mantenía una sola entrada a la ciudad donde se instaló un túnel sanitizador, a pesar de que el pasado 8 de abril las autoridades de salud en México informaron que esta medida no funciona y explicaron por qué.

“La concentración del desinfectante podría ser insuficiente para inactivar al virus y el aerosol generado puede facilitar la diseminación del virus que pudiera estar presente en la ropa, cabello o pertenencias de las personas que pasan por el túnel, aumentando el riesgo de dispersión del virus”, dijo la Secretaría de Salud.

El pasado 19 de marzo, Nacozari, Sonora, fue el primer municipio en México que decretó el toque de queda entre sus habitantes, además de establecer una serie de filtros de ingreso a la ciudad.

El 23 de abril, la alcaldía de Ciudad Juárez, Chihuahua, anunció el inició de una serie de obras de repavimentación en una importante arteria en esa localidad, aun cuando dos días antes se había decretado la fase 3 de la contingencia por COVID-19 en todo México.

En Tamaulipas las autoridades estatales establecieron, el pasado jueves 23 de abril, un acuerdo que entre otras cosas ordena un “doble no circula” en Reynosa, Matamoros, Tampico, Altamira, Madero, Mante, San Fernando, Nuevo Laredo, Victoria y Río Bravo. Con excepción de situaciones de urgencia, vehículos oficiales o de dependencias gubernamentales, el transporte de productos agrícolas, pesqueros, pecuarios o agroindustriales, así como para el transporte y circulación del personal médico y sanitario debidamente acreditados.

Las autoridades indiciaron que para las personas que incumplan con las medidas implementadas, serán acreedores a las sanciones establecidas “en los artículos 417 y 427 de la Ley General de Salud, así como 152 y 162 de la Ley de Salud para el Estado de Tamaulipas”, que sin especificar montos establece la posibilidad de imponer multas.

 

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¿Es la inflación más dañina que la recesión?

Las medidas que toman las autoridades para detener la inflación, como subir el costo de los créditos, le ponen un freno a la economía. Si las tasas de interés son demasiado altas y el freno económico demasiado profundo, puede llegar una recesión.
11 de agosto, 2022
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Hay que apagar el fuego antes de que se salga de control.

Esa parece ser la consigna de los países afectados por la gigantesca inflación que recorre el mundo y que ha llegado a máximos históricos en décadas.

Con Alemania marcando el nivel más alto en casi medio siglo -en medio de una crisis energética derivada de la guerra en Ucrania-, Estados Unidos y Reino Unido en el más alto nivel de los últimos 40 años y América Latina también bajo presión por la escalada en el costo de la vida, los bomberos están trabajando a toda velocidad.

Bomberos encargados de la política fiscal y monetaria de los países que intentan apagar una hoguera sin descuidar otro foco de incendio: la recesión.

Empleado de un fondo de inversiones mira varias pantallas de computadora

Getty Images

Pues bien, ¿qué tiene que ver la inflación alta con una recesión económica?

Mucho. Cuando se dispara la inflación, los bancos centrales suben las tasas de interés (el costo de los créditos) para desincentivar la compra de bienes o servicios.

Es una política que busca reducir el consumo y las inversiones con la esperanza de que bajen los precios.

Con este mecanismo se controla la inflación pero, al mismo tiempo, se frena el crecimiento económico.

Si el frenazo es demasiado grande, la economía se estanca y aumentan las posibilidades de que el país entre en recesión.

Trabajador estadounidense

Getty Images

Frente a este dilema las autoridades tienen que hacer de equilibrista y preguntarse: hasta dónde puedo subir las tasas de interés sin ahogar demasiado la economía.

Y ese equilibrio precario entre inflación y recesión es lo que tiene a los economistas tratando de apagar un incendio sin echarle leña al otro.

De ahí viene la pregunta: ¿es peor la inflación o una recesión económica?

El mal menor

No es tanto cuál es peor, sino qué es lo primero que hay que atajar. Yo creo que un país que quiere mantener su estabilidad macroeconómica, no puede permitirse una inflación elevada”, argumenta Juan Carlos Martínez, profesor de Economía en la universidad IE Business School, España.

“Una recesión es un mal menor comparado con una inflación persistente en la economía”, dice en diálogo con BBC Mundo.

cONSUMIDORA CON CAJA DE FRESAS EN LA MANO

Getty Images

Benjamin Gedan, director adjunto del Programa Latinoamericano del centro de estudios Wilson Center y profesor de la Universidad Johns Hopkins, en EE.UU., también argumenta que disminuir el costo de la vida es algo prioritario.

Las dos cosas son malas, pero la inflación es más difícil de superar en muchos casos”, apunta el experto.

Una inflación crónicamente alta, agrega, le impone muchos costos a una sociedad.

No solo se trata del frenazo económico. “También crea tensiones sociales, ya que los trabajadores exigen aumentos salariales recurrentes, los propietarios exigen subidas del alquiler y los comerciantes deciden aplicar repetidos aumentos de precios”, le dice Gedan a BBC Mundo.

Desde otra perspectiva, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC) de México, agrega al debate que controlar una inflación elevada puede tomar muchos años, mientras que las recesiones, al menos en los últimos años, se han podido superar más rápidamente.

Persona comprando gasolina en Estados Unidos

Getty Images

“En este momento es fundamental contener la inflación porque las experiencias de los últimos 50 años nos muestran que una espiral inflacionaria acaba desencadenando una recesión”, le dice el economista a BBC Mundo.

“Se puede atajar una recesión sin que esto implique inflación, pero en el otro caso, la inflación termina provocando una crisis”.

Estados Unidos, por ejemplo, “está pagando el costo de un error”, agrega, porque las autoridades dejaron pasar mucho tiempo antes de subir las tasas de interés para controlar el consumo y la inversión.

De esa manera, la demanda siguió alta y los precios continuaron escalando, señala de la Cruz, sin que se eliminaran los incentivos para seguir gastando.

¿Qué pasa en América Latina?

Tal como está ocurriendo en otras partes del mundo, Latinoamérica también ha sufrido la ola inflacionaria.

En países como Chile, la inflación se disparó a un histórico 13,1% (la mayor en casi tres décadas), seguido por Brasil y Colombia (superando los dos dígitos), mientras países como Perú y México, donde la espiral inflacionaria es un poco menor, también han sufrido las consecuencias de precios que están dejando huellas aún más profundas en los sectores más vulnerables.

Mujer en supermercado, foto genérica.

Getty Images

Argentina, que sufre un problema crónico de inflación, tiene la herida abierta con un aumento anual del costo de vida de 64%.

Ante este escenario, los bancos centrales de la región han aplicado históricos aumentos de las tasas de interés para tratar de sacarle la presión a la olla.

En los buenos tiempos económicos, muchos gobiernos solían ponerse como meta inflacionaria un rango de entre 2% a 4%.

Pero ahora que el costo del crédito está disparado, esas metas se esfumaron, al menos por ahora.

Brasil, por ejemplo, tiene sus tipos de interés en 13,7%, mientras que en Chile el costo de los préstamos escaló a un máximo histórico de 9,7% y en Colombia al 9%.

Pocas ganas les quedan a los consumidores que aspiraban a comprarse una casa con un crédito bancario, o a los empresarios que pensaban renovar equipos, ampliar sus operaciones o iniciar nuevos proyectos de inversión.

Manos con billetes chilenos

Getty Images

Claramente la época del “dinero barato”, es decir, de los préstamos más asequibles, quedó en el pasado.

Tan veloz y profundo han sido el aumento del costo del crédito, que los economistas esperan ver resultados prontamente.

De hecho, en países como Estados Unidos o Brasil, la inflación dio una tregua y disminuyó levemente, aumentando las expectativas de que los precios podrían estar alcanzando sus niveles máximos.

¿Quiénes son los más perjudicados con la inflación?

“Lo peor de todo es que la inflación es un impuesto sobre los pobres, que tienen escasos ahorros y normalmente trabajan en el sector informal, con poca capacidad para proteger su poder adquisitivo”, explica Gedan.

“Dada la pobreza generalizada de la región y el gigantesco sector informal, los impactos de la inflación son particularmente severos en América Latina”, apunta.

Trabajadora colombiana en empresa textil.

Getty Images

En ese sentido, las autoridades no han dudado en subir las tasas, especialmente por los episodios de escalada de precios en Latinoamérica en las décadas pasadas.

“Es que dados los traumas pasados ​​de la región con la hiperinflación y el deseo de conservar la credibilidad ganada con tanto esfuerzo de los bancos centrales, no sorprende ver medidas rápidas en muchos países para frenar los aumentos de precios”, dice el experto.

El debate en Estados Unidos

Si bien inflación y recesión son dos amenazas económicas de alto calibre, en Estados Unidos el debate se ha centrado en cuánto y a qué velocidad la Reserva Federal (el equivalente al banco central en otros países) debe seguir subiendo las tasas para detener la escalada de los precios.

Criticada por no haber actuado antes, la Fed se ha embarcado este año en una serie de subidas de los tipos de interés.

Y como esas subidas le ponen un freno a la economía, la pregunta que muchos se hacen es si Estados Unidos caerá o no caerá en una recesión con todas sus letras.

Porque ya está atravesando lo que se conoce como una “recesión técnica”, equivalente a dos trimestres seguidos de contracción económica.

Foto genérica de buque carguero con contenedores y bandera de Estados Unidos.

Getty Images

Pero en EE.UU. esos números rojos no representan una verdadera recesión, según los estándares que se utilizan en ese país.

El árbitro que la define, por decirlo de alguna manera, es una organización independiente: la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés).

En ella participan destacados economistas que se reúnen regularmente y analizan todas las variables que pueden incidir en un proceso recesivo.

La definición que ellos utilizan está lejos de ser una fórmula matemática: “Una disminución significativa en la actividad económica que se extiende por toda la economía y dura más de unos pocos meses”.

El enfoque del comité de economistas es que, si bien cada uno de los tres criterios (profundidad, difusión y duración) debe cumplirse individualmente hasta cierto punto, las condiciones extremas reveladas por un criterio pueden compensar parcialmente las indicaciones más débiles de otro.

Precisamente porque no es una fórmula infalible hay tanto debate en Estados Unidos sobre si realmente el país va camino a una recesión o si no llegará a ese punto.

Las máximas autoridades del país (encargadas de la política fiscal y monetaria) se han mostrado optimistas argumentando que el mercado del trabajo se mantiene fuerte.

Y en julio la inflación bajó levemente (de 9,1% a 8,5%), aportando una cuota de alivio frente a los pronósticos que consideraban como inevitable una recesión en el país.


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