Trabajadores son forzados a ir a oficinas con riesgo de contagiarse
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

'Acatamos órdenes, pero tenemos miedo': Trabajadores son forzados a ir a oficinas con riesgo de contagio

Trabajadores de empresas e incluso del gobierno reclaman porque sus jefes les piden seguir acudiendo a oficinas, aunque hay pandemia y pueden contagiarse de COVID-19.
Cuartoscuro
13 de abril, 2020
Comparte

Hay empresas que obligan a sus empleados a seguir asistiendo a sus centros de trabajo, a pesar de la petición gubernamental de que la ciudadanía no salga de sus casas para contener la propagación del nuevo coronavirus.

El decreto del 31 de marzo, que estableció de manera general qué actividades productivas son consideradas “esenciales”, ha sido interpretado a discreción por empresas e incluso instituciones públicas.

La falta de una regulación clara al respecto ha dejado margen para que se mantengan en operación, de manera presencial y sin “sana distancia”, trabajadores de maquiladoras, casas de empeño, intendencia, seguridad privada o tiendas de electrodomésticos.

Entérate: Qué es la Jornada de Sana Distancia

A continuación presentamos las historias de empleados de dos empresas, Fundación Rafael Dondé y Grupo Salinas, y de una institución pública federal, el ISSSTE, que denunciaron su preocupación por el hecho de que salir todos los días de su casa a su lugar de trabajo pone en riesgo su salud y la de sus familias.

“El problema es que trabajamos todos juntos”

“Prácticamente nos dijo que nacimos para morir”. Raúl recuerda el mensaje que Eduardo Dondé y de Teresa, presidente de la Fundación Rafael Dondé, empresa dedicada a los préstamos prendarios, dirigió a sus trabajadores el 1 de abril a través de Zoom.

“Él nos pidió que leyéramos, que no fuéramos ignorantes, que todo lo que pasa no nos va a afectar a nosotros, que nosotros estamos en una edad privilegiada para que no nos ataque el virus, que nuestro trabajo es tan importante como el de un médico o una enfermera”, recuerda Raúl, quien pidió no ser identificado por su nombre real por temor a perder su trabajo.

“Él nos dice que no se puede detener el producto prendario”, detalla, “porque es lo que va a ayudarle a la gente, pero nosotros vemos que él está más preocupado por eso que por la salud de los trabajadores”.

En esa videoconferencia, que fue grabada por empleados y publicada en redes sociales, Eduardo Dondé dijo a sus trabajadores, tanto a los administrativos como a quienes atienden las más de 450 sucursales de empeño en todo el país –y entran, por lo tanto, en contacto directo con cientos de personas diariamente-, que la crisis actual exige que todos sigan asistiendo a sus puestos de trabajo.

“Si en algún momento tenemos razón para existir, es en éste”, les dijo el dueño.

“Si en algún momento jugamos un rol indispensable y esencial para la gente que más lo necesita del país, es hoy”.

De acuerdo con la grabación publicada en redes, y que fue confirmada por empleados consultados, Dondé y de Teresa criticó el “pánico injustificado” de las redes sociales en torno a la pandemia de COVID-19.

“Lamentablemente, así como las redes sociales sirven para muchas cosas, en esta ocasión las redes sociales han servido y han dejado de manifiesto que la verdadera pandemia no es el coronavirus, la verdadera pandemia es el miedo y el pánico injustificado”.

Raúl afirma que, cuando menos en la sede de la empresa, ubicada en Mérida, Yucatán, continúan trabajando alrededor de 3 mil personas.

“Solamente nos están dando gel, pero, de ahí en fuera, no hay personas con tapabocas o algo así”, describe.

“Si llegas a tener un síntoma, como tos, ahí sí te tienes que ir, pero el problema es que trabajamos todos juntos, no hay ningún espacio ni nada, en cada oficina hay aproximadamente unas 30 o 40 personas juntas, no son cubículos, son mesas corridas. Los elevadores se siguen saturando, se siguen utilizando, no hay ningún tipo de cuidado. La limpieza es muy normal, sí van las personas de limpieza, pero no es que haya algo especial o que huela mucho a cloro”.

La Fundación Rafael Dondé argumenta que los servicios que ofrece son de tipo financiero y son considerados esenciales.

“En Fundación Dondé proporcionamos este tipo de servicios (esenciales), realizando hoy más que nunca una labor esencial y social. Estos servicios se encuentran regulados por disposiciones del Sistema Financiero Mexicano y en consecuencia (son) actividades permitidas para seguir operando”, indicó Karla Garcidueñas, directora de comunicación de la compañía, vía correo electrónico.

“De manera específica, es importante señalar que nuestros servicios permiten apoyar con liquidez a la población menos favorecida en nuestro país, justo al segmento de la población que no tiene acceso a la banca comercial y que en un gran número de casos trabajan en el sector informal”.

Garcidueñas aseguró que a los empleados considerados dentro de la población en riesgo se les permite laborar desde su casa. Agregó que otros con permiso de ausentarse son los empleados “que no son esenciales en la operación de servicios financieros”, como quienes laboran en los Módulos Educativos Dondé.

Raúl no corrió con la suerte de que su trabajo en la compañía, relacionado con el desarrollo digital, fuera considerado no esencial. A pesar de exponerse a sí mismo y a su familia, señala que él y el resto de trabajadores acatan la orden de no ausentarse para no perder su fuente de empleo.

“Mi mayor preocupación es que yo todos los días llego a casa y estoy exponiendo a mi familia, porque tengo parientes que son asmáticos y que viven aquí donde yo vivo, que tienen diabetes e hipertensión; eso es lo que más me preocupa, y así como yo hay varios compañeros”, comenta.

“Nosotros lo que tenemos miedo es que nos dejen sin trabajo, hay muchas empresas que están despidiendo a muchas personas y eso es como lo más preocupante, entonces tenemos que acatar de alguna manera las órdenes que se están dando, pero uno va con miedo, con incertidumbre”, dice.

“No dejen de venir… porque están revisando”

“Cuida tu salud emocional (escrito con letras mayúsculas). Escribe un diario. Medita de 5 a 10 minutos. Comparte mensajes positivos. Realiza ejercicios de respiración y relajación. Mantén buenos hábitos de sueño y descanso. Reduce el tiempo en redes sociales.”

En la Torre Grupo Salinas, la sede de las empresas de Ricardo Salinas Pliego, fueron colgados carteles con esas recomendaciones para los cientos de empleados que no tienen permitido faltar a su lugar de trabajo.

Con estos mensajes Ricardo Salinas, uno de los asesores empresariales del Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, busca convencer a sus trabajadores de que la pandemia de COVID-19 no es tan grave, de que contagiarse no es un camino seguro a la muerte.

“La vida tiene que continuar. La neta, ¿quién tiene miedo a morir por el virus? Yo, un poquito, porque soy de riesgo”, escribió jocosamente el segundo mexicano más rico del mundo -con una fortuna de 11.7 mil millones de dólares, según la más reciente clasificación de Forbes- en una carta enviada a la planta laboral el 24 de marzo.

La carta, compartida a Animal Político por empleados, continuaba en este tono: “paralizar la actividad económica significa hambre”, “urge parar esta locura”, “debemos controlar nuestra imaginación”, “hay que regresar a los niños a las escuelas”, “el coronavirus es una neumonía más”.

Con base en esa directriz, a Gabriela, que trabaja para Grupo Salinas, le impidieron faltar a su lugar de trabajo a pesar de que, tras haber regresado al país de un viaje en el que tuvo contacto con personas provenientes de Europa y Asia, fue identificada como un “caso sospechoso grave” mediante el cuestionario o tamizaje aplicado por el Gobierno de la Ciudad de México.

Con fiebre alta, tos y dolor de garganta intenso, un especialista le recomendó vía Locatel no salir de su casa y mantenerse alerta del desarrollo de los síntomas para evitar contagiar a otras personas, en caso de que su padecimiento fuera provocado por coronavirus.

“Me dijeron (en Locatel) que era totalmente recomendado que no fuera a trabajar, que me quedara en cuarentena y que estuviera al pendiente de mi temperatura. Lo platiqué con mi jefa y ella me dio la instrucción de que tenía que ir así, y así me presenté a trabajar; la verdad es que estoy bien hoy, pero la instrucción de la empresa es que, incluso con síntomas que pudieran indicar algo, y con una indicación médica de que tenía que no ir a trabajar, pues tuve que ir a trabajar”, relata en entrevista.

El 31 de marzo, luego de que el Gobierno instruyó que debían cerrar sus operaciones las empresas e instituciones de actividades no esenciales, Grupo Salinas envió a sus empleados un nuevo comunicado en el que justificaba por qué todas las compañías del consorcio sí son esenciales y, por lo tanto, todos debían seguir laborando: TV Azteca para informar; Banco Azteca para permitir el acceso a los apoyos de los programas sociales; Elektra porque allí se puede cobrar las remesas; Totalplay porque el internet, el teléfono y la TV de paga son un servicio crítico en la pandemia; Tiendas Neto porque venden productos básicos a los más necesitados; Adamantium y TotalSec porque brindan seguridad privada a otras empresas; Grupo Dragón porque genera energía limpia y renovable.

A partir de ese día, señala Gabriela, se reforzó la vigilancia de los ingresos y salidas del personal y el consorcio comenzó a aplicar descuentos vía nómina a los trabajadores de áreas que, como la suya, decidieron implementar esquemas de horarios escalonados (la mitad de la jornada presencial y la otra mitad con home office) para evitar aglomeraciones en el centro de trabajo.

“Esta quincena a mí sí me descontaron algunos días por haber aplicado esto de los horarios escalonados, lo supe apenas que cobré”, comenta. “La instrucción es que se sigue operando todo de manera regular, y ahorita sí están haciendo algo que no hacían antes, por ejemplo, por lo menos en mi área, checar, hacer un registro, casi auditoría, de tu check in y tu check out con el gafete. Lo sé porque me descontaron días y porque mi jefa nos dijo: ‘por favor, no dejen de venir aunque sea nada más a checar, porque están revisando”.

Gabriela, que solicitó cambiar su nombre por seguridad, indica que, ante la prohibición de ausentarse de los centros de trabajo, hay aglomeración de personas en los torniquetes de acceso, en los elevadores y en las mismas oficinas.

“La gente sigue yendo a trabajar, la mayoría de las áreas están yendo todos los días en horarios completos y trabajando casi hombro con hombro”, expone
En el comedor corporativo, que semeja un mercado con diversos locales de venta, se congregan diariamente, afirma, alrededor de 3 mil personas.

“Ahí no hay ninguna medida de sanidad, la gente sigue cocinando sin tapabocas, es por iniciativa de los propios locales los que deciden tomar ciertas medidas o no; sí se instauró que pudiéramos llevar nuestra comida a la oficina, pero, si tomamos en cuenta que hay gente que trabaja ahí de 8 de la mañana a 10 de la noche, pues comer en ese lugar es su única alternativa”, describe.

A manera de prevención, agrega, la corporación tomó medidas menores como colocar gel antibacterial en todos los pisos de los edificios, inhabilitó el ingreso con huella digital y contrató equipos para “sanitizar” las oficinas.

Uno de los principales focos de riesgo en las oficinas administrativas de Grupo Salinas es que el personal que hace la limpieza son adultos mayores de más de 60 años, lo que los coloca en el grupo de riesgo más vulnerable al coronavirus. Dichos trabajadores pertenecen a la empresa Lava Tap, S. A. de C. V., contratada por el corporativo de Salinas Pliego para prestar el servicio de limpieza.

“La gente de intendencia del grupo son mayores de 60 años, y hay una persona de este grupo de 60 años en cada torniquete (de la entrada) encargada de limpiar cada vez que uno de nosotros pasa por ahí”, detalla Gabriela.

La política de no ausentarse de Grupo Salinas es transversal a otras empresas del consorcio y afecta incluso a los becarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Abi (cuyo nombre fue cambiado por petición de la propia entrevistada) es aprendiz con discapacidad auditiva que trabaja para una tienda Elektra ubicada en Tlalnepantla, Estado de México.

A pesar de la recomendación oficial de que las personas con discapacidad trabajen desde su casa, Abi, de 22 años, aún tiene que acudir todos los días a su centro de trabajo desde Chimalhuacán, un trayecto de alrededor de dos horas en transporte público.

La becaria le informó a su tutora, una empleada administrativa de Elektra, que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) emitió un comunicado el 23 de marzo en el que determinó que, durante el periodo de Sana Distancia, se permiten esquemas flexibles de capacitación remota, lo que implica que los becarios pueden ausentarse de los centros de trabajo. No obstante, la tutora rechazó otorgarle el permiso de ausencia y la obliga a seguir presentándose a laborar, de acuerdo con la becaria.

“No me da el permiso por coronavirus, ella no cree la noticia de la suspensión (de la capacitación presencial)”, cuenta Abi.

Karina, otra becaria que trabaja en la Torre Grupo Salinas, afirma que los tutores del corporativo han convencido a los aprendices de Jóvenes Construyendo el Futuro a renunciar a la capacitación en la empresa para poder ausentarse durante el periodo de Sana Distancia.

“Con la contingencia no nos están enviando a casa, y lo que nos proponen es que nos demos de baja de la estancia en el grupo. Nos dicen: ‘si quieres tomar la cuarentena, nada más te das de baja de Grupo Salinas y ya cuando pase esto te vuelves a inscribir y tu puesto seguirá vacante’”, cuenta la aprendiz.

“Uno se salió justo por eso, porque no estaban dejando que fuéramos a casa, él también es población de riesgo, nos comentó que no podía seguir asistiendo para no comprometer su salud ni la de las personas con la que vivía”.

Funcionarios de la STPS encargados del programa Jóvenes Construyendo el Futuro aseguraron que, hasta ahora, no han recibido ninguna queja o denuncia de parte de becarios adscritos a las empresas de Grupo Salinas.

Para conocer la postura del corporativo, Animal Político buscó establecer contacto vía correo electrónico con Bruno Rangel, director de relación con inversionistas y finanzas; Tristán Canales Najjar, vicepresidente de información y asuntos públicos, y Luciano Pascoe, encargado de las relaciones con medios, pero ninguno atendió la solicitud.

“Nos tenemos que quedar por solidaridad”

La negativa para que trabajadores puedan laborar desde su casa no sólo se presenta en empresas, sino también en instituciones públicas del Gobierno federal. Daniela tiene 23 años de servicio en el ISSSTE y actualmente trabaja en la Dirección Normativa de Administración y Finanzas. Prediabética y con una enfermedad autoinmune que afecta su tiroides, conocida como Enfermedad de Hashimoto, aún es forzada a presentarse todos los días a laborar a las oficinas administrativas de la institución en el sur de la Ciudad de México.

“Les expliqué a mis jefes, de la forma más sencilla posible, que es una enfermedad autoinmune; no quiere decir que yo tenga mayor riesgo de contagio, pero sí implica que mi sistema inmune está alterado y sí puedo correr el riesgo de que con el coronavirus pudiera sobrerreaccionar o pudiera mi sistema inmune no responder como debiera responder y ser de los pacientes de alto riesgo”, explica la servidora pública.

“Mi tiroides está bien, pero es atacada por un sistema inmune que es el que está mal, ataca varios órganos, principalmente la tiroides, afectando su funcionamiento, y como consecuencia tengo otras deficiencias, cuando el sistema inmune está alterado ataca otros órganos, también el páncreas y los ojos”.

El vocero de la dependencia gubernamental, Marco Aguirre, confirmó a Animal Político que la dirección para la que trabaja Daniela fue definida como prioritaria.

No obstante, la funcionaria, quien solicitó que se le cambiara el nombre, asegura que la suya es una tarea que podría realizar desde su casa, ya que no requiere de un software especial. La razón por la que sus mandos no le permiten ausentarse de la oficina, relata, es que todos deben “solidarizarse” con aquellos que deben seguir asistiendo.

“Por la contingencia, baja mucho el trabajo, y para mantenerme ocupada me pusieron a hacer otras labores que no hacía antes”, expone.

“Es un trabajo que puedo hacer en casa, usar mi computadora, y lo saben perfectamente todos mis jefes, pero en mi área me dicen que los demás nos tenemos que quedar por solidaridad”.

En el piso donde labora, detalla, hay 60 personas pertenecientes a otras áreas administrativas del ISSSTE; en todo el complejo, estima, hay alrededor de mil trabajadores que continúan desplazándose y haciendo sus tareas como antes de la contingencia sanitaria.

“Yo tengo mucho miedo, todos los días salgo con muchísimo miedo. Depresión, angustia, es lo que siento cada que salgo, porque sé cuál es mi condición, sé que no cuento con el apoyo de mis jefes por su desconocimiento, porque ellos creen que estando ahí en la oficina están seguros, porque esas son sus palabras. Es terrible, habemos mucha gente en esa situación”, comenta.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cuán necesaria es una tercera dosis y otras 3 incógnitas que han surgido durante la vacunación

Tras medio año de vacunación global, nuevas dudas aparecen para científicos y ciudadanos sobre qué tanto protegerán las vacunas y cuán cerca estamos de derrotar al virus.
17 de julio, 2021
Comparte

Ya han pasado siete meses desde que la británica Margaret Keenan recibiera la primera vacuna contra la covid-19 en el mundo y arrancara una batalla contrarreloj contra el patógeno.

Países como Reino Unido, Israel o Estados Unidos parecen estar cerca del nivel requerido de vacunación para valorar la vuelta a la normalidad.

Estos siete meses de inmunización masiva también han estado marcados por ritmos desiguales entre países pobres y ricos y la amenaza de nuevas variantes.

Si bien la mayoría de vacunas aprobadas muestran una alta efectividad contra casos graves y muertes, varias incógnitas han surgido durante las campañas de vacunación.

¿Necesitaremos una tercera dosis? ¿Son realmente las vacunas la salida de la pandemia?

En BBC Mundo abordamos estas y otras preguntas clave.

¿Necesitaré una tercera dosis de la vacuna?

Poner una tercera dosis es un debate alimentado por varios hechos en las últimas semanas.

Pfizer se prepara para solicitar una tercera dosis de refuerzo a reguladores estadounidenses.

El sistema de salud público de Reino Unido valora hacerlo a los pacientes más vulnerables.

E Israel ya comenzó a administrarla a pacientes de cáncer, receptores de transplante y otros que han sufrido una disminución de la protección de la vacuna.

Administración de la tercera dosis en Israel.

Getty Images
Israel ya ofrece una tercera dosis a sus pacientes más vulnerables.

Israel y Reino Unido vivieron varias semanas de desplome en casos, hospitalizaciones y muertes, pero recientemente reportan un repunte considerable de infecciones, impulsados por el avance de la más contagiosa variante Delta, detectada por primera vez en India.

Los expertos analizan los que previsiblemente serán los primeros experimentos para administrar un tercer pinchazo, aunque la Organización Mundial de la Salud(OMS) se opone e insiste en priorizar donar dosis a los países más rezagados.

El doctor Andrew Badley, de la Clínica Mayo en EE.UU., explica que “actualmente no hay suficientes datos para apoyar el uso de una vacuna de refuerzo para ningún paciente”.

“Vacunas como las de Pfizer, Moderna o Janssen son altamente efectivas protegiendo contra cuadros severos, hospitalizaciones y muertes de cualquier variante, incluyendo la Delta”, argumenta a BBC Mundo.

“Hay infecciones en personas con pauta completa de vacunación, pero esto no es tan prioritario para la salud pública como las hospitalizaciones y muertes. Aunque se reporten vacunados con infección sintomática, por lo general la severidad no ha sido alta”, complementa Wilbur Chen, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland en EE.UU.

Mujer dentro de autobús en Londres, Reino Unido.

TOLGA AKMEN / GETTY
La rápida expansión de la variante Delta ha acelerado aún más la vacunación en Reino Unido y originado dudas sobre cuánto protegerán las vacunas.

“La vacunación sigue protegiendo contra la formas más severas de la enfermedad”, coincide con Badley.

En el futuro puede haber excepciones.

“Es posible que una variante más resistente a las vacunas requiera de una dosis diseñada específicamente para esa mutación”, dice Badley.

“No sé si esto pueda pasar en el futuro ‘cercano'”, dice Chen a BBC Mundo.

Hay que tener en cuenta que no todos respondemos igual a la vacunas.

“Especialmente aquellos con un sistema inmune debilitado, como pacientes que han recibido un transplante de órgano”.

Es por ello que, aunque no esté entendido completamente ahora, “sería bueno tener dosis de refuerzo aprobadas por los reguladores, listas para usarlas por si las necesitamos”, opina William Schaffner, profesor de medicina preventiva en la Universidad Médica Vanderbilt en Tennessee, Estados Unidos.

En resumen, ahora es difícil asegurar si la población general necesitará esa dosis extra. Todo dependerá de cuánto dure la inmunidad ofrecida y las variantes que aparezcan. Lo que nos lleva a la siguiente incógnita.

Paciente en la unidad de cuidados intensivos de un hospital en Argentina.

NICOLAS AGUILERA / GETTY
Hasta el momento, las vacunas siguen demostrando una alta efectividad contra las variantes, incluyendo la Delta, que avanza rápidamente por el mundo entero.

¿Se desvanece la protección de las vacunas?

“Al igual que con los productos del supermercado, uno espera una caducidad corta para las frutas y una larga para los alimentos en conserva. ¿Qué pasa con las vacunas?”, compara Wilbur Chen.

Que llevemos siete meses de vacunación implica que no existen evidencias contundentes sobre cuánto dura la protección a largo plazo.

Mientras más tiempo pase y más datos disponibles tengamos, los científicos podrán evaluar mejor cuándo empieza a desvanecerse la protección.

“Algunas vacunas que conocemos solo protegen por un corto período de tiempo, como la de la influenza anual o la antitifoidea, y para ellas se necesitan dosis de refuerzo. Otras duran mucho tiempo, como la de la fiebre amarilla o el sarampión”, contextualiza Chen.

Otro motivo por el cual es difícil saber cuánto dura la protección de las vacunas es por el tipo de defensa que nuestro cuerpo utiliza para neutralizar el virus.

“Los niveles de anticuerpos no son siempre predictivos de la protección. Los datos actuales sugieren que la memoria de las células B puede ser más fiable. Cuando se comprenda mejor, entonces puede que necesitemos una dosis de refuerzo para la inmunidad que mengua en el tiempo”, explica Badley.

Test rápido de coronavirus.

Getty Images
Se habla mucho sobre por cuánto tiempo mantenemos los niveles de anticuerpos tras infectarnos o vacunarnos, pero estos no son la única forma de medir qué tan protegidos estamos.

Los expertos piden distinguir entre dosis de refuerzo y modificaciones de dosis.

Las primeras se destinan a ampliar la protección. Las segundas a combatir nuevas variantes.

“Si una nueva variante evade la protección de las vacunas que tenemos eso es algo muy diferente. Se requeriría una nueva vacuna para neutralizar la nueva variante”, explica Schaffner.

En ese caso, los expertos aseguran que modificar una vacuna es un proceso “más sencillo que crear una desde cero y que se haría relativamente rápido, en semanas o pocos meses”.

Además, ya existe una larga experiencia modificando vacunas.

“Cada año se analizan las variantes circulantes de la gripe por el mundo, que no siempre coinciden en el mismo hemisferio o continente. Entonces, cada país prepara vacunas específicas para esas variantes. Algo parecido sucedería con el coronavirus si se da el caso”, explicó hace unos meses a BBC Mundo el doctor José Manuel Bautista, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid, en España.

En cualquier caso, para evitar que nuevas variantes lastren los esfuerzos actuales de inmunización, es preciso controlar al virus y proteger a la mayor cantidad de población mundial cuanto antes.

Es por ello que la OMS se ha pronunciado en contra de estar pensando en dosis de refuerzo sin antes conseguir altos niveles de inmunización global.

¿Cuánto tiempo puede tomar vacunar al mundo entero?

En muchos de los países más ricos, como Estados Unidos, Reino Unido, Israel o los miembros de la Unión Europea, la vacunación promedia el 50% de la población, cerca ya de la inmunidad de grupo.

Vacunación en Nicaragua el pasado abril.

MAYNOR VALENZUELA / GETTY
Países de menos recursos, como en Centroamérica o África, apenas alcanzan más de un 10% de población total inmunizada.

Sin embargo, países con menos recursos van a un ritmo mucho menor. En América Latina, salvo Chile, la mayoría de países han vacunado entre un 10% y un 40% de sus poblaciones. En Centroamérica incluso menos.

En África, muchos países no superan el 10% de vacunados.

En una entrevista reciente con BBC Brasil, John McConnell, editor jefe en The Lancet, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, reveló que con el ritmo actual será necesario hasta 2023 para que las vacunas estén disponibles para todos en el mundo.

“La comunidad mundial necesita asistir a muchos países que no tienen programas efectivos de vacunación. Más allá de razones humanitarias, debe haber un interés propio en suprimir el covid-19 a nivel mundial para impedir la aparición de nuevas variantes que luego se expandan”, dice Schaffner.

“No podemos dividir más al mundo priorizando dar dosis de refuerzo cuando todavía no existe evidencia científica que la justifique. Esto solo va a beneficiar a los países ricos“, coincide Chen.

¿Significará la vacunación mundial el fin del covid-19?

Desde que comenzó la pandemia se dice en que la inmunidad de grupo, superando la enfermedad o vacunándonos, significaría controlar la pandemia.

Controlar no es lo mismo que erradicar. Esto último es una posibilidad que algunos científicos ven cada vez más lejos, incluso imposible.

Turistas caminando en Barcelona.

Getty Images
Varios indicios apuntan a que tendremos que aprender a convivir el coronavirus, incluso si ya nos hemos vacunado.

“Anticipar ‘el fin del coronavirus para siempre’ es algo que debemos evitar. No es posible. Como la influenza, el Sars Cov-2 es ya parte de nuestro ambiente microbial y tendremos que lidiar con él. Este virus es parte de la ‘nueva normalidad’“, apunta Schaffner.

Es algo que también empiezan a asumir algunos gobiernos.

En medio de un considerable aumento de casos tras vacunar a más de la mitad de la población, Reino Unido ya decidió levantar todas las restricciones el 19 de julio.

La medida generó controversias y los científicos la consideran riesgosa. Sin embargo, el ministro de Sanidad británico, Sajid Javid, la defendió con el argumento de que “había que aprender a vivir con el virus” y que “no existía el momento perfecto para reabrir el país”.

Ante la casi imposibilidad de eliminar el virus por completo, Wilbur Chen guarda alguna esperanza, aunque solo en un plano que ahora mismo es puramente teórico.

“Si en teoría vacunamos a jóvenes, ancianos, adultos y niños, podemos tener la posibilidad de eliminar al virus, lo cual no prevendría que un nuevo virus emerja”, explica el académico.

“Eliminamos la viruela con vacunas y casi eliminamos la polio también, aunque ahora podemos ver con claridad que las infecciones están resurgiendo en zonas donde no se ha podido mantener una vacunación activa”, ejemplifica.

Los científicos insisten en que comprender este virus requiere tiempo y es un proceso constante. Algunas incógnitas se despejarán, nuevas surgirán. Lo que está claro es que la mejor arma, las vacunas, ya la tenemos.

La consigna es seguir vacunando y cada vez más rápido.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarganuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=WhrDWNcNQEM

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.