Del apapacho estético al acompañamiento: estilistas te escuchan si te sientes sola
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Brigadas de Belleza Itinerante

Del apapacho estético al acompañamiento: estilistas te escuchan si te sientes sola

Estilistas que forman parte de las Brigadas de Belleza Itinerante tuvieron que dejar las tijeras en esta cuarentena por COVID-19 para levantar el teléfono y ‘acompañar’ a quien se sienta sola o quiera ser escuchada.
Brigadas de Belleza Itinerante
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En esta cuarentena por COVID-19 las estéticas tuvieron que frenar sus actividades, entre ellos, un grupo de profesionales de la belleza que se dedican a dar apapachos estéticos a personas vulnerables, con alguna enfermedad o discapacidad y a mujeres víctimas de violencia, que decidió ahora −desde la distancia− dar acompañamiento telefónico.

Se trata de las Brigadas de Belleza Itinerante que durante esta contingencia por el coronavirus lanzó una convocatoria para que estilistas se unan y hablen por teléfono con alguien que necesite simplemente platicar, estar acompañado por unos minutos.

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“No podemos usar las tijeras, pero podemos escuchar, ser empáticos, acompañar y que las personas no se sientan solos en estos momentos de aislamiento”, dice Diego Sexto, fundador de las Brigadas.

#EstilistasCentinela, así llamó Diego a esta red de acompañamiento telefónico que dedican su tiempo tres veces a la semana para platicar con mujeres que viven solas, con alguna enfermedad crónica, que están en un asilo, en albergues o necesitan acompañamiento.

Los profesionales de la belleza y todos los voluntarios hacen las llamadas y se van rotando para que sea más enriquecedor conocerse y platicar.

Una de las primeras llamadas que él realizó fue a una mujer que vive en un albergue y fue trabajadora sexual. Ella le contó que su hijo la acaba de visitar, pero que solo se pudieron ver a través del portón, con sana distancia, pues ante la contingencia no se pueden realizar visitas para no poner en riesgo al resto de la población.

La mayoría de las personas con quienes han hablado, dice Diego, cuentan de su día a día, de sus preocupaciones sobre la pandemia, y principalmente de la familia, de que los hijos siguen trabajando y están preocupados por ellos. Platican sobre las empresas de sus hijos que pararon labores, que ya no les pagan, o les dan el salario mínimo.

“La gente quiere ser escuchada, y es ahí donde entra el carisma de los estilistas por su capacidad de escuchar y empatizar”, cuenta el fundador de la Brigadas.

El 1 de abril el gobierno federal informó que negocios como las estéticas y peluquerías deberán permanecer cerradas durante la contingencia por el COVID-19 al ser consideradas actividades no esenciales.

“Todos estamos pasando momentos complicados, muchas estéticas y barberías tuvieron que bajar cortinas y prescindir de un ingreso, algunos están dando servicios a domicilio con las medidas de higiene necesarias porque no queda de otra”, dice Diego.

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Los apapachos estéticos

Aunque ahora debido a la emergencia sanitaria han parado los apapachos estéticos, todos los que forman parte de las Brigadas esperan retomar sus actividades y continuar con esta labor social, ir a reclusorios, albergues, casas hogar, reunirse con mujeres víctimas de violencia de género o que tienen alguna discapacidad.

Lo que se busca con los apapachos estéticos es llevar un poco de alegría, levantar el ánimo y mejorar la autoestima mediante un cambio de imagen, con un tinte, un corte de pelo, un manicure, limpieza facial o enseñando técnicas de maquillaje que después puedan aplicar.

Hay mujeres a las que no les gusta verse al espejo, incluso hay quien ya no se reconoce, el tiempo pasó, viven en reclusión, padecen una enfermedad crónica degenerativa, alguna discapacidad, tienen la huella de una operación, se les cae el cabello debido a un tratamiento, tienen la marca de la violencia de género o están reconociendo su nuevo yo, definiendo su género.

A ellas, principalmente, esta de red de profesionales de la belleza, les ha dado un apapacho estético.

Lilian Alcántara, vocera del proyecto, explica en entrevista que hay mujeres que no se pueden ver al espejo y este apapacho significa un “empujoncito” para aceptarse y quererse a pesar de los cambios.

Cortesía Brigadas de Belleza Itinerante

“Una vez alguien con esclerodermia nos dijo, ‘no puedo hacer las paces con el espejo, me peino y no puedo verme, huyo de mi imagen’. Y verla nuevamente reconocerse es algo que te mueve mucho”, cuenta Lilian.

Una persona que padece esclerodermia va teniendo cambios en su piel, ésta se va endureciendo y engrosando. La enfermedad causa hinchazón y dolor en músculos y articulaciones, por lo que su rostro va cambiando también.

Los apapachos estéticos son gratuitos y cada población a la que llegan representa un reto y mucho aprendizaje, comenta Lilian, pues también tienen que documentarse y asesorarse.

Por ejemplo, si acuden a una jornada con mujeres con esclerodermia, −que por su enfermedad van perdiendo movilidad y son más vulnerables durante los meses que hay más frio−no pueden exponer sus manos ni ofrecerles ningún tipo de manicure ni esmaltado, eso las dañaría.

“A la población que tiene fibromialgia y tiene dificultad para hablar o masticar muchas veces se les va desapareciendo su boquita, entonces parte de nuestro trabajo es enseñarles a delinear la boca con algunos puntos básicos”, menciona.

“Las hacemos sentirse bonitas, más seguras. La verdad es que con un corte, a veces un tinte, manicure y maquillaje, les devuelves un poquito de confianza. Muchas al principio se miran desconfiadas luego les gusta lo que ven en el espejo y te devuelven una sonrisa”, cuenta Lilian.

“Todo se hace de manera muy cuidadosa, no podemos darles un servicio que las lastime ni ponerlas en riesgo, no les vamos a aplicar un tinte que posiblemente tenga una reacción o aplicar algún producto al que sean sensibles dependiendo la enfermedad que tengan. Algunas incluso, van con sus médicos”.

A las jornadas acude todo el que desee sumarse, gente muy profesional, desde estilistas de colonias populares hasta estilistas estrella que han creído en el proyecto. “Un apapacho estético es una oportunidad de ayudar a otros haciendo algo que a nosotros nos apasiona”, dice la vocera del proyecto.

Además, en las brigadas se organizan para compartir conocimientos con otros estilistas y peluqueros, se les enseña a utilizar los productos cosméticos con una perspectiva social, de salud y derechos humanos. 

Cortesía Brigadas de Belleza Itinerante

“Los estilistas somos consejeros, amigos” 

Una de las estilistas que participa en los apapachos estéticos es Palmira Bothi, una mujer trans que se inyectó a los 17 años una sustancia modelante para aumentar el tamaño de los glúteos que hoy la tiene en silla de ruedas, pero que no le ha impedido ayudar a otros.

A Palmira, por querer tener una figura más fémina, le inyectaron sustancias modelantes (pueden ser biopolímeros, aceite mineral, aceite comestible o silicona), que provocó severas afectaciones. Comúnmente estas sustancias se riegan en el cuerpo, provocan oscurecimiento en la piel, endurecimiento, luego deformaciones, dañan los nervios, pueden incluso provocar amputaciones o la muerte.

Aunque este cambio que Palmira quiso hacer a su figura le provocó una discapacidad, ella siempre ha tenido un lema: “la vida sigue”. Esa experiencia la convirtió en una activista que actualmente lucha por los derechos de las personas con discapacidad.

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En su experiencia se ha dado cuenta que las personas con alguna discapacidad no van mucho a las estéticas, “porque es incómodo, no es accesible o simplemente les da pena decir sabes qué tengo esta enfermedad y necesito un tinte especial, tal o cual cosa”.

Ella dice que en los apapachos estéticos las mujeres salen diferentes, contentas y la experiencia de participar es muy enriquecedora y agradable.

“Yo les digo cuídate, quiérete, consiéntete y al menos yo no toco en ese momento el tema de su discapacidad o el problema que tengan, me importa dejarla guapa con una mejor autoestima, que se olviden de todo, cada estilista lo maneja diferente, yo al menos hago eso”.

“En el día a día las estilistas somos un poco de todo dentro de una estética, eres la consejera, la psicóloga, la amiga, de todo, escuchamos sobre mal de amores, tristezas, dolores, infidelidades, sobre logros y felicidad”.

Cortesía Brigadas de Belleza Itinerante

Muchas historias, más brigadistas

Las historias que ha conocido esta red de profesionales de la belleza a través de su espejo, son muchas: de trabajadoras sexuales adultas mayores o ya retiradas; personas con VIH, lupus, fibromialgia, esclerodermia, con problemas reumáticos o de movilidad; mujeres de talla pequeña; adultas mayores que viven en asilos; mujeres quemadas con ácido; sobrevivientes de cáncer, con enfermedades raras.

Las que se encuentra en el camino: policías, oficinistas, taxistas, vendedoras, personal de limpieza, mujeres dedicadas al hogar.

Con la ayuda de su peine y sus tijeras Diego Sexto, el fundador de las Brigadas, comenzó a ofrecer servicios de belleza como peluquero itinerante, por mucho tiempo se le veía por el Parque México, se enfocó en hacer llegar su trabajo a personas en situación de vulnerabilidad.

Al tener contacto con tanta gente se dio cuenta de que las instituciones públicas muchas veces no toman en cuenta las consecuencias que tienen sobre la estética y las emociones algunos tratamientos y enfermedades, así que quiso ayudar con lo que hace.

Diego fundó las Brigada de Belleza Itinerante en marzo 2014 y a lo largo del tiempo ha tejido una red que ha ido creciendo con más estilistas, peluqueros, barberos, maquillistas, manicuristas, cosmetólogas, voluntarios, masajistas y asociaciones civiles.

Todo se enfocó al principio en mujeres, en 2019 comenzaron a dar apapachos a población infantil, acudieron a casas hogar, y podrían extender su proyecto a más población.

Actualmente tienen un registro de 130 brigadistas y hacen el llamado para que este año, una vez terminada la emergencia sanitaria por el coronavirus, se sumen más voluntarios y participen en los apapachos estéticos.

Por ahora, si quieres platicar con alguien, recibir alguna llamada o conoces alguna institución interesada en recibir un acompañamiento, o te interesa ser voluntario para ser un #EstilistaCentinela y platicar un rato con alguien que se siente solo en estos días de aislamiento, puedes enviar un mensaje al Facebook de las Brigadas de Belleza Itinerante.

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UNSM

Las vacunas para el COVID que se desarrollan en América Latina (además de la de AstraZeneca-Oxford)

Científicos de América Latina están trabajando a contrarreloj para desarrollar una vacuna para el SARS-CoV-2 que dé seguridad sanitaria a sus propios países.
UNSM
14 de agosto, 2020
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En la búsqueda mundial de una vacuna contra el COVID-19, América Latina, la región del mundo más golpeada por el coronavirus, está haciendo sus propios esfuerzos.

Además de colaborar en investigaciones mundiales, como la asociación de México y Argentina con el proyecto de vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, en cuatro países de la región están trabajando decenas de científicos para asegurar una vacuna propia.

Y es que sin importar cuán avanzadas estén otras investigaciones mundiales, una regla de oro en el desarrollo de este tipo de investigaciones es que mientras no haya una vacuna plenamente comprobada y distribuida, no se pueden bajar las manos.

“No sabemos todavía qué disponibilidad habrá realmente de las vacunas desarrolladas por otros países. La posibilidad de tener una vacuna nacional da mucha seguridadal poseer un biológico para proteger a la población”, dice a BBC Mundo Edda Sciutto, una de los científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que realiza su propio desarrollo.

Desde Argentina, Jorge Geffner, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que desarrolla una vacuna con la Universidad Nacional San Martín (UNSM), lo remarca: “Si no se hace, inevitablemente vamos a mantener una dependencia estricta con países desarrollados. Para la perspectiva de una nación, eso es muy pobre”.

Y conseguir una vacuna plenamente probada no es sencillo ni rápido, pese a que en la actual pandemia se están rompiendo récords de tiempos.

La situación apremia: más de 20 millones de contagios y 750,000 muertes en el mundo han acelerado la investigación biomédica.

De ahí que en América Latina se haya anunciado la producción de la vacuna de AstraZeneca-Oxford aún sin saber si realmente funcionará.

Y en la región también habrá pruebas en decenas de miles de personas de vacunas que están siendo desarrolladas en otras partes del mundo.

El trabajo de América Latina

La Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó la propagación de COVID-19 como una pandemia el 11 de marzo. Cinco meses después, el organismo contabiliza 29 proyectos de vacuna que ya están en la etapa de estudio clínico.

Hasta este 13 de agosto, solo seis se ubicaban en la fase 3, la más avanzada, la cual implica la experimentación en grandes grupos de personas: AstraZeneca-Oxford, Sinovac, Sinopharm-Instituto de Productos Biológicos de Wuhan, Sinopharm-Instituto de Productos de Pekín, Moderna-NIAID y BioNTech-Fosun Pharma-Pfizer.

Personal de pruebas de vacunas en Oxford.

OXFORD UNIVERSITY/John Cairns
La Universidad de Oxford, en Reino Unido, realiza las pruebas más avanzadas de su vacuna con AstraZeneca.

Al mismo tiempo hay otros 138 estudios en la etapa preclínica, la inicial, en la que las vacunas todavía se encuentran en proceso de investigación y sus pruebas se realizan en animales o receptores de laboratorio.

De estas últimas tres proyectos enlistados por la OMS están en América Latina.

Brasil tiene dos, el de la Fundación Oswaldo Cruz-Instituto Butantan y el de la Universidad de Sao Paulo, además de Argentina con la investigación CONICET-UNSM.

Sin embargo, en México con la UNAM y Perú con el proyecto de la Universidad Peruana Cayetano Heredia también están trabajando en sus propias investigaciones contra el coronavirus.

“El cuello de botella no es tanto el desarrollo científico de la vacuna, sino el escalamiento para producirla. El reto es lograr las alianzas con farmacéuticas para conseguir un escalamiento suficiente“, explica Juan Pedro Laclette, quien participa en el proyecto de la UNAM en México.

Seguirán su propia marcha

Sobre este punto, Laclette y Geffner explican que para el desarrollo de esta vacuna ya se cuenta con el conocimiento científico de las creadas para otros dos coronavirus epidémicos: el SARS y el MERS.

“Hasta ahora todos los intentos para desarrollar una vacuna parten de los considerables conocimientos que ya tenemos sobre este tipo de infecciones. Y claramente se va a lograr la vacuna”, señala Laclette.

Ya sea a partir del desarrollo a partir de proteínas,como se hace en México y Argentina, de vectores como en Brasil, o de una salmonela genéticamente modificada en Perú, los experimentos buscan encontrar el antígeno que muestre mayor efectividad en ensayos preclínicos.

Una científica en la Universidad Peruana Cayetano Heredia

UPCH
La investigación de Perú se lleva a cabo en la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Después pasarán a las fases clínicas 1, 2 y 3 en las que se pondrán a prueba en voluntarios, desde unos pocos hasta decenas de miles.

Para que una vacuna se considere segura, deberá garantizar alrededor del 90% de protección.

“El punto que llama la atención es que en general todas las vacunas han tardado entre cinco y diez años en desarrollarse. Y las vacunas que se están desarrollando hoy ya están entrando en fase 3 y empezaron en marzo”, señala Geffner.

Cómo funcionan las vacunas

BBC

Incluso en la región se está trabajando en innovaciones, como en el caso de Perú, en donde Mirko Zimic, quien lidera la investigación nacional, dijo que trabajan para que las dosis sean de administración oral.

“Ya no se necesitaría un ejército especializado de vacunadores que puedan aplicar inyecciones”, explicó en un comunicado.

De otros países para América Latina

Además del desarrollo de vacunas propias, los gobiernos latinoamericanos están estableciendo acuerdos con diversos proyectos de otros países.

Es el caso de México y Argentina con AstraZeneca-Oxford, con los que -de lograr la aprobación final en unos meses- buscan producir y distribuir la vacuna para todos los países de América Latina (excepto Brasil, que tiene su propio acuerdo).

Vacunas en ampolletas

Reuters
En el mundo había más de 160 estudios de vacunas para el covid.19 hasta agosto, según la OMS.

Argentina, explicó el presidente Alberto Fernández, se encargará de la producción en el laboratorio mAbxience, mientras que en México se hará el envasado y la distribución.

Pero también Argentina, Brasil y México han llegado a acuerdos para que se prueben vacunas en decenas de miles de personaspara completar las fases 3 de experimentación, la cual no supone un riesgo sanitario ya que las fases anteriores probaron su beneficio en animales y en algunos voluntarios.

“Empezar a vacunar con algo que no te haga daño puede tener el riesgo de que la gente cambie su conducta y se exponga más al virus porque se siente segura o protegida con una cosa que no se sabe si sirve. Por eso es importante la fase 3”, explica Edda Sciutto.

“Aunque hay muchas vacunas en marcha y muchas muy avanzadas, aún no conocemos la efectividad. Y ese es un gran desafío, pues requiere vacunar a decenas de miles de personas y requiere tiempo“, explica.

De ahí que para la comunidad científica occidental sea llamativo que Rusia haya aprobado su vacuna sin ofrecer las pruebas correspondientes de las diferentes fases. Incluso las autoridades rusas han asegurado que producirán estas vacunas en Cuba y Brasil.

Por ello es importante que cada país cuente con su investigación, señala Laclette.

“Se está dando una competencia despiadada, porque hay objetivos comerciales muy importantes. La producción de cientos de miles de vacunas tiene en la mira ganancias económicas considerables”, alerta.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=9JOee6bCojU

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