Centros de Investigación temen viabilidad a largo plazo por recorte de 75%
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26 centros de investigación sobrevivirán 2020 con una cuarta parte de su presupuesto

Para el Instituto de Ecología el poco presupuesto no va a alcanzar para hacer nuevo trabajo de campo, sino apenas para mantener el Jardín Botánico de la sede en Xalapa, Veracruz, y los herbarios.
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29 de mayo, 2020
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Ante el recorte del 75% de presupuesto para materiales y suministros y para servicios generales, ordenado por el gobierno federal para hacer frente a la crisis por COVID-19, el Instituto de Ecología (Inecol) tiene clara su prioridad: pagar el agua para seguir regando plantas y la electricidad para mantener aires acondicionados y deshumificadores.

Podría sonar muy básico, pero es que el poco presupuesto no va a alcanzar para hacer nuevo trabajo de campo, sino apenas para mantener el Jardín Botánico de la sede en Xalapa, Veracruz, catalogado como uno de los 10 más bonitos de Norteamérica, y los herbarios de Xalapa y de Pátzcuaro, Michoacán, que tienen 40 años y forman el segundo acervo vegetal más grande del país, después del Herbario Nacional.

Lee: ‘No todos los que se dedican a la ciencia, la cultura y la academia son gentes conscientes’: AMLO

“Obviamente nos pega muchísimo porque la esencia del Instituto de Ecología es ir al campo, ir a tomar datos de campo, ir a tomar especímenes, a hacer experimentos fuera, y no podemos hacer ecología desde Google Earth”, lamenta su director, Miguel Rubio.

Como el Inecol, los 26 Centros Públicos de Investigación (CPI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) están viendo comprometida su capacidad de operar durante el resto del año con solo una cuarta parte del dinero que tenían presupuestado para ello.

El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2020 asignó originalmente 6 mil millones de pesos a los CPI. El gasto para estas instituciones se divide en cuatro capítulos: el 1000 es Servicios Personales, el 2000 es Materiales y Suministros, el 3000 es Servicios generales, y el 4000 de Transferencias, asignaciones y subsidios.

Del 1000 salen los salarios de investigadores y personal, y del 4000 las becas para estudiantes y científicos en formación. En ellos está la mayor cantidad de presupuesto asignado: casi 5 mil millones este año.

Mientras que el 2000 y 3000 son para la operación general, que en 2020 fue de mil 315 millones de pesos, es decir, el 21.6% de su presupuesto total.

Durante el primer trimestre, los Centros ejercieron 322 millones, pero con el recorte de 75% ordenado el pasado 21 de abril, les quedan para el resto del año alrededor de 200 millones de pesos para operación. Menos de lo que se va a repartir en condecoraciones a personal médico por atender el COVID-19.

Rubio, director del Inecol, agradece que la partida de salarios no se haya tocado y asegura que aun sin ir a campo, los investigadores están siendo muy productivos desde casa trabajando en análisis de muchos datos que se tenían guardados, pero que eso solo se mantendrá en el corto plazo.

Además, con todo y que no han ido a las oficinas desde hace dos meses por la cuarentena, el consumo eléctrico, por ejemplo, solo bajó 20%, por lo que no tiene mucho margen para hacer más recortes.

“Como comentó el director del CIDE, es una situación absolutamente inédita, nunca en la historia de este país se había hecho un recorte tan grande al Estado, y nos pone en una situación, como dice, de economía de guerra. Yo como biólogo lo veo desde una perspectiva ecológica: lo que tenemos que hacer como institución es adoptar una forma que nos permita sobrellevar la crisis, ya sea una semilla, una espora, un quiste, el bicho que elijas, y mantener las actividades absolutamente esenciales para procurar que la institución sobreviva, tanto la epidemia como la crisis económica, y procurar que sea viable a mediano plazo. Estoy hablando de procurar llegar por lo menos a fin de año”, comenta.

El director del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Sergio López Ayllón, señala en entrevista con Animal Político que es como que llegue un jefe o una jefa de familia a su casa y anuncie que a partir de ahora habrá 75% menos de dinero: hay gastos que no se pueden evitar, como pagar el predial, agua, luz, limpieza, mantenimiento, por lo que otros servicios y bienes simplemente ya no podrán comprarse.

“En el caso concreto del CIDE vamos a dejar de imprimir libros y publicaciones, vamos a tener que dejar de adquirir servicios de información, que son centrales para la investigación, vamos a tener que reducir a su mínima expresión los mantenimientos de las instalaciones, no vamos a poder adquirir cierto software especializado. Digamos, va a alterar la vida cotidiana de la institución por el resto del año”, detalló.

Algunos de esos puntos son más graves de lo que parecen: por ejemplo, dejar de pagar la suscripción a bases de datos o revistas especializadas significa que toda la colección se pierde, y que por meses los investigadores no tendrán cierta información.

“Pero hay otros Centros que todavía están en situación más delicada, porque requieren laboratorios especializados, requieren darle mantenimiento a los microscopios, a los congeladores donde tienen muestras, o al uso de reactivos y material muy especializado. Ellos van a tener una afectación mayor que el CIDE, se pueden suspender investigaciones que lleven años o meses de estarse desarrollando y que se van a tener que suspender por falta de recursos. Entonces es comprometer el largo plazo por el corto plazo”, sentenció.

En su caso, el presupuesto para operación era alrededor de 93 millones, el 24.7% de su presupuesto total de la institución, que con el recorte aplicado en el periodo mayo a diciembre, son como 40 millones de pesos menos. López Ayllón pide poner eso en el contexto del total que tiene el gobierno en los capítulos 2000 y 3000: después del primer trimestre del año, quedaban alrededor de 500 mil millones de pesos, por lo que lo que se ahorra en Centros de Investigación es mínimo.

Por ello, el Conacyt está en diálogos con la Secretaría de Hacienda para que se revise el recorte a los CPI, ya que sus gastos de operación no son iguales a los del resto de dependencias de gobierno, debido a la labor que hacen por el conocimiento. Los directores consultados comentaron que el recorte ya se aplicó, pero están en espera de que se logre una negociación que revise caso por caso las prioridades de cada Centro de Investigación para que queden protegidas.

“Hay que dejar en claro que no se trata de una cuestión política, no se trata de estar o no estar de acuerdo con la política de austeridad, cosa con la que personalmente por supuesto estoy de acuerdo, el uso correcto de los recursos públicos es una obligación y no está en duda, lo que sí es preocupante es que se pretenda aplicar una política a rajatabla sin evaluar la situación de cada entidad y sin tomar en cuenta la historia de cada uno”, comentó Rubio.

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La inusual estrategia del país que está vacunando primero a los jóvenes y no a los ancianos contra COVID-19

Para proteger a los mayores, sostienen en Indonesia, es mejor primero vacunar a quienes propagan más fácilmente el coronavirus. El enfoque tiene sentido, según algunos expertos.
13 de enero, 2021
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Como otros países, Indonesia está implementando un programa masivo y gratuito de vacunación contra la covid-19, pero con un enfoque muy diferente al de los demás.

En lugar de vacunar a las personas mayores en la primera fase de aplicación, las primeras dosis -después de los trabajadores de la salud- serán para los trabajadores de entre 18 y 59 años.

El presidente Joko Widodo, de 59 años, se ha ofrecido como voluntario para ser el primero en la fila. El vicepresidente Ma’ruf Amin, de 77 años, no recibirá la inyección pronto, porque es demasiado mayor.

¿A qué se debe este inusual enfoque?

El profesor Amin Soebandrio, quien ha asesorado al gobierno en su estrategia de “la juventud primero”, sostiene que tiene sentido priorizar la inmunización de los trabajadores, aquellos “que salen de la casa a todas partes y luego por la noche regresan a sus hogares con sus familias”.

“Estamos apuntando a aquellos que probablemente propaguen el virus“, dijo a BBC Indonesia.

Explica que este enfoque le dará al país la mejor oportunidad de lograr la inmunidad colectiva, algo que ocurre cuando una gran parte de una comunidad se vuelve inmune a través de las vacunas o la propagación masiva de una enfermedad.

Trabajadores cargan vacunas contra la covid-19 en Indonesia

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Suministros de vacunas para todo el país fueron preparados en vísperas del lanzamiento.

Se sabe que entre 60-70% de la población mundial debe ser inmune para detener la propagación del coronavirus fácilmente. Sin embargo, esas cifras aumentarán considerablemente si las nuevas variantes más transmisibles se difunden ampliamente.

“Ese es el objetivo a largo plazo, o al menos reducimos significativamente la propagación del virus para que la pandemia esté bajo control y podamos hacer que la economía vuelva a funcionar”, dijo el profesor Soebandrio.

Indonesia, con una población de 270 millones, tiene el mayor número acumulado de casos de covid-19 en el sudeste asiático. Según datos del gobierno, el 80% de los casos se encuentran entre la población activa.

Si bien las escuelas y las oficinas gubernamentales han estado cerradas durante casi un año, el gobierno se ha resistido a implementar cierres estrictos por temor al impacto en la economía del país. Más de la mitad de la población trabaja en el sector informal, por lo que para muchos trabajar desde casa no es una opción.

Una mujer recibe una vacuna en Indonesia

EPA
El objetivo de Indonesia es vacunar primero a la población de 18 a 59 años.

El nuevo ministro de Salud del país, Budi Gunadi Sadikin, defendió la estrategia e insiste en que no se trata solo de la economía, sino de “proteger a las personas y apuntar primero a aquellos que probablemente contraigan y propaguen” la enfermedad.

“Nos estamos enfocando en personas que tienen que encontrarse con mucha gente como parte de su trabajo: mototaxistas, policías, militares. Entonces, no quiero que la gente piense que esto se trata solo de la economía. Se trata de proteger a la gente”, señaló.

¿Y los ancianos?

El gobierno también argumenta que ofrecerá protección a los ancianos.

“Inmunizar a los miembros que trabajan en un hogar significará que no llevarán el virus ahí, donde están sus parientes mayores”, dijo la doctora Siti Nadia Tarmizi, portavoz del Ministerio de Salud para el programa de vacunación covid-19.

La mayoría de las personas mayores de Indonesia viven en hogares intergeneracionales y, a menudo, es imposible aislarlas del resto de la familia.

“Entonces, es un beneficio adicional de este enfoque, que al vacunar a las personas de 18 a 59 años, también estamos ofreciendo algo de protección a las personas mayores con las que viven”, dijo.

Una prueba de coronavirus en Indonesia

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Indonesia ha registrado más de 600.000 casos de covid-19 desde que comenzó la pandemia.

Pero esto depende de que la vacuna evite que las personas porten el virus y lo transmitan.

“Simplemente, aún no tenemos esa información“, dijo el profesor Robert Read, miembro del comité de vacunación e inmunización (JCVI) que asesora a los departamentos de salud del Reino Unido sobre inmunización.

“La razón por la que el Reino Unido no ha optado por la población más joven, por supuesto, es que, primero, no contraen una enfermedad tan grave y, segundo, no hemos podido demostrar todavía que las vacunas tengan ningún impacto en absoluto en la transmisión”, dijo.

El enfoque de Indonesia, consideró, necesitaría una absorción de vacunas muy alta: “al menos el 50% con toda probabilidad, para detener la muerte y la hospitalización en su población mayor”.

“Es posible que si obtienen tasas de cobertura muy altas, habrá algún impacto en la transmisión, aunque obviamente todavía no lo hemos visto”.

¿Qué pruebas ha realizado Indonesia?

Indonesia ha adoptado este enfoque único en parte porque la vacuna que está utilizando no se ha probado en personas mayores.

Un trabajador en Indonesia

Reuters
Indonesia tiene una población joven enorme, pero gasta poco en salud.

El país depende principalmente de la fórmula de CoronaVac, fabricado por Sinovac en China, para inocular a su población, con tres de las 125 millones de dosis prometidas ya entregadas y distribuidas a los centros de salud de todo el país.

Indonesia dice que la vacuna de China tiene una efectividad del 65,3%. Pero el gobierno solo ha realizado pruebas en el grupo de edad de 18 a 59 como parte del ensayo Sinovac en varios países.

“Cada país podría tener un grupo de edad diferente y resultó que se le pidió a Indonesia que hiciera el ensayo sobre la población trabajadora”, dijo la doctora Nadia. Comenzarán a inmunizar a los ancianos, dice, en la segunda ronda de vacunaciones una vez que obtengan datos de otros países involucrados en el ensayo.

Pero incluso si se les hubiera pedido que lo probaran en personas mayores de 60 años, dice que lo más probable es que todavía se concentren en inmunizar a la población trabajadora primero, ya que creen que protegerá a la mayoría de las personas.

¿Cómo ven los científicos el experimento?

“No sabemos si funcionará y es necesario evaluarlo”, dijo Peter Collignon, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad Nacional de Australia, quien consideró que tiene sentido modificar el lanzamiento de la vacuna según las circunstancias de un país.

“Si eres un país en desarrollo, puedo ver una política de protección de tus trabajadores adultos jóvenes, aquellos que propagan más el virus, como un método razonable, porque realmente no puedes decirle a la gente que se quede en casa”, opinó.

Un puesto de vacunación en Indonesia

EPA
En países en vías de desarrollo, dice Collignon, tiene sentido una estrategia como la de Indonesia.

El profesor Read estuvo de acuerdo y dijo: “No nos corresponde a nosotros en los países occidentales ricos decirle a otros países del mundo lo que deberían estar haciendo”.

Consideró que el enfoque de Indonesia “puede ser lo correcto para su país”, y señaló que, a nivel mundial, nadie está seguro de qué es lo correcto en este momento.

El profesor Dale Fisher del Hospital de la Universidad Nacional dijo que Indonesia estaba adoptando un “enfoque pragmático”.

“Dicen que vamos a vacunar a este grupo de edad del que tenemos los datos. Es un grupo accesible y sin duda ayudará a mantener los negocios y la tubería de alimentación en funcionamiento”, sostuvo.

¿Cómo está afrontando Indonesia la pandemia?

El ambicioso despliegue de Indonesia no será fácil.

Su población es la cuarta más grande del mundo, distribuida en un vasto archipiélago cercano al ecuador, por lo que existen importantes desafíos logísticos en términos de la temperatura requerida para las vacunas.

Y los expertos en salud advierten que la política del gobierno centrada en la inoculación y no mucho en contener el virus conlleva peligro, ya que el sistema de salud está sufriendo por el aumento de casos.

Un cortejo fúnebre en Indonesia

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Indonesia tiene una de las mayores tasas de víctimas de covid-19 del sudeste asiático.

Los cementerios en Yakarta, el epicentro de la pandemia, están llenos y los hospitales dicen que están luchando por hacer frente a la cantidad de pacientes.

El experto en salud pública Dicky Budiman, de la Universidad Griffith de Australia, dijo que el gobierno necesitaba hacer más para proteger a los vulnerables, fortaleciendo lo que llamó la estrategia fundamental para la pandemia: pruebas, rastreo y el cumplimiento del distanciamiento social.

La periodista local Citra Prastuti en Yakarta, que acaba de recuperarse del virus, dijo que “salir de su casa es como entrar en una zona de guerra, con el creciente número de grupos familiares: parece que ningún lugar es lo suficientemente seguro para nosotros”.

Dijo que los mensajes de salud pública habían sido confusos y contradictorios. “Se anima a la gente a quedarse en casa durante las vacaciones, pero los hoteles ofrecieron descuentos y no hubo restricciones de transporte”.

Y no hubo seguimiento ni rastreo, como en su caso el cual lo notificó a las autoridades sanitarias locales.

“Así que no sé si estoy incluida en los datos generales de la covid o no”, dijo. “Creo que mucha gente ve la vacuna como una salida fácil, como la cura de todas las enfermedades, como el salvador final”.


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