Cirujanos se niegan a atender pacientes COVID; internistas denuncian abandono
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Cirujanos se niegan a atender pacientes COVID; “nos están abandonando”, acusan internistas

El ‘bando’ de medicina interna acusa a la mayoría de especialidades de dejarlos solos en la atención a pacientes COVID, pero ellos argumentan no tener la capacitación suficiente.
Cuartoscuro
Por Andrea Vega y Manu Ureste
10 de mayo, 2020
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Es lunes 27 de abril en la sala de juntas del Hospital General número 30 del IMSS, en la Ciudad de México. En mitad de un silencio tenso, los doctores, todos equipados con batas blancas, cubrebocas, caretas, y una mirada cansada, escuchan a un representante de la jefatura de servicios jurídicos del IMSS que les explica que, una vez decretada la Fase 3 de la pandemia, se van a conformar equipos para atender a pacientes COVID.

Los equipos estarán integrados por grupos de cuatro o cinco doctores que estarán liderados por internistas o urgenciólogos, y en el que deben apoyar médicos de otras especialidades, como cirujanos, otorrinos, o urólogos.

Ante los gestos de desaprobación de algunos de los doctores que hay en la sala, que niegan con la cabeza y murmuran contrariados con sus vecinos de pupitre, el representante jurídico alza ambas manos enguantadas de blanco y pide un momento de calma para terminar de explicarse.

Lee: Doctores del Hospital de Iztacalco cierran avenida en protesta por falta de personal; amagan con ir a paro

Entiende que cada médico tiene su especialidad, dice conciliador. Y que sus actividades están delimitadas y que no todos son neumólogos, ni especialistas en enfermedades respiratorias. Pero, a fin de cuentas, recalca, todos son médicos. Todos tienen conocimientos comunes que pueden aplicar en esta pandemia.

-Es cierto, en el profesiograma hay actividades delimitadas. Pero también está el sentido de apoyar en esta contingencia -plantea el representante que, ante la insistencia de los murmullos, deja una puerta abierta a los inconformes.

-Bueno, esto es voluntario -admite -. Es voluntario que conformen ese equipo para sacar adelante a los pacientes que están en situación crítica.

Sin embargo, el llamado a la épica no tiene respuesta. O, al menos, no la esperada.

-Nada más se están pasando la bolita -interviene un médico cirujano, que lleva cubrebocas y una careta de protección-. Como jurídico, solo díganos si es obligatorio o no (atender a pacientes COVID).

-Ya dije que es una cuestión voluntaria -responde el representante-.

-Perfecto -contesta el cirujano-. Porque aquí hay compañeros de otras unidades (…) que los han amenazado de que les van a mandar a (inspectores) laborales. Por eso es muy importante aclarar esto, para que se haga saber a los compañeros que no es obligatorio, que es voluntario.

-Sí, pero si alguien incurre en alguna irregularidad se impondrán sanciones -advierte el representante-.

Lee: Pacientes sospechosos de COVID duermen en sillas y colchonetas: así la saturación en Hospital de Iztacalco

-Pero acá yo estoy hablando de desobedecer la indicación. Es decir, que cuando me digan ‘te vas a ver neumonías de pacientes COVID’ yo puedo desobedecer porque soy un cirujano general, no soy internista, ni neumólogo. No me corresponde ver a pacientes COVID. Y entiendo que, en esta situación, no habrá consecuencias.

-Sí, pero tendrá que acercarse con su jefe de servicio para ver esa circunstancia -insiste el representante sin perder el tono institucional-.

-¿Y por qué tendría que hacer eso? -cuestiona el cirujano alzando la tensión de la sala-. Me están pidiendo una cosa fuera de mis funciones y no tengo que justificarme. Simplemente, lo que digo es: ‘No te voy a obedecer. Punto’.

“No tenemos capacitación ni protección para atender COVID”

La anterior escena en el Hospital General 30 del IMSS fue publicada en un video de Youtube, cuya veracidad Animal Político corroboró con tres fuentes de esta clínica.

Como se expuso en el video, el personal de cirugía general se niega a atender a pacientes COVID porque no forma parte de su especialidad. Pero no se trata de un caso aislado.

En otro video publicado en Facebook, y también corroborado por este medio con varios doctores, se aprecia que en el Hospital General Regional 1 del IMSS, hoy llamado Carlos MacGregor y antes Gabriel Mancera, también en la Ciudad de México, la situación es muy parecida.

Allá también hubo una reunión entre el personal médico y los directivos después de que los especialistas de medicina interna amenazaran con irse a paro por la desorganización del hospital y la carga excesiva de trabajo.

El ‘bando’ de medicina interna acusó a la mayoría de especialidades de dejarlos solos en la atención a pacientes COVID.

En respuesta, el ‘bando’ de médicos especialistas, como cirujanos generales, urólogos y pediatras, entre otros, alegaron no tener la capacitación suficiente ni el equipo de protección necesario para entrar a atender a los afectados por coronavirus. También argumentaron que les hace falta certeza jurídica frente a una posible demanda por la muerte de un paciente.

Además, denuncian que los equipos no se están formando como se debería y no siempre hay a la cabeza un especialista en manejo de infección o de la vía aérea.

En entrevista con Animal Político, un médico especialista de un área no COVID, a quien llamaremos Pedro para reservar su identidad, dice que van dos sábados que le toca atender pacientes con coronavirus y de su equipo sólo llega un integrante más, que no es médico internista, urgenciólogo, ni neumólogo.

“Este sábado 2 de mayo, en el piso 4 en el ala sur había dos médicos para 25 pacientes de COVID, uno era hematólogo y el otro urólogo, a cada uno le tocó de a 12 pacientes”, expone Pedro.

“No había un líder responsable de las especialidades para tratar infecciones o vía área -añade-. En el ala norte estaba igual: ningún líder de esas áreas y solos dos médicos de otras áreas para el mismo número de pacientes”.

Lee: Salud no descarta saturación de servicios funerarios por personas fallecidas de COVID-19

“No nos han capacitado bien”

Ante esta situación, en este ‘bando’ de médicos especialistas las posturas tambíen se han dividido.

Por un lado, hay médicos que han pedido incapacidad o se han amparado para no tener que atender pacientes COVID, o los que simplemente no se presentan a las jornadas en los hospitales, o a los equipos, ante la falta de claridad respecto a si están obligados y las repercusiones que pueden enfrentar.

Y, por otro lado, están los que sí se han presentado a ayudar, pese a toda la incertidumbre, el desgaste y el gasto que eso implica.

“En la reunión con los directivos del hospital les preguntamos qué marco jurídico iba a regir nuestra labor con pacientes COVID, y solo nos dicen que eso depende de la delegación del IMSS y así se echan la bolita. Pero, por ejemplo, una de las dudas es, si un paciente fallece, ¿quién va a firmar él acta de defunción, alguien que por su especialidad no debería haberlo atendido?”

Tras exponer su pregunta, Pedro dice que sí quieren ayudar a atender a los pacientes, “pero nosotros no tenemos el entrenamiento adecuado, no sabemos entubar, por ejemplo. No nos han capacitado bien, mandaron un link como un curso en línea, nos dieron una charla de 30 minutos sobre cómo colocar y quitar el equipo de protección y después nos dieron una charla de una hora sobre el síndrome de insuficiencia respiratoria aguda. Con eso no basta. Es como si metiéramos a un internista a quirófano a hacer una cirugía”.

Además, se queja de que no les dan el equipo adecuado. “Yo me tuve que comprar una mascarilla buena, porque las del hospital no son de calidad, y un traje especial; están carísimos pero tengo familia, no me puedo arriesgar”.

Sobre si los pueden obligar o no a dar la atención, Pedro dice que siguen sin tenerlo claro, aunque plantea que desde el pasado lunes 4 de mayo les pusieron por escrito, en un oficio, la indicación de que deben presentarse para integrar los equipos COVID.

El oficio, dirigido a cada médico del Hospital MacGregor, señala que, de acuerdo al artículo 134, fracción III, de la Ley Federal del Trabajo, es obligación de los trabajadores desempeñar el servicio bajo la dirección del patrón o de su representante, a cuya autoridad estarán subordinados.

En otras palabras: los “exhortan” a que “en tanto dure la contingencia” deben “formar parte del equipo para la atención a pacientes COVID”.

Animal Político preguntó al Sindicato de Trabajadores del IMSS, a través de su oficina de comunicación, si los médicos de especialidades como cirugía general, urólogos, etcétera, estarían obligados a atender a los pacientes COVID y cuáles serían las implicaciones de no hacerlo. Sin embargo, la respuesta del sindicato fue que “en este momento no hay una postura al respecto”.

También se le consultó lo mismo al IMSS, pero hasta el cierre de este edición no hubo respuesta.

“Nos están abandonando, la situación es terrible”

Del lado de los médicos que sí se enfocan en atender infecciones respiratorias y vía aérea, entre ellos los internistas y urgenciólogos, el sentimiento que permea es que los de otras áreas los están dejando solos, y tienen enojo y desesperanza.

“El fin de semana estuvimos solo cuatro médicos internistas, acompañados de médicos generales, para atender a 78 pacientes COVID, porque los anestesiólogos y los de consulta externa de 15 especialidades se ampararon para no atender pacientes COVID”, se queja un médico del Hospital General 27 del IMSS.

En otro hospital del IMSS, en el número 30 de Iztacalco, las quejas del personal de medicina interna y de urgencias son idénticas.

Reprochan a sus colegas, especialmente a los de cirugía, que no atiendan a pacientes COVID, a pesar de que el hospital está saturado, tal y como mostraron unas imágenes que Animal Político publicó eL martes 5 de mayo, en las que se aprecia a pacientes durmiendo en colchonetas en el piso y en sillas metálicas.

“Están viendo que nos están cayendo, literal, millones de pacientes. Y lo primero que hacen es decir ‘yo no quiero ver a nadie con COVID’ y ver a qué argumentos legales pueden aferrarse para no ayudarnos y abandonarnos”, expone el doctor Rodrigo, del Hospital 30 de Iztacalco, que para evitar represalias ha pedido que se le modifique su nombre real.

“Más que una cuestión legal -añade-, de si están obligados o no a atender a estos pacientes, creo que es más una cuestión de ética, de formación, y que tiene que ver con la respuesta a una pregunta básica que es: ¿por qué somos médicos?”.

Félix, otro doctor de este hospital al que se le modificó el nombre, lamenta que no solo el personal de cirugía es reticente a atender a pacientes COVID.

“Por ejemplo, los encargados de laboratorio no quieren tomar pruebas, porque no quieren infectarse. Y los radiólogos no quieren tomar tomografías ni ultrasonidos. Y eso no nos permite atender a los pacientes y al mismo tiempo hace que todo colapse. La situación es terrible”, asegura.

Qué ha ocasionado el pleito

Como respuesta a la epidemia de coronavirus durante la fase 3, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, publicó el 27 de marzo un decreto en el que se declaran acciones extraordinarias para combatir la epidemia de COVID-19. En el documento se señala que se podrán utilizar como elementos auxiliares (en la atención de los pacientes) a todos los recursos médicos.

En paralelo, la Secretaría de Salud, a través del subsecretario Hugo López Gatell, anunció que se crearían en los hospitales equipos de trabajo que estarían liderados por un especialista de las áreas calificadas para atender una infección respiratoria grave (urgenciólogos, neumólogos, internistas, intensivistas e infectólogos) y conformados por médicos de las otras especialidades.

Fue el anuncio oficial de que todos médicos le entrarían a la atención de los pacientes afectados por el virus SARS-COV2, y no solo los de algunas áreas.

El IMSS emitió entonces la Guía para la preparación y respuesta ante la epidemia de COVID-19 con los lineamientos para la reconversión hospitalaria frente a un mayor número de casos y de pacientes graves. El documento contiene un anexo, el 7, dedicado a los recursos humanos.

En este se detalla que se integrarán los llamados Equipos de Respuesta COVID, para que, ante la contingencia, todo el personal médico y de enfermería “participe de manera activa y solidaria en la atención de los pacientes, sobre todo en los tunos vespertino, nocturno y los fines de semana”.

El documento también señala que, “la provisión de Equipo de Protección Personal será oportuno y suficiente”.

Los grupos de trabajo estarán liderado por un Médico No Familiar de las Especialidades en cuya formación se incluye el manejo de la vía aérea y ventilación mecánica: Urgencias, Terapia Intensiva, Medicina Interna, Neumología e Infectología.

El equipo de soporte estará integrado por otros tres médicos con los que cuente la unidad o bolsa de trabajo de cualquier especialidad, o bien por médicos familiares y generales. También se incluirán personal de enfermería.

Cada equipo podrá tener a su cargo 24 camas por turno, y serán sólo ocho pacientes asignados por médico y cuatro pacientes por enfermera general.

Sin embargo, el personal médico entrevistado asegura que, en la práctica, nada, o casi nada de esto, se está cumpliendo.

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500 años de la Conquista México- Tenochtitlan: ¿una traición indígena?

La caída de México-Tenochtitlan, ocurrida justo este viernes hace 500 años, el 13 de agosto de 1521, cambió todo en el mundo prehispánico. ¿Cómo se fraguó y por qué dejó a una facción como "traidora"?
13 de agosto, 2021
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Hace 500 años ocurrió uno de los episodios más transformadores de la historia de México.

El 13 de agosto de 1521, hace justo ahora 500 años, la ciudad indígena de México-Tenochtitlan -hoy Ciudad de México- fue capturada luego de un estado de sitio y batallas encarnizadas que se prolongaron durante tres meses.

Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Y es que tal hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

“Lo que los une es un enemigo común, los de México-Tenochtitlan”, dice a BBC Mundo el historiador Miguel Pastrana, un investigador sobre el periodo indígena-colonial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cortés fue el gran articulador de una alianza que los indígenas en ese momento, subraya Pastrana, entendieron de otra manera. Entonces desconocían que desembocaría en el poder hispano en América.

“Hasta la caída de Tenochtitlan, los indígenas ven a los españoles como un grupo más de tantos. No concibieron la magnitud del cambio que se avecinaba. No son del todo conscientes de las implicaciones de la presencia española”, advierte el investigador.

Una ilustración de Tenochtitlan

DEA PICTURE LIBRARY/De Agostini via Getty Images
Hernán Cortés describió Tenochtitlan como una urbe palaciega. Esta ilustración, del año 1900 aprox., muestra la plaza central y el Templo Mayor en el siglo XVI.

Eso ha dejado a pueblos mexicanos con origen indígena, como Tlaxcala, bajo el estigma de “traición”.

Pero una revisión fiel de los hechos muestra que lo ocurrido hace 500 años no fue ni una gesta épica de los hispanos ni una traición indígena, sino el producto de una alianza muy pragmática.

Los indígenas no eran un pueblo único

Una cosa hay que tener clara para comprender lo que ocurrió, explican los historiadores: los pueblos indígenas de la región eran muchos y cada uno actuaba conforme a sus propios intereses.

Había señoríos, los atépetl, cada uno de las cuales tenía su propio gobernante (tlatoani), su pueblo y su territorio.

Altépelt, o ciudad-Estado. La organización política de aquella época estaba conformada por los "altépetl", o ciudad-Estado [ México-Tenochtitlan Era la principal ciudad-Estado de la Triple Alianza, junto a los señoríos de Texcoco y Tacuba. ],[ Tlaxcallan Era la unión de cuatro altépetl: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Se aliaron con los europeos. ] , Source: Fuente: UNAM, Image: Códice Osuna.

En la práctica funcionaban como ciudad-Estado, cada uno de los cuales construía alianzas para expandirse y defenderse.

La más poderosa era la Triple Alianza, conformada por los señoríos de México-Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que controlaban a decenas de pueblos de los alrededores, en algún momento más de 50.

Los señoríos bajo su dominio debían pagar tributo y servirles de apoyo militar, administrativo y hasta religioso, explica Pastrana.

Y había pueblos rivales de los mexicas, como la Confederación de Tlaxcallan (donde hoy se ubica el estado de Tlaxcala), con quienes tuvieron guerras y conflictos mucho antes de la llegada de los europeos.

“Hay muchos pueblos que estaban resentidos con los mexicas por la política expansionista y las reformas de Moctezuma”, el gobernante de la Triple Alianza.

Hernán Cortés y Moctezuma II

Getty Images
La diplomacia entre Hernán Cortés y el rey Moctezuma II duró muy poco tiempo.

Los hispanos habían tenido un primer encuentro con Moctezuma en 1519, pero en junio del año siguiente fueron expulsados de la ciudad tras el enfrentamiento de la “Noche Triste”.

Entonces vino una recomposición de fuerzas que dio fin al dominio mexica un año después.

Cortés se dio cuenta de que debía regresar con una gran alianza indígena para avanzar sobre un objetivo común: la poderosa Triple Alianza.

“Lo que los une es un enemigo común, los tenochcas, y la mutua necesidad”, enfatiza Pastrana.

Los pueblos que se aliaron con Cortés

La alianza que establecieron los pueblos indígenas con los hispanos fue clave para asediar entre mayo y agosto de 1521 a la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual vivía momentos de debilidad.

Además de contar con un número de combatientes a caballo y armamento europeo, la fuerza principal del ejército invasor eran los miles de indígenas -principalmente tlaxcaltecas– para combatir la resistencia mexica.

Pero también había fuerza indígena de muchos otros pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic.

Una ilustración de la expedición de Cortés

Getty Images
Las fuerzas de Cortés tenían apoyo militar y logístico de los pueblos indígenas, incluso traductores.

“Era un ejército enorme e imponente, con muchísimos efectivos, sobre todo indígenas. Por cada español habría 10 o 15 indígenas, además de las fuerzas de apoyo”, explica Pastrana.

La victoria hispano-indígena fue gradual, con avances y retrocesos jornada tras jornada a partir de mayo de 1521.

Los españoles mandaron construir 13 bergantines, unas embarcaciones que fueron clave para vencer a las canoas que los mexicas usaron exitosamente en el pasado para defender el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan.

Luego de varios enfrentamientos, se lograron posicionar en tres de las calzadas que contactaban la isla de Tenochtitlan y su ciudad hermana, Tlatelolco, con tierra firme, cortando así todo suministro de comida y apoyo militar.

Cuadro de Tomás J. Filsinger,

Cortesía de Tomás J. Filsinger
La ciudad de México-Tenochtitlan era una isla conectada por canales a los pueblos vecinos. Cortés huyó hacia Tacuba.

También cortaron el agua potable, haciendo que lentamente cayeran las bajas -calculadas en decenas de miles- y la moral de la ciudad mexica.

Los mexicas tuvieron algunas victorias en las que capturaron españoles a los que les dieron muerte y colocaron sus cabezas en sitios notorios para intimidar a los enemigos, según el relato del cronista Bernardino de Sahagún.

La caída de Cuahtémoc y la Triple Alianza

Cansados del lento avance, y las bajas producto de las pequeñas batallas que ganaban los mexicas, las huestes de Cortés exigieron un ataque final.

Aun dubitativo, el líder del ejército hispano-indígena optó entonces por una ofensiva devastadora y desmoralizante contra el enemigo.

“Para minar la confianza de los mexicas nuevamente, que ahora ya sabían la forma de combatir de los españoles, consideró que debía mostrar una crueldad nunca antes vista“, explica el historiador Julio Arriaga en “La Caída de Tlatelolco”.

En la calzada de Iztapalapa, según relató el propio Cortés en sus “Cartas de Relación”, encontró a mujeres y niños buscando comida.

“Casi sin dudarlo, se lanzó sobre ellos junto con los tlaxcaltecas, matándolos en cantidades que, según él mismo, superaron el número de ochocientos”, señala Arriaga.

La defensa del Templo Mayor

Getty Images
Los mexicas no pudieron defender durante mucho tiempo su ciudad.

Primero cayó Tenochtitlan. Después los españoles avanzaron hasta Tlatelolco, el último reducto donde estaba Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.

El 13 de agosto de 1521, el tlatoani fue capturado y llevado ante Cortés.

“Cuauhtémoc le pide al conquistador que lo mate con su daga, a lo que Cortés se muestra compasivo y lo perdona”, señala Arriaga.

“Y allí, en esa fecha tan importante para el mundo mesoamericano, el 13 de agosto de 1521 (…), la Triple Alianza es capturada por Cortés y sus aliados tlaxcaltecas”.

¿Una traición indígena?

Los pueblos indígenas que se aliaron a los europeos han cargado con el señalamiento de traición desde que la toma de México-Tenochtitlan se cuenta desde el punto de vista nacionalista mexicano.

Pero los historiadores señalan por qué es erróneo pensar que había una causa indígena que fue traicionada.

“No había una idea de ‘lo indígena’ como tal. Esa idea es producto de la conquista, no es anterior a ella”, explica Pastrana.

“Definitivamente no se puede hablar de una traición porque no eran pueblos amigos. No eran grupos que tuvieran una alianza pacífica, una relación de iguales. Tenían una serie de conflictos. No puede hablarse en ningún sentido de traición”, sostiene el historiador.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

Getty Images
Indígenas como “La Malinche” (mujer al centro), una traductora de las filas de Cortés, han sido denostadas durante siglos como traidores.

De hecho, la alianza originalmente fue una propuesta de los indígenas de Cempoala y Quiahuiztlan, reforzada por los tlaxcaltecas, pero la entendían en distintos términos.

“Para Cortés, los pueblos indígenas se dan por vasallos a la Iglesia católica por intermedio de él. Para los indígenas, es una relación entre iguales, entre amigos que establecen un pacto de mutuo apoyo político-militar. Ellos no saben qué es un rey ni mucho menos qué es ser católico”, continúa.

La historia muestra que al apoyar la conquista hispana, los indígenasperdieron todo podercon el establecimiento de la colonia española.

Pero eso no lo podían saber en ese momento, subraya Pastrana.

“Los indígenas vieron a un grupo de gente rara que podría ayudarle a sus intereses. Pero no eran conscientes de lo que venía. Nadie podría haberlo estado”, sostiene el historiador.

“En la política de ayer y de hoy, todo plan se hace con malicia. No lo veamos en términos morales, veámoslo en términos culturales. Los españoles de esa época no tenían que ser hermanas de la caridad, ni los indígenas, que eran explotadores”.

Una ilustración de la casta mestiza

INAH/Museo Nacional del Virreinato
Con el tiempo se estableció todo un sistema jerárquico social en la que los indígenas ocupaban los estratos inferiores.

El 13 de agosto de 1521 terminó la era de la Triple Alianza en el poder, pero no ocurrió un cambio de la noche a la mañana.

Pasaron décadas para que se consolidara un nuevo orden de la vida en el territorio de dominio mexica que pasó a ser el de la Nueva España.

“No es solo la sustitución de un grupo de poder por otro: fue un cambio cultural, político, económico, lingüístico, biológico radical“, explica Pastrana.

A partir de la captura de México-Tenochtitlan, la empresa hispana en América se extendería hacia una enorme expansión por Centro y Sudamérica en las décadas siguientes.

“El 13 de agosto de 1521 fue el primer gran capítulo de la construcción del mundo moderno“, considera Pastrana

“Los pueblos de la región de Mesoamérica -a la que pertenecía México-Tenochtitlan- no acaban en 1521, sino que empiezan a transformarse. Y es el inicio de una enorme experiencia cultural que es Nueva España”, concluye.


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